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El dulce manjar Sirio que la guerra no logro derretir

Heladería Damasco – Siria

Se llama «buza«. Y está hecho de crema y pistachos. Es un tradicional postre árabe. Una heladería en Damasco lo fabrica desde 1914.

La Heladería Damasco, donde fabrican desde 1914 el «buza«, el helado tradicional árabe de crema y pistachos, ha seguido manteniendo su tradición heladera, a pesar de los seis años de guerra, que llegaron a paralizar temporalmente su actividad.

Es mediodía, y en la calle principal del histórico y popular zoco de Al Hamidiye, un enjambre de gente se desplaza por la amplia arteria mercantil abovedada, repleta de tiendas y vigilada por decenas de militares que revisan minuciosamente a los transeúntes en los frecuentes puestos de control.

A pesar del frío de finales de invierno, la heladería regentada por Nader al Afgani, hijo de su fundador, Taisir al Afgani, rebosa de actividad y clientes, en especial de mujeres, omnipresentes en toda la capital, de la que han huido un gran número de varones de entre 20 y 40 años para evitar el servicio militar, que es sinónimo de guerra.

«Somos los fundadores del ‘buza’ tradicional, con pistacho y nata. Hemos mejorado el ‘buza’ y lo hemos hecho famoso en el mundo árabe, como en JordaniaLíbano, en Europa y también en ferias en Dubái, Abu Dabi y Kuwait«, cuenta con orgullo Al Afgani, cuya heladería, no obstante, no es tan antigua ni cuenta con el renombre de la cercana «Al Bakdash», fundada en 1895.

El veterano heladero, que no oculta su veneración por el presidente del país, Bashar al Assad, subraya que «todo el que viaja a Siria, sea del país que sea, tiene que visitar el zoco Al Hamidiye y probar el helado árabe damasceno original».

También muestra con satisfacción una fotografía en la que posa junto al actual presidente libanés, el general Michel Aoun, durante una visita a la heladería, aunque es de antes de que Aoun fuera designado presidente, confiesa Al Afgani.

El «buza«, la versión árabe del «dondurma» turco, está hecho a base de leche, crema y «sahleb» (una harina fina), además de otros ingredientes, y con el pistacho como principal invitado y toque final.

«Traemos leche por la mañana y se coloca en unos recipientes donde se introducen los ingredientes como ‘sahlab’ y azúcar, y cuando se termina este proceso se coloca en heladeras, y después en los congeladores donde se golpea con los mazos hasta convertirse en el ‘buza’ árabe», explica Al Afgani mientras no deja de atender a los golosos clientes.

Una de las más particulares características de este helado es la fase final de su producción, con contundentes golpes rítmicos propinados con un enorme mazo de madera, a fin de darle consistencia, crear una capa y que los pistachos se adhieran bien al cuerpo.

Por último, con la mano, el heladero enrolla las láminas que ha formado a base de golpes y el «buza» queda listo para ser cortado, servido y devorado por los visitantes.

«Por supuesto que me gusta el ‘buza’ sirio, desde que era pequeña. Siempre que vengo a Damasco me gusta comerlo porque estamos acostumbrados a comerlo. Soy de Damasco, pero vivo en Arabia Saudita y siempre que vengo de vacaciones vengo aquí», dice Macun ali al Araeishi.

Lo mismo que opina Manar, quien asegura que cada vez que va al casco antiguo de Damasco se toma un helado y va a ver la mezquita Omeya.

Al Afgani desea que sus hijos continúen la tradición. Uno de ellos, que cursa cuarto de derecho, le ayuda atendiendo a los clientes. El otro, explica, está estudiando en Malasia, pero volverá para contribuir a la prosperidad del negocio, que cuenta con otra tienda en el barrio damasceno de Al Qusur.

«Durante los dos primeros años de la crisis estuvimos parados, pero las cosas han vuelto a su lugar y hemos vuelto a como estábamos. Siria está bien y ojalá regrese la seguridad al país pronto gracias al presidente Bashar Hafez al Asad», dice Al Afgani.

Los clientes no dejan de entrar y salir entre los atareados camareros que llevan de un lado para otro las porciones de «buza» y de otros tipos de dulces y helados.

