Ayer emigró mi hija – Por Carlos M. Duarte

 El Castell de Santueri, ubicado al sureste de Felanitx sobre los barrancos del pico del mismo nombre, a unos 400 metros de altura, es uno de los tres castillos roqueros que se conservan en Mallorca, junto con el Castillo del Rei, en Pollença, y el Castillo de Alaró.

El Castell de Santueri, ubicado al sureste de Felanitx sobre los barrancos del pico del mismo nombre, a unos 400 metros de altura, es uno de los tres castillos roqueros que se conservan en Mallorca, junto con el Castillo del Rei, en Pollença, y el Castillo de Alaró.

Esta vez no voy a hablar de ciencia ni políticas de I+D; lo retomaré en el próximo post. Esta vez voy a hablar de lo que ocurre en mi casa, y que refleja lo que con toda seguridad está ocurriendo en muchos otros hogares, porque en el día de hoy la verdad es que no puedo pensar en otra cosa.

Ayer me despedí de mi hija. Emigra en busca de un futuro que no ha podido encontrar en su país y que la sociedad, o sus padres, no le ha sabido dar.

Es extraordinariamente frustrante para un padre ver marchar a sus hijos, pero mantenerlos a costa nuestra no es opción porque supondría llevarles a una situación en la que quedarán atrapados sin futuro.

Vivir en el extranjero ni es nuevo para ella ni le intimida, porque en los últimos 5 años ha vivido y trabajado en Canadá, Francia e Inglaterra, pero entonces se trataba de mejorar sus cualificaciones profesionales. Ahora se trata de rebelarse contra quienes se refieren a su generación como la generación perdida. Marchar le ha costado quedarse sin pareja, por lo que el llanto, apagado, que oía por la noche desde mi cama, se me hacía aún más amargo.

Como muchos jóvenes de su edad, mi hija ha completado su formación profesional con el paso cambiado. En la primavera regresó a España con la intención de buscar un empleo en España, en lo que fuese pero a poder ser «de lo suyo». Consiguió algunas entrevistas de trabajo, pero las condiciones siempre eran abusivas: salario de becario, 400 € al mes, para una persona con una licenciatura, un master, que domina cuatro idiomas y con experiencia laboral en el extranjero. Estos sueldos no le darían ni para comer ni para alquilar una habitación en las ciudades donde le ofertaban estos empleos. Tendría que tener una ayuda de sus padres, a lo que, por supuesto, estamos dispuestos. Pero ella no quiere seguir dependiendo de nosotros, con una ayuda que, de hecho, estaría subsidiando a los empresarios que abusan de nuestros jóvenes.

Este verano han pasado por casa, para despedirse, muchos amigos suyos. Sus conversaciones siempre giraban en torno a lo mismo: la depresión de la crisis, los despidos o el miedo a ser despedido, los abusos de los empresarios que, aprovechándose de la crisis imponen condiciones leoninas, despidiendo a buena parte de la plantilla para que los «supervivientes» hagan el trabajo del resto, intimidados por la amenaza de ir a la calle. Me pareció que se sienten culpables y quizá -como a todos- algo de culpa les corresponde, pero no el peso excesivo que estamos cargando sobre ellos.

En Mallorca, donde vivo, ha sido un año espectacular de turismo, con cifras récord de viajeros e ingresos. Un amigo que tiene un restaurante me dice que este verano ha hecho un 15 % más de caja. Sin embargo, muchas empresas del sector han despedido a buena parte de sus plantillas, de nuevo forzando al resto a asumir las tareas de los despedidos, aprovechándose del miedo a perder el empleo para aumentar sus márgenes de beneficios. ¿Es esto lo que ha conseguido la reforma laboral?.

La mayor parte de sus amigos también emigraban, unos a Alemania -sin saber alemán pero cargados de ilusión y desparpajo; otros a Uruguay, para poder desenvolverse en español, otros a Canadá, Australia, Inglaterra, Noruega… Estoy seguro de que muchos se han ido en condiciones mucho más difíciles que mi hija o sus amigos, o que incluso, queriendo hacerlo, no se hayan podido ir porque tengan dependientes a su cargo a quienes no puedan abandonar.

La emigración no es nueva en nuestro país, pero pensábamos haberla dejado atrás en el siglo XX y haberla cambiado por la movilidad internacional. Pensábamos que nuestros jóvenes se formaban y maduraban en un país moderno, avanzado, miembro destacado de la Unión Europea, con euros en su bolsillo, y pujando por entran en el G8 ante el asombro del mundo. Todo eso era una ilusión, un escenario de cartón piedra.

