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Latakia, cuna del excelente tabaco de fama mundial

Latakia, (en árabe, اللاذقية Al-Lādhiqīyah), es una localidad costera de Siria, situada al norte de Líbano, capital de la provincia homónima.

Latakia tiene muchos motivos para ser famosa, entre ellos el de dar nombre a un tipo de tabaco, (quizá el tabaco oriental más conocido), que entra en la composición de mezclas para fumar en pipa. Es un tabaco de aroma fuerte y seco, que recuerda a alimentos salados y ahumados.

Este tabaco recibe su nombre por la región de Siria en donde se embarcaba con destino a Europa. Es una variedad de tabaco Oriental, el “Shekel bind”, cuya característica principal es que curado al fuego queda ahumado. Su color es negro y es de una gran fortaleza por su alto contenido nicotínico.

Su aroma es ahumado, aunque una vez encendido en la pipa, cambia su sabor a leña o incienso.

Gracias a la gran y creciente demanda de esta variedad de tabaco, Chipre se ha sumado a Siria en la producción y cultivo. Utilizando igualmente una variedad de menos contenido nicotínico.

Este tabaco se utiliza principalmente en las mezclas inglesas en cantidades muy bajas por su intenso sabor, de otro modo anularía el sabor de los otros tabacos en la mezcla.


Hay dos variedades de Latakia:


Sobre los dos Latakia

Este articulo fue originariamente escrito en Pipe Friendly Magazine, que cesó su actividad en algún momento de 1998. Mucho ha sucedido desde su publicación, la incluyendo la perdida, de nuevo, del Latakia Sirio, el descubrimiento de buenas escoltas de ese maravilloso tabaco y la sucesiva destrucción de las mismas en un trágico incendio ocurrido en nuestras bodegas. Las mezclas han venido y se han ido, pero el mundo continua girando.

Introducción

Durante muchos años, el Latakia Sirio ha sido prácticamente imposible de obtener. Hemos escuchado muchos lamentos sobre el fallecimiento de estas nobles hojas, a menudo acompañados por una sensación de que si el Latakia Sirio todavía estaba disponible y de repente todo volvería a estar bien en el mundo de los tabacos. Sin embargo, este engaño no se limita ciertamente a la Señora Nicotina. En nuestra búsqueda de una mezcla de los antiguos tiempos, a veces parecemos perder de vista el hecho de que las cosas del pasado a menudo se vuelven más preciosas, una vez que ya no están disponibles para nosotros. (Esta es una de las tragedias del Arte, un artista rara vez es plenamente reconocido, económicamente, por su talento hasta su muerte, que nos asegura que no hay más de su obra en producción, por lo que su labor se torna preciada cuando antes era solo reconocida y en algunos caso, parecía un tanto extraña).

En nuestro duelo colectivo por la ausencia del sagrado Sirio, es fácil dar por sentado lo que tenemos. ¿Que pasa con las finas hojas de Chipre? Con el Latakia Sirio siempre mas perdido en el camino hacia nuestras pipas, tal vez sea un buen momento para examinar brevemente el mundo del Latakia, en general. Echando una mirada más de cerca, cada tipo nos ofrece la oportunidad de adquirir una nueva perspectiva de las dos variedades de estas maravillosas hojas.

Características del Latakia

Aunque el original Latakia Sirio, un ingrediente necesario en muchas de las mezclas clásicas de antaño, y la hojas Chipriotas comparten el nombre y la técnica de curación, estos dos tabacos son muy distantes entre si, cada uno de ellos con sus cualidades únicas y con muy diferentes personalidades.

El Latakia Sirio es producido a partir de hojas largas y estrechas de la planta conocida como Shekk-el-Bint. Después de su cosecha, las hojas se secan al sol, luego se cuelgan en los establos encima de fuertes fuegos de hierbas y maderas, que les imparten ese característico aroma ahumado y ese sabor peculiar.

