Archivo de la etiqueta: Daesh

El califa de la CIA tiene sus horas contadas…

El líder del grupo terrorista wahabí Daesh, Ibrahim al-Samarrai, también conocido como Abu Bakr al-Baghdadi, habría huido de Mosul para salvar su vida, dejando la batalla a los comandantes operativos del grupo. Fuentes de inteligencia estadounidenses e iraquíes dijeron que la ausencia de comunicación oficial del liderazgo del grupo terrorista y la pérdida de terreno en Mosul podría ser la prueba de que Baghdadi había dejado Mosul, la última zona urbana principal controlada por Daesh en Irak. Las fuentes dijeron que el cabecilla de Daesh ahora se esconde en el desierto. Sin embargo, es imposible confirmar su paradero.

Con información de:ABNA24

©2017-paginasarabes® 

Los intentos por borrar la milenaria historia de Siria

Templo de Baalshamin en la ciudad de Palmira, Siria

Los afanes de quienes ejecutan y promueven la guerra impuesta a Siria intentan borrar el rostro y la identidad de una nación con el saqueo y la destrucción de una historia milenaria y que definió con altas y bajas el desarrollo de la civilización.

Hasta el 2011, cuando la barbarie del terrorismo irrumpió con intenciones económicas enmascaradas en conflictos civiles y religiosos, esta nación del Levante era considerada ‘el paraíso de la arqueología’.

En los algo más de 185 mil kilómetros cuadrados del territorio nacional confluían los vestigios de civilizaciones como la Fenicia, Greco-Romana, Palmireña, Bizantina, Arabe- Islámica y de las Cruzadas, una mezcla aún por estudiar y detallar en toda su vasta complejidad histórica.

Cuando las magnitudes del conflicto alcanzaron límites impredecibles dos años después, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) decidió definir en peligro a todos los sitios arqueológicos del país.

La muerte armada en manos de casi un centenar de grupos terroristas se expandió desde el fondo de las cavernas del inframundo por toda la nación, alentada por quienes desde los grandes centros de poder nunca han podido admitir un desarrollo alternativo civilizado y que con todos los posibles defectos en su evolución, definen la historia de la Humanidad.

Más de 900 sitios arqueológicos, yacimientos o simples vestigios geográficos, fueron objeto de un vandalismo que incluyó saqueos con fines lucrativos de valiosas piezas, o dinamitar símbolos y asesinar a especialistas. Todo con un afán diabólico de destrucción ilimitada.

La furia arrasadora se centró a partir de los seis sitios declarados desde 1979 como Patrimonio de la Humanidad: Ciudad Vieja de Damasco, Palmira, Casco Histórico de Bosra, centro antiguo de Alepo, el Crac de los Caballeros y las Aldeas del Norte del país.

Otros, propuestos con ese objetivo desde el año 1999 quedaron en suspenso y no dejaron, sin embargo, de recibir el embate aniquilador como las Norias de Hama, Ugarit, Ebla, Tell Hariri, Apamea, Malula o el Castillo de los Cruzados, en Tartus.

Un testimonio, el de Nima Mohrtain, especialista encargada de la conservación del Crac de los Caballeros, en la carretera que une a Homs con Tartus, habló con pasión de cómo rehabilitaron los lugares destruidos y de qué manera los cabecillas aprovechaban la ignorancia de los elementos terroristas para incendiar, borrar y destruir cualquier vestigio posible.

Justo lo que fuera capilla del oratorio del Crac muestra una expresión en latín tallada en la roca: ‘Si eres un hombre de mucho dinero, belleza y prepotencia, no tienes nada.’ No la borraron porque no pudieron entender lo que decía y al fin, les importó poco, afirmó la especialista.

El Crac, construido en 1034, y sucesivamente reparado a través de los años, llegó a ser visitado por más de seis mil persona en un solo día, relató.

Tal interés por el conocimiento fue apreciado también por los reporteros de Prensa Latina en varias visitas a Malula, Homs, el casco histórico de Damasco, Sednaya o Palmira, la histórica llamada Joya del Desierto, actualmente vuelta a ocupar por el Estado Islámico, Daesh, cuyos integrantes dinamitaron la mayor parte de los milenarios monumentos y construcciones de la ciudad.

A la fecha, un documentado mapa interactivo elaborado por las autoridades culturales y patrimoniales sirias muestra con bastante exactitud 758 sitios arqueológicos en toda Siria con destrucciones totales, parciales o de menor grado en las 13 provincias del país.