Como padre me siento inmensamente frustrado y fracasado. Los padres siempre anhelamos que nuestros hijos conozcan una vida mejor que la que nosotros tuvimos, y así ha sido al menos desde que la Guerra Civil nos hizo tocar fondo. Ochenta años después estamos cayendo en barrena en una involución económica y política que, ya lo escribía hace un año, amenazaba con arrastrarnos por el túnel del tiempo hacia la España de mi infancia en los años 1960, a la que ya estamos llegando en muchas cosas.

También me siento frustrado como formador de jóvenes científicos, aunque estos, estoy convencido, tienen un mejor futuro, porque el largo período de formación de investigadores, que se completa al final de treintena, supone que estos jóvenes, de la misma edad que mi hija, a quienes dirijo tesis de doctorado y master, seguirán progresando como científicos para -espero- completar esa formación cuando nuestro país haya salido del hondo agujero en que se encuentra. Sin embargo, para ellos no será fácil, y también habrán de ser duros y resistentes para salir adelante.

Pero no se trata de compartir mis sentimientos como padre ni como formador de jóvenes investigadores, sino de mis sentimientos como ciudadano español. ¿Qué futuro espera a una sociedad en la que sus jóvenes solo tienen la opción de desaparecer o amoldarse a condiciones laborales las más de las veces abusivas y requiriendo del subsidio de sus padres?

Los medios de comunicación les llaman, y me repugna que lo hagan, la generación perdida. Pero ¿acaso no somos nosotros -los de mi generación, nacidos entre 1950 y 1970- los del gran batacazo? Una generación de irresponsables: los unos por lanzarse a la fiebre del oro pensando que se vendían duros a peseta, los otros, entre los que me cuento, por mirar para otro lado. Con un sistema político degradado basado en partidos clientelistas que se alimentaban, y todos lo sabemos, de la burbuja inmobiliaria y los pelotazos urbanísticos. El objetivo de la recaudación de impuestos para contar con abundantes presupuestos para colocar a los del partido en empresas públicas municipales y consejos de dirección y cajas de ahorro con sueldos públicos; financiación ilegal de partidos y dinerito para el bolsillo de los más descarados (basta ver las portadas de los diarios). Muchos declaran ahora, pobrecitos, que las pasan «canutas» con sus sueldos públicos… y es así porque ya no reciben los «extras» que a tanto oportunista trajo a la política. Basta recordar aquellas palabras, en una grabación de un político que llegó, a pesar de ellas, a ser presidente autónomico y ministro del Gobierno, diciendo que «yo estoy en política para forrarme» (busquen esta cita en Google y sabrán de quien se trata). También recuerdo otra grabación donde un empresario corrompía a un político municipal prometiendo algo así como (no recuerdo la frase exacta), que «te voy a asegurar el futuro a tí y a diez generaciones de los tuyos». Repugnante, pero todos lo sabíamos, todos oíamos estas palabras en los medios de comunicación.

Al menos la justicia está, pacientemente, haciendo aflorar esos delitos, aunque lo que salga a la luz no sea más que la punta del iceberg. Espero que también les llegue el turno a los colaboradores necesarios: los banqueros, que en vez de tener que dar cuentas de su actuación se deben estar riendo a carcajadas tras la publicación de los nuevos presupuestos del Estado en los que pagamos el rescate a los bancos a costa de nuestra salud y educación. Con ayuda de los políticos, que libraron a los banqueros de toda regulación efectiva.

Nadie pide perdón a nuestros jóvenes. Yo lo quiero hacer desde aquí, por la responsabilidad, quiero creer que poca, que me toca.

Acostumbrados a comulgar con rueda de molino, ya no nos da escalofríos saber que la cifra de desempleo entre nuestros jóvenes supera el 50 % (sin contar, claro está, con los que ya se han ido, que son multitud). Mientras la Roja siga metiendo goles y Cristiano esté alegre seguiremos embotados y aceptando con resignación estos males que se nos han echado encima, sin que nadie asuma responsabilidades y nadie pida perdón.

Hay quien se felicita, estúpidamente, de que muchos seguimos en silencio, pero algo está cambiando. Ya no nos vale más de lo mismo, ya no nos aplacan con mentiras calculadas, engaños burdos, eufemismos y la cantinela de que lo que nos pasa es que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y nos merecemos lo que pasa.

