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Asesinato de Hassan-i Sabbah

HASSAN-ISABBAH
Nacido en 1034, YEMEN (?)
Fallecido en 1124, IRÁN
Líder de los hashashin

Según cuenta la leyenda, Hassan-i Sabbah llevaba a cabo ejecuciones con su ejército privado de jóvenes asesinos fuertemente drogados, los hashshashin, quienes se convertían en eficaces criminales gracias a un ritual en el que se combinaban el lavado de cerebro con la ingestión de hachís.

Una investigación más seria ha demostrado que los llamados hashshashin pudieron haber comenzado su andadura en los siglos VIII o IX como bandidos en la Ruta de la Seda medieval que llevaba a Extremo Oriente. Era una época en la que el Oriente Medio islámico se encontraba sometido a la presión que ejercían los cruzados occidentales y los invasores mongoles llegados del este; esos simples bandoleros pudieron haber evolucionado gradualmente hasta llegar a constituir un culto religioso militante de musulmanes ismailíes.

El nombre que ellos mismos dieron a la secta era al-da’wa al-jadbida, que significa «nueva doctrina»; se llamaban a sí mismos fedayeen: «el que está preparado para sacrificar su vida por una causa», el término utilizado en la actualidad por los «terroristas suicidas» fundamentalistas. El grupo utilizaba el asesinato como un medio de mantener el equilibrio de poder en la zona, pero se cuidaban muy bien de acabar sólo con la vida del individuo que había sido señalado, sin causar ninguna otra víctima colateral. Por lo tanto, mataban a su objetivo a corta distancia y su arma preferida era la daga.

La teoría de la conspiración

Las historias que hablan de Hassan-i Sabbah —«El viejo de la montaña», que ejercía un poder político mortífero desde su fortaleza de Alamut en las montañas del norte de Irak— se remontan a miles de años.

Según cuenta la leyenda, un aspirante a asesino era sometido a los mismos ritos de iniciación que practicaban otros cultos secretos en los que el sujeto era inducido a creer que se encontraba en peligro de muerte inminente. Los seguidores de Hassan drogaban a sus reclutas para convencerlos de que se estaban «muriendo», pero luego hacían que despertasen en un jardín donde retozaban en compañía de bellas jóvenes, haciéndoles creer que se encontraban realmente en el cielo, que Hassan estaba en contacto directo con Dios y que sus órdenes debían ser obedecidas, incluso hasta la muerte. Desde entonces, los hashshashin, que han aportado al mundo la palabra «asesino», han sido el grupo preferido de los teóricos de la conspiración, quienes creen que su organización proporciona un modelo para los Caballeros Templarios, el Priorato de Sión, los masones y los rosacruces.

El asesinato de Nizamal-Mulk por un hashshashin

Las pruebas

Fuentes contemporáneas señalan que la verdadera reputación de los hashshashin fue creada en 1090 cuando Hassan-i Sabbah estableció su fortaleza en las montañas. Su objetivo inicial era destruir el califato abasida de Bagdad, una dinastía que estaba marcada por una lucha permanente, aunque también era famosa por su conocimiento científico, el apoyo a las artes liberales y un amor por el lujo que ofendía a rivales como Hassan-i Sabbah.


Al principio, los hashshashin eran básicamente un grupo sectario y la mayoría de sus víctimas se contaban entre los musulmanes sunnitas, pero muy pronto comenzaron a inspirar un miedo irracional hacia su poder y se convirtieron en una intangible amenaza que puso en guardia a todas las élites dominantes en la región. Parece, asimismo, que estaban dispuestos a aceptar encargos para cometer asesinatos por dinero. Los registros de la época indican que incluso es posible que hayan cometido asesinatos para cruzados cristianos, como Ricardo Corazón de León y Conrado de Montferrat. El guerrero mongol Hukagu Khan puso fin al poder de los hashshashin en 1256. Durante el asalto de los mongoles, lamentablemente, la biblioteca de la secta quedó completamente destruida y, por lo tanto, se perdió una importante información acerca de ella.

