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Doña Bárbara, reflexiones de la traducción de Makki al árabe

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Reflexiones sobre la traducción de Makki para el árabe de la novela Doña Bárbara de Rómulo Gallegos . ©Pintura Gabriela Montilla

Toda traducción es en sí una interpretación. Ella lleva en su ser, sin darles voz, todos los fundamentos, las aberturas y los niveles de interpretación que fue en su origen. Y la interpretación, a su vez, es sólo el cumplimiento de la traducción que permanece en silencio […]. En su esencia, la interpretación y la traducción son un solo y único”. (Heidegger, 1953)

Nuestro objeto de estudio es analizar el proceso de lecturas e interpretación del traductor literario. Cada texto tiene múltiples lectores implícitos que producen diversas perspectivas y horizontes de contextualizaciones e interpretaciones. Los traductores realizan diversas lecturas pero cada traductor como lector termina concretizando su interpretación del texto fuente en el texto traducido. (Pagnine, 2006)

Como hay modos de entender, dependiendo de la actividad social que ejerce el ser humano. El traductor también tiene su modo de entender las realidades. Esta investigación intenta dar pasos en la visibilidad de este entender del traductor literario, porque en ello radica el modo (conservador/innovador) de transferencia de saberes, experiencias, y sistemas de valores de una cultura para la otra. Queremos entender los procesos de interpretación del traductor a través del rastreo de sus intervenciones en el texto traducido. (Venuti, 1995)

Como explica George Steiner en su libro “Después de Babel” (1979), el traductor literario lee el texto en un movimiento hermenéutico que tiene lugar en el proceso de lecturas para apropiarse del texto fuente. Este proceso ocurre en cuatro pasos:

•  El primero es la confianza inicial del traductor en el texto.

•  La segunda fase es descifrar y comprender el lenguaje del texto.

•  La tercera etapa es la apropiación y la incorporación del sentido del texto fuente en la cultura meta.

•  En la cuarta, el traductor busca arreglar cualquier posible desequilibrio entre el sentido del texto fuente y el texto traducido mediante la compensación de algunos componentes.

Por eso, pensamos rastrear en la traducción árabe de “Doña Bárbara” de Rómulo Gallegos las intervenciones interpretativas del traductor a través del análisis de la elaboración de las equivalencias y las adaptaciones, de los problemas de traducción de los léxicos culturales locales y las técnicas y estrategias que usó el traductor para resolver estos problemas. También estudiamos el diálogo intercultural en la traducción a través del análisis de la intertextualidad entre el contexto venezolano de la novela y el contexto egipcio del traductor, Prof. Dr. Mahmoud Ali Makki.

Ahora vamos a abordar brevemente el contexto histórico de Doña Bárbara y el contexto de la traducción árabe de esta novela.

Contextualización

Contexto de “Doña Bárbara”

Vida de Rómulo Gallegos

Después de la Primera Guerra Mundial estalló la Revolución Rusa de Octubre y en Venezuela llegaban las ideologías socialistas. En aquella época Rómulo Gallegos pertenecía la Generación del 28 de Caracas, movimiento estudiantil que luchaba contra la dictadura militar constitucional del coronel Juan Vicente Gómez que gobernó el país desde 1908 hasta su muerte en 1935. El gobierno de Gómez fue llamado de dictadura constitucional, porque siempre intentaba mantener una fachada constitucional y democrática con fraudes constitucionales y electorales.

En 1927 Rómulo Gallegos procuró las raíces nacionales de su país en un viaje para los llanos en el estado de Apuré, donde presenció el nivel del tremendo atraso que causó la dictadura de Juan Vicente Gómez para la vida rural en Venezuela. Rómulo Gallegos incorporó la realidad de su país en la construcción de una nueva novela, que titularía “Doña Bárbara”, publicada en 1929.

