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Géneros Líricos Árabes: El Bālah

El bālah pertenece al género de la poesía tribal y sus obras se componen y recitan, sobre todo por los varones de la región nordeste yemení, con motivo de eventos sociales y celebraciones matrimoniales. No tiene un número preciso de versos, que además son bastante sencillos: se componen dos hemistiquios que pueden o no tener rima interna, según el modelo que el primer poeta establece al principio de la “performance”, o actuación recitativa. Es una poesía compuesta de forma espontánea, sin una fase previa de preparación y es declamada ante el público.

Se trata en sí mismo de un acto de creación artística improvisada en el marco de un juego de competición y, por lo tanto, se configura como un género totalmente extemporáneo que se desarrolla en un contexto casi competitivo. Por otra parte, si bien el origen del término no resulta claro, con arreglo a la obra de Caton, existiría una clara relación con la raíz blw, con el significado de “poner a prueba” o de “actuación heroica” 1 y esta interpretación bien se adecúa a la efectiva naturaleza del bālah.

En esta competición, el poeta pone en juego su honor ya que expone su arte poético “espontáneo” al juicio de la comunidad. Los participantes, a su vez, se sitúan en el centro del círculo que forman los asistentes al evento e improvisan poemas y versos rimados en respuesta a los versos de quién les precede en la declamación o bien lanzan un nuevo input a modo de reto para los que les siguen.

La declamación tiene forma cantada, de modo que se acompaña con una melodía que es elegida por el coro, de forma que la actuación se realiza sin el uso de instrumento alguno. La melodía se escoge de entre un conjunto de melodías predeterminadas, propias de este tipo de composiciones. De la misma manera no hay que olvidar que cada género tiene su propio conjunto de melodías. 2

La actuación se materializa con una puesta escena circular, en tres círculos concéntricos: en el centro está el poeta que declama sus versos, a su rededor se forma un primer corro, el llamado coro saffeen3 formado por una docena de jóvenes que le hacen eco y cantan un estribillo y, el tercer círculo lo forman el resto de los espectadores que participan aprobando o criticando en voz alta los versos recitados.

Los poetas participantes en la competición permanecen a un lado mientras el coro canta, a la espera de que les llegue su turno de actuación, momento en el que se sitúan en el centro de círculo e inician el recitado de los versos improvisados. La tarea no carece de dificultad ya que tienen que engarzar su composición no sólo con el metro y la rima utilizados por los anteriores participantes, sino que debe hacerse sin utilizar las mismas palabras, por lo menos, no con el mismo significado.

Fundamental resulta el tratamiento formal del poema, ya que los contenidos y, por consiguiente el vocabulario, dejan poco juego a la creación imaginativa: bienvenida a los invitados, enhorabuena para los huéspedes, alabanzas a la tribu, a la región, afirmaciones religiosas, etc.

Digno de ser resaltado a este respecto es el hecho de que se trata de poemas efímeros que se componen por el gusto de competir, son recitados e inmediatamente olvidados. No hay ningún interés en memorizarlos y/o transmitirlos. El objetivo único es la “performance” en sí.  4

Por A.G.Piccolo


Notas:

  1. Caton, S. C., Peaks of Yemen…, op.cit., pág. 45.
  2. Ibid, pág. 83.
  3. Literalmente, dos líneas.
  4. Reynolds, D. F., op.cit., pág. 33.

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El príncipe y el libro mágico

Toth
Toth

Un sabio príncipe llamado Setne al que le encantaba leer todo lo que tenía relación con la magia; leía todos los papiros que encontraba. Un día, un sacerdote muy mayor le dijo que perdía su tiempo leyendo cosas que no servían para nada, que podía encontrar el libro mágico de Thot (el maestro supremo de los conocimientos), en la tumba de Men Nefer. Intrigado, Setne acompañado por su hermano de leche, Inaro, se encaminó hacia la tumba.

Cuando llegó vio el libro e intentó cogerlo, pero Nenefer se alzó y se lo impidió, le aconsejó que no lo cogiese, pues desataría la ira de los dioses. Para convencerlo Nenefer le contó la historia de cómo él intentó conseguir el libro y fue castigado por los dioses:

<Un día incitado por un viejo, Nenefer fue a buscar el libro de Thot. Esquivó al guardián del libro, una serpiente inmortal, y consiguió apoderarse del mismo. Enfureció a los dioses y estos lo castigaron matándolo a él y a su familia.>

Aunque había oído la historia, Setne seguía empeñado en conseguir el libro, así que Nenefer le propuso que si le ganaba a las damas se podría llevar el libro. Setne aceptó y perdió, así que Nenefer le dio un golpe y lo hundió en la tierra hasta las caderas. Lo mismo pasó dos veces más y la tierra le llegaba por las orejas. Mandó a Inaro a por el amuleto de Ptah y gracias a él salió de la tierra y se llevó el libro.

Un día encontró a una hermosa mujer. Al instante, se enamoró perdidamente de ella y se olvidó de quién era y dónde se encontraba. Para poder estar con ella, le pidió que firmara un documento que le permitiese compartir sus bienes y riquezas; los hijos del rey debían firmar el mismo documento, un tratado para que sus hijos tuvieran los mismos derechos que los que tendrían juntos. Encantado lo hizo, pero a cambio reclamó darle un beso. Ella enfadada propuso que para ello debería matar a sus hijos, para que los que tuviesen juntos no se peleasen por la herencia.

