Honor en tiempos de guerra

Balduino IV de Jerusalén y Saladino: Honor en tiempos de guerra

Balduino IV de Jerusalén y Saladino: enemigos que se respetaban


⚔️ Honor en tiempos de guerra

En pleno siglo XII, mientras las Cruzadas desangraban Tierra Santa, dos figuras opuestas protagonizaron una de las páginas más nobles de la historia medieval: Balduino IV, rey cristiano de Jerusalén, enfermo de lepra, y Salah ad-Din Yusuf ibn Ayyub, conocido en Occidente como Saladino, líder musulmán que buscaba recuperar la ciudad sagrada.

Eran enemigos.

Pero también eran hombres de palabra.


🏰 El contexto histórico

Año 1174: Balduino IV asciende al trono de Jerusalén con apenas 13 años, ya afectado por la lepra.

Año 1177: En la batalla de Montgisard, el joven rey derrota sorpresivamente a las fuerzas de Saladino.

Años siguientes: enfrentamientos, treguas, negociaciones y respeto mutuo entre ambos líderes.

Año 1185: muere Balduino IV.

Año 1187: Saladino conquista Jerusalén tras la batalla de Hattin.

Lo que quedó en la memoria no fue solo la guerra, sino la conducta.


🤝 El médico enviado por Saladino

Las crónicas medievales —tanto cristianas como musulmanas— relatan un gesto que atravesó las líneas enemigas.

Al saber del deterioro de Balduino por la lepra, Saladino envió a su propio médico personal para atender al rey cristiano.

No era estrategia.

No era diplomacia.

Era honor caballeresco oriental.

Reconocía en su enemigo a un hombre digno.


🕊️ La palabra y el respeto

Durante años, ambos sostuvieron treguas que se respetaban estrictamente.

En una época donde la traición era habitual en la guerra, la palabra dada entre ellos tenía valor.

Las negociaciones eran firmes.

Las promesas se cumplían.


✝️ Jerusalén, 1187: la prueba del honor

Cuando Saladino finalmente tomó Jerusalén, el mundo temía una masacre como la que los Cruzados habían hecho en 1099.

Pero ocurrió lo contrario.

No destruyó los lugares sagrados cristianos.

Permitió peregrinaciones.

Rescató prisioneros.

Protegió iglesias y símbolos religiosos.

Su conducta fue tan notable que incluso cronistas cristianos de la época la reconocieron con admiración.


🌿 Más allá de la religión

Balduino y Saladino no compartían fe.

No compartían objetivos.

No compartían bandos.

Pero compartían algo que hoy parece olvidado: La dignidad del adversario.

Sabían que la guerra no justificaba perder el honor.


📜 Para leer hoy

En tiempos donde se usa la religión para dividir, la historia recuerda que, incluso en guerra por Jerusalén, hubo espacio para:

el respeto,

la compasión,

la palabra empeñada,

y la humanidad.

Porque a veces, los verdaderos gigantes de la historia no son los que vencen, sino los que no pierden su nobleza mientras luchan.


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