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La conspiración del Monte del Templo

Mezquita de la cúpula de la Roca

La conspiración del Monte del Templo

Un grupo de élite pretende hacerse con el control de Jerusalén

 

El Monte del Templo en Jerusalén es un lugar sagrado para musulmanes, cristianos y judíos. Fue allí donde se construyeron el primer y el segundo templos judíos, pero es también el lugar donde está emplazada la Mezquita de la cúpula de la Roca. Se encuentra en la zona oriental de Jerusalén, controlada por los israelíes, y se trata de un punto extremadamente conflictivo.

La teoría de la conspiración

El movimiento dedicado a reclamar esta porción de tierra para los judíos y utilizar ese lugar para construir el tercer templo está fuertemente patrocinado, cuando no organizado, por la masonería británica y los fundamentalistas cristianos de Estados Unidos. Ellos han estado conspirando para destruir la Mezquita de Al-Aqsa y reclamar la tierra para uso de cristianos y judíos desde el siglo XIX.

Las pruebas

El príncipe Eduardo Alberto, el futuro rey Eduardo VII, visitó Jerusalén en 1862 y se mostró vivamente interesado en la arqueología de las tierras que se describen en el Antiguo Testamento. Fruto de este interés fue la creación de la Fundación para la exploración de Palestina.

El monarca inglés fue asimismo la cabeza visible y nominal de la logia Quatuor Coronati, de los masones británicos, que formaba parte del movimiento imperialista y realista y uno de cuyos objetivos era extender la influencia del cristianismo en Oriente Medio. En esa zona se llevaron a cabo numerosas excavaciones arqueológicas patrocinadas por esta logia.

El 5 de junio de 1967 estalló la llamada guerra de los Seis Días y tanto la parte oriental de Jerusalén como la Cúpula de la Roca quedaron bajo el control de los judíos por primera vez en casi dos mil años.

Pocas semanas más tarde se celebró en Inglaterra una multitudinaria reunión de masones para conmemorar el 250 aniversario de la fundación de la Gran Logia de Inglaterra. Aparentemente un gran número de organizaciones arqueológicas viajaron luego a ese sitio sagrado por primera vez, y algunas de ellas se originaron directamente durante las discusiones celebradas a lo largo de ese encuentro conmemorativo.

Una de las principales expediciones fue dirigida por el doctor Asher Kaufman, que era un miembro activo de la logia Quatuor Coronati. También se dijo que uno de los arquitectos que dirigió los trabajos en ese lugar estuvo parcialmente patrocinado por grupos relacionados con la logia.

El 28 de septiembre de 1995, Ariel Sharon se presentó en el Monte del Templo pocas horas antes de que pudiera haberse firmado en Nueva York un nuevo tratado de paz para Oriente Medio. Este gesto del general israelí fue una clara provocación para los musulmanes.

El 16 de octubre, tanto los judíos ortodoxos del Monte del Templo como los miembros del Movimiento Fiel de la Tierra de Israel, (que estaba directamente relacionado con los masones), intentaron acceder a la Cúpula de la Roca para colocar la piedra angular de un tercer templo. Esta acción simultánea, que fue repelida por miembros del ejército israelí, sirvió para demostrar que tanto la incursión de Ariel Sharon en la Explanada de las Mezquitas como esta invasión formaban parte de una conspiración mayor patrocinada por Estados Unidos y Gran Bretaña para apoderarse de ese lugar.

En diciembre de 1995 se estableció junto al Monte del Templo una rama «Jerusalén» de los masones. Su líder era el Gran Maestro de la Masonería italiana, Giuliano di Bernardo, quien mantenía fuertes vínculos con la rama británica de los masones. En la ceremonia de inauguración, Di Bernardo aparentemente afirmó que «la reconstrucción del Templo se encuentra en el centro de nuestros estudios». En junio de 1996, Di Bernardo publicó un libro titulado The Reconstruction of the Temple.


