Cocina Árabe: Shishbarak (en árabe : شيشبرك )

El shishbarak es un plato típico también conocido como tatarbari en Irak  , Líbano , Siria , Jordania , Hejaz , (la zona norte de Arabia Saudita), y Palestina.




Es una pasta fresca rellena de carne, muy parecido a los tortellinis italianos. El nombre de «shishbarak» tiene origen turco. En la cocina árabe encontramos muchos platos de procedencia turca porque todo el Medio Oriente estuvo bajo el dominio de los Otomanos durante más de 300 años. La cocina forma parte de la cultura de los pueblos y en Siria y Líbano se ha vivido una amplia mezcla de culturas. Esta palabra se usaba comúnmente antes del siglo X, cuando fue reemplazada por el nombre moderno persa gosh e-barreh , que significa «oreja de cordero» haciendo referencia a la forma tan característica de la pasta rellena.

Una antigua receta para shishbarak aparece en el libro de cocina árabe del siglo XV de Damasco , Kitab al-tibakha .


Ingredientes

Para la masa

 

4 vasos harina tamizada
1 y 1/2 vaso leche tibia
2 cucharadas de aceite de girasol
1 pizca de sal
1 pizca de azúcar

Para el relleno


250 grs. de  carne picada (cordero, ternera)
1 cebolla mediana
Sal
Pimienta
Aceite de oliva




Preparación

Masa

Preparar la masa mezclando todos los ingredientes, amasar bien, cubrir y dejar reposar durante una hora a temperatura ambiente. Luego de ese tiempo, estirar finamente la masa y cortar discos con cortapastas del diámetro más pequeño que una taza de café.

Relleno

Poner en una cacerola 2 cucharadas de aceite de oliva, la cebolla picada finamente y una pizca de sal. Cubrir durante 3 o 4 minutos, luego añadir la carne picada, abrir con un tenedor para no formar grumos, añadir pimienta y dejar cocer a fuego medio durante 15 minutos removiendo de vez en cuando. Apagar el fuego y reservar.

Cuando el relleno esté tibio, colocar una porción en cada disco, cerrarlo haciendo presión formando una pequeña empanada. Unir los extremos dando su forma característica de “sombreritos”.

Enharinar una fuente, colocarlos y llevarlos a heladera por espacio aproximado de una hora.

Hervirlos en una cacerola con labneh y caldo. Una cucharada de vinagre de granada, (en su defecto jugo de un limón), 2 dientes de ajo machacados, por aproximadamente 15 minutos a fuego lento. Servir caliente con el caldo y espolvorear con menta seca.


Con información de Cookpad

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Los Hassassin, el Islam y la creencia en la Transmigración

La doctrina del renacimiento, o más correctamente de la transmigración, es un tema central en numerosas creencias orientales, particular en las enseñanzas jainistas, hindúes y budistas. En la versión hindú el alma nace una y otra vez para poder adquirir gradualmente una mayor comprensión hasta alcanzar el conocimiento perfecto o libertad. Cuando muere el nombre y la forma, namarupa, la vida, jiva, continúa viviendo; según el pintoresco ejemplo del Brihadaranyaka Upanishad: «El yo corporal se separa del cuerpo como una fruta se separa de su tallo».

Tales ideas eran ampliamente aceptadas en Persia y evolucionaron en la particular forma musulmana de creencia en el Mahdi, «el guiado por Dios hacia la verdad». La versión ismailita de estas ideas se cristalizó en dos escuelas de pensamiento: la primera de ellas cree en la inmortalidad del mismo Ismail y, en consecuencia, afirma que él es el Mahdi; la segunda cree que Mohamed, hijo de Ismail, fue Mahdi y que no morirá hasta no haber conquistado el mundo. En cualquier caso, este concepto se encuentra en la misma base del mesianismo islámico.





Los drusos aceptan la reencarnación como uno de los principios característicos más importantes de su religión: consideran que su fundador y apóstol Hakim poseyó el alma del duodécimo imán, es de ese hecho de donde deriva su autoridad. Los drusos, de los que disponemos de más información que de los Asesinos y cuyas doctrinas son usualmente casi idénticas, creen que todas las almas humanas fueron creadas juntas y que su número es fijo. Al igual sucede con el concepto hindú citado anteriormente, las almas progresan a través de una serie de transmigraciones hacia un grado de excelencia cada vez más elevado. Una de las epístolas drusas afirma que los hombres virtuosos progresan en el conocimiento de su religión hasta alcanzar eI imamato.

Algunas de las anécdotas escritas hacia 1324 por Abu Firas y citadas por Guyard se refieren a la reencarnación en su forma particular de metempsicosis. En una de ellas se cuenta la historia de como Rashid Sinan viajaba en compañía de algunos Asesinos después de que un cierto Fahd hubiera matado al usurpador Khodjah ‘Ali. Los superiores de Sinan en Alamut le habían ordenado que acusara públicamente a los rebeldes que habían intentado apoderarse de la secta. Durante el viaje, vieron una serpiente y la guardia de Sinan se dispuso inmediatamente a matarla. Pero Sinan los detuvo, diciendo: «No la toquéis. Se trata de Fahd. Esta metamorfosis en forma de serpiente es su purgatorio y no debemos librarle de él».

