Archivo de la categoría: Islam

Lecciones de Napoleón: No subestimar a Oriente Medio

La batalla de las Pirámides – 1810 – Antoine-Jean, barón Gros

Luchar contra un enemigo más débil en Medio Oriente es una batalla cuesta arriba.

El ejército francés liderado por Napoleón que invadió Egipto en 1798 fue sumamente superior en un sentido convencional a la fuerza mameluca débilmente organizada que derrotaron decisivamente en la Batalla de las Pirámides el 21 de julio de 1798. La parte difícil comenzó después de ésto, y no solo porque los británicos destruyeron la flota francesa, cortando su acceso a FranciaNapoleón luego tuvo que cumplir la tarea de gobernar sobre Egipto con sólo una pequeña fuerza de franceses leales en proporción a la población nativa; se enfrentó a múltiples revueltas.

Para hacer frente, Napoleón asumió muchas de las características externas de un gobernante musulmán, proclamándose amigo del Islam y los musulmanes franceses, (con una minúscula), porque muchos en este momento eran deístas y habían rechazado la Trinidad. Esto no detuvo una revuelta en El Cairo en Octubre de ese año, que Napoleón tuvo que sofocar brutalmente. Es decir, los mamelucos se derritieron en el desierto.

Napoleón más tarde avanzó hacia el Levante y asedió la ciudad de Acre, (hoy Akko en el norte de la Palestina ocupada), en 1799, ocupada por los otomanos. Sufrió uno de sus pocos reveses directos allí hasta más adelante en su carrera debido a la resistencia, la ayuda extranjera y la enfermedad. Los defensores de la ciudadela eran especialmente feroces, ya que se pensaba que Napoleón sería libre de marchar a Constantinopla si tomaba la fortaleza. En última instancia, a medida que pasaban los meses, Napoleón se dio cuenta de que tomar la ciudad no valía la pérdida de tiempo y los recursos necesarios para tal empeño. La lucha en el Medio Oriente es difícil debido al clima, las innumerables facciones armadas y la protección que el desierto y los nativos ofrecen a los rebeldes.

Por A. Pillalamarri
Con información de National Interest

©2018-paginasarabes®

La desesperación de Noé – Nouri al-Jarrah

Qasyun

La desesperación de Noé

I

De mi tumba que había quebrado una flor en el canto
grité:
mi madre tierra,
la primavera agitó mi letargo
la abeja picó mi labio en el sueño
y la mariposa de los años voló sobre el mármol de mi mano.
Entonces, me levanto
como una grieta en la roca que se eleva del grito del foso.

Soy Noé, mi creador… te llamo desde Qasyun 1,
mi barco se quebró,
mis tablas son destrozos, fragmentos y pedazos
Y la existencia,
es un manojo de ceniza.
¿Es esta Iram 2  que quisiste para mí?
Ruinas de un canto en una cuerda quemada.

¡Soy Noé, mi creador!
Mis rodillas se esparcieron
sobre mi roca
y mis dioses me tiran con los restos del naufragio.

Ya no quedan tumbas en la tierra para nadie.
Volved mañana
¡Oh muertos de amor!,
volved mañana.

II

Damasco se duerme en su nombre,
y brilla en su letargo, la espada.
Escribí mi canto en la semilla del trigo en Qasyun
y en Bab Alfaradis 3 , la eternidad era un huérfano perdido, que
enciende la memoria del verano.
Y la violeta, pregunta a sus hermanos sobre el hermano
que murió;
su sangre era la voz de su hermano
que se mueve en su sangre;
y en el pasado
el hermano aceptó ser el tiempo 4.

Digo a Abel: ¡Despacio!
Mi hermano,
en la grieta de la roca,
vi mi rostro en dos mitades.
Mi sangre está en el canto,
vi mi sangre en el canto partiendo en dos mitades al Cham 5
Barada 6,
montada en un caballo
y en sus cejas asesinadas, la luna de las Gutas 7.

Este es el caballo del Cham
asesinado en un relámpago,
sobre el granito están sus pisadas cortadas
y en el relincho.

Este es el caballo de Cham,
¡Oh Cham!
Abre tus puertas,
Barada está montada en un caballo
y en las barandas llora la ausencia.

Este es el caballo de Cham.
Este es el caballo de Cham.

