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La Estatua de la Libertad y su origen árabe

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Se trata de un monumento emblemático de Estados Unidos, pero pocos saben cuál fue su verdadero origen.

La Estatua de la Libertad es uno de los monumentos más importantes y representativos de Nueva York y todo Estados Unidos. Sin embargo, en tiempos donde Donald Trump muestra su desprecio ante la cultura musulmana, poco saben del origen árabe del mítico símbolo estadounidense.

De todo es conocido que que el monumento fue un obsequio de Francia para conmemorar el primer centenario de la independencia de Estados Unidos y de inmediato se convirtió en un símbolo de esperanza para los migrantes que llegaron a dicho país.

De acuerdo con el sitio BBC, después de que Donald Trump tratara de prohibir la entrada de viajeros provenientes de siete países de mayoría musulmana, muchas personas empezaron a destacar un detalle poco conocido y contrastante con lo que piensa el actual presidente.

La estatua es una obra del escultor francés Frédéric Bartholdi y, según el profesor de historia de la Universidad de Nueva York, Edward Berenson, la idea original era representar a una mujer árabe, para celebrar la apertura del Canal de Suez, en Egipto.

“El monumento iba a ser una mujer ubicada en la entrada sur del Canal sosteniendo una antorcha sobre su cabeza. Y esa mujer iba a estar vestida con el traje tradicional de una campesina árabe”, le explicó BerensonThe World, un programa de Public Radio International en colaboración con la BBC.

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Sin embargo, el proyecto egipcio fue cancelado por falta de dinero, pero, según Berenson, Bartholdi encontró una forma de “reciclar” su trabajo a través del regalo que él y sus colegas habían pensado dos años antes darle a Estados Unidos por su centenario.

Según Berenson, el escultor francés básicamente transformó el vestido árabe del diseño original para convertir a la mujer musulmana de su proyecto original en una diosa de la libertad greco-romana.

En el libro “La Estatua de la Libertad”, del historiador y bibliotecario del monumento Barry Moreno, se pueden ver varias imágenes de los modelos del escultor francés que sugieren una clara conexión entre la fallida “Egipto llevándole la luz a Asia” y “La libertad iluminando al mundo”.

Sin embargo, los biógrafos de Bartholdi Robert Belot y Daniel Bermond, el escultor siempre insistió en que la más conocida de sus estatuas era una obra original y no la simple reutilización de un proyecto frustrado.

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“Es algo muy triste, pues la Estatua de la Libertad siempre ha representado una bienvenida para la genta llegada de otro lado huyendo del sufrimiento o buscando refugio”, dice Berenson.

“Y todo el mundo conoce el poema que está inscrito en la estatua, escrito por Emma Lazarus: ‘¡Dadme a vuestros rendidos, a vuestros pobres, a vuestras masas hacinadas…'”, apunta.

Por Diego H. Castillo
Con información de viveUSA

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Los orígenes de la guerra organizada

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La guerra es, inevitablemente, una constante en la historia del ser humano. Incluso en las sociedades prehistóricas, que sin haber ejércitos como tales, entre las aldeas cazadoras o recolectoras ya existían luchas con armas de piedra, de forma ritual y para incursiones en poblados vecinos, para su esclavitud o exterminio. Desde combates individuales o colectivos cuerpo a cuerpo, hasta el intercambio de proyectiles, palos a modo de lanza y piedras.

Cuando los asentamientos agrícolas neolíticos se fusionan en aldeas, y las sociedades se configuran de modo complejo (técnicas de cultivo, comercio, jerarquías, clases dirigentes, religiosas, especialización) la guerra toma un cariz ‘civilizado’ – y perdón por el término- en cuanto a que aumenta la sofisticación de las armas y la eficacia de sus guerreros. Entre las primeras civilizaciones complejas destacan Mesopotamia y el Reino Antiguo de Egipto. La agricultura implicó la concentración de recursos en lugares fijos, y la necesidad de defenderlos. Esto dio lugar a la construcción de ciudades amuralladas, como Jericó, y ciudades fortificadas, como Çatalhöyük, -o Catal Huyuk-, ubicada en lo que ahora es Turquía.

