El gesto de la muerte – Segunda Parte

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DAYOUB, EL CRIADO DEL RICO MERCADER

Érase una vez, en la ciudad de Bagdad, un criado que servía a un rico mercader. Un día, muy de mañana, el criado se dirigió al mercado para hacer la compra.

Pero esa mañana no fue como todas las demás, porque esa mañana vio allí a la Muerte y porque la Muerte le hizo un gesto.

Aterrado, el criado volvió a la casa del mercader,

—Amo -le dijo-, déjame el caballo más veloz de la casa. Esta noche quiero estar muy lejos de Bagdad. Esta noche quiero estar en la remota ciudad de Ispahán

—Pero, ¿por qué quieres huir? -le preguntó el mercader.

—Porque he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho un gesto de amenaza.

El mercader se compadeció de él y le dejó el caballo, y el criado partió con la esperanza de estar esa noche en Ispahán.

El caballo era fuerte y rápido, y, como esperaba, el criado llegó a Ispahán con las primeras estrellas. Comenzó a llamar de casa en casa, pidiendo amparo.

—Estoy escapando de la Muerte y os pido asilo -decía a los que le escuchaban.

Pero aquella gente se atemorizaba al oír mencionar a la Muerte y le cerraban las puertas.

El criado recorrió durante tres, cuatro, cinco horas las calles de Ispahán, llamando a las puertas y fatigándose en vano. Poco antes del amanecer llegó a la casa de un hombre qu se llamaba Kalbum Dahabin.

La Muerte me ha hecho un gesto de amenaza esta mañana, en el mercado de Bagdad, y vengo huyendo de allí. Te lo ruego, dame refugio.

—Si la Muerte te ha amenazado en Bagdad -le dijo Kalbum Dahabin-, no se habrá quedado allí. Te ha seguido a Ispahán, tenlo por seguro. Estará ya dentro de nuestras murallas, porque la noche toca a su fin.

—Entonces, ¡estoy perdido! -exclamó el criado.

—No desesperes todavía -contestó Kalbum-. Si puedes seguir vivo hasta que salga el sol, te habrás salvado. Si la Muerte ha decidido llevarte esta noche y no consigue su propósito, nunca más podrá arrebatarte. Esa es la ley.

—Pero ¿qué debo hacer? -preguntó el criado.

—Vamos cuanto antes a la tienda que tengo en la plaza -le ordenó Kalbum, cerrando tras de sí la puerta de la casa.

Mientras tanto, la Muerte se acercaba a las puertas de la muralla de Ispahán. El cielo de la ciudad comenzaba a clarear.

“La aurora llegará de un momento a otro -pensó-. Tengo que darme prisa. De lo contrario, perderé al criado.

Entró por fin a Ispahán, y husmeó entre los miles de olores de la ciudad buscando el del criado que había huido de Bagdad. Enseguida descubrió su escondite: se hallaba en la tienda de Kalbum Dahabin. Un instante después, ya corría hacia el lugar.

En el horizonte empezó a levantarse una débil neblina. El sol comenzaba a adueñarse del mundo.

La Muerte llegó a la tienda de Kalbum. Abrió la puerta de golpe y… sus ojos se llenaron de desconcierto. Porque en aquella tienda no vio a un solo criado, sino a cinco, siete, diez criados iguales al que buscaba.

Miró de soslayo hacia la ventana. Los primeros rayos del sol brillaban ya en la cortina blanca. ¿Qué sucedía allí? ¿Por qué había tantos criados en la tienda?

No le quedaba tiempo para averiguaciones. Agarró a uno de los criados que estaba en la sala y salió a la calle. La luz inundaba todo el cielo.

Aquel día, el vecino que vivía frente a la tienda de la plaza anduvo furioso y maldiciendo.

—Esta mañana -decía- cuando me he levantado de la cama y he mirado por la ventana, he visto a un ladrón que huía con un espejo bajo el brazo. ¡Maldito sea mil veces! ¡Debía haber dejado en paz a un hombre tan bueno como Kalbum Dahabin, el fabricante de espejos! [15]

Un romance popular español

Terminamos esta aproximación a la historia del viejo apólogo con la trascripción de una de las joyas de nuestro romancero popular, el “Romance del enamorado y la muerte” del siglo XVI, muy extendido otrora por el noroeste peninsular. No se trata de una versión más de “El gesto de la Muerte” pues la historia es muy distinta, pero sí trata el mismo tema que aquella: la inexorabilidad de la muerte, o sea, la imposibilidad de escapar al encuentro fijado. Hay que destacar en este singular esbozo la agilidad narrativa, la viveza del diálogo y la alternancia de la primera y tercera personas hasta culminar en el angustioso clímax de los versos finales en los que inexorablemente se cumple el fatal encuentro.

