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San Jorge – El Santo que une a los pueblos en su Fe

Nacido en Al-Ludd , Palestina, en el siglo III miembro de una familia fervorosamente cristiana, tuvo una infancia feliz y fue formado en los valores de Cristo. El 23 de abril del año 303, luego de haber soportado torturas y flagelación, martirio que sufrió acompañado de la Gracia de Dios en todo momento, lo que le dio fuerza suficiente para no flaquear y seguir firme en su Fe. El nombre de Jorge viene del griego y significa: “agricultor, que trabaja en la tierra”.

De la leyenda a los conceptos históricos

La forma más conocida de la leyenda de San Jorge y el Dragón es la hecha popular por la “Legenda Aurea”, y traducida al Inglés por Caxton. De acuerdo con ella, un terrible dragón había destrozado todo el campo alrededor de la ciudad de Libia, llamada Selena, haciendo su guarida en una ciénaga pantanosa. Su aliento causaba pestilencia cada vez que se aproximaba a la ciudad, por lo que la gente le daba al monstruo dos ovejas cada día para satisfacer su hambre, pero, cuando la oveja fallaba, era necesaria una víctima humana y se hacían sorteos para determinar la víctima.

En una ocasión el sorteo recayó sobre la pequeña hija del rey. El rey ofreció toda su fortuna para comprar un sustituto, pero el pueblo se había prometido que no serían permitidos sustitutos, y por lo tanto la doncella, vestida como una novia, fue llevada al pantano. Ocurrió que San Jorge cabalgaba por el lugar, y preguntó a la doncella que hacía, pero ella le urgió a dejarla a menos que él también quisiera morir.

El buen caballero, sin embargo, se quedó y, cuando apareció el dragón, San Jorge, haciendo la señal de la cruz, bravamente lo atacó y lo atravesó con su lanza. Entonces pidiéndole a la doncella el cordel que llevaba en la cintura, (un incidente en la historia que podría tener algo que ver con la elección de San Jorge como patrono de la Orden de la Liga), se lo ató alrededor del cuello al monstruo, y acto seguido la princesa pudo conducirlo como a un cordero.

Regresaron entonces a la ciudad, donde San Jorge le ordenó a la gente que no tuviera miedo sino que solamente fueran todos bautizados, tras lo cual cortó la cabeza del dragón y toda la gente del pueblo fue convertida. El rey le habría dado a Jorge la mitad de su reino, pero el santo le respondió que debía seguir cabalgando y le pidió al rey que mientras tanto tuviera buen cuidado de las iglesias de Dios, honrara a los clérigos, y tuviera compasión de los pobres.

Tumba de San Jorge en Al-Ludd (Palestina)

Origen del culto al Santo Mártir

El culto de San Jorge es demasiado antiguo para permitir tal identificación, La conexión de San Jorge con la leyenda matando al dragón no lo relega a la región del mito, ya que sobre la oposición al fabuloso dragón Cristiano está el matador Teodoro de la Heraclea Británica, podemos poner a Agapito de Synnada y Arsacio, quienes aunque celebrados como matadores de dragones, fueron personas históricas.

El episodio del dragón es en verdad un muy posterior desarrollo, el que no puede ser rastreado más atrás que el siglo doce o trece. Se encuentra en la “Leyenda Dorada”, (Historia Lombárdica de Jacobo de Vorágine), y a esta circunstancia probablemente debe su amplia difusión. Puede haber sido derivada de una alegorización del tirano Diocleciano o Dadiano, quien es a veces llamado como dragón, (ho bythios drakon), en el texto más viejo, pero a pesar de las investigaciones de Vetter, (Reinbot von Durne, pp.lxxv-cix), el origen de la historia del dragón permanece muy oscura.

De cualquier modo la ocurrencia tardía de este desarrollo refuta los intentos hechos para hacerlos derivar de fuentes paganas. Por eso ciertamente no es verdad, como afirma Hartland, que en la persona de Jorge “la Iglesia ha convertido y bautizado al héroe pagano Perseo”, (The Legend of Perseus, iii, 38). En el Este, San Jorge, (ho megalomartyr), desde un principio ha sido catalogado entre los más grandes de los mártires.