Paralelo al crecimiento de los ejércitos en estas sociedades, se desarrolló también la tecnología de guerra. Con la introducción del bronce, y mil años después el hierro (1200 a.C), se sustituyeron la piedra y los huesos por materiales más efectivos para las puntas de lanza, hachas, flechas, lo que daría pie a la creación de armaduras de metal. El siguiente paso fue el uso de fortificaciones, el empleo del asedio como técnica de ataque, la domesticación del caballo y su uso para el carro de combate y montura, y posteriormente los barcos de remo y las galeras.

Hasta la aparición de la pólvora los elementos principales en la lucha son constantes: Por un lado, soldados de a pie con espadas y lanzas, arcos, jabalinas, hondas. Por otro, caballería con arcos y lanzas y máquinas de asalto (p.e. las catapultas).

Esto implicaba la necesidad de organizar los ejércitos en el uso de estos elementos. Los asirios, por ejemplo, fueron los primeros en crear una fuerza de mercenarios. Las polis griegas usaban ciudadanos-soldado, los hunos luchaban con jinetes nómadas organizados. Ante las nuevas formas de guerra, los factores básicos para el éxito eran la organización eficaz y la disciplina.

Mesopotamia

Los primeros ejércitos que se conocen existieron sobre el 2500 a.C. en las ciudades-estado de Sumeria, en el sur de Mesopotamia. La mayoría de las batallas incluían infantería que empuñaba lanzas, hachas o dagas. Contaban también con carros de madera de cuatro ruedas, tirados por asnos, que portaban a un conductor y a un soldado de élite que empuñaba una jabalina. Además del arco tradicional, construido con un palo de madera, utilizaban el arco compuesto, hecho de tiras de madera, hueso y tendones. Las armaduras eran de cuero, bronce o cobre.
Sobre el 2000 a.C introdujeron los caballos en la guerra, lo que supuso una gran innovación tecnológica: el carro ligero de dos ruedas tirado por caballos. Se usaba básicamente como plataforma para un arquero.

Los primeros informes registrados sobre la guerra entre ciudades de Mesopotamia (Iraq y Este de Siria) hablan ya de ejércitos con unos pocos miles de hombres.

El primer militar que forjó un imperio a base de conquistas fue Sargón de Acad sobre el 2340 a.C. Tenía un ejército de 5000-6000 hombres. Ganó más de una treintena de batallas, usaba armas de bronce y arcos compuestos y tenía carros de 4 ruedas tirados por asnos. Su imperio duró 125 años. Pionero en la expansión de imperios mediante la conquista militar, le imitarán los asirios, los babilonios y los persas.

A principios del S.XVIII a.C. el rey de una pequeña ciudad-estado llamada Babilonia, Hammurabi, tiene un pacto de respeto mutuo con Asiria y de recíproco apoyo en caso de necesidad. Pero sobre 1763 a.C. Hammurabi rompe el pacto y entra en guerra con Larsa, Uruk y Ur. Un lustro después se había consolidado el imperio babilónico que abarcaba desde el desierto de Siria al golfo Pérsico.

Egipto

En el Nuevo Egipto el más famoso y guerrero de sus gobernantes fue Ramsés II. Combatió con los hititas, los antiguos reinos de Moab, Edom, Negeb y los libios. De sus batallas, una de las más llamativas fue la de Qadesh, sobre el 1274 a.C., originada por el afán de control de Líbano y Siria, egipcios contra hititas. Ramsés II obtuvo una gran victoria por la costa este del Mediterráneo, pero al volver al año siguiente el rey hitita Muwatalli II había reunido a un ejército respetable.

Las fuerzas de Ramsés se componían de cuatro divisiones con carros en el centro de cada una. Tirados por dos caballos, los carros eran ligeros y rápidos, y podían desplazarse a una velocidad máxima de 38 km/h, y girar bruscamente gracias a sus dos ruedas espaciadas estratégicamente. Cada vehículo llevaba a dos personas. Un auriga (conductor) y un guerrero armado con un arco compuesto. Los hititas tenían carros más pesados y lentos, y portaban a tres hombres. El tercero en discordia normalmente sostenía un escudo.

