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Armas de destrucción masiva en Irak y el asesinato del Dr David Kelly

2003
Doctor David Kelly
Nacido en 1944, Rhondda, Gales
Fallecido en 2003, Oxfordshire, Inglaterra
Científico británico

El doctor David Christopher Kelly formaba parte de un equipo encargado de reunir un dossier para el gobierno británico sobre posibles armas de destrucción masiva, (WMD), que el régimen de Saddam Hussein poseía en secreto. Esta información sería utilizada para justificar la invasión de Irak en 2003. Después de haber hablado con un periodista acerca de posibles invenciones y mentiras en la elaboración del dossier, Kelly fue encontrado muerto en un lugar próximo a su casa, aparentemente a causa de un suicidio.

En 2002, el doctor David Kelly estaba trabajando para el Departamento de Inteligencia de Defensa en el dossier que había encargado el gobierno británico como preludio de lo que luego fue la invasión de Irak en 2003. Kelly era un científico eminentemente cualificado para desarrollar ese trabajo. Su experiencia en el campo de las armas biológicas en el centro de investigación de Portón Down le había llevado a ser nombrado por las Naciones Unidas inspector de armamento nuclear en Irak después de la guerra del Golfo, y su descubrimiento del programa de armas biológicas del gobierno iraquí le había supuesto una nominación para el premio Nobel de la Paz.

Kelly, sin embargo, no se sentía feliz con la afirmación de que Irak era capaz de utilizar en el campo de batalla armas biológicas y químicas cuarenta y cinco minutos después de haber recibido la orden de hacerlo, pero el servicio secreto británico (MI6), le había asegurado a sus superiores que era así.


Kelly se mostró incluso menos feliz cuando, una vez consumada la invasión de Irak por fuerzas estadounidenses y británicas, no se encontraron armas de destrucción masiva en ninguna parte. En mayo de 2003, Kelly se reunió con el periodista de la BBC Andrew Gillian, accediendo a hablar sin ser citado, y le dijo a Gillian que esa afirmación de los cuarenta y cinco minutos era de dudosa autenticidad y que había sido insertada en el dossier a instancias de Alastair Campbell, el director de comunicaciones del primer ministro Tony Blair.

La historia provocó una tormenta política y el gobierno negó cualquier implicación de los servicios de inteligencia en el contenido del dossier, presionando a la BBC para que revelase la fuente en la que se había originado esa información. Kelly informó a sus superiores de la conversación mantenida con Gillian, pero se quedó perplejo cuando el propio ministro de Defensa apareció en público confirmando que Kelly había sido la fuente que había revelado esa información.

La teoría de la conspiración

Kelly fue «suicidado» por asesinos del gobierno británico para silenciarlo e impedir que otros como él hablasen con la prensa.

Las pruebas

Kelly fue citado para que se presentase como testigo ante dos comités de la Cámara de los Comunes que estaban investigando la situación creada en Irak. Cuando fue interrogado por el comité de Asuntos Exteriores el 15 de julio, Kelly parecía encontrarse sometido a un fuerte estrés. Le dijo al comité que él no había revelado a Gillian la información que el periodista de la BBC había atribuido a su fuente; los miembros de la comisión llegaron a la conclusión de que Kelly no había sido el informante de la BBC.

Dos días más tarde, sin embargo, la situación dio un giro siniestro. En la mañana del 17 de julio, Kelly estaba trabajando en su casa de Oxfordshire. A las tres de la tarde, aproximadamente, le dijo a su esposa que iba a dar un paseo. Kelly se dirigió directamente a una zona boscosa situada a unos dos kilómetros de su casa, donde ingirió una gran cantidad de tabletas de co-proxamol —un analgésico— y luego, supuestamente, se cortó las venas con un cuchillo. La esposa de Kelly denunció su desaparición poco después de medianoche y lo encontraron muerto a primeras horas de la mañana siguiente.

Después de una investigación que se prolongó durante cinco meses, la empresa Hutton Enquirings contratada por el gobierno informó de que Kelly se había suicidado como consecuencia de la enorme tensión creada por la cuestión de las armas de destrucción masiva y las investigaciones resultantes de ese hecho.

Aunque el suicido fue aceptado oficialmente como la causa de la muerte de Kelly, algunos expertos médicos han planteado dudas acerca de la veracidad del veredicto, incluyendo entre ellos a tres médicos que escribieron al periódico The Guardian, afirmando que el corte transversal en la arteria cubital, descubierto durante la autopsia, no podía haber provocado una pérdida de sangre que resultase mortal. Los médicos también argumentaron que el analgésico ingerido por Kelly, el co-proxamol, sólo era una tercera parte de la cantidad que se hubiese requerido para que la dosis lo matara.

Además, dos sanitarios que estuvieron presentes en el lugar donde fue hallado el cuerpo de Kelly también plantearon dudas en cuanto a la cantidad de sangre que había allí. Estos hombres le dijeron a The Guardian que sólo habían visto una pequeña cantidad en la vegetación próxima al cuerpo de Kelly y una mancha de sangre del tamaño de una moneda en sus pantalones. Los sanitarios añadieron que esperaban encontrar un charco de sangre en el escenario de un suicidio debido al corte de una arteria.


El veredicto

Los hallazgos de Hutton Enquiry se mantienen y, a falta de nuevas pruebas, la muerte del doctor Kelly se une al resto de cuestiones oscuras que rodean los comienzos de la guerra en Irak. Las preguntas planteadas en relación a la muerte de Kelly por los sanitarios y los médicos que escribieron a The Guardian no han sido contestadas.

Con información de Conspiracy Encyclopedia

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