Archivo de la etiqueta: Arqueologia

Canope,capital de las bacanales

hercules_serpientes

Se supone que fue Hércules, enfrascado en el cumplimiento de sus célebres trabajos, quien puso orden en el Nilo, creando canales y diques para que su agua, en vez de arrasar, alimentase la tierra. Con ese gesto mítico Hércules convertía una zona caótica en el regadío más rico del mundo entonces conocido. Ahí es donde iban a instalarse las ciudades de Alejandría -durante siglos el mayor puerto de comercio-, Canope -en su momento de gloria conocida como «capital de las bacanales» porque acogía todos los burdeles imaginables- y Heracleion, que tomaba su nombre del templo dedicado al héroe fundador, él solo toda una empresa de trabajos públicos. Heracleion existe desde el siglo XVIII antes de nuestra era y era la puerta de entrada a Egipto hasta que Alejandro el Magno, el 331 antes de Cristo, crea Alejandría y ordena trasladar las actividades comerciales a la nueva ciudad. A partir de ese momento Heracleion sólo guarda importancia religiosa y luego, entre los cristianos y la geología, acabará hundida.

Durante muchos siglos  esta lista de ciudades incluía otros nombres, como los de Thonis, Menothis y Naucratis, que figuran en los textos de Herodoto y Estrabón pero también en los de historiadores y arqueólogos modernos. Ahora, gracias al trabajo de arqueólogos submarinistas como Frank Goddio y Jean-Yves Empereur, entre ellos enfrentados después de años de colaboración, la geografía histórica deja de ser geografía imaginaria, las costas recuperan su perfil y las ciudades su lugar y su nombre. Y es así, por ejemplo, que al descifrar la estela de granito negro relativa al mandato del faraón Nectanebo I (380-343 antes de Cristo) que aprendemos que Heracleion es el nombre griego de la Thonis de la que hablaba Herodoto.

Una pequeña parte de la labor de Goddio se expuso en el Grand Palais de París, unos 500 objetos rescatados de los fondos marinos desde 1996 y hasta el día de hoy. «Es un descubrimiento cuya importancia es equivalente al de Pompeya», afirma un egiptólogo como Gereon Sievernich. Y lo cierto es que resulta fácil creerle cuando se contempla la gran estatua de Hapy, el dios de la opulencia y la fertilidad, ligado a las crecidas del Nilo, la mayor conocida del personaje -pesa seis toneladas y mide 5,40 metros-, y colocada junto a otras, también en granito rosa, que nos presentan a un rey y una reina.

Goddio, que durante 10 años trabajó como asesor económico de distintos gobiernos a cuenta de la ONU, se dedica a la arqueología submarina desde 1984. Su primer gran éxito fue el rescate de un galeón español del año 1600, el San Diego, hundido cerca de Filipinas. Desde 1992 tiene un encargo del Consejo Superior de Antigüedades de Egipto (CSAE), primero para trabajar en el puerto de Alejandría –«el barrio portuario de Alejandría es un ejemplo de la inteligencia y del saber de la época en materia de ingeniería y concepción artística», dice- y también en la bahía de Abukir. «Hemos realizado prospecciones electrónicas en el Portus Magnus de Alejandría y en Abukir para dar una realidad topográfica y física a las ciudades engullidas por el mar. La gente del CSAE había encontrado estatuas en el fondo del mar y me hablaron de ciudades tragadas por el mar. Eso me fascinó». Pero se trataba de no buscar a ciegas, de tener planos precisos antes de enviar a los submarinistas a hacer su trabajo. «La ayuda del Comisariado de Energía Atómica (CEA) ha sido determinante», concede Goddio. En efecto el CEA ha puesto a punto magnetómetros de resonancia nuclear mil veces más precisos que los tradicionales. Luego los sondeos batimétricos ayudan a perfilar los límites de los fantasmas submarinos ya intuidos y un sónar de barrido lateral contribuye a levantar una cartografía precisa del sitio elegido. «Luego hay que interpretarla», se ríe el submarinista-arqueólogo.