El día de la batalla las divisiones de Ramsés avanzaron hacia Qadesh, en el río Orontes. Ramsés y su división principal, creyendo que los hititas estaban más al norte –en la ciudad de Alepo- montó el campamento cerca de Qadesh. Pero Muwatalli había preparado una trampa: sus hombres se ocultaron al otro lado del río, desde donde 2.500 hititas salieron a atacar a las divisiones egipcias que estaban todavía aproximándose a la ciudad. Los hititas derrotaron a una de las divisiones y luego giraron para atacar el campamento del faraón al mismo tiempo que Muwatalli desataba mil carros más. Aunque hubo contraataque egipcio, Ramsés retiró sus tropas tras el combate y se llegaría a un acuerdo, el primer tratado de paz. Qadesh permaneció en poder hitita.

Asirios

Entre los siglos IX y VII a.C Asiria elevó la práctica de la guerra a nuevos niveles de eficiencia. Su ejército sembró el terror a base de torturas, masacres y deportaciones masivas a cualquier pueblo que se resistiera al dominio asirio. A mediados del S.VIII a.C. ya tenía un ejército organizado por jerarquías y contaba con unidades dirigidas por generales profesionales. Luchaban en él, además de los propios soldados, mercenarios extranjeros y prisioneros de guerra. Recibían pagas regulares y contaban con ejércitos de armas. En esas fechas introdujeron la figura del jinete: arqueros a caballo con armaduras ligeras que sometían al enemigo a lluvias de flechas. Posteriormente añadirían a jinetes con lanzas. La caballería otorgó flexibilidad de maniobra al campo de batalla. Explotaron, además, el asedio como método de guerra.

Persas

Entre el siglo VI y el III a.C. los aqueménidas (persas) también usaron la caballería como elemento principal de sus ejércitos. Como el caso anterior, los guerreros eran de origen heterogéneo, divididos en grupos especializados. Mercenarios griegos en infantería, fenicios como marineros, escitas en caballería. Eran ejércitos disciplinados sometidos a un fuerte entrenamiento.

Ciro II el Grande fue el fundador del imperio aqueménida de Persia alrededor del año 580 a.C. En el 560 a.C. ya dominaba Irán, el norte de Mesopotamia y la mayoría de Babilonia. A diferencia de los asirios, Ciro gozaba de gran popularidad entre muchos pueblos por su tolerancia religiosa. El imperio duró más de 200 años, hasta que fue conquistado por Alejandro Magno, pero esto es un tema ya para el segundo capítulo de la Guerra en la Historia.

Por Laura Martín
Con información de:La Gaceta
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Socotra, la isla de los genios de Jordi Esteva

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Es la primera película hablada enteramente en socotri, una lengua sudarábiga emparentada con el antiguo idioma del Reino de Saba. La película, rodada en cuidado blanco y negro, trata de un viaje a la remota isla  en el océano Índico conocida en la Antigüedad por ser la morada, según la leyenda, del ave Roc y el ave Fénix.

Socotra no posee ningún abrigo natural y los monzones, que en otras regiones del Índico propiciaron la navegación y el intercambio, en las costas de Socotra resultaron un gran peligro. El aislamiento ha preservado una flora que parece de otra era. En la isla crecen los árboles del incienso y de la mirra. Abunda el árbol de la sangre del dragón, en forma de seta gigante, de savia roja que utilizaron tanto los gladiadores del Coliseo para embadurnar sus cuerpos, como los lutiers de Cremona para dar la pincelada decisiva a sus Stradivarius. Durante siglos, atraídos por la riqueza de sus resinas olorosas, indios, griegos y árabes del sur, acudieron a Socotra. Tras ellos, los piratas.

Algunos historiadores sitúan en Socotra el lugar dónde acudió Gilgamesh en busca de la planta de la inmortalidad tras la muerte de su fiel Enkidú. Para los egipcios quizá fuera la isla del relato del náufrago, el primer relato marinero de la historia. Herodoto situó en Socotra la morada del ave Fénix

La película sigue el recorrido por el interior de la isla de un grupo de camelleros que se dirigen a las montañas antes de la estación de las lluvias. Por la noche, alrededor del fuego, se cuentan historias de genios y serpientes monstruosas. En un remoto poblado, los camelleros recibirán la visita de Ahmed Afrar hijo póstumo del último sultán de Socotra quien les hablará del trágico destino de su padre. La película trata de un mundo que desaparece.