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ROMANCE DEL ENAMORADO Y LA MUERTE

Un sueño soñaba anoche

soñito del alma mía,

soñaba con mis amores,

que en mis brazos los tenía.

Vi entrar señora tan blanca,

muy más que la nieve fría.

-¿Por dónde has entrado, amor?

¿Cómo has entrado, mi vida?

Las puertas están cerradas

ventanas y celosías.

-No soy el amor, amante:

la Muerte que Dios te envía

¡Ay, Muerte tan rigurosa,

déjame vivir un día

Un día no puede ser,

una hora tienes de vida.

Muy deprisa se calzaba,

más deprisa se vestía

ya se va para la calle,

en donde su amor vivía.

-¡Ábreme la puerta, blanca,

ábreme la puerta, niña

-¿Cómo te podré yo abrir

si la ocasión no es venida?

Mi padre no fue al palacio,

mi madre no está dormida.

-Si no me abres esta noche,

ya no me abrirás, querida;

la Muerte me está buscando,

junto a ti vida sería.

-Vete bajo la ventana

donde labraba y cosía,

te echaré cordón de seda

para que subas arriba

y si el cordón no alcanzare,

mis trenzas añadiría.

La fina seda se rompe;

la muerte que allí venía

-Vamos, el enamorado,

que la hora ya está cumplida.

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Notas

[4] Jean Cocteau, Le grand Écart, Paris, Librairie Stock, 1923, págs. 26-27

[5] Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares: Antología de la literatura fantástica (1940), Buenos Aires, Sudamericana, 1971, pág.149. También recogido en la selección Cuentos breves y extraordinarios (1953) de los mismos autores, Barcelona, Losada, 2004, pág. 102.

[6] http://www. dsk.nl/~sur/00surroseti.htm

[7] Incluso hay referencias en películas, como en Targets (1968) de Peter Bogdanovich, en la que un anciano Boris Karloff cuenta la vieja fábula persa sobre la Muerte, y, más recientemente, en la película Redacted (2007) dirigida por Brian de Palma, basada en un hecho real sucedido en marzo de 2006: la violación de una adolescente iraquí y el asesinato de toda su familia por un grupo de soldados norteamericanos, se alude a la historia de la Muerte.

[8] El escritor norteamericano John O´Hara es autor de una novela titulada Appointment in Samarra (1934) en la que reproduce como cita introductoria este mismo texto de la obra de teatro de William Somerset Maugham. Como dice el propio autor en el prólogo: “La novela no está basada en la leyenda de Samarra. Maugham sería el primero en asegurar que él no ha inventado la leyenda, que posee una antigüedad de varios miles de años. Lo que ocurre es que Maugham acertó a contarla con donosura y que su forma de contarla encaja a las mil maravillas con la inexorabilidad de la muerte del protagonista de mi novela, Julián Enghish”. Vid Cita en Samarra, trad. Adolfo Martín, Barcelona, Plaza & Janés, 1965, pág. 14.

[9] Samarra es una antigua ciudad de Iraq, situada en la orilla oriental del río Tigris, 125 km. al norte de Bagdad, y su nombre significa “una alegría para todos los que ven”.

[10] Katherine Neville, El Ocho (The Eight, 1988), trad. Susana Constante, Barcelona, Debolsillo, 2007. (Cita introductoria al capítulo 2, “Peón 4 dama, pág. 28).

[11] Bernardo Atxaga, Obabakoak (1988), Barcelona, Ediciones B, 1993, págs. 255-256.

[12] Jeffrey Archer, En pocas palabras, trad. Eduardo G. Murillo, Barcelona, Mondadori-Debolsillo, 2002, pág. 11.

[13] Tim Sale: Black and White, Aleta Ediciones, abril de 2005.

[14] Juan BENET, Trece fábulas y media, Madrid, Alfaguara, 1981, págs. 79-81.

[15] Bernardo Atxaga, Obabakoak (1988), Barcelona, Ediciones B, 1993, págs. 273-276.

Miguel Díez R., Profesor de Lengua y Literatura Españolas. Además de manuales de Literatura Española y de Comentarios de Textos Literarios, ha publicado la edición de Jardín umbrío de Ramón del Valle-Inclán (Madrid, Espasa-Calpe, 1993), Antología del cuento literario (1985; Madrid, Alhambra-Longman, 2005) y Antología de cuentos e historias mínimas (2002; Madrid, Espasa-Calpe, 2008). En colaboración con su mujer, Paz Díez Taboada, ha publicado Antología de la poesía española del siglo XX (1991; Madrid, Istmo, 2005), La memoria de los cuentos (Madrid, Espasa-Calpe, 1998, reeditado recientemente en la misma editorial y colección con el título de Relatos populares del mundo) y Antología comentada de la poesía lírica española (2005; Madrid, Cátedra, 2006).

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