Previo al trabajo de campo es el de documentación, ya sea la lectura de los clásicos o la crónica de la batalla de Abukir entre la armada de Napoleón y la de Nelson. «Y mi primera expedición como submarinista-arqueólogo tuvo lugar precisamente en la bahía de Abukir, cuando buscábamos los restos del navío que capitaneaba la flota francesa». Y ya entonces descubrió que la causa de la derrota francesa estaba en la historia. «Los franceses perdieron a causa de Heracleion». En efecto, en el fondo del mar y limitando su profundidad, estaban los restos de la antigua ciudad y de su templo a Amon. Los británicos, con navíos de menor calado, supieron atrapar la flota francesa entre dos fuegos.

El mítico faro

El pastel arqueológico de la costa alejandrina es lo bastante rico como para satisfacer el apetito de una pléyade de arqueólogos pero el problema es que todos buscan lo mismo: el mítico faro, una de las siete maravillas del mundo antiguo. Erigido en la isla de Faros -de ahí el nombre, y no al revés-, se trata de un proyecto puesto en marcha por orden de Ptolomeo I, general de Alejandro el Magno y levantado entre el año 297 y el 283 antes de Cristo. Tenía una altura de 135 metros y en lo alto un fuego permanentemente alimentado.

«El 21 de julio del 365, a continuación de un terremoto detectado desde Sicilia hasta Líbano, el mar se retiró del puerto para luego volver en forma de ola de 20 metros de alto. Un tsunami. Nadie sabe hasta qué punto afectó al faro», dice Jean-Yves Empereur, arqueólogo que dirige el CEAlex (Centro de Estudios Alejandrinos), especializado en excavaciones de urgencia en terrenos antes de que los bulldozers entren en acción para edificar inmuebles, alcantarillas o autopistas. En 1990 Empereur se asoció a Goddio para levantar la topografía del puerto. La colaboración funcionó hasta que Goddio consideró intolerable que Empereur bucease al pie del fuerte de Qaitbay, bastión que domina la entrada a Portus Magnus. «Es verdad, nos enfadamos mucho», dicen uno y otro sin querer dar más explicaciones.

Para resolver el litigio y las suspicacias se adoptó una solución salomónica: a Goddio el interior del puerto, para Empereur el exterior de Qaitbay. Y nadie sabe si el faro está en uno u otro lugar pues el tsunami cambió para siempre el perfil de la costa. «También hay que tener en cuenta que el nivel del mar ha subido desde la antigüedad, que el terreno de la zona ha tendido a hundirse y que los barros sobre los que se habían edificado edificios de mucho peso han tendido a licuarse», recuerda Goddio.

Empereur está convencido de haber localizado el faro en su territorio: «En medio del caos de piedras hemos detectado unas estatuas que encuadraban una puerta de 12 metros de alto». Para Goddio son falsas ilusiones: «El faro era un edificio utilitario, no necesitaba de esfinges junto a la puerta».

Por Octavi Martí
Con información de El País

©2015-paginasarabes®

Anillo islámico en una tumba vikinga

anillo_islamico

Un antiguo anillo ha aclarado el vínculo que existe entre los vikingos y el mundo islámico, más de un siglo después de su descubrimiento.

El anillo que fue encontrado en una tumba sueca del siglo IX tiene una inscripción árabe cúfica. Según dicen los investigadores, al parecer las letras son “AL_LLH”, lo cual ellos interpretan como “por/para (la aprobación de) Allâh”.

En un artículo publicado en la revista Scanning, los investigadores dicen que es el único anillo con una inscripción en árabe que se ha descubierto en un sitio arqueológico escandinavo.

El objeto fue descubierto originalmente en una tumba a finales del siglo XIX en la ciudad de Birka, en la isla de Björkö, a unas 19 millas (30 kilómetros) de Estocolmo. Birka era un centro de negocios clave durante la era de los vikingos y la UNESCO le confirió el título de Patrimonio de la Humanidad en 1993.

El anillo es parte de la colección del Museo Sueco de Historia, originalmente fue catalogado como hecho de plata dorada y amatista violeta, con la inscripción “Allâh”.

