Las benéficas cualidades del vino

En esa misma nota informativa leo que “según otro estudio, éste italiano, el consumo moderado de alcohol puede ser beneficioso para el cerebro. Sin embargo, el consumo excesivo puede tener el efecto contrario. Este estudio demuestra que el consumo moderado de alcohol protege contra los problemas mentales en la tercera edad, afirma el director del informe, el doctor Giuseppe Zuccala, de la Universidad Católica del Sagrado Corazón, de Roma. En la edición de diciembre de 2001 de la revista Alcoholism: clinical and experimental research (Alcoholismo: investigación experimental y clínica) el equipo del doctor Zuccala afirma que los ancianos italianos tienen por costumbre beber vino, sobre todo durante las comidas, aunque raramente consumen otras bebidas alcohólicas”.

En otra noticia, del 28 de enero de 2002, se menciona que “”En un estudio de ocho mil personas, publicado en la revista médica The Lancet, Monique Breteler, epidemióloga de la Escuela de Medicina de la Universidad Erasmus, de Rotterdam, Holanda, informó que la ingestión de bebidas etílicas, de leve a moderada, disminuye el riesgo de desarrollar demencia, en un cuarenta y dos por ciento, y de demencia vascular, en otra forma de senilidad, en un setenta por ciento. Ya sea vino, cerveza o whisky, las personas de más de cincuenta y cinco años que se toman un trago diario tienen menos probabilidad, que los que no beben, de desarrollar la enfermedad de Alzheimer u otros tipos de padecimientos relacionados con la senilidad. Los científicos creen que las cantidades moderadas de alcohol pueden disminuir el riesgo de demencia senil al liberar acetilcolina, una proteína del cerebro que ayuda a transmitir mensajes entre las células cerebrales que controlan funciones como la memoria, la atención y las adicciones”.



Conforme han transcurrido los años se han multiplicado las investigaciones, en infinidad de países, tendientes a demostrar las innegables propiedades del consumo moderado y cotidiano del vino, principalmente tinto. Entre muchas otras —quizá un centenar de reportes médicos que figuran en mi archivo acerca de este asunto— puedo citar una investigación médica reciente: aquella publicada el 14 de diciembre de 2011 (en el boletín on-line vinogourmet, donde leí que “ investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Hospital Universitario La Princesa, de Madrid, España, han realizado un estudio que demuestra que varios de los compuestos fenólicos del vino presentan actividad bactericida frente a Helicobacter pylori, la bacteria responsable de la mayoría de las úlceras y algunos tipos de gastritis. De momento, los ensayos se han realizado in vitro, por lo que es necesario investigar más su efectividad en humanos. La investigación ha dado lugar a una patente del CSIC.

”Los investigadores examinaron 28 cepas de Helicobacter pylori obtenidas de pacientes con sintomatología digestiva. Las cepas fueron cultivadas y sometidas a distintos compuestos fenólicos, todos presentes en la uva y el vino: resveratrol, metil galato, epicatequina, quercitina, ácido vinílico, kaempferol, ácido gálico, ácido cumárico y ácido ferúlico. Los dos primeros compuestos demostraron actividad in vitro frente a todas las cepas aisladas de la bacteria y, excepto los tres últimos, todos mostraron eficacia contra alguna de las cepas.” Hasta aquí esa cita.

En el boletín on-line Directo al paladar (del 1° de Marzo de 2012) se menciona que la Revista de Medicina Interna (Journal of Internal Medicine) hace referencia a un estudio titulado “Investigación Prospectiva Europea sobre Cáncer y Nutrición (EPIC, por sus siglas en inglés), coordinado por la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer, de la Organización Mundial de la Salud, y allí queda asentado que fue “realizado en muchos países de Europa, con una población de 30.000 personas. Por lo que se pueden extraer datos muy concisos y valiosos sobre lo que afecta el consumo moderado de vino en las personas. Sobre la diabetes les ha ayudado para identificar que hasta un 10% de los hombres y un 20% de las mujeres que consumen vino de esta forma son menos propensas a tener diabetes de tipo 2.