En otra ocasión, de la que igualmente informa Abu Firas, los Asesinos observaron que su líder, Sinan, se alejaba a menudo del campamento durante la noche, quedándose a solas. Pensaron que lo hacía para ocultar tesoros y joyas en algún lugar secreto. Una noche, uno de sus seguidores lo sorprendió conversando con un pájaro verde. Sinan argumentó que ese pájaro era Hassan-i Sabbah, que había acudido desde Alamut para visirarle. Esta historia ilustra la forma en que las leyendas adquieren complejidad y confusión, puesto que sin duda alguna el pájaro verde representa al loro, animal al que ya hemos visto aparecer en relación con el hashish. Estas dos anécdotas sirven para ilustrar la suposición de que los Asesinos creían en la metempsicosis.

El problema de la doctrina ismailita

Los eruditos han establecido las líneas principales de las doctrinas exotéricas de los ismailitas, y han demostrado que el impulso principal de las ideas esotéricas se desarrolló a partir de fuentes islámicas y neoplatónicas. Pero los detalles de los aspectos esotéricos sólo pueden discutirse en términos generales y con un cierto grado de suposición. Incluso dentro de la fe ismailita ha habido numerosas sectas divergentes que quizá diferían en un solo concepto o interpretación importante. La investigación reciente sobre los escritos y  las doctrinas ismailitas, surgida en Siria y en la India, no nos dirá necesariamente mucho sobre las prácticas de Hassan-i Sabbah. Y aunque los drusos poseen un registro escrito mucho más preciso de sus doctrinas, presumiblemente cercanas a la doctrina ismailita primitiva, tampoco podemos llevar dicho paralelismo demasiado lejos.





El verdadero problema de los ismailitas en general, y de los ismailitas nizaríes o Asesinos en particular, es que siempre fueron considerados heréticos y, por lo tanto, perseguidos por el Islam oficial, a excepción del período en el que el ismailismo fue la religión oficial bajo los califas Fatimitas de Egipto. La consecuencia de ello es que nunca se conoció una fórmula comprehensiva del credo de los Asesinos. Los propios Asesinos mantuvieron sus doctrinas en secreto, mientras que sus enemigos se limitaron a despreciarlos como heréticos, sin estudiarlos ni informar sobre ellos.

Por E. Burman

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Mushkil Gusha – El Disipador de Dificultades y el palacio del leñador

En esencia, Mushkil Gusha es la historia de nuestra propia e individual relación con el mundo interno. Y dado que estamos viviendo en un momento en el que hay una gran necesidad de comprender el poder curativo que hay dentro de nosotros, esta historia no debe ser olvidada, para que, en palabras de Mushkil Gusha, “las personas que tengan verdadera necesidad podrán encontrar su camino”.

Entonces, un día, sucedió que un rey, acompañado por sus visires, estaba regresando a su palacio después de un día de caza. Por casualidad él pasó al lado del majestuoso nuevo palacio construido por el cortador de espinos. Aquel hombre, un humilde leñador que había sido favorecido por Mushkil Gusha, el Disipador de Dificultades, quien había entregado al humilde hombre y su joven hija una gran cantidad de piedras preciosas con las que el cortador de espinos había construido aquella lujosa fortaleza.




Y quedando el rey sumamente sorprendido, él inquirió sobre el dueño. Sus cortesanos le informaron que había sido construido bastante recientemente, y que nadie sabía de quién era. Lo único que todos sabían era que el nombre del dueño era La‘el l-e Sowdagar, (comerciante de gemas).

Oyendo ésto, el rey consultó con sus visires más cercanos. Uno de ellos sugirió que ellos fueran al palacio y, bajo el pretexto de conseguir un poco de agua para el rey, intentar averiguar qué estaba pasando y quién era el dueño. Todos estuvieron de acuerdo y así ellos se acercaron el palacio, y cuando alguien vino a la puerta, uno de los cortesanos dijo, «Su Majestad Imperial, el Centro del Universo, está volviendo a su palacio de cazar y está sediento. Nosotros deseamos tener un poco de agua.» Sucedió que el cortador de espinos respondió a la puerta; así, habiendo oído la petición, hizo una reverencia, diciendo, «Pero claro, por supuesto; es un placer.»

Entonces entró rápidamente y llenó una copa dorada con gemas incrustadas con sorbete de cardamomo y agua de rosas y se lo entregó al rey. Después de beber el sorbete el rey miró la copa y dijo, «Qué copa tan hermosa. No hay ninguna como ella en todo mi tesoro». El cortador de espinos hizo una reverencia una vez más y dijo, «¿Puedo regalárselo a su majestad?». El rey estaba complacido. Él preguntó entonces quién era el dueño del palacio. El cortador de espinos contestó, «Su majestad, pertenece a su sirviente y esclavo, La ‘l-e Sowdagar.» El rey se dirigió a casa sin esperar más.