Los investigadores dirigidos por el biofísico de la Universidad de Estocolmo, Sebastian Wärmländer, dicen que utilizaron la “microscopía electrónica de barrido» (SEM, por sus siglas en inglés) con fluorescencia de rayos X por energía dispersiva (EDS, por sus siglas en inglés) para analizar la composición del anillo y para determinar que en realidad estaba hecho de aleación de plata y que la “amatista” era un cristal de color.

En el caso de la piedra, hay que recordar que a pesar de que en la actualidad el cristal de color es considerado como un material ‘falso’ de menor valor, eso no era necesariamente así en el pasado”, advirtió el equipo. “A pesar de que la producción de vidrio comenzó hace unos 5.000 años en el Levante mediterráneo, este seguía siendo un material exótico en la Escandinavia de la era vikinga”.

Algo más significativo es que los investigadores no encontraron rastro del oro que se suponía que recubría el anillo y notaron la presencia de marcas de limaduras.

Además de la ausencia de oro sobre la superficie de metal… las marcas de limadura muestran claramente que la descripción anterior de que el anillo estaba bañado en oro era incorrecta: si la superficie hubiera estado bañada en oro y esa capa se hubiera desgastado, también habrían desaparecido las marcas de limadura. Pero la superficie del metal no muestra ningún desgaste y dado que las marcas de limadura originales aún siguen allí, este anillo no fue utilizado mucho”.

Por lo tanto, el equipo cree que un platero árabe le entregó el anillo a la mujer y que quizá perteneció a algunas otras personas o a nadie más.

Aunque también se encontraron monedas importadas en la tumba —muchas de Afganistán— estaban “por lo general gastadas y dañadas… debido a que pasaron por muchas manos a lo largo de las rutas comerciales establecidas” dijeron los investigadores.

La dueña del anillo usaba ropa tradicional escandinava, pero los investigadores dijeron que era imposible determinar su origen étnico debido al estado de descomposición de los huesos en la tumba.

No es imposible que la propia mujer, o alguien cercano a ella, haya visitado —o incluso fuera originario— del Califato (el cual en ese entonces se extendía desde Túnez hasta las fronteras de la India) o de sus regiones aledañas”, dijeron.

Aunque el recorrido entre el califato islámico y el mundo vikingo se registró en los textos antiguos, los relatos sobre tales viajes a menudo incluían referencias de “gigantes y dragones”; por lo tanto, es difícil distinguir entre la realidad de la ficción, dijeron los investigadores.

La importancia del anillo Birka que fue estudiado es que corrobora los relatos antiguos con mayor elocuencia sobre el contacto directo entre la Escandinavia de la era vikinga y el mundo islámico. Estos contactos debieron haber facilitado el intercambio de bienes, cultura, ideas y noticias de forma mucho más eficiente que el comercio indirecto que involucraba a varios comerciantes de por medio”, concluyeron.



Relación moderna  

Esta nueva evidencia de antiguos vínculos entre los vikingos y el califato surgen en un momento en que las relaciones de Suecia con el mundo islámico moderno parecen ser problemáticas.

Margot Wallstrom, Ministra de Relaciones Exteriores del país, recientemente ha estado bajo escrutinio tras criticar los derechos humanos en Arabia Saudita.

En enero, ella tuiteó que la flagelación del bloguero Raif Badawi era “un cruel intento de silenciar las formas modernas de expresión”, lo cual debía detenerse.

Arabia Saudita evitó que Wallstrom diera un discurso ante la Liga Árabe en El Cairo el 9 de marzo, en la que ella tenía programado hacer referencia a los derechos humanos y a los derechos de las mujeres.

Posteriormente, Suecia anunció que no renovaría su memorando de entendimiento con Arabia Saudita en relación a la cooperación militar —y a su vez Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos retiraron a sus embajadores de Suecia.

Los Emiratos Árabes Unidos dijeron que habían convocado al embajador de Suecia en protesta por “los comentarios insultantes que hizo la Ministra de Relaciones Exteriores de Suecia, Margot Wallstrom, contra Arabia Saudita”.

