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Los orígenes de Al-Qaeda

Mohamed Ayman al Zawahiri y Osama bin Laden, los dos máximos dirigentes de al-Qaeda hasta la muerte del segundo en Pakistán en 2011

 Al-Qaeda

La aparición de Al Qaeda como una fuerza política sólo puede ser entendida dentro del contexto del origen histórico del Islam y el desarrollo de la sociedad islámica. La prensa occidental tiene la tendencia de retratar al Islam como una religión violenta y represiva. Sin embargo, el principal mensaje de Muhammad, por el contrario, era la importancia de conseguir una sociedad unificada e igualitaria.

El término yihad fue acuñado para significar el esfuerzo de los seres humanos para vivir como Dios quería que lo hicieran. Después de la muerte de Muhammad, la sociedad islámica se dividió en dos grandes grupos. Uno, el Shia-i-Ali, estaba dirigido por el yerno de Muhammad, el imam Ali, y sus miembros creían que esta relación directa con el Profeta los convertía en los verdaderos musulmanes.

El otro grupo, cuyos miembros fueron conocidos más tarde como sunitas, creían que, a pesar de su falta de lazos de sangre con Muhammad, superaban con creces a los shi’itas en cuanto a la calidad de su fe. Estas hostilidades históricas y teológicas continúan en nuestros días.


Los Hermanos Musulmanes

Hacia 1928, las potencias europeas habían colonizado un país islámico tras otro. En El Cairo, un maestro sunita llamado Hasan al-Banna vio el lujo en el que vivían los británicos y se sintió consternado. Fundó entonces un grupo llamado los Hermanos Musulmanes que aceptaba que, si bien los musulmanes necesitaban la tecnología europea occidental, ello debía ir de la mano de la reforma espiritual.  Él sostenía que el Islam no era tanto una religión como un modo de vida y, por lo tanto, debían luchar para liberar a los países musulmanes de la dominación extranjera.

Occidente vio esta lucha como una amenaza directa contra su modo de vida secular y económicamente dominante. Como consecuencia de ello se comenzó a informar acerca de «la conspiración del Islam para destruir Occidente».

Hacia 1948, los Hermanos Musulmanes contaban con millones de miembros, y la fundación del Estado de Israel aquel mismo año fue considerada por ellos como un nuevo y poderoso símbolo de la humillación del Islam por parte de Occidente, haciendo que se incorporasen nuevos miembros al movimiento. Fue en medio de esta arrolladora marea histórica que otro sunita, Osama bin Laden, nacía en Arabia Saudí el 10 de marzo de 1957.

En 1979, la revolución islámica tuvo como escenario Irán y un líder islámico seglar fue depuesto por su pueblo. Los millones de miembros de los Hermanos Musulmanes vieron que los movimientos de masas podían resultar extremadamente eficaces. Muchos regímenes existentes, incluyendo la URSS, que para entonces había invadido el Afganistán islámico, y las potencias occidentales con enormes intereses económicos y militares que proteger en la región, se mostraban sumamente inquietos tanto ante la tendencia hacia el poder para el pueblo como ante la toma de conciencia radicalizada de los islamistas acerca de que eso podía funcionar como un arma muy poderosa.


Los orígenes de Al Qaeda

El nombre Al Qaeda deriva de una raíz que significa «la base» o «el fundamento» y apareció por primera vez hacia mediados de la década de 1980, cuando comenzó a ser empleado por un grupo de líderes islámicos radicales a lo largo y ancho del mundo musulmán. Fue empleado de un modo más generalizado en Afganistán, país donde los militantes árabes estaban luchando junto con los muyaidines rebeldes locales para expulsar a los invasores soviéticos.

Abdullah Azzam, el principal ideólogo de estos militantes árabes, escribió: «Nosotros somos la vanguardia… que constituye el sólido fundamento [al-qaeda al-sulbah] para la sociedad que ha de venir». Como queda claro en este texto, en esta etapa la palabra «al qaeda» se refería simplemente a una idea más que a cualquier organización en particular.