Deberíamos hacer todos un esfuerzo gigantesco para asegurar un futuro a nuestra juventud, porque ese futuro es también el nuestro. Una sociedad cada vez más envejecida que tendrá un porcentaje de jubilados enorme que solo se podrá sostener con una población laboral dinámica y productiva, la misma que estamos enviando al extranjero o arrinconando en los hogares paternos. No veo otra solución al arranque necesario de la creación de empleo en España que un nuevo movimiento de cooperativas para la innovación, que debieran priorizar las iniciativas de nuestros jóvenes, que tienen estupendas ideas, y apoyarlas con recursos públicos; invertir en nuestros jóvenes es hacerlo en nuestro futuro.

Pero quienes deben utilizar nuestro esfuerzo, que son nuestros impuestos, para fomentar políticas de empleo para jóvenes están de nuevo distraídos en cálculos de sus miserables ventajas políticas. Nuestras instituciones políticas siguen siendo lo de siempre: en una expresión inglesa, el mismo circo con distintos payasos. Nada ha cambiado, pero es imprescindible que lo haga.

Nos hemos dado el gran batacazo, pero pongámonos en pie, sacudámonos el polvo y pongámonos a caminar, aunque para ello tengamos que librarnos del enorme peso de la incompetencia política que en buena medida nos ha traído a donde estamos.

Deseo que mi hija y todos los que como ella se han ido a la emigración, sean felices y puedan en un futuro cercano regresar a su país para contribuir, con su capacidad, a nuestro futuro.

Me gustaría cerrar este texto recitando a mi hija, y a todos los jóvenes de su generación que, como ella han emigrado, el poema de José Agustín Goytosolo, Palabras para Julia; pero es mejor que lo escuchen cantado por Paco Ibáñez en su concierto en el Olympia de París.

Fuente : El Huffington Post

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La OTAN declara la guerra a Siria a través de Turquía

 Según informan las agencias de prensa internacionales, el Parlamento turco aprobó hoy una moción que supone una auténtica declaración de guerra contra su vecino país Siria. Según la misma se autoriza al ejército turco a realizar incursiones militares contra Siria. El pretexto utilizado por el parlamento turco fue un ataque con mortero de origen desconocido, realizado desde el territorio sirio

Aunque las autoridades gubernamentales turcas han declarado que no se trata de una moción para la guerra todos los factores políticos, militares e internacionales que se están moviendo en la zona indican que se trata de una explícita declaración de guerra realizada por la OTAN a través de Turquía.

La subida de la temperatura política y militar en la frontera turco-siria encontró su pretexto tras la explosión la tarde del miércoles de un obús de mortero en el pueblo de Akçakale, disparado durante un enfrentamiento entre bandas armadas que trataban de infiltrarse en suelo sirio y fuerzas del Ejército Árabe Sirio. Se hace preciso recordar que a través de la frontera turco siria se infiltran miles de supuestos rebeldes que luego protagonizan los enfrentamientos armados con el ejército sirio.

Un oficial sirio sostuvo en la prensa de ese país que es Turquía la que viola a diario la soberanía siria al ofrecer su territorio y amaparo para el cruce de yihadistas y miembros de la red terrorista Al-Qaeda, quienes fomentan un clima de violencia en territorio sirio.

La moción legislativa, que es en realidad una virtual declaración de guerra, fue interpuesta por el gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo, (AKP, por siglas en turco) contó con la votación de 320 diputados a favor, mientras que 129 lo hicieron en contra, según informó el diario digital Hürriyet Daily News.

Por su parte los miembros del opositor Partido Republicano del Pueblo (CHP) y del Partido Paz y Democracia (BDP) decidieron votar en contra de la moción después de una reunión del grupo en las primeras horas del día, de acuerdo con las fuentes.

Muharrem Ince, miembro del CHP, criticó la reciente medida parlamentaria, al aludir que esa moción solo permitiría al AKP librar una guerra mundial. La constitución turca prevé que toda operación militar exterior debe ser autorizada previamente por el Parlamento.

Entre los comentaristas internacionales se especula acerca de la reacción de China y Rusia en relación con la peligrosa situación que se está produciendo en la zona.

