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La Diosa Mesopotámica que dio Origen a la danza de los 7 velos

El mito de la diosa Ishtar de la mitología mesopotámica, diosa babilónica del amor, la fertilidad y la guerra, conocida también como Inanna en Sumeria o Astarté en Fenicia inspiro a la famosa danza de los 7 velos.

La leyenda cuenta que al morir Tammuz, su esposo, Ishtar descendió a los infiernos para arrancarle a su hermana, la terrible Ereshkigal, el poder sobre la vida y la muerte. Para eso, ella tendría que pasar por siete portales y en cada uno dejar algo de su pertenencia, en las seis primeras puertas se despojó de sus joyas y en la última de su atuendo.

“En la primera puerta el demonio guardián obligó a Ishtar a entregar sus sandalias, que los hombres sabios dicen que simboliza entregar la voluntad.

En la segunda puerta la diosa tuvo que dejar sus enjoyados brazaletes de los tobillos, que los hombres sabios dicen que significa entregar el ego.

En la tercera puerta entregó sus ropas, que supone entregar la propia mente.

En la cuarta entregó los cuencos dorados que cubrían sus pechos, que es como entregar la actividad sexual.

Y en la quinta puerta entregó su collar, que supone desprenderse de éxtasis de la Iluminación.

En la sexta puerta entregó sus pendientes, que significa entregar la magia.

Y finalmente, en la séptima puerta, entregó su corona de mil pétalos, que es entregar la divinidad.”

Hasta que llegó desnuda e indefensa ante Ereshkigal, que la mató y colgó su cuerpo en un clavo. En la tierra cesa el sexo y la procreación. Pero los dioses crearon un ser capaz de entrar en el mundo de los muertos para resucitar a Ishtar.  El mensajero de los dioses, Papsukkal, informa a Ea, dios de los dioses. Ea crea al eunuco Asu-shu-namir y lo envía al inframundo a pedirle a Ereshkigal la vejiga que contiene el agua de la vida. Ereshkigal se la entrega y el eunuco Asu-shu-namir la vierte sobre Ishtar quien resucita y regresa al mundo atravesando de nuevo las siete puertas y recogiendo cada una de sus prendas.

Cuando sale del inframundo para reunirse con su marido Tammuz, está de nuevo completamente vestida. No obstante, en la leyenda no se hace mención a velos, sino joyas; y no hay ninguna danza. De todas maneras, las mujeres asirias y babilónicas honrarían a su diosa de la fertilidad, amor y sexo representando la danza de los siete velos. Cada velo del que se desprenderían, representaría una de las puertas y una de las prendas que Ishtar tuvo que dejar y volver a recuperar en su camino y regreso al inframundo.


Salomé

Otra de las versiones, quizás la más conocida, y la que más despierta la curiosidad de todos es la de Salomé. La Biblia nos dice que Juan el Bautista estaba detenido por Herodes debido a que había condenado el hecho de que conviviera con Herodías, la mujer de su hermano Filipo. Herodes no se atrevía a matar al profeta, pero Herodías quería castigarlo. En una fiesta la hija de Herodías baila para Herodes, este entusiasmado con su sobrina le ofrece concederle cualquier cosa que pida. La chica, instigada por su madre, pide la cabeza de Juan el Bautista en bandeja de plata. (Mateo 13, 3-12 y Marcos 16, 17-29).

Según San Marcos: (Marcos 6:21-28)

21 Pero venido un día oportuno, en que Herodes, en la fiesta de su cumpleaños, daba una cena a sus príncipes y tribunos y a los principales de Galilea,

22 entrando la hija de Herodías, danzó, y agradó a Herodes y a los que estaban con él a la mesa; y el rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré.

23 Y le juró: Todo lo que me pidas te daré, hasta la mitad de mi reino.

24 Saliendo ella, dijo a su madre: ¿Qué pediré? Y ella le dijo: La cabeza de Juan el Bautista.

25 Entonces ella entró prontamente al rey, y pidió diciendo: Quiero que ahora mismo me des en un plato la cabeza de Juan el Bautista.

26 Y el rey se entristeció mucho; pero a causa del juramento, y de los que estaban con él a la mesa, no quiso desecharla.

27 Y en seguida el rey, enviando a uno de la guardia, mandó que fuese traída la cabeza de Juan.

28 El guarda fue, le decapitó en la cárcel, y trajo su cabeza en un plato y la dio a la muchacha, y la muchacha la dio a su madre.