Con información de La Tribuna

©2015-paginasarabes®

Impune robo cultural de las potencias

Mediante más o menos sofisticados actos de pillaje o directamente por la vía de las guerras o de hechos de violencia, son numerosos los casos en que las naciones poderosas se roban las riquezas culturales de países emergentes. Es uno de esos crímenes sin castigo.

robo_cultural

El robo del patrimonio cultural no es un delito exclusivo de una organización terrorista como Estado Islámico (EI). Muchas veces son los propios Estados los que, en su afán por apropiarse de objetos de incalculable valor, cometen ese crimen. La guerra, la violencia y el saqueo fueron a lo largo de la historia los métodos más utilizados por las potencias para quedarse con esas reliquias.

Hace tan sólo unos años, en 2012, Irak le exigió a Estados Unidos que le devuelva el llamado Archivo Judío, una recopilación de antiguos documentos de gran valor cultural que fue sacada del país árabe por las tropas de la Casa Blanca durante la invasión de 2003. El ministro de Turismo y Arqueología iraquí, Liwaa Smaisim, recordó que el archivo es «parte del patrimonio» nacional y apuntó que EE UU había trasladado parte de los documentos hacia Israel junto con otras 1000 antigüedades.

El hecho indignó a arqueólogos y otros especialistas, que acusaron a EE UU de robar el patrimonio cultural. Desde la Casa Blanca respondieron que estaban dispuestos a devolver sólo la mitad del archivo, una solución que no satisface al gobierno de Irak.

Otro caso conocido es la disputa que se generó entre Grecia y el Reino Unido por la apropiación de las esculturas pertenecientes al Partenón que se exhiben en el Museo Británico. Desde el año pasado, el gobierno heleno comenzó a reclamar esas valiosas piezas de mármol para retornarlas a Atenas, restaurarlas y ponerlas a disposición del público.

Los mármoles fueron robados a principios del siglo XIX, cuando el embajador británico en el Imperio Otomano, Thomas Bruce, un amante de las antigüedades, consiguió permiso del Sultán para llevarse parte de las metopas y del friso interior del Partenón. La operación provocó la mutilación de muchas de las piezas y la pérdida de otras.

En 1816, Bruce vendió las piezas al gobierno del Reino Unido por 35 mil libras. La transacción generó polémica, ya que se dudaba de que el permiso imperial le hubiese dado vía libre para trasladar las valiosas piezas. Finalmente, la Cámara de los Lores dio por aclarado el asunto y la colección llegó al Museo Británico, que en 1939 inauguró una sala exclusiva para exponer las esculturas: 75 metros de friso (de los 160 que tenía originalmente), 15 de las 92 metopas y 17 esculturas de los pedimentos.

Perú, por su parte, comenzó a reclamar en 2003 la repatriación de casi 5000 piezas de la ciudad ancestral de Machu Picchu que fueron «prestadas» en 1912 a la Universidad de Yale. De allí había salido Hiran Bingham, uno de los exploradores que descubrió en 1911 el hoy turístico centro arqueológico. Los restos, mayormente cerámicas, objetos metálicos y hasta osamentas humanas, se encuentran en exhibición en la universidad estadounidense, que aún se niega a aceptar su devolución.

En 2006, el gobierno peruano inició acciones judiciales para recuperar sus tesoros arqueológicos. El entonces director del Instituto Nacional de Cultura, Luis Guillermo Lumbreras, lamentó que Yale «no haya cumplido con un compromiso pactado hace casi 90 años» y aseguró que la universidad «tiene la obligación» de devolver las piezas, ya que Perú «cuenta con la documentación que muestra sus derechos de propiedad«.

Con información de Info News

©2015-paginasarabes®

Saqunda,el arrabal destruído por Alhakén

Imagen de archivo de las excavaciones en el arrabal de Saqunda ©ABC
Imagen de archivo de las excavaciones en el arrabal de Saqunda ©ABC

La urbanización del entorno del Centro de Creación Contemporánea de Córdoba, que realizará la Junta próximamente, supondrá también la finalización de lo poco que se ha legado de los restos de Saqunda, el arrabal meridional de la ciudad cuyos restos se encuentran bajo toda la zona de Miraflores. Se conservará un testigo, una pequeña parte de todo lo excavado, dando cumplimiento a un acuerdo político alcanzado entre Cultura y el Ayuntamiento hace ya varios años. El pacto consistió en un elemento fundamental. Que se conserve una parte a cambio de que el resto desaparezca.

