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Enfermedades del alma: los vicios propios

Una de las enfermedades del alma consiste en ocuparse de los vicios de los demás y cerrar los ojos ante los propios.

El remedio consiste en constatar la enfermedad del alma, conocer el alma y reconocer sus astucias; y también la constancia continuada de viajes y retiros*, y también mantenerse en compañía de la gente piadosa y aplicar sus preceptos.

Pero si el murid (aspirante, discípulo) no actúa para curar los vicios de su alma, que al menos se calle sobre los vicios de los demás, que los excuse y tape sus vicios esperando que así Dios cure los suyos.

Porque como dijo el Profeta – que Dios le prodigue bendiciones y paz -: “al que tape los defectos de su hermano, Dios le tapara los suyos”. Y también: “Al que busque los defectos de su hermano, Dios le buscará los suyos y lo desenmascarará, incluso en medio de su casa”.

A Muhammad bin Abd Allah bin Shadhah le oí decir que Ibn Zadan al-Mada’ini había dicho: “He visto gentes que tenían vicios y que callaban sobre los vicios de los otros y luego Dios tapaba sus vicios y estos vicios desaparecían. Y he visto gentes que no tenían ningún vicio y, habiéndose puesto a hablar de los vicios de los otros, contraían vicios”.


*Los viajes y los retiros son respectivamente las manifestaciones de la Belleza y del Rigor. Esta complementariedad se encuentra también en los Nombres divinos al-muhyl (el que da la vida), y al-mumit (el que da la muerte). El concepto de alternar continuamente entre un modo y el otro es muy corriente en el sufismo: eso permite al discípulo no aferrarse a uno de los dos aspectos y complacerse en el. Eso le da la posibilidad de llevar su búsqueda mas allá de los viajes y los retiros, sin detenerse en uno de ellos para encontrar la felicidad alli.


Por el Shaykh Al-Sulamí

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El Asno y el Camello- Cuento Sufí


Un asno y un camello caminaban juntos. El camello se movía con pasos largos y pausados. El asno se movía impacientemente tropezándose de vez en cuando.

Al fin el asno dijo a su compañero:

-¿Cómo es que me encuentro siempre con problemas, cayéndome y haciéndome rasguños en las patas, a pesar de que miro cuidadosamente al suelo mientras camino, mientras que tú que nunca pareces ser consciente de lo que te rodea, con tus ojos fijos en el horizonte, mantienes un paso tan rápido y fácil en apariencia?

Respondió el camello:

-Tu problema es que tus pasos son demasiados cortos y cuando has visto algo es demasiado tarde para corregir tus movimientos. Miras a tu alrededor y no evalúas lo que ves. Piensas que la prisa es velocidad, imaginas que mirando puedes ver, piensas que ver cerca es lo mismo que ver lejos. Supones que yo miro el horizonte, aunque en realidad sólo contemplo hacia el frente como modo de decidir qué hacer cuando lo lejano se convierta en cercano. También recuerdo lo que ha sucedido antes y así no necesito mirar hacia atrás y tropezar una vez más. De este modo lo que te parece confuso o difícil se vuelve claro y fácil.

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