Presunta tumba de San Jorge en Yzra (Siria)

Las devociones al Santo en Oriente Medio

La antigua fecha de las devociones al santo es atestiguada por las inscripciones existentes en ruinas de las iglesias en Siria, Mesopotamia, y Egipto y la Iglesia de San Jorge en Tesalónica es también considerada por algunas autoridades como perteneciente al siglo cuarto. Más aún, el famoso decreto “De Libris recipiendis”, atribuido al Papa Gelasio en 495, da fe que ciertos apócrifos Actos de San Jorge ya existían, pero los incluye entre aquellos santos “cuyos nombres son justamente reverenciados entre los hombres, pero cuyas acciones son sólo conocidas por Dios”.

Presunta tumba de San Jorge en Alepo (Siria)

Egipto y los Coptos, la prisión del Santo Mártir

La iglesia de San Jorge en el Cairo, se levantó sobre la prisión en la que el propio San Jorge estuvo preso y fue torturado durante meses. El monasterio, como la Iglesia de San Jorge, es ortodoxo griego, y la iglesia, que es adyacente, es la sede del Patriarcado griego de Alejandría. Ambos se construyeron sobre fortalezas romanas y algo queda de aquellos edificios. El monasterio alberga actualmente a unas treinta monjas que muestran especial veneración a  cadenas que cuelgan de la pared. Al parecer San Jorge estuvo preso allí, fue encadenado en su celda. Hoy sus fieles creen que el santo ofrece sus bendiciones a través del frío metal. Los devotos se la ponen al cuello, se rodean el cuerpo, la llenan de besos y caricias, dicen que puede curar a paralíticos y también a los poseídos por el demonio.

Desde el siglo XVII las cadenas se han usado para atar a enfermos de posesiones pero también desórdenes nerviosos, neurosis de ansiedad, histeria, trastornos obsesivos e incluso esquizofrénicos. La fama traspasó fronteras y en el siglo XVIII el viajero británico Richard Pococke aseguraba que los enfermos se dejaban atados durante tres días para que recobraran la sensatez. Decía que los turcos, que dominaron Egipto durante siglos en el Imperio Otomano, venían con frecuencia porque notaban los beneficios y hasta rezaban a sus pies los viernes. Muchos fieles escriben papelitos que luego colocarán en rendijas de las paredes, en oquedades entre ladrillos, en pequeños altares iluminados débilmente por la luz de una vela.

En el monasterio de San Jorge, a las espaldas de la iglesia, también hay una multitud de peregrinos. Buscan, sobre todo, una minúscula celda con una puerta grandiosa en la que se encuentra una cadena de algo más de cuatro metros que dicen tiene poderes mágicos. Se encuentra en el muro sur del templo y todo el que llega le reza, se pone la cadena al cuello, cierra los ojos y se imagina convertido en quien fuera la llevase. Habitualmente la magia, de tenerla, se traspasa a las mujeres. El monasterio es también conocido como Deir al-Banat  data del siglo VII; para acceder a su interior hay que perderse por el dédalo de las callejuelas del barrio copto cairota y dejarse llevar casi  por el azar.

Las religiones se encuentran en este lugar. En la mezquita del Imam Husseinsunitas y chiítas olvidan sus diferencias para postrarse ante la posibilidad de que ahí repose la cabeza del nieto de Muhammad, en San Jorge, musulmanes y cristianos presentan respetos al santo vencedor de  dragones.

El culto a San Jorge se trasmite a Europa

“En tiempos de Las Cruzadas, el rey Ricardo Corazón de León se convenció en Tierra Santa de que San Jorge tenía un gran poder de intercesión en favor de los que lo invocaban y llevó su devoción a Europa, especialmente a Inglaterra”.

En Europa también su culto es muy temprano. Aparte del antiguo origen de San Jorge en Velabro en Roma, Clovis (c.512) construyó un monasterio en Baralle en su honor, (Kurth, Clovis, II, 177).

Arculfo y Adamnan probablemente lo hicieron bien conocido en Bretaña tempranamente en el siglo octavo. Sus Actos fueron traducidos en anglo-sajón, y las iglesias Inglesas fueron dedicadas a él antes de la Conquista Normanda, por ejemplo una en Doncaster, en 1061. Sin duda las cruzadas aumentaron su popularidad.

