Archivo de la categoría: DDHH

El Guerrero – Nathalie Handal

El Guerrero

Era miércoles, lo recuerdo.
Tal vez era jueves.
Yo había llegado temprano,
suficientemente temprano para beber un buen

[vino sola,

con un hombre que pensaba todos debíamos

[temer,

y por un segundo lo olvidé.

Luego ellos llegaron.
Nada en mí había cambiado,
incluso después del vino,
incluso después de que vi una cabra y un

[cadáver abiertos de un tajo,

uno al lado del otro.
Algunos dicen que este lugar está maldito,
cada gota de agua hunde la tierra.

Cuán extrañas las cosas que pensamos en

[momentos como éste.

¿Era yo una extraña para el amante que vio mis

[curvas y cicatrices,

los besó y luego durmió como un desertor?
Cuán extraño lo que se nos ocurre en las

[sombras oníricas de Dios,

los niños que un día viste en Nablus o Ramallah,
que te dijeron la hora en que los dátiles

[crecerán en Palestina.


Luego ellos llegaron.
Anunciaron,
ella murió ayer,
pero había oído que murió hace un año,
luego esa noche supe que morirá mañana.
Y luego lo escuché decir:
Cállate,
sólo hay una manera de librar una guerra.
Conviértete en el otro.

Cruzo mis piernas
y deshago su rostro,
intentando hallar una forma de recordar este

[momento de manera diferente.

Nathalie Handal *


* De sangre palestina y libanesa, nació en Haití en 1969. Es una galardonada poeta, escritora de obras de teatro y de narrativa, quien ha vivido en Europa, Estados Unidos, el Caribe, Latinoamérica y el mundo árabe.



©2018-paginasarabes®

Lo que haré – Suheir Hammad

Lo que haré

 

No bailaré al ritmo de su tambor de guerra.
No prestaré mi alma y mis huesos a su tambor

[de guerra.

No bailaré a su ritmo.
Conozco ese ritmo, es un ritmo sin vida.

Conozco muy bien esa piel que usted golpea.
Estuvo viva aún después de cazada, robada,

[expandida.

No bailaré al ritmo de su tambor de guerra.

Yo no voy a estallar por usted.
Yo no voy a odiar por usted,
ni siquiera voy a odiarlo a usted.
No voy a matar por usted.

Especialmente, no moriré por usted.
No voy a llorar la muerte con asesinato ni suicidio.
No me pondré de su lado ni bailaré con bombas

[porque todos los demás están bailando.

Todos pueden estar equivocados.

La vida es un derecho, no un daño colateral

[o casual.


No olvidaré de dónde vengo.

Yo tocaré mi propio tambor.

Reuniré a mis amados cercanos y nuestro

[canto será danza.

Nuestro zumbido será el ritmo.

No seré engañada.
No prestaré mi nombre ni mi ritmo a su sonido.
Yo bailaré y resistiré y bailaré y persistiré y bailaré.
Este latido de mi corazón suena más alto que

[la muerte.

Su tambor de guerra no sonará más alto que

[mi aliento.

Suheir Hammad *


* Nació en Ammán (Jordania), en 1973 en una familia de refugiados palestinos, y está radicada en Nueva York, donde reside desde su infancia. Escritora, actriz y activista política, es autora de libros como Born Palestinian, Born Black (Harlem River Press, 1996); Zaatar Diva (Cypher Books, 2006) y Breaking Poems (Cypher Books, 2008). Su poesía, sobre la que trabaja también en el aspecto de la puesta en escena y el recitado de viva voz, constituye una exploración sobre la identidad, el exilio, la femineidad y la lengua, en la que se inmiscuyen hechos de la actualidad de nuestro tiempo como el bloqueo de Gaza o los atentados del 11 de septiembre.