El veredicto

No existe ninguna conexión probada de modo fehaciente entre los miembros judíos del movimiento del Monte del Templo y el Movimiento Fiel de la Tierra de Israel. Nunca se han aportado documentos que demuestren que exista vínculo alguno entre el incidente producido en el Monte del Templo y los masones británicos. Los informes publicados sobre la logia Quatuor Coronati muestran que el único dinero que ellos aportaron a las expediciones arqueológicas a Israel fue un premio de mil libras esterlinas otorgadas a un ensayo.

Los masones británicos jamás han declarado ninguna intención pública de reconstruir el tercer templo y tampoco han mostrado interés alguno en este asunto. En el libro de Di Bernando no hay ninguna polémica en cuanto a la reconstrucción del templo y, de hecho, no fue publicado en secreto por los masones británicos como afirman los teóricos de la conspiración. En esta teoría no existe el menor indicio verosímil de conspiración.

Nota de la bitácora: “sin embargo los hechos ocurrieron y están más que probados, el lector sacará sus propias conclusiones”.

Con información de Conspiracy encyclopedia

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Oda a Farris, o la vuelta del paladín

A nadie se le permite entrar o salir de la franja de Gaza. Está cercada con alambre de púas, sus puertas tienen cerrojo, e incluso con la documentación en regla, uno no puede visitar la prisión de alta seguridad más grande del mundo, hogar para más de un millón de palestinos. El ejército israelí, una fuerza militar de leyenda, se ha convertido en una mera administración carcelera. Las tácticas del IDF, (Israeli Defence Force), fueron formuladas en los años 30, “No tienes que matar a un millón, sólo a los mejores, y el resto se acobardará”. Este método fue aplicado primeramente por los británicos con la ayuda de sus aliados judíos durante el levantamiento palestino de 1936.

Desde entonces, miles de los mejores hijos e hijas de esta tierra, la élite potencial palestina, han sido exterminados Una vez más, el ejército israelí está siendo usado para implementar el mismo “Plan Maestro”, disparando de una manera rutinaria a los rebeldes potenciales, para acobardar a los nativos inquietos.

Su trabajo es fácil: el ejército más grande y más potente del Medio Oriente, una importante potencia nuclear, tiene todas las armas disponibles en el mundo 1, mientras que los palestinos encarcelados sólo tienen piedras y armas ligeras.

Recientemente, los israelíes interceptaron una embarcación llena de armamentos camino a Gaza. El ejército lo consideró como una gran victoria pero expresó “preocupación”. Tienen razón en preocuparse. Desde 1973 el ejercito israelí casi nunca ha tenido que preocuparse de que les respondan haciendo fuego. Los soldados judíos se acostumbraron a trabajo fácil. Prefieren disparar a niños desarmados.

Gaza es una realidad de ciencia-ficción, que recuerda a alguna de aquellas películas tipo “B” sobre los Planetas-Prisión.


Su alambradas con púas guardan un secreto: la voluntad irrompible de su pueblo. Es un escenario de películas tipo “B” pero sus hombres y mujeres son de primera categoría.

Este mensaje secreto salió de Palestina encarnado en un niño de 13 años, Farris Oda. Él fue el joven David palestino que vimos confrontando al Goliat judío en las afueras de Gaza en la foto inmortal del fotógrafo de AP Laurent Rebours. Farris el Valiente tirando sus piedras al monstruo armado con la gracia de San Jorge, el querido santo palestino. Se enfrenta al enemigo con la elegancia de un muchacho pueblerino espantando a un perro feroz. La foto fue tomada el 29 de Octubre, y unos días mas tarde, el 8 de noviembre, un francotirador judío lo asesinó a sangre fría.

Farris Oda deja atrás la foto de un héroe, un nombre del que hablar como si fuera Gavroche, el niño rebelde en las barricadas parisinas de la novela de Víctor Hugo Los Miserables, un símbolo del espíritu humano irreducible e invicto. El salió de otra época, la edad aquella en que “heroísmo” no era una mala palabra, cuando los hombres iban a la guerra dispuestos a luchar y morir por una causa noble.