La historia de Saqunda es básicamente apasionante. Una suerte de Fuente Obejuna local que no acabó con el matarile del comendador sino con la expatriación obligada de miles de cordobeses que, hasta las narices de impuestos y de que Alhakén I se pegara la vida padre, sitiaron el Alcázar en 818 levantados en armas para derrocarlo. El poder utilizó a su fuerza de choque para romper la marabunta por la retaguardia. Incendió las viviendas de lo que entonces era un populoso barrio donde se han acreditado varios vertederos, necrópolis propia y edificaciones comerciales.

Alhakén, conocido por su visión de estado pero también por su querencia por las libaciones y la «dolce vita», no tuvo piedad con los que le llevaban la contraria y decretó que el barrio fuese destruido en su totalidad, mezquitas incluidas, y que ese territorio no se volviese ocupar. Los habitantes que no fueron ejecutados por el siniestro sistema de la crucifixión, se exiliaron. No hay que llevarse las manos a la cabeza por asuntos de religión.

El valido de Alhakén fue un mozárabe (un cristiano arabizado), el conde y general Rabí ben Teodulfo, que fue quien ejecutó la política fiscal y la posterior represión desde su cargo de gobernador de cristianos, una especie de delegado político para estos asuntos. El tal Rabí acabó crucificado por el sucesor de Alhakén como primera medida de su mandato. La guardia palaciega, los mudos (no hablaban árabe o romance), tampoco eran exactamente seguidores de Muhammad. De los quince o veinte mil vecinos de Saqunda, que era como el Campo de la Verdad pero en el siglo IX, se sabe que acabaron fundando Fez o tomando Creta enrolados en la piratería, que entonces era oficio respetable en todo el Mediterráneo.

Saqunda durmió en el subsuelo de la ciudad hasta que Córdoba empezó a gestar la ocupación de lo que hoy es el distrito sur de la ciudad. La excavación sistemática se produjo en fechas recientes, cuando se tomó la península de Miraflores para realizar el parque y el centro de congresos que nunca llegó a levantarse. Los restos siguen ahí, cubiertos con una amplia capa de jaramagos, con trazas claras de calles y casas.

Conservación

La Junta realizará un proyecto de conservación «in loco», lo que significa que se delimitará un sector concreto del arrabal de Saqundapara convertirlo en testigo de lo que se ha llamado la segunda Córdoba. Se trata de un procedimiento complicado porque los restos se encuentran semihundidos. Eso obligará a desmontar lo que se pretende conservar y a volver a montarlo, como un puzzle, en una zona acotada en el jardín.

El proyecto comprende también dotar a la zona de material para una correcta comprensión sobre lo que fue el arrabal. Entre otras, una mesa 3D con el objetivo de enseñar los límites de una zona de Córdoba de relevancia para la historia política de Al Andalus. Los restos serán acordonados para que no se conviertan en lo que se suelen devenir estas cosas. Un basurero ocasional, como el horno de las Ollerías, que ha pasado a ser una enorme papelera para los desaprensivos que no distinguen un elemento del patrimonio histórico de un contenedor de residuos.

El resto de Saqunda, en muy mal estado, pasará a la historia o volverá a ser sepultado incrementando el debate abierto aún sobre qué hacer con los restos de arrabal en el término municipal de Córdoba.

Con información de ABC

©2014-paginasarabes®

La agricultura en el Oriente Próximo hace 12.000 años

El trabajo está codirigido por la Universidad de Barcelona y la Universidad de Lleida con el Museo de Arqueología de Cataluña. (Foto: Josep Lluís Araus, UB)
El trabajo está codirigido por la Universidad de Barcelona y la Universidad de Lleida con el Museo de Arqueología de Cataluña. (Foto: Josep Lluís Araus, UB)

Un trabajo español co-dirigido por el catedrático de la Universitat de Barcelona Josep Lluís Araus, el investigador Ramón y Cajal Juan Pedro Ferrio (Agrotecnio-UdL) y el catedrático Jordi Voltas (Agrotecnio-UdL) ha reconstruido las características de la agricultura en sus orígenes comparando muestras de semillas y maderas de yacimientos en el Oriente Próximo -cuna de la agricultura en Occidente- con muestras actuales. Los resultados permiten conocer, por primera vez mediante evidencias directas, las condiciones de humedad y fertilidad de los cultivos, así como el proceso de domesticación de los cereales por parte de los humanos, desde el neolítico (12.000 años atrás) hasta poco antes de la época pre-romana (hace aproximadamente 2.000 años).