©2018-paginasarabes®

Los judíos en Palestina y el ataque a la Virgen de la Sagrada Familia

Colonos israelíes incendian una iglesia en Al-Quds (Jerusalén) 2015

Nuestra Señora de los Dolores

La tranquilidad de Occidente debería asustarnos más aún que el contexto del Oriente Medio, pues podría significar la muerte de nuestra civilización.

En la parte superior de la iglesia de la  Anunciación, en Nazaret, hay una colección llamativa de imágenes. Se trata de homenajes de distintos artistas dedicados a la Virgen María. Una Virgen delicada, ataviada con un kimono refulgente, llevando en brazos al Niño, con traje de ceremonia japonés, en medio de un sembrado de flores azules y doradas; el rostro gótico de una Madona inspirado en una ilustración francesa cisterciense; la Reina de los Cielos china, esculpida en una madera preciosa por piadosos habitantes de Formosa, (Taiwan); la estatua mejicana de la  Virgen de Guadalupe, adornada con piedras preciosas; una Virgen Negra polaca; el rostro, desbordante de infinita ternura, de una Madre de Dios bizantina; una Madona moderna, de acero  repujado, de Estados Unidos… nos está mirando, desde los muros de la iglesia, uniéndonos en una sola familia humana. Ninguna otra imagen en el mundo es tan universal y tan sobrecogedora como ésta de la Virgen y el Niño.


Dondequiera que uno vaya desde Santiago de Compostela, en el extremo noroccidental de  España, hasta las cúpulas doradas de Rusia; desde la helada Upsala, en Suecia, hasta Santa Sofía de Constantinopla, allí descubrirá su rostro sublime. Los mejores artistas han ido formando sus rasgos compasivos, traduciendo su amor por su hijo y su sufrimiento. La pintó Botticelli al lado de un granado en flor, entre los Reyes del Oriente; Miguel Angel y Rafael, Cimabue y el Tiziano, Van der Weyden y Fra Filippo Lippi recibieron la inspiración de su imagen. Esta simbiosis única de muchacha y madre, de vulnerabilidad y amparo, de admiración y amor, ha formado la base espiritual y la inspiración de nuestra civilización.

Se le apareció a un campesino mejicano, y su imagen cubierta de flores detuvo combates y fue uniendo a los americanos nativos y a los españoles allí radicados en una misma nación. Le entregó su rosario a Santo Domingo. Encargó una carta a unos niños portugueses en Fátima. El Profeta Muhammad conservaba y amaba su icono, encontrado en el templo de la Meca, según nos enseña el islamólogo francés Máxime Rodinson. Se le apareció a un rico banquero judío, Alfonso Ratisbona, y éste, ejecutando las órdenes sagradas recibidas de ella, hizo edificar el convento de las Hermanas de Sión en Ein Karim.

Un musulmán palestino, en un campo de refugiados en Líbano, pudo conservar su imagen, llevada al exilio desde su pueblo natal de Galilea, según cuenta Elias Khoury en su  novela Bab al Shams, (La Puerta del Sol). Unos astronautas sirios fueron a invocar su protección al convento de Seidnaya 1 , antes de embarcar para la estación espacial soviética. 2

Las leyendas medievales solían presentar a los judíos como enemigos de la Virgen. Un trozo de columna en la Vía Dolorosa de Jerusalén señala el lugar donde, según la tradición, fuera agredida por unos judíos. Esas eran historias de antes. Y ahora hay hechos nuevos. Esta semana en Belén un judío le disparó a la Virgen. Un militar judío, en su enorme tanque Merkava-3 construido con los últimos adelantos de la tecnología estadounidense y con el dinero de los contribuyentes de ese país, disparó una granada desde una distancia de cincuenta metros a la estatua de la Virgen, que se encuentra situada encima de la entrada de la iglesia de la Sagrada Familia, en la ciudad de la Natividad.