Relato según San Mateo: (Mateo 14:1-11)

  En aquel tiempo Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús,

y dijo a sus criados: Este es Juan el Bautista; ha resucitado de los muertos, y por eso actúan en él estos poderes.

Porque Herodes había prendido a Juan, y le había encadenado y metido en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano;

porque Juan le decía: No te es lícito tenerla.

Y Herodes quería matarle, pero temía al pueblo; porque tenían a Juan por profeta.

Pero cuando se celebraba el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio, y agradó a Herodes,

por lo cual éste le prometió con juramento darle todo lo que pidiese.

Ella, instruida primero por su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista.

Entonces el rey se entristeció; pero a causa del juramento, y de los que estaban con él a la mesa, mandó que se la diesen,

10 y ordenó decapitar a Juan en la cárcel.

11 Y fue traída su cabeza en un plato, y dada a la muchacha; y ella la presentó a su madre.

La Biblia dice que Salomé bailó para Herodes, pero no que lo que bailó fuera la danza de los siete velos. No se especifica qué tipo de danza bailó, si era seductora, si implicaba desvestirse, ni se nombra a los velos, ni el número siete, de hecho, en los evangelios no mencionan ni siquiera su nombre, solo la llaman hija de Herodías.


La danza de Salomé en la pluma de Oscar Wilde

El creador fue Oscar Wilde, él escribió esta obra dramática pensando en su amiga Sarah Bernhardt, quien luego la interpretó. En 1892, se prohibió su estreno basándose en una ley que prohibía poner en escena textos sagrados. La obra se representó por primera vez en París, en 1896, estando el autor en prisión. En esta obra, Salomé se enamora de J. Bautista y baila seductoramente con 7 velos para persuadir a su padrastro de que lo mate por ignorarla. En 1905 el músico alemán Richard Strauss compuso una ópera basándose en la obra. La obra fue “escandalosa e inmoral” para aquella época y finalmente se censuró.

La leyenda mitológica de Ishtar, Diosa del Amor y la Fertilidad, nos lleva a su más antigua y mística raíz, y aunque la obra de Oscar Wilde como la ópera de Richard Strauss no coinciden en absoluto con la referencia bíblica de Salome,  es la Salome de los siete velos, inventada por la creatividad de estos artistas irreverentes, la que quedó grabada a fuego en la memoria colectiva y la que conectan invariablemente con la danza árabe.

Más tarde, se llevó al cine y Hollywood inmortalizó la danza de los siete velos, con Rita Hayworth en el papel de Salomé. Los velos, las transparencias y el sugerente vestuario develando el escultural cuerpo y la incomparable belleza de la Hayworth son el cóctel explosivo, por el cual una danza que nunca existió, como la danza de los siete velos, perdure a través del tiempo, en la imaginación y la memoria de muchos hombres. Por eso, es entendible cuando alguien, sabiendo que haces danza árabe, pregunta: “Y, ¿hacen la danza de los siete velos?”. La respuesta larga sería la explicación dada aquí, y la corta: “No, Rita hay una sola, y sólo ella puede interpretar a Salomé”.

De este modo, la danza de los siete velos pasó del rito ancestral en honor a la diosa Ishtar, a la cultura popular oriental, a la reinterpretación occidental como el baile sensual de la seductora bíblica Salomé y, finalmente, a nuestros días, asociado al striptease.

Con información de alnouart

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Asesinato de Hassan-i Sabbah

HASSAN-ISABBAH
Nacido en 1034, YEMEN (?)
Fallecido en 1124, IRÁN
Líder de los hashashin

Según cuenta la leyenda, Hassan-i Sabbah llevaba a cabo ejecuciones con su ejército privado de jóvenes asesinos fuertemente drogados, los hashshashin, quienes se convertían en eficaces criminales gracias a un ritual en el que se combinaban el lavado de cerebro con la ingestión de hachís.

Una investigación más seria ha demostrado que los llamados hashshashin pudieron haber comenzado su andadura en los siglos VIII o IX como bandidos en la Ruta de la Seda medieval que llevaba a Extremo Oriente. Era una época en la que el Oriente Medio islámico se encontraba sometido a la presión que ejercían los cruzados occidentales y los invasores mongoles llegados del este; esos simples bandoleros pudieron haber evolucionado gradualmente hasta llegar a constituir un culto religioso militante de musulmanes ismailíes.