Entre el amargo sabor a guerra que se escucha y se siente en todos los rincones, llevarse un bocado dulce de «buza», a la boca, cuesta apretujarse un poco en la caja gobernada por Al Afgani y 400 libras sirias, un poco menos de un dólar americano.

Con información de Clarín

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El tejedor de alfombras

… En mi caso, la fabricación de una alfombra a estas alturas de mi vida, se ha convertido en una labor casi espiritual, en un diálogo personal con Dios y conmigo mismo, en un repasar los hechos y la pequeña historia de mi vida, es decir: un encuentro sincero conmigo mismo. Hoy basto yo para ajustarme cuentas (Qûr’an17:14) .

A veces en mi trabajo rezo y no sé, a ciencia cierta si rezar supone una comunión con Dios, en realidad, la monótona repetición de las oraciones a veces me provoca “excursiones mentales” para darme cuenta de que mi distracción haya provocado que, seguramente, mi oración no haya sido ni escuchada ni aceptada, dicen que cuando esas interferencias ocurren es porque el demonio, celoso, se interpone para que la oración no llegue y por tanto no sea escuchada; pero también pienso que si el deseo de mi razón (que es quién en realidad manda en mí), me mantiene en esa oración a pesar de que la mente divague es porqué mi profunda conciencia lo que quiere es mantener ese contacto y lo mantiene en el fondo y a pesar de las distracciones.

Si, abandono las oraciones aprendidas de memoria y elevo a Dios mi pensamiento en mi trabajo sé que es una conversación o un monólogo pero sincero y por tanto tengo la percepción interior no solo de que se me escucha sino de que me responde, no de palabra, claro, pero si con cosas que ocurren al día siguiente o al otro o pasado un tiempo o bien mediante una inspiración cuya procedencia se intuye, porqué es directa, clara y exacta aunque no inmediata.

Todo esto viene a mi cabeza mientras nudo a nudo, hebra sobre hebra y poco a poco voy componiendo el tapiz. A veces como en la oración, mi mente se evade tanto que tengo que deshacer muchos nudos por seguir el trazo equivocado pero también me viene a confirmar, que aunque distraído, permanezco sentado ante el telar que es lo que hará avanzar y terminar mi obra …

Por F.L.Martín

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Diseñadores Libaneses.El nuevo Imperio de la moda femenina

Vestido de Elie Saab

Casi desconocidos hace una década, en la actualidad siempre hay algún modelo libanés en cualquier gala de alto postín que se precie, bien sean los Óscar, el festival de cine de Cannes (Francia), los Grammy o los Goya en España.

Tanto en la pasarela como en la alfombra roja, los reyes del momento son los creadores procedentes de Líbano, que han cautivado a «celebrities» de todo el mundo con una apuesta para vestir muy femenina, pero al mismo tiempo segura e independiente.

La intérprete estadounidense Halle Berry fue quien puso el foco en la moda proveniente de Líbano enfundándose un espectacular vestido de Elie Saab para recibir el Óscar a la mejor actriz, en 2002, por su actuación en Monster’s Ball, convirtiéndose de esa manera en la primera mujer de raza negra que lo recibía.

Pese a empezar a darse a conocer en el extranjero a partir de ese instante, la trayectoria profesional de Elie Saab es una carrera de fondo, ya que siempre ha sido popular entre la clientela árabe.

Nacido en 1964, Una de sus especialidades son los trajes de novia, en los que imprime la marca de la casa, con sus bordados y lentejuelas, pero dotándolos, al mismo tiempo, de sencillez, y que le han llevado a crear colecciones para la firma española Pronovias.

Desde pequeño, Saab tuvo gran facilidad para el diseño, y aprovechó a sus hermanas y a su madre para desarrollar su talento, montando sobre ellas los vestidos en hojas de papel periódico como si fuesen sus maniquís de ensayo. Nada detuvo al gran genio y con gran paso es hoy uno de los diseñadores más importantes en la escena actual de la moda, y su técnica es siempre renovación sobre la figura de la mujer dejando una silueta elegante sofisticada moderna y muy sensual.

Una admiradora de sus diseños es la reina Rania de Jordania, un icono de la elegancia, que vistió un impresionante Saab de inspiración oriental para la coronación de su marido, Abdalá, en 1999.

Cuando se pasea por las calles de Beirut, uno entiende por qué diseñadores como Saab y sus compatriotas Zuhair MuradGeorge Chakra y Reem Accra están pisando fuerte en el mundo de la moda.