La Virgen perdió un brazo, y su hermoso rostro está mutilado. Se ha convertido en una más del centenar de mujeres palestinas víctimas de los judíos durante la llamarada actual del conflicto. Este acto de vandalismo aparentemente gratuito no era un disparo perdido. Ningún terrorista se disimulaba detrás de su figura protectora, en el pináculo de la iglesia del hospital. A cincuenta metros no cabe equivocación alguna. Podría tratarse del cumplimiento de alguna orden o también podría ser la expresión espontánea de los sentimientos de un judío fanático. Nuestro mundo está retrocediendo a gran velocidad hacia los tiempos tenebrosos. Ahora que Israel ha vuelto a avivar la llama del rechazo tradicional de los judíos hacia el cristianismo, no hay por qué descartar ninguna de ambas posibilidades.


Cualquiera que sea la significación que se le haya querido dar al acto, el lanzamiento de esta granada ha adquirido el valor de la verificación suprema del sistema de control mental: ¿Se esparcerá la noticia de este sacrilegio? ¿Conmoverá los corazones de la Cristiandad? El resultado doblemente negativo de este hecho seguramente ya ha confirmado las mayores esperanzas de sus instigadores. La prensa mundial, desde Nueva York hasta Moscú, pasando por París y Londres, está perfectamente controlada por los supremacistas judíos; ni un rechinar de dientes se deja escuchar sin que ellos lo autoricen previamente. La invasión israelí que se está verificando, desde Ramala y Belén, fue publicada por los medios de comunicación bajo el titular de «Sharon busca la paz»… y la resolución de la ONU pone al mismo nivel, con medias palabras, a los agresores y a sus víctimas. La prensa de Occidente ha desplegado un manto de silencio sobre los gritos que se alzaban en Tierra Santa, para ahogarlos.

Alexander Cockburn 3 escribe: «Parece que es inútil, en cuestión de periodismo, tener siquiera una discusión sobre la extensión del control de los judíos sobre los medios de comunicación ”. En una de sus cotidianas «Notas al margen», publicadas en su carta de información por Internet, Supply Side Investor, Jude Wanniski señaló la primera quincena de marzo de 2002 que «es posible afirmar rotundamente que los judíos controlan el debate sobre Israel en los medios de comunicación de este país», (los Estados Unidos de América).

Pues bien, la información sobre la destrucción de la estatua de la Virgen de Belén fue transmitida por la agencia Reuter, y la foto fue tomada por un fotógrafo de Associated Press. La prensa del mundo entero disponía de ella. Sin embargo, ni un periódico, ni una revista de gran tirada la publicaron. Lo que sí sacaron fue una serie de artículos sobre el antisemitismo cristiano.

En lo relativo a Oriente Medio, la conciencia occidental sufre una visión invertida. Los actos terroristas han sido perpetrados por los judíos contra los palestinos, pero el nombre mismo de palestino se ha convertido en sinónimo de terrorista. Los palestinos se encuentran ante el peligro de un nuevo holocausto; los militares judíos les tatúan números en la frente y los antebrazos; separan a los hombres y a las mujeres, y los envían a campos de concentración; pero sólo los memoriales al llamado holocausto de los judíos brotan por doquier. Israel y Estados Unidos pisotean el derecho internacional, pero a sus adversarios se les señala y se les tacha de «Estados delincuentes «. 4

Mientras hay ciudades palestinas invadidas por tanques israelíes, el Wall Street Journal publica un artículo titulado «Israel en estado de sitio», escrito por el alcalde ilegal de Jerusalén, Ehud Olmert.

Hay en Palestina iglesias bombardeadas, evangelios quemados, cristianos acosados por judíos, ¿pero qué es lo que preocupa a los editores de periódicos y a los eclesiásticos? Pues el antisemitismo cristiano…

En la actualidad, la acusación de antisemitismo se ha convertido en el insulto supremo. ¿Pero es acaso una novedad? En El Mercader de Venecia , Shylock se quejaba del odio de los gentiles a pesar de que era él quien sentía odio por éstos, pues no aprobaban sus prácticas de usurero. En vez de reducir la tasa de interés, prefirió dar un tajo en la carne de Antonio y refugiarse en la supuesta discriminación que lo afectaba. Si la Portia de Shakespeare hubiese tenido la actitud que tenemos hoy, hubiera dejado a Shylock apoderarse de su libra de carne humana en vez de disuadirlo y encontrarse acusada de antisemitismo.