El nombre que ellos mismos dieron a la secta era al-da’wa al-jadbida, que significa «nueva doctrina»; se llamaban a sí mismos fedayeen: «el que está preparado para sacrificar su vida por una causa», el término utilizado en la actualidad por los «terroristas suicidas» fundamentalistas. El grupo utilizaba el asesinato como un medio de mantener el equilibrio de poder en la zona, pero se cuidaban muy bien de acabar sólo con la vida del individuo que había sido señalado, sin causar ninguna otra víctima colateral. Por lo tanto, mataban a su objetivo a corta distancia y su arma preferida era la daga.

La teoría de la conspiración

Las historias que hablan de Hassan-i Sabbah —«El viejo de la montaña», que ejercía un poder político mortífero desde su fortaleza de Alamut en las montañas del norte de Irak— se remontan a miles de años.

Según cuenta la leyenda, un aspirante a asesino era sometido a los mismos ritos de iniciación que practicaban otros cultos secretos en los que el sujeto era inducido a creer que se encontraba en peligro de muerte inminente. Los seguidores de Hassan drogaban a sus reclutas para convencerlos de que se estaban «muriendo», pero luego hacían que despertasen en un jardín donde retozaban en compañía de bellas jóvenes, haciéndoles creer que se encontraban realmente en el cielo, que Hassan estaba en contacto directo con Dios y que sus órdenes debían ser obedecidas, incluso hasta la muerte. Desde entonces, los hashshashin, que han aportado al mundo la palabra «asesino», han sido el grupo preferido de los teóricos de la conspiración, quienes creen que su organización proporciona un modelo para los Caballeros Templarios, el Priorato de Sión, los masones y los rosacruces.

El asesinato de Nizamal-Mulk por un hashshashin

Las pruebas

Fuentes contemporáneas señalan que la verdadera reputación de los hashshashin fue creada en 1090 cuando Hassan-i Sabbah estableció su fortaleza en las montañas. Su objetivo inicial era destruir el califato abasida de Bagdad, una dinastía que estaba marcada por una lucha permanente, aunque también era famosa por su conocimiento científico, el apoyo a las artes liberales y un amor por el lujo que ofendía a rivales como Hassan-i Sabbah.


Al principio, los hashshashin eran básicamente un grupo sectario y la mayoría de sus víctimas se contaban entre los musulmanes sunnitas, pero muy pronto comenzaron a inspirar un miedo irracional hacia su poder y se convirtieron en una intangible amenaza que puso en guardia a todas las élites dominantes en la región. Parece, asimismo, que estaban dispuestos a aceptar encargos para cometer asesinatos por dinero. Los registros de la época indican que incluso es posible que hayan cometido asesinatos para cruzados cristianos, como Ricardo Corazón de León y Conrado de Montferrat. El guerrero mongol Hukagu Khan puso fin al poder de los hashshashin en 1256. Durante el asalto de los mongoles, lamentablemente, la biblioteca de la secta quedó completamente destruida y, por lo tanto, se perdió una importante información acerca de ella.

El veredicto

La historia de los hashshashin es oscura, pero existen pocas dudas de que representaron una fuerza realmente formidable en Oriente Medio en el siglo XIII. Por otra parte, la idea de que fumar hachís los convertía en lo que eran es totalmente absurda. El hachís posee muchas propiedades, pero ni siquiera los más acérrimos enemigos de la marihuana pueden afirmar que esa sustancia convierte a quien la fuma en un zombi sugestionable y homicida. El explorador Marco Polo afirmó haber visitado Alamut en 1273 y describe la droga que era utilizada en la formación de los seguidores de Hassan. Sin embargo, la verosimilitud del relato de Polo es cuestionable, ya que otros relatos alegan que la fortaleza de Alamut fue destruida por los mongoles en 1256. No obstante, eso no significa que las técnicas de entrenamiento de los hashshashin no empleasen la histeria religiosa, las drogas y el sexo.

Con información de Conspiracy Encyclopedia

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Mitos israelíes: palestinos se exiliaron en 1948 por propia voluntad

Otro mito raigal de la historiografía oficial israelí es aquel según el cual los palestinos que marcharon al exilio en 1948 lo hicieron por propia voluntad, instigados por los líderes de los Estados árabes que participaron en la guerra de ese año. Aunque no siempre se hace explícito, el corolario de esa tesis es que esos refugiados, (que representaban más de la mitad de la población palestina de la época), no tienen derecho a regresar a sus tierras y reclamar sus propiedades, (o en su defecto, a ser compensados por las pérdidas que sufrieron, según reza una resolución de Naciones Unidas).

