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Sûrat Ibrâhîm: ¿Acaso no ves como Allâh compara la buena palabra…?

Sûrat Ibrâhîm [Ibrahim]

‘Alam tara kayfa d:araba Allâhu mathalan kashadjaratin t:ayyibatin asluha thâbit wa far’uhâ fî as-samâ’.

¿Acaso no ves como Allâh compara la buena palabra con un árbol bueno cuya raíz es firme y cuyas ramas están en el cielo?.

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Orígenes de los Cristianos Árabes de Medio Oriente

Monasterio de San Sergio en Ma’aloula – Siria

Los árabes cristianos pertenecen a  las distintas confesiones : la Iglesia Melkita griega católica, la Iglesia ortodoxa griega, la Iglesia católica Maronita, la Iglesia católica caldea, la Iglesia católica siriaca, la Iglesia Ortodoxa siriaca, la Iglesia Católica Romana y las Iglesias Protestantes. Son cultural, lingüística y étnicamente árabes, y seguidores de la fe cristiana. Los cristianos árabes ya tenían presencia en el mundo árabe antes de la llegada del Islam y su expansión por Asia y África en el siglo VII.

Muchos musulmanes árabes descienden de árabes originalmente cristianos que se convirtieron al Islam por varias razones;  el pago de la “Yizia”, un impuesto existente en ciertas dinastías musulmanas para los habitantes no musulmanes, o la opresión ejercida por parte de los bizantinos hacia la gran mayoría árabe cristiana, ya sea unitaria, monofisita o arriana.

La primera referencia del cristianismo en las tierras árabes se menciona en el Nuevo Testamento. El apóstol Pablo se refiere a su viaje a Arabia después de su conversión (Gálatas 1:17-18)

17- Ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco.
18- Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días.

Más tarde, Eusebio de Cesárea habla de un obispo llamado Berilo en la sede de Bostra (la actual Bosra), donde se realiza un Concilio.

La mayoría de los árabes cristianos actualmente proceden del Levante Mediterráneo, mientras que históricamente en el mundo árabe los cristianos árabes eran descendientes de los Kahlani y Qahtani, tribus del antiguo Yemen (es decir, ghasánidas y lajmíes principalmente). La mayoría de los patriarcas maronitas de los últimos 10 siglos son descendientes de los conocidos nobles gasánidas Qahtani, árabes que gobernaron el Levante en el período romano y bizantino hasta la era franco-ghasánida.

Los cristianos existen en las tierras de habla árabe desde el siglo tercero. Algunos expertos sugieren que Filipo el Árabe fue el primer emperador cristiano de Roma. En el siglo IV, un número significativo de cristianos ocuparon la Península del Sinaí, Mesopotamia y Arabia. Otros dicen que el primer gobernante cristiano fue un árabe llamado Abgar VIII de Edesa, quien fue convertido al cristianismo.

A lo largo de muchas épocas de la historia, los cristianos árabes han coexistido muy pacíficamente con  no-cristianos de habla árabe, principalmente los musulmanes y los judíos. Incluso después de la rápida expansión del Islam desde el siglo VII d.C en adelante, donde muchos cristianos optaron por no convertirse al Islam y en lugar de eso mantener sus creencias pre-existentes.

Maronitas

Los maronitas eran habitantes del valle del río Orontes (Al-Asi). Pudieron ser descendientes de algunas tribus árabes que nunca se convirtieron al Islam o en parte de los arameos. Es muy posible que los maronitas, como una comunidad de origen árabe, se encontraran entre las últimas tribus de árabes cristianos que llegaron a Siria antes que el Islam y desde el siglo XIV adoptaron la lengua árabe para la liturgia, el siríaco, la forma literaria cristiana del arameo, originalmente el lenguaje litúrgico de todas las sectas semíticas cristianas, tanto en Arabia así como en el Levante y Mesopotamia.

Como “Pueblo del Libro”, los cristianos de la región gozan de ciertos derechos por la ley islámica teórica (Sharía) para practicar su religión sin interferencias o persecuciones, que fue, sin embargo, estrictamente condicionado al pago de una cantidad especial de dinero (tributo) obligado para los no musulmanes llamado yizia, en forma de efectivo o bienes, por lo general se entregaba una gran cantidad de animales, a cambio de su seguridad y la libertad de culto. El impuesto no se aplicaba a los esclavos, mujeres, niños, monjes, los ancianos, los enfermos, ermitaños, o pobres.

Muchas tribus árabes  se adhirieron al cristianismo desde el siglo primero, incluidos los nabateos y los ghasánidas. Eran de origen qahtani y hablaban árabe-yemení. Protegieron la frontera sur-oriental de los Imperios Romano y Bizantino en el norte de Arabia.

Del mismo modo que los musulmanes árabes y judíos árabes, los árabes cristianos se refieren a Dios como Allâh, ya que esta es la palabra árabe para “Dios”. El uso del término en árabe Allâh, en las iglesias cristianas es anterior al Islam por varios siglos. Desde mediados de 1800, algunos nativos árabes de la región de Levante han sido convertidos a las Iglesias Protestantes tradicionales más recientes, también a  bautistas y metodistas.