Lo más probable es que semejante impulso haya llevado a los guardianes de la conciencia pública a minimizar o sesgar el sacrilegio cometido en Belén. La indiferencia de Occidente debería alarmarnos mucho más allá que el contexto medio-oriental, pues podría significar que nuestra civilización ha muerto.


La civilización no puede sobrevivir si su sagrado corazón deja de latir. Cuando la fe pierde su significado la civilización se extingue, escribió filósofo de la historia Arnold Toynbee en una obra que explica la desaparición del antiguo Egipto. No hay vida sin lo sacro, confirmó el filósofo de las religiones Mircea Eliade. Si aceptamos o no la noción de filosofía de la historia, o bien una lectura mística, o incluso estudios sociológicos pragmáticos; si seguimos a Durkheim o a Heidegger, la conclusión sigue siendo la misma: la indiferencia por la suerte de la Virgen de Belén es un mal presagio para la civilización cristiana occidental. Implica que europeos y estadounidenses han perdido el núcleo sagrado y que nuestra civilización profanada está abocada a la extinción, a menos que demos un paso atrás para alejarnos algo del borde del abismo. 5

Por I. A. Shamir 


Notas:
  1. En la montaña del ante Líbano, cerca de Damasco.
  2. W. Dalrymple, From the Holy Mountain
  3. http://www.nypress.com/Billy Graham: War Criminal.
  4. Véase: Francis Boyle en Counter Punch, 14.03.02.
  5. Escrito el 17. 03. 2002.

©2018-paginasarabes®

¿Por qué los judíos difunden las tesis del exterminio intensamente?

Después de sus experiencias durante la Segunda Guerra Mundial, los judíos europeos se sintieron aún más fuertemente atraídos que nunca hacia el sionismo, cuyo primordial objetivo era la fundación de un Estado Secular Judío.

Palestina era la ubicación más deseada para ése Estado, pero Palestina contaba con una numerosa población no judía que tenía que ser desalojada por el terror, el asesinato, presiones diplomáticas y financieras sobre el gobierno británico y por otros medios.

Exagerando el grado de la mortalidad judía durante la Guerra, los impulsores de la tesis del Exterminio podrían llevar adelante la idea de que la emigración judía a diversos países debería facilitarse ya que sería muy pequeña a causa de las grandes pérdidas estimadas.


Más aún, un complejo de culpabilidad podría fomentarse en los países receptores, (especialmente en los Estados Unidos), mediante la propagación de la idea de que ellos también habían sido culpables de no haber ayudado a los judíos mientras éstos estuvieron condenados al exterminio.

Mediante la constante reiteración de la tesis del holocausto, las organizaciones judías podían presionar a los judíos mismos más efectivamente para que hicieran mayores donativos para diversas medidas de protección en orden a prevenir futuros «holocaustos».

Las tesis del exterminio han servido para promover una conciencia étnica y solidaridad entre los judíos y para prevenir la pérdida de la identidad judía mediante los matrimonios mixtos y otros factores.

En un aspecto más inmediato y tangible, el asunto del «Holocausto« ayudó a los judíos y al Estado Judío fundado en 1948 en Palestina financieramente. Los esfuerzos judíos se vieron culminados con el tratado de Luxemburgo de 1952, que obligó al gobierno de Alemania Occidental (Bonn), a comprometerse a hacer fuertes pagos como reparación a largo plazo a judíos particulares y al recientemente creado Estado de Israel.