El veredicto

La historia de los hashshashin es oscura, pero existen pocas dudas de que representaron una fuerza realmente formidable en Oriente Medio en el siglo XIII. Por otra parte, la idea de que fumar hachís los convertía en lo que eran es totalmente absurda. El hachís posee muchas propiedades, pero ni siquiera los más acérrimos enemigos de la marihuana pueden afirmar que esa sustancia convierte a quien la fuma en un zombi sugestionable y homicida. El explorador Marco Polo afirmó haber visitado Alamut en 1273 y describe la droga que era utilizada en la formación de los seguidores de Hassan. Sin embargo, la verosimilitud del relato de Polo es cuestionable, ya que otros relatos alegan que la fortaleza de Alamut fue destruida por los mongoles en 1256. No obstante, eso no significa que las técnicas de entrenamiento de los hashshashin no empleasen la histeria religiosa, las drogas y el sexo.

Con información de Conspiracy Encyclopedia

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Reina de Saba – La inspiración del rey Salomón

La historia y la arqueología han demostrado la existencia de Makeda, una reina que gobernó desde las profundidades del desierto a una civilización rica y floreciente, que se extendía desde el sur de Arabia hasta el “cuerno de África”, con un importante comercio de productos exóticos y que adoraba a los dioses del sol, la luna y las estrellas y que posteriormente adoptó el monoteísmo en la figura de Yahvé después de su viaje a Jerusalén. Sin duda un personaje rodeado de leyendas que ha superado la historia y que se ha convertido en mito.

Según unos jeroglíficos encontrados en el templo de la reina Hatshepsut, el incienso que había en Egipto provenía de la tierra de Punt. Sin duda para los historiadores, estas lejanas tierras corresponderían a la actual Etiopía. En Addis Abeba se conserva el Kebra Nagast o libro sagrado de los reyes, donde se recoge la historia de esta reina, como madre de Etiopía, y de todos los monarcas posteriores. El libro nos cuenta que la reina permaneció seis meses con Salomón y que de esa visita, surgió un romance entre ambos monarcas. De vuelta a Etiopía, la reina dio a luz al hijo de Salomón y le puso el nombre de Menelik, que significaba hijo del sabio. Menelik se convertiría en el rey de Etiopía y en el primero de los leones de la Tribu de Judá de la que descenderían todos los futuros reyes del país.

La Reina de Saba, hermosa mujer dotada de una inteligencia y diplomacia excepcionales, cuyas leyes a favor de los derechos de la mujer, y, sobre todo, su juramento de perpetua virginidad, parecieron marcar un destino cuyo rumbo quedó alterado tras su encuentro con el amor y el placer encarnados en el rey Salomón. No se sabe bien su identidad, ni nacionalidad, pues ha sido durante mucho tiempo un tema de debate, pero lo que nadie discute es la tórrida historia de amor vivida entre estos dos monarcas.

Según escritos y leyendas orales, conocida la existencia de esta reina por Salomón éste le envió un mensaje ,casi un ultimátum, a lo cual la reina le respondió enviándole un inmenso tesoro lo cual irritó a Salomón contestándole que todo eso no tenía valor comparado con el valor de la sabiduría no dejándole más opciones a la reina que realizar un viaje en persona de más de 1000 km por el peligroso desierto arábigo para realizar un trato personal con Salomón del cual ya tenía referencias contadas por los mercaderes de las caravanas de su sabiduría de su poder de hablar con los animales e incluso de comunicarse con los espíritus.

Alrededor del 700 a.C., cuando el Imperio Asirio de Irak gobernaba Oriente Próximo, el comercio prosperó en África y Arabia, y no solo viajaron bienes y artículos de lujo sino que también lo hicieron religiones, ideas e historias. Cuenta la Biblia que a reina llegó a Jerusalén cargada de ofrendas para el rey Salomón: oro, incienso y colmillos de marfil, también conocidos como los grandes tesoros de África. En la antigüedad existían dos rutas comerciales muy importantes. Ambas pasaban por Egipto y conectaban África con Arabia. Una de ellas es la ruta de caravanas por el desierto y otra que sale desde el Mar Rojo. Si Makeda viajó a Jerusalén tuvo que usar una de estas dos rutas.

Al encontrarse, y a pesar de las 700 mujeres “legales” y las 300 concubinas que tenía Salomón, se enamoraron mutuamente, quedando ella admirada de los conocimientos de él y él de la inteligencia y hermosura de ella.

Sus orígenes

Según la leyenda la mítica reina de Saba ,(Bilquis para los árabes), fue engendrada por una mujer amante de un consejero del rey y cuando nació fue entregada al espíritu Umaya que la confinó en un remolino del desierto, los llamados turbaneras. Este espíritu le pidió que fuera la nueva reina de Saba destronando a un rey malvado y tirano, ella accedió logro entrar en las habitaciones reales lo mato y se proclamó la nueva reina de Saba.

