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Debes viajar a Túnez al menos una vez en la vida, aquí van 7 motivos

Gran mezquita de Monastir

África es un continente fascinante, con un vasto territorio de 30 millones de kilómetros cuadrados a lo largo del cual se descubren historias y culturas totalmente distintas. En el Magreb, al norte, se encuentra una tierra repleta de contrastes y colores, una tierra que huele a jazmín, a dátil y a té recién hecho, y en el que se pintan los colores: azules del mar Mediterráneo, los dorados en el desierto del Sáhara, los verdes de los oasis y los cobrizos de la cordillera del Atlas, hablamos de la República Tunecina o Túnez.

Esencialmente árabe, Túnez posee una sociedad abierta y moderna que, durante mucho tiempo, le ha permitido ser uno de los destinos turísticos más apreciados por los europeos; hospitalidad, historia, exotismo y paisajes increíbles son los atributos que han atraído a cientos de viajeros. Pero últimamente, el flujo de visitas ha disminuido a causa de la inseguridad, y ante el temor, muchos han preferido evitar el país para ir a otros lugares.





No faltan motivos para viajar hasta aquí: posee historia, paisajes, yacimientos arqueológicos y playas fantásticas, además, es barato y todavía hay más:

Por su rico patrimonio histórico

Vista de los baños de Antonino en las ruinas de Cartago

Su pasado es muy variado: fenicios, cartagineses, romanos, bizantinos y árabes han dejado su legado esparcidos por el territorio: la medina de Susa, el Anfiteatro de El Jem, la gran mezquita de Keruan, pero, a tan solo 20 km de la capital de Túnez, se encuentra un importante hallazgo, el parque arqueológico de Cartago. Una antigua ciudad fundada por los fenicios en el siglo IX a.C. Llegó a tener cerca de medio millón de habitantes y, hoy en día, sus restos romanos se pueden visitar, empezando por el tofet, un santuario dedicado a los dioses Tanit y Bâal Hammon, lugar de culto y de sacrificios.

Luego están las termas de Antonino, los baños más importantes de la época romana del que se conservan la capilla bizantina, la columna ‘frigidarium’ y los sótanos de las termas donde trabajaban los esclavos.

Muy próximo a la colina de Byrsa se encuentra el Museo Nacional de Cartago, uno de los más importantes del país, en la que se expone una valiosa colección de objetos púnicos y romanos: joyas, estatuas, amuletos, máscaras… Y al oeste, se encuentra el anfiteatro romano construido a finales del siglo I del que solo queda su arena y el muro del perímetro.

Por el desierto

Quads por el desierto tunecino del Sáhara

Las inmensas dunas marcan el horizonte del desierto más grande del planeta, el Sáhara, que se extiende por todo lo ancho del norte de África. La parte comprendida entre Túnez y Argelia se la conoce como el Gran Erg Oriental.

Tozeur es la antesala al desierto y la capital de la región de Jerid. Es el último oasis desde el que iniciar la aventura de explorar el desierto a pie, en quad, en camello, 4×4, o a bordo del Lagarto Rojo, un tren clásico, del 1900, que transita entre las montañas al norte de la ciudad. Los impresionantes alrededores han sido escenario de películas tan conocidas como, Star Wars, Indiana Jones o El Paciente Inglés.





Desde allí son accesibles algunos lugares de interés como Matmata, con su famosa arquitectura troglodita excavada en la tierra, Tataouine, un antiguo poblado bereber, o Douz al que se puede llegar atravesando el desierto y pasando por Chott el Jerid, el lago salado más grande de Túnez, un desierto de sal.

Por las playas

Vistas del mar en la localidad tunecina de Sidi Bou Said

Con 1.300 km de costa, 600 son de playa. Antiguos pueblos pesqueros se han convertido en destinos turísticos perfectos para relajarse y disfrutar de los deportes acuáticos. Entre las localidades más conocida se encuentra Sidi Bou Said, con su característico color blanco y azul; Hamamet una área turística de aguas color turquesa y arena blanca, ideal en cualquier época del año.

A pocos minutos de la localidad de Monastir se pueden encontrar increíbles playas rodeadas de espléndidos hoteles, siendo uno de los destinos de buceo con numerosos naufragios y arrecifes para practicar este deporte; la Isla de Yerba es una de las zonas más turísticas llenas de hoteles, restaurantes y cafeterías, con un microclima que permite visitarla fuera de temporada, además, se pueden realizar inmersiones para ver buques militares hundidos y un fondo marino impresionante.

