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TERCER POEMA EN LA TORRE DE LA CAUTIVA

TORRE DE LA CAUTIVA – ALHAMRA

Cuenta una leyenda de la Alhambra que Doña Isabel de Solís, hija del comendador Sancho Jiménez de Solís, fue hecha prisionera por los servidores de rey Muley Hacén (del que toma nombre el pico Mulhacén, en Sierra Nevada) y llevada a esta torre, en la que estuvo presa. Era tal su belleza, que el sultán se enamoró de ella convirtiéndola en su esposa principal.

La sultana Aixa, hasta entonces la primera dama de la Corte, presa de celos, enemistó al rey con su hijo Boabdil, que le arrebató el trono a su padre. La Torre de la Cautiva, toma el nombre de este acontecimiento.

«Esta obra ha venido a engalanar la Alhambra;

es morada para los pacíficos y para los guerreros;

Calahorra que contiene un palacio.

¡Di que es una fortaleza y a la vez una mansión para la alegría!

Es un palacio en el cual el esplendor está repartido

entre su techo, su suelo y sus cuatro paredes;

en el estuco y en los azulejos hay maravillas,

pero las labradas maderas de su techo aún son más extraordinarias;

fueron reunidas y su unión dio lugar a la más perfecta

construcción donde ya había la más elevada mansión;

parecen imágenes poéticas, paranomasias y trasposiciones,

los enramados e incrustaciones.

Aparece ante nosotros el rostro de Yusúf como una señal

es donde se han reunido todas las perfecciones.

Es de la gloriosa tribu de Jazray cuyas obras en pro de la religión

son como las aurora cuya luz aparece en el horizonte.»

Por El Moro Andaluz

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La felicidad no está donde la buscas

Nasrudín, al ver a un hombre con signos de gran desconsuelo sentado a un costado del camino, le preguntó qué le preocupaba.

—No hay nada de interés en la vida, hermano —dijo el hombre—. Tengo suficiente capital como para no tener que trabajar y este viaje lo hago sólo para buscar algo que sea más interesante que la vida que llevo en mi casa. Pero, hasta hoy, no lo he hallado.

Sin hablar, Nasrudín tomó la mochila del viajero y salió corriendo como una liebre por el camino. El conocimiento que tenía del lugar hizo que tomara ventaja.

El camino era muy sinuoso y Nasrudín tomó un atajo y volvió a la carretera antes de que llegara el hombre a quien había robado. Puso la mochila a un lado del camino, se escondió y esperó a que el otro lo alcanzara.

El infeliz viajero apareció al rato tras seguir las vueltas del camino, más desconsolado que nunca por la pérdida. Cuando divisó su mochila, corrió hacia ella gritando de alegría.

—Esa es una manera de producir felicidad —dijo Nasrudín.

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De como Nasrudín Creó la Verdad – Cuento Sufí


Las leyes, por sí mismas, no hacen mejor a la gente —dijo Nasrudín al Rey—. Es necesaria la práctica de ciertas cosas para lograr armonizarse con la verdad interior. Esta forma de verdad se asemeja muy poco a la verdad aparente.

El monarca decidió que él podía hacer —y haría—que la gente dijese la verdad. El podía obligarlos a practicar la veracidad.

Se entraba a su ciudad por un puente. Sobre éste hizo construir un patíbulo. Cuando al amanecer del día siguiente fueron abiertas las puertas, el Capitán de la Guardia se encontraba apostado allí con un escuadrón de tropas, para examinar a todo el que entraba.

Fue hecho este anuncio: ‘Todos serán interrogados. Si dicen la verdad, se les permitirá entrar. Si mienten, serán colgados’.

Nasrudín se adelantó.

—¿A dónde va usted?

—Yo — dijo Nasrudín lentamente— voy camino a ser colgado.

—¡ No le creemos! —de contestaron.

—Muy bien, si he mentido, ¡cuélguenme!

Pero si lo colgamos por haber mentido, habremos hecho que lo que usted dijo sea cierto.

—Así es: ahora saben lo que es la verdad … ¡ su verdad!

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