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El Mundo Religioso Cananeo

Baal

Algunos autores han creído ver en este mito un reflejo de la muerte y reaparición anuales de la vegetación. Pero en Siria y Palestina el verano no trae consigo la «muerte» de la vida vegetal, sino que es precisamente la estación de los frutos. No es el calor tórrido lo que más teme el agricultor, sino una sequía prolongada. Parece, por tanto, más plausible que la victoria de Mót se refiera al ciclo de siete años de sequía, del que también hay ecos en el Antiguo Testamento (Gn 41; 2 Sm 24,12 y sigs.). 1




Pero el interés de este mito va más allá de sus ocasionales relaciones con el ritmo de la vegetación. De hecho, estos acontecimientos patéticos y a veces espectaculares nos revelan un modo específico de la existencia divina, concretamente un modo de existir que implica la derrota y la «muerte», la «desaparición» en forma de sepultura (Baal), o desmembramiento (Mót), a la que siguen unas «reapariciones» más o menos periódicas. Este tipo de existencia, a la vez intermitente y circular, recuerda la modalidad de los dioses que rigen el ciclo de la vegetación. Se trata, sin embargo, de una nueva creación religiosa que trata de integrar los aspectos negativos de la vida en un sistema unitario de ritmos antagónicos.

En resumidas cuentas, los combates de Baal, con sus derrotas y sus victorias, terminan por asegurarle la soberanía en el cielo y en la tierra, pero Yam sigue reinando en el mar y Mót permanece como señor del mundo subterráneo de los muertos. Los mitos ponen de relieve la primacía de Baal y, en consecuencia, la perennidad de la vida y de las normas que rigen el cosmos y la sociedad humana. Y esto mismo hace que los aspectos negativos, representados por Yam
y Mót, se justifiquen. El hecho de que Mót sea hijo de Él y sobre todo el que Baal no logre aniquilarlo es una manera de proclamar la «normalidad» de la muerte. En último análisis, la muerte viene a ser la conditio sine qua non de la vida. 2

Es probable que el mito en que se relata el combate entre Baal y Yam se recitara durante la fiesta del Año Nuevo, mientras que el conflicto entre Baal y Mót lo sería con ocasión de la cosecha, pero ninguno de los textos conocidos hasta el momento menciona estos hechos. También es posible que el rey, del que sabemos que desempeñaba un importante cometido en el culto, representara a Baal en estos dramas mítico-rituales, pero esta cuestión es aún objeto de discusiones. Los sacrificios eran considerados alimentos ofrecidos a los dioses. El sistema sacrificial parece semejante al del Antiguo Testamento; comprendía holocaustos, el sacrificio u ofrenda de «paz» o de «comunión» y el sacrificio expiatorio.

Los sacerdotes (khnni) tenían el mismo nombre que en hebreo (kohéri). Además de los sacerdotes se mencionan también las sacerdotisas (khnt] y los qadecim, personas «consagradas». (En la Biblia, este término designa la prostitución sagrada, pero los textos ugaríticos no aluden a nada semejante.) Finalmente, se citan los sacerdotes oraculares o profetas. Los templos estaban provistos de altares y de imágenes de los dioses y de símbolos divinos. Aparte de los sacrificios cruentos, el culto se componía también de danzas y numerosos gestos orgiásticos que habrían de despertar más tarde la ira de los profetas.




Pero no hemos de olvidar que las lagunas de los documentos sólo nos permiten formar una visión aproximativa de la vida religiosa cananea. No conocemos ninguna plegaria. Se sabe que la vida es un don divino, pero ignoramos el mito de la creación del hombre. Esta visión religiosa no era exclusiva de los cananeos. Pero su importancia y significación se realzaron por el hecho de que los israelitas, al penetrar en Canaán, se hubieron de enfrentar con este tipo de religiosidad cósmica que tenía la virtualidad de provocar unos actos cultuales complejos y que, a pesar de sus excesos orgiásticos, no carecían de cierta grandiosidad.