Vuelve de tu ausencia,
ya no hay horizonte en el horizonte para que te vea.
El mar es ciego.
Y ciego el polvo de la tierra.
Y las arameas, desde la muralla esparcen anémonas en el aire de la muerte…

Los dioses te abandonaron…
La historia solo escribe.
Vuelve de tu apelación.
Ya no hay nadie.

Los invasores han descendido del ocaso.
Los invasores han descendido del ocaso.

El camino era el llanto del cantante,
cuando la luna vio su mitad de piedra.

¿Esto soy yo?, dijo el cantante,
o mi imagen, ¿cuándo estaba allí?
Soy la ciudad y la puerta.
Soy la plata del sauce en la acequia.
Soy el hombro roto del cielo
y el mirto que formó los nombres.
Soy el damasceno, y la costa siria es una herida en mi canto…

 

¿Es este el canto de quien conoce lo oculto,
O es la hora de la destrucción?

III

Dejamos nuestras ropas al tendedero
y te dejamos.
Enciende tu lámpara y ronda como puedas.
Solo encontrarás el tendedero y el sol de nuestras ropas sangrientas.

IV

En su nombre, se duerme Damasco,
pasa en vela la gente,
se disputan
y en su cara
cavan tumbas.
Y para él, secuestran imágenes.

Aquí, la rosa del silencio.
Aquí, la lluvia de ayer.
Aquí, un ruiseñor.
Aquí, un manojo de espinas.
Aquí, la baranda del pasado.
Aquí, un cortejo.
Aquí, la perplejidad de un río.
Aquí, una rama de mirto.
Aquí, niños con una piedra encima:
¡Oh muerte!
¡Muerte!
Sólo te llamo a ti,
porque eres mi enemigo que solo se enamoró de mí
¡Oh muerte!

¿No está satisfecha tu muela de mi cuerpo?

El mártir se duerme de lado, para que el canto descanse un poco…
Su herida en la violeta
es el silencio de la narración,
es el gemido de los idiomas.

Y en cada dos líneas de mi canto, toca mi puerta y pregunta por su madre El Río.
¡Iram!
¿Quién soy yo para morirme sin que la muerte
se harte de mí?

Yo soy Noé,
mi creador…
El cantante se inclina sobre sí y no encuentra las canciones,
Y Damasco que aquí me dejó
Dijo un amante,
La alejaron unas palabras a la sombra de otras.

Treinta años, y mi canción es un pájaro volando en el medio del sueño
¿Acaso soy yo, hoy, o un manojo de nubes?

V

Me ilumino como muerte
y descubres fuego en el fondo del río
que se divierte con las visiones
y el bosque de los caprichos,
manda mi alma temblorosa
en las sensaciones del agua,
y en las direcciones del silencio del día

Como si no tocaras
la sombra
tus manos no se mojaron
y no fuiste allá con alegría.
Como si el pasado
bebiera tu letargo y mi mano
después me dejara solo, sin nadie.

VI

Damasco se duerme en su nombre y la espada brilla en su letargo.
Aquí, la flecha bajó a la rodilla del verano.
Aquí, aquí un castillo cayó de un cielo, cayó en las moharras.
Aquí apareció la visión, y enloqueció el testigo.
Aquí se quemó el talismán, y la muralla se derrumbó sobre de los lanzadores.

 

El cantante se inclina sobre sí mismo
y no encuentra el río en la canción,
como si te dejara en mi cuento
buscando un comienzo
o un fin.
Como extranjero
los soldados pasan por ti
y los muchachos
del Cham.
Cada muchacho es un meteoro.
Ni el ojo se alegró por él, ni los deseos.

Levantaron las losas de las tumbas de los profetas,
amarraron con el cáñamo de Damasco sus rodillas heridas,
Dijeron a la senda:
aquí está el principio de la creación,
y el último milagro.

Los invasores han descendido, los invasores han descendido.
Los jóvenes salieron del grito de la tierra a su imagen;
se vieron en los pañuelos de las madres.
La luna de los amantes pasó
en la sangre de las palabras.

La madre ojea su cuaderno familiar
y entierra en el sollozo de la cuna,
los nombres que despidió.
Mi luna en Damasco es huérfana
y la lluvia
es la nube de los caminantes hacia su muerte.

En cada dos líneas de mi canto los mártires regresan con otros mártires.