Su nombre simbólicamente significa “Paladín”, y su apellido “La vuelta de”. Su imagen evoca verdaderamente la idea del retorno de los caballeros galantes de antaño. Su espíritu es algo totalmente ajeno al hedonismo comercial barato, la ideología principal de nuestra época, suministrada abundantemente por la cultura pop norteamericana.

El legado de Farris es una señal del fallo del Plan Maestro de Israel. Este joven rebelde nació bajo la ocupación militar israelí y murió desafiando a los soldados del IDF. Este mensaje de esperanza no fue entendido inmediatamente por los amigos de Palestina, porque nos hemos acostumbrado a la idea del sufrimiento palestino y su martirio. En nuestros escritos, copiamos inconscientemente, el enfoque más bien afeminado de presentar a los de “nuestro bando” como víctimas desafortunadas merecedoras de compasión y lástima. Lo último que deberíamos sentir hacia los palestinos es lástima. Admiración, amor, solidaridad, culto al héroe y hasta envidia, pero lástima no. Si sientes pesar por ellos, entonces deberías sentir también lástima por aquellos trescientos guerreros del rey Leónidas, que cayeron defendiendo el desfiladero de Termópiles, o por los soldados rusos que eran lanzados contra los tanques con sus propios cuerpos como único escudo, o incluso por Gary Cooper el héroe de “High Noon”. Por los héroes no se debe sentir lástima, son un ejemplo enaltecedor para nosotros.

Al comienzo no supimos emplazar la imagen de Farris correctamente. La narrativa del sufrimiento clamaba por la foto de un Muhammad Dorrah agachado, muriendo enfrente de nuestros ojos, un niño para acompañar a la pequeña niña vietnamita huyendo desnuda del infierno del napalm.

La imagen de la “vuelta del paladín Farris Odah” pertenece a un grupo de iconos diferentes: el de los héroes.

Su puesto es uno cercano al de los marinos en Iwo Jima, o en una iglesia al lado de su compatriota, San Jorge. Después de todo, el santo guerrero fue martirizado y enterrado en el suelo palestino, no lejos de Farris, en la cripta de la vieja iglesia Bizantina de Lydda.

Los adversarios de los palestinos entendieron esta realidad mejor que sus amigos en Nueva York. La prensa norteamericana dominada por los judíos no escatimó ningún esfuerzo para borrar la imagen de Farris, ya que fueron incapaces de encontrar un héroe entre los suyos para competir con el muchacho de Gaza. MSNBC puso en marcha una competición estúpida por la foto más importante del año, con la posibilidad de elegir entre el mártir Dorrah o una foto sobre perros, (pues siempre te dan una opción, y siempre es la errónea, no importa lo que escojas.) Lo de los perros fue promovido por el cónsul de Israel en Los Ángeles, con votos de muchos admiradores de Israel, mientras que los partidarios de Palestina votaron por Dorrah. La foto realmente importante, el icono de Farris, no le fue ofrecida al público.


Pero eso no fue suficiente, y el Washington Post envió a su corresponsal en Palestina, Lee Hockstader, a deslustrar la memoria del niño caído. Este trapo asqueroso manipulado por AIPAC, (American Israel Public Affairs Committee), estaba en su salsa con Hockstader. Sus reportajes deberían ser estudiados en todos los colegios de periodismo, en cursos sobre Desinformación. Cuando los tanques y los helicópteros israelíes bombardearon un Belén indefenso, Hockstader escribió: “En la ciudad bíblica de Belén, (no quiso mencionar la palabra Natividad), soldados israelíes y palestinos lucharon con tanques, misiles, helicópteros, ametralladoras y piedras”.

Sospecho que la historia según Hockstader de la Segunda Guerra Mundial, narraría un cuento donde los norteamericanos y Japón luchaban con armas nucleares….

