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Odile Mourad Rufail – De Líbano a Córdoba sin escalas

En el marco del reconocimiento a las mujeres migrantes de la provincia de Córdoba, la Legislatura reconoció el aporte a la vida cordobesa de 17 mujeres migrantes, llegadas de países limítrofes a muy lejanos.

La  historia de una mujer que vivió momentos dramáticos e hizo de la segunda parte, la mejor de su vida, en Córdoba, Argentina.

De Ras- Baalbek a Córdoba Capital

Odile Mourad Rufail (70), termina de dar su clase de árabe en la Sociedad Sirio Libanesa de Córdoba, despide a sus alumnos y cuenta que en una hora llegan más estudiantes. No quiere que pierdan el día.

“¿Qué quiere saber de mí?”, pregunta con una sonrisa y un acento que delata que nació en otras tierras. Esta libanesa, que hace 43 años vive en Córdoba, es una de las mujeres migrantes que han sido homenajeadas en la Legislatura, por su participación en la vida de la sociedad cordobesa.

Nació en Ras-Baalbek, (Líbano), donde se recibió de profesora de francés. Y a los 27 años viajó a Córdoba a visitar a la familia de sus padres.

Odile cuenta la historia: “Llegué a Argentina el 12 de julio de 1975 a conocer a unos tíos y primos. Pero, a los tres meses de estar aquí y ya a punto de regresar comenzó la guerra civil en Líbano. Mi madre me dijo que me quedara aquí porque habían bombardeado el aeropuerto y la situación estaba muy complicada”, relata.

La guerra en Líbano duró 14 años. Odile explica que sus padres y sus cuatro hermanas se protegían de los bombardeos en el sótano de su casa en Zahlé, a 50 kilómetros de Beirut.

Mientras aquello ocurría en su país natal, Odile intentaba adaptarse a la nueva vida. Empezó realizando bordados en una boutique de la ciudad de Córdoba. Allí conoció a una clienta que le pidió que diera clases particulares de francés a sus hijos, que asistían al colegio Monserrat.

Fue el inicio de su carrera como maestra de idiomas. “Mientras ellos aprendían el francés, yo iba aprendiendo el español”, relata. El método, al parecer, fue eficaz. En tres meses, dice, ya manejaba el castellano.

A los seis meses conoció a Miguel Huespe, hijo de un libanés de la localidad de  Deán Funes. “Daba clases en un hospedaje y la dueña era prima de él. Un día me dijo que me quería conocer porque hablaba árabe”, explica Odile.

Cada vez que iba a dar clases al hospedaje, Miguel la esperaba. “Al poco tiempo me dijo que quería casarse con una libanesa”, agrega. Así fue.

Dos meses después, se concretó la boda en Deán Funes. “Nos conocimos en julio de 1976, nos comprometimos el 2 de agosto, el 17 de septiembre nos casamos por civil y el 20, por la iglesia. Cuando fui a conocer a la familia en Deán Funes, todos querían ver a la novia, porque Miguel tenía muchas pretendientes”, se ríe.

En 1977 nació su primera hija Alma, (lleva ese nombre porque Miguel llamaba a Odile “mi alma” y fue una de las primeras palabras que aprendió en español). Ocho meses después, la madre de Odile viajó para reencontrarse con su hija, conocer a su nieta y a su yerno. Luego nacieron sus otras dos hijas, (Claudia y Silvina), y cuando la guerra civil terminó en Líbano decidió, junto a su esposo, permanecer en Córdoba, “su segundo hogar”.

Vivieron juntos 37 años, hasta que Miguel falleció cinco años atrás. “Dios me premió con un hombre bueno”, asegura Odile.

En 43 años en Córdoba, Odile se dedicó a la docencia y a realizar traducciones. Actualmente es profesora de árabe en la Sociedad Sirio Libanesa de Córdoba y en la Iglesia San Jorge, el templo de rito oriental bizantino. Es, además, vicepresidente de la Unión Cultural Argentino Libanesa, (Ucal), que se dedica a la difusión de la cultura de aquel país.