Shekk-el-Bint es un tabaco fuerte, que posee generosas dosis de nicotina, parcialmente responsables de su robusto cuerpo al fumarse. Después del largo proceso de curación, las hojas adquieren un profundo color caoba/marrón, con un aroma acre y ligeramente ácido, que recuerda el de las fogatas de maderas encontradas en la playa. Su sabor muy firme y un poco picante, tal vez hasta se podría considerar áspero, fácilmente puede dominar una mezcla si se utiliza en gran medida, prevaleciendo sobre todo tabaco menos el Virginia más robusto.

En pequeñas cantidades, comparte matices con sus pares, en grandes cantidades, predomina demasiado. Fumado puro, se convierte francamente en un dictador, su carga sensorial se produce rápidamente y su regusto amargo perdura en la lengua por bastante tiempo. También produce una sensación “de que el techo este flotando” para los que no están acostumbrados o no toleran esas altas dosis de nicotina.

Su primo, el Latakia Chipriota, procede de la isla en el otro lado del Mediterráneo y comienza su vida como una planta de pequeñas hojas llamada Esmirna [Smyrna], o de la variedad Izmir. Se trata de un tabaco originario de Turquía ahora predominantemente sembrado en Chipre, con un contenido de nicotina menor y conocido por su sabor delicadamente dulce y por sus excelentes características de combustión. La hojas cosechadas se curan al aire en los talleres y luego son fumigadas de forma similar al Latakia Sirio.


El producto final es casi negro, con un aroma más oscuro y profundo que el homologo Sirio. Su sabor, en comparación, se presenta menos picante y su ahumado es menos redondo y especifico. Su dulzor no es tan notable como el de un Virginia madurado, pero es un poco más astuto, como llegando desde la oscuridad. Aunque es más gentil que el Sirio en su naturaleza, el Latakia Chipriota puede cubrir y hasta abrumar un tabaco más delicado que le ponga a su lado, si se utiliza en gran medida. Una sobrecarga sensorial, similar al de la variedad siria, se produce cuando el Chipriota es fumado puro, sin efectos especiales de Hollywood como los techos flotantes de antes, aunque su sabor es algo más efímero.

Cada uno de estos tabacos proporciona un color distinto y único en la paleta de un mezclador, y con la larga ausencia del Latakia Sirio, muchos colores del espectro de las mezclas de estilo inglés han desaparecido. Que el suministro de Latakia Sirio haya vuelto a aparecer, es una excelente noticia para los amantes de estos tabacos sofisticados, ya que expande y extiende el abanico de posibilidades para la creación de nuevas mezclas, que al mismo tiempo ofrezcan la oportunidad de revivir tal vez algunos de los clásicos del pasado.

Creando mezclas con Latakia

Mezclar es una labor de equilibrio; aunque las directrices se pueden inventar, no hay reglas fijas. Se debe tener en cuenta la fuerza y la profundidad de cada tabaco, tomado individualmente, junto con el resultado final que el mezclador esta buscando. Los porcentajes indicados en los párrafos siguientes solo sirven como un punto practico de referencia. Cada fumador reacciona individualmente a los distintos componentes de una receta, pero, en una mezcla bien ejecutada, cada ingrediente debe combinar armónicamente, dando lugar a un conjunto que resulta ser mucho más de la suma de sus partes.

Si el Latakia Chipriota se puede comparar a un fino Oporto añejado, el Sirio podría ser comparado con un seco Sherry Fino. Por esta razón, a estos dos tabacos se les debe dar un manejo muy distinto al crear una mezcla. Latakias de cualquiera de los dos tipos pueden ser detectados en una mezcla en cantidades tan diminutas como un 3%, y a partir de un 5% sus presencia es inconfundible. Más allá de estas pequeñas porciones, empiezan a hinchar sus plumas.

