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La medicina en la antigua civilización babilónica.

Opio, mandrágora, cáñamo, cerveza y vino, así como diversos tipos de venenos, formaban parte de los ingredientes de la medicina en la antigua civilización babilónica.



Para tratar la ceguera nocturna y otras enfermedades de los ojos, los antiguos egipcios usaban jugo de hígado. Hoy se sabe que el principio activo que mejoraba la visión de los egipcios era el retinol o vitamina A que contiene esta glándula.

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El Hakawati – Una forma muy antigua de narración de Oriente Medio

Con una espada en una mano y un libro de cuentos en la otra, Ahmad al Lahham cautiva a los espectadores que intentan evadirse en una cafetería de Damasco, escuchando historias de reinos lejanos y conquistadores valientes.

Tradición oral

Todas las noches, este sirio se pone un fez rojo (gorro de la época otomana), y se transforma en «hakawati», el tradicional narrador de cuentos árabes en la cafetería Nawfara del casco antiguo de la capital de este país devastado desde hace años por la guerra. «El oficio está en vías de extinción. Soy el único hakawati del casco viejo. Si paro, dejará de haber narradores», lamenta Abu Sami (su nombre artístico).

Encaramado a una silla de madera esculpida, este hombre de 58 años está sentado frente a un grupo de jóvenes que beben té o fuman arguile (pipa popular en Oriente). «Hemos vivido un periodo (de guerra), en el que no podíamos salir mucho, pero el propietario de la cafetería insistió en que los hakawatis sigan contando historias, aunque en realidad éramos sólo dos, él y yo», afirma. «Hoy la situación ha mejorado considerablemente y decenas de personas me esperan cada noche», afirma con orgullo Abu Sami.

Estas citas suelen tener lugar una vez por semana pero durante el mes sagrado musulmán del ramadán son diarias. Los espectadores acuden al local por la noche, después de la comida de ruptura del ayuno, y suelen quedarse hasta el alba.

Relatos atrapantes

Esta noche, los espectadores viajan al siglo XIII, con el relato heroico del sultán Baybars, y luego se dejan transportar por las aventuras del caballero pre-islámico Antar bin Shadad.

Estos mitos teñidos de bravura y acompañados de conquistas se hicieron populares después del estallido de la guerra en 2011, en detrimento de los relatos románticos y de los poemas tradicionales, según Abu Sami.

«Vivimos cada episodio del conflicto, allá donde vayamos. Todos los medios de comunicación hablan de tragedias. Venimos a la cafetería para olvidar, los cuentos del hakawati nos ayudan», afirma Mohamad Dyub, un asiduo cliente de la cafetería.

Este hombre de 49 años siempre se sienta en el mismo sitio, envuelto en el humo del arguile. A veces pide una historia en concreto. Le permite viajar «al pasado para escapar de la realidad». «El hakawati nos da un espacio para respirar», dice.



Mantener viva la tradición

Junto a él, Mohamad Jaafar, de 57 años, cierra los ojos para concentrarse en la voz de Abu Sami. «Desde el comienzo del ramadán, no me pierdo ningún relato del sultán Baybars. Estas historias nos llevan a nuestra historia gloriosa, en comparación con la situación actual».

Las paredes de la cafetería Nawfara están adornadas con mosaicos damascenos del siglo XVII, según su propietario. Los retratos de personajes históricos se codean con la fotografía de un anciano, con túnica blanca y fez rojo: «Abdelhamid al Hawari, el primer hakawati de Damasco nacido en 1885″, se lee en árabe.

El oficio es poco atractivo para los jóvenes, interesados en las profesiones bien remuneradas. Wasim Abdelhay, de 32 años, fue hakawati a tiempo completo pero su situación financiera le obligó a cambiar de empleo y ahora trabaja en una central eléctrica. Con motivo del ramadán, retoma su pasión. Con bombachos negros y cinta blanca alrededor de la cabeza, lee cuentos en un restaurante lujoso de Damasco.

«Antes de la crisis, éramos un grupo grande (de hakawatis), que íbamos a los países del Golfo. Pero a causa de la situación, no podemos viajar más, intentamos preservar la tradición aquí», recalca. «Los que quedan en el país se cuentan con los dedos de una mano».

Con información de  llibres

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El canto de la lluvia – Gibrán Khalil Gibrán

Soy las húmedas hebras de plata lanzadas del cielo
Por los dioses. La Naturaleza me lleva, para adornar
Sus campos y valles.

Soy las bellas perlas, arrebatadas a la
Corona de Ishtar por la hija del Alba
Para embellecer los jardines.

Cuando lloro las colinas ríen;
Cuando estoy abatido las flores se regocijan;
Cuando estoy agobiado, todo sonríe con alborozo.

El campo y la nube son amantes
Y entre ellos soy el mensajero de la misericordia.
Sacio la sed de uno,
Curo la dolencia del otro.

La voz del trueno proclama mi llegada;
El arco iris anuncia mi partida.