Las libanesas son conocidas en Oriente Medio por ser las más estilosas y modernas de la región, pese a carecer de los petrodólares de sus congéneres de los conservadores países del golfo Pérsico.

En uno de los barrios más «trendy» de Beirut, se encuentran las oficinas y los talleres del diseñador Zuhair Murad, con vistas al mar Mediterráneo. Al igual que Saab, Murad dio sus primeros pasos cuando todavía era un niño. Con opulencia y corte vanguardista, este diseñador hoy en día es uno de los más cotizados en el medio.

Algunas de sus más fervientes seguidoras son las «it girls» Kristen Stewart, protagonista de la saga «Crepúsculo», y la cantante de música country, Taylor Swift.

Otros diseñadores que están triunfando más allá de las fronteras del Líbano son: George Chakra, uno de los modistos preferidos de Jennifer López,Reem Accra, establecida desde hace años en Nueva York y que ha vestido a estrellas como Eva Longoria, Jessica Alba o Selena Gómez.

Nacido y criado en Líbano, George Chakra también escondía el gran genio y talento que es hoy en el mundo de la moda; después de participar en el Paris Fashion Week en el 2001, sus diseños y vestidos se volvieron un sello más para el imperio libanés de la moda; sus cortes, manejo de silueta y gran atrevimiento en la figura femenina hacen de esta una mujer vanguardista y lanzada con un toque de glamour y siempre muy elegante; es por eso que su creaciones también las pudimos ver en la famosa película The Devil Wears Prada. Ha vestido a famosas como Helen Mirren, Merryl Streep entre otras del mundo de espectáculo.

0tros dos grandes diseñadores de esta nueva dinastía son  Basil Soda y Georges Hobeika, quienes actualmente presentan sus colecciones en París en cada temporada según el circuito de la moda ; sus diseños son altamente reconocidos a nivel mundial.

La alfombra roja ha creado una gran salida para mostrar el trabajo de Basil Soda a una audiencia mayor. Celebridades internacionales como Katy Perry, Emily Blunt, Marion Cotillard, Jiang Yiyan, Morena Baccarrin, Guiliana Rancic, así como otras estrellas notables han sido vestidas por este diseñador.

Georges Hobeika nació en Baskinta (un pueblo situado entre las montañas de Líbano) el 8 de febrero de 1962.  Es diseñador de alta costura y prêt-à-porter. Abrió oficialmente su taller en Beirut en  el año 1995 y desde hace más de una década presenta sus colecciones en París.

Sus diseños son elegantes, femeninos y románticos y ya han conquistado a celebrities de la talla de Camila Alves o Paz Vega, que con confiado en su ‘savoir faire’ en numerosas ocasiones.

Sin duda, los modistos libaneses están de moda y no parece que vaya a ser de forma pasajera, porque tras largas trayectorias profesionales han venido para quedarse en esta industria.

Con información de Mujer Hoy y Telemundo

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Buza: Helado Artesanal al estilo árabe

Buza

El buza es un helado que se realiza con ingredientes básicos pero con un proceso de elaboración poco común. Las heladerías de Damasco lo sirven enrollado y cubiertos con pistachos. Es una delicia y cualquiera que visite el Zoco de Al- Hamdlye no puede dejar de pasar por  Al-Bakdash, la heladería que los prepara desde 1885 con una receta única y de elaboración artesanal. Estos helados son famosos en todo Medio Oriente.

Su preparación se basa en el sahlab (a base de leche, fécula y azúcar). Antiguamente se usaba como espesante la fécula de dos especies de orquídea (salep) que abundaban en el lugar las que daban consistencia y un sabor dulce por lo que no hacía falta el agregado de azúcar. Pero lo que lo hace único es el proceso de “batido” que se realiza dando golpes con un mazo en un recipiente refrigerado, lo que le da esa textura cremosa característica.