Víctima del hechizo, Setne los mató, y se los dio de comer a los gatos. Solo en ese momento pudo tumbarse en la cama con su nueva novia, pero al intentar tocarla la joven gritó fuerte y Setne perdió el conocimiento. Cuando recobró el sentido todo se había desvanecido: el pabellón, la casa, el jardín, la joven. Presa del pánico lloró hasta que no le quedaron más lágrimas. Al verlo los dioses se apiadaron de él, le aconsejaron que volviese a palacio. Setne obedeció y allí encontró a todos sus hijos.

Devolvió el libro al templo de Nenefer, le pidió disculpas y transportó los ataúdes de su esposa e hijo junto a él y así descansaron juntos eternamente. Tapó la entrada a la tumba y fue disimulada entre las piedras y la arena. Desde entonces no se ha vuelto a saber nada del libro de Thot.

Por M.Laporte

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Géneros líricos árabes: El Ḥomaynī

El origen del nombre de este género poético es muy incierto y oscuro. Se remonta probablemente a la época rasulida, 1 y su variante más culta parece tener una relación histórica con la muwaššaḥa andalusí. 2

El verso ḥomayinī se compone de dos hemistiquios casi siempre de igual longitud. En general, por su carácter dialectal se contrapone a la poesía hakamī, o sea aquélla escrita conforme a las reglas estilísticas clásicas, ya que no tiene en cuenta las normas de la gramática ni de la métrica clásicas y tiende a abreviar las palabras. Posee artificios prosódicos específicos que no pertenecen a la época rasūlida, época en la que presuntamente tiene su origen. Este género se encuentra a medio camino entre la poesía escrita y la oral, ya que aun cuando los poemas han sido recopilados en manuscritos a lo largo del tiempo, los rapsodas recitan los versos de memoria.

Rossi, define la poesía ḥomayinī como una “poesia dotta popolareggiante” que aborda temas variados y comunes (amor, religión, política) además de temas más ligeros, entre los que incluso se documentan ejemplos del género satírico-burlesco.

De hecho, en la actualidad ha pasado a indicar habitualmente una poesía que navega entre lo literario y lo popular, una poesía dialectal o coloquial que incluye poesía de amor, poesía mística sūfī, poesía burlesca y, a veces, incluye el zāmil recitado tanto
individualmente como en grupo. 4

La poesía ḥomayinī está presente también en el marco de las jinā ṣanāʿnī, una forma musical especifica de la ciudad de Saná, aunque también documentada en otras regiones, y se acompaña con el qanbūs, una versión yemení del laúd. El poeta y estudioso yemení ʿAbd el-ʿAzīz al-Maqāliḥ, en su obra sobre la poesía dialectal, dedica un párrafo a la poesía ḥomayinī en el que analiza las relaciones entre este género poético, con sus diversas denominaciones regionales, y otras manifestaciones poéticas dialectales de otros países árabes, como el zaŷal egipcio y del Norte de África, el qawmī sudanés o el nabaṭī propio de los países del Golfo. 6

Por Angela Antonia Piccolo (Universidad Autónoma de Madrid)


Notas:

  1. En Yemen, en 1232, Nur ad–Dīn Abū Rasūl reemplazó la dinastía ayyubi con la dinastía Rasulida que duró unos 200 años durante los cuales estuvo en competición con la dinastía de los Imām Zayditas del norte para el predominio de todo el país. Para más informaciones sobre este periodo de la historia de Yemen véase Burrowes, R. D., op. cit, pág. xxiv.
  2. Lambert, J., “L’âne de la langue. Théorie et pratique de la métrique dans la poésie homaynî”, en Chroniques yéménites,(versión electrónica), n. 11, año 2003, http://cy.revues.org/163, último acceso del 12 septiembre 2013; Lambert, J., La médecine de l’âme…, op.cit., págs. 75 y 76.
  3. Rossi, E., op.cit., pág. 131.
  4. El–Shamy – Serjeant, R.B., “Regional literature: Yemen”, en Cambridge History of Arabic Literature, ʿAbbasid Belles–Lettres, Cambridge University Press, 1990, págs. 442-468. Véase también Serjeant, R. B., Prose and Poetry from Ḥaḍramawt, Taylor’s Foreign Press, London, 1951, págs. 5 y ss.
  5. Las Jināʾ Ṣana’ānī, Canciones de Saná, representan una de las aportaciones más originales de la música yemení y de ellas vamos a tratar más adelante. Se puede definir como un género tradicional urbano que deriva de varias tradiciones poéticas que se remontan hasta el siglo XIV y que forma parte integrante de los eventos sociales, como son las samrā (celebraciones de matrimonio que duran toda la noche) y las maqyal (reuniones cotidianas de la tarde para mascar el qāt). Este género fue proclamado por la UNESCO Masterpiece of the World Oral and Intangible Heritage of Humanity en 2003, gracias a los esfuerzos del musicólogo Jean Lambert. Para más informaciones sobre las Jināʾ Ṣana’ānī véase el texto: Lambert, J., La médecine de l’âme …, op.cit..
  6. Al-Maqalih, ʿA. ʿA., op.cit., pág. 112.

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