Cristianos de Siria

Los cristianos de Siria en la actualidad  son  entre 15 -25%  de la población total del país, que se reparten entre greco-ortodoxos (mayoría en Siria), maronitas, armenios (ortodoxos y católicos) sobre todo en Aleppo y Damasco, melquitas (sirio católicos), jacobitas (sirio- ortodoxos), nestorianos (asirios), caldeos, greco-católicos, católicos latinos, protestantes y anglicanos, todos conviven en armonía.

Los tesoros de la Siria Cristiana

En Siria es posible seguir los pasos de los primeros protagonistas del cristianismo. En Damasco se pueden encontrar huellas de San Pablo: la antigua Vía Recta, capilla de San Ananías, capilla de San Pablo o Bab Kisan (lugar por donde escapó el santo), la tumba de San Juan Bautista (dentro de la mezquita de los Omeyas) y la iglesia Mariyamieh (de María). En Ma’aloula, y en dos pueblos vecinos, todavía se habla el arameo (lengua utilizada por Cristo) y también se pueden seguir los pasos de Santa Tecla. En Seidnaya se levanta uno de los monasterios más venerados de toda la región  que data del año 547, donde existen iconos pintados por San Lucas.

Existen iglesias y monasterios que  pueden ser visitados en casi todo el país, sin olvidar las importantes ciudades cristianas de Damasco y de Aleppo donde se pueden realizar recorridos para descubrir iglesias tan antiguas como el cristianismo mismo en la región.

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Hayr-Reddín – El Pirata Barbarroja

Hayr-Reddín - El Pirata Barbarroja
Hayr-Reddín – El Pirata Barbarroja

Desde que  Barbarroja, un aventurero de origen greco-turco, conquistó Argel, la ciudad se convirtió en un reino creado y desarrollado alrededor de una actividad: la piratería.

Durante los siglos XVI, XVII y en menor medida el XVIII, sus corsarios asolaron las costas cristianas y abordaron barcos de toda nación, aunque especialmente españoles e italianos, llegaron al Atlántico e incluso atacaron Islandia. El secreto de su éxito estribaba en una original sociedad constituida por una casta peculiar: los renegados.

Ramiro Feijoo. Belacqva

Barbarroja, el temido Corsario

Nacido en Lesbos en 1475, su verdadero nombre era Hızır bin Yakup (de donde deriva Hayr-reddín), pues Hayr-reddín era una distinción que se le concedió (y cuyo significado es algo así como el Mejor de la religión)

El más famoso corsario musulmán nació en la isla griega de Lesbos, entonces bajo control turco. Su nombre era Hayr al-Din, Jeireddín, para los cristianos, y fue uno de los cuatro hijos del caballero otomano Yakup. Nació en Mitilene, una isla del Egeo, que había sido conquistada por los turcos. Hijo de un jenízaro de origen griego y de una cristiana, no tenía nada de turco. El nombre de Barbarroja, tiene su origen en esta apariencia física, en sus cabellos y barba, de un color rojizo, con marcados rasgos europeos.

Todos los hermanos se dedicaron a la marinería, pero fueron Aruch y después Hayr-reddín, bajo las órdenes del sultán Suleimán, quienes comandaron una organización pirata que llevó a los berberiscos a controlar el comercio en el Mediterráneo bajo los auspicios del Imperio Turco y a convertirse en una pesadilla para el Imperio Español y para los demás estados cristianos de su tiempo. Converso de origen griego, Barbarroja se labró su fama de corsario en los primeros años del siglo XVI junto a su hermano Aruch, que también recibió este mismo apelativo. Desde joven se embarcó en un barco pirata turco, y se dedicó a la piratería por el Mar Egeo. Desde su base en Argel llevó a cabo una fuerte campaña de hostigamiento contra la navegación cristiana, al tiempo que se enfrentaba a los pobladores del interior del país. El desarrollo de la piratería berberisca representó un escollo insalvable para la expansión norteafricana propugnada por el cardenal Cisneros.

Héroe de los Musulmanes

Los dos hermanos Barbarroja, un apelativo que les pusieron en Italia, llevaron a cabo desde su base en Argel una fuerte campaña de hostigamiento contra la navegación cristiana que impidió la expansión del imperio español por el Norte de África propugnada por Cisneros. Aruch, el mayor de los dos, fue quien primero tuvo su propio barco, al frente del cual capturó cerca de la isla de Djerba, frente a las costas de Túnez, tres naves españolas y participó en el traslado de mudéjares desde Andalucía hasta el Norte de África. Para su desgracia, murió en 1518 en una batalla contra los españoles que trataban de reconquistar la ciudad de Tremecén, situada al noroeste de la actual Argelia. Es en ese momento cuando Heyr-reddín entra en escena asumiendo el papel protagonista. Lo primero que hace es pedir ayuda y refuerzos al sultán otomano Suleimán I para mantener su dominio sobre Argel, amenazado por una sublevación de la población local. Una vez sofocada ésta, Barbarroja continuó con sus maniobras de acoso a las naves cristianas,