Gallegos anhelaba la liquidación de esa situación de estancamiento feudal. En 1941 emprendió con sus compañeros de la generación del 28 en la fundación del partido Acción Democrática (Centro izquierda) que empezaría campaña nacional por elecciones presidenciales directas. Después del periodo de transición de Rómulo Betancort de 1945 hasta 1948, Rómulo Gallegos concurrió las primeras elecciones presidenciales libres y llegó a ser presidente de Venezuela en 1948. Sin embargo, sus políticas nacionales y sociales durante los ocho meses de su gobierno provocaron descontento entre ciertos sectores empresariales reaccionarios y militares terratenientes, lo que produjo un golpe de estado por una junta militar presidida por el aquel entonces ministro de defensa Carlos Delgado Chalbaud. Rómulo Gallegos sería forzado a exiliarse en Cuba y después en México. Durante el gobierno de Chalbaud, que duró hasta 1950, preparó el país para ser regido por la dictadura militar de Pérez Jiménez quien gobernaría desde 1952 hasta 1958 cuando se derrumbaría tras la salida de millones de venezolanos a la calle en protestas contra esta dictadura. Y en el mismo año, Rómulo Gallegos volvió a Venezuela.

Sinopsis de la novela

La polémica de la civilización o la barbarie atraviesa toda la historia cultural de América latina. La civilización representaba la justificación europea para los genocidios cometidos contra los indígenas naturalmente considerados por los europeos como bárbaros salvajes. En su libro “Civilización y barbarie”, escrito en 1845, Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) critica la cultura argentina. El libro fue escrito tras el recorrido que Sarmiento hizo por Europa y los EEUU, que vienen a representar en sus escritos la civilización. Esta obra defiende la tesis de la inferioridad de los elementos de la sociedad latinoamericana – indios, gauchos y negros- “bárbaros” frente a la civilización “del hombre blanco europea. Sarmiento presentó lo que necesitaba Argentina para el progreso y la modernidad según la perspectiva europea y no de acuerdo con las necesidades de la propia realidad híbrida en América Latina.

De esta tesis de Sarmiento, nació la novela “Doña Bárbara”, símbolo de la barbarie en los llanos venezolanos entre el río Apure y el río Orinoco y Santos Luzardo, símbolo de la civilización. Doña Bárbara fue una mujer terrateniente con traumas. Violada por un grupo de piratas que arrebatan su primer amor, dedicó su vida a acumular ilegalmente tierras. Ella tuvo una hija , Marisela, de su matrimonio con otro terrateniente; Lorenzo Barquero, quien se volvió alcohólico al ser abandonado por Doña Bárbara después de que le había quitado su hacienda por medio de una trampa. Santos Luzardo, universitario y abogado, volvió del extranjero para arreglar la herencia de su padre, pero allí decidió quedarse para reformar la hacienda y la vida de su gente. Sus ideales civilizatorios chocaron con los poderes de Doña Bárbara.Vemos en la novela a Santos “civilizando” a Marisela, símbolo de América Latina.

La historia se desarrolla en tres partes: inicio del conflicto entre Doña Bárbara y Santos Luzardo, clímax de la lucha entre los dos y el final de la novela con la desaparición de Doña Bárbara y la victoria de los valores de Santos Luzardo.

Contexto de la traducción

El movimiento de la traducción en Egipto es muy importante en el cultivo de los valores culturales de la modernidad en este país. Los procesos de enseñanza del español en Egipto empezaron en los años cincuenta cuando el ministro de educación de aquel entonces Dr. Taha Hussein (1889 -1973), figura relevante en el modernismo egipcio, decidió enviar al primer egipcio, hoy el Prof. Mahmud Ali Mekki (n.1929), a España para estudiar la lengua española y sus letras. El joven traductor Mahmud Alí Makki ya había sido licenciado en el Departamento de Lengua Árabe en La Universidad de El Cairo en 1949. Después de haber concluido sus estudios del doctorado, iba realizando traducciones directas de obras literarias del español al árabe.

Egipto era todavía una monarquía parlamentaria. En 1952 Egipto tendría una revolución por un grupo de militares revolucionarios liderados por Gamal Abdel Nasser. Esta revolución y el proceso de independencia de Egipto abrieron camino para un boom literario de intelectuales que reclamaban con actividades culturales como la traducción establecer un sistema democrático.

La Revolución de Nasser de 1952 cayó en errores, entre los cuales, el bloqueo de establecimiento de una vida democrática. Algunos militares y burócratas del único partido gobernante la Unión Socialista comenzaron a tener problemas de corrupción por la falta del control popular de las instituciones del gobierno.