Lee Hockstader justificó debidamente las incursiones israelíes a poblaciones civiles, escribiendo: “Portavoces del ejército israelí dicen que las incursiones son limitadas y esencialmente defensivas. Pero el gobierno israelí elige un enfoque más amplio, anotando que las incursiones dan a los comandantes militares locales flexibilidad contra un enemigo escurridizo”. Si éste “elige un enfoque más amplio” de las acciones israelíes, los palestinos en sus reportajes son simplemente terroristas locos: “Los palestinos han estado amenazando con exigir un precio por lo que ellos consideran como una guerra de agresión. Un representante del Movimiento de Resistencia Islámico conocido como Hamás, pidió más bombas suicidas y morteros contra Israel”.

Un compañero, Francois Smith, que también vigila a Hockstader, escribió en la red de Internet: “Me siento ofendido de que este tío piense que soy lo suficientemente estúpido como para creerle. Cuidado con Lee Hockstader. Pienso que tiene un plan”.

Bien, Hockstader sí tiene, ciertamente, algún plan : el de imponer la supremacía judía y difamar a los palestinos. El difamar a Farris encaja en este plan perfectamente. Hockstader fue a Gaza y reportó que Farris era un niño malo que no obedecía a su mamá y papá, que no iba al colegio, que era un diablillo adolescente, que en realidad quería que lo matasen, y que un compasivo francotirador judío cumplió su deseo. Hockstader no perdió ningún detalle: al niño lo mataron en el momento en que levantaba una piedra, y por lo tanto hubo que matarlo, su fama póstuma fue el “follón sobre su muerte”; y de todas formas, su madre “recibió un cheque de 10.000  dólares del Presidente de Irak, Saddam Hussein“.

Hockstader tuvo cuidado. Si se hubiese atrevido a inferir que los padres colonos del infante que murió en Hebrón, deseaban la muerte de su hijo, si se hubiese referido a la reacción israelí como “folló”, o simplemente si hubiese mencionado el buen cheque que los padres recibieron del carnicero de Sabra y Shatila, Hockstader no hubiese salido vivo de Israel, y Katherine Graham, la dueña del Washington Post se estaría arrepintiendo hasta el fin de sus días.

Los judíos han conseguido acobardar a sus enemigos, y no sólo con la magia de las palabras. Lord Moyne, Ministro de Estado en el Oriente Medio, docenas de oficiales y soldados británicos y cientos de líderes palestinos fueron asesinados por los judíos en su empeño por la supremacía en la Tierra Santa durante los años 40, hasta que los Británicos aterrorizados zarparon de la bahía de Haifa el 15 de Mayo de 1948. Incluso hoy día, dos activistas por la paz en San Francisco, ambos hombres religiosos, el padre católico Labib Kobti y el rabino judío Michael Lerner, reciben amenazas de muerte de grupos judíos terroristas y se lo toman muy en serio.

Los palestinos son campesinos y habitantes de ciudades bastante pacíficos. Saben cómo cuidar su olivares y viñas y saben como fabricar un “Zir”, una vasija que mantiene el agua bien fresca incluso durante las ráfagas sofocantes de “hamsin”. Sus maravillosas construcciones de piedra adornan toda Palestina. Escriben poesía y veneran sus tumbas sagradas. Ellos no son guerreros, ni mucho menos asesinos. Con asombro e incredulidad miran en el espejo de una prensa dominada por los judíos y se ven disfrazados con la máscara de un terrorista sangriento. Pero estos campesinos aún son capaces de darnos una lección sobre el heroísmo, cada vez que un enemigo intente arrebatarles sus tierras. Los palestinos lo demostraron hace muchos siglos, en los días legendarios de Los Jueces, cuando sus ancestros batallaron contra los invasores extranjeros.

