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Deborah y Enzo Pastrana en Buenos Aires celebra Siria 2014

Deborah y Enzo Pastrana
Deborah y Enzo Pastrana en Buenos Aires celebra Siria 2014

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Comienza hoy el V Encuentro de Danzas y Cultura Árabe

V Encuentro Interprovincial de Danzas y Cultura Árabe. (En el Teatro 25 de Mayo,Ciudad de Santiago del Estero).

©Yesmin Llebeili
©Yesmin Llebeili

 

La bailarina y profesora Yesmín Llebeili adelantó lo que será el V Encuentro Interprovincial de Danzas y Cultura Árabe, que tendrá lugar hoy y mañana en nuestra ciudad.

El comienzo para hoy está programado a las 10 hs en el teatro 25 de Mayo con un taller de danzas folclóricas de Líbano, para luego continuar con el taller de la danza del vientre, origen, significado, su historia, el baile con accesorios y finalmente las danzas de los Emiratos Árabes y folclore palestino. Luego del almuerzo se fumará Arguile y a las 15  hs comenzará el taller de danza de Libia; para cerrar a las 20 hs, con la Noche de Gala y la presentación de todas las academias participantes.

Influencia

La segunda jornada comenzará con el taller sobre la influencia de la técnica árabe en el flamenco. A las 11 hs tendrá lugar un taller de folclore marroquí y luego el taller sobre danza turca de la antigüedad, faraónica y moderna. A continuación se ejecutará derbake, ritmos de Medio Oriente. Desde las 15 hs tendrá lugar una conferencia sobre el significado de manos en la danza árabe y en las danzas de Medio Oriente y el Magreb. La jornada concluirá con la entrega de certificados a las delegaciones, a cada participante y trofeos a las academias.

Yesmín indicó que «cada año se suman más ciudades y este año participan provincias tales como Chaco, San Luis, Tucumán y Catamarca y de localidades del interior como Añatuya, Beltrán, La Banda, Suncho Corral y Colonia Alpina».

Finalmente la profesora Yesmín Llebeili dijo que el evento fue declarado de Interés Cultural por el Honorable Concejo Deliberante de la Municipalidad de la Capital.

Con información de Nuevo Diario

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“Lo obsceno no está en la danza, sino en la cabeza del que mira”

Un paseo al ritmo de las danzas orientales, con la bailarina que hace más de tres lustros impulsa esa cultura en Catamarca.

Es una pionera de la cultura oriental local, y en 1996 creó la primera escuela de danzas árabes en la provincia. Susana Alejandra Bulacio, Sualy, es catamarqueña, pero su pasión por Medio Oriente la llevó a convertirse en una referente de esa cultura en la región. Tiene una prestigiosa trayectoria como bailarina y coreógrafa, que incluye dos premios de la Confederación Interamericana de la Danza y la UNESCO, y otros notables reconocimientos. Muy activa, participa en múltiples eventos y hace unos años impulsa el Oriental Fest, la mayor fiesta de la danza árabe en el NOA. Generosa, comparte su experiencia con las alumnas que diariamente asisten a su escuela, en Mota Botello 330, en busca de una formación de primer nivel.

-¿Cómo nace tu interés por las danzas árabes?

-Surge cuando tenía 13 años. Mis padres eran separados y mi papá se había puesto de novio con una descendiente directa de sirios. Yo era adolescente, y me llamó la atención cómo era esa cultura, y así empecé a ver. Después viví en Córdoba mucho tiempo, y ahí aprendí. Me enseñó una señora árabe, una mujer común y corriente que bailaba como se baila en las casas allá, porque es una danza que se bailó siempre en los hogares, lo aprendían las niñas viéndolo, no como profesión para la vida pública. Si bien respetan mucho, no está tan bien visto como oficio.

-En tu caso ¿pensabas en ser una bailarina profesional?

-No empecé viéndolo como algo para dedicarme toda la vida. Empecé porque me gustaba y porque me atraía como cultura. Primero tomé clases así, muy de familia, lo más tradicional. Y después ya empecé a tomar cursos, a especializarme. Me pasó que a medida que fui mejorando, fui sintiendo la necesidad de aprender más. Cuanto más se conoce de la cultura oriental, más uno siente que ignora. Entonces me daba cuenta de que tenía que dar más.