La isla de Socotra

Se halla en el océano Índico entre Somalia y la península de Arabia.  Marco Polo afirmó que los socotríes eran los nigromantes más poderosos del mundo. Los portugueses invadieron el sultanato de Socotra, durante un tiempo, para salvaguardar su ruta marítima hacia la India. Desde finales del sXIX fue protectorado británico hasta su incorporación a Yemen del Sur. Antes de la reunificación del país, se creía que la isla albergaba una base de submarinos soviética. Los primeros vuelos comerciales, a principios de este siglo, pusieron fin al aislamiento secular. A pesar de los importantes cambios, Socotra sigue siendo un lugar remoto y fascinante.

Para reencontrar la Socotra de los tiempos del sultán hay que caminar varios días hacia las cumbres del Haggar donde anidaron las aves monstruosas de los antiguos y donde Urano tenía su trono antes de ser castrado por su  hijo Cronos. Sin embargo, los socotríes, que siguen hablando una lengua emparentada  con la del Reino de Saba, desconocen las historias que egipcios, griegos,  árabes y los viajeros renacentistas fabularon sobre la isla.

El Director: Jordi Esteva (Barcelona 1951)

Escritor y fotógrafo, es un apasionado de las culturas orientales y africanas a las que dedica la mayor parte de su trabajo periodístico y fotográfico.  Ha vivido durante cinco años en Egipto trabajando en Radio Cairo Internacional. Durante esos años documenta la vida cotidiana en el desierto recogida en “Los oasis de Egipto”(Ed. Lunwerg 1995). Redactor jefe y director de arte de la revista Ajoblanco entre 1987 y el verano de 1993. En 1994 participa en el proyecto Patrimonio 2001 de UNESCO y fotografió la medina de Marraquech.

En 1996 realiza un estudio fotográfico sobre la arquitectura del Atlas marroquí: “Fortalezas de barro en el sur de Marruecos” (Compañía Literaria 1996). En 1998 aparece “Mil y una voces”(El País/Aguilar 1998, Círculo de Lectores  1999), un libro de conversaciones con dieciséis artistas e intelectuales de ambas orillas del Mediterráneo acerca de las sociedades árabes enfrentadas al desafío de la modernidad. En 1999 Publica “Viaje al país de las almas” (PreTextos 1999) un acercamiento al mundo del animismo africano, en el que documenta los rituales iniciáticos y los fenómenos de posesión. En el 2006 aparece “Los árabes del mar” (Península/Altair): la búsqueda de los antiguos marineros de las costas de Arabia que recorrían los puertos del océano Índico con sus veleros propulsados por los monzones siguiendo unas rutas que apenas habían variado desde los tiempos de Simbad. Febrero de 2009: tras dos meses de trabajo en Costa de Marfil, finaliza el rodaje de “Retorno al país de las almas”.

En 2011, tras el circuito internacional de festivales “Retorno al país de las almas”se estrena en España.Septiembre 2011. Atalanta publica su último libro “Socotra, la isla de los genios”. “Bellísimo, extraordinario y apasionante este melancólico viaje a la isla perdida de Simbad”, en palabras de Jacinto Antón en Babelia. El País.Julio 2012 “Socotra, la isla de los genios” recibe el V Premio de Literatura de Viajes Caminos del Cid. Diciembre 2013 Viaja de nuevo a Costa de Marfil y a Ghana para filmar “Komian”. Regresa a Socotra a principios de 2014 para filmar“Socotra, la isla de los genios”Enero de 2015, “Los árabes del mar” aparece traducido al árabe. Septiembre de 2015. Finaliza la edición de “Socotra, la isla de los genios”.

Pere Vall : ¿Por qué el subtítulo de ‘La isla de los genios’?

Jordi Esteva : “Porque es una isla donde, según los pastores, existe un mundo paralelo de duendes y genios”, comenta el realizador: “No son genios como Mozart o Einstein, sino como el genio de la botella o de la lámpara de Aladino, por ejemplo. Todo ello me fascinó. Además, es el nombre que le daban los antiguos egipcios que acudían en busca del incienso que crece libremente en la isla para ofrendarlo a sus dioses y para momificar a sus faraones”.

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