Cuando la cantidad de hojas chipriotas se acerca al 10%, su profundos, únicos sabores dulces cobran vida y su carácter se desarrolla continuamente hasta un nivel alrededor del 40/50%, momento en el que el Latakia prácticamente cubre con su sombra cualquier otro tipo de tabaco en una mezcla, el resultado es una perdida de matices y complejidad que se traduce en una experiencia bastante mono-dimensional al fumar. Ciertamente, hay mezclas que contienen más del 50% de Latakia Chipriota y estas son disfrutadas por muchos fumadores, atraídos más por la “Latakia Experience” que por cualquier otra alusión a la sutileza.

Debido a su dulzura, el Latakia Chipriota combina a la perfección, en medidas moderadas, con los Virginia, aumentando la complejidad de una mezcla, adicionando mas cuerpo y un sabor característico y ahumado. La combinación de hojas de Chipriota a los tabacos Orientales es quizás la que más cuidado necesita a la hora de emplearse. Debidos a su delicadeza, esos tabacos turcos son fácilmente dominados por los sabores más intensos del Latakia. Mientras que una mano delicada es recompensada por una mezcla de sutileza sublime, un toque pesado es como ponerles demasiadas guindillas a una salsa, una experiencia que no se olvida pronto, en todos los sentidos que queramos darles a esta última definición.


El carácter del Latakia Sirio, tal como el alcohol en un vino reservado, comienza a emerger completamente entre el 10-12% y aumenta su voz hasta llegar a ser absolutamente dominante acercándose al 30-35%, donde su sabor intenso puede llegar a ser desagradable si no se mitiga con una cuidadosa selección de las otras hojas. Un cuidado especial se debe tomar al mezclarse con los tabacos más delicados para evitar esa dominación sensorial, donde los sabores de especias y acres del Latakia consumen gran parte de la atención del fumador, dejando poco espacio para la sutileza. Una consideración adicional merece el contenido de nicotina, el Latakia Sirio es un tabaco más fuerte que los demás y demasiado en una mezcla puede crear una verdadera sensación de brazos caídos al fumar.

El Latakia Sirio posee un aroma mas intenso pero de alguna manera también más transparente que el Chipriota. Usado con moderación, puede añadir nuevas dimensiones a una mezcla con Orientales con su sabor agudo y directo. Sin embargo, se debe prestar mucha atención al mezclarlo con Virginias. En pequeñas cantidades, puede añadir un brillo agradable a un más oscuro Virginia madurado pero, de nuevo, si se usa demasiado, los resultados pueden ser discordantes. Como cualquier especia, mantenerse en el lado de la precaución es generalmente el enfoque más racional.

Conclusiones

El Latakia es conocido en Siria como Abourihm, el Rey del Sabor, y es fácil intuir como este nombre artístico se produjo. También resumimos que, fuera de balance, este Latakia puede convertirse en un déspota arrogante, encarcelando cualquier otro sabor que se atreva a desafiar su Ley. El mezclador, en calidad de consejero del trono, puede sacar lo mejor que este monarca reinante tiene que ofrecer, sugiriéndole que su gobierno sea amable, justo y equitativo y que no se coloque a si mismo demasiado por encima de sus súbditos leales, que contribuyen cada uno con algo esencial para el Reino.

Ha sido raro, en los últimos tiempos, que a la comunidad de los pipafumadores le haya llegado ninguna noticia verdaderamente importante, especialmente en relación con los tabacos. El supuesto retorno del Latakia Sirio por nuestros lares es como la champaña en una ceremonia de inauguración, aunque no debemos olvidar de hacer los honores a la Reina Soberana de Chipre. Si preferimos el Rey a la Reina, o mejor aún, podemos disfrutar de ambos, cada uno por sus cualidades únicas, entonces alcemos nuestras pipas hacía ambos tronos al grito de ¡Viva el Rey!

Por Gregory L. Pease *
Titulo Original: A tale of two Latakias

* Gregory L. Pease es considerado un experto de fama mundial en materia de tabacos. Es el maestro mezclador de la famosa marca que lleva su nombre y además de las mezclas Two Friends, junto con Craig Tarler, (de la casa Cornell & Diehl). En el pasado produjo otras mezclas famosas, bajo la marca Friedman & Pease.