La reina de Saba según el Sagrado Corán

El Corán también hace referencia a la reina, como gran gobernante de Saba, al sur de Arabia. El reino pre-islámico de Saba estuvo en territorio de la actual República de Yemen, país de una extensión ligeramente mayor a la de España, que limita al norte con Arabia Saudí y al oeste con Omán, la amplia costa del sur da al Océano Índico y la del este al Mar Rojo. Saba fue un país rico, con avanzadas técnicas de irrigación, (todavía se alzan los restos de la presa de Marib, de más de un milenio antes de Cristo), floridos jardines, agricultura desarrollada, (en esa época el clima era más húmedo), abundancia de incienso y especias diversas, así como oro y piedras preciosas que provenían de otros pequeños reinos cercanos. De ahí partió la Ruta del Incienso, a lo largo del Mar Rojo, fue intermediaria comercial durante más de mil años entre el Lejano Oriente y el área mediterránea.

Según nos relata el Corán, Salomón había enviado un cuervo en busca de una apreciada abubilla, este la encontró en un lejano oasis llamado el jardín de los dos paraísos. La abubilla contó a Salomón que allí moraba una hermosa y rica reina. Salomón enrolló un escrito a la abubilla, encomendando que se lo entregara a esta reina dándole casi un ultimátum para que se rindiera a su reino.

Textos bíblicos

Según textos bíblicos, cuando la reina llego a Jerusalén quedo deslumbrada por el templo y por la sabiduría de Salomón quedándose tres años y logrando un tratado de no agresión y comercio entre estos dos reinos. Se cree que “El cantar de los cantares” es una serie de poemas dedicados por Salomón a su amada Reina.

Historia Etíope de Makeda, la reina de Saba

Con la excusa de la despedida, Salomón alargó hasta tarde la estancia de la reina en su palacio,  dadas las horas se quedara a dormir en el palacio pero la reina de Saba le hizo prometer que nada intentaría para seducirla. El rey accedió pero con una condición que ella no tomara nada del palacio. Enfadada por ser tratada de ladrona estuvo de acuerdo con el trato, los sirvientes de Palacio dejaron una vasija con agua al lado de su cama, cuando esta se disponía a beber una mano la sujeto era la del propio Salomón dijo tu no cumpliste tu parte yo no cumpliré la mía entregándose los dos a una noche de pasión en  la cual la reina engendró a su único hijo Menelik.

Cuando la reina se dio cuenta que estaba embarazada emprendió nuevo viaje hacia sus tierras. Veinte años después, su hijo Menelik regresó para conocer a su padre, quien inmediatamente al notar el gran perecido, lo reconoció y le ofreció toda clase de honores. Según la tradición etíope, Menelik viajó a Jerusalén a ver a su padre, quien lo recibió con alegría y lo invitó a quedarse para gobernar tras su muerte.

Menelik rechazó la oferta y decidió regresar. Abandonó la ciudad en la noche y llevándose consigo la reliquia más preciosa, el Arca de la Alianza, y la trasladó a Aksum, donde todavía se encuentra hoy, en una cámara especialmente construida para ello en la Iglesia de Santa María.

La leyenda etíope nos cuenta que Menelik, a su mayoría de edad, visitó al rey Salomón y le dijo que era su hijo. El monarca, que dudó del muchacho, le pidió una prueba que demostrase que era hijo suyo. El joven, le entregó un anillo de oro que Salomón le dio a su madre antes de volver a Etiopía como prueba de su amor por ella. Así pues, el monarca invitó a su hijo a quedarse en Jerusalén pero el corazón de Menelik pertenecía a África y por ello debía volver a su tierra. Como regalo de despedida, Salomón le entregó a su hijo el tesoro más importante del templo de Jerusalén: el Arca de la Alianza.

Sabemos que Salomón existió históricamente, sabemos que el reino de Saba existió, también que hubo relaciones entre los dos reinos, en Jerusalén se han encontrado objetos de este reino que así lo atestiguan solo nos queda confirmar la existencia histórica de esta reina aun hoy en el Yemen muchas niñas llevan el nombre de Bilquis, (el nombre en árabe de esta mítica reina).

Los árabes la conocen como Bilquis, los griegos como Minerva Negra, y para los etíopes es Makeda.