Pero a ese vandalismo se unen las excavaciones ilegales con afanes de lucro propiciadas por el Daesh en más de medio centenar de lugares de las zonas ocupadas y que, según datos, conforman un panorama total de pérdidas estimadas en cerca de 10 mil millones de euros (algo más de 11 mil millones de dólares).

Multitud de documentos publicados, no solamente por las autoridades sirias, señalan que la mayoría de lo saqueado se hace por encargo, con un intermediario que, por ejemplo, vende un mosaico bizantino por miles de dólares y que termina en manos de coleccionistas privados millonarios de Europa, Francia, Alemania, Estados Unidos o los países del Golfo.

Por lo regular, ese tráfico es sobre la base de piezas pequeñas saqueadas porque si pudieran, hubieran cargado otras monumentales, impotencia ‘comercial’ que les hace dinamitarlas como el Templo de Bel, en Palmira.

Esa red de contrabando de lo saqueado es ‘muy difícil de detectar’ para la Interpol, muy pocas veces eficiente en muchos otros detalles a pesar de fundarse en 1923 y estar, aparentemente integrada, por representantes de 190 naciones con sede en Lyon, Francia,

A pesar de todo este dramático ‘expediente’, la Dirección General de Antigüedades y Museo, por medio de su director, Maamouth Abdel Karim, asegura que un buen por ciento de las piezas más valiosas están en ‘lugares seguros’ gracias al esfuerzo conjunto de personal especializado, simples pobladores, autoridades provinciales y el de las unidades del Ejército sirio.

Por Pedro García Hernández
Con información de Prensa Latina

©2017-paginasarabes®

Daesh: masacres al ritmo de rap

'Desso Dog' rapero alemán afiliado al Daesh ©diariovasco
‘Desso Dog’ rapero alemán afiliado al Daesh ©diariovasco

La relación de un cantante islamista de este estilo con los últimos detenidos en Francia por preparar atentados pone de relieve la influencia de esta música de origen norteamericano en las bases del califato.

El poder de la cultura norteamericana llega incluso al Estado Islámico (EI), por mucho que este país sea para ellos el cuartel general de Satán. El rap -la música creada por los negros en los ghetos estadounidenses y popularizada por la ‘pecaminosa’ MTV-, es uno de los sonidos con mayor influencia en los militantes del Califato. Todos los expertos en islamismo coinciden en señalar que la influencia de este estilo, muy difundido por internet, es clave para entender la captación masiva de jóvenes que se han radicalizado en las redes sociales al utilizar un lenguaje dinámico y actual . Pero además, algunos de los cantantes se han convertido en líderes terroristas capaces de organizar comandos y ordenar masacres, lo que ha dotado a sus canciones de una aura aún más mítica a la hora de influir en los jóvenes.

Rachid Kassim, el rapero que ha coordinado los últimos ataques de Daesh en Francia ©diariovasco
Rachid Kassim, el rapero que ha coordinado los últimos ataques de Daesh en Francia ©diariovasco

El último caso conocido del poder de esta música es el de Rachid Kassim, un rapero francés de 29 años, que según las investigaciones llevadas a cabo en París, era quien desde Siria estaba en contacto con los terroristas que han actuado en Francia y les animaba para cometer sus acciones. Los dos islamistas que el 26 de julio asesinaron al párroco Jacques Hamel en una iglesia próxima a Normandía se comunicaban con este antiguo músico galo. También se mensajeaban con él algunas de los arrestadas la pasada semana por los preparativos para atentar en la capital francesa, en lo que ha supuesto el descubrimiento del primer comando femenino del EI en Europa.

Kassim, vivía en Roanne, una ciudad próxima a Lyon. Allí era conocido como un fanático de las artes marciales que trabajaba como asistente social, en especial con jóvenes inadaptados. En 2011 grabó un disco titulado ‘Primera arma’ bajo el seudónimo del Oranés (por la ciudad de Orán, en Argelia) en el que alentaban a cometer atentados y, por ejemplo, defendía la decapitación. Un año más tarde viajó al país argelino y allí se radicalizó. No tardaría en acudir a Siria para ponerse al servicio del Estado Islámico.