Con información de Pipa Mundo y Tobaccosophy


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Antiguos pueblos de Oriente Medio – Las ciudades de la Gran Sûrya

Ugarit

Ugarit era una próspera ciudad cosmopolita en el segundo milenio a.C., situada en un montículo conocido como Ras Shamra, en la costa mediterránea de lo que actualmente es el norte de Siria. Abarcaba un territorio de aproximadamente 60 kilómetros desde el monte Casio en el norte hasta Tell Sukas en el sur, y de 30 a 50 kilómetros desde el Mediterráneo en el oeste hasta el valle del Orontes en el este.

Las Ciudades más antiguas

En las regiones costeras del Levante mediterráneo prosperaron, a lo largo de II milenio aC, diversas ciudades –estado, como Ugarit, Byblos, Alalakh, Karkemish o Tell Abu Hawan, que basaban su esplendor en las actividades comerciales y sobre todo en la eficacia de sus complejos sistemas administrativos. En todas ellas aparecieron minorías hegemónicas que desarrollaron el sistema parcial como forma de control político, social y económico instaurando verdaderas dinastías que llegaron a tener relaciones comerciales y diplomáticas con los grandes Estados del entorno. En estas ciudades convergían las culturas cananeas, hititas, amorreas, fenicias, egipcias entre otras. Sin lugar a dudas, la cuna de la civilización en la Edad de Bronce que dejó un legado de valor incalculable para toda la civilización de Oriente Medio.

Ugarit, la cuna de la escritura

 La ciudad cananea de Ugarit (o Ras Shamra), en la costa de Siria, (cerca de la actual Latakia), descubierta y excavada por C. Schaeffer en 1929, llega a su apogeo en el II milenio a.C. Sus relaciones comerciales incluían hititas y egipcios, así como las tierras del interior, por donde se comunicaba con Mesopotamia a través de centros intermedios, como Ebla, (Siria).

Su puerto de Minet-el-Beida conoció entonces una desbordante actividad gracias a su potente flota, convirtiendo a la ciudad  en el principal enclave portuario y comercial del Levante mediterráneo, desde el que se exportaba grano, aceite, vino, madera, cerámica y objetos suntuarios a diversos lugares del Mediterráneo. Pero además, Ugarit controlaba un territorio de unos dos mil kilómetros cuadrados, dedicado a las actividades agrícolas y ganaderas. Su apogeo urbano se centra entre 1400 y 1182 a.C., cuando se inicia la dinastía real del Bronce reciente, con el reinado de Amistamru I, finalizando con el de Ammurapi, poco antes de ser destruída por los “Pueblos del Mar”.

Ugarit se extendía sobre 20 hectáreas y tenía entonces, hacia mediados del II milenio a.C., un complejo palacial que ocupaba unos diez mil metros cuadrados, con amplias estancias, sala de recepciones, biblioteca y estancias reales dotadas de agua corriente mediante un complejo y eficaz sistema de canalización.


Ugarit

Baal, el señor de Ugarit

El gran templo de la ciudad estaba consagrado a Baal “señor” de Ugarit. Su entramado urbano estaba dotado de calles enlosadas y se distribuía por barrios. Las casas señoriales de los ricos comerciantes y de la nobleza contaban con amplias estancias y espacios para el almacenamiento. Muchas de ellas contaban con un hipogeo bajo el piso de la vivienda, con una entrada por medio de un corredor descendente dotado de escaleras, donde se inhumaban a los difuntos con ricos ajuares funerarios que   denotaban su elevada condición social. Otros barrios eran de trabajadores portuarios y de comerciantes. La ciudad estaba rodeada de una gran muralla pétrea con una amplia puerta principal en bóveda por aproximación de hiladas pétreas, al estilo hitita.