Los israelitas compartían la misma convicción acerca del carácter sagrado de la vida, y ello les planteaba en principio un problema: ¿cómo conservar esta creencia sin integrarla en la ideología religiosa cananea? Porque ésta implicaba, como acabamos de ver, una teología específica centrada en la modalidad circular e intermitente del principal de sus dioses, Baal, símbolo de la totalidad de la vida. Pero Yahvé no compartía tales modos de existencia. Tampoco Él, aunque este dios había sufrido ya otras modificaciones humillantes. Por otra parte, si bien el culto de Yahvé comprendía determinados sacrificios, este dios no se dejaba subyugar mediante los actos de culto, sino que exigía la transformación interior del individuo a través de la obediencia y la confianza.

Los israelitas asimilaron muchos elementos de la religiosidad cananea. «Pero incluso estos préstamos eran un aspecto más del conflicto: se luchaba contra Baal con sus propias armas. Si tenemos en cuenta que otros grupos extranjeros, incluso no semitas, como los hurritas y los filisteos, llegaron a olvidarse de su religión propia al poco tiempo de su llegada a Canaán, habrá que juzgar como algo humanamente extraordinario el hecho de que esta lucha entre Yahvé y Baal se prolongara durante tanto tiempo y que, a pesar de los compromisos y a través de muchas infidelidades, terminara con la victoria del yahvismo.» 3

Por Mircea Eliade


Notas:

  1. Véanse Cyrus Gordon, iCanaanite Mythology», 184, 195 y sigs.; M. Pope, en WdM I, págs. 262-264.
  2. Tan sólo en la mitología búdica aparece otro gran dios de la muerte, Mará, que debe su poder inmenso al amor ciego que los humanos tienen a la vida. Pero, evidentemente, en la perspectiva india postupanishádica, el ciclo vida-sexualidad-muerte-retorno a la vida constituye el mayor obstáculo en el camino hacia la liberación.
  3. R. de Vaux, Historia antigua de Israel I, pág. 161.

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Antiguos pueblos de Oriente Medio – Cananeos

Canaán, cuna de la la civilización de Medio Oriente

Canaán, antigua región del Oriente Próximo situada entre el mar Mediterráneo y el río Jordán en el año 3.000 antes de nuestra era, abarcaba lo que ahora es parte de Siria, Líbano, Jordania y Palestina, con la Franja de Gaza y Cisjordania. Cuna de diversas culturas como la de los cananeos, su nombre procede del hijo de Cam y nieto de Noé.

Los antiguos escritos de la Biblia indican que la historia de Canaán fue la de un pueblo maldito. En Génesis 9,18 y 9, 22 Cam aparece como el padre de Canaán, y en la predicción de Noé (9,25-27), Canaán aparece lado a lado con a sus «hermanos», (en el sentido más amplio del término hebreo), Sem y Jafet:

Dijo: “¡Maldito sea Canaán! ¡Siervo de siervos sea para sus hermanos!” Y dijo: “¡Bendito sea Yahveh, el Dios de Sem, y sea Canaán esclavo suyo! ¡Haga Dios dilatado a Jafet; habite en las tiendas de Sem, y sea Canaán esclavo suyo!”.

La cultura Cananea

La cultura cananea tuvo su origen en la edad de  Bronce Medio, en torno al año 2.000 antes de nuestra era, con la aparición de una serie de importantes ciudades-estado o pequeños reinos de la costa de la actual Siria, Líbano y Palestina, lo que más tarde dio lugar a las ciudades fenicias. «A partir del fin de la Edad de Bronce en torno al 1.200 a.C., una serie de complejos acontecimientos producen el colapso de la civilización urbana. Es un momento de grandes crisis a nivel global en el Próximo Oriente», ha relatado Andrés Piquer Otero, historiador del Departamento de Estudios Hebreos y Arameos de la Universidad Complutense de Madrid. «Gran parte de estas ciudades estado desaparecieron, por destrucción o reducidas a su mínima expresión», ha añadido.