En 1965 la traducción árabe de “Doña Bárbara” fue publicada. La selección de la novela para ser traducida fue en el marco de una política egipcia en aquel momento orientada para la búsqueda de nuevas experiencias en el tercer mundo. Estas circunstancias aproximaron al traductor egipcio de la voz de Rómulo Gallegos que reclamaba reformas sociales y democráticas para la modernización de su país.

Nuestro traductor reveló en una entrevista en 2004 en Al Jazeera Al Saqafya:

“Los pueblos de América Latina son parecidos a nosotros. Son países en vías de desarrollo. Sufrieron del colonialismo, y por lo tanto la novela se convirtió a pesar de la distancia geográfica entre nosotros en una representación de nuestras sociedades.

El traductor, como el actor en el teatro busca una máscara ideológica, un autor o un personaje de una novela para traducir porque ellos expresan sus ideales. En la traducción árabe de “Doña Bárbara”, Santos Luzardo es máscara ideológica de Rómulo Gallegos y éste es máscara del traductor en la traducción árabe. Santos Luzardo, protagonista de la novela simboliza esta generación progresista del 28, que lucha con doña Bárbara para que la civilización se implante en el ambiente primitivo.

Por eso, en la página 160 del capítulo X de la primera parte de la novela, cuando Santos Luzardo expuso sus ideas revolucionarias, en la página 180 de la traducción árabe, observamos como profesor Makki atenúa esta idea de “la independencia” traduciéndola como “la bondad, el bien y el progreso”, ideas de la generación de Makki, quien quería enviar con la traducción de la novela mensajes para la generación de los sesenta en Egipto, que buscaba caminos en rumbos estéticos nuevos a partir de la realidad social que vivían. En la misma época, por ejemplo, el nobel egipcio Naguib Mahfouz lanza las dos novelas El ladrón y los perros (1961) y el camino (1964) alertando con sus personajes que la Revolución iba a perder progresivamente sus metas si no habría democratización de la vida política.

Ahora vamos a explorar el proceso interpretativo del traductor egipcio de la novela “Doña Bárbara”.

Identificación de la experiencia intepretativa de Makki, traductor de “Doña Bárbara”

Para identificar la experiencia interpretativa del traductor vamos a localizar y analizar variables que son influidas por las lecturas del traductor, como el proceso de elaboración de las equivalencias y especialmente las intertextualidades culturales. También estudiaremos las técnicas usadas por el traductor para resolver problemas en la traducción de este texto. Asimismo, señalaremos los errores y las tendencias deformadoras en la traducción. Y finalmente definiremos el método de la traducción e intentar entender la posición del traductor.

Equivalencias y adaptaciones de las marcas culturales de la novela

Las “equivalencias” son unidades de la traducción relevantes para el análisis del pensamiento del traductor, de su comprensión y de su producción del sentido del texto fuente. La traducción libre tiende en su elaboración de las equivalencias a la adaptación, o sea, al cambio de la realidad del texto fuente y de su color cultural local. (Bastin, citado en Baker, 1998, Seleskovitch y Lederer, 1984, citados en Hurtado Albir, 2001)

Las adaptaciones en la traducción árabe de “Doña Bárbara” son técnicas localizadas de modo concreto en ciertas partes manipuladas. Por ejemplo, en la página 84 del capítulo III de la primera parte de:

“…—No merece que lo llames así. Piensa venderte al turco. Referíase a un sirio sádico y leproso, enriquecido en la explotación del balata, que habitaba en el corazón de la selva orinoqueña, aislado de los hombres por causa del mal que lo devoraba, pero rodeado de un serrallo de indiecitas núbiles, raptadas o compradas a sus padres, no sólo para hartazgo de su lujuria, sino también para saciar su odio de enfermo incurable a todo lo que alienta sano, transmitiéndole su mal…” (P.85)

Esta parte fue traducida en las páginas 66-67 de la traducción árabe como:

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Lo que significa literalmente:

