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Géneros líricos árabes -El Mahŷal

El mahŷal 1 es una canción popular estrófica cantada de forma colectiva tanto por hombres como por mujeres durante el periodo de la recolección de la cosecha.

Este término se utiliza en general para los cantos asociados a la realización de trabajos, ahāziŷ al–ʿamal, (cantos de trabajo) y puede ser extendido a todos los cantos realizados en momentos de actividades laborales colectivas, tales como las propias de campesinos y de artesanos.

De este modo, se ha documentado la existencia del mahŷal al-bināʾ, canto de los albañiles, el mahŷal al–ḥiṣād, canto de la cosecha, el mahŷal al-asfār, canto de los viajeros, el mahŷal al-raʿī, canto de los pastores y el mahŷal ŷalb al-māʾ, canto de los aguadores. 2

En ocasiones se ha llegado a confundir el zāmil con el mahŷal; la diferencia entre ellos radica principalmente en que el primero se acompaña de instrumentos musicales tales como tambores y que el segundo solo se recita en grupo, sin acompañamiento musical.

Por A.A. Piccolo  (U.A.M – Curso de Doctorado: Tradición e Innovación en la Cultura Árabe e Islámica).


Notas:

  1. En árabe yemení haŷala significa cantar marchas y mahŷal (pl. mahāŷil) son canciones populares, Piamenta, Dictionary…op.cit., pág. 505.
  2. Al-Baraddūnī, Funūn al-adab…, op.cit., pág. 151 y ss.

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Vidrio, un legado Árabe – Origen e Historia

El vidrio, material noble

Según datos históricos, el vidrio fue inventado entre los años 2500 y el 3000 A.C., en el Asia Menor. Cuando la civilización egea estaba en decadencia, en el siglo XIII A.C., se establecieron en Siria y Mesopotamia, numerosos centros de fabricación de vidrio que perduraron y se extendieron por el Mediterráneo, en la isla de Rodas y Chipre, y más tarde en Alejandría, fue un importante centro de producción de vidrio desde el año 330 A.C. Egipto, Persia y Siria constituyeron grandes industrias del vidrio.

El vidrio se define como un producto inorgánico que se ha enfriado hasta alcanzar un estado rígido, sin experimentar cristalización. Es un material que, desde los orígenes de la Humanidad, ha estado siempre vinculado al hombre, cumpliendo una doble función: por un lado, ha servido como elemento de utilidad para el progreso de las distintas sociedades; y por otro, como motivo decorativo con el que el hombre ha expresado sus inquietudes artísticas y creativas.

Muchos autores de la antigüedad escribieron acerca del vidrio. Plinio el Viejo (23-79 d.C.), por ejemplo narró en su “Historia Natural” que el descubrimiento de ese material tuvo lugar en Siria, cuando unos mercaderes de natrón, probablemente en ruta hacia Egipto, preparaban su comida al lado del Río Belus, en Fenicia. Al no encontrar piedras para colocar sus ollas, pusieron trozos del natrón que llevaban como carga, y a la mañana siguiente vieron cómo las piedras se habían fundido y su reacción con la arena había producido un material brillante, vítreo, similar a una piedra artificial. Tal fue, en síntesis, el origen del vidrio.

Los egipcios, precursores de su elaboración

Fueron los egipcios los que impulsarían en mayor medida el uso del vidrio como material decorativo y de uso doméstico para la conservación y almacenaje de determinados productos.

Los egipcios conocieron ya este proceso de elaboración en el cuarto milenio a.C. Con ingrediente como arena, cenizas vegetales, salitre y creta producían un vidrio opaco y opalino que difundieron por todos los países del mundo en forma de recipientes para líquidos y como artículos de lujo, tales como esmaltes vítreos para imitar piedras o recubrir objetos de orfebrería.

Al principio las vasijas y recipientes de vidrio se hacían por derretido sobre moldes, porque no se había inventado aún el método de soplar con tubo, aunque también se cortaban de bloques sólidos. Pero a medida que fueron creciendo las industrias del vidrio, su fabricación también fue floreciendo. De entre todos, se destacó Venecia y la isla de Murano, donde se hacían los trabajos más refinados en vidrio.

Arte musulmán

Pero sin duda los países musulmanes fueron los que hicieron la diferencia tras fabricar vidrios de colores entintados con los cuales adornaban las lámparas de las mezquitas.

Los artesanos musulmanes llegaron a un elevado dominio técnico en el trabajo del vidrio, destacando la época fatimí, en el siglo IX-X, introduciéndose los esmaltes polícromos y el reflejo dorado, y se especializaron en la producción de vidrios tallados, y estampados. Su técnica consistía en excavar y tallar un pedazo de cristal de roca transparente, para que sirva de jarro o copa.