Guillermo de Malmesbury nos dice que los Santos Jorge y Demetrio, “los mártires caballeros”, fueron vistos asistiendo a los Francos en la batalla de Antioquia, 1098, (Gesta Regué, II, 420). Se conjetura, pero no está probado, que “las armas de San Jorge”, (plata, cruz y gules), fueron introducidas alrededor de la época de Ricardo Corazón de León.

Lo que es cierto, es que en 1284 en el sello oficial Lyme Regis un barco es representado con una sencilla bandera llevando una cruz. La gran cruz roja de San Jorge sobre un campo blanco continúa aún como la “insignia blanca” de la Armada Británica y es además uno de los elementos que va a hacer la Union Jack.

De todos modos, en el siglo catorce, “las armas de San Jorge” se convirtieron en una especie de uniforme para los soldados y marineros Ingleses. Encontramos, por ejemplo, en los registros del guardarropas de 1345-49, en tiempos de la batalla de Crecy, que es hecho un cargo por 86 pequeños pendones de las armas de San Jorge proyectados para el barco del rey, y por otros 800 para los hombres de armas, (Archaeologia, XXXI, 119). Un poco después, en las Ordenanzas de Ricardo II para el Ejército que estaba invadiendo Escocia, se ordena a cada hombre a usar “un signo de las armas de San Jorge” tanto adelante como por detrás, mientras se amenaza con pena de muerte a cualquiera de los soldados enemigos “que lleve la misma cruz o símbolo, aun cuando sean prisioneros”.

Algo antes que esto Eduardo III había fundado, (c. 1347), la Orden de la Liga, una orden de caballería de la cual San Jorge era el principal patrono. La capilla dedicada a San Jorge en el Castillo de Windsor fue construida para ser el santuario oficial de la orden, y como parte de la insignia fue adoptado un botón o una joya con San Jorge matando al dragón. De este modo la cruz de San Jorge se ha ido, de alguna manera, identificando con la idea de la caballería, y aún en días de Isabel, Spenser, al comienzo de su Faerie Queene, nos dice de su Héroe, el Caballero de la Cruz Roja:

“Pero en su pecho llevaba una sangrienta Cruz. La querida remembranza de su moribundo Señor por cuyo dulce amor esa gloriosa insignia llevábamos. Y la muerte, (como la vida), él siempre adoró. Nos es dicho también que el héroe pensó continuamente en infligir venganza: Sobre su enemigo, un dragón horrible y severo”.

San Jorge – manuscrito medieval (Georgia)

Patronazgo

San Jorge es o fue santo patrono y protector de diversos países, regiones y ciudades: la Corona de Aragón, Inglaterra, Portugal, Georgia, Lituania, Génova, Calabria, Barcelona, Friburgo de Bisgovia, Moscú, Cáceres entre otras.

Es uno de los santos caballeros, protector durante la Edad Media de este estamento. En Rusia se empleó como principal emblema de sus ejércitos. En Inglaterra y Provenza se usaba su nombre como grito de guerra.

Varias órdenes militares portan su nombre o sus símbolos: la Orden de Jarretera, la Orden teutónica, la Orden de Calabata, la Sacra Orden Constantiniana, la Orden de San Jorge de Alfama, entre otras.

También es patrono de diversas otras profesiones y actividades: agricultores, soldados, arqueros, prisioneros, herreros, gentes del circo, escultistas y  montañeros, .

También es protector de los animales domésticos. Su nombre es invocado contra las serpientes venenosas, las enfermedades de la piel, el herpes, la peste, la lepra y la sífilis, y en los países eslavos contra el mal de ojo.

San Jorge mártir también es el patrón de Alcoy, ciudad situada en la Comunidad Valenciana destacándose como las fiestas de moros y cristianos más conocidas del mundo, declaradas de interés turístico internacional en 1980.

Con información de Aciprensa y Allah Mahabba

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Iglesia Copta en honor a los 21 mártires de Egipto

El pasado 15 de febrero se inauguró la iglesia en recuerdo de los 21 mártires que fueron decapitados por el Estado Islámico, (ISIS), en las costas de Libia en 2015. La iglesia se sitúa en la localidad de Al Our, al sur de El Cairo, (Egipto), en la provincia de Minya, de donde eran originarios la mayoría de estos mártires. El día de su inauguración se cumplía tres años de la muerte de estos mártires, cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo. Numerosos fieles participaron en la Misa de inauguración de la iglesia que se desarrolló bajo medidas de seguridad para evitar que se produjera un atentado.