Osama bin Laden había establecido su propio grupo militante en la ciudad paquistaní de Peshawar, en la frontera con Afganistán, alrededor de agosto de 1988. Durante la guerra, los radicales musulmanes de todo el mundo se habían congregado en esa región para apoyar la lucha contra el comunismo. Después de la derrota de los soviéticos, estos hombres comenzaron a repartirse entre grupos étnicos perfectamente definidos.

Bin Laden estaba firmemente convencido de que esta dispersión era la antítesis de la filosofía que animaba a los Hermanos Musulmanes, quienes querían crear un alzamiento islámico unificado. Bin Laden abandonó la región en 1989 y regresó a Arabia Saudí, decidido a
continuar la batalla global y a crear un ejército realmente «internacional».

En 1990, cuando Saddam Hussein invadió Kuwait, se ofreció a formar un ejército de militantes islámicos para proteger a Arabia Saudí del infiel profano. Los saudíes rechazaron su ofrecimiento. Bin Laden, humillado, huyó a Sudán en 1991.

En esta etapa, algunos militantes en Pakistán comenzaron a recopilar una obra de referencia básica en once volúmenes destinada a los militantes y titulada Enciclopedia de la Yihad, donde no se menciona en ningún momento a Al Qaeda. A Bin Laden se le agradece personalmente su labor en Afganistán pero no como líder de ninguna organización independiente. En 1993, sin embargo, un militante llamado Ahmed Ajaj fue arrestado en el aeropuerto JFK, en Nueva York. En su equipaje llevaba un manual de entrenamiento terrorista llamado Al-Qaeda. La CÍA llegó a la conclusión de que este título hacía referencia al nombre de una organización más que a los «principios básicos» del entrenamiento terrorista.

Con información de Conspiracy encyclopedia

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Libia e Irak – Crónicas de una gran mentira

Libia e Irak, dos países devastados por la intromisión Norteamericana Historia de la gran mentira de los Estados Unidos.

Libia

Libia, en árabe Al-Libia, es un país ubicado al norte de África, limita al norte con el Mar Mediterráneo, al este con Egipto, al sureste con Sudán, al sur con Chad y Nigeria, al oeste con Argelia y al noroeste con Túnez. Fue  colonia italiana desde 1912 hasta su independencia en 1952. Desde entonces estuvo liderada por el Rey Idris I, quien dejó el poder hasta tras ser derrocado en 1969. El coronel Muammar Al Gadafi tomó el poder e implantó un gobierno conocido como Yamahiriyya, (Estado de las Masas).  

Invasión a Libia

La invasión a Libia comenzó el 19 de marzo de 2011, con el ataque de los cazas Rafale de la fuerza aérea francesa a un número indeterminado de inocentes.

El conflicto se extendió entre febrero y octubre de 2011 y terminó con el asesinato del líder libio y la victoria de los rebeldes.

Estados Unidos envió a 12 mil soldados a Libia en la primera fase de movilizaciones hacia la nación norafricana. Las tropas llegaron a Brega, bajo la supuesta premisa de generar “estabilidad” y “seguridad”.

La llegada de la marina estadounidense coincidió con el estallido de una bomba de “fabricación casera” en la sede del autoproclamado Consejo Nacional de Transición, (CNT), ubicado en la ciudad de Benghazi, al noreste, luego de que al menos 200 personas protestaran ante sus oficinas denunciado la falta de transparencia en la justicia.

Responsables de CNT aseguraron que “han reforzado las medidas de seguridad” y que investigan quiénes fueron los responsables del ataque.

El  20 de octubre de 2012 el entonces presidente libio, Muammar Gaddafi, fue capturado por las fuerzas de la Organización del Atlántico Norte, (Otan), y entregado a mercenarios rebeldes que procedieron a ejecutarlo. Dos días antes, la Secretaria de Estado de EEUU había hecho una visita a Trípoli para reunirse con el CNT.

La OTAN venía realizando un fuerte bombardeo al país norafricano, luego de la aprobación de la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad la Organización de Naciones Unidas que solo se refirió a crear una zona de seguridad aérea, lo que ocasionó una fuerte crítica alrededor del mundo, incluidas las potencias Rusia y China, porque los misiles ocasionaron la muerte de más de 50 mil personas, la mayor parte civiles.

Organizaciones de derechos humanos denunciaron crímenes de guerra y violaciones contra civiles libios por parte de las tropas de la OTAN.

