Convocatoria del Festival Internacional de Teatro de Líbano 2017

Convocatoria del Festival Internacional de Teatro de Líbano 2017

La dirección del Festival Internacional de Teatro de Líbano 2017 ha presentado la convocatoria de participación para el Festival de Teatro que se llevará a cabo del 19 al 23 de agosto de 2017 en las ciudades libanesas de Nabatiyeh y Tiro.

Las propuestas deberán enviarse antes del 20 de junio de 2017 al correo electrónico tyroarts.association@gmail.com para que se incluyan en el proceso de selección del festival. El programa final del festival se presentará antes del 30 de junio.

El Festival Internacional de Teatro de Líbano 2017 está siendo organizado por la Asociación Tiro para las Artes, un equipo de jóvenes voluntarios que han estado trabajando duro los últimos años en el Sur del Líbano para promover la cultura, el teatro y el cine.

Kassem Istanbouli dirigió durante dos años el programa de actividades culturales desarrolladas en el Cine Al Hamra de Tiro, reabriéndolo tras 30 años cerrado y gestionando su propuesta cultural a la comunidad. «Dos años en el Cine Al Hamra lleno de trabajo y actividades dedicadas principalmente a los jóvenes de la ciudad. Estamos orgullosos de nuestro trabajo ya que hemos creado varios festivales internacionales (Festival Internacional de Teatro de Tiro, Festival Internacional de Cortometrajes, Festival Internacional de Música, Festival Internacional de Cine Europeo) y hemos promovido varios talleres y eventos con una línea de trabajo que se trasladó a la ciudad de Nabatiyeh el pasado año».

El cine Stars de Nabatiyeh fue reabierto en agosto de 2016, coincidiendo con la apertura del Festival Internacional de Teatro Líbano 2016, un gran éxito en cuanto a audiencia y calidad de las obras escenificadas, procedentes de Libia, Argentina, Irak, Eslovenia, Palestina, Siria y Líbano. También fue sede del Festival Internacional de Cortometrajes de Líbano 2016.

Tiro for Arts Association está preparando la reapertura del Cine Rívoli de Tiro para finales de 2017.

Con información de: Artezblai

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San Isidro, un santo católico con influencias árabes

San Isidro vivió entre los siglos XI y XII, cuando la capital estaba todavía dominada por los árabes, lo que hizo que el patrón de Madrid recibiera el influjo de esta cultura, hasta el punto de que una investigadora del CSIC, Matilde Fernández, no descarta que pudiera llegar a ser musulmán.

Fernández considera que, dada la época en que vivió (aproximadamente de 1082 a 1172), el santo madrileño podría haber sido mozárabe -nombre adjudicado a los cristianos en territorio islámico que conservaban su religión- o bien musulmán.

Una teoría que ya expuso en su artículo ‘Isidro, el varón de Dios, como modelo de sincretismo religioso en la Edad Media’, publicado en 1999, y que asegura que desde ese momento han compartido otros investigadores e historiadores.

«No es muy importante saber si San Isidro o sus padres eran musulmanes, cristianos o mozárabes, porque sus costumbres o sus vidas diferirían muy poco», cuenta en una entrevista.

La doctora en geografía e historia, especializada en temas de Madrid y que trabaja en el centro de lengua, literatura y antropología del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) dice que la influencia árabe de San Isidro «es de sentido común».

Independientemente de la religión que profesara, sostiene que el Códice de San Isidro, del siglo XIII, que es el primer documento escrito que se conserva sobre la vida del santo, describe al actual patrón de Madrid como «un personaje cristiano con características islámicas».

Al respecto, afirma que el hecho de dar atributos de santidad a una persona sencilla que trabajaba como campesino es más propio en aquella época de santos musulmanes que cristianos, ya que por aquel entonces estos últimos solían ser mártires, nobles o religiosos de vida consagrada.