La fama de Hayr-reddín se extendió por todo el mundo musulmán del Próximo Oriente. Desde el Levante llegaron a Argel corsarios experimentados en busca de fortuna, como Sinán el Judío o Alí Caramán. Del mismo modo, cuando el condotiero genovés Andrea Doria, a instancias de Carlos V, se adentró en el Mediterráneo oriental y consiguió capturar los puertos de Corón, Modón y Naupacto, en el Peloponeso, Suleimán mandó llamar de inmediato a Hay-reddín. Éste se apresuró a atender la convocatoria. Para impresionar al sultán, abarrotó sus navíos con presentes de lo más suntuoso: tigres, leones, camellos cargados de sedas y paños de oro, vasos de plata y oro, y también doscientas mujeres destinadas al harén de Estambul, así como buen número de esclavos jóvenes. Suleimán, sin duda complacido, nombró a Hayr-reddín gran almirante de la flota otomana.

En 1519 derrotó a una expedición al mando de Hugo de Moncada. Sorprendió a unas galeras, que confiadas hacían el viaje entre Génova y Civitavecchia, escoltando un envió de mercancías, bajo mandato del Papa Julio II. Primero abordó a una que viajaba confiada,ya que no solía haber ataques piratas, por esa zona del Mediterráneo, y en ningún caso se atrevían con barcos grandes. El capitán cristiano permitió que se les acercase una galeota, y fue abordado. Después, remolcó a su galeota, como si hubiera sido capturada, y disfrazó a su tripulación con las ropas de los cristianos capturados. Cuando la segunda galera Papal, se acercó para ver la captura, fueron sorprendidos por una lluvia de flechas, y fueron abordados y capturados.

Tras un paréntesis durante el cual se vio obligado a replegarse a causa de una nueva rebelión en Argel, en 1520 Barbarroja volvió a pasar a la ofensiva, esta vez en combinación con un ataque desde Túnez. Recuperó Argel para conquistar, a continuación, el peñón de Gibraltar, defendido por una guarnición española, echando por tierra las esperanzas del rey y emperador Carlos V. Durante su mandato, Hayr-reddín llegó a coordinar una flota de 36 barcos con la que trasladó a 70.000 mudéjares de España en el transcurso de siete viajes para reubicarlos en Argel, que se convirtió en una plaza fuerte contra los intereses españoles.

En 1533, convertido en almirante de la flota otomana, unió sus fuerzas con las de Francisco I de Francia para desencadenar una contundente ofensiva contra Carlos V que le llevaría a conquistar Túnez y saquear las Baleares, Reggio, Niza y la costa catalana, a pesar de los esfuerzos del almirante genovés al servicio de España, Andrea Doria, a quien derrotó. Sólo la paz de Crépy, concertada entre Francia y España en 1544, puso freno a sus ataques.

Desembarco en Costa Brava

Las costas españolas del Mediterráneo vivieron una pesadilla en tiempos de Barbarroja, que atacó en varias ocasiones islas, puertos y ciudades. Una de sus acciones más violentas, recogida en un documento notarial del Ayuntamiento de Palamós, fue el saqueo de esta población gerundense en octubre de 1543, y que sufrieron algunos de sus vecinos, como el mosén Joan Anfreu, Pere Roig o Geroni Soler. Ellos y muchos más murieron dentro de la ciudad, entonces protegida por una muralla, intentando defender su casa del ataque de las huestes berberiscas comandadas por el lugarteniente de Barbarroja, Salah Reis.

Los turcos llegaron a la Costa Brava pertrechados con 20 galeras y tres fustas,  y bombardearon Palamós con su artillería, lo que hizo huir a la mayoría de sus habitantes. Los pocos que se enfrentaron a los turcos y salieron con vida terminaron también por escapar, abandonando todas sus pertenencias. Cuando volvieron al día siguiente, encontraron muertos a los que se habían quedado, algunos con la cabeza cortada, otros quemados e incluso un hombre ensartado. Los turcos robaron todo lo que pudieron, incluidos algunos barcos y las campanas de la iglesia, donde destrozaron los libros y los retablos.

Conquistador de Túnez y Argel

En sus últimos años, Hayr-reddín se retiró a Estambul para disfrutar de su palacio a orillas del Bósforo.

En 1545, Barbarroja se retiró a Estambul, donde vivió el último año de vida, dictando serenamente sus memoriasFalleció el 4 de julio de 1546. Su tumba, el Mausoleo Verde (Yesil Turbe), construída por el famoso arquitecto Mimar Sinan, «el Miguel Ángel otomano», aún se alza en la orilla europea del Bósforo, en el barrio de Besiktas. Durante años, ninguna nave turca abandonó Estambul sin realizar una salva en honor a su más temido corsario al pasar ante su sepultura, donde se lee el siguiente epitafio: «Ésta es la tumba del guerrero de la fe, el almirante Hayr-reddín Barbarroja, conquistador de Túnez y Argel. Dios lo tenga en su misericordia».

Por Ramiro Feijoo. Belacqva

Con información de: Corsarios

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