En los años 1930, un judío ruso ferviente nacionalista y fundador del partido político de Sharon, Vladimir Zeev Jabotinsky, escribió, (en su ruso nativo), una novela histórica, Sansón, sobre la historia bíblica de aquella “bomba humana” que mató a tres mil hombres y mujeres, (Jueces 18:27), y murió con los enemigos. Hace unos años, esta novela fue publicada en Israel en una traducción hebrea moderna, y un crítico del periódico Davar anotó una aberración interesante.

Para Jabotinsky, los Británicos eran los filisteos modernos, mientras que los israelíes se convertían en hebreos. Para cierto lector israelí moderno, la novela es como una glorificación de la lucha palestina contra el gobierno de Israel. Los muy civilizados filisteos con su superior tecnología militar, invasores extranjeros, habitantes hedonistas de los valles costeros, e intrusos en las montañas hacían recordar al crítico a los Israelíes modernos. Mientras que la gente de Sansón, Banu Israel, los nativos de las montañas, seguros de sus raíces, y confiados en la victoria inevitable de su apego a la tierra sobre el poder militar del invasores, recordó al crítico los montañeses palestinos modernos.

Tiene sentido, ya que los palestinos son los verdaderos descendientes del Israel bíblico, de la gente indígena que abrazó la fe de Cristo y de Muhammad, y permanecieron en la Tierra Santa para siempre. Los israelíes saben esto muy bien.

En los laboratorios genéticos de Tel Aviv, los buscadores del ADN judío proclaman orgullosamente cada resultado que pueda confirmar aún de una manera tenue la relación de sangre entre judíos y palestinos. Ellos saben que nuestras reivindicación del orgulloso nombre de Israel es al menos dudosa. Como Ricardo III, nos apoderamos del título y la corona, y como Ricardo III nos sentimos inseguros mientras que los herederos legítimos sigan vivos. Esta es la explicación psicológica de nuestro tratamiento tan cruel e inexplicable de los nativos palestinos.

Los israelíes quieren ser palestinos. Hemos adoptado su cocina, y servimos su “falafel” y “humus” como nuestra propia comida étnica. Adoptamos el cactus nativo, el “sabra” que crece a la entrada de sus aldeas en ruina, como nombre para todos nuestros hijos nacidos en el país. Nuestro idioma el moderno hebreo volvió a la vida con centenares de palabras palestinas. Sólo necesitamos pedirles perdón, abrazarlos como si fuesen hermanos desde hace tiempo perdidos y aprender de ellos. Ese es el único rayo de esperanza que sale de la oscuridad presente.


Como bien han aclarado todos los estudios arqueológicos modernos israelíes, hace 3.000 años, las tribus montañesas, (Banu Israel de la Biblia), terminaron por llegar a un “modus vivendi” con los habitantes de la costa, y juntos, estos hijos de Sansón y Dalila , se convirtieron en los progenitores de los compositores de la Biblia, de los apóstoles de Cristo y de los palestinos de hoy día. La tecnología avanzada de los filisteos y el amor de los montañeses por nuestra tierra árida, se combinaron para crear el milagro espiritual de la vieja Palestina. No es imposible, y sí muy anhelado, que la historia se repita una vez más, y la gloriosa imagen del joven Farris , luchando contra el tanque, se mezcle con imágenes del rey David y San Jorge en las mentes y libros escolares de nuestros hijos palestinos.

Por Israel Adán Shamir
(Escrito el 5 de Junio de 2001)


Notas:

  1. N.d.E.: El mayor arsenal de armas de destrucción masiva, atómicas, químicas y biológicas, en el desierto del Neguev, como denunció el ex agente secreto del Mossad Viktor Ostrovsky.

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San Jorge – El Santo que une a los pueblos en su Fe

Nacido en Al-Ludd , Palestina, en el siglo III miembro de una familia fervorosamente cristiana, tuvo una infancia feliz y fue formado en los valores de Cristo. El 23 de abril del año 303, luego de haber soportado torturas y flagelación, martirio que sufrió acompañado de la Gracia de Dios en todo momento, lo que le dio fuerza suficiente para no flaquear y seguir firme en su Fe. El nombre de Jorge viene del griego y significa: “agricultor, que trabaja en la tierra”.