Diez días después de la muerte de Gaddafi, el CNT designó a Abdel-Rahim al-Kib como primer ministro libio. Al-Kib dictó clases en universidades estadounidenses y dirigió el Instituto del Petróleo de Emiratos Àrabes Unidos antes de unirse al CNT a mediados de 2011. Algunas de sus investigaciones en ingeniería eléctrica fueron financiadas por el Departamento de Energía de EEUU.

Desde 2014, Libia está dividida en dos, con una autoridad en el este, bajo el control del Parlamento en Tobruk y la tutela del mariscal Jalifa Hafter, y otra en Trípoli, sostenida por la ONU y representada por el primer ministro, Fayez al Serraj.

Los ciudadanos de Trípoli se quejan de la inseguridad, pues abundan los secuestros; los cortes de luz, al menos tres por semana que pueden prolongarse entre cuatro y ocho horas y de agua, la inflación y la falta de liquidez.

Libia en cifras

En 2010, Libia poseía un producto bruto interno de 73 mil  millones de dólares, con un cálculo per cápita de 12.120 millones de dólares.

Sin embargo estas cifras en 2016 marcaban un ingreso del PBI de Us$33.000 millones y la cifra per cápita fue de 5.193 millones de dólares.

Por otro lado las reservas internacionales se constituían en 106 mil millones de dólares, mientras que en 2016 estas reservas se redujeron a 70 mil millones de la moneda estadounidense.

La extracción de petróleo en 2010 fue de 1,6 millones de barriles y en 2016, tan solo 0,4 millones.

La intervención de la OTAN produjo un costo por los daños causados a Libia de  Us$14 mil millones . Cuatrocientos treinta y cinco mil ciudadanos fueron desplazados en el interior, cuatrocientos mil refugiados libios llegaron a Italia en 2016. El 44% de los hospitales de Libia quedaron fuera de servicio y esa situación continúa aún hoy. Fueron cerradas 558 escuelas.

Irak

La invasión de Estados Unidos a Irak fue una acción militar para lograr el control de los recursos petroleros de la nación árabe y para expandir su posición geoestratégica en el Medio OrienteHa sido uno de los objetivos políticos de Estados Unidos durante 15 años para tomar el control en zonas petroleras y asegurar el abastecimiento energético de su país, sin importar las muertes.

El ataque a las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001 fue el pretexto usado por el Gobierno de los Estados Unidos, entonces presidido por George W. Bush  para lanzar la operación de “lucha contra el terrorismo” que resultó en un guerra civil.

El real objetivo de la operación militar era tomar el control petróleo en Irak a toda costa. A principios de marzo de 2003 se reunieron en islas Azores, (Portugal), los mandatarios de EE.UU., Reino Unido, España y Portugal, para informar a Irak de la invasión y fijar la fecha del inicio del ataque aéreo a Bagdad, (capital).

En noviembre de 2001 se fijó el objetivo estratégico de la “Guerra contra el  terrorismo” de Bush: la Administración estadounidense ya tenía un plan de ataque contra la nación  y ese mes su secretario de Estado, Colin Powell, coordinó la invasión militar, y preparó una gran maquinaria mediática que propició el terreno para iniciar el caos.

El 20 de marzo del 2003 se dio inicio a la invasión con el apoyo militar de Austria, Polonia y Dinamarca, en principio, para “liberar de la opresión al pueblo iraquí de Saddam Hussein, a quien EE.UU. acusó de promover el terrorismo.

A la caída y captura de  Saddam Hussein en diciembre de 2003 y su muerte el 30 de diciembre del 2006,  el número de atentados en el país aumentó siete veces tan solo en los primeros tres años, siendo Al Qaeda el grupo que se responsabilizó de los más sangrientos.

La invasión al territorio iraquí se prolongó desde el 2003 hasta el 2011 provocando una guerra civil en el país y la aparición de  grupos terroristas como el autodenominado Estado Islámico, (DAESH), que se extendió por Siria e Irak.