Los invasores han descendido del ocaso.
Los invasores han descendido.

VII

Toqué a la puerta de Mohamad,
¿Ya volvió el alma del joven de la tierra del jardín?
La noche es tan larga en el ayer de tu risa…
Y Damasco,
con negro y blanco en las fotos familiares.

Lo invasores han descendido del ocaso.

Digo a un tío,
aquel que pasa el tren por su casa a la salida de Kiwan 8:
llévame a Alhama 9.
Tú caminas,
y yo a tu lado,
tarareas una canción,
para iluminar el camino.
Aquí mi pueblo escaló las noches de la ciudad
y en el deseo del jazmín bajamos la escalera de los recuerdos.

Aquí, una niña paseó su bufanda y me arrojó con el anillo de su idea.
Aquí, la noche esparció los granos de su granada.
Y en la irritabilidad de la luz,
las palabras del día
equivocaron la plata de la muerte.

Y en Rabua, (barrio aledaño de Damasco)
estaba la casa de mi padre.
Una puerta con un pasador:
Su noche dos cipreses en la colina.

Allá, yo vi mi sollozo
De niño en una escalera,
y mi corazón
como luna en la acequia.
Llevadme de mi corazón un poco,
Para descansar el canto…

VIII

Y hoy por la tarde,
en el campo de cráneos,
y los pequeños cuentos
en las cintas
en las trenzas
en el brillo del miedo
y en las palabras que se han quebrado con los dientes.

Los invasores han descendido del ocaso.

IX

Digamos que te había visto en casa de mi madre,
sentado en la silla de noche,
volviendo el color a mi anillo
y al río la seda de las canciones.

Los invasores han descendido del ocaso.
Ya han descendido.

Los invasores han descendido del ocaso
y Damasco me voltea en mi canto
para despertar
y salir por la puerta de una casa lejana,
y caminar preguntando si está lejana mi casa,
y mi memoria nunca llega.

Hice el camino más largo para mis compañeros.

X

Aquí está Qasyun,
aquí las nubes guardaron el nombre de Damasco en el ombligo de la cueva.
Aquí, el silencio paseó a sus hijos.
Aquí está Qasyun.
Aquí, el alba torturó a su amante
y en el dolor del silencio,
durmieron las palabras

Aquí está Qasyun.
Aquí las hendiduras de las rocas, y el letargo del hermano al lado de su nombre.
Aquí está Qasyun.
Aquí el rió sangró el nombre de Damasco
y las anémonas volaron en la grieta de la roca.
Aquí, Allah escribió el Corán,
y en una idea, guardó su secreto.
Ni las espadas de David, ni las tiendas de Kedar 10
ni las bandadas de aves, ni las serpientes,
ni la magia negra,
ni los descoloridos escorpiones en las hendiduras
de la montaña,
ni la sacudida de la tumba en el temblor del terremoto.

Aquí está Qasyun
Aquí los damascenos enterraron al ejército de Cosroes
y en el superficie del río,
sangraron a Hércules,
hicieron llorar al tiempo.

Los invasores han descendido del ocaso.
Los invasores han descendido.

XI

En Qasyun, el cantante dijo al aire:
soy la flor del silencio, y la última revelación
de las canciones,
enterré a mi madre y a mi padre,
enterré a la diosa de la lluvia.
En Qasyun,
enterré a mis hermanos más bellos
y a lo que dijo el cantante a la luna.

Yo no soy Sísifo para poder levantar la roca
y dejarla pasar en las caras del sol
me dormí sobre mi sangre
en el patio de la historia.

En Qasyun,
mi sueño me dijo: recuerda el patio de la mezquita omeya,
cuando el sol ligero inspiraba la sombra y guardaba caballeros en la imaginación del niño.
Recuerda la cabeza de Juan el Bautista en un plato,
y de la traidora de los damascenos en el día del rey.
He dormido sobre mi sangre,
Y he visto a mis dioses
en las paredes como fantasmas.
Los siete ríos me lloran y se mueren en los jardines de Damasco.
Vi las gotas de mi sangre en la uva de la sombra,
vi a la princesa Daraya,
inclinándose para recogerme de mi sueño,
para ver a Jesús y mi estrella en sus manos.

Los invasores han descendido del ocaso.
Los invasores han descendido del ocaso.

¿Cuántos miles de años vendrán los mongoles y los tártaros y la cruz, y los lamentos después de Cosroes?
Los invasores desaparecen detrás de las máscaras de parentescos y afinidades.

Llevar flores al pie del canto,
es el oficio de las mujeres del Cham.

XII

Llamo a Damasco desde una montaña que se destruyó en mi imaginación.
Déjame una página tuya, una idea sobre ti.
Déjame…
Una ventana en la plancha de la muerte
o una lápida
para que yo vuelva de mi muerte
a mi muerte…

No quedó ningún alminar,
Que anuncie la tristeza de mis dioses sobre mí.

Ya no tienen las palabras ni ruinas de un lamento que me devuelva mi pueblo de las imágenes de la ausencia.

No quedó casa alguna en el callejón del viajero.
No quedó sol en las llaves,
ni la sombra de un viajante.
No quedaron alas en las palabras
para un pájaro.

Las camas filtran sangre.
Y los niños ciegos cosen mortajas.
No quedó ninguna bestia en la naturaleza,
ni un juez en la ciudad.

No quedó trueno en la cueva,
ni horror en los cuentos.
No hay fantasmas en los árboles.
Ni habitante en las puertas.
No quedan abejas en la colmena.
Ni luz en la pregunta.
No hay río en las imágenes.

Y en el aire de la muerte, solo queda del campo de las violetas, la memoria del aire.

XIII

Los invasores han bajado de la puesta del sol.
La madera de la cruz gime en sus carruajes.
Y la tierra Mesías
¡Oh María de Cham!
Deja tu caja en el río
y retírate alejada en el alejamiento…
y espera..
Aquí se durmió el aire libre.
Aquí, ladró la sangre de la noche.
Aquí los invasores cazaron el cielo con sus flechas.
Aquí golpearon con hachas a la diosa de los niños
y rodaron los destinos de una tumba a otra.

Los invasores han descendido del ocaso.
Los invasores han descendido del ocaso.

Nouri al-Jarrah

  • Londres, entre el 16 de marzo y el 11 de octubre del 2013

Traducido por Ghadeer Abusneineh


Nouri al-Jarrah nació en Damasco, en 1956. En 1981, se trasladó a Beirut, luego a Chipre y, finalmente, a Londres en donde trabaja, en la actualidad, como periodista. Al-Jarrah fundó la revista literaria Al-Katiba llegando a publicar 15 ediciones. El poeta también es director del centro árabe para la literatura geográfica, institución independiente que se ubica en Abu Dhabi y Londres. El Instituto ha publicado una serie de trabajos relacionados con la literatura de viajes árabes. Ha publicado más de 10 poemarios: El chavalo (Beirut, 1982), Un vaso negro (Londres, 1993) y La subida de abril (Beirut, 1996), entre otros.


Con información de Vallejo & Co.


Notas:
  1. Es la montaña que domina la ciudad de Damasco en Siria. A medida que la ciudad se ha expandido en los últimos años, algunos distritos se han establecido sobre la base de la montaña. Su punto más alto es 1151 metros (3776 pies).
  2. Es una ciudad  que fue destruida  y que se cita en distintos capítulos del Corán es ‘Ad, después de la mención sobre el pueblo de Noé.
  3. Bab al-faradis, es una de las ocho antiguas puertas de Damasco, Siria. Se ubica en la norte de la ciudad. Fue construida en la época romana. Al estar  rodeada de numerosas fuentes de agua y jardines, lo pusieron el nombre, (La puerta de los paraísos). Su segundo nombre es, Bab Al-Amara, se refiere al nombre de un barrio  en la ciudad vieja.
  4. Los dos hermanos se refieren a Caín y Abel, que según algunos historiadores, Abel mató a Caín en la cueva de sangre que se ubica en la montaña de Qasyun en Siria.
  5. Al Cham, en el pasado, se refería a los países del Cham, o sea, la Gran Siria  que integraba a las actuales Siria, Líbano, Jordania y Palestina, ahora Al Cham, es otro nombre de la capital Damasco.
  6. El río de Damasco.
  7. Es una región de la campiña de Damasco. Una vega de tierras cultivables. Es un oasis irrigado principalmente por el río Barada.
  8. Kiwan, es una zona que se ubica en el pie de la montaña Qasyun.
  9. Es una localidad que se ubica en la entrada oeste  de Damasco.
  10. Nombre del segundo hijo de Ismael, (Gén. 25,13; 1 Crón. 1,29), también de una tribu árabe descendiente de él, y del territorio ocupado por ella. Esta tribu se menciona repetidamente en la Biblia y en las inscripciones asirias; en estas últimos el pueblo se llama Qidrai y el país Qidri. Los quedarenos son representados como un pueblo nómada que difiere poco de los modernos árabes residentes del desierto. Vivían en tiendas de campaña, llamadas negras porque, sin duda, como las de los beduinos, eran tejidas con pelos de cabra y de camello, (Jer. 49,29; Cant. 1,4-(heb.5), se reunían en hacerim o campamentos protegidos sólo por un vallado tosco como los aduares de las tribus del norte de África, (Is. 42,11, Heb.). Poseían muchos camellos y muchas otras categorías de ganado, con los que realizaban el trueque con Tiro, (Jer. 49,29; Ez. 27,21); eran un pueblo inquieto, guerreros y arqueros diestros (Sal. 120(119), 5; Is. 21,17).

©2018-paginasarabes®

Cronología del Invasor – En busca del Oro Negro

La intervención de los Estados Unidos en Medio Oriente

El Medio Oriente, un conjunto de países de fronteras impuestas después de la Primera Guerra Mundial, devenidas de  la desintegración del Imperio Otomano. Un escenario explosivo para los intereses de Estados Unidos, donde ha defendido su dominio sobre las reservas petroleras y combatido  batallas de la Guerra Fría contra el comunismo.

Sus principales aliados fueron al principio Irán e Israel.

Los  Estados Unidos se interesaron por el petróleo del Medio Oriente en los años 1920, y dos compañías,  Standard Oil of California y Texaco, ganaron la primera concesión para explorar en busca de petróleo en Arabia Saudita en los años 30.

Allí descubrieron petróleo en 1938 cuando Standard Oil of California lo encontró en Bahrain. En ese mismo año  Gulf Oil junto a su socio Anglo-Persian Oil encontraron petróleo en Kuwait.

Así  las compañías estadounidenses sustituyeron a los británicos como la mayor influencia occidental en la región.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno estadounidense comenzó a buscar fuentes alternativas al petróleo estadounidense, temiendo que las reservas se agotaran, y estableciendo una zona controlada políticamente.

Los EEUU a través de Irán y luego Israel aumentaron su influencia política en la zona, compitiendo con Rusia y Gran Bretaña. A través de su alianza con el Shah de Irán Reza Pahlavi los estadounidenses mantuvieron su poder en el país.

Intervención en Irán (año 1953)

La primera intervención  estadounidense en el Medio Oriente ocurrió en Irán. Allí, los nacionalistas  agrupados en el Frente Nacional y liderados por Mohammed Mossadegh se oponían a la élite petrolera que tenía fuertes lazos con Gran Bretaña.

Los nacionalistas, a través del parlamento, de un modo democrático nacionalizaron el petróleo. Mossadegh se convirtió en primer ministro, a pesar de  la renuencia del Shah, y se opuso a cualquier influencia extranjera, incluyendo la de EEUU.

Sin embargo, la influencia de la Unión Soviética se comenzaba a sentir en manifestaciones y protestas y los comunistas iraníes tomaban auge.

El gobierno estadounidense  temía perder sus fuentes de petróleo, que además estaban comprometidas con la reconstrucción de Europa. La economía de Irán comenzó a deteriorarse y las relaciones con EEUU también. El presidente  Harry Truman apoyó a Gran Bretaña en un boicot al petróleo iraní.

Mossadegh trató de imponer medidas autoritarias, y al tratar de controlar a las Fuerzas Armadas tuvo que renunciar, aunque volvió al poder en breve con sus métodos autoritarios.

El 10 de agosto de 1953, el shah se fue del país “para unas largas vacaciones en el mar Caspio”, mientras una operación militar estadounidense ya se preparaba para intervenir.

Con la ayuda de EEUU, Mossadegh fue depuesto mediante un golpe de estado y el shah  retornó al poder hasta la Revolución islámica de 1979, liderada por el Ayatollah Khomeini.

En represalia, los iraníes toman como rehenes a diplomáticos estadounidenses durante la llamada “Crisis de los Rehenes”.

Panarabismo (1960-1970)

Bajo el liderazgo del presidente egipcio Abdel Nasser se lanza la iniciativa de una unión árabe, con Egipto y Siria unidos. La línea de Nasser, independiente y pro soviética alarma a los estados occidentales.  Con la Guerra de los 6 días, (1967), apoyada por EEUU, Israel invade militarmente a sus vecinos árabes destruyendo sus fuerzas aéreas.

En 1980 EEUU, humillado durante la Crisis de los rehenes,  apoya a Irak en una guerra contra Irán que duró casi una década.

1985-1986 – (El escándalo en torno a R. Reagan)

Pone en jaque la presidencia de Ronald Reagan cuando se descubre que EEUU está vendiendo armas a Irán a cambio de ayuda para la liberación de rehenes en Líbano. El dinero se usa para financiar a la Contra nicaragüense.

La Guerra del Golfo

El 2 de agosto de 1990, Saddam Hussein invadió Kuwait.  Acto seguido el presidente George W. Bush lanzó la operación militar “Tormenta del desierto”, para evitar la expansión de quien había sido  su aliado y quien de ganar el territorio kuwaití controlaría el 40 por ciento del petróleo de la región, alejado de las manos de EEUU.

Bush ofreció varias razones ante las Naciones Unidas: detener un ataque de Saddam a Arabia Saudita, el irrespeto a un gobierno legítimo, (prácticamente una monarquía feudal), comparó a Hussein con Hitler y también expuso el peligro de perder las fuentes de petróleo.

Guerra de Irak

Siguiendo a los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, Bush lanza una ofensiva contra Irak, con una invasión en marzo de 2003, acompañado por fuerzas de Gran Bretaña, con el pretexto de que existían armas de destrucción masiva, algo que no se verificó. Alegaron además que Irak tenía vínculos con Al-Qaeda, la organización que había perpetrado los atentados del 11 de septiembre.

Para 2006 se hablaba de una guerra civil donde las organizaciones terroristas lejos de ser eliminadas habían crecido y ramificado.

Consecuencias de la Guerra de Irak para el Medio Oriente

Occidente recupera el petróleo: Antes de la invasión dos cosas impedían el acceso de las compañías petroleras extranjeras en Irak: el gobierno de Hussein y el sistema legal del país. La coalición respaldada por EEUU que gobernó a Irak entre abril de 2003 y junio de 2004 cambió las leyes para la explotación del petróleo, que en un 80 por ciento se exporta.

Guerra entre minorías: Los funcionarios del gobierno de Hussein eran de la etnia  árabe suní, minoritaria en el país, pero dominante desde la antigüedad. Con la invasión de EEUU la mayoría shiita,  sin experiencia política, accedió al poder por primera vez en los tiempos modernos. Grupos suníes en Irak se rebelaron contra el nuevo gobierno,  y se crearon sectarismos en otros países con la misma mezcla de ambas etnias como Arabia Saudita, Bahrein y otros países árabes.

Al Qaeda en Irak: Al liberarse del poder de la policía de Sadam Husein, que los aplastaba,  extremistas religiosos de varios credos comenzaron a desarrollarse en los caóticos años siguientes a la caída del gobierno. Al Qaeda, esgrimiendo el odio hacia los estadounidenses y protegiendo a la minoría suní creó alianzas con otros grupos religiosos y no religiosos, y comenzaron a ocupar territorios en el noroeste de Irak, poblado por tribus suníes. Algunos suníes se desligaron de Al Qaeda al ver sus métodos sangrientos de dominación, pero una rama se radicalizó aún más y se convirtió en el llamado Estado Islámico.

Irán, líder de la región: Al quedarse sin su archienemigo, Irán se convierte en el superpoder de la región, y el nuevo gobierno shiita de Irak crea lazos con el régimen shiita de Irán. Un nuevo desafío entre el gobierno suní de Arabia Saudita e Irán se desarrolla.

Fuentes: “Ancient History”: U.S. Conduct in the Middle East Since World War II and the Folly of Intervention. Sheldon L. Richman. Cato Institute Policy Analysis No. 159. August 16, 1991

Por Adriana Collado

Con información de About espanol

©2018-paginasarabes®