De la leyenda a los conceptos históricos

La forma más conocida de la leyenda de San Jorge y el Dragón es la hecha popular por la “Legenda Aurea”, y traducida al Inglés por Caxton. De acuerdo con ella, un terrible dragón había destrozado todo el campo alrededor de la ciudad de Libia, llamada Selena, haciendo su guarida en una ciénaga pantanosa. Su aliento causaba pestilencia cada vez que se aproximaba a la ciudad, por lo que la gente le daba al monstruo dos ovejas cada día para satisfacer su hambre, pero, cuando la oveja fallaba, era necesaria una víctima humana y se hacían sorteos para determinar la víctima.

En una ocasión el sorteo recayó sobre la pequeña hija del rey. El rey ofreció toda su fortuna para comprar un sustituto, pero el pueblo se había prometido que no serían permitidos sustitutos, y por lo tanto la doncella, vestida como una novia, fue llevada al pantano. Ocurrió que San Jorge cabalgaba por el lugar, y preguntó a la doncella que hacía, pero ella le urgió a dejarla a menos que él también quisiera morir.

El buen caballero, sin embargo, se quedó y, cuando apareció el dragón, San Jorge, haciendo la señal de la cruz, bravamente lo atacó y lo atravesó con su lanza. Entonces pidiéndole a la doncella el cordel que llevaba en la cintura, (un incidente en la historia que podría tener algo que ver con la elección de San Jorge como patrono de la Orden de la Liga), se lo ató alrededor del cuello al monstruo, y acto seguido la princesa pudo conducirlo como a un cordero.

Regresaron entonces a la ciudad, donde San Jorge le ordenó a la gente que no tuviera miedo sino que solamente fueran todos bautizados, tras lo cual cortó la cabeza del dragón y toda la gente del pueblo fue convertida. El rey le habría dado a Jorge la mitad de su reino, pero el santo le respondió que debía seguir cabalgando y le pidió al rey que mientras tanto tuviera buen cuidado de las iglesias de Dios, honrara a los clérigos, y tuviera compasión de los pobres.

Tumba de San Jorge en Al-Ludd (Palestina)

Origen del culto al Santo Mártir

El culto de San Jorge es demasiado antiguo para permitir tal identificación, La conexión de San Jorge con la leyenda matando al dragón no lo relega a la región del mito, ya que sobre la oposición al fabuloso dragón Cristiano está el matador Teodoro de la Heraclea Británica, podemos poner a Agapito de Synnada y Arsacio, quienes aunque celebrados como matadores de dragones, fueron personas históricas.

El episodio del dragón es en verdad un muy posterior desarrollo, el que no puede ser rastreado más atrás que el siglo doce o trece. Se encuentra en la “Leyenda Dorada”, (Historia Lombárdica de Jacobo de Vorágine), y a esta circunstancia probablemente debe su amplia difusión. Puede haber sido derivada de una alegorización del tirano Diocleciano o Dadiano, quien es a veces llamado como dragón, (ho bythios drakon), en el texto más viejo, pero a pesar de las investigaciones de Vetter, (Reinbot von Durne, pp.lxxv-cix), el origen de la historia del dragón permanece muy oscura.

De cualquier modo la ocurrencia tardía de este desarrollo refuta los intentos hechos para hacerlos derivar de fuentes paganas. Por eso ciertamente no es verdad, como afirma Hartland, que en la persona de Jorge “la Iglesia ha convertido y bautizado al héroe pagano Perseo”, (The Legend of Perseus, iii, 38). En el Este, San Jorge, (ho megalomartyr), desde un principio ha sido catalogado entre los más grandes de los mártires.