-Y te perfeccionaste con renombrados de las danzas orientales del mundo, incluyendo maestros de Turquía, India, Egipto, Canadá…

-Sí, pero no es que yo haya viajado a todos esos lugares. Sí fui al extranjero, a México, a Perú, a Brasil, lugares donde estuve trabajando, pero nunca pude ir a Oriente. Sin embargo, tuve la suerte de poder tomar clases con muchos de ellos cuando venían a Buenos Aires, más que nada. Mi referente es Amir Thaleb, el creador de las escuelas en Argentina. Ojalá algún día pueda ir a Oriente, porque creo que una experiencia así cambia completamente la visión de las cosas, pero mientras, trato de hablar con gente de allá, porque eso te transmite mucho de su cultura. Muchos ven a esta danza como algo místico, de la seducción y demás, pero tiene todo un origen cultural que hay que asimilar para expresar. Hay chicas por ejemplo que vienen a mi escuela un tiempo y lo único que quieren es bailar, y no es así. Es como si un japonés quisiera bailar tango sin saber de dónde es, su historia, cómo vivía la gente de ese momento, el por qué del tango. Muchos vienen a la Argentina y al experimentar estar en La Boca, les cambia la sensación, y las sensaciones son las que se transmiten a través del baile.

-¿De qué modo todo ese aprendizaje tuyo se vuelca en tu escuela?

-Primero que nada hago hincapié en eso, en la cultura. Trabajo con todas las áreas, y para eso tuve que ir preparándome en todo. Acá verás libros de psicología, motricidad, historia, geografía, de todo. Y trato de inculcar eso para que vean de dónde viene eso que están representando. Cuesta, porque a veces a las chicas no les gusta estudiar la teoría, les cuesta la disciplina; siempre quieren bailar y sobresalir en escena. Hay cierto “divismo” en Argentina, en general. La bailarina argentina es reconocida en todo el mundo por su excelente técnica, pero le falta expresión. Yo siempre apunto a eso. Hoy en día se hacen muchas fusiones y todas quieren hacer doscientos mil giros, pero en el escenario uno lo que quiere ver es a alguien que transmita algo.

-En los últimos años se vio una “moda árabe” en la TV y con celebridades como Shakira. ¿Eso es beneficioso o banaliza el espíritu de la danza?

–Creo que el resurgimiento de esta danza fue en parte gracias a eso, a Shakira, a la novela “El Clon”, etc. Pero también hay muchas cosas que no son como se vieron. Ayudó a que la gente lo busque. Pero aquí todavía falta que se entienda que no es una danza provocativa, sino que intenta transmitir otras cosas, y que lo sensual, o sexual o lo obsceno no está en la danza, sino en la cabeza del que mira. Aún hay personas que piensan que si una niña va a aprender danzas árabes se va a aprender cosas que no corresponden. Hay padres que piensan que si muestran el vientre para bailar danzas árabes es muy erotizante, y sin embargo los chicos bailan “reggaeton” y hacen movimientos que están fuera del alcance de la comprensión de un niño, porque toca sensibilidades en áreas que por ahí los chicos no están preparados para sentirlas.

-¿Qué significado evoca la “danza del vientre”?

-En realidad no se llama “danza del vientre”, sino que ese es el nombre que le pusieron los europeos que en sus viajes lo vieron. Después eso se trasladó a Estados Unidos, y desde allí se transformó la danza, surgió el traje de dos piezas, y lo llevaron así a Hollywood. Así se difundió en el mundo como “danza del vientre” y asociado a la figura de la odalisca, con connotaciones sensuales. Pero en sus orígenes tuvo otro significado. Se remonta a los rituales en los que se rendía honor a la fecundidad de la tierra. Eran ceremonias que las mujeres ofrecían a las deidades para favorecer la fertilidad de la tierra.

-¿Cómo se construyó la imagen de la “odalisca” en la sapiencia popular?