En la época de los selyúcidas y mamelucos en Egipto en los siglos XII-XV se trabajaba el vidrio transparente y de color esmeralda, decorado con arabescos, figuras de animales, versículos del Corán, etc. También en Siria en el siglo XIII, en Damasco y AlepoLíbano, TiroIrak, Samarcanda y Mosul se hacían objetos de vidrio esmaltado con soportes de plata, y lámparas de gran belleza y un fino trazado. Se exportaba a China y en el siglo XV se instalaron en Venecia talleres de vidrio imitando el arte islámico.

Los fenicios y el comercio del vidrio

En el campo de la artesanía no puede olvidarse el vidriado. Los vasos de vidrio así como los amuletos y objetos de adorno fabricados con la pasta vítrea son muy abundantes, y parece que la invención de este material debe ser atribuida a los fenicios. En sus centros comerciales de Oriente, en Gadir o Cartago, o como simples artesanos al servicio de cortes extranjeras, nuestros hombres fabricaron grandes cantidades de objetos de este tipo en los diversos hornos de vidriero que construían a tal efecto.

Componentes básicos

Inicialmente se tuvo en cuenta la arena, algo que a primera vista nada tiene de noble y refinado. De esta opinión sólo son aquellos que ignoran que en muchos casos -por ejemplo el montuoso Líbano– la arena contiene gran cantidad de cuarzo, que es ácido silícico puro en forma cristalina, y precisamente el ácido silícico constituye el elemento más importante del vidrio. Un vidrio normal de ventana contiene más del 70 %, y un cristal de plomo no menos del 60%. Luego, si se mezcla este subproducto del mar con bicarbonato sódico, como se le encuentra en las aguas carbonatadas de los lagos egipcios o en las cenizas de las plantas marinas y esteparias salíferas, si se le añaden substancias alcalinas en forma de piedra caliza, mármol o creta y se calienta la mezcla hasta unos 700 u 800 grados centígrados, entonces se obtiene, con fuerte producción vesicular, aquel producto viscoso y rápidamente solidificable que puede transformarse fácilmente en pequeñas perlas, o, por medio de un núcleo de arcilla, en frascos, o mediante soplado, en hermosos recipientes abombados y trasparentes.

De un modo u otro lograrían descubrir los fenicios este secreto de fabricación que, como es de suponer, estaría celosamente guardado, y lo utilizaron para montar su propia industria cristalera. Pero al hacerlo no se limitaron a una imitación servil, sino que unieron al ingenio su tenacidad en un intento por hacer transparente la masa lechosa. Por fin, después de una serie de pruebas y fracasos, lograron el éxito apetecido. En Tiro y Sidón, en esta última ciudad sobre todo, se montaron pequeñas vidrierías, de cuyos hornos salieron los primitivos trasparentes de la historia.

Tan espectacular como el descubrimiento del vidrio de fue igualmente su manera de comercializarlo. En efecto, no se limitaron a ofrecer el vidrio como objeto de lujo a precios elevados, sino que organizaron cadenas comerciales para distribuirlos a gran escala. El vidrio, fundido, prensado o tallado se ofrecía en Tiro, Sidón o Gadir a precios tan sumamente baratos, que incluso podían adquirirlos los desheredados de la fortuna; y así fue empleándose más y más para vasos y copas en lugar del metal o la arcilla. Los fenicios inundaron literalmente con sus vasijas, botellas y perlas todo el mundo conocido, y con razón puede considerárselas como los iniciadores de la fabricación en serie.

El nacimiento del vidrio soplado

Con el manejo de la caña de soplado se inicia la verdadera artesanía del vidrio hueco propiamente dicho en todas sus formas. Este procedimiento fue aplicado primeramente al soplado de recipientes en el interior de moldes, y poco más tarde se extendió al soplado al aire. Parece muy probable que fuera igualmente en los talleres vidrieros de las costas de Siria donde se fabricarán, también por soplado, los primeros vidrios corona para ventanas. Con esta técnica que ofrecía tan grandes ventajas pudieron fabricarse piezas de paredes considerablemente más delgadas, se introdujeron nuevos diseños con una gran variedad de formas, y se abandonaron los viejos estilos clásicos tradicionales. Además la rapidez de este nuevo procedimiento de trabajo hizo posible una fabricación en mayor escala.

Las piezas fabricadas por los vidrieros de Sidón durante esta época llevaban la marca y firma de su autor, lo que ha permitido su identificación segura. Entre los más afamados vidrieros destacaban Ariston, Artas y Ennion, de cuyos talleres salieron numerosos vasos soplados en molde, con diferentes motivos impresos en relieve y con inscripciones en griego, de acuerdo con la moda y la importancia que había adquirido este idioma en Oriente desde las conquistas de Alejandro Magno.

Después de esto en toda Europa floreció la industria de vitrales de colores, en gran demanda para los ventanales de iglesias y castillos. Alemania e Italia se distinguieron en la confección de esos vitrales. El vitral de colores más antiguo que se produjo en Italia fue el del ventanal redondo del coro de la Catedral de Siena, que data del año 1288.

El uso del vidrio en la vida diaria.