En un principio, las costumbres argentinas le resultaban extrañas. “Me llamaba la atención que la gente que te venía a visitar le gustaba estar en la cocina. En Líbano se recibe en el salón o en el living. Pero me acostumbré y ya no podía decir ‘no pasen a la cocina’”, relata.

Odile sólo volvió de visita a Líbano.

“Me siento mitad libanesa y mitad cordobesa”, concluye.

Con información de La Voz

Agradecemos a Gustavo Moisés Azize la gentileza por la fotografía.

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Mihrimah Sultana – La Heredera de Suleimán y Hurrem

Mihrimah Sultana: (turco otomano:مهر ماه سلطان, pronunciación turca [mihɾiˈmah suɫˈtan]), era la hija del sultán otomano Suleiman El Magnífico y su esposa Hürrem Sultana. Su nombre en turco significa Sol y Luna.

Nació en Estambul el 21 de marzo de 1522, justo el día de equinoccio. Viajó por todo el Imperio Otomano con su padre mientras éste inspeccionaba las tierras y conquistaba nuevas. Acompañándolo incluso en las batallas como la de Gizah en el norte de Egipto, fuera de Alejandría, en la que según aparece en la literatura persa viajaba en un caballo llamado Batal.

Al cumplir la edad de diecisiete años contrae nupcias con el Gran Visir Rüstem Pasha (1500-1561) el 26 de noviembre de 1539, con el cual tendría tres hijos. Mihrimah floreció como patrona de las artes y continuó viajando con su padre hasta la muerte de su marido.

Ocupó el puesto de Valide Sultan o Directora del Harem, para su padre tras la muerte de su madre la sultana Hurrem, desde 1558 hasta 1566.

Durante este periodo Mihrimah animó a su padre para poner en marcha la campaña contra Malta, con la promesa de construir 400 galeras con su propio dinero; sosteniendo correspondencia directa con el rey Segismundo II de Polonia.

Intervención política

Mihrimah junto con su madre Hürrem sultan y su esposo Rüstem el Gran Visir otomano, hicieron una alianza y se convirtieron en el poder que dominaba el diván, (gabinete), y el círculo interior de palacio. Desafortunadamente para Mustafá, esta condición se convirtió en un gran obstáculo para él acceder al trono, aunque fue apoyado por los jenízaros.

Las fuentes otomanas y extranjeras indican que se creía ampliamente que los tres trabajaron primero para eliminar al principe Mustafá para asegurar el trono al hijo de Hürrem y hermano mayor de Mihrimah, el príncipe Bayezid. La rivalidad terminó con la ejecución de Mustafá a manos de los enviados de su propio padre en 1553 durante la campaña contra la Persia safávida debido al miedo a una rebelión por parte del sultán.

Vida caritativa

La Sultana tuvo acceso a abundantes recursos financieros por lo que financió diferentes centros caritativos como las Mezquitas de Üsküdar y Edirne, ambas llevan su nombre y fueron construidas por el arquitecto imperial Mimar Sinan.

La Mezquita Mihrimah en la Puerta de Edirne fue construida entre 1562 y 1565 ubicada en la pared occidental de la vieja ciudad de Constantinopla, (Estambul), fue uno de los diseños más imaginativos de Sinan, utilizando nuevos sistemas de apoyo y espacios laterales para aumentar el área disponible para las ventanas. Mientras que la mezquita de Mihrimah Sultan en Üsküdar también conocida como mezquita de İskele se construyó entre 1546 y 1548, considerada uno de los monumentos más destacados de la ciudad de Üsküdar. Tras la muerte de su padre le prestó a su hermano sultán Selim II 50 000 monedas de oro para cubrir sus necesidades inmediatas.

Junto a su único esposo Rüstem Pasha tuvo tres hijos:

Ayşe Hümaşah sultan, Sultanzade Osman Bey y Sultanzade Mehmed Bey.

Muerte

La vida de Mihrimah sultana es incierta después de la muerte de Selim II en 1574, retirándose al Palacio Viejo o Esky Saray. Muere en Constantinopla el 25 de enero de 1578 durante el reinado de su sobrino Murad III, sobreviviendo a todos sus hermanos. Fue enterrada en el complejo de la Mezquita Süleymaniye junto a su familia.