-Lamentablemente en el traspaso de culturas se empezó a difundir que la odalisca servía para cumplir los placeres sexuales de los hombres. En realidad, “odalisca” significa esclava. Era una esclava que integraba el haren en el palacio del sultán. Eran esclavas muy refinadas, a las que se les enseñaba poesía, arte, música, danzas, y servían en el haren. Algunas de ellas, si tenían un talento especial, podían llegar a ser concubinas o esposas del sultán, pero eran básicamente esclavas. Hay muchos prejuicios, sobre todo porque no se conoce. Hoy ya no hay lugar para eso, ha cambiado mucho el rol de la mujer y la vista del hombre hacia la mujer, y no tiene que haber esa discriminación. Incluso allá tal vez haya reglas que no comprendemos desde nuestra visión, pero es otra cultura, y hay que respetar.

-¿Te tocó sufrir esos prejuicios en carne propia?

-Fue muy duro en el comienzo de la carrera. Me molestaba mucho la concepción que había en ese momento de que la odalisca era una mujer fácil de la noche, que estaba disponible para todo. Con las primeras chicas con las que salí a bailar, de las cuales algunas son de las más conocidas ahora, siempre hacía que adonde íbamos nos paguen un dinero fijo, para no tener que estar esperando que nos pongan algo en la mesa. Si bien la cultura es así, que te ponen el dinero en la ropa, me sentía un poco incómoda porque del otro lado la mentalidad de esa cultura no se entendía.

-¿Qué otros cambios viste desde tus inicios hasta hoy?

-Bueno, cuando empecé a enseñar y empecé a hacer shows, era la única, no había más. No tenía aquí dónde recurrir para aprender más cosas, ni siquiera había música. Me acuerdo que había un lugar, del “Richmond” más abajo, “Cuore” se llamaba, y ahí compré un casete de un grupo que se llamaba “El Sheik”. Con eso pude trabajar, y pasaron muchos años antes de que consiguiera videos. Eran tiempos en que hacerse un traje era casi imposible, porque acá no existían las moneditas, las perlitas, todo eso costaba una fortuna, entonces tenías que rebuscártela. Pero cada vez me gustaba más, e iba aspirando a más. Había empezado en un club, y ya quería estar en el teatro. Estuve en el teatro, y quise tener mi salón, y así fui haciéndome. Y sigo.

Conocé más sobre Sualy haciendo clic AQUÍ.

Fuente: El Esquiú

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«El flamenco y la cultura árabe sienten las mismas emociones» – (+ Video)

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Desde la delicadeza, el respeto y la curiosidad por explorar territorios desconocidos, María Pagés y Sidi Larbi Cherkaoui han encontrado la manera de fusionar sus disciplinas: flamenco y danza contemporánea. El resultado es ‘Dunas’, un espectáculo que evoca sus propias raíces, gracias a la música original de Szymon Brzoska y Rubén Lebaniegos, matizada con ecos flamencos, clásicos y árabes.

–¿El destino ha sido la clave de ‘Dunas’?

–Siempre he pensado que el encuentro con Sidi Larbi Cherkaoui estaba escrito. Aunque venimos de mundos diferentes, él de origen marroquí y yo flamenca de Sevilla, hemos coincidido en muchas giras y hemos acabado trabajando juntos en este espectáculo ‘Dunas’, que nos ha enriquecido a los dos.

–¿El baile es una forma de reconocerse?

–El baile es la manifestación de lo que somos. Siempre intento reflejar mi personalidad, mi carácter, mi forma de ser y de sentir. El baile es un sentimiento que nace de dentro.

–¿Ha querido llegar a la esencia del arte con Larbi?

–Sidi Larbi Cherkaoui ha nacido en Bélgica, pero sus raíces están en Marruecos y su padre murió muy joven. Yo he intentado con ‘Dunas’ que en él florecieran esas raíces, que llegara a conocerlas y a identificarse con sus orígenes.

–¿Es verdad que el desierto está lleno de emociones?

–Está lleno de misterios, de grandeza, de emociones, de libertad. En el desierto puedes construir todo lo que quieras, hacer tus sueños realidad. Es el símbolo perfecto para ‘Dunas’, para poder expresar todo lo que sentimos.

–¿Cómo encaja el flamenco en la cultura árabe?

–El flamenco tiene sus raíces en la cultura árabe. Es un arte que ha nacido en Andalucía, donde los árabes estuvieron 800 años. Se nota el reflejo en todo, la poesía, la arquitectura, la música. Aunque somos de culturas diferentes, sentimos las mismas emociones.

–¿Siempre transmite tanta energía positiva?