El tema del «Holocausto« también tuvo el efecto de silenciar cualquier crítica al Estado Judío, sin importar cuan criminales fueran sus actividades. Las abultadas exageraciones sobre la mortandad judía también sirvieron para provocar una especie de «apabullamiento por contraste», ya que otros grupos, por ejemplo las Naciones Bálticas habían sufrido grandes pérdidas durante y ciertamente después de la Guerra, a manos de la Unión Soviética, cuyo gobierno había dado la impresión de haber estado bajo la influencia judía en sus primeras etapas.

Por C. E. Weber

©2018-paginasarabes®

Genocidios: Israel contra alemanes y árabes

Documentos revelan que la firma Monsanto estuvo vinculada a la fabricación de las prohibidas bombas de fósforo que lanzó el ejercito de Israel sobre Gaza en zonas civiles durante el 2008 y 2009.

Dejad decir; dejaos censurar, condenar, encarcelar; dejaos prender, pero divulgad vuestro pensamiento. Esto no es un derecho, es un deber. Toda verdad es para todos… Hablar está bien, escribir es mejor; imprimir es cosa excelente… Si vuestro pensamiento es bueno, se le aprovecha; si es malo, se le corrige, y se aprovecha todavía. ¿Pero el abuso?… Esta palabra es una tontería; los que la han inventado, ellos son los que verdaderamente abusan de la prensa, imprimiendo lo que quieren, engañando, calumniando e impidiendo el responder…

Paul-Louis Courier


En junio de 1960, Israel anunciaba la captura de Adolf Eichmann. Evidentemente, la campaña de cruces gamadas de enero había adolecido de muchas imperfecciones.

La nueva, mejor organizada, ofreció algunos resultados. Estos culminarán con el «proceso», empleando este término para designar esa situación confusa en la que se mezcla un acto de venganza – raptores, acusadores y jueces serán los mismos judíos – y una lucha política interna entre Nahum Goldmann y el Congreso Mundial Judío por una parte, y por otra el Mapai con Ben Gurion y Ben Zwi a su frente.

Una obra maestra de propaganda que denuncia la faceta exterior del «proceso» Eichmann, son las palabras del comandante de policía Abraham Selinger en Tel-Aviv:

«Con el proceso contra Eichmann, nosotros no sólo queremos sentenciar al más cruel enemigo del pueblo judío, sino refrescar también la memoria del mundo sobre los crímenes nazis contra los judíos. Los recuerdos de Eichmann, que él pone por escrito en su celda, demostrarán también la participación de los árabes en estos crímenes y la indiferencia de los aliados.».


Sólo se ha olvidado Abraham de recoger un aspecto: el económico. Los 16.000.000.000 de marcos con los que la República federal alemana indemniza a Israel, constituyen la principal fuente de ingresos de este país y posibilitan su subsistencia.

Pocas personas dirigieron durante la guerra la «cuestión judía» en ambos bandos contendientes. Himmler murió en una forma que aún está por aclarar. El Dr. Kasztner, en el proceso de Tel-Aviv en 1954, tuvo la desgracia de decir entre otras casas – que Saly Mayer, presidente del American Joint Committee, (organización de los judíos de Estados Unidos), había intervenido ante el gobierno suizo para que no abriese sus fronteras a los judíos que Alemania quiso poner en libertad durante la guerra. El Dr. Kasztner, como es sabido, fue asesinado durante el proceso. Eichmann y Ben Gurion estaban en Israel.

Que Eichmann debe limitarse a hablar de ciertas cuestiones, parece evidente después de las irritadas protestas de Ben Gurion a que fuese un tribunal internacional el que le juzgase. Israel, en resumen, va a participar más activamente en la política mundial.

