El secreto de las islas Comoras

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Las llamaron las Islas de la Luna o Islas del Perfume y son uno de esos lugares aun perdidos en el mundo a los que el viajero no va, sino con los que el viajero se topa. Las Comoras tienen alma y tierra volcánica y están pobladas desde el siglo VIII.

Su archipiélago está formado por cuatro grandes islas, Gran Comora, Anjouan, Mohéli y Mayotte, (las tres primeras constituyen la Unión de las Comoras y la última pertenece a Francia), además de otros islotes menores, y se sitúan en el océano Índico, entre el norte de Madagascar y el norte de Mozambique.

Las islas Comoras son uno de los lugares más remotos del mundo y, por serlo, unos de los más puros. Es el paraíso que todos los viajeros se imaginan (incluyendo su soledad) y los clichés se quedan cortos ante la belleza de las islas. Por sus caminos, la esencia de la flor de cananga se mezcla con las palmeras y los plataneros de la zona. Las playas de arena blanca y el océano azul turquesa, ya un clásico de las vacaciones ideales, bajan del paraíso a la tierra en este lugar también lleno de junglas salvajes.

Su población es rica en cultura swahili y musulmana, y sus antepasados son una mezcla de mercaderes árabes, sultanes persas, esclavos africanos y piratas portugueses. La arquitectura de las islas es una buena excusa para iniciarse en el paseo de sus ciudades, en los que los edificios rebosan soportales, balaustradas, contraventanas y puertas con celosías cuidadosamente talladas en madera.

En Gran Comora se encuentra el volcán en activo más grande del mundo, el Monte Karthala, que entró en erupción por última vez en 2005, dotando al paisaje montañoso de un aire desértico espectacular. Moroni, capital de las islas y ciudad pesquera de Gran Comora, destila un aroma a puerto mediterráneo y está rodeada de playas tranquilas con casitas para alquilar y disfrutar de unas vacaciones en la costa.

Mohéli es la pequeña Comora, la más salvaje y llena de sorpresas, y su geografía rodea la selva tropical interior con apacibles playas de arena fina. Anjouan es la isla más poblada, y en ellas se mezclan aceites de jazmín y flor de naranja con laberintos de calles, cascadas (como la de Dziancoundré), antiguos palacios de sultanes de los siglos XVI y XVIII, destilerías de flor de cananga y, en sus costas, arrecifes de coral.

En Comoras reina la paciencia, la resistencia, la humildad y, sobre todo, la tranquilidad. Todo se mueve despacito (mora mora) y parece vivir en otra época, más pausada. Su gastronomía mezcla las cocinas india, árabe, francesa y africana, incluyendo arroz, carne especiada, pescado y marisco (el pulpo es muy popular).

Con información de Expreso

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