Receta   Sahlab

1 litro de leche entera
100 gramos de fécula diluida en medio vaso de leche fría.
1 cucharada de esencia de vainilla
200 gramos de azúcar
100 cm3 de nata (crema de leche)
Pistachos molidos

Preparación

Colocar la leche a fuego lento con el azúcar y la esencia de vainilla. Cuando esté caliente, agregar la fécula diluida y la nata (crema de leche). Revolver constantemente hasta el primer hervor. Dejar enfriar. Una vez frio, colocar en un recipiente adecuado y llevar al freezer hasta que tome consistencia. En la receta original, es en este momento donde debe golpearse con un mazo agregando los pistachos molidos, hasta que tome consistencia cremosa. Se puede reemplazar este proceso usando una batidora manual. Enrollar el helado en papel aluminio, cubrir con pistachos molidos y colocar nuevamente en el freezer hasta el momento de servir.

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Las Musas del Poeta

Kamile Rahme ©Gibrán Khalil Gibrán

LAS MUJERES

“Fueron las mujeres quienes abrieron las ventanas de mis ojos y las puertas de mi Espíritu”  

Gibrán Khalil Gibrán.

Mujeres que formaron y acompañaron la vida del artista en su corto paso por esta tierra.

Ellas fueron parte de sus obras, inspiradoras activas de su arte.

 Kamile Rahme, su madre

Su nombre significa “la perfecta”

Nacida en el seno de una familia maronita, oriunda de Becharre, ubicado en la zona montañosa al norte de Líbano.

Poseedora de  una gran sensibilidad por el arte, tocaba el laúd. Bella e inteligente, Kamile  fue  quien sostuvo al joven Gibrán en su exilio cuando éste tenía apenas 12 años.

Marianna y Sultana, sus hermanas:

Marianna, costurera de profesión, dedicaba su tiempo a confeccionar con delicadeza y devoción, las prendas que lucía Gibrán, con  gusto exquisito. Nunca se casó. La gratitud y admiración por su hermana se ve plasmada en  El Profeta, un tejedor pide: Háblanos del vestir. Y el protagonista le dice: Vuestra ropa cubre mucho de vuestra belleza y, sin embargo, no cubre lo que no es bello.

Sultana, Según Fred Holland Day, era la que más se le parecía. Gibrán sentía gran afecto por ella y su inesperada muerte, en 1902 lo afectó profundamente.

Mary Hanskell:

Propietaria de un reconocido colegio de señoritas en esa ciudad. Con gran capacidad intelectual, conoce a Gibrán durante la inauguración de su primera muestra de dibujos al carbón. Se inicia la relación intelectual y amorosa más trascendente de Gibrán. Mary es quien instiga al escritor a escribir sus obras en inglés. Es ella la que le paga las estancias en París para estudiar pintura. Es ella quien después de la muerte de Gibrán, junto con Marianna y Barbara Young, conserva y difunde el patrimonio del autor.

Cuando estoy triste, querida Mary, leo tus cartas. Cuando la bruma vence a mi yo, saco dos o tres cartas de su pequeña caja y las releo. Ellas me recuerdan la verdad de mí mismo. Me hacen dejar de lado todo aquello que no es ni alto ni hermoso en la vida. Cada uno de nosotros, querida Mary, debe tener un lugar de descanso en algún sitio. El lugar de descanso de mi alma es un bello huerto donde vive mi conocimiento de ti.

Josephine Preston Peabody:

Conocida también como Posy, poeta y dramaturga, constituirá con Gibrán una relación intelectual. Fotografías de ella forman parte del menaje más íntimo de Gibrán.

Gran crítica literaria, se dice que la máxima obra del libanés, El Profeta, se debe al ingenio y profundidad inventiva de la autora de Canciones (1923), cuando advirtió, tras conocer el manuscrito en 1903, que se trataba, efectivamente, de un texto profético. Ella le llamó mi joven profeta. Él dedicará el emblemático libro a su memoria.

 Barbara Young:

Cuyo verdadero nombre era Henrietta Breckenridge Boughton, fue crítica literaria en la década de los veinte.  Conoce al autor en Nueva York en 1926. Ella desempeñará un papel fundamental en la administración y difusión del archivo personal y los manuscritos del artista quien profesaba por Barbara un profundo amor y admiración recíprocos.

Bárbara Young escribió el libro This man from Lebanon, un ensayo sobre la vida y obra de Gibrán Khalil Gibrán. Al hacerlo, Henrietta Breckenridge Boughton, debió decir de él lo que Decroix de Chaplin: «Al artista cuya alma seguramente rebasa al oficio».

Con información de Museo Soumaya / Mónica López Velarde Estrada

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Moussaka, un aporte árabe a la gastronomía mundial.