La capital de la antigua Etiopía era la ciudad de Aksum, que floreció a partir del siglo X a.C. Recientemente se ha podido demostrar que formó parte del antiguo reino de Saba. De hecho, en el año 2008, un equipo de arqueólogos de la universidad de Hamburgo encontró las ruinas del palacio de Makeda, donde alguna vez pudo haber estado el Arca de la Alianza. Los arqueólogos alemanes han encontrado los restos del palacio de la legendaria reina de Saba en la localidad de Aksum, en Etiopía, y desvelado con ello uno de los mayores misterios de la antigüedad, según ha anunciado la Universidad de Hamburgo. Las investigaciones han revelado que el primer palacio de la reina de Saba fue trasladado poco después de su construcción y levantado de nuevo orientado hacia la estrella de Sirius, destacan en un comunicado los arqueólogos que han encontrado los restos de esta residencia del siglo X a.C. bajo el palacio de un rey cristiano. Según su hipótesis, Menelik I, rey de Etiopía e hijo de la reina de Saba y del rey Salomón de Jerusalén, fue quien ordenó levantar el palacio en su lugar final. El hallazgo de las ruinas de este palacio resuelve algunos de los misterios que rodean a esta reina, sobre la que hablan centenares de leyendas, relatos de la Biblia o del Corán.


Con información de  La Huella Digital

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El árabe coloquial, (dialectal) – El árabe dialectal palestino

El sheij Mohsen Ali, excelente profesor de idioma árabe.

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El árabe coloquial, (el dialectal).1

Para poder entender la relación entre el árabe estándar moderno y el árabe hablado es importante entender el concepto de diglosia. Charles Ferguson (1959) 2, el creador del término, define diglosia, (literalmente “dos lenguas”), como la situación que se crea cuando además de los dialectos primarios de una lengua existe otra forma altamente codificada que sirve para entender gran cantidad de literatura muy respetada por los hablantes de la lengua. Además del árabe. Podemos encontrar ejemplos de diglosia en la coexistencia del latín escrito y las lenguas romances habladas como el francés, el italiano o el español. Mientras que el árabe estándar moderno es la forma definitiva de escritura en árabe, existen multitud de dialectos arábigos.

El árabe dialectal, en toda su diversidad, es la auténtica lengua materna de los árabes. Se utiliza en el ámbito doméstico, en la conversación informal entre naturales de una misma área dialectal y en la canción y la poesía populares. Hay diversos dialectos del árabe vulgar o coloquial, pero varían bastante según el lugar de donde procedan sus hablantes. Por un lado, estos dialectos locales pueden ser muy parecidos entre sí mismos. Por ejemplo, los árabes de Jordania, Palestina, Siria y Líbano se entienden entre ellos sin muchas dificultades.

Pero por otro, pueden ser muy diferentes, dificultando de esta manera la comunicación entre los habitantes de algunos países árabes. Un árabe de Levante no puede tener una conversación sostenible en su variante dialectal con un marroquí por ejemplo (Elihay, 2007: 1) 3

Los dialectos del árabe coloquial son generalmente sólo lenguas habladas. Los árabes usan la lengua coloquial en todas sus interacciones diarias, pero si se encuentran en una situación que exige mayor formalidad usarán el árabe estándar moderno. En las partes del mundo donde se habla árabe prevalece las siguiente situación: existe una lengua coloquial, la que se habla normalmente y la que los hablantes aprenden como su lengua materna, y el árabe estándar moderno basado en el clásico o coránico.

La clasificación de los dialectos árabes en función de las regiones geográficas según Nydell (2006)

Estos dialectos difieren del árabe normativo y también lo hacen entre sí en pronunciación, vocabulario y gramática; por lo general, reciben el mismo nombre de las grandes áreas geográficas que lo hablan, así se clasifica como norteafricano, egipcio, y del golfo árabe. 4 Dentro de estas grandes clasificaciones, también hay diferencia entre los hablantes urbanos, rurales y nómadas. Cabe señalar que es imposible vivir en un país árabe y comunicarse con sus habitantes sin saber hablar el coloquial local. (Elihay, 2007: 1)


Clasificación de los dialectos árabes según Xavier Conde. 5
• Árabe Occidental: El Magrebí, El Sahariano Y El Maltés

La zona occidental comprende todo el norte de África excepto Egipto y Sudán. Los dialectos magrebíes están más evolucionados que los orientales, y en ellos las influencias sustráticas son mayores. Distinguimos entre magrebí y sahariano, porque los dialectos hablados en ambas zonas son muy distintos. Los segundos resultan incomