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Del zoco quiero a un chico – Ibn Quzman

Del zoco quiero a un chico.
De verlo, lo conoces.
Su nombre te diría;
Pero nombrarlo no oso.
Tú que a la gente matas,
aunque otra cosa digas:
¿Qué almizcle es ése, amigo?
¡Ven, ven, ante el maestro!
¡Por Dios, qué presumido!
Saluda, por lo menos.
Conviene, si te entonas,
que el entonar te siente.
Yo callo y sufro, pero
lo quiero, pese a todo.
Con verlo ya me pasmo.
¿Negar voy lo que es cierto?
De estar ello en mi mano,
lo que celar no puedo.
¡Ay, tú el de los achares
y los celillos dulces!
¿Por qué me gusta hablarte,
cuando ese hablar me mata?
<<¡Ay, corazón, aguanta.
No te escapes nunca!>>.

 

¡Por Dios, bien sufre el pobre!
Vigor y ayuda dale.
El de los ojos garzos,
el de las cejas finas
me llama su criado:
verdad es lo que dice.
Mas, siendo sus esclavos
poetas y escritores,
ni va eso en mi desdoro suyo.
¿Por qué va a ser afable,
por qué va a hacerme caso,
si al verlo dos mujeres,
y ver su airoso talle,
le dijo la una a la otra:

<<¡Que el Allâhl de amor te aqueje,
y que con él te acuestes!>>,

y <<¡Sí, sí!>>, la otra dijo?

Más Súna está más cerca.
No esponjes, si saluda,
porque a la gente engaña
con sus palabras dulces.
Parécete inocente
si tira de las riendas,
y así, su cepo tiende.
¡Quien cae en él bien grita!
Por él ardo de día;
De él hablo por la noche.
Desde que di en amarlo
tan solo eché una siesta.
Trocarle tengo urdido
un zéjel por un beso;
mas, si antes me lo diera
del trueque, ¿mal habría?
Acorta tu poema;
dejarlo has terciadillo.
Besar tus dedos quiero,
ay hijo del más noble.
Mas no me gustaría
que nadie se enterara.
Todo en mi contra sale:
lo que tú cueces, aso.
¿Ay, déjame esta noche
que goce y pegue brincos,
que de placer me embriague
y que amanezca turbio!

Soto de Ben Abî-l-Hazz
Waskî bebió conmigo.
Pegar no pude ojo,
sirviéndote y bebiendo
Completo queda el zéjel,
que me salió del alma.

Babel me dio su magia,
Y es un montón de perlas.
Oirás que dicen todos:
<<¡Cosa es genial amigo!>>,
y se ha de alzar…..
…… cuando lo cante.
Muhammad ibn Abd al-Malik ibn Quzman
(محمد بن عبد الملك بن قزمان)

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Algodón, un vocablo árabe

Tras la cosecha del trigo, mientras termina de secarse el girasol, han comenzado a florecer en nuestra comarca los campos de algodón. La superficie de estos campos se ha reducido mucho en los últimos años, seguramente debido a que el cultivo del algodón es insostenible en las actuales coyunturas, al requerir demasiada agua cada vez más escasa, demasiado abono cada vez más caro y también demasiados pesticidas cada vez mejor controlados.

El algodón, cuyo nombre deriva del árabe al-qutn, está profundamente ligado a la cultura de los países del sur. En Europa se cultiva principalmente en Grecia y en España. Se cultivaba en Al-Ándalus hace más de 700 años. Los andaluces de entonces sembraron el algodón y otras plantas como el arroz, la caña de azúcar, las sandías, las berenjenas, los naranjos, los limoneros y las palmeras datileras. Con estas plantas, desconocidas en aquella época a este lado del Mediterráneo, los árabes trajeron también nuevas técnicas, nuevos usos y nuevos saberes, modelando con sus ambiciones y sus sueños los paisajes y las costumbres que hoy perviven en la Andalucía rural.

Reconocer a los árabes sus contribuciones a nuestra cultura es recordar una evidencia: vivimos en una región mestiza a la vez europea y africana. Todos nuestros ancestros deberían ser glorificados equitativamente.

Por Juan Manuel López Muñoz
Con información de La Voz del Sur

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Géneros líricos árabes: La qaṣīda

La qaṣīda (pl. qaṣāid) es un género literario árabe de origen pre-islámico. Se presenta como una secuencia de versos dobles monorrimos que dan cuerpo a un poema muy extenso. El inicio del poema se subraya con un primer verso cuyos dos hemistiquios también presentan una rima interna. En su forma original este tipo de
manifestación lírica suele aparecer dividido en tres partes claramente delimitadas entre sí por criterios temáticos: por un lado, la introducción versa siempre sobre el amor y el dolor de la ausencia por la amada perdida; a continuación, aparece siempre una parte intermedia en que se narran las diferentes peripecias del poeta; y finalmente, aparece un autoelogio, una sátira o un panegírico de aquél a quien se dedica el poema, verdaderos objetivos de la qaṣīda. 1

Actualmente, en la literatura de tradición oral árabe este término ha pasado a designar cualquier tipo de poema, canto poético o manifestación literaria de carácter lírico que no pueda encuadrarse en ningún otro género más específico.

Los temas tratados en la qaṣīda yemení actualmente, por una parte, se
enlazan con los del género clásico, es decir, predominan temas como el amor, la guerra, la religión, la loa de personajes importantes, etc.

Aspiró el amor antes que el aire sano y puro,
pasión contra la que, en agonía, combate muy duro.
Como si tuviera en su corazón este amor ya maduro
su casa, antes del propio corazón, dentro de un muro.

Idris ben Al-Yamani

Por otra parte, tratan también temas políticos actuales, como críticas o peticiones al gobierno, denuncia de injusticias y desigualdades por parte de regiones o grupos, y otras problemáticas de gran interés social. A diferencia de otras manifestaciones líricas, generalmente los poemas que integran la qaṣīda no se componen para ser cantados o musicados y sólo una vez escrita puede si acaso, ser entregada a un músico, el mulaḥḥin, para que la cante según la melodía que éste tenga a bien incorporar, si bien se habrá de acompañar siempre por un tambor o un tamborín. 2

Al lanzarse al galope los caballos doblegaban al Sino,
como inclina el tempestuoso viento del espino.
Y se asemejaban las cinturas al halcón que súbito vino.
Hacia la presa. Igual, los jinetes-leones hacia el destino.

Idris ben Al-Yamani

La qaṣīda generalmente se recita o canta en público y se acompaña con el nombre del autor, el cual, a veces, mientras se encuentra en la fase de composición de su obra, se somete voluntariamente a las críticas, y también a las sugerencias, de amigos y de oyentes, críticas y sugerencias que pueden ayudar a modificar su obra, contribuyendo así a dar forma al producto final. En la actualidad las qaṣīda se recitan también en la radio y se graban en diversos soportes audiovisuales. 3

Dedos de una copera nos traen el dorado vino que brinda,
dedos creados, igual que tu amor, de azufaifa y de guinda.
Y oculto gamo, o en un baldaquín gacela tan hermosa y linda,
que del reproche retuece, con su reñir, la brida, por tremenda.
Mientras libro en sus labios la dulzura de la bebida limada,
siento un ardor, y así mezclo la piedad con la tortura honda.

Idris ben Al-Yamani

El público, a su vez, las memoriza y las vuelven a recitar en las diferentes ocasiones sociales, con lo que no se rompe en ningún momento el rasgo de oralidad que caracteriza a estas manifestaciones líricas 4 ni el contexto de su transmisión.

Sólo un beso fue, solo y repentino,
que toda mi sed sació, ¡cuán divino!
En mi corazón posee morada permanente,
el alma no viviera sin su dulce vino.
Me visitó ella, al vestir la noche oscura
jirones de cuero de serpiente, negrino.
Y parecía cada estrella en el firmamento
dirham en mano de un tembloroso mezquino.

Idris ben Al-Yamani

Por Angela Antonia Piccolo (Universidad Autónoma de Madrid)/
Mahmud Sobh (Universidad Complutense de Madrid)


Notas:

  1. Gabrieli, F., La letteratura araba, Sansoni, Firenze, 1967, págs. 29 y ss.
  2. Caton, S. C., Peaks of Yemen…, op.cit., pág. 42.
  3. Reynolds, D. F., op.cit., pág. 37. Véase también Miller, F., The Moral Resonance of Arab Media: Audiocassette Poetry and Culture in Yemen. Cambridge, Mass, Distributed for the Center for Middle Eastern Studies of Harvard University by Harvard University Press, 2007.
  4. Sobre la qaṣīda yemení como practica cultural en Yemen véase Caton, S. C., Peaks of Yemen…, op.cit., págs. 180–215. Sobre la poesía dialectal yemení, véase Al-Maqalih, ʿA. ʿA., Šiʿr al-ʿammiyya fīl- Yaman, [La poesía dialectal en Yemen], Dār al-ʿaudah, Beyrut, 1986.

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