Por los museos

En el museo del Bardo, en Túnez, hay una extensa muestra de mosaicos de los distintos periodos históricos, como las eras islámica, romana, cartaginesa y cristiana

Los yacimientos arqueológicos encontrados han posibilitado constituir galerías y museos en el que exponer su extenso patrimonio como: el Museo Nacional del Bardo, en la ciudad de Túnez, es un palacio museo en la que se expone una colección de mosaicos romanos impresionantes, entre otras joyas.





El Museo del Patrimonio Tradicional de Djerba, en el corazón del zoco de Houmt , recrea los usos y costumbres locales a través de varias salas; el Museo Arqueológico de Chemtou es el resultado de 25 años de excavaciones de la antigua ciudad númida de Simithus; el Museo Arqueológico de Susa, tras el del Bardo, reúne la colección más grande de mosaicos romanos; o el Museo de Mahdia en el que se explica la historia del país en sus distintos periodos a través de los objetos.

Por sus medinas

La medina de Susa en Túnez está llena de puestos de artesanía y cafés

Adentrarse en las estrechas y tortuosas callejuelas cargadas de olor a especias, arguile y té son el mejor modo de conocer la vida cotidiana de los tunecinos. Acceder al corazón de la ciudad, atravesando las tiendas que se agolpan consecutivamente para ofrecer todo tipo de productos, es el lugar perfecto para ver, perderse, y descubrir las interioridades de sus habitantes. No hay que dejar de sentarse en algún café y disfrutar del atardecer.

Por la tradición artesana

Orfebre tunecino decorando un plato

En los mercados se pueden adquirir productos artesanales tradicionales. Típica es la chechia, el sombrero rojo nacional, en el zoco Chawachine se puede adquirir esta pieza. Las joyas tunecinas con más tradición se pueden encontrar en el zoco El Brika.

Los latoneros que producen utensilios culinarios de cobre rojo se encuentran en el zoco Nahas, bellas piezas que se han vuelto a poner de moda, mientras que los herreros se instalaron en Bad Jedid que proporcionan cerraduras, ornamentaciones tachonadas, …En el zoco El Blat se pueden encontrar maravillosos productos de madera, mesas, estantes, cuadros de espejos, pero en cualquier zoco es posible encontrar preciosos productos hechos a mano para tener un recuerdo.

Por su gastronomía

Un plato típico tunecino de tajine con pollo

Túnez, como todos los país del Mediterráneo, utiliza el aceite de oliva, las especias y las verduras, pero también emplea ingredientes algo diferentes a los que conocemos.

Destacan las recetas elaboradas con cuscús, el plato estrella, realizado a base de sémola de trigo con cordero, con pollo o con pescado, y platos como la mechoui, una ensalada tunecina, el lablabi a base de garbanzos, los briks que son empanadas, lameloukhia, un plato hecho de carne de cordero estofada con una deliciosa salsa verde, y los tajines, una especie de quiche gratinada. Por último, los postres como el makhroud –pastelitos elaborados con dátiles– o el buze –crema de sémola cubierta de nueces–, entre muchos otros.

Seguridad

La mayor parte de Túnez es segura a excepción de las fronteras con Argelia y Libia. España ha decidido retirar las restricciones de viaje impuestas al país, pero en la página del Ministerio de Exteriores todavía aparecen ciertas recomendaciones.





Guía práctica

El idioma oficial es el árabe, aunque se habla francés fluido en todo el país.

Para entrar se necesita el pasaporte en vigor y que no caduque en los tres meses siguientes, además de poseer un billete de avión de ida y vuelta No es necesario ningún visado durante los tres primeros meses.

La conexión aérea es directa desde Madrid y Barcelona.

La moneda es el dinar tunecino –un euro equivale aproximadamente a 2,48 dinares tunecinos, y se aceptan las tarjetas de crédito internacionales Visa, American Express, Eurocard y Mastercard.

No se requiere ninguna vacuna para entrar en el país, pero se recomienda contratar un seguro médico.

Por Lidia Bernaus
Con información de La Vanguardia

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El Másbaha – Una historia de Fé en cada cuenta

Másbaha de coral negro

Tenía 11 años y fue amor a primera vista, lo cual es aún más sorprendente dado el hecho de que no tenía idea de lo que estaba viendo. Sin embargo, pronto aprendí que estos objetos fascinantes eran cuentas de oración”, dice Najib Takieddine, un graduado de la Universidad de Cornell, profesor y ávido coleccionista de másbahas.