“Los otros factores determinantes son: el sobrepeso de las personas. En los sujetos que tienen sobrepeso y además consumen vino de forma moderada el riesgo de padecer diabetes de tipo 2 es aún menor. Parece ser que los que tienen sobrepeso metabolizan el alcohol de una forma más rápida. Además, el alcohol, siempre que sea menos de 50 gramos por día, hace un buen trabajo sobre las proteínas que se encuentran en la grasa corporal. Pero pasado esa cantidad de alcohol al día el riesgo puede ser mayor. Por último parece que socialmente un bebedor de vino es diferente a otros bebedores de otro tipo de alcohol ya que suelen tener una mejor dieta y ser menos fumadores. Lo cual también puede ser un motivo para no padecer ciertas enfermedades”. Hasta aquí esa cita.



A este particular quiero señalar que en una botella de vino californiano, degustado por mí hace algunos años, observé que en la contraetiqueta aparece la leyenda que a continuación transcribo: “ The proud people who made this wine encourage you to consult your family doctor about the health effects of wine consumption”. La traducción de esta frase bien puede ser la siguiente (sin olvidarme de recordar la expresión italiana que afirma “traduttore, traditore”): “Las personas que elaboraron este vino, del cual se sienten justamente orgullosas, le sugieren a usted consultar a su médico acerca de los efectos saludables de su consumo moderado”. Esta mención fue autorizada, en 1999, por el Departamento de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos de América, lo que sin duda en mucho contribuyó para que el vino fuese visto como una bebida saludable (cuando es consumida con sobriedad), y dejase de ser satanizada su ingesta.

Las investigaciones clínicas que actualmente tienen lugar en infinidad de instituciones del mundo entero permiten aseverar, sin riego a equivocaciones, que las personas que diariamente consumen de dos a tres copas de vino, tinto principalmente, durante las comidas, tienen mayores probabilidades de disfrutar de una vida más sana. No se trata únicamente de darle más años a la vida, sino de darle más vida a los años. Es decir, que no únicamente alcancemos una edad más prolongada, cronológicamente hablando, sino que la calidad de la vida sea más gratificante, merced al estado de salud que se tenga.

Esta es, a mi parecer, la sana actitud que debemos observar con respecto del vino: tener un conocimiento más amplio y preciso, sin falsos prejuicios, de que el vino degustado con sobriedad y mesura, acompañando a los alimentos, constituye el camino más atinado para mejorar el estado de salud corporal.

Para concluir con esta relación de los efectos salutíferos del vino, comentaré que el día de ayer, 16 de abril de 2012, apareció publicada en el boletín on-line Notialfa –de la ciudad de México– la noticia de que el hecho de ingerir diariamente una bebida alcohólica o dos podría ser beneficioso para hombres que sobrevivieron a un ataque al corazón, según una nueva investigación publicada en el European Heart Journal.

“El estudio, llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Medicina de Bringham y del Hospital para Mujeres en Boston, encontraron que los hombres que consumieron dos bebidas alcohólicas por día después de su primer ataque al corazón, se encontraron en menor riesgo de morir que los hombres que no consumieron alcohol. El tipo de bebida no tuvo influencia en los resultados, pero los bebedores en exceso mostraron tener un riesgo de muerte similar al de los no bebedores.

“Los investigadores hicieron el seguimiento de más de 1,800 hombres que sobrevivieron a un ataque al corazón. Los participantes llenaron cuestionarios sobre su estilo de vida y los científicos encontraron que los hombres que bebieron alrededor de dos bebidas alcohólicas tenían un 42 % de menor riesgo de morir por problemas cardiovasculares y un 12 % de menor riesgo de morir por cualquier otra causa, comparados con los abstemios. La doctora Jennifer Pai, autora principal del estudio y profesora asistente de medicina en Bringham y el Hospital para Mujeres de la Escuela de Medicina de Harvard,.observó que el consumo moderado de alcohol ha sido asociado desde hace mucho a un menor riesgo de padecer enfermedades coronarias entre las personas saludables.



“Recientemente algunos estudios sugirieron un efecto benéfico por el consumo moderado de alcohol sobre una menor mortalidad entre individuos que ya padecen de alguna enfermedad cardiovascular, pero los resultados, de alguna manera, fueron contradictorios”, continuó Pai. “Nuestro trabajo es el primero en examinar el efecto que tiene el consumo moderado de alcohol, previo a que un hombre padezca un ataque al corazón y después de que sobrevivieron a él.” Hasta aquí esa cita.

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