Han pasado 15 años desde que el 9 de abril de 2003 las tropas estadounidenses se hicieran con el control de la capital de Irak, Bagdad. Uno de los objetivos principales de la invasión, que tuvo como consecuencia el derrocamiento de Saddam Hussein, fue la lucha contra el grupo terrorista Al Qaeda, apoyado, según las autoridades estadounidenses, por el gobierno iraquí. Otros de los argumentos que se airearon para justificar la invasión fue la supuesta existencia de armas de destrucción masiva, así como la lucha por la democracia.

Más tarde, se supo que en Irak no actuaba Al Qaeda. Sin embargo, tras la caída de Saddam Hussein, según distintas estimaciones, el número de atentados aumentó siete veces tan solo en los primeros tres años. De la misma manera, tampoco se descubrieron armas de destrucción masiva, aunque antes de la intervención EE.UU. aseguraba que Irak tenía armas nucleares y arsenales de armas químicas.

Quince años después, el país es el octavo más corrupto a nivel mundial. Los datos socioeconómicos, publicados por la organización Fund For Peace en su Índice de estados frágiles, permiten llegar a la conclusión de que Irak es un Estado fallido.

“La presencia de Estados Unidos aún es patente. Pese a la salida del Ejército, ahora actúa como el motor de los procesos políticos en Irak”, comenta Daham Alazawi, de la Comisión Independiente de Derechos Humanos iraquí. “La gente tiene miedo a hablar, lo que dificulta investigar”, se lamenta Alazawi. Según él, diferentes organizaciones internacionales e iraquíes han registrado miles de violaciones a los Derechos Humanos durante la ocupación estadounidense.

Los crímenes de guerra durante la ocupación son reiterados. Documentos como, por ejemplo, los Registros de la Guerra de Irak, filtrados por Wikileaks en 2010, evidencian torturas y ejecuciones por parte de la policía iraquí, mientras que decenas de civiles muertos quedan eclipsados por las cifras oficiales.

La batalla de Faluya en 2004 fue decisiva. Decisiva para el destino de los niños nacidos tras aquel ataque, pues cada vez se registran más casos de muertes, de cáncer y de malformaciones congénitas. “Mientras estuve en Irak recibí muchas denuncias de personas que habían sufrido los efectos de las armas químicas. Surgió una gran cantidad de enfermedades que antes no existían: niños muertos con malformaciones, minusválidos”, comenta Taher Boumedra, ex jefe de la Oficina de derechos humanos de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para Irak, (UNAMI, por sus siglas en inglés).

Los doctores atribuyen el aumento de casos al fósforo blanco y al uranio empobrecido que habrían usado las tropas estadounidenses durante los bombardeos. Pero Faluya no es la única localidad.

En Basra, en el sur de Irak, la cantidad de casos cancerígenos aumentó en “17 veces en comparación con los datos de 1991”, dice Souad Al Azzawi, profesora de ingeniería del medio ambiente. “Investigadores independientes comprobaron que en el pelo de las madres de niños nacidos muertos o con malformaciones había restos de uranio. Aunque Estados Unidos niegue el uso de uranio durante la guerra, estas mujeres tenían uranio en sus cuerpos”, añade.

Estos son solo dos ejemplos de las consecuencias de las invasiones encabezadas por Estados Unidos en Oriente Medio. En las operaciones militares se observan comportamientos sistemáticos, que permiten el apoyo de las organizaciones mundiales. Las mismas que justifican y dan “carta abierta” al accionar de los Estados Unidos que en ningún caso desempeñó un rol positivo en la región. La violación de los derechos de los países soberanos de Oriente Medio, sus habitantes y su patrimonio han producido en estos muerte, devastación y desolación mientras el mundo permanece ciego ante tanta desidia y horror.

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Ataque aéreo a Siria -“Bashar resiste el ataque”

Con la excusa del uso de armas químicas en la ciudad de Duma contra los civiles en Siria, el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, ha tomado la decisión de realizar un ataque masivo a tres instalaciones sirias, (depósitos de armamento). Dos, al oeste de Homs y una en la zona de Damasco. Esta decisión fue apoyada por Francia y el Reino Unido. El Estado Mayor Conjunto de EEUU justificó el ataque por  estar relacionados con un supuesto programa clandestino sirio de armas químicas. Según el Pentágono, fue una represalia puntual y por ahora no se prevén más ataques.