En los Protocolos de los Sabios de Sión tales cosas sólo se insinuaban. Mientras tanto, el escritor judío Ben Hecht, ya famoso en la TV norteamericana por sus entrevistas con el tema de «Dios y la homosexualidad», ha podido decir por la American Broadcasting Corp:

«Yo profeso un odio contra los alemanes, con sus carnosos cogotes, con sus ojos inexpresivos, y con un hueco frío en su corazón que sólo puede ser calentado por medio del asesinato…»

Y según daba a conocer una publicación católica de St. Benedict, (Oregon), en 1959, Ben Hecht, en una de sus obras sobre perversidades, asesinatos por placer, morfinismo, etc., en A Jew in Love, escribe lo siguiente:

«Uno de los hechos más exquisitos que la plebe haya podido realizar, fue la crucifixión de Jesucristo. Desde el punto de vista espiritual fue una gesta brillante. Pero hay que reconocer que la masa actúa sin capacidad suficiente. Si yo hubiera sido encargado de la crucifixión de Cristo, habría actuado de otra manera. Le habría enviado a Roma y le hubiese echado como despojos a los leones. Del cuerpo en carne picada nunca se hubiera podido hacer un redentor.».

Con razones semejantes a aquellas por las que se acusa a Eichmann de la muerte de seis millones de judíos, un recalcitrante nazi que pensase que Roosevelt y Churchill iniciaron la segunda guerra mundial, podría afirmar que ellos son los responsables de la muerte de 52 millones de seres.

Eichmann es un genocida porque transportó varios centenares de miles de judíos a los campos. Harry Salomón Truman, que exterminó a 94.620 japoneses en unas horas, parece ser que no lo es, pues, al cumplir sus 75 años de edad, dijo que de la única cosa injusta de la que tenía que arrepentirse en su vida era de haberse casado a los 30 años.

Si en Dachau mueren unas 25.000 personas en doce años es un genocidio; si los angloamericanos al destruir el «seudoarte europeo de baratija» matan en un par de días de 200.000 a 300.000 habitantes de Dresde y refugiados que dormían en las calles, se considera como una «operación de castigo».

Los partisanos que matan a 55.810 soldados alemanes -estadística checa- son unos héroes; los alemanes que con arreglo a las convenciones internacionales fusilan a esos partisanos o los envían a los campos de concentración son unos bárbaros dignos de aparecer como tales en el cine.

Un judío inocente que muere por hambre o en una cámara de gas evidentemente es asesinado, un hamburgués que arde vivo en un bombardeo con fósforo constituye un lamentable episodio de la guerra. Por ello, como los vencidos fueron los malos, nadie podría pensar en juzgar al mariscal Harris por las 80.000 bombas de fósforo y millones de otros tipos que lanzó sobre Hamburgo entre el 24 y el 27 de julio de 1943, y por los 55.000 muertos que causó el bombardeo.


La organización internacional de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW), denunció que Israel cometió «crímenes de guerra» al utilizar bombas de fósforo blanco contra la población de Gaza. La ONG presentó en Jerusalén el informe Lluvia de fuego: el uso ilegal de fósforo blanco en Gaza por parte de Israel, en el que aporta testimonios sobre el uso de este arma durante la ofensiva militar contra Gaza, que se produjo entre el 27 de diciembre y el 18 de enero de 2009. En contacto con la piel, esta sustancia provoca profundas quemaduras y puede causar daños mortales en el hígado, los riñones y el corazón.

Human Rights Watch recogió más de 20 restos de bombas de fósforo blanco de 155 milímetros en calles residenciales, tejados de viviendas, una escuela de la ONU, un hospital, un mercado y otras instalaciones civiles.

Los militares suelen usar el fósforo blanco para ocultar sus operaciones bajo una espesa capa de humo. También, para incendiar determinadas áreas con los más de 800 grados centígrados que alcanzan estas bombas. Y ambos usos están permitidos. Pero, según HRW, Israel empleó el fósforo blanco repetidamente en áreas densamente pobladas, provocando al menos «unas 12 muertes»  (sic), innecesarias entre la población civil palestina.