«Veo muchos elementos que le hacen un santo islámico, el mensaje es que se puede ser buen musulmán, buen cristiano y, sobre todo, buen madrileño», señala.

A su juicio, San Isidro es un «personaje legendario que cumple la función de un santo» en un momento de la historia en el que opina que su figura representaba «la conciliación entre ambas culturas», árabe y cristiana.

Sin embargo, el presidente de la Real Congregación de San Isidro, Luis Manuel Velasco, no duda en que San Isidro fue mozárabe, ya que «mantuvo su fe y sus prácticas cristianas en mitad de la dominación musulmana».

Además, recuerda que el Códice de San Isidro, que se conserva en la catedral de La Almudena, señala que el actual patrón de Madrid era un cristiano feligrés de la iglesia de San Andrés.

Lo que no descarta es la posibilidad de que jugara un papel conciliador entre las dos religiones monoteístas: «Era una persona tan buena que puede que fuera un modelo en ese sentido», dice en una entrevista.

En el proceso de canonización en el siglo XVII tuvo mucho peso el códice y la tradición oral sobre San Isidro, al que se atribuyen cientos de milagros y que junto a su mujer, Santa María de la Cabeza, es uno de los pocos casos de matrimonios de santos católicos.

Patrón de Madrid desde 1212, el presidente de la Real Congregación de San Isidro destaca entre las virtudes del santo su religiosidad y caridad, así como el amor a la familia y al trabajo.

Todavía hoy, en cientos de localidades rurales de dentro y fuera de España los sacerdotes bendicen los campos en su nombre.



«Es un santo muy del pueblo», dice Velasco, abogado de profesión que siempre ha sentido una gran devoción por esta figura.

Representado habitualmente con sus aperos de labranza, San Isidro también se dedicó a cavar pozos. Según Velasco, tres de ellos todavía se conservan en Madrid: uno próximo a la Basílica de San Miguel, otro en la ermita de San Isidro (junto al cementerio del mismo nombre) y el tercero y más famoso en el interior del Museo de los Orígenes de Madrid o de San Isidro.

Según la tradición, en este lugar estuvo la casa de los Vargas, amos de San Isidro, donde vivió y murió el santo.

El actual edificio, del siglo XVI, alberga una reconstrucción del conocido como ‘pozo del milagro’, donde supuestamente San Isidro salvó a su único hijo de morir ahogado al hacer subir las aguas hasta el brocal.

«Hay personas que preguntan directamente por el pozo porque ya tienen referencias», cuenta María Victoria López Hervás, una de las trabajadoras del museo.

Este edificio es un punto de peregrinación fundamental para los que quieran conocer más detalles sobre la vida del santo, tanto por su archivo como por las esculturas, pinturas y demás objetos artísticos relacionados con el patrón de la capital.

Los más devotos acuden hasta la Real Colegiata de San Isidro, del siglo XVII, que fue la anterior catedral de Madrid y alberga en el altar una urna con el cuerpo incorrupto del santo y otra con las reliquias de su esposa, Santa María de la Cabeza.

Por Sol Carreras
Con información de La Vanguardia

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Muñecas artesanales narran historias de una Siria asolada por la guerra

Dentro de uno de los innumerables edificios de escasa altura que pueblan el campamento de refugiados de Shatila, Amina, una refugiada siria de 56 años, borda con esmero escamas de pescado sobre un tejido de algodón.

Un fino muro de hormigón la separa del bullicio de este campamento de refugiados palestinos en el Líbano, construido hace décadas en los suburbios del sur de Beirut, que ha recibido una nueva ola de refugiados sirios desde el comienzo del conflicto en su país en 2011.

«Estoy bordando un pez. Refleja los sueños de viajar de una familia», cuenta Amina. «Tienen una niña pequeña a la que le da miedo viajar. ¿Por qué? Porque teme ahogarse en el mar y que se la coma el pez».