“…—No merece de tí que le diera este apodo. Pues, él piensa venderte al turco. Asdrúbal. Se refería a un turco sádico y leproso, enriquecido en la explotación del balata, que habitaba en el corazón de la selva orinoqueña, que se alejó de la gente que lo habían aislado por causa del mal que lo devoraba, pero a pesar de eso, era sediento de los placeres de la vida, rodeado de un serrallo de indiecitas núbiles, raptadas o compradas a sus padres, no sólo por el hartazgo de su lujuria, sino también para saciar su odio de enfermo incurable a todo lo que alienta sano, transmitiéndole los gérmenes de su terrible enfermedad…”

En esta parte el traductor manipula esta imagen “orientalista” estereotipada sobre el árabe, representada por Rómulo Gallegos. El traductor interviene en el texto cambiando la identidad “siria” para ser “turca” a fin de atenuar la imagen negativa del árabe en el texto. En esta atenuación el traductor se basó en que el sentido de turco en árabe es la persona que viene de Turquía, mientras que en América Latina llaman a los árabes, especialmente la inmigración sirio-libanesa o palestina como turcos porque habían inmigrado en la época otomana a América Latina con pasaporte turco. (López Fanego, 1991)

Esta adaptación demuestra que el traductor está a caballo entre la cultura productora del texto y la cultura meta para establecer en su cultura receptividad que dialoga y no choca. El traductor crea familiaridad entre el texto traducido y la cultura meta a través del uso de la intertextualidad cultural, fenómeno que vamos explicar a continuación.

Intertextualidad cultural

La “intertextualidad cultural” en la traducción es la evocación del traductor de intertextos que dialogan entre el texto fuente y el repertorio literario de la cultura de llegada. (Lvoyskaya, 1994).El Profesor Makki recurre en su traducción a una intertextualidad manifiesta con intertextos árabes tradicionales como el Corán y los dichos populares. En el capítulo X de la primera parte:

“…Era un lugar maldito: un silencio impresionante, numerosas palmeras carbonizadas por el rayo…”

Este trozo fue traducido en la página 169 de la traducción árabe como:

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Lo que significa literalmente

“El Silencio roba las mentes. Y aquí y allí están los troncos de palmeras vacías quemadas por los relámpagos que convirtieron en masas carbonizadas…”

En este trozo, el traductor usa el intertexto “…troncos caídos de palmeras… ” de la sura Al-Haqqah del Corán para traducir la imagen de las “palmeras” quemadas.  En la página 265 del segundo capítulo de la segunda parte de la novela, el dicho popular “…No hay mal que por bien no venga…” fue traducido en la página 348 de la traducción árabe con una cita del Corán

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Lo que significa literalmente “…E quizás odiéis algo que os sea bien…” En la página 198 del capítulo I de la segunda parte:

“… Pater est quem nuptiae demonstrant…” fue traducida en la página 244 de la traducción árabe con un intertexto de una frase hecha de las tradiciones árabes en el matrimonio,

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Esta frase árabe significa literalmente “…el padre es el responsable de la novia hasta que se case…”. Después de analizar las equivalencias, las adaptaciones y los intertextos en la traducción, vamos a abordar los problemas que encontró el traductor.

Los problemas de léxicos culturales locales y técnicas de traducción

El profesor Makki encuentra problemas en la traducción relacionados con las referencias culturales típicas de América Latina y de los llanos venezolanos. En la página 22 del prefacio de su traducción él reconoce la dificultad en la traducción de las expresiones culturales típicamente latinoamericanas:

“Intenté mantener en mi traducción la exactitud hasta que alcanzó mi conocimiento y no oculto que me costó un gran esfuerzo y, en particular en la traducción de las expresiones típicas del español de América latina en general y de Venezuela en particular, expresiones que no citan los diccionarios de la lengua española publicados por la Real Academia Española en Madrid. Y aprovecho esta oportunidad para expresar mi sincero agradecimiento por la generosa ayuda que he recibido de la escritora colombiana María Ester Arango de Salinas durante mi traducción para esclarecer algunas de las expresiones que desconozco en la novela.”