Con respecto a su uso afirma, Safwat Al-Zayat, “en el caso que un territorio esté contaminado con fósforo blanco, se almacena y se extiende en el suelo, o en el cauce de un río, lago o en los peces. Cuando un humano tiene contacto con el fósforo blanco, se quema la piel y la carne, hasta quedar sólo los huesos.” Agrega que esta arma prohibida, la usa el Estado de Israel. “Esto que hace Israel contra los civiles”, agrega “es contra los derechos humanos protegidos internacionalmente” y lo convierte en un criminal de guerra.

Un genocidio tal como lo definió el artículo dos de la Convención de Prevención y Castigo al Delito de Genocidio, asumido por las Naciones Unidas el mismo año en que los israelíes expulsaron cerca de setecientos cincuenta mil palestinos de sus casas y aldeas, a las que todavía no pudieron regresar.  Para el mundo, 1948 es el año de la declaración de los derechos humanos y de la sanción de la Convención de Genocidio, para el pueblo palestino, el año de la Nakba o tragedia.

¿No es una verdadera paradoja de que, en el discurso oficial sionista y de buena parte de historiadores, el Estado de Israel es el producto de un genocidio -en el sentido de que se constituye como respuesta al supuesto terror diseminado por el nazismo, el  terror a que se repitiera un genocidio semejante- y al mismo tiempo, para su constitución arrasa otro pueblo, negando su identidad nacional, generando el terror de los palestinos por ya más de setenta años?.

El creador del concepto de Genocidio, Raphael Lemkin, fue un abogado polaco de origen judío que buscaba una clasificación penal adecuada a lo que, entendía él, constituía un fenómeno de nuevo tipo surgido de la mano del fascismo y la Segunda Guerra Mundial: no solo la destrucción de la identidad de un grupo nacional, no solo la destrucción del grupo nacional como tal sino la imposición de la identidad del sujeto genocida, (sea un Estado o un conjunto de fuerzas diversas), al grupo agredido.

Al adoptar el concepto, luego de largos debates, las Naciones Unidas dijeron  en la Convención ya mencionada:

“Artículo II :   En la presente Convención, se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal:

a) Matanza de miembros del grupo;
b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;
e) Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo.”

Como cualquier observador medianamente  imparcial debería confirmar sin dudas, el Estado de Israel, con el apoyo entusiasta de amplios sectores de su población y el apoyo indispensable y fundamental del gobierno de los EE.UU. y del sionismo internacional, someten al pueblo palestino a un proceso genocida, que como todo proceso genocida, tiene características particulares y únicas.

En el caso palestino, una de las particularidades viene del lado de la duración.

Se podría decir, al menos de manera tentativa, que el proceso genocida comenzó en 1948 con lo que los palestinos llaman la Nakba, la tragedia, que consistió en la expulsión de sus aldeas y hogares de unos 750 mil palestinos, separados de su pueblo y sometidos a condiciones de existencia que inevitablemente acarrearían “su destrucción física, total o parcial”.

Cada palestino que viva fuera de Jerusalén o el Estado de Israel, desde que nace hasta que muera, vivirá encerrado entre muros que solo podrá traspasar cruzando un “check point” militar en el que deberá mostrar pases administrativos emitidos por la autoridad militar, que de cualquier modo podrá demorarlo el tiempo que quiera o directamente negarle el paso sin mayores fundamentos que las armas largas que portan las soldadas y los soldados israelíes en cada punto de paso.  En esos “encierros temporales” extrajudiciales, se han registrado muertes de madres embarazadas que esperaban llegar a un centro de salud o un hospital al cual nunca las dejaron ingresar, lo que de por sí amerita la aplicación del punto D del Artículo dos de la Convención: “Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo”.


¿En qué articulo del Convenio encuadrar el asesinato de los niños en Gaza, sorprendidos mientras jugaban al fútbol en la playa o la de los niños del Campo de Refugiados Aída de Belén, cazados como animalitos con rifles de mira telescópica por los soldados israelíes que deberían garantizar su seguridad?.   La letra fría diría que en el primer inciso del articulo dos, el que condena “la matanza de miembros del grupo”, pero uno presiente que en obstinado ataque a los niños hay algo mucho más profundo y revelador sobre el proceso genocida en curso: los matan, los arrestan, los torturan, y si uno de ellos alza una piedra, los tratan como terroristas y ahí aparece el coro de voces  “progresistas” clamando por la seguridad de Israel, o sea, justificando el genocidio presente.