“Estamos muy contentos de tener esta gran iglesia en nombre de nuestros mártires. Es un honor para ellos”, aseguró Boushra Fawzy, padre de uno de los mártires.

Fawzy también mostró su satisfacción de que el tercer aniversario de la muerte de estos mártires se recordara de esta manera.

La construcción de esta iglesia es especial porque en países de mayoría musulmana, como es el caso de Egipto, la construcción de templos de otras confesiones religiosas está fuertemente controlada.

Sin embargo, en esta ocasión el terreno de la iglesia fue cedido por el gobierno local de Al Our y el dinero para construirla provino del gobierno central de Egipto, que donó cerca de 500 mil dólares.

Se espera que los 21 cuerpos de estos mártires sean enterrados en la iglesia, pero hasta el momento no se ha producido el traslado.

Los Cristianos Coptos de Egipto

La palabra “copto” deriva de la palabra griega “aigyptos”. Por lo tanto “copto” y “egipcio” pueden considerarse casi como sinónimos.

Su lengua, el copto, deriva de la antigua lengua egipcia, aunque en la actualidad prácticamente solo se utiliza en el ámbito litúrgico. Casi todos los coptos egipcios tienen el árabe como lengua materna.

Según el Informe de Libertad Religiosa de Ayuda a la Iglesia Necesitada ,(ACN), los cristianos representan el 4,95% de los 84 millones de egipcios, es decir, algo más de 4,1 millones de personas.

La mayor parte de los cristianos egipcios pertenecen a la Iglesia Copta Ortodoxa, aunque también hay una pequeña minoría católica.

Aunque la Iglesia Ortodoxa Copta nació en Egipto, y tiene su principal centro en este país, hay unos 65 millones de coptos repartidos en todo el mundo. Además de Egipto, cuentan con una importante presencia en Etiopía, Eritrea y los dos Sudán.

Fuera de Egipto, es especialmente pujante la comunidad copta de Etiopía, articulada en torno al Patriarcado Copto de Etiopía, donde el 62,8 % de sus 97 millones de habitantes, (casi 61 millones), son cristianos, la mayoría también pertenecientes a la Iglesia Copta Ortodoxa.

Según la tradición, la Iglesia Copta Ortodoxa fue fundada por San Marcos en el primer siglo del cristianismo en la ciudad egipcia de Alejandría.

El cristianismo arraigó con fuerza en Egipto y cuando los musulmanes conquistaron el antiguo país de los faraones en el siglo VII, se encontraron con una sociedad profundamente cristiana.

Sin embargo, los siglos de dominación islámica hicieron que el cristianismo fuera retrocediendo de forma paulatina, con períodos de persecución y períodos de tolerancia, hasta llegar a su situación actual.

La tradición teológica, litúrgica, y cultural de la Iglesia Copta Ortodoxa constituye un patrimonio valioso que ayuda a comprender mejor la historia del cristianismo y la historia bíblica. Los monasterios coptos custodian una gran cantidad de manuscritos de gran valor para la comunidad cristiana.

A pesar de su denominación, la Iglesia Copta Ortodoxa no pertenece a la Comunión Ortodoxa. Los coptos no reconocen al Patriarca Ecuménico de Constantinopla como primado. La Iglesia Copta Ortodoxa se separó del tronco común cristiano durante el Concilio de Calcedonia, en el año 451.

Una minoría Cristiana perseguida

Los cristianos coptos se han convertido en una de las minorías cristianas más perseguidas del planeta. Su arraigo en la sociedad egipcia, el hecho de que sean una de las principales minorías cristianas en Oriente Medio, y su valentía a la hora de defender sus derechos, han situado a los cristianos coptos en el blanco de los atentados terroristas del Estado Islámico.

El 9 de abril de 2017, el Estado Islámico perpetró dos atentados en Egipto contra cristianos en los que murieron al menos 44 personas. Su actual Patriarca es el Papa Tawadros II, con el que el Papa Francisco mantiene una estrecha amistad.

Aunque la mayoría de los coptos pertenecen a la Iglesia Copta Ortodoxa, también hay una minoría perteneciente a la Iglesia Católica Copta, en comunión con Roma pero que sigue el rito copto. La relación entre ambas Iglesias es fluida y amistosa. El diálogo ecuménico juega un papel esencial en la cohesión de los cristianos egipcios.