Los textos bíblicos, con pocas excepciones, parecen indicar con este nombre por lo menos la totalidad de la Palestina Occidental, o Cisjordania. Ese territorio se extiende desde el desierto de Sin en el sur hasta cerca de Rejob y la entrada de Jamat en el norte, (Núm. 13,3.18; cf. 22). Una delimitación más cuidadosa de la tierra de Canaán se encuentra en Núm. 34,3-12 y Ezequiel. 47,15-20. Pues aunque el nombre no aparece en Ezequiel, no se puede dudar de la identidad de las fronteras que se describen ahí. En ambos textos la frontera occidental está formada por el Mediterráneo, y la mayor parte de la oriental por el Mar Muerto y el cauce inferior del Jordán.

Orígenes del pueblo Cananeo

Es el mismo grupo étnico que estableció pueblos agrícolas desde 8,000 años a.C. A su vez es el mismo pueblo que vivió bajo los imperios Persa, Helénico, Romano, Bizantino, Árabe y Otomano. Investigaciones recientes han demostrado que los libaneses actuales y amplia población de sirios, palestinos y jordanos también son descendientes de los cananeos. Debido a la gran expansión de los fenicios por el Mediterráneo, son de origen cananeo los chipriotas y porcentajes importantes de gente del norte de África, Malta, sur de España, Sicilia y otras regiones.

En cuanto a los nuevos datos aportados sobre la continuidad de este pueblo bíblico, Piquer sostiene que «los herederos» de la cultura cananea en la zona de lo que es Líbano, acabaron siendo los habitantes de estas ciudades-estado fenicias, como Biblos, Tiro y Sidón, que tienen una continuidad con la cultura cananea. A veces de una forma genérica o laxa se habla del continuo cultural cananeo desde la Edad del Bronce y entrando también en la Edad del Hierro, a partir del año 1200 a.C., con la civilización fenicia y algunos elementos de la civilización siria. Pero se habla específicamente de una continuidad cultural. Los llamados pueblos del mar, como el de los filisteos que menciona la Biblia, «formaron reinos que asumieron una cultura cananea evolucionada, trasformada y adaptada. Los fenicios también la mantuvieron”.



Lengua cananea

Los cananeos hablaban una lengua muy cercana con el arameo. El cananeo se escribió con diversos sistemas y en diversos medios, (o soportes), es decir: tablillas de arcilla con signos cuneiformes, (en Siria: Ebla, Ugarit), sistema lineal en piedra o papiro, (en Líbano: Biblos, Beirut, Valle de la Bekaa, Sidón, Tiro).

Ostracon cananita

Los cananeos, que poseían una serie de dialectos de lenguas semíticas, muy fragmentadas a lo largo del tiempo por las distintas zonas en las que se practicaba, no obstante, como otros pueblos, importaron la escritura de la cultura mesopotámica acadia y sumeria. El uso de tablillas de arcilla, la escritura cuneiforme y el sistema de formación de escribas y funcionarios, fue adoptado por estos pueblos en detrimento de su propio lenguaje.

En la ciudad de Ugarit se han encontrado textos cananeos propios, «por alguna razón la dinastía reinante decidió empezar a escribir la documentación administrativa y económica, la mitología y los textos rituales, no en acadio, sino en su lengua. Crearon un sistema de escritura cuneiforme en su propia lengua», ha sostenido Piquer. El descubrimiento de la antigua ciudad de Ugarit, en 1929, permitió conocer estos escritos cananeos tan peculiares, lo que ha provocado en la comunidad científica la idea de que los escritos cananeos, en general, sean escasos.

Ciudades fundadas por Cananeos y Fenicios

Según distintos datos históricos, los cananeos fundaron las ciudades de Biblos, Ebla, Jericó, Ugarit, Tiro, Sidón, Beirut, Jerusalén, Alalah, Hazor, Dor, Acre, Nazareth, Megido, Arvad, Trípoli, Jaffa, Baalbek, Sarepta, Samaria y Kafar Djarra.

Con información de El Mundo y  Aciprensa

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