El traductor egipcio confronta estos problemas con técnicas oblicuas, fruto de su traducción libre, como la adaptación del texto español por medio de la adición, la paráfrasis explicativa, la substitución y domesticación del léxico local. Estas técnicas llevaron a la amplificación de la traducción árabe. También él recurre al procedimiento de adjuntar al final de la traducción árabe, de página 577 a 579, glosario de las siguientes palabras culturales: Palodeagua, Cavita, Puerto Rico. Taita, Yacobo, Gaván, Chiguire, Garza,William Danger, Merecure, Cuíbas, Chipola, Joropo, Praguatan, Querevere, Guachafita, Guasacaca, y Guaricha.

Asimismo, él usa la técnica de la substitución. En la página 272 del capítulo IX de la segunda parte, los productos

“…ají de leche, unos topochos, y unas yucas salcochadas…”

fueron traducidos en la página 356 de la traducción árabe como:

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Esta traducción significa literalmente

“…la leche cortada y prepararon cuantidades de bananas asadas y batatas cocidas…”

En este trozo el traductor encuentra problemas culturales en la interpretación del sentido exacto de comidas típicas del llano venezolano como el “ají de leche” que es mixtura de caldo de gallina caliente, ají, tomate picado bien finito, pimenta, cebolla larga picada, cilantro picado y leche. ”Ají de leche” fue substituido como “suero de leche”. Frente a productos que caracterizan culturalmente la comida latinoamericana como “yucas” y “frijoles”, el Prof. Makki tendió a interferir culturalmente con léxico natural del árabe, por ejemplo la yuca fue substituida en árabe por “papa o patata”. En el capítulo V de la primera parte en la página 111 del texto fuente “los frijoles (habichuelas rojas)” fueron substituidos en la página 104 de la traducción árabe por ’’habas’’ cuya clase que crece en Egipto se parecen en forma a los frijoles latinoamericanos y también es considerada comida egipcia típica. Observamos que el traductor recurre a una construcción léxica de lenguaje de literatura árabe clásica. Esta construcción cría diálogo entre este sistema léxico árabe clásico y el sistema léxico de los llanos venezolanos. En esta medida la traducción evoca en el lector árabe paralelo entre las poesías árabes en las fiestas y los cantos de los llaneros venezolanos en sus reuniones. Parece que esta selección del registro de árabe clásico se debe también a la formación tanto del traductor como el revisor, Dr. Abdel Aziz Al Ahwani, en estudios árabes clásicos y medievales. Las limitaciones culturales y sociolingüísticas del traductor en algunas partes de la traducción se deben a las diversas especificidades de uso del español de la novela. Especialmente que durante aquella época todavía no había internet en Egipto. Estas limitaciones provocaron intervenciones del traductor o con técnicas de traducción oblicua en posiciones específicas del texto o con estrategias de traducción libre que orientaban el trabajo del traductor. Algunos de estas intervenciones dieron errores, que vamos a demostrar a continuación.

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El diccionario: El libro que jamás se culmina

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“El hombre ha creado el libro,que es una extensión secular de su imaginación y de su memoria” Jorge Luis Borges

El diccionario es el libro que jamás culminamos de leer, es el libro del eterno reencuentro para todo lector, y del perenne crecimiento, nunca tiene su versión definitiva. Pasa como con el libro de arena de Jorge Luis Borges, es infinito. En el diccionario escudriñamos sus lomos buscando los significados más diversos, o un puente que nos ayude a conectarnos con los autores y sus ideas, a entrar en los recovecos de su imaginario, a comprender las aristas de los significados velados.

El diccionario nació en la antigua Mesopotamia, en tablas que compilaban palabras importantes, por una orden del Rey Asirio que era amante de los trabalenguas y la poesía del siglo VII antes de Cristo. Luego de esa primera compilación de términos en acadio, apareció la creación del filósofo griego Apolineo, que llamó “Lexicón”. Ocho siglos después, en 1480, William Caxton un inglés nativo de Kent: deslumbró a la sombría Europa con su diccionario para viajeros y comerciantes, con términos del inglés al francés. Caxton se destacó en su tránsito profesional, como buen editor y acucioso comerciante. Sólo habían transcurrido 31 años desde la publicación del misal de Gutenberg en Alemania, cuando irrumpió Sir William Caxton con contundencia en escena editorial mundial.