Fuente : Canarias Semanal

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De Sherezada a Hillary Clinton

 

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Sherezada

Todo hombre culto pertenece a dos naciones: la suya y Siria. Estas hermosas y consagratorias palabras del historiador André Parrot que difícilmente pueden predicarse de otra nación, ilustran magníficamente lo que es Siria en la historia de la humanidad. Veamos apenas un pequeño bosquejo:

Su historia política se remonta al año 4.000 a.c. con la instalación de comercios y núcleos urbanos a lo largo del río Éufrates. Pero su historia plena se remonta a la verdadera “noche de los tiempos” en términos de organización social y política, 9.000 a.c.cuando allí alboreó la civilización con el conocimiento y desarrollo de la agricultura y con ella los asentamientos humanos. Esto, aunado al descubrimiento de las herramientas de cobre y bronce con todo lo que ello apareja en el campo de las artes, los oficios y las técnicas para múltiples actividades, devino en la configuración de la civilización que pervive hasta hoy -quién sabe si mañana-: las leyes de la agricultura, la organización administrativa de las ciudades, la metalurgia, el primer alfabeto, las religiones, la filosofía, las regulaciones del comercio y de las relaciones internacionales, entre otras.

Siria forma parte del Asia, en concreto, el Oriente Medio, y por su antigüedad y como parte de Mesopotamia que era y por ser el hogar donde se dieron tantos descubrimientos, jugó un papel muy importante en la historia de la humanidad. ¿Qué otra nación se puede dar el lujo de ser llamada cuna de civilizaciones?

Siria era el territorio donde se conectaban Oriente y Occidente y en su suelo hoy podemos encontrar los más bellos y característicos testimonios de las primeras épocas de nuestra cultura: construcciones romanas, ciudades bizantinas, mezquitas tan preciosas como las de los Omeyas que data del año 705, hermosas catedrales cristianas de la Edad Media, el castillo y la tumba nada menos que de Saladino la gran leyenda del Oriente musulmán, héroe de la lucha contra las Cruzadas.

La ciudad antigua de Damasco declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco debido a sus ciento veinticinco monumentos y construcciones, tesoros del espectro de las culturas, poderes y religiones que a lo largo de los milenios conquistaron y gobernaron la ciudad: el Egipto de los faraones, los asirios, los persas, Alejandro Magno, el imperio romano, los mamelucos, Bizancio, los musulmanes árabes, turcos otomanos, mongoles, cruzados y por último los franceses ya en el siglo XX…. Es tan espléndida la ciudad, que en la Mezquita de Los Omeyas uno de los lugares santos del Islam, se encuentra y venera la tumba del apóstol cristiano Juan Bautista, y en una de las ocho puertas de la ciudad que datan de la dominación romana, se conmemora el lugar por donde salió el también apóstol cristiano Pablo, el de la caída del caballo y consiguiente conversión cuando iba “camino de Damasco”.

Estamos hablando entonces de una nación crisol de culturas, cuna de una Historia donde de alguna manera casi todas y todos nos encontramos.

Y ese lugar, ese lugar tan bello y significativo, es el que está a punto de ser devastado por la furia imperial, por el odio vesánico nacido de los intereses más mezquinos y perversos de los dueños del poder político, económico y militar del mundo. Poder validado y legitimado únicamente por la fuerza, odio e intereses que les permite destruir la nación que se oponga o no resulte funcional a ellos.Y esos dueños tienen nombre: son los Estados Unidos, agente catalizador de los intereses del capitalismo y punta de lanza de este en su etapa imperialista y lo que él nuclea y significa: el capital financiero internacional, las transnacionales del petróleo, el complejo industrial militar norteamericano, y las potencias europeas que giran y hacen parte de idénticos intereses. Por eso consignábamos arriba un pesimista “quién sabe si mañana”, y colocábamos unos puntos suspensivos después de los franceses como últimos invasores de la gran nación. Porque hoy, como lo vaticinábamos en un artículo anterior “El modelo neoliberal nuevo feudalismo”, Siria, la Gran Siria que antes conformaban además de su actual territorio lo que hoy son Jordania, Palestina y Líbano, está ad portas de que Estados Unidos y la OTAN, amparados o no, eso no importa, por una resolución del Consejo se Seguridad de las Naciones Unidas que de permiso o no, eso no importa, la bombardeen, destruyan e invadan. Y desde luego su petróleo y su alto valor geoestratégico serán más, pero muchísimo más trascendentales que la vida de cientos de miles de sirios, la tumba de Saladinoo de Juan Bautista, o aquél castillo medieval en la ciudad de Alepo asentado sobre cimientos que datan de 3.000 años A. de C., desde cuyas almenas hace dos mil años los arqueros del rey repelían a las hordas de GengisKhan.