El alfabeto Ugarítico

En el contexto de sus sistema palacial se comenzó a utilizar la escritura, primero acádica, de origen mesopotámico, que muy pronto se convirtió en alfabética, con 30 letras que se ampliaron a 32 a inicios del siglo XIV a. C. La escritura ugarítica fue la primera escritura alfabética en el mediterráneo, de la que partieron otros sistemas posteriores. Ha sido considerada por algunos autores como la base de la escritura fenicia y de otros sistemas contemporáneos. La lectura de los archivos de Ugarit supuso una revelación en muchos aspectos, puesto que los textos literarios, en los que, además de la administración palacial se recogían mitos, leyendas y tradiciones ugaríticas, han puesto de manifiesto que el origen de algunos textos bíblicos posteriores como los salmos del Rey David parecen proceder de poemas ya conocidos en Ras Shamra.

Ugarit alcanzó su apogeo entre 1400 y 1200 a.C. Por entonces sus relaciones comerciales incluían las orillas del Mediterráneo oriental, desde Chipre a Egipto y por el interior, a través de Alalakh y Khalba, llegaban a Karkemish y por el hasta Mari, como punto intermedio hacia el valle medio del Éufrates. Poco después tras la batalla de Kadesh entre hititas y egipcios por el dominio de la franja levantina (1286 a.C.), la ciudad quedó bajo la órbita hitita convirtiéndose en tributaria de Hattusha. Poco después de 1200 a.C- fue destruída, cuando las incursiones de los “Pueblos del Mar” llegaron   hasta la costa siria, coincidiendo con la crisis generalizada en el Mediterráneo oriental. El final definitivo de Ugarit se atribuye a un jefe libio llamado Sheshou, que hacia 935 se apodera de la ciudad, pasando a ser fenicia, (con la infraestructura portuaria intacta), posteriormente  griega y, por fin, romana.


Byblos Ciudad Estado de las costas Libanesas

En la costa libanesa la ciudad-estado de Byblos, con sus dos puertos comerciales, desempeñó un papel semejante, muy relacionado con Ugarit, Egipto y centros del interior, como Ebla, que también le servía de enlace con los Estados de Mesopotamia. A inicios del II milenio a.C. alcanzó un primer momento de apogeo como capital urrita, estableciendo una red de relaciones comerciales que llegaba hasta Egipto, Anatolia y Mesopotamia. A mediados del milenio estaba rodeada de un complejo de murallas y tenía dos santuarios y un gran templo consagrado a Baalat Gebal. En su barrio noble había un gran palacio con diversas dependencias y una biblioteca en la que se guardaban documentos escritos en jeroglífico de origen egipcio; sus señores se hacían enterrar en grandes hipogeos excavados en la roca con suntuosos ajuares funerarios.

En uno de sus barrios hubo una delegación de comerciantes egipcios. También se aprecia una fuerte influencia hitita, perceptible en algunos materiales arqueológicos, como el conocido sarcófago del rey Ahiram, jalonado con figuras de leones como los de Hattusha. Sus relaciones con Micenas, en el Peloponeso, también quedan reflejadas en los vasos cerámicos con asas de estribo y en los marfiles decorados al estilo micénico, así como en los hallados en la tumba del rey Ahiram, del siglo XIII a.C. Su esplendor  llega hasta la crisis de finales del milenio, cuando también es destruida por las incursiones de los “Pueblos del Mar”, como otros centros cananeos y amorreos del Levante.

Ugarit

Ebla, la ciudad de las caravanas

Algo más al interior, en los límites del desierto de Siria, la ciudad-estado de Ebla, (Tell Mardikh), alcanzó también sus momento de plenitud entre 1500 y 1350 a.C., configurándose como un gran centro de poder situado en una zona estratégica de la ruta caravanera que unía el norte de Siria con Jordania, Palestina y Mesopotamia con las costas mediterráneas. Entre sus materiales, la misión italiana que excavó el yacimiento entre 1985 y 1990 ha encontrado objetos de la Baja Mesopotamia, de los puertos mediterráneos de Ugarit , Byblos y de otros puntos de Siria e Irak, que se encuentran en los museos arqueológicos de Alepo, Damasco e Ibilch.