–En todos los espectáculos intento trasmitir mi estado de ánimo. Solo puedo expresar algo en lo que creo. Quiero transmitir emoción y lanzar mensajes como que el baile, el flamenco, el arte es un lenguaje universal. En ‘Dunas’ podemos ver cómo se relacionan y complementan dos mundos tan distintos como el de Larbi y el mío.

–¿Se mueve lejos de convencionalismos?

–Normalmente estoy lejos, pero puede que alguna vez haya podido hacer algo más convencional. Tampoco lo busco intencionadamente, sino que surge de forma espontánea. Intento ser coherente con lo que hago.

–¿Considera que siempre hay que comprometerse, entregarse?

–Siempre. Cada vez que hago un espectáculo.

–¿Qué momento vive la danza flamenca?

–Muy interesante. La danza y el flamenco están viviendo una gran evolución hecha realidad. Es un momento especial, precioso, con una potencia enorme para desarrollar nuevos proyectos.

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–¿Está abierta a otros estilos?

–Estoy abierta a todo lo que me emociona. Música, pintura, baile, todo. La vida es una experiencia maravillosa de la que debemos alimentarnos para reflejar nuestro arte

.–¿Qué diferencia hay en ‘Dunas’ con otros espectáculos?

–Entre ‘Dunas’ y ‘Utopía’, por ejemplo, la mayor diferencia es que ‘Dunas’ es un espectáculo compartido con Larbi y que está hecho al 50%, mitad y mitad. En ‘Utopía’ estoy yo sola y refleja únicamente mi propia personalidad

.–¿Tiene otros proyectos en mente?

–A veces me río yo sola porque estando inmersa en este proyecto tan bonito como es ‘Dunas’ ya tengo la cabecita pensando en el siguiente. Lo único que puedo decir es que girará en torno a la mujer y que espero estrenarlo en un par de años.–¿Qué supone volver a Valladolid?

–Es un lugar fijo en mis espectáculos. Siento que hay una gran lealtad hacia mi trabajo y forma parte de mi recorrido artístico. Es una ciudad a la que siempre me gusta ir.

Por Alfredo J. Gómez

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«El flamenco y la cultura árabe sienten las mismas emociones» por Alfredo J. Gómez se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
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Bailarina hermosa – El sublime arte de la Danza – (+ Video)

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“El alma del filósofo habita en su cabeza; el alma del poeta, en su corazón; el alma del cantante reside en su garganta. Pero el alma de la bailarina, tiene su morada en todo su cuerpo” . Gibran Khalil

El sublime arte de danzar es una celebración de carácter mundial que se aclama cada 29 de abril, porque fue en 1982, cuando el Comité Internacional de esa manifestación artística la proclamó, en homenaje al bailarín Jean Georges Noverre (29 de abril de 1727-19 de octubre de 1810).

Ese francés fue artífice del ballet moderno y de buena parte de su teoría, un gran reformador que aportó obras aún vigentes.

Debutó en Fontainebleu en 1742, delante de la corte de Luis XV, y, después, el príncipe Henri de Prusia le invitó a Berlín.

En 1775 María Antonieta le hace ir a París y le nombra profesor de ballet de la Ópera.

Jean Georges se retira en Saint-Germain-en-Laye en 1795 y muere en 1810, mientras preparaba la edición de un Diccionario de la danza.

Danzar es mucho más que dar movimiento al cuerpo, es sentir y trasmitir desde el interior toda la fuerza de la espiritualidad que se siente por dentro.

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Es también sinónimo de vida y en conjunción con la música enaltece y despierta sensaciones inusitadas, resulta, además, un acto incomparable que para saberlo debe ser percibido por uno mismo.

El 29 de abril constituye un día de fiesta en todos los países del mundo, donde se realizan espectáculos especiales y clases abiertas, ensayos al aire libre, conferencias, exposiciones, publicaciones en diarios y revistas, bailes populares y programas en radio y televisión, entre otras acciones.

En el comienzo …

La danza ha formado parte de la Historia de la Humanidad desde el principio de los tiempos. Las pinturas rupestres encontradas en España y Francia, con una antigüedad de mas de 10.000 años, muestran dibujos de figuras danzantes asociadas con ilustraciones rituales y escenas de caza.