Leyenda

Hay muchas leyendas sobre el amor de arquitecto Sinan y la hija del sultán Suleiman; Mihrimah. Cuando la hija del sultán Suleiman; Mihrimah llegó a la edad de diecisiete años, dos personas querían casarse con ella. Uno de los candidatos era gobernador de Diyarbakir Rustem Pasha y el otro era el famoso arquitecto Sinan. El Sultán elige a Rustem Pasha sobre Sinan, porque Sinan ya estaba casado y tenía cincuenta años. Sin embargo, él estaba desesperadamente enamorado de Mihrimah.

Cuando él comenzó a construir mezquitas en Estambul, Mihrimah reflejaba su amor a estos magníficos edificios. Mihrimah es una articulación de nombres juntos, Mihran y Mah que significa sol y luna en persa.

Estas dos mezquitas siguen en pie en Üsküdar y Edirnekapi, localidades de la ciudad. Cuando se contemplan desde Estambul, el sol se pone tras la mezquita de Mihrimah en Edirnekapi y la luna sale detrás de los dos minaretes de la mezquita de Mihrimah en Üsküdar el dìa del cumpleaños de la Sultana Mihrimah, es decir el 21 de marzo ,que ademàs es cuando sucede el equinoccio. 

Con información de Ecured

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Shajar al-Durr – Sultana de Egipto

Shajar al-Durr

Shajar al-Durr (en árabe: شجر الدر)

Fue la primera mujer musulmana de la Historia que gobernó en Egipto. Siendo así  la primera sultana de la dinastía Bahrí de los mamelucos de Egipto.

Variaciones de nombre: Shajar al Durr; Shajarat; Shagrat al-Durr.

Murió en 1259, (algunas fuentes citan 1258), en El Cairo; se casó con Najm ad Din, también conocido como al-Salih Ayyub o Salih II Ayyub, sultán ayyubí de Egipto, en 1240, (murió en 1249); se casó con Aybak, sultán mameluco de Egipto, en 1250; hijastros: Turan o al-Muazzam Turanshah.

La primera Sultana

Shajar al-Durr, una de las pocas mujeres en la historia musulmana en haber gobernado como sultana, jugó un papel importante en la derrota de la Séptima Cruzada. Poco se sabe sobre su origen familiar, excepto que ella era turca y había sido esclava antes de su matrimonio. Shajar fue entregada como esclava a al-Salih y viajó con él hasta Egipto, dándole además un hijo y sucesor varón. Tras el nacimiento del niño de ambos, al-Salih se casó con ella.

En 1240, se convirtió en la esposa de Salih II Ayyub, el sultán de Egipto. En 1249, ella actuó como regente de Egipto mientras su esposo estaba en una campaña militar en Damasco. El ejército cruzado dirigido por el rey francés Louis IX había capturado la ciudad portuaria de Damietta en junio de 1249; Shajar organizó el ejército egipcio contra los cruzados.

Tras la muerte de al-Salih, Shajar en noviembre de 1249,  informó al comandante del ejército y al jefe eunuco que controlaba el palacio, pero como en esos momentos se encontraban bajo el ataque de los cruzados, los tres decidieron no revelar la muerte del sultán. Shajar y el comandante del ejército usaron papeles en blanco con la firma del sultán para seguir emitiendo órdenes sin que nadie supiera de su muerte; del mismo modo, Shajar fingía llevarle comida y visitarlo en su tienda.

Shajar al-Durr

Temida por los Cruzados

De esta manera, ella gobernó sola en su nombre, manteniendo con éxito su muerte en secreto hasta que el heredero del sultanato, su hijastro Turan, regresó de Siria para tomar el poder. En la primavera de 1250, ella y Turan organizaron la defensa de El Cairo contra Luis, derrotando a los cruzados y capturando al rey. El comandante del ejército fue asesinado, pero entonces Shajar accedió al plan de Baibars, defender la ciudad de al-Mansurah y finalmente los cruzados de Luis IX de Francia fueron derrotados. Luis fue rescatado y tuvo que entregar a Damietta, (ciudad egipcia), en abril, después de lo cual se dirigió a Palestina. Turan fue asesinado en mayo por oficiales militares mamelucos, (turcos), del ejército egipcio que querían un sultán mameluco. Finalmente, la noticia de la muerte del sultán llegó a oídos de los cruzados, quienes se animaron a marchar sobre El Cairo.