El punto crucial aquí es que la causa por la cual los palestinos abandonaron sus propiedades y lugar de residencia en 1948 es absolutamente irrelevante para efectos de establecer su derecho a retornar y tomar posesión de ellos. Pero aunque el establecer la verdadera causa de aquel éxodo sea en realidad un asunto menor, no deja de ser ilustrativo del grado en el que la versión israelí de los hechos desafía el sentido de la realidad habitualmente asociado con la cordura.


Olvidemos por un momento la historia y apelemos al sentido común. Lo que Israel pretende hacernos creer es que cerca de 800.000 personas decidieron súbitamente abandonar sin motivo aparente una tierra cuyos ancestros habían habitado por más de un milenio, (cuando menos), y en la que se encontraba su fuente cotidiana de sustento. A cambio de ello fueron a vivir a tierras lejanas, en un entorno extraño y hostil, bajo el único amparo de las carpas proporcionadas por organizaciones humanitarias, sin saber si tendrían qué comer al día siguiente.

Tal recuento de los acontecimientos además omite hechos que, para cualquier observador dotado de una inteligencia promedio, proporcionarían una explicación bastante más verosímil del éxodo, por ejemplo, que había una guerra en curso, que los palestinos estaban perdiendo esa guerra y que en el transcurso de la guerra se perpetraron contra los civiles palestinos masacres como la de Deir Yassin, (documentada por el enviado de Naciones Unidas Folke Bernadotte y en la que murieron más de 200 personas).

En ese contexto, justificar la expoliación de los refugiados es equivalente a justificar la confiscación de las propiedades de aquellos judíos que huyeron de Alemania tras la Noche de los Cristales Rotos.

Pero en términos estrictamente historiográficos, la explicación oficial israelí del éxodo palestino no resiste el menor análisis. En primer lugar, porque el éxodo palestino se inició meses antes de la presunta invocación radial que los líderes árabes habrían hecho en favor de esa estampida como antesala de la incursión de sus tropas en mayo de 1948.

En segundo lugar, porque la mentada invocación radial jamás existió, como prueba el estudio realizado por el historiador irlandés Erskine Childers, 1 quien hurgó por meses en los archivos radiofónicos tanto de estaciones de radio, (desde estaciones locales hasta la BBC de Londres), como de agencias gubernamentales, sin hallar rastro alguno de ella, (encontró más bien invocaciones para que los civiles palestinos permanecieran en su lugar de residencia).

En tercer lugar, porque, como demuestra la evidencia documental recopilada por el historiador israelí Benny Morris, 2 existieron órdenes
expresas durante el conflicto de expulsar a civiles palestinos que residían en determinadas zonas, así como informes posteriores de las propias fuerzas armadas israelíes que dan cuenta de los motivos del éxodo.


Por último, porque, como documenta el mismo Morris, una vez producido el éxodo hubo una política deliberada de destrucción de cultivos y aldeas para que gran parte de los refugiados palestinos no tuviera lugar alguno al cual volver.

Mientras escribo estas líneas la sangre sigue corriendo en la región, la mayor parte de ella vertida por palestinos. Podría pensarse entonces que, ante los apremios del presente, remitirse a la historia resulta una digresión francamente trivial. Pero en realidad lo trivial es suponer que la historia no se hace carne en la mente y las entrañas de sus protagonistas, tendiendo así un manto ominoso sobre el presente.

En mi opinión, una razón medular por la que la mayoría de los israelíes es incapaz de entender las motivaciones de los palestinos es porque, tras sumergirse en su propia versión de la historia, emergen de ella en un estado de gracia, fuera del alcance de cualquier reproche mundano.

El más reciente entre estos reconfortantes mitos nacionales nos remite al tema de las negociaciones entre palestinos e israelíes y a la presunta negativa de los primeros a aceptar una propuesta israelí que les concedía la virtual totalidad de sus demandas.

Por Farid Kahhat


Notas:

  1. Citado en HITCHENS, Christopher. «Broadcasts». En: SAlO, Edward y Christopher Hitchens (eds.). Blaming the Victims, Spurious Schu/arship and the Paleslinian Queslion. Londres y Nueva York: Verso, 1988.
  2. MORRIS, Benny. The Birth of the Palestinian Refúgee Problem, 19-17-19-19. Cambridge University Press, 1989.

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