Y hay que aterrizar ahora y referirse a la “guerra civil” que se vive en Siria. Es cierto que hay población descontenta, que el sistema de gobierno no es democrático -¿alguna vez eso le ha importado a Occidente?- y existe oposición al régimen del presidente Bashar Al Assad. Pero ésta, óigase bien, muy poco o casi nada tiene que ver con la guerra que allí se vive. Muy poco, porque esa oposición política, civil y desarmada que existe, no es la que dinamita hoteles llenos de civiles en Damasco, vuela la sede del ministerio de defensa, derriba aviones militares y comete masacres de civiles para adjudicárselos al gobierno y dar pábulo a la intervención “humanitaria” foránea desde antes decidida. Esa oposición al régimen sabe con toda lucidez que si triunfa la insurrección, el baño de sangre, la anarquía y la destrucción de la riqueza del país –dando por descontada desde luego la pérdida de la soberanía nacional-, será inmediata; inevitable. Y que en ese baño de sangre caerán miles de los opositores civiles opuestos y sin vínculo alguno con los grupos de mercenarios, de extremistas, de simples criminales y de fuerzas foráneas como Al Qaeda y militares turcos que conforman el ejército rebelde. No gratuitamente, el Partido Obrero de Turquía, exigió a su gobierno declarar persona no grata a la Cónsul de Estados Unidos en la ciudad de Adana, Deria Darnell por entrenar a terroristas sirios que combaten al presidente de este país. Y tampoco es casualidad que el ejército sirio haya capturado el 7 de agosto de 2012 en la ciudad de Alepo a siete oficiales de los servicios secretos de Turquía y Arabia Saudita cuando dirigían a rebeldes en esta ciudad. Y no es coincidencia que los rebeldes mercenarios a su vez secuestraron en Damasco a 48 peregrinos iraníes.

Porque lo que hay que resaltar, es que la guerra no es un levantamiento del pueblo sirio contra el régimen del presidente Al Assad como lo difunde hasta la fatiga el frente de guerra periodístico de las potencias agresoras, caso en el cual habría que ver con algún respeto la insurrección, y esperar que los contendientes internos definieran una nueva legitimidad del poder. No. La guerra es de laboratorio, planificada y ejecutada desde el Pentágono en ejecución del proyecto de rediseñar política y geoestratégicamente el Medio Oriente para hacerlo funcional a los intereses políticos y económicos imperialistas. La “guerra civil” en Siria está asistida por los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Israel e Inglaterra especialmente –CIA, Mossad y M16-, desde suelo turco. Desde aquí dirigen las operaciones y suministran armas, pertrechos y recursos financieros al llamado Ejército Libre de Siria y a Al Qaeda –¡Sí Al Qaeda! tan implicado en el conflicto.

El mayor crimen de guerra, es la guerra. Y el mayor crimen contra la humanidad, hacerla. Porque la devastación material y moral que ella causa, los ríos de dolor y muerte que ocasiona, los ejércitos de niñas que sentencia a vender sus cuerpos en los bulevares del “primer mundo”, sólo los pueden justificar y esto a la luz muy restrictiva del Derecho Internacional, las más obligantes causas. Por ello es que quienes hacen guerras de agresión como la que está a punto de desatarse contra Siria –al igual que antes contra Somalia, Kosovo, Irán, Irak, Libia y Afganistán y pronto de nuevo Irán y Corea del Norte-, enmascaran sus inconfesables motivos con nobles “razones humanitarias”, “defensa de la humanidad” y la cínica “legítima defensa preventiva”.

Por ello, ya va siendo hora de que la conciencia moral de la humanidad, esa que no difunden las grandes cadenas de comunicación al servicio de la guerra, se levante y diga ¡Nunca Más! –como en Argentina-, Nunca Más guerras por la “Justicia”, la “Libertad” y la “Democracia”, donde los nuevos libertos lo son pero entre grilletes de tierra de las fosas comunes.

Todas las naciones aquí mencionados como escenarios de esas crueles guerras, tienen un pasado de esplendor que legó además a la humanidad hitos de fantasía como Las Mil y Una Noches, donde la presencia de la muerte y la perfidia, las historias de Aladino y Ali Babá, los relatos de Sherezada al rey Schariar son la ocasión de una moraleja donde se honra la vida y el bien. Ya nos lo advierte como hecha para hoy, la exhortación al comienzo del hermoso texto:

“Que las leyendas de los antiguos sean una lección para los modernos, a fin de que el hombre aprenda en los sucesos que ocurren a otros que no son él. Entonces respetará y comparará con atención las palabras de los pueblos pasados…. Por esto, ¡Gloria a quien guarda los relatos de los primeros como lección dedicada a los últimos!

Por Luz Marina López Espinosa

Fuente : Tercera información

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