Soy como la vida terrena, que comienza a
Los pies de los desencadenados elementos y culmina
En las elevadas alas de la muerte.

Emerjo del corazón del mar y
Me remonto con la brisa. Cuando veo un campo en la
Indigencia, desciendo y rodeo las flores y
Los árboles en un millón de pequeñas caricias.

Golpeo suavemente las ventanas con mis
Delicados dedos, y mi anuncio es una
Canción de bienvenida. Todos pueden oírme, pero sólo
Los sensibles me comprenden.



La calidez del aire me da a luz,
En cambio yo la opaco,
Tal como la mujer derrota al hombre con
La fuerza que de él extrae.

Soy el suspiro del mar;
La risa de los campos;
Las lágrimas del cielo.

Lo mismo que el amor:
Suspiro desde el hondo mar del cariño;
Río desde el vívido territorio del espíritu;
Lloro desde el infinito cielo de los recuerdos.

Gibrán Khalil Gibrán

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Badi y el poema del camello Shiak

Por si hiciera falta ejemplificarlo Badi cuenta, como un narrador, uno de los poemas de su hermano, en el que canta a la tierra que hay desde Nuadhibu hasta Tuiserfat, en el Tiris.

“Recorrió el camino, midió las distancias y dejó cantada la geografía del trayecto”, dice resumiéndolo. El poema surgió a partir de un incidente que le ocurrió a su hermano en el territorio que hoy es Mauritania. “Iba montado en su asusal (camello castrado), al que llamaba Shiak. Pasó a su lado un avestruz amaestrada propiedad de un francés y el camello le dio una coz y le rompió una pata. Los franceses metieron en la cárcel al camello y le tuvieron encerrado en una cerca.”

Al tercer día su hermano fue a ver a Shiak y le encontró muy triste, con lágrimas en los ojos; extrañaba su tierra natal del Tiris, la echaba de menos. Entonces a su hermano le surgió la idea de componer un poema, recitarlo para aliviar el dolor al camello. En él cantaba el trayecto que una vez liberado iban a recorrer hasta llegar a su amada tierra del Tiris. Se enumeran los siguientes lugares: Nuadhibu, Bir Gandus, Adam Lefueilas (en el Adrar Sutuf), Imusans, Smul Taima, Lask y finalmente Asnig y Tuiserfat. El poema del asusal triste dice así:



Shiak, detén tus lágrimas, destapa tus oídos, apaga la tristeza y no llores
a Tuiserfat porque vamos ya a su encuentro
Tu ánimo se recobrará cuando veas brillar a lo lejos Lereigib
Si desde Lereigib tú, mi camello, te asomas y miras
Dos días te bastarán para pisar el Adam
Y desde aquí verás el Guir si ladeas la mirada
Si en la mañana sales del Guir, al anochecer estarás descansando en el Frig de Lefueila
Y desde el Adam Lefueila, a un salto de gacela, se encuentra Imuisan al norte
Desde Imuisan la planicie se extiende y al fondo se intuyen las lomas de Taiha
Es la misma distancia, en la misma planicie, que te separa de Galb Lask
Ya estás frente a Teniulek
¡La añoranza de Tuiserfat toca a su fin!
Desde Teniuek no tendrás que preguntar por Asaig, está ahí, lo tienes enfrente
Y desde Asaig es un trote llegar a Tuiserfat. 

Por J. C. Gimeno Martín y  L. M. Pozuelo

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Cocina árabe – Sopa de lentejas amarillas

La sopa de lentejas al estilo sirio es muy conocida en Oriente Medio y es un plato fundamental en la mesa durante la época más fría. Se sirve como entrada o plato único dependiendo si es al mediodía o por la noche.


Ingredientes

        • Una taza de lentejas amarillas
        • Una cebolla mediana
        • Una taza de calabacines cortados en cubos .
        • Una zanahoria cortada en cubos
        • Una taza de tomates sin piel ni semillas
        • Una taza de papas cortadas en cubos
        • Sal y pimienta de cayena
        • Comino
        • Cilantro
        • 2 litros de agua aproximadamente



Preparación

Lavar las lentejas para quitar impurezas. Lavar bien las verduras. Cortar las verduras en trozos. Colocar las lentejas y las verduras en una cacerola de tamaño mediano.

Llenar la cacerola con agua hasta que las verduras y las lentejas estén cubiertas. Llevar a fuego hasta que hierva  y todos los ingredientes estén tiernos.

Dejar enfriar. Poner la mezcla en la licuadora.

Luego,  colocar la mezcla en la cacerola y llevar sobre el fuego.

Agregar sal, pimienta y comino  a gusto. Cocinar durante cinco minutos revolviendo continuamente. servir con una cucharada de cilantro fresco.


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Ben Hecht y la crucifixión de Jesucristo

«Uno de los hechos más exquisitos que la plebe haya podido realizar, fue la crucifixión de Jesucristo. Desde el punto de vista espiritual fue una gesta brillante. Pero hay que reconocer que la masa actúa sin capacidad suficiente. Si yo hubiera sido el encargado de la crucifixión de Cristo, habría actuado de otra manera. Le habría enviado a Roma y le hubiese echado como despojos a los leones. Del cuerpo en carne picada nunca se hubiera podido hacer un redentor.»