Shajar, quien se convirtió así en  la primera mujer sultán de Egipto  en gobernar en su propio nombre. El período mameluco duraría dos siglos. Con el fuerte apoyo de los líderes militares egipcios, Shajar comenzó a consolidar su poder, emitiendo monedas en su nombre. Sin embargo, como era una mujer, el señor supremo de Egipto, el califa de Bagdad, se negó a reconocer que su gobierno era legítimo. Shajar se vio obligada a abdicar después de solo unos meses. El califa envió al soldado mameluco Aybak para tomar su lugar. Shajar,  se casó con Aybak, y juntos consolidaron el dominio mameluco en Egipto, formando una nueva capital en El Cairo. Durante sus ocho años de gobierno conjunto, Shajar, llamada sultana, promulgó leyes y emitió decretos; según los informes contemporáneos, ella era una  más activa que su marido. En tan sólo tres meses, Sharaj había conseguido vencer a los cruzados de Luis IX de Francia e iniciar una nueva dinastía en Egipto.

Los siguientes conflictos con Bagdad y Siria hicieron que poco a poco, los mamelucos abandonaran a Aybak en favor de la dinastía siria. Sin embargo, cuando Aybak intentó tomar una segunda esposa en 1259, Shajar lo hizo asesinar. Pronto dos facciones militares estaban peleando por el futuro del sultanato: aquellos que apoyaban el gobierno continuado de Shajar, y aquellos que no querían que el hijo de Aybak, Turanshah, fuera gobernado por su ex esposa.

Turanshah, el hijo del sultán fallecido, llegó a Egipto y fue nombrado soberano, pero sabía que nunca tendría el poder completo mientras Sharaj y los mamelucos siguieran a su alrededor. Comenzó a eliminar a puestos de confianza de su padre y a reemplazar a los antiguos oficiales. Después, exigió a Sharaj que le devolviera las joyas de su padre. Ella se quejó ante los mamelucos, quienes acabaron con la vida de Turanshah por ese motivo y también al saber que, en estado de embriaguez, había abusado de las doncellas de su padre.

Sharaj siempre firmó usando los nombres de su marido y su hijo para ganar legitimidad.

Monedas de Shajar al-Durr

Se emitieron monedas con sus títulos y se rezaba por ella en las oraciones del viernes de las mezquitas. El califato se negó a reconocer a Sharaj como sultana de Egipto por lo que, por presiones de los mamelucos, ésta se casó con Izz al-Din Aybak, abdicando después en él.

Sharaj, que pretendía recuperar su poder, se mantuvo cerca de su esposo hasta que tras varias intrigas, hizo que fuera asesinado por sus sirvientes mientras tomaba un baño. Sharaj dijo que había muerto repentinamente pero los mamelucos no la creyeron y obtuvieron la verdad torturando a los sirvientes. Quisieron acabar con su vida pero los que aún la defendían, quisieron protegerla llevándola a la Torre Roja. Finalmente, Sharaj fue desnudada y golpeada hasta la muerte.

Su cuerpo fue encontrado tirado en un foso, donde permaneció tres días sin que nadie lo enterrara y donde le fue sustraído un paño de seda y perlas que lo cubría. Los sirvientes que asesinaron a Aybak, su marido, fueron ejecutados. Actualmente la tumba de Sharaj puede verse en la mezquita de Tulun y está considerada una joya de la arquitectura funeraria islámica. Sus huesos fueron trasladados a la mezquita llamada en su honor, donde permanecen hoy.

Mausoleo de Shajar al-Durr

Con información de Jackson-Laufer, Guida M. Mujeres que gobernaron. Santa Bárbara, CA: ABC-CLIO, 1990.

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