Presunta tumba de San Jorge en Yzra (Siria)

Las devociones al Santo en Oriente Medio

La antigua fecha de las devociones al santo es atestiguada por las inscripciones existentes en ruinas de las iglesias en Siria, Mesopotamia, y Egipto y la Iglesia de San Jorge en Tesalónica es también considerada por algunas autoridades como perteneciente al siglo cuarto. Más aún, el famoso decreto “De Libris recipiendis”, atribuido al Papa Gelasio en 495, da fe que ciertos apócrifos Actos de San Jorge ya existían, pero los incluye entre aquellos santos “cuyos nombres son justamente reverenciados entre los hombres, pero cuyas acciones son sólo conocidas por Dios”.

Presunta tumba de San Jorge en Alepo (Siria)

Egipto y los Coptos, la prisión del Santo Mártir

La iglesia de San Jorge en el Cairo, se levantó sobre la prisión en la que el propio San Jorge estuvo preso y fue torturado durante meses. El monasterio, como la Iglesia de San Jorge, es ortodoxo griego, y la iglesia, que es adyacente, es la sede del Patriarcado griego de Alejandría. Ambos se construyeron sobre fortalezas romanas y algo queda de aquellos edificios. El monasterio alberga actualmente a unas treinta monjas que muestran especial veneración a  cadenas que cuelgan de la pared. Al parecer San Jorge estuvo preso allí, fue encadenado en su celda. Hoy sus fieles creen que el santo ofrece sus bendiciones a través del frío metal. Los devotos se la ponen al cuello, se rodean el cuerpo, la llenan de besos y caricias, dicen que puede curar a paralíticos y también a los poseídos por el demonio.

Desde el siglo XVII las cadenas se han usado para atar a enfermos de posesiones pero también desórdenes nerviosos, neurosis de ansiedad, histeria, trastornos obsesivos e incluso esquizofrénicos. La fama traspasó fronteras y en el siglo XVIII el viajero británico Richard Pococke aseguraba que los enfermos se dejaban atados durante tres días para que recobraran la sensatez. Decía que los turcos, que dominaron Egipto durante siglos en el Imperio Otomano, venían con frecuencia porque notaban los beneficios y hasta rezaban a sus pies los viernes. Muchos fieles escriben papelitos que luego colocarán en rendijas de las paredes, en oquedades entre ladrillos, en pequeños altares iluminados débilmente por la luz de una vela.

En el monasterio de San Jorge, a las espaldas de la iglesia, también hay una multitud de peregrinos. Buscan, sobre todo, una minúscula celda con una puerta grandiosa en la que se encuentra una cadena de algo más de cuatro metros que dicen tiene poderes mágicos. Se encuentra en el muro sur del templo y todo el que llega le reza, se pone la cadena al cuello, cierra los ojos y se imagina convertido en quien fuera la llevase. Habitualmente la magia, de tenerla, se traspasa a las mujeres. El monasterio es también conocido como Deir al-Banat  data del siglo VII; para acceder a su interior hay que perderse por el dédalo de las callejuelas del barrio copto cairota y dejarse llevar casi  por el azar.

Las religiones se encuentran en este lugar. En la mezquita del Imam Husseinsunitas y chiítas olvidan sus diferencias para postrarse ante la posibilidad de que ahí repose la cabeza del nieto de Muhammad, en San Jorge, musulmanes y cristianos presentan respetos al santo vencedor de  dragones.

El culto a San Jorge se trasmite a Europa

“En tiempos de Las Cruzadas, el rey Ricardo Corazón de León se convenció en Tierra Santa de que San Jorge tenía un gran poder de intercesión en favor de los que lo invocaban y llevó su devoción a Europa, especialmente a Inglaterra”.

En Europa también su culto es muy temprano. Aparte del antiguo origen de San Jorge en Velabro en Roma, Clovis (c.512) construyó un monasterio en Baralle en su honor, (Kurth, Clovis, II, 177).

Arculfo y Adamnan probablemente lo hicieron bien conocido en Bretaña tempranamente en el siglo octavo. Sus Actos fueron traducidos en anglo-sajón, y las iglesias Inglesas fueron dedicadas a él antes de la Conquista Normanda, por ejemplo una en Doncaster, en 1061. Sin duda las cruzadas aumentaron su popularidad.