Ben Hecht * en A Jew in Love.



*Era hijo de inmigrantes ruso judíos, nacido en Nueva York en febrero de 1894 y que solo terminó la secundaria.

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Yahia – (Juan «El Bautista»),su verdadero mensaje según el Islam

Juan «El Bautista»

Yahia fue ordenado por Allâh con el Tauhid, toda la adoración exclusivamente y únicamente para Allâh, sin adscribir copartícipes con ÉL.

Imam Ahmad narró que Al-Hariz Al-Ash’ari dijo que el Profeta de Allâh dijo:

Allâh mandó a Yahia bin (hijo de) Zakaría que implementara cinco mandatos y ordenar  a los Hijos de Israel que los pusieran en práctica, pero Yahia fue lento en llevar a cabo estas órdenes. ‘Isa (Jesús, hijo de María) dijo a Yahia:

«Tú fuiste mandado a implementar cinco mandatos y ordenar a los Hijos de Israel que los cumplieran. De modo que, o se los ordenas o lo haré yo».

Yahia dijo:

«¡Hermano mío! Temo que si tú lo haces antes que yo, seré castigado o la tierra será sacudida (temblará) bajo mis pies».

Así pues, Yahia bin Zakaría llamó a los Hijos de Israel a Bayt Al-Maqdis (Jerusalem), hasta que ellos llenaron el Masjid. Se sentó en el púlpito, dio gracias a Allâh y Le alabó, y luego dijo:

«Allâh me ha ordenado implementar cinco mandatos y que debo ordenaros que los sigáis. El primero de ellos es que adoréis a Allâh únicamente, y no asociéis a nadie junto con ÉL. El ejemplo de este mandato es el ejemplo de un hombre que compró un siervo de su dinero con papel u oro. El siervo empezó a trabajar para su amo, pero él (siervo) fue pagando los beneficios a otra persona. ¿Quién de entre vosotros le gustaría que su siervo hiciera eso? Allâh os creó y os sustenta. Por lo tanto, adoradle solo a ÉL, y no le asocies nada/nadie con ÉL.

También os encomiendo que recéis, ya que Allâh dirige SU Rostro hacia el rostro de su siervo, siempre que el siervo no se aleje. Luego, cuando recéis, no volváis vuestras cabezas aquí y allá. También os encomiendo que ayunéis. El ejemplo de esto es el ejemplo de un hombre en un grupo de hombres y él tiene un poco del almizcle envuelto en un trozo de tela, y consecuentemente, todo el grupo huele al aroma del almizcle envuelto. Verdaderamente, el olor de la boca de una persona ayunando es mejor ante Allâh que el aroma del almizcle.

También os encomiendo que deis en caridad. El ejemplo de esto es el de un hombre que fue capturado por el enemigo. Ellos le ataron sus manos a su nuca y lo trajeron para cortarle el cuello. Él les dijo, ‘¿Puedo pagar un rescate para mí mismo?’ Él se mantuvo rescatándose a sí mismo con grandes y pequeñas cantidades hasta que se liberó a sí mismo. También os encomiendo que siempre recordéis a Allâh. El ejemplo de esta acción es el de un hombre cuyo enemigo le persigue sin descanso. Él toma refugio en una fortaleza fortificada. Cuando el siervo recuerda a Allâh, él estará recurriendo al mejor de los refugios contra Satán».



l-Hariz entonces narró que el Mensajero de Allâh (salallaho aleihi wa sallam) dijo:

«Y os encomiendo cinco mandatos que Allâh me ha ordenado. Aferráos a la Yama’ah (comunidad de los creyentes), escuchad y obedeced (a vuestros líderes) y realizad la Hijrah (migración) y el Jihad por la causa de Allâh. Quien abandona la Yama’ah, incluso solo la distancia de un palmo (de la mano), habrá quitado el lazo de Islam de su cuello, a menos que vuelva. Quien use los eslóganes del Jahiliya (el período de ignorancia pre-Islámica), será de entre los que se arrodillan en Jahannam (Infierno)». Ellos dijeron, «¡Oh, Mensajero de Allâh! ¿Incluso si reza y ayuna?». Él dijo, «Incluso si reza, ayuna y clama ser musulmán. Luego, llamad a los musulmanes con sus nombres que Allâh les ha llamado: ‘Los musulmanes, los siervos creyentes de Allâh’».

Éste es un hadiz Hasan, y contiene la declaración, «Allâh os ha creado y sustentado, luego, adoradle y no le asocies nada a ÉL en la adoración.» Esta declaración es relevante en el Ayat (2:21-22) que estamos discutiendo aquí y apoya la adoración única de Allâh, sin asociados.

Con información de Tafsir Ibn Kazir, Volumen 1

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