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Invierno – Muhammad Al Magut

Latakkia – Siria

Invierno 

Como lobos en una estación seca
Germinamos por todas partes
Amando la lluvia,
Adorando el otoño.
Un día incluso pensamos en mandar
Una carta de agradecimiento al cielo
Y en lugar de un sello
Pegarle
Una hoja de otoño.
Creíamos que las montañas se desvanecerían,
Los mares se desvanecerían,
Las civilizaciones se desvanecerían
Pero permanecería el amor.
De pronto nos separamos:
A ella le gustan los grandes sofás
Y a mí me gustan los grandes barcos,
A ella le gusta susurrar y suspirar en los cafés
Y a mí me gusta saltar y gritar en las calles.
A pesar de todo
Mis brazos se abren al universo
Esperándola.

Muhammad Al Magut 

Del poemario La alegría no es mi profesión, (Al-farah laysa mihnati)

Traducido del árabe por María Luisa Prieto



Nacido en Salamiya, (Siria) en 1934, Muhammad Al Magut es uno de los más destacados poetas árabes contemporáneos y uno de los pioneros en la renovación de la poesía árabe.

De origen humilde y autodidacta, a su llegada a Beirut a finales de los años cincuenta entró en el círculo de los poetas de vanguardia, siendo muy bien acogido y participando plenamente en la renovación junto a poetas como Adonis y Yusuf Al Jal.

Su estilo se caracteriza por el uso de la prosa poética, un lenguaje fresco y espontáneo y unas imágenes complejas y originales para expresar sentimientos individuales y colectivos, como el problema de la libertad y la justicia en el mundo árabe.

Sus principales obras poéticas son:

Tristeza a la luz de la luna, (Huzn fi daw al qamar) (1959).

Habitación con millones de paredes, (Gurfa bi malayin al-yudrán) (1964).

La alegría no es mi profesión, (Al-farag laysa mihnati) (1970)

Además de sus obras poéticas, ha escrito varias novelas, obras teatrales y guiones cinematográficos, gracias a los cuales, películas como Las fronteras, (Al-hudud), y El informe, (Al-taqrir), se han convertido en clásicos del cine árabe.

Su brillante trayectoria literaria ha sido reconocida con diversos premios, entre ellos:

Premio del periódico Al Nahar de poesía (1950).

Premio Said Aql de teatro (1973).

Medalla de teatro experimental. El Cairo (2000).

Premio de poesía de la fundación Sultán Alwis (2005).


Con información de Poesía Árabe

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Antiguos pueblos de Oriente Medio- Filisteos

Todo lo que se escribió sobre el origen de los filisteos se limitó principalmente a especulaciones sobre las fuentes bíblicas.

Las fuentes extrabíblicas acerca de los filisteos se encontraron en Egipto; pertenecen al reinado del faraón Ramsés III, (1184-1153 a. C.), y los describen como parte de una coalición que conocemos como “Pueblos del Mar”. En el famoso texto de su templo funerario en Medinet Habu, se les denomina peleset, y han sido identificados como los filisteos de la Biblia porque la “proximidad onomástica hizo que pronto se aceptara que los peleset de los textos egipcios no eran más que los filisteos de los que habla la Biblia”.

Las excavaciones realizadas en las tres últimas décadas del siglo pasado proporcionaron elementos adicionales para la investigación de la procedencia de los filisteos, todos ellos correspondientes a su cultura material, como son las instalaciones de cocina, los hábitos alimentarios y otros aspectos de la etnicidad filistea, que apoyan el paradigma de una migración procedente del Egeo o de algún lugar del Mediterráneo oriental.

Los filisteos fueron un pueblo que se estableció en Canaán a principios del siglo XII a. C. procedente de algún lugar del Mediterráneo oriental y llevando consigo su cultura material. Son conocidos gracias a la Biblia desde hace siglos; de hecho, hasta una época reciente, ésta era la única fuente sobre ellos de la que disponíamos. Las historias al respecto relatadas en los libros del Antiguo Testamento han suscitado la atención de los hombres durante siglos: es el caso de la historia de Sansón y Dalila y de la de David y Goliat, entre otras, reflejadas en la pintura, la literatura, el teatro y, más recientemente, el cine.

Según referencias bíblicas, los filisteos son mencionados más de 250 veces. Pueden distribuirse en tres grupos correspondientes a tres períodos conectados con la historia de los israelitas, a los que se añade un cuarto grupo, dedicado a los profetas: el período de los patriarcas, el período de los jueces, el período de la monarquía unida y dividida y los profetas.

La primera referencia a los filisteos se halla en la llamada “Tabla de las Naciones”, donde se incluye una mención interesante del origen de los filisteos, situado en Kaftor, (nombre bíblico de la isla de Creta, de donde son originarios los filisteos, Dt 2, 23; Jr 47, 4; Am 9, 7).

Esta mención de los filisteos en esta época se ha visto como un anacronismo, de igual modo que la referencia incluida en el libro del Éxodo, donde se alude al camino de la tierra de los filisteos”, el que los hebreos no utilizaron cuando emprendieron el trayecto a la tierra prometida por mandato de Dios. En el mismo Éxodo, se señalan los límites de la tierra concedida a los hebreos, que comprende desde “el Mar Rojo hasta el mar de los filisteos, es decir, el Mediterráneo.

Formas de escritura

Hay indicios que los filisteos llevaron al Levante una escritura propia, proveniente de su lugar de origen, o bien adoptada poco después de su arribo a finales de la Edad del Bronce. Se han encontrado unos pocos artefactos filisteos con escritura que ha sido comparada con diversos textos de la Edad del Bronce egeo y chipriota, en especial, la escritura conocida como chipro-minoica, que se encuentra sin descifrar. La chipro-minoica es una escritura lineal que aún no ha sido descifrada. Fue utilizada durante la Edad del Bronce. Una de las inscripciones Chipro-minoica es una tablilla de arcilla encontrada en Enkomi y fechada en el año 1500 a.C. La inscripción misma recuerda a la Lineal A495. La escritura chipro-minoica tiene un poco más de cien signos, y por lo tanto debe ser un silabario, con un signo para cada posible sílaba.

La mayoría de los signos se encontraron en un cilindro de arcilla de Enkomi del siglo XIV a.C., con un total de 179.499. Otros fragmentos de cilindros proporcionaron 167 signos adicionales, mientras que los restos de dos tablillas de arcilla halladas en Ras Shamra, (Ugarit), proveyeron una importante prueba de la presencia de chipriotas en el Levante a finales de la Edad del Bronce. Las dos tablillas sumaron 32 signos más al repertorio. Además de cilindros y tablillas, también se encontraron inscripciones en otros objetos como bolas de arcilla, en Enkomi, Kition y Hala Sultan Tekke, que aportaron un buen número de signos 501, 359 en total 502. Las inscripciones se encuentran en 167 objetos diferentes, con un total de un poco más de 1.000 signos.

(Tablilla MY Oe 106, encontrada en Micenas en la “casa del vendedor de aceite”, de circa 1250 a.C. Museo Arqueológico Nacional de Atenas, Tablilla 7671.)

 

Migraciones filisteas

Para muchos investigadores, uno de los factores más importantes que desencadenaron el fin de la Edad del Bronce, y que también explicaría las primeras migraciones de los Pueblos del Mar, es el cambio climático, que se manifestó en prolongadas sequías, que, a su vez, se tradujeron en hambrunas. También cuentan textos históricos que relatan migraciones motivadas por sequías en el mundo antiguo. Por ejemplo, los relatados por Heródoto y  Estrabón.

Otro de los factores que pudieron propiciar la crisis fue el de las invasiones de extranjeros que interrumpieron las rutas comerciales internacionales, lo que alteró las economías que dependían de la importación de materias primas.

La teoría predominante es que Ramsés III después de derrotar a los Pueblos del Mar, permitió a los filisteos establecerse en la llanura costera sur de Canaán. Esta idea fue desarrollada por Gastón Maspero, que sostuvo en base del texto del Papiro Harris I, que los filisteos se instalaron en calidad de vasallos en ciudades de dominio egipcio.

“Yo he extendido mis fronteras de Egipto derrotando a quienes habían transgredido sus tierras. Aniquilé a los denyen en sus territorios, los tjeker y los peleset fueron hechos ceniza. Los sherden y los weshesh del mar fueron convertidos en inexistentes, saqueados de una vez y traídos como botín a Egipto, [siendo este tan numeroso], como la arena de la playa. Los confiné en fortalezas sometidas a mi nombre; numerosísimos eran sus mozos. Les cobré tributo anual a todos, en tejido y en grano de la hacienda y de los graneros”.

Alrededor del año 1200 a. C., con posterioridad al fin de la civilización micénica, los filisteos emigraron a la costa sur de Canaán procedentes del mundo egeo, culminando así con un pueblo emblemático gracias a las constantes batallas contra los israelitas. Fundiéndose con otras civilizaciones de los pueblos de Canaán.

Por: Marcelo José Alesso- Los filisteos: la emigración de un pueblo y su instalación en Canaán-Universidad Carlos III de Madrid.

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Escritura cuneiforme – Antiguos signos que expresan sonidos

La escritura cuneiforme es el más antiguo sistema de escritura conocido hasta la fecha. Son tabletas de arcilla y ocasionalmente tabletas de metal y piedra, y su origen está en la antigua Mesopotamia. Se llama cuneiforme porque para trasladarla a la arcilla húmeda utilizaban unas cañas biseladas en forma de cuña.

Distinguido por sus marcas en forma de cuña, la escritura cuneiforme es la forma más antigua de escritura en el mundo, apareciendo por primera vez incluso antes que los jeroglíficos egipcios.

Cuneiform, un completísimo libro de Irving Finkel y Jonathan Taylor, conservadores de la más amplia colección de tabletas existente en el mundo, la del British Museum. Allí se guardan unos 130.000 ejemplos de esta escritura

Este sistema de escritura no es un alfabeto ni tiene letras. Utiliza entre 600 y 1.000 caracteres para escribir palabras o sílabas, o parte de ellas. Los dos principales idiomas escritos en cuneiforme son el Sumerio y el Acadio, localizados geográficamente en la actual Iraq, aunque más de una docena de idiomas fueron representados con esta escritura. Si la escritura cuneiforme se utilizara actualmente podría servir para representar diversos idiomas como el chino, húngaro, inglés o español.

A partir de estos comienzos, los signos cuneiformes se combinaron y desarrollaron para representar los sonidos, por lo que se podían usar para grabar el lenguaje hablado. Una vez que esto se logró, las ideas y los conceptos se pudieron expresar y comunicar por escrito. Se han encontrado cartas encerradas en sobres de arcilla, así como obras de literatura, como la Épica de Gilgamesh. Los relatos históricos también han salido a la luz, al igual que las enormes bibliotecas como la que pertenece al rey asirio, The Flood Tablet, que relaciona parte de la Epopeya de Gilgamesh Ashurbanipal (668-627 aC).

Antecesora de la escritura egipcia

Este tipo de escritura se usó por primera vez hacia el 3.400 a.C. En un primer momento se utilizaron imágenes elementales que fueron también usadas para recoger sonidos y se utilizó hasta el primer siglo después de Cristo. Casi con certeza, la escritura egipcia evolucionó de la escritura cuneiforme; no puede haber sido una invención inmediata.

Los dos materiales se encontraban fácilmente en los ríos que recorrían las ciudades de Mesopotamia, actualmente Irak y este de Siria. La palabra cuneiforme viene del término latino cuneus, es decir, cuña, y significa en forma de cuña. La mayoría de las tablas cabían en la palma de la mano y era usadas solo una vez y por un corto tiempo, quizás unas pocas horas o días en la escuela, o unos pocos años en el caso de un préstamo. Por eso es una casualidad que hayan sobrevivido al paso de los años.

Son capaces de leer la escritura cuneiforme aquellos que para dominarla habrían de  aprender diversas lenguas muertas y miles de signos, muchos de los cuales tienen más de un significado o sonido.

El British Museum organiza visitas escolares y los niños que conocen la escritura cuneiforme se interesan por ella porque está realizada sobre arcilla en cuñas puntiagudas. Muchas de las tabletas del British Museum corresponden a ejercicios escolares de caligrafía y ortografía.

Las escrituras antiguas son una prueba de que los seres humanos han experimentado nuestras ideas y problemas “modernos” durante miles de años. A través de la escritura cuneiforme escuchamos las voces no solo de los reyes y sus escribas, sino también de los niños, los banqueros, los mercaderes, los sacerdotes y los sanadores, tanto mujeres como hombres.

 Con información de  History Extra

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