Guillermo de Malmesbury nos dice que los Santos Jorge y Demetrio, “los mártires caballeros”, fueron vistos asistiendo a los Francos en la batalla de Antioquia, 1098, (Gesta Regué, II, 420). Se conjetura, pero no está probado, que “las armas de San Jorge”, (plata, cruz y gules), fueron introducidas alrededor de la época de Ricardo Corazón de León.

Lo que es cierto, es que en 1284 en el sello oficial Lyme Regis un barco es representado con una sencilla bandera llevando una cruz. La gran cruz roja de San Jorge sobre un campo blanco continúa aún como la “insignia blanca” de la Armada Británica y es además uno de los elementos que va a hacer la Union Jack.

De todos modos, en el siglo catorce, “las armas de San Jorge” se convirtieron en una especie de uniforme para los soldados y marineros Ingleses. Encontramos, por ejemplo, en los registros del guardarropas de 1345-49, en tiempos de la batalla de Crecy, que es hecho un cargo por 86 pequeños pendones de las armas de San Jorge proyectados para el barco del rey, y por otros 800 para los hombres de armas, (Archaeologia, XXXI, 119). Un poco después, en las Ordenanzas de Ricardo II para el Ejército que estaba invadiendo Escocia, se ordena a cada hombre a usar “un signo de las armas de San Jorge” tanto adelante como por detrás, mientras se amenaza con pena de muerte a cualquiera de los soldados enemigos “que lleve la misma cruz o símbolo, aun cuando sean prisioneros”.

Algo antes que esto Eduardo III había fundado, (c. 1347), la Orden de la Liga, una orden de caballería de la cual San Jorge era el principal patrono. La capilla dedicada a San Jorge en el Castillo de Windsor fue construida para ser el santuario oficial de la orden, y como parte de la insignia fue adoptado un botón o una joya con San Jorge matando al dragón. De este modo la cruz de San Jorge se ha ido, de alguna manera, identificando con la idea de la caballería, y aún en días de Isabel, Spenser, al comienzo de su Faerie Queene, nos dice de su Héroe, el Caballero de la Cruz Roja:

“Pero en su pecho llevaba una sangrienta Cruz. La querida remembranza de su moribundo Señor por cuyo dulce amor esa gloriosa insignia llevábamos. Y la muerte, (como la vida), él siempre adoró. Nos es dicho también que el héroe pensó continuamente en infligir venganza: Sobre su enemigo, un dragón horrible y severo”.

San Jorge – manuscrito medieval (Georgia)

Patronazgo

San Jorge es o fue santo patrono y protector de diversos países, regiones y ciudades: la Corona de Aragón, Inglaterra, Portugal, Georgia, Lituania, Génova, Calabria, Barcelona, Friburgo de Bisgovia, Moscú, Cáceres entre otras.

Es uno de los santos caballeros, protector durante la Edad Media de este estamento. En Rusia se empleó como principal emblema de sus ejércitos. En Inglaterra y Provenza se usaba su nombre como grito de guerra.

Varias órdenes militares portan su nombre o sus símbolos: la Orden de Jarretera, la Orden teutónica, la Orden de Calabata, la Sacra Orden Constantiniana, la Orden de San Jorge de Alfama, entre otras.

También es patrono de diversas otras profesiones y actividades: agricultores, soldados, arqueros, prisioneros, herreros, gentes del circo, escultistas y  montañeros, .

También es protector de los animales domésticos. Su nombre es invocado contra las serpientes venenosas, las enfermedades de la piel, el herpes, la peste, la lepra y la sífilis, y en los países eslavos contra el mal de ojo.

San Jorge mártir también es el patrón de Alcoy, ciudad situada en la Comunidad Valenciana destacándose como las fiestas de moros y cristianos más conocidas del mundo, declaradas de interés turístico internacional en 1980.

Con información de Aciprensa y Allah Mahabba

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