En abril del año pasado la familia Mousalli (padre libanés, madre siria y sus hijas Marianne y Melina) decidieron acercar al mundo las historias y los sueños de madres sirias procedentes de un Alepo asolado por la guerra.

Cada muñeca cuenta la historia de una persona que se llama igual que ella

Con la ayuda de un pariente que sigue en Siria, recopilan las historias de sirios de a pie y las convierten en bocetos que mujeres refugiadas sirias bordan en algodón.

«Cada muñeca cuenta la historia de una persona que se llama igual que ella», explica Marianne mientras sostiene una de las muñecas. «Esta es Adreyeh. Es de Alepo. Su hijo Hassan sueña con reconstruir su casa en su aldea. Por eso hemos bordado aquí la casa de sus sueños».

Marianne nos explica: «Hoy, casi todo lo que vemos en televisión se centra en la idea de la guerra en Siria. A menudo nos olvidamos de que hay gente que sigue viviendo allí y tiene historias que contar. No es que a la gente no le importe: es que ven una gran guerra y no consiguen ver a las personas».

El proyecto ha sacado dos colecciones a la luz: «Desde dentro de Aleppo» y «La colección de las festividades», en la que los niños de Alepo expresaron sus deseos para Navidad. Ahora están trabajando en una tercera colección, «Historias de la Becá», que narra las historias y los sueños de los refugiados que viven en el valle de la Becá, en el Líbano oriental.

«Mucha gente compra las muñecas para sus hijos», dice Marianne. «Cuando llevan una muñeca que se llama Hamida, sus padres les cuentan que Hamida tiene su misma edad y quiere volver a su casa y jugar con sus amigos. Esto hace que sea mucho más fácil comprender su situación».

Con el nombre «Colección Ana» («ana» significa «yo» en árabe), este proyecto pretende enfrentar mediante el arte y la expresión personal el dolor oculto de los sirios que permanecen en un país asolado por la guerra.

«Es buena artesanía», dice Amina. «Se la enseñé a mi nuera y a mi sobrina y ahora ellas bordan en casa».

El Líbano acoge en la actualidad a más de un millón de refugiados sirios inscritos, lo cual representa cerca de una quinta parte de su población total. Como resultado, este pequeño país tiene la proporción de refugiados más alta de todo el mundo.

Además de arrojar luz sobre algunas de las víctimas olvidadas de esta guerra que dura ya seis años, el proyecto ha contribuido a crear un «círculo completo de empoderamiento», cuenta Marianne.

«La gente sabe que si compra la muñeca de Salma está ayudando a la verdadera Salma, que está en Siria, y que el dinero que paguen irá efectivamente a ella. Esto les conmueve».

«El proyecto permite que los refugiados ayuden a otros refugiados y desplazados internos en Siria«.

El precio de las muñecas oscila entre los $25 dólares y los $65 dólares, en función de su tamaño. Las ganancias obtenidas se destinan a las madres y los niños que hay tras las historias, y en parte cubren los costos de producción y la compensación para las 80 bordadoras en el Líbano.

Marianne comenta: «El proyecto permite que los refugiados ayuden a otros refugiados y desplazados internos en Siria. Es algo que les entusiasma».

Refugiados sirios en el Líbano, tales como Amina, también han encontrado en este proyecto un buen modo de perfeccionar sus destrezas y mejorar su motivación para alcanzar un objetivo. «Es buena artesanía», dice Amina. «Se la enseñé a mi nuera y a mi sobrina y ahora ellas bordan en casa».

Desde la puesta en marcha del proyecto se han vendido más de 1.500 muñecas con 48 historias en países como el Líbano, Kuwait, Francia y Australia. Todas las muñecas tienen una etiqueta con un mensaje para el cual trabajan todos los días en nombre de las madres sirias, según Marianne: «Yo protejo los sueños de mis hijos».

Por Dana Sleiman, Rima Cherri y Houssam Hariri

Gracias al Voluntario en Línea Jaime Guitart por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.
Con información de: ACNUR

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