Bombardeo en territorio sirio

En la madrugada de este sábado, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido lanzaron ataques aéreos coordinados contra Siria, en respuesta al supuesto ataque químico perpetrado la semana pasada en Duma, en el extrarradio de Damasco, del que Occidente acusa a Al-Assad sin pruebas.

Se estima que emplearon en el ataque contra Siria 103 misiles de crucero, bombas guiadas y misiles aire-tierra lanzados desde buques y aviones de combate emplazados en el Mar Rojo, el Mediterráneo y la zona de Al Tanaf.

El presidente de la República Árabe Siria, Bashar Al Assad declaró “Esta agresión solo aumenta la determinación de Siria de seguir luchando y aplastando al terrorismo”. Según Al Assad los ataques “tendrán repercusiones destructivas en toda la región, pero en nada van a variar mis políticas”. “ Es hora de que las fuerzas occidentales que patrocinan a los terroristas reconozcan haber perdido el control”. “A la vez, se habrán dado cuenta de que han perdido la confianza de sus propios pueblos y de todo el mundo”.

Repercusiones de los aliados sirios

Vladimir Putin, presidente de Rusia solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para tratar la agresión de EEUU y sus aliados contra “un Estado soberano que está en la primera línea de la lucha contra el terrorismo”.

Las acciones militares realizadas por EEUU, Francia y Reino Unido, no fueron acordadas con el Consejo de Seguridad de la ONU y además se realizaron antes de que concluya la investigación de la OPAQ sobre el supuesto ataque químico en Duma. La Cancillería rusa condenó los ataques y declaró que el verdadero objetivo de las acciones de Washington, Londres y París era frustrar el trabajo de la OPAQ en Duma, cosa que quedó evidenciada ante el ataque sorpresivo que obvió todos los protocolos y las instancias diplomáticas.

Por su parte, el presidente de Irán, Hasán Rohani, ha condenado la “agresión” perpetrada en Siria por Estados Unidos, Reino Unido y Francia y ha advertido que “solo provocará más aniquilación y destrucción”, en un gesto de apoyo a su aliado sirio, Bashar al Assad.

Pedido a la ONU

ONU, (Sputnik). Rusia distribuyó en el Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de resolución que condena el ataque de EEUU y sus aliados contra Siria y llama a renunciar al ulterior uso de la fuerza contra el país árabe.

El documento, que deberá votarse al término de la reunión extraordinaria del Consejo que se celebra en estos momentos, “condena la agresión contra Siria por parte de EEUU y sus aliados en violación del derecho internacional y de la Carta de la ONU”.

Datos reales de la ofensiva tripartita contra Siria

El ejército sirio logró interceptar 13 misiles en la localidad Al Kiswah, al sur de Damasco; donde civiles y militares celebraron el fracaso del ataque occidental, liderado por el presidente de EE.UU., Donald Trump.

“Hemos resistido el ataque”, declaró un representante del Ejército sirio citado por la agencia Reuters. “Los rusos nos advirtieron de antemano, y evacuamos todas las bases militares hace unos días”, añadió.

Hasta el momento se registran tres heridos en la provincia de Homs producto de la acción bélica, basada en el envío de más de 100 misiles de crucero y misiles aire-tierra. En cuanto a daños materiales, no hay reportes de mayores destrozos.

A pesar del llamado de Siria y Rusia, entre otras naciones, de solicitar una investigación internacional para aclarar el presunto ataque químico, Trump decidió bombardear una vez más el país árabe, apoyado por la primer ministro británica Theresa May y el mandatario francés Emmanuel Macron.

El pueblo  celebra la defensiva del Ejército Sirio

Los sirios celebran el fracaso de la ofensiva por parte de esta “coalición tripartita” contra su territorio. Esta mañana, los habitantes de distintas ciudades sirias salieron a la calle con banderas celebrando la contraofensiva siria que permitió salvar miles de vidas. El pueblo sirio, junto a los militares, festejaron con banderas de la República Árabe Siria y de Rusia, principal aliado de Damasco en su defensa al ataque de EE.UU.; basado en el supuesto uso de armas químicas.

Las defensas aéreas sirias que aplastaron la agresión tripartita contra Siria.


Nota de bitácora: Agradecimiento especial a Majed Hermez, quien con su aporte hizo posible esta nota.


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