Desde la prehistoria el ser humano ha tenido la necesidad de comunicarse corporalmente, con movimientos que expresaban sentimientos y estados de ánimo. Estos primeros movimientos rítmicos sirvieron igualmente para ritualizar acontecimientos importantes (nacimientos, defunciones, bodas). En principio, la danza tenía un componente ritual, celebrada en ceremonias de fecundidad, caza o guerra, o de diversa índole religiosa, donde la propia respiración y los latidos del corazón sirvieron para otorgar una primera cadencia a la danza.

Muchos pueblos alrededor del mundo ven la vida como una danza, desde el movimiento de las nubes a los cambios de estación. La historia de la danza refleja los cambios en la forma en que el pueblo conoce el mundo, relaciona sus cuerpos y experiencias con los ciclos de la vida.

La Danza en la Antigüedad

Desde el Egipto de los Faraones hasta Dionisio, los legados escritos, los bajorelieves, mosaicos.. nos permiten conocer el mundo de la danza en las antiguas civilizaciones egipcia, griega y romana. En el antiguo Egipto, las danzas ceremoniales fueron instituidas por los faraones. Estas danzas, que culminaban en en ceremonias representando la muerte y la reencarnación del dios Osiris se fueron haciendo cada vez mas complejas hasta el punto de que sólo podian ser ejecutadas por profesionales altamente cualificados. En la Grecia antigua, la influencia de la danza egipcia fue propiciada por los filósofos que habían viajado a Egipto para ampliar sus conocimientos. El filósofo Platón, catalizador de estas influencias, fue un importante teórico y valedor de la danza griega. Los rituales de la danza de los Dioses y Diosas del Panteón Griego han sido reconocidos como los orígenes del teatro contemporáneo occidental.

Alrededor de Dionisio, el dios griego del vino y la embriaguez ( conocido también como Baco ), grupos de mujeres llamadas ménades iban de noche a las montañas donde, bajo los efectos del vino, celebraban sus orgías con danzas extásicas. Estas danzas incluían, eventualmente, música y mitos que eran representados por actores y bailarines entrenados. A finales de siglo V antes de Cristo estas danzas comenzaron a formar parte de la escena social y poítica de la antigua Grecia.

Entre los romanos, la aceptación de la danza por parte de los poderes públicos fue decayendo. Hasta el 200 a.c. la danza formó parte de las procesiones romanas, festivales y celebraciones. Sin embargo, a partir del 150 a.c. todas las escuelas romanas de baile cerraron sus puertas porque la nobleza romana consideró que la danza era una actividad sospechosa e incluso peligrosa. De todos modos, la fuerza del movimiento no se detuvo y bajo el mandato del emperador Augusto ( 63 a.c. 14 d.c. ) surgió una forma de danza conocida actualmente como pantomima ó mímica en la que la comunicación se establece sin palabras, a través de estilizados gestos y movimientos y se convirtió en un lenguaje no verbal en la multicultural Roma. La cristianización del Imperio Romano introdujo una nueva era en la que el cuerpo, la sexualidad y la danza resultaron unidas y fueron objeto de controversia y conflictos.

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La Danza en la Edad Media

La actitud de la Iglesia Cristiana hacia la danza, a partir del siglo IV y durante toda la Edad Media fue ambivalente. Por un lado encontramos el rechazo de la danza como catalizadora de la permisividad sexual, lascivia y éxtasis por líderes de la Iglesia como San Agustín (354-430) cuya influencia continuó durante toda la Edad Media. Por otro lado, antiguos Padres de la Iglesia intentaron incorporar las danzas propias de las tribus del norte, Celtas, Anglosajones, Galos.. en los cultos cristianos. Las danzas de celebracion estacional fueron a menudo incorporadas a las fiestas cristianas que coincidian con antiguos ritos de fin del Invierno y celebración de la fertilidad con la llegada de la Primavera. A principios del siglo IX Carlomagno prohibió la danza, pero el bando no fue respetado. La danza continuó como parte de los ritos religiosos de los pueblos europeos aunque camuflados con nuevos nombres y nuevos propósitos.