La investigación, en la que también han participado los investigadores Ramon Buxó, fito-arqueólogo y director del Museo de Arqueología de Cataluña-Girona, y Mònica Aguilera, investigadora de la UdL actualmente en el Museo de Historia Natural de París, se ha publicado en la revista Nature Communications.

Los investigadores han aplicado técnicas provenientes de la fisiología de cultivos para analizar los restos arqueo-botánicos. Así, se analizaron 367 semillas de cereales -como por ejemplo cebada y trigo- y 362 restos de maderas obtenidas en once yacimientos arqueológicos de la Alta Mesopotamia, que incluye el sudeste de la actual Turquía y el norte de la actual Siria, en el Oriente Próximo. Como material de referencia se analizaron semillas de cultivos actuales de trigo y cebada y maderas de especies similares a las arqueológicas crecidas en la región.

Los investigadores compararon la medida de los restos de semillas con muestras actuales para determinar cómo se produjo la domesticación de los cultivos. «Hasta ahora, la metodología que se usaba no reconstruía la medida real, sino que medía la anchura y la longitud de semillas carbonizadas», explica Josep Lluís Araus, profesor del Departamento de Biología Vegetal de la UB. «Nosotros hemos reconstruido el peso de la semilla -prosigue el experto- y hemos visto que su incremento continuó durante mucho más tiempo del que se pensaba, posiblemente durante varios milenios». Según el investigador, esta selección inicial de semillas fue «inconsciente», es decir, los primeros agricultores se quedarían con las semillas más grandes y, así, progresivamente, debían aumentar de medida.

El análisis de las composiciones isotópicas del carbono y del nitrógeno de las muestras -una técnica utilizada en la fisiología y mejora de cultivos- ha sido clave para describir las condiciones de la zona. «La composición isotópica del carbono nos permite evaluar la humedad disponible para los cultivos, que logró un máximo hace aproximadamente 9.000 años y un descenso progresivo hasta los inicios de nuestra era», remarca Araus. En cualquier caso, los investigadores no han encontrado evidencias conclusivas sobre un posible uso del riego como práctica habitual de cultivo. «Con esta información y con la medida de la semilla podemos evaluar la productividad máxima de los cultivos de aquella época», señala Josep Lluís Araus.

Por otro lado, la composición isotópica del nitrógeno facilita información sobre la materia orgánica del suelo y su fertilidad. Según Juan Pedro Ferrio (Agrotecnio-UdL), «a pesar de que eran cultivos de secano, podemos decir que había una gran disponibilidad de nitrógeno en comparación con la actualidad: indudablemente, se cultivaba en terrenos mucho más fértiles que los actuales». Además, se aprecia una pauta de progresivo decrecimiento en la fertilidad del suelo, seguramente por el sobrecultivo o por la extensión de las zonas de cultivo hacia terrenos menos fértiles, y también por el progresivo endurecimiento de las condiciones climáticas.

Todos estos datos permiten describir con más precisión las condiciones de la agricultura en sus orígenes y también la evolución de las poblaciones humanas ligadas a las prácticas agrícolas.«Condiciones como una mayor o menor disponibilidad de agua o la fertilidad de los suelos se han relacionado en este estudio con el rendimiento de los cultivos», explica Josep Lluís Araus. Los rendimientos pasados, en relación con las necesidades calóricas medias de una persona, permiten, por ejemplo, tener una idea aproximada de qué superficie de cultivo era necesaria para alimentar a la población en épocas pasadas. «Esta información -continúa Araus- se puede utilizar para conocer con más precisión los límites de crecimiento de los antiguos asentamientos y la evolución de una comunidad humana. La idea sería intentar integrar toda esta información en modelos para entender mejor el pasado», concluye el investigador.

Con información de Noticias de la ciencia
(Fuente: U. Barcelona)

©2014-paginasarabes®

Egipto,descubren ataúd del año 1600 a.C.

.
.

Los investigadores del Proyecto Djehuty, liderado desde el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han descubierto un ataúd intacto de un hombre llamado Neb, del año 1.600 a.C. correspondiente a la dinastía XVII del antiguo Egipto. Este «tesoro» se ha encontrado en el extremo norte de la necrópolis de Dra Abu el-Naga, en Luxor (antigua Tebas).

Este hallazgo arroja luz sobre esta dinastía y sobre un periodo histórico poco conocido en el que la ciudad de Tebas se convierte en capital del reino y se asientan las bases del imperio y del dominio egipcio sobre Palestina, Siria, y Nubia, han apuntado los científicos. Para los expertos es un periodo clave para entender el origen del imperio egipcio, así como la estructura y funcionamiento de la administración en la nueva capital.

El cuerpo de Neb ha sido hallado en una cámara sepulcral excavada en la roca a cuatro metros de profundidad. El ataúd, de dos metros de largo y medio metro de ancho, se encuentra en buen estado de conservación, y mantiene brillantes los colores de su decoración original. La entrada fue descubierta perfectamente cerrada con adobes, por lo que ya se intuía que nunca había sido abierta tras depositar el ataúd.

Dentro de la pequeña cámara tallada en la roca se ha recuperado un gran ataúd antropomorfo de madera tallado y decorado siguiendo el estilo característico de la dinastía XVII, denominado «rishi» (que significa «alas» en árabe). «Por ese motivo, el ataúd tiene pintado en la tapa un par de alas extendidas sobre el cuerpo del difunto, como si una diosa alada le abrazara por detrás, otorgándole así su protección en el más allá», ha detallado el director del proyecto José Manuel Galán.

«Este estilo de ataúd es muy poco frecuente, pues estuvo en uso sólo durante un breve periodo de tiempo, cuando Egipto no estaba unificado», ha indicado Galán. «Muy pocos han sido hallados en su lugar original y han sido bien documentados en su contexto arqueologico», ha detallado.

Una inscripción recorre desde el pecho hasta los pies la tapa del ataúd y dirige una invocación de ofrendas a un hombre llamado Neb. Su momia todavía se encuentra dentro de la caja y, aparentemente, en buen estado. Este hallazgo, junto con otros llevados a cabo en ese mismo área, confirman que Dra Abu el-Naga era el lugar donde se hicieron enterrar los miembros de la familia real de la dinastia XVII y sus cortesanos.

Complejidad política

La dinastía XVII se enmarca dentro del periodo histórico denominado Segundo Periodo Intermedio (entre 1.800 y 1.550 antes de nuestra era), caracterizado por la hegemonía de gobernantes de origen siro-palestino asentados en el Delta oriental. Se trata de una época de gran complejidad política, en la que la monarquía no controlaba todo el territorio y el poder efectivo se hallaba en manos de los gobernadores locales.

En un contexto político fragmentado, la dinastía XVII, originaria de Tebas, la ciudad meridional más importante, lideró la reconquista y la expulsión de los gobernantes del norte (denominados hicsos). Además, unificó el país y propició el germen de una nueva etapa histórica en Egipto, el Imperio Nuevo, la época de los grandes reyes que forjarían el imperio egipcio desde su nueva capital, Tebas.

Otros hallazgos

Durante los últimos años, el Proyecto Djehuty, patrocinado por Unión fenosa Gas, ha excavado junto al patio de entrada de la tumba del alto dignatario que pone nombre al proyecto. En esa zona se han encontrado hasta el momento varios enterramientos de una época anterior. El año pasado, la misión española descubrió un ataúd intacto de un niño de cinco años y, en esta campana que esta a punto de terminar, se están excavando tres pozos funerarios, aunque dos de ellos fueron saqueados en época antigua.