También, y eso corresponde al ya citado punto C del artículo dos: “Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial”, los palestinos son limitados en la provisión del agua potable y en el acceso a la energía eléctrica, impedidos de mejorar sus viviendas o de tener un pleno acceso a los servicios de salud, esparcimiento, cultura y turismo.

Mientras tanto, el sionismo internacional, dueño de la mayoría de los medios de información mundiales, sigue difundiendo la mentira y falsedad de ser las eternas víctimas de la historia…

Con información de El País, Resumen Latinoamericano y P. Rassinier

©2018-paginasarabes®

¿Por qué la autenticidad del holocausto es vital para todo americano?

¿Por qué la cuestión de la autenticidad de las acusaciones del holocausto es importante para todo americano?

Estas acusaciones han influido en la determinación de importantes aspectos de la política exterior desde alrededor de 1944 y han tenido probablemente influencia incluso sobre leyes domésticas. La política exterior americana, a su vez, ha tenido como resultado una cortina de hierro comunista que atraviesa el centro de Europa, (madre de la Civilización Occidental), ha provocado la hostilidad de veintenas de millones de personas de Fe Islámica, (que controlan enormes reservas de petróleo de interés vital para los americanos), y quizá ha sido responsable en parte de la amenaza de aniquilación nuclear a nuestra nación o de la esclavización comunista. Las acusaciones ciertamente han convertido nuestras relaciones con el pueblo alemán en menos cordiales de lo que habrían sido sin las mismas.


Fuentes: Journal of Historical Review, Vol III, Nºl, P.5. / Instauration, March 1983,p.12 donde aparece un resumen de los costos inmediatos para el contribuyente americano, a causa de nuestro constante apoyo al Estado Judío en Palestina


* ¿Qué significa la palabra «holocausto«?

Esta palabra, (holocausto), es de origen griego y originalmente hacía referencia al sacrificio de una víctima que era enteramente consumida por las llamas. La palabra ha sido utilizada por los propagandistas sionistas en su pretensión de que millones de judíos fueron asesinados, (en su mayoría por gases letales), durante la Segunda Guerra Mundial en Europa como resultado de una política de exterminio por parte de Alemania y de sus aliados. El número de judíos muertos como resultado de esta supuesta política es frecuentemente, aunque no siempre, cifrado en unos seis millones. Se afirma en ocasiones, que una política similar se aplicó a los gitanos, pero éstos apenas son mencionados. Esta denuncia ha sido llamada la Tesis del Exterminio. La palabra holocausto se podría aplicar mucho mas apropiadamente a la destrucción por el fuego de un cierto número de ciudades europeas, tales como Dresde, o los ataques con bombas de fósforo en Irak y Palestina.


Por C. E. Weber


©2018-paginasarabes®

A Sartre – Salim Jabran

A Sartre

Si degüellan a un niño
y sus verdugos tiran su cadáver
al lado
¿Te encolerizarías?
¿Qué dirías tú?

Soy Palestino,
me degüellan cada año,
cada día,
cada hora
¡Ven!
observa bien la barbarie
en toda su minuciosidad
son muchos espectáculos
y el menor
es que mi sangre corre… corre

¡Habla!
¿Por qué te has vuelto tan insensible?
¿No tienes nada que decir?

Salim Jabran (*)
(Palestina)

(*) Es uno de los principales promotores del nuevo movimiento poético en Palestina ocupada. De su vasta producción literaria, es muy poco lo que ha conseguido escapar a la censura del gobierno sionista. Actualmente vive en Galilea, tiene prohibido salir de allí.


©2018-paginasarabes®