Durante esta época surgió una danza secreta llamada la danza de la muerte, propiciada por la prohibición de la iglesia y la aparición de la Peste Negra. Nacida como danza secreta y extásica durante los siglos XI y XII la danza de la muerte comenzó como respuesta a la Peste Negra que mató a más de 50 millones de personas en 200 años. Esta danza se extendió desde Alemania a Italia en los siglos XIV y XV y ha sido descrita como una danza a base de saltos en la que se grita y convulsiona con furia para arrojar la enfermedad del cuerpo.

El Renacimiento y el nacimiento del Ballet

El advenimiento del Renacimiento trajo una nueva actitud hacia el cuerpo, las artes y la danza. Las cortes de Italia y Francia se convirtieron en el centro de nuevos desarrollos en la danza gracias a los mecenazgos a los maestros de la danza y a los músicos que crearon grandes danzas a escala social que permitieron la proliferación de las celebraciones y festividades. Al mismo tiempo la danza se convirtió en objeto de estudios serios y un grupo de intelectuales autodenominados la Pléyade trabajaron para recuperar el teatro de los antiguos griegos, combinando la música, el sonido y la danza. En la corte de Catalina de Medici (1519-1589), la esposa italaiana de Enrique II, nacieron las primeras formas de Ballet de la mano del genial maestro Baltasar de Beauyeulx. En 1581, Baltasar dirigió el primer ballet de corte, una danza idealizada que cuenta la historia de una leyenda mítica combinando textos hablados, montaje y vestuario elaborados y una estilizada danza de grupo. En 1661, Luis XIV de Francia autorizó el establecimiento de la primera Real Academia de Danza. En los siglos siguientes el ballet se convirtió en una disciplina artística reglada y fué adaptándose a los cambios políticos y estéticos de cada época. Las danzas sociales de pareja como el Minuet y el Vals comenzaron a emerger como espectáculos dinámicos de mayor libertad y expresión.

En el siglo XIX, la era del ballet romántico refleja el culto de la bailarina y la lucha entre el mundo terrenal y el mundo espiritual que trascende la tierra, ejemplarizado en obras tales como Giselle (1841), Swan Lake (1895), y Cascanueces (1892). Al mismo tiempo, los poderes políticos de Europa colonizaron Africa, Asia y Polinesia donde prohibieron y persiguieron las danzas y los tambores por considerarlos bastos y sexuales. Esta incomprensión de la danza en otras culturas parece cambiar al final de la Primera Guerra Mundial y las danzas de origen africano y caribeño crean nuevas formas de danza en Europa y en América.

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La Danza en el siglo XX

Después de la I Guerra Mundial, las artes en general hacen un serio cuestionamiento de valores y buscan nuevas formas de reflejar la expresión individual y un camino de la vida mas dinámico. En Rusia surge un renacimiento del ballet propiciado por los mas brillantes coreógrafos, compositores, artistas visuales y diseñadores. En esta empresa colaboraron gentes como: Ana Pavlov, Claude Debussy, Stravinsky, Pablo Picasso… Paralelamente a la revolución del Ballet surgieron las primeras manifestaciones de las danzas modernas. Como reacción a los estilizados movimientos del ballet y al progresivo emancipamiento de la mujer surgió una nueva forma de bailar que potenciaba la libre expresión. Una de las pioneras de este movimiento fué Isadora Duncan. A medida que la danza fue ganando terreno, fue rompiendo todas las reglas.

Desde los años 20 hasta nuestros dias nuevas libertades en el movimiento del cuerpo fueron los detonantes del cambio de las actitudes hacia el cuerpo. La música con influencias latinas, africanas y caribeñas inspiraron la proliferación de las salas de baile y de las danzas como la rumba, la samba, el tango ó el cha cha. El renacer del Harlem propició la aparición de otras danzas como el lindy-hop ó el jitterbug. A partir de la década de los 50 tomaron el relevo otras danzas mas individualistas como el rock and roll, el twist y el llamado free-style; luego apareció el disco dancing, el breakdancing …

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La Danza, con mayúsculas, sigue formando parte de nuestras vidas al igual que lo hizo en la de nuestros antepasados. Es algo vivo que evoluciona con los tiempos pero es consustancial con la naturaleza humana.

Gameel Gamaal – Bailarina hermosa. Farid el Atrash.