Takieddine ha dedicado mucho tiempo al estudio de la evolución del másbaha. 

“El másbaha islámico original comprende una configuración de cuerda de 99 cuentas con un único casco alargado (imán), en el extremo y separadores (shawahed), que separa las cuentas en conjuntos de 33.

El número 99 es significativo ya que las cuentas ayudan a los musulmanes a contar y recitar los 99 atributos de Dios «, explica.

Con el tiempo, sin embargo, la duración del másbaha resultó poco práctica y el número de cuentas disminuyó. “Había dos versiones adicionales, a saber, 66 y 33; así que la persona que usó cualquiera de los dos para orar pudo usar la cuerda según fue necesario para llegar al número 99, que es una solución bastante elegante y adecuada».

Como el másbaha es un artículo personal, a menudo refleja el gusto y el carácter del individuo. “En general, las opciones más populares están hechas de coral negro ( yusr ), ámbar ( kawraba ) y koka (semilla de árbol Koka). Yusr existe en abundancia en el Mar Rojo. Es un material duro, negro, pero suave al tacto. Una forma de verificar su autenticidad es exponiéndola a una luz brillante y verificando si tiene un brillo parduzco”, dice Takieddine.



Curiosamente, elementos como la plata a menudo se usan para agregar un toque extra a las cuentas, lo que los convierte en un accesorio de moda. «Es una de las razones por las que muchas personas en todo el mundo comenzaron a recolectar másbahas, elevando su estado a un objeto de arte».

Másbaha de ámbar

La segunda opción más popular es el ámbar, cuyo precio depende de su edad, oxidación y peso. De hecho, un solo gramo puede costar hasta 150 USD. “Esta sustancia se encuentra principalmente alrededor del mar Báltico. La resina, que luego se transforma en ámbar, proviene de los diferentes pinos que solían crecer allí”.



La edad del ámbar en un másbaha de este tipo es generalmente de 15-20 millones de años. El otro elemento importante que se tiene en cuenta al estimar el valor materialista de una pieza es cuánto se han oxidado las cuentas, lo que ocurre cuando los aceites corporales naturales de la mano interactúan con el ámbar.

Además, este proceso altera las cuentas de ámbar de translúcidas a opacas. En base a éso, el másbaha, que tiene en sus cuentas ámbar que data de hace 15 millones de años, podría tener 15 años según el momento en que se diseñó. Por un lado, cuanto mayor es la oxidación, más valor adquiere y más frágil se vuelve.

Es por eso que cuando se trata de coleccionistas, se establece una especie de fecha de vencimiento en el másbaha, después de lo cual se guarda de forma segura o se exhibe. Esto es necesario porque, en caso de que caiga, algunas de las cuentas, que pueden ser insustituibles, se fracturarán, haciendo que el másbaha sea inútil.

“En general, cuanto más transparente es el ámbar, menos costoso es. La mejor manera de averiguar si un pedazo de ámbar es genuino es sumergirlo en agua salada, lo que haría que flotara”, explica Takieddine.

Másbaha de coral rojo

El tercer tipo de másbaha popular en Líbano está hecho de coral rojo ( merjan ), y su precio principal depende de cuán claro u oscuro sea su color, siendo este último más caro. Viene en numerosas variedades, la principal llamada sangre de buey. Takieddine comenta: “Debido a que el material es bastante pesado, frágil y bastante caro, se ha convertido en un accesorio más adecuado para las mujeres. El tipo de coral utilizado, que se encuentra predominantemente en el sur de Italia y Túnez, es cada vez más escaso; Es por eso que en algunos países ahora está prohibido venderlo o importarlo».



Takieddine advierte que la tecnología actual puede emular con bastante precisión casi cualquier tipo de material y que los compradores no tienen acceso a ningún laboratorio que pueda verificar que el másbaha sea auténtico. “Esa es una de las lecciones que aprendí por las malas, pero tuve la suerte de haber conocido a dos de los comerciantes más respetables de Líbano en quienes confío y los recomiendo. Walid Nader opera en Hamra y Toufic Abdul Wahad tiene una tienda en Achrafieh. Si no encuentra lo que está buscando, estoy bastante seguro de que pueden adquirirlo por usted”, dice Takieddine.

Con información de Lebanon Traveler

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