Johannes Gutenberg se consagró para la historia con la publicación de “La Biblia”, con ese volumen logró patentar su invento, la imprenta de caracteres móviles, quizá el más importante de todos los tiempos en el campo cultural.

El que cambió al mundo, cambió la historia y al hombre mismo.

Con el tiempo los diccionarios se hicieron imprescindibles para el estudio, estuvieron presentes en la investigación de los derviches, de los monjes, de los novicios. Era una herramienta necesaria para los poetas que querían entender las vocablos en griego de Homero en su “Iliada” o los versos de Safo. Los alumnos de cualquier grado, y en todas las áreas del saber, se habituaron a consultarlos.

Hicieron diccionarios en piedra, de madera, en antiguos papiros, en pergaminos, en formato de volantes y hasta en panfletos. Su cuerpo impreso, tal como lo conocemos hoy, nació en el siglo XVII gracias al lexicólogo español Sebastián de Covarrubias, quien en 1611 publicó “El tesoro de la lengua castellana o española”, con todas sus palabras en perfecto orden alfabético. Fue un esfuerzo pionero, fundamental y meritorio.

En nuestros días todas las disciplinas científicas tienen su diccionario, todas las artes, todas las carreras universitarias. En ellos consultamos etimologías, términos económicos, nuevas acepciones de la lengua, conceptos de las artes, de las mascotas o de los inventos más disímiles.

En el año 2007 apareció un insólito “Diccionario de términos lésbicos”, otro inusitado es el “Diccionario de manías”, acentuando la infinita diversidad de los mismos. Hoy en día tenemos diccionarios de todos los formatos: Impresos, digitales, enciclopédicos, portátiles y hasta de voz comprimida.

Faltaba un diccionario de los términos utilizados por los Orientadores en los distintos niveles de educación. Un diccionario que fuese un instrumento de trabajo para el profesional que coadyuva en el desarrollo gradual del individuo, y especialmente de los estudiantes. Cada día esta rama de la vida, la orientación, exige más agudeza, mejor conexión con los discípulos cursantes en las distintas carreras, para lograr que descubran y desarrollen sus potencialidades.

De allí la importancia de este logro de las profesoras Marisela Árraga de Montiel y Marhilde Sánchez, al compilar en una hermosa edición los términos que manejan los profesionales de la Orientación. Es justo agradecer a nuestra alma mater, La Universidad del Zulia, el mecenazgo ejercido para este logro académico en 2010: un diccionario pionero en Latinoamérica.

Quizá nos esté faltando el diccionario de la gaita, un volumen que recoja las voces del género, los vocablos propios de esta forma musical extendida por toda Venezuela y buena parte del Caribe. Así como tenemos el diccionario del jazz, o el de la música en general, debemos contar con un tomo que recoja los vocablos que aparecen en la vasta lírica de la gaita, que nos ayude a entender sus leyendas, sus crónicas, las estampas de un ayer que aunque no vivimos, le cantamos y conocemos a través de la gaita.

Me comprometo a trabajar en esta necesidad, para que pronto esté en nuestras escuelas, emisoras y sitios de investigación etnomusical.

El maestro Jorge Luis Borges dijo: “No puedo imaginar un mundo sin libros”. Yo creo que será imposible pensar en un mundo futuro sin los diccionarios.

Por León Magno Montiel
@leonmagnom
leonmagnom@gmail.com
Con información de : Noticia al Día

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Palestina y el derecho al retorno

Arte_Palestino

A pocos días de que el presidente Nicolás Maduro habló con voz clara y firme en la cumbre de los pueblos y en la séptima de las mal llamadas Américas (Panamá, 10-11 de abril), Caracas fue sede del histórico primer encuentro latinoamericano para coordinar la Campaña Global por el Retorno a Palestina.

Tema tabú en las hojas de ruta de las potencias occidentales, el derecho al retorno de los palestinos expulsados de su tierra natal continúa siendo el conflicto político más espinoso de Medio Oriente. A más de llave maestra para decodificar buena parte de las guerras que, ininterrumpidamente, han tenido lugar en aquella región del mundo desde 1948.

