Paz, Reconciliación y Poesía

La guerra no termina y no tuvimos éxito en cuanto a hallar soluciones pese al gran desarrollo que hemos visto en nuestro mundo. Por lo contrario, hemos sido convertidos en armas humanas que luchan unos contra otros, a pesar de las atrocidades que hemos experimentado y las promesas que hemos hecho de no repetir los mismos errores.

Un joven poeta de Bagdad ha escrito acerca de un amigo que perdió cuando las bombas estallaron en su casa. Los vecinos colgaron un cartel del fallecido sobre un muro del vecindario. El poema nos cuenta que el poeta bajó el cartel y lo llevó consigo, precisamente de la forma que caminaba hombro a hombro con su amigo al colegio cada mañana. Sobre el afiche estaba escrito que el amigo había muerto “como un mártir, un héroe, y un hombre feliz” y en la parte inferior su imagen y la fecha de su muerte.

Escribimos poemas porque ellos abrevian nuestras protestas, acorazan nuestras deficiencias. Los poemas permanecen mientras nuestros cuerpos parten, se descomponen o se queman.

Justo como Beethoven continuó trabajando después de perder su capacidad de oír incluso aunque no pudo escuchar los aplausos cuando hubo terminado su Novena Sinfonía. Justo como Van Gogh se mantuvo pintando después de haber cortado su propia oreja. Justo como Kusama continúa pintando círculos sobre el lienzo incluso aunque esté desgastada por la edad y la enfermedad. Uno de nosotros escucha a un granjero cantando su canción de tristeza desde un campo distante en un atardecer, creyendo que nunca sería escuchada. Y uno de nosotros escribe acerca de una madre que canta con voz desmayada a su bebé en una carpa en Beirut. Los poemas son puentes ocultos para cruzar el espacio y alcanzarnos mutuamente.

Ofrezco excusas secretamente tanto como de forma expresa a mi hija y a mi hijo, porque ellos deben enfrentar un mundo que es áspero y lleno de hostilidad, radicalismo e injusticia, un mundo del que no tienen culpa de que sea creado. Mi madre acostumbraba excusarse por habernos movido hacia otro sitio en busca de seguridad y paz.

Ofrezco excusas porque en nuestro tiempo solamente escuchamos noticias de guerra que nos sorprenden lejos del sonido de la leve lluvia cayendo sobre las calles y del sonido de un violín tocado por un niño.

¿Con quién deberíamos reconciliarnos? Las grietas se hacen mayores debido al color de la piel, tarjetas de crédito y sectas religiosas. La gente poderosa se mantiene gracias que inventan juegos inteligentes para mantenernos indefensos. Y nosotros intensificamos nuestra vociferación. No a la guerra, No a la violencia, No a la injusticia, No a la supresión de la libertad de expresión, No a la desaparición de mujeres, No al racismo, No a las armas, No a la polución, No a los niños despojados de su infancia, No y No y No. Con la esperanza de que nos escuchen.

Por Duna Ghali
Traducción de Rafael Patiño Góez
Festival Internacional de Poesía de Medellín

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