Un gran complejo palacial, con archivo de documentos, presidía el centro de la ciudad, que estaba rodeada de una larga muralla en todo su amplio perímetro, en el que se ha calculado una población de más de tres mil personas, dos grandes templos, dependencias de almacenamiento y puestos caravaneros para los comerciantes.


Alalakh, un puente  entre Europa y Medio Oriente

En el sureste de Turquía, en las fronteras con Siria, la ciudad de Alalakh, (Tell Atchana, llanura de Amuq), excavada por Sir Leonard Wooley  y el British Museum del Levante, situado en la intersección de dos grandes rutas comerciales de la Edad de Bronce: la que unía Oriente Medio y Europa, por un lado, y la que unía Anatolia y el Levante Mediterráneo, por otro.

En su fase de esplendor, entre 1700 y 1500 a.C., contaba con un complejo palacial, que había sido construido ya en la fase del nivel XII (2700-2350 a.C.), con los archivos y almacenes que estaba rodeada de una muralla con un acceso porticado decorado con leones esculpidos.

 El palacio  de su fase final (nivel VII), contaba con un archivo en el que había documentos escritos en cuneiforme, en los que se relatan sus relaciones con otras ciudades-estados y reinos entre ellos el de Yamkhad, (Alepo, Siria). Algunas estancias de su palacio estaban decoradas con frescos de estilo semejante a los del palacio de Cnossos en Creta, aunque por lo menos un siglo anteriores a aquellos. Aunque se detecta una destrucción de la ciudad entre 1650 y 1630 a.C. atribuida a una incursión de Hatusilis I de Hattusa, la ciudad se recuperó y continuó con sus actividades hasta finales de la Edad de Bronce.

Por J.J Eiroa

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Restauración de piezas arqueológicas en Palmira destruidas por Daesh

León de Palmira

La Dirección General de Antigüedades y Museos continúa restaurando las piezas arqueológicas de Palmira, en el museo nacional de Damasco.

Las piezas fueron destrozadas a manos de la organización terrorista de DAESH.

El Director General de Antigüedades y Museos Dr. Mahmoud Hamoud, dijo que ´se está utilizando los medios más sofisticados y la tecnología moderna avanzada en las obras de restauración’.

Recordó que el año pasado, el taller, en colaboración con un equipo de expertos de Polonia, lograron restaurar la estatua de león Al-Lat de más de 2.000 años de antigüedad.


La pieza, que pesaba 15 toneladas y medía 3,5 metros de alto, fue destruida y estaba ubicada en el jardín del Museo de Palmira, que se localiza cerca de las ruinas grecorromanas que han hecho famosa a esta ciudad del este de la provincia central de Homs.

Ocho estatuas de hombres y mujeres, procedentes de la antigua Palmira, y que adornaban tumbas en Manbech, un bastión del E.I en la provincia de Alepo, fueron destruidas por los extremistas.

Los radicales volaron dos santuarios islámicos en Palmira, que estaban fuera de la zona monumental.

Esta localidad es uno de los seis sitios sirios incluidos en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Palmira fue en los siglos I y II d.C. uno de los centros culturales más importantes del mundo antiguo y punto de encuentro de las caravanas en la Ruta de la Seda, que atravesaban el árido desierto del centro de Siria.

Antes del inicio de la contienda, en marzo del 2011, sus ruinas eran una de las principales atracciones turísticas del país y de la región.

El E.I, que a mediados de mayo de 2015 se hizo con el control de la población de Palmira y de la zona monumental, difundió el 26 de mayo de ese mismo año, un vídeo con supuestas imágenes de las ruinas en el que aparentemente no se apreciaban daños.

El Dr. Mahmoud Hamoud  reveló que se enviará una misión nacional a la ciudad de Busra Cham para realizar un estudio arqueológico de la ciudad a fin de evaluar los daños que sufrió a mano de los terroristas.

Con información de Sana


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