Su caso es similar al del rapero alemán Denis Cuppert, cuyo seudónimo como cantante es Desso Dog, uno de los músicos más conocidos que se pasó al yihadismo y se convirtió en uno de sus propagandistas más siniestros. Este artista, que ha llegado a aparecer en vídeos con las cabezas decapitadas de prisioneros, es hijo de una alemana y un ghanés que abandonó la familia. Su madre mantendría más tarde una relación con un soldado norteamericano destinado en Alemania, con el que Denis Cuppert siempre tuvo problemas. Tuvo una infancia problemática, con continuas detenciones por tráfico de drogas que le llevaron a los reformatorios. Allí se convirtió en miembro de las bandas de emigrantes de origen árabe o turco que se enfrentaban a los neonazis. En 2010, cuando su carrera como rapero estaba iniciándose, sufrió un accidente de tráfico que aceleró su conversión al islam. En ese momento contactó con un sector social al que denominan los ‘Dark nazis’, apodo que se da a los musulmanes que simpatizan con el nacionalsocialismo.

Apología del terror

Según los expertos en yihadismo, los vídeos que Desso Dog grabó a partir de esos contactos son claves para entender los procesos de radicalización de jóvenes musulmanes que, tras ser captados por Internet, se obsesionaban con viajar a Siria. En ellos, Cuppert aparecía rodeado de armas y defendiendo la violencia de forma explícita. Su estética reunía todos los iconos de los jóvenes que triunfan en el rap estadounidense más salvaje pero adobada con guiños a las tradiciones musulmanas.

En 2013, tras grabar varios temas investigados por su apología del terrorismo y tras haber sido procesado, se marchó a Siria. En este país, que ya estaba sumergido en su sangrienta guerra civil, se afilió a grupos islamistas radicales de todo tipo hasta que acabó en las filas del ‘Global Islamic Media Front’, el aparato de propaganda del califato y de otros grupos. Su imagen de músico comenzó a fusionarse con la de un soldado, lo que le convirtió en un personaje mítico en las filas yihadistas. Era el artista asesino.

'Desso Dog', en Siria ©diariovasco
‘Desso Dog’, en Siria ©diariovasco

Cuppert es uno de los pequeños enigmas del Estado Islámico. Desde el 2014 se le ha considerado muerto en numerosas ocasiones, tanto por ataques de Estados Unidos como por atentados llevados a cabo por grupos terroristas que operan en Siria. Sin embargo, su fallecimiento no ha podido ser comprobado de forma fehaciente en ningún momento.

Otro de los músicos que trabajó de forma activa para los yihadistas es Abdel Majed Abdel Bary, ‘L Jinn’, el hijo de un islamista egipcio que estuvo investigado por sus relaciones con Al Qaeda, cuando este movimiento comenzó a extenderse por Europa. ‘L. Jinn’ nació hace 26 años en Londres, donde su familia había buscado refugio en su huida de Egipto. Su carrera comenzó con canciones en las que, frente a otros estilos de rap que defendían el uso de drogas, promovía la vida sana y la defensa de la familia. Se sabe que en 2013 huyó a Siria para unirse al Estado Islámico. Para muchos jóvenes musulmanes británicos se convirtió en un héroe, una fama que aumentó cuando las fuerzas de seguridad le atribuyeron erróneamente ser parte de ‘Los Beatles’, apodo de un grupo del Estado Islámico formado por británicos y que se especializó en decapitaciones. Su caso es paradójico, puesto que hace un año se le perdió la pista cuando, supuestamente, huyó a Turquía como desertor del EI. Su rastro se esfumó pese a que estaba siendo buscado tanto por los islamistas como por los turcos y los servicios secretos occidentales.

'Sheik Terra' ©diariovasco
‘Sheik Terra’ ©diariovasco

El pionero de toda este rap yihadista es ‘Sheik Terra’, un músico británico que en 2004 lanzó la denominada ‘Digihad’, jugando con los términos digital y jihad. Este rapero se convirtió en un referente para todos los futuros islamistas músicos ya que combinaba de forma profesional las imágenes de los atentados de Al Qaeda con los desmanes de los ejércitos occidentales en países como Irak o Afghanistan. Con su canción ‘Dirty Kuffar’ (sucio infiel) ofrecía una venganza musical al imaginario musulmán al tiempo que llamaba a la lucha contra Occidente. En una época en la que el Estado Islámico no era todavía conocido, ‘Sheik Terra’ aparecía ya con una capucha negra y una pistola en la mano amenazando a todos los europeos infieles. Este fue el primer vídeo de la yihad.

Por Óscar B. de Otálora
Con información de Diario Vasco

©2016-paginasarabes®