Con información de: ACI Prensa

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Hayr-Reddín – El Pirata Barbarroja

Hayr-Reddín - El Pirata Barbarroja
Hayr-Reddín – El Pirata Barbarroja

Desde que  Barbarroja, un aventurero de origen greco-turco, conquistó Argel, la ciudad se convirtió en un reino creado y desarrollado alrededor de una actividad: la piratería.

Durante los siglos XVI, XVII y en menor medida el XVIII, sus corsarios asolaron las costas cristianas y abordaron barcos de toda nación, aunque especialmente españoles e italianos, llegaron al Atlántico e incluso atacaron Islandia. El secreto de su éxito estribaba en una original sociedad constituida por una casta peculiar: los renegados.

Ramiro Feijoo. Belacqva

Barbarroja, el temido Corsario

Nacido en Lesbos en 1475, su verdadero nombre era Hızır bin Yakup (de donde deriva Hayr-reddín), pues Hayr-reddín era una distinción que se le concedió (y cuyo significado es algo así como el Mejor de la religión)

El más famoso corsario musulmán nació en la isla griega de Lesbos, entonces bajo control turco. Su nombre era Hayr al-Din, Jeireddín, para los cristianos, y fue uno de los cuatro hijos del caballero otomano Yakup. Nació en Mitilene, una isla del Egeo, que había sido conquistada por los turcos. Hijo de un jenízaro de origen griego y de una cristiana, no tenía nada de turco. El nombre de Barbarroja, tiene su origen en esta apariencia física, en sus cabellos y barba, de un color rojizo, con marcados rasgos europeos.

Todos los hermanos se dedicaron a la marinería, pero fueron Aruch y después Hayr-reddín, bajo las órdenes del sultán Suleimán, quienes comandaron una organización pirata que llevó a los berberiscos a controlar el comercio en el Mediterráneo bajo los auspicios del Imperio Turco y a convertirse en una pesadilla para el Imperio Español y para los demás estados cristianos de su tiempo. Converso de origen griego, Barbarroja se labró su fama de corsario en los primeros años del siglo XVI junto a su hermano Aruch, que también recibió este mismo apelativo. Desde joven se embarcó en un barco pirata turco, y se dedicó a la piratería por el Mar Egeo. Desde su base en Argel llevó a cabo una fuerte campaña de hostigamiento contra la navegación cristiana, al tiempo que se enfrentaba a los pobladores del interior del país. El desarrollo de la piratería berberisca representó un escollo insalvable para la expansión norteafricana propugnada por el cardenal Cisneros.

Héroe de los Musulmanes

Los dos hermanos Barbarroja, un apelativo que les pusieron en Italia, llevaron a cabo desde su base en Argel una fuerte campaña de hostigamiento contra la navegación cristiana que impidió la expansión del imperio español por el Norte de África propugnada por Cisneros. Aruch, el mayor de los dos, fue quien primero tuvo su propio barco, al frente del cual capturó cerca de la isla de Djerba, frente a las costas de Túnez, tres naves españolas y participó en el traslado de mudéjares desde Andalucía hasta el Norte de África. Para su desgracia, murió en 1518 en una batalla contra los españoles que trataban de reconquistar la ciudad de Tremecén, situada al noroeste de la actual Argelia. Es en ese momento cuando Heyr-reddín entra en escena asumiendo el papel protagonista. Lo primero que hace es pedir ayuda y refuerzos al sultán otomano Suleimán I para mantener su dominio sobre Argel, amenazado por una sublevación de la población local. Una vez sofocada ésta, Barbarroja continuó con sus maniobras de acoso a las naves cristianas,

La fama de Hayr-reddín se extendió por todo el mundo musulmán del Próximo Oriente. Desde el Levante llegaron a Argel corsarios experimentados en busca de fortuna, como Sinán el Judío o Alí Caramán. Del mismo modo, cuando el condotiero genovés Andrea Doria, a instancias de Carlos V, se adentró en el Mediterráneo oriental y consiguió capturar los puertos de Corón, Modón y Naupacto, en el Peloponeso, Suleimán mandó llamar de inmediato a Hay-reddín. Éste se apresuró a atender la convocatoria. Para impresionar al sultán, abarrotó sus navíos con presentes de lo más suntuoso: tigres, leones, camellos cargados de sedas y paños de oro, vasos de plata y oro, y también doscientas mujeres destinadas al harén de Estambul, así como buen número de esclavos jóvenes. Suleimán, sin duda complacido, nombró a Hayr-reddín gran almirante de la flota otomana.

