Debemos romper el bloqueo criminal e ilegal que sufre Gaza

El activista Manu Pineda, de la organización Unadikum, posa con un niño en Gaza
El activista Manu Pineda, de la organización Unadikum, posa con un niño en Gaza

A los “más de dos mil asesinados” de ahora les seguirán “decenas de miles de muertos más” durante las próximas semanas, meses y años. “Lo peor” en Gaza está por llegar. Vendrá, avisaron ayer el activista malagueño José Manuel Pineda y la también diputada en el Parlamento de Cataluña Sara Mercé Vilà (ICV), que durante las últimas semanas han permanecido como brigadistas voluntarios de la asociación Unadikum ejerciendo como escudos humanos, cuando cese el bombardeo y el mundo mire hacia otro lado, hacia Siria, hacia Ucrania, hacia el próximo gran drama humano. Para evitarlo, alertaron, sólo cabe una movilización ciudadana lo bastante grande como para cambiar los términos en los que el mundo se mueve con Israel, lo bastante potente como para hacerle renunciar al “criminal” bloqueo que mantiene desde 2006.

Pineda y Vilà, que por la tarde ofrecieron una conferencia invitados por el primer grupo en la Asamblea, la coalición Caballas, pidieron a mediodía en la Sala de Prensa del Palacio autonómico junto a Mohamed Ali y Mohamed Faitah un grito social lo suficientemente intenso como para que España y el resto de países occidentales “que con sus relaciones comerciales, académicas o militares con Israel tienen las manos llegas de sangre” exijan “romper el bloqueo criminal e ilegal que sufre Gaza desde 2006”.

“En los hospitales de Gaza no hay medicinas ni material sanitario y cualquiera puede morir por falta de antibióticos o de material de sutura para cerrar una herida porque se están haciendo operaciones alumbrando con linternas de teléfonos móviles”, ejemplificó Pineda, que ha avanzado que “si hasta ahora Israel ha causado 2.071 asesinatos durante los próximos meses habrá decenas de miles de muertos más en silencio por falta de alimentos, medicamentos, combustible y material para reconstruir la alfombra de escombros en la que se ha convertido esa tierra”.

El activista dejó claro que en Gaza “lo de menos es si el pueblo ocupante es judío o cristiano y si el ocupado es mayoritariamente árabe o musulmán”. “Eso forma parte del discurso sionista que se cree el pueblo elegido por Dios y que alardea de haber hecho desaparecer ciudades enteras bombardeando hospitales, colegios de la ONU y ambulancias”, denunció Pineda, que ha reprochado al Estado de Israel haber llegado con la operación ‘Muro Protector’ más allá “de todas las líneas rojas que nadie había traspasado hasta ahora”.

“Régimen criminal”

“Estamos obligados”, argumentaron, “a romper la alianza internacional con ese régimen criminal y terrorista que ha obligado a 6 millones de palestinos a irse de su tierra y que, mientras aquí señalamos a Siria, Rusia o Venezuela, revienta las cabezas de los niños con las bombas que nosotros le facilitamos”. “Yo con estas manos”, subrayó emocionado Pineda, “he sacado a decenas de esos que ellos llaman ‘terroristas’ con meses de edad de entre los escombros”.

El activista también censuró el “lamentable papel” que a su juicio está jugando Cruz Roja en Gaza, donde según ha asegurado la organización humanitaria “se niega a movilizar sus medios humanos y materiales porque asegura que es peligroso”. “Se le ha pedido ayuda para instar a Israel a permitir la evacuación de 17 heridos, 16 en coma, antes de un bombardeo y se ha lavado las manos, como en otras ocasiones, por lo que se ha convertido en una entidad quintacolumnista israelí”, reprochó. Vilà recordó que Unadikum trabaja en Gaza desde hace tres años con “brigadistas internacionales voluntarios” que “protegemos con nuestros cuerpos a los campesinos y pescadores palestinos de las agresiones del Ejército israelí, al que disuade nuestra presencia para no causar más escándalo con muerte de occidentales”.

La diputada detalló que la organización no gubernamental está gestionando ante Administraciones Públicas como la Junta de Andalucía y la Generalitat catalana la llegada a territorio español de niños enfermos para que puedan ser operados en clínicas nacionales. “No se trata de una medida con la que queramos facilitar que se laven conciencias pero sí ayudar a aquellos que puedan ser trasladados para recibir atención médica”, amplió la política, que se alineó con el movimiento que reclama “el boicot, la desinversión y las sanciones (DBS) sobre Israel por su comportamiento”.

Con información de El Faro

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