Estos hallazgos permiten ir completando el puzle del trabajo realizado durante estos años en las tumbas de Djehuty, supervisor del Tesoro de la reina Hatshepsut (1470a.C) y Hery, cortesano que vivió unos 50 años antes que dicho escriba real. «Descubrimos entonces que Djehuty, al contrario que el resto de los cortesanos de su época, decidió no ubicar su tumba en las inmediaciones del templo funerario de la reina Hatshepsut. El superior del Tesoro prefirió la colina de Dra Abu el-Naga, medio kilómetro más al norte, porque esa zona también era especial, ya que allí descansaban los miembros de la dinastía XVII», concluye Galán.

Con información de ABC

©2014-paginasarabes®

Dénia:hallan restos de casa del siglo XII

Los enterramientos de época cristiana hallados en lo que antes fue el patio de la vivienda andalusí ©La Verdad
Los enterramientos de época cristiana hallados en lo que antes fue el patio de la vivienda andalusí ©La Verdad

[cryout-pullquote align=»left|center|right» textalign=»left|center|right» width=»33%»]Los trabajos de saneado en las paradas han desvelado imágenes de una ‘llaüt’ del XVII[/cryout-pullquote]

La rehabilitación de una casa en la calle Ramón y Cajal de Dénia, protegida desde hace una década en el Catálogo Integral del Patrimonio municipal por contar con arquitecturas relevantes del siglo XVII, ha posibilitado al Servicio Municipal de Arqueología realizar una intervención arqueológica cuyos resultados han superado todas las expectativas.

Los trabajos llevados a cabo sobre unos veinte metros cuadrados de superficie han permitido documentar dos viviendas de época islámica (siglo XII), una totalmente arrasada y otra en buen estado de conservación, y trazos de una calle que transcurriría paralela a la actual Ramón y Cajal.

Según explicó la directora de la intervención arqueológica, Silvia Ruiz, de la casa se conserva parte del patio, con pavimento de ladrillo colocado en forma de espiga, y una crujía con dos dependencias. Los indicios apuntan a que en el centro del patio existió un alcorque o jardinera central de grandes dimensiones con una fuente, aunque ésta última no se ha encontrado. Este patio islámico se va a proteger con geotextil y va quedar conservado para siempre.

Pero lo «extraordinario» del descubrimiento, según el arqueólogo municipal, Josep Antoni Gisbert, son los fragmentos de yesería utilizada para cubrir y ornamentar los arcos de los portales de las estancias de la casa. Estas 22 piezas, que se encuentran en proceso de limpieza, constituyen «un verdadero tesoro para el Museo Arqueológico».

Los restos de yeso contienen grafías árabes que, según un arabista experto, presentan divisas que hablan de suerte y paz.

Junto al patio de la casa andalusí ha salido a la luz una necrópolis con tres enterramientos ya de época cristiana, como demuestra la posición en cúbito supino de los restos y la ubicación de las fosas en paralelo, «que rompen las anteriores estructuras de la casa islámica».

Por último, los trabajos de saneado de las paredes han desvelado la existencia de unos grafitis del siglo XVII con imágenes de una barca catalana o ‘llaüt’, con gran vela triangular, junto a una especie de calendario en el que los autores iban marcando el paso de los días, los meses, o las estaciones mediante rayas pintadas en la pared. El personal del Servicio de Arqueología está realizando el calco de estas inscripciones para un mejor estudio de las mismas.

La actual propietaria de la casa, Irina Davidoff, que adquirió la vivienda hace dos meses para instalar una inmobiliaria, aseguró que todos estos hallazgos se van a conservar al máximo porque constituyen parte del patrimonio de «nuestra ciudad».

El grafiti se exhibirá en su pared original, al igual que se mantendrán intactos el arco de medio punto de la entrada al inmueble y la otra arcada de tiempos de Felipe III (siglo XVII) que se conserva en el interior de la casa.

Los propietarios de la futura agencia inmobiliaria, Davidoff Spain Properties, permitirán el acceso al público que quiera visitar estos restos de la historia de la ciudad.

Con información de La Verdad

©2014-paginasarabes®