En 1519 derrotó a una expedición al mando de Hugo de Moncada. Sorprendió a unas galeras, que confiadas hacían el viaje entre Génova y Civitavecchia, escoltando un envió de mercancías, bajo mandato del Papa Julio II. Primero abordó a una que viajaba confiada,ya que no solía haber ataques piratas, por esa zona del Mediterráneo, y en ningún caso se atrevían con barcos grandes. El capitán cristiano permitió que se les acercase una galeota, y fue abordado. Después, remolcó a su galeota, como si hubiera sido capturada, y disfrazó a su tripulación con las ropas de los cristianos capturados. Cuando la segunda galera Papal, se acercó para ver la captura, fueron sorprendidos por una lluvia de flechas, y fueron abordados y capturados.

Tras un paréntesis durante el cual se vio obligado a replegarse a causa de una nueva rebelión en Argel, en 1520 Barbarroja volvió a pasar a la ofensiva, esta vez en combinación con un ataque desde Túnez. Recuperó Argel para conquistar, a continuación, el peñón de Gibraltar, defendido por una guarnición española, echando por tierra las esperanzas del rey y emperador Carlos V. Durante su mandato, Hayr-reddín llegó a coordinar una flota de 36 barcos con la que trasladó a 70.000 mudéjares de España en el transcurso de siete viajes para reubicarlos en Argel, que se convirtió en una plaza fuerte contra los intereses españoles.

En 1533, convertido en almirante de la flota otomana, unió sus fuerzas con las de Francisco I de Francia para desencadenar una contundente ofensiva contra Carlos V que le llevaría a conquistar Túnez y saquear las Baleares, Reggio, Niza y la costa catalana, a pesar de los esfuerzos del almirante genovés al servicio de España, Andrea Doria, a quien derrotó. Sólo la paz de Crépy, concertada entre Francia y España en 1544, puso freno a sus ataques.

Desembarco en Costa Brava

Las costas españolas del Mediterráneo vivieron una pesadilla en tiempos de Barbarroja, que atacó en varias ocasiones islas, puertos y ciudades. Una de sus acciones más violentas, recogida en un documento notarial del Ayuntamiento de Palamós, fue el saqueo de esta población gerundense en octubre de 1543, y que sufrieron algunos de sus vecinos, como el mosén Joan Anfreu, Pere Roig o Geroni Soler. Ellos y muchos más murieron dentro de la ciudad, entonces protegida por una muralla, intentando defender su casa del ataque de las huestes berberiscas comandadas por el lugarteniente de Barbarroja, Salah Reis.

Los turcos llegaron a la Costa Brava pertrechados con 20 galeras y tres fustas,  y bombardearon Palamós con su artillería, lo que hizo huir a la mayoría de sus habitantes. Los pocos que se enfrentaron a los turcos y salieron con vida terminaron también por escapar, abandonando todas sus pertenencias. Cuando volvieron al día siguiente, encontraron muertos a los que se habían quedado, algunos con la cabeza cortada, otros quemados e incluso un hombre ensartado. Los turcos robaron todo lo que pudieron, incluidos algunos barcos y las campanas de la iglesia, donde destrozaron los libros y los retablos.

Conquistador de Túnez y Argel

En sus últimos años, Hayr-reddín se retiró a Estambul para disfrutar de su palacio a orillas del Bósforo.

En 1545, Barbarroja se retiró a Estambul, donde vivió el último año de vida, dictando serenamente sus memoriasFalleció el 4 de julio de 1546. Su tumba, el Mausoleo Verde (Yesil Turbe), construída por el famoso arquitecto Mimar Sinan, «el Miguel Ángel otomano», aún se alza en la orilla europea del Bósforo, en el barrio de Besiktas. Durante años, ninguna nave turca abandonó Estambul sin realizar una salva en honor a su más temido corsario al pasar ante su sepultura, donde se lee el siguiente epitafio: «Ésta es la tumba del guerrero de la fe, el almirante Hayr-reddín Barbarroja, conquistador de Túnez y Argel. Dios lo tenga en su misericordia».

Por Ramiro Feijoo. Belacqva

Con información de: Corsarios

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