Las exportaciones de armas españolas

Quieren quedar bien con Dios ... y con Israhell ...

Israel, que no se caracteriza por ser dejado en temas de defensa, permite que salgan unos helicópteros que llegaron a España por barco, que podrían haber acabado en Gaza o en Irán directamente.

El mercado internacional de material de defensa siempre ha tenido algo de oscuro, y de grandes implicaciones políticas con aliados desconocidos: recordemos el proceso Irán Contra o el armamento de los guerrilleros afganos contra la Unión Soviética vía Egipto, y que tan bien reflejó la popular película La Guerra de Charlie Wilson.

En España en los últimos años, todos estos fenómenos aparecen con muchos claroscuros. Vendemos buques de combate a Venezuela, gran aliado estratégico de Irán, y nos pasamos años repitiendo que son poco más que unos pesqueros un poquito armados. Luego nos venden este contrato con la clara oposición de Estados Unidos –al que todavía consideramos aliado– como el gran logro de Zapatero y Bono, que gracias a sus relaciones y astucia política iban a salvar la situación de los astilleros españoles. Para luego enterarnos que de esto nada de nada. O sea que sin comisiones, de contrato nada; o sea como siempre. Claro que si el acuerdo era entre un gobierno y otro gobierno, y un astillero del gobierno, ¿a quién había que pagarle las comisiones? Piénsenlo un minuto.

Exacto.

Otras veces un gobierno vende unos carros de combate a Colombia para ayudar en su guerra contra la guerrilla, y el siguiente lo cancela aduciendo que Colombia no los necesita… pero dos años más tarde le vende obuses, que sí los necesita. Todo lo cual no lo enjuicia el país soberano que compra, sino el que vende, que dice saber mejor que el primero sus necesidades. Así es España.

Otras veces nos rasgamos las vestiduras porque vendimos bombas de racimo a Libia cuando todo el mundo podía hacerlo, y ahora nos acusan por haberlas vendido; éste, por cierto, es un caso similar a la historia del pepino… lo que molesta es que el pepino lo vendan otros.

Y el último episodio con el que nos sorprenden es una trama de helicópteros israelíes que aparecen aparcados en Sabadell para ser vendidos a Irán: y nos enteramos de la operación porque en el documento de aduanas de ingreso en España los astutos iraníes pusieron que venían a comprar helicópteros israelíes. Esta sí que es una buena novela.

Israel, que no se caracteriza por ser dejado en temas de defensa, permite que salgan unos helicópteros que llegaron a España por barco, que podrían haber acabado en Gaza o en Irán directamente, y aparece una empresa española capaz de poner esos helicópteros en vuelo; que debería ser contratada inmediatamente por el Ministerio de Defensa para mantener todas las antiguallas que todavía operan en España, por cierto.

Mientras, el Gobierno continúa negociando una posible venta de carros de combate alemanes fabricados en España a Arabia Saudita. Lo cual sí que es rizar el rizo. Debe ser que los sauditas prefieren un carro con faralaes que hacer directamente el negocio con Alemania. Y mientras, el Gobierno continúa ocultando sus muy cuidadas relaciones comerciales con Israel para no herir sus propias susceptibilidades. Al menos, entre tanta arma exportada oscuramente, tenemos una buena noticia: los pepinos no eran armas bacteriológicas y por tanto fueron exportados legalmente.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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