El vidrio inastillable que eliminó el peligro de la rotura de los parabrisas y en los vehículos, fue patentado en Francia por un artista y aficionado a la química llamado Edouard Benedictus, quien lo inventó intercalando una fina hoja de celuloide entre las planchas de vidrio.

En el siglo XVIII, Revenscroft, inventó el vidrio de plomo, que era más pesado y más transparente, y se prestaba para ser grabado.

Por Juan Antonio Cerpa Niño

Con información de Historia y Arqueología

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Marfil Califal, Legado de Al-Ándalus (الأندلس)

Las grandes obras maestras de marfil en las edades islámicas, son las realizadas por los creadores y artistas de Andalucía, y que datan del siglo IV. Por lo tanto el aumento de la importancia de los objetos que la mayoría de los historiadores y los escritores menciona, al nombre personal, orgullo de los artesanos de Andalucía, su arte y su autoestima.

Latas y cajas pequeñas de marfil, que se utiliza para guardar los ornamentos y joyas, es el mejor testimonio de los logros del fabricante andaluz, realizados en el arte de la industria del marfil.

En la Edad Media, la admiración de la rica Europa, adquiría estas obras para guardar los  objetos de valor. Era muy común entregarlos  como regalos en las bodas.

Después de la caída de las ciudades de Andalucía, se trasladó algunas de estas latas a  Museos de diferentes lugares del  mundo o iglesias y monasterios.

Dentro del arte hispano musulmán, se desarrollaron en Córdoba y Cuenca durante la presencia de la cultura musulmana en España, dos importantes talleres de marfil, cuyo periodo de mayor esplendor fueron el siglo X y primer cuarto del siglo XI. La producción se concentraba en objetos suntuarios con detalles ornamentales engastados en materiales nobles (oro y plata), sobre maderas trabajadas, o piezas puras de marfil, unidas y labradas. Los objetos son elaborados con fines singulares y específicos, casi siempre para regalo, dentro de los cortesanos de los reinos o familias de más elevada posición económica. Era la mujer la principal destinataria de los objetos.

Las piezas más llamativas y donde los maestros eran capaces de mostrar todo el esplendor de su arte eran las llamadas arquetas o arcas, que con motivo de festividades, conmemoraciones o actos de especial trascendencia social o familiar, se elaboraban en ambos talleres. En el de Córdoba los trabajos eran más refinados, con soltura para desarrollar las temáticas sobre la naturaleza en formas caprichosas y variadas que, observadas al detalle, presentaban un absoluto equilibrio y excelentes conocimientos de geometría por sus autores. En el de Cuenca, los trabajos eran más sencillos, quizá debido al tipo de pedidos y su ubicación fronteriza entre reinos cristianos y musulmanes, lo que dificultaba la continuidad de los trabajos y la enseñanza a los aprendices.

La técnica del ataurique, mediante la estilización de los motivos vegetales en la decoración, es profusamente usada. Las arquetas, botes, perfumadores y joyeros más sobresalientes que se conservan se encuentran en el Museo del Louvre (Píxide de Al-Mughira) Leyre (Arqueta del Monasterio de Leyre), Zamora (Bote de Zamora), San Millán de la Cogolla, Toledo, Fiteros (Arquetas de la iglesia de Fiteros) y Silos.

Es éste uno de los tesoros del  Museo Arqueológico de Madrid

Aunque se conozca como Bote de Zamora (pues se conservó como píxide en la catedral de Zamora), se trata de un marfil califal que, gracias a la inscripción, podemos datar perfectamente.

En ella se habla de un regalo del califa Al-Hakem II a su favorita, Sub (Aurora, pues se trataba de una antigua cristiana), madre de sus principales hijos.

Sabemos incluso que el regalo se hizo para agradecer  el parto de Hisham II en el 964 del calendario cristiano.

Su realización se debe a los talleres de eboraria califal situados en Medina Azahara que reutilizan las formas y motivos típicos de la decoración arquitectónica (atauriques, árbol de la vida, como ya vimos en El Salón Rico) añadiéndole figuras zoomorfas (cervatillos, palomas, pavos…) que se vincularían con el taller de bronces (también animalísticos) de los que proceden algunas piezas capitales, como el Cervatillo de Medina Azahara.

Estos objetos se encuentran relacionados con la cultura del regalo que se practicaba en las cortes medievales (la Bizantina como principal ejemplo), que refuerzan los lazos de las élites o sirven (al igual que los libros, la cerámica de lujo, las joyas…) como forma de protocolo en las relaciones internacionales.

Su utilidad, además de la del propio continente que ya generaría un status sumamente elevado, sería la de guardan grandes joyas y perfumes.


Notas:

  • Hassan Al – Basha Patrimonio del Arte Islámico – p.224 y 243
  • Zaki Mohamed Hassan Arte del Islam – página 493, 494 y 496
  • 197: Jerrilynn D. Dodds | Al-Andalus, El arte de la España islámica – P. 192
  • Qantara, Patrimonio del Mediterráneo | Pyxis de Al-Mughira

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