Referencias
Historia Del Arte, de Hugh Honour,John Fleming
Historia de la Danza Desde Sus OrÍgenes, de Artemis Markessinis
Festejo mundial por Noverre,de Idania Rodriguez.(AIN)

 

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Un puente cultural a través de la danza

El espectáculo «Nya», palabra árabe que significa «confiar en la vida», viene a cristalizar un proyecto trienal de cooperación entre la unidad contemporánea del Ballet Nacional Argelino, la Agencia Argelina para la Proyección Cultural y la Compañía «La Baraka» (creada en Lyon por Abou Lagraa y residente en el teatro Les Gémeaux de la localidad francesa de Sceaux) que entrelaza las visiones artísticas de Francia y Argelia. Pero además de esta apertura cultural, «Nya» también supone un encuentro entre la danza profesional más académica y las prácticas urbanas. Tras más de dos años de duro trabajo, el coreógrafo y director artístico Aboul Lagraa, con la asistencia de la bailarina e instructora Nawal Aït Benalla-Lagraa, dio forma a este díptico, consistente en dos piezas en las que convergen tradición y modernidad. Presentado el pasado domingo en el teatro Jovellanos con un notable éxito de público, la obra ya ha cautivado otros escenarios españoles como Bilbao, Granada, Sevilla, Barcelona o Santiago de Compostela.

Este enlace coreográfico dividido en dos partes se potenció a través de la música escogida como base para cada danza. Por un lado, el «Bolero» de Ravel es una de las composiciones más representativas no sólo de Francia, sino también de los inicios del siglo XX en cuanto a producción académica europea, donde además se dan cita influencias hispanas y orientales en ritmo y melodía. Esta obra sonó en la primera pieza alternándose con sonidos de la calle (de hecho, aquellos momentos en los que aparecía y desaparecía la música de Ravel podrían asemejarse con una procesión popular que iba y venía); por otro, la voz de la cantante Houria Aïchi, especializada en repertorio sagrado de la región montañosa del Aurés argelino, y la percusión del egipcio Hossam Ramzy, conocido en Occidente a través de sus colaboraciones con artistas como Peter Gabriel, Robert Plant o Jimmy Page, evocaron las raíces tradicionales del Magreb en la segunda pieza, contando con los arreglos experimentales del músico francés Eric Aldéa.

En ambos casos, la danza combina movimientos procedentes de estéticas muy diversas. Hay una fuerte herencia de performance con elementos más teatrales -siempre jugando con un lenguaje abstracto muy gráfico- al igual que elementos más cercanos al lenguaje americano de creadores como Jerome Robbins, con una notable influencia del jazz y el musical, sobre todo en los números de conjunto. También hay presencia de un componente más clásico debidamente actualizado y reinterpretado. Pero es el discurso de las danzas urbanas el que ejerce un peso mayor en la concepción artística (vestimenta, pasos de baile, tratamiento del cuerpo y actitud escénica). Rasgos asumidos del hip-hop (breakdance) o del rai (fusionándose lo tradicional con un enfoque más globalizado) deslumbran por su vistosidad y el ingente esfuerzo físico que realizan sus nueve ejecutantes.

El mero hecho de que danzas y músicas tan diferentes convivan en escena con tanta fluidez denota una búsqueda de universalización en el lenguaje artístico de la propuesta, conseguido sobradamente mediante dos escenificaciones tan diversas. El crescendo continuo de la obra de Ravel, generado a través de la repetición y la superposición de capas, fue brillantemente complementada con una coreografía en la que primó la individualidad de cada bailarín (factor fundamental en el Bolero, representado por el timbre) y donde una iluminación con forma de ventana nos invitaba a la observación de la diversidad. En la segunda parte del espectáculo, un sobrio escenario constituido por dos tapices que representaban el cielo y la tierra (con el azul turquesa como referencia simbólica a la protección divina) nos mostró la complejidad de las relaciones humanas, predominando números colectivos en los que hubo enfrentamientos y hermanamientos, rituales de purificación (con surtidores de agua en escena) y de liberación (el propio Abou Lagraa explicó al público el impacto que supuso en Argelia el punto álgido en el que algunos bailarines se quitan la camiseta como gesto simbólico).

Un brillante espectáculo en lo artístico y en lo sociocultural, que contribuirá, sin duda, al establecimiento de un sólido marco pedagógico y profesional en la danza de Argelia.

Por Eduardo G. Salueña (musicólogo)

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