En su llegada él corrió hacia su hija que inquirió por qué regresaba tan temprano. El rey le contó la historia entera. No teniendo ningún compañero de juegos, la princesa dijo, «me gustaría que le hubiera preguntado si tenía una hija de mi edad, para que pudiera ser mi dama.» El rey envió inmediatamente a algunos de sus sirvientes a preguntar. A su regreso ellos informaron no sólo tenía La’el l-e Sowdagar una hija, sino que era tan bonita que invocaba a la luna para que no surgiera, para que ella pudiera iluminar la noche por sí misma.

Ellos concluyeron que era perfecta para ser la dama de la princesa. La princesa envió a sus sirvientes para traerla. La hija del cortador de espinos estaba encantada y partió para el palacio del rey. Al principio la princesa sintió celos de la belleza de la muchacha, pero pronto se hicieron buenas amigas. Se encontraban todos los días, e iban a menudo y nadaban y jugaban en un arroyo que el rey había constituido para su hija.

Un día, la princesa llevaba un hermoso collar, y antes de bañarse, se lo quitó y lo colgó en un árbol al lado del arroyo. Cuando salió del agua se olvidó que lo había colgado en el árbol, y no pudiendo encontrarlo, decidió que su nueva dama lo había robado. La princesa contó ésto a su padre, que arrestó a la muchacha y a su padre. La joven fue vendida como esclava, y el hombre fue enviado a prisión. Lo curioso, sin embargo, fue que cuando los soldados fueron a confiscar el palacio de La’el l-e Sowdagar y su mobiliario encontraron que todo se había esfumado y había desaparecido.




La recién encontrada riqueza del cortador de espinos se había acabado. Fue tratado como un delincuente común. No más sorbetes o carnes delicadas en sus comidas. Tenía que vivir de pan y agua, y dormir sobre paja sucia. Entonces una noche de miércoles él tuvo un sueño: Un santo varón luminoso, que llevaba sandalias, manto y turbante verdes, se le acercó y, referente a él con su bastón de caminante, dijo, «Oh, tú! interiormente ciego, usted se ha olvidado de recordar a Mushkil Gusha. Ahora, levántese; hay un penique escondido bajo el umbral de la puerta. Tómelo, compre un poco de fruta seca, y cumpla su promesa.» El hombre se despertó con un sobresalto, y entonces recordó su sueño. Al mismo tiempo comprendió que era jueves. Buscó el penique y efectivamente allí estaba.

Recogió el dinero, y llamó a través del orificio de la llave al carcelero, diciendo, «Dios lo bendiga, hermano, por favor tome esta moneda y cómpreme un poco de fruta seca». El guardia dijo, «yo debo decir, que tiene usted valor. Usted quiere que yo siga un encargo tonto para que usted pueda escapar. No, nada haré.» Un par de minutos después el cortador de espinos repitió la misma demanda a un hombre a caballo que vio pasar fuera de la ventana de la cárcel; pero el hombre inventó alguna excusa y siguió su rumbo.

Una mujer vieja que caminaba despacio pasó por allí. El hombre la llamó, «Dios la bendiga, señora. Por favor tome este penique y consígame un poco de fruta seca para que yo pueda cumplir mi promesa.»

La vieja mujer contestó, «Estimado señor, mi hijo está moribundo, pero no importa yo le ayudaré.» Así que la mujer vieja trajo la fruta, y el cortador de espinos le agradeció y le preguntó si ella la compartiría con él y simplemente escucharía su historia.

Ella consintió, y apenas concluyó de narrar su historia alguien se apresuró y llamó a la mujer vieja, «Usted no puede creer esto, pero su hijo justo ha logrado escapar de las garras de Azra’il (El Ángel de Muerte). Él está requiriéndole.»

Ese  mismo día, la princesa fue a bañarse en el arroyo de nuevo. Creyó ver su collar que yaciendo en el fondo del arroyo. Pero cuando miró de nuevo comprendió que era un reflejo de su collar lo que ella vio. Buscó, y allí estaba, aun esperando en la rama dónde ella le había dejado, era su collar. Ella se apresuró al rey y le contó las noticias. El rey ordenó entonces que el cortador de espinos y su hija fueran liberados. La princesa y la muchacha se hicieron amigas de nuevo, y aunque parezca extraño, cuando el cortador de espinos y su hija regresaron a su casa ellos se dieron cuenta de que su palacio todavía estaba allí. Una vez más, el cortador de espinos se volvió Al ‘l-e Sowdagar, y todos vivieron felices por siempre. Nosotros rogamos a Dios que cumpla vuestro deseo tal como Él cumplió los suyos. Dios lo quiera.

No olvides compartir esta historia esta noche, cuando el sol se ponga.Comparte unos dátiles, Mushkil Gusha, el disipador de dificultades, estará allí.

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