La agencia de Naciones Unidas para los refugiados de Palestina (Unrwa, por sus siglas en inglés) califica de tales a “…las personas cuyo lugar de residencia habitual (entre junio de 1946 y mayo de 1948), era la ‘Palestina histórica’”. O lo que hoy es el terrorista Estado de Israel, sumado a los territorios de Cisjordania, los Altos del Golán y la franja de Gaza “…que perdieron sus casas y medios de vida a consecuencia de la guerra árabe-israelí de 1948”.

En 2013, la Unrwa registró a más de 5 millones de refugiados, de los que casi un tercio –más de 1.4 millones– viven en 58 campamentos en condiciones límites. En Jordania vive la mayor cantidad (2 millones 90 mil 762), mientras Siria y Líbano cuentan con 518 mil 949, y 470 mil 604 refugiados. En los territorios palestinos la mayor parte de los habitantes de Gaza son refugiados (un millón 241 mil 749), en tanto Cisjordania cuenta con 886 mil 716. En 2005, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur) contabilizó un total de 349 mil 673 en otros países islámicos: Arabia Saudita (240 mil 15), Egipto (70 mil 255), Libia (8 mil 873), Argelia (4 mil 5) e Irak (22 mil 698).

Tal fue el telón de fondo que, con amplitud, pluralismo y haciendo énfasis en la coexistencia pacífica de musulmanes, judíos y cristianos se abordó entre el 15 y 17 de abril pasado en Caracas, donde asistieron delegaciones de 15 países de América Latina y representantes de la organización estadunidense antisionista judía Neturei Karta Internacional, con sede en Nueva York.

Los disertantes en esta primera Campaña Global por el Retorno a Palestina plantearon que el drama de los refugiados palestinos, lejos de tratarse de un conflicto religioso, es un problema político. Y que la historia no sólo ha sido mal contada o, lo que es igual y peor, contada en favor de Israel. Que, con base en una resolución amañada por Estados Unidos en la ONU (1947), creó una entidad que le dio 52 por ciento de la tierra a europeos inmigrantes ilegales, dejando a la población nativa con el porcentaje restante.

El primer punto de la declaración final enfatizó el derecho inalienable de todos los refugiados palestinos a retornar a sus tierras y propiedades y ser indemnizados por los daños de la ocupación sionista desde 1948 a la fecha, según la resolución 194 de la ONU.

Los puntos restantes identificaron al imperialismo estadunidense, el sionismo y los regímenes reaccionarios “…como los enemigos del pueblo palestino y sus derechos históricos”. Y así como en otros foros similares, se denunció al sionismo como una ideología “…y un movimiento de carácter racista y reaccionario”. Precisando que la lucha es contra dicha ideología, y que en ningún caso debe confundirse con el judaísmo.

Por otro lado, los congresistas advirtieron que la entrada en escena del llamado Estado Islámico aglutina fuerzas mercenarias y reaccionarias en extremo peligrosas, que actúan “…en función de los intereses hegemónicos del Estado sionista”. Y se acordó, finalmente, dar impulso a un organismo continental de parlamentarios en solidaridad con la lucha del pueblo palestino.

El doctor en estudios islámicos Suhail Assad, coordinador de la campaña para América Latina, manifestó que el encuentro de Caracas servirá de guía para que el resto de los países del continente pueda colaborar con esta campaña como fruto de apoyo a los palestinos.

Suhail destacó que la postura del gobierno bolivariano contra las acciones injerencistas y de desestabilización de Washington fue un acicate para dar a conocer las resoluciones del congreso, al tiempo de recordar que Venezuela brindó mil becas estudiantiles a jóvenes palestinos (contra 800 en el resto del mundo), y que en 2006 el presidente Chávez dio lecciones de cómo apoyar a los palestinos cuando expulsó a la embajada de Tel Aviv en Venezuela luego de la invasión militar de Israel a Líbano (2006).

Uno de los propósitos fundamentales de la Campaña Global por el Retorno a Palestina, aspira a difundir testimonios y experiencias personales o de padres que hayan protagonizado la coexistencia pacífica entre judíos y palestinos, antes de la partición del país ocupado por Israel.

En resumen, y según el politólogo judío Ilan Pappé, el derecho al retorno de los palestinos es la única hoja de ruta hacia la paz.

Por  José Steinsleger
Con información de : La Jornada

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