La Moussaka o Musaka (del griego μουσακάς, mousakás)​,   es un pastel de berenjenas conocido y de origen árabe, aunque realmente se considera como una receta griega o de los países del este. Es muy parecida a la lasaña por la disposición de alimentos en capas, pero no lleva pasta, sino que estas capas son de berenjena, patatas y carne principalmente. La receta original de musaka  lleva carne de  cordero, y, aunque parezca un plato muy laborioso, el resultado merece la pena.

Origen de la musaka

La historia exacta del origen de este plato se desconoce, aunque se cree que la musaka se basaba en una antigua receta que se preparaba hace siglos, hacia el año 1200. Era un plato muy similar llamado maghmuma y, aunque lo cocinaban los griegos, no incluía berenjena, hasta que ésta fue introducida en su cultura por los árabes.

Ellos fueron los que dieron a conocer esta verdura a los griegos. Con ella, la musaka se convirtió en una receta muy apetitosa y llegó a extenderse gracias a los viajeros procedentes de otros países. En cada país fue adoptando distintas variaciones, y son muchas de las que persisten en nuestros días.




 Ingredientes para 6 personas.

Relleno

400 g de carne magra de cordero picado 1 cebolla 2 berenjenas 500 g de patatas 450 g de salsa de tomate 1 cucharadita de baharat (mezcla de siete especias árabes) 2 cucharadas de almidón 1/2 copita de vino tinto seco Sal y pimienta Aceite de oliva Perejil picado finamente

Cobertura (Salsa Bechamel)

100 gramos de mantequilla derretida 5 cucharadas de harina 150 g queso tierno (tipo burgos) 1 taza de leche 1 cucharadita de azúcar Zumo de limón Pimienta Sal a gusto

Elaboración.

La elaboración de la musaka se basa en cortar las berenjenas, con piel incluida, en rodajas gruesas. Se colocan en un recipiente, se espolvorean tanto las berenjenas como las patatas con abundante sal y se dejan reposar unos 20 minutos. Pasados estos minutos, hay que escurrir y secar las berenjenas, saltearlas en una sartén hasta que queden doradas para luego en la misma sartén saltear las patatas. También hay que rehogar la cebolla y añadirle carne picada. Más tarde se añaden el resto de ingredientes (tomate, vino, azúcar  y perejil), se sazona y se coloca una cucharadita de baharat (combinación de siete especias árabes), se deja cocer durante unos 30 minutos.

Para la bechamel, se calienta mantequilla, se le añade harina y se remueve echándole leche poco a poco. Cuando espese, deberemos añadirle queso, azúcar, sal, zumo de limón y pimienta. Finalmente, se calienta el horno a 180º y se rellena el recipiente con las patatas, salsa de carne y las berenjenas. Se hornea durante 45 minutos hasta que quede dorada.


Con información de Missjackies

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Namura: Sabor tradicional árabe

Es un postre que se encuentra en las calles de los países de Medio Oriente y en cada uno recibe un nombre diferente. En Siria se le llama «namura» en Líbano e Irak, «basbousa» ; En Egipto recibe el nombre de «hareesa» y en Turquía, «revani».


Ingredientes:

  • 3 tazas de sémola de trigo
  • 2 tazas de azúcar
  • 1 ½  taza de leche
  • ½  taza pequeña de agua de azahar
  • 1 taza de aceite
  • 1 taza de Harina
  • Almendras para decorar

Almíbar:

  • 2 tazas de agua
  • 2 tazas de azúcar
  • 1 toque de agua de azahar

Preparación:

  1. En un bol unir todos los ingredientes y con una cuchara remover hasta que todos se integren bien
  2. Enmantecar y enharinar una bandeja de horno rectangular, vaciar la mezcla.
  3. Colocar el recipiente en el horno a temperatura media
  4. A media cocción abrir el horno y colocar en la masa unas almendras crudas.
  5. Mientras se termina de hornear, preparar el almíbar, a las dos tazas de azúcar,  agregar dos de agua, y un chorrito de agua de azahar, los remover un poco y lo llevar a fuego lento por 10 minutos al pasar este tiempo apagar el fuego.
  6. Cuando el bizcocho ya está dorado en la base  sacarlo y con un cuchillo, cortarlo en cuadrados o en forma de diamante. Todavía caliente verter  por encima todo el almíbar.

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