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Sultán Baibars – El León de Egipto

Baibars y sus mamelucos

Al-Malik al-āhir Rukn al-Dīn Baybars al-Bunduqdārī , o Al-āliī

De esclavo a Sultán

El famoso héroe Ruknuddín Baibars (1223-1277), apodado al-Bundukdarí (“El Ballestero”), que luego sería sultán y derrotaría en repetidas ocasiones a los francos, sería el primer comandante y organizador de la formación militar de los mamelucos.

Baybars fue concebido en la nación de los turcos Kipchak en la costa norte del Mar Negro. Después del ataque mongol a su nación en torno a 1242, Baybars fue uno de los habitantes de Kipchak vendidos como esclavos. Los esclavos que hablaban turco, se habían convertido en la columna vertebral militar de la mayoría de los estados islámicos, eran muy apreciados.

De origen kipchak, fue hecho esclavo en Crimea, donde se había refugiado su tribu, en la década de 1240, y vendido en Alepo. Se dice que fue capturado por los mongoles en la estepa de Kipchak / Cumanía y vendido como esclavo, terminando en Siria. Baibars fue rápidamente vendido a un oficial mameluco llamado Aydekin al bondouqdar y enviado a Egipto, donde se convirtió en guardaespaldas del gobernante Ayyubid As-Salih Ayyub.   Participó en la victoria de Ain Jalut sobre los mongoles, pero al no obtener la recompensa esperada  participó en el asesinato del sultán Qutuz en 1260. Resultó el mayor azote de los cruzados desde los tiempos de Saladino y selló su eliminación del Levante.

Era un nombre de gran estatura, de cabellos rubios y ojos azules. Los egipcios le llamaban el “león de Egipto”, entrenado como un mameluco (ghulam)  bajo el sistema Seljuk del Medio Oriente.

Su carrera militar no tiene igual en ninguna época islámica anterior o posterior. Solamente durante sus diecisiete años de sultanato (1260-1277) realizó treinta y ocho campañas durante las cuales recorrió cuarenta mil kilómetros.

Nueve veces luchó contra los mongoles, cinco contra los armenios y tres contra los hashashiyyín (“los Asesinos”). Sólo contra los francos luchó en 21 ocasiones, y salió vencedor en todas. A los cruzados les logró capturar baluartes considerados inexpugnables, como los castillos de Safed (mar de Galilea), en 1266, Beaufort de los templarios (a orillas del Litani, sur de Líbano), en 1268, y el famoso Krak de los Caballeros (al oeste de Homs, en Siria), en 1271. Además conquistó las ciudades de Arsuf, Cesárea, Jaffa, Haifa,Torón y Antioquía. En 1270 envió a la flota mameluca a atacar el puerto chipriota de Limassol en represalia por la ayuda constante de la dinastía Lusignan (1191-1489) a los baluartes cruzados de Palestina y Siria. En 1273 destruyó el castillo de los Asesinos en Masyaf (cerca de Hama, en Siria), donde residía Sinán (m. 1192), el llamado «Viejo de la Montaña» (Sheij al-Ÿabal), y su siniestra organización.

Otro gran comandante  Baibars, el padre de la conquista

Su victoria más importante, sin embargo, fue en el oasis de dunas de Ain Ÿalut (“La fuente de Goliat”), en la actual localidad palestina de Ein Harod (a mitad de camino entre Afula y Bet She’an), el 3 de septiembre de 1260. Ese día, el general Baibars y el sultán Qutuz (g.1259-1260) derrotaron a un poderosísimo ejército mongol de cincuenta mil hombres y diez mil jinetes enviado por Hulagú (el nieto de Gengis Kan) al mando de Ketbogha. La estrategia de los mamelucos fue una copia casi exacta del ardid por el cual el general cartaginés Aníbal Barca venció a los romanos en Cannas (agosto, 216 a.C.). La infantería musulmana (unos veinte mil hombres) al mando del sultán Qutuz Ibn Abdullah aguardó fuera de la vista del enemigo mientras Baibars y sus doce mil jinetes fingieron hacer un ataque masivo y luego retrocedieron. Los mongoles persiguieron a lo que se retiraban, sin percatarse por la rapidez de la acción y la polvareda reinante que eran conducidos al centro de una pinza que se cerró inexorablemente en el momento preciso, mientras la caballería mameluca giraba en redondo y contraatacaba. Ketbogha sucumbió en el combate. Esa finta de Baibars consiguió el triunfo.

Esta batalla fue una de las más importantes de la historia, comparable a la de Gaugamela (1 de octubre, 331 a.C.), por la que Alejandro conquistó el Imperio persa, a la de Hastings (14 de octubre, 1066), por la que Inglaterra pasó a manos de los normandos, a la de Waterloo (18 de junio, 1815), por la que Napoleón fue definitivamente vencido, o a la del Alamein (23 de octubre-4 de noviembre, 1942), por la que el Afrika Korps de Rommel fue frenado y desbandado a las puertas de El Cairo. Dice el medievalista británico Steven Runciman: «La victoria mameluca salvó al Islam de la amenaza más peligrosa con que se había enfrentado nunca. Si los mongoles hubieran penetrado en Egipto no habría quedado ningún estado musulmán importante en el mundo al este de Marruecos» (S. Runciman: Historia de las cruzadas, Alianza, Madrid, 1997, vol. III: “El Reino de Acre y las últimas cruzadas”, pág. 289).

Un Caballero Templario que luchó en la Séptima Cruzada se lamentó

La rabia y el dolor están sentados en mi corazón … tan firmemente que apenas me atrevo a seguir con vida. Parece que Dios desea apoyar a los turcos en nuestra pérdida … ah, señor Dios … por desgracia, el reino de Oriente ha perdido tanto que nunca podrá volver a levantarse. Harán una mezquita del convento de Santa María, y dado que el robo agrada a su Hijo, quien debería llorar al respecto, nos vemos obligados a cumplir también … Cualquiera que desee luchar contra los turcos está loco, porque Jesucristo no lucha ellos más. Ellos han conquistado, ellos conquistarán. Por cada día nos atropellan, sabiendo que Dios, que estaba despierto, duerme ahora, y Muhammad se vuelve poderoso.

La Historia lo recuerda como un gran gobernante

Se destacó como renovador religioso y estadista. Prohibió la prostitución y las bebidas alcohólicas bajo pena de muerte. En el campamento de turno y en el palacio de El Cairo o Damasco denunciaba con su voz potente e imperturbable los males de la época y recomendaba las soluciones apropiadas. Hizo construir escuelas, hospitales, un estadio de tamaño olímpico, embalses y canales en el valle del Nilo, cocinas populares, distribución anual de diez mil bolsas de cereal para beneficencia, e implementó un servicio postal de cuatro días para una carta de El Cairo hasta Damasco; eficiencia que hoy día rara vez se alcanza. La lista de sus obras sociales es casi tan larga como aquélla de sus empresas militares.

Sus memorias fueron grabadas en Sirat al-Zahir Baibars (“La vida de al-Zahir Baibars”), un popular romance árabe que registra sus batallas y logros. Él tiene un estado heroico en Kazajstán, así como en Egipto y Siria.

Al-Madrassa al-Zahiriyya es la escuela construída junto a su mausoleo en Damasco. La biblioteca de Az-Zahiriyah tiene una gran cantidad de manuscritos en diversas ramas del conocimiento hasta el día de hoy. La biblioteca y el mausoleo están siendo reconstruidos por el fondo del gobierno de Kazajstán.

El mundo musulmán no olvida al que fue uno de sus grandes generales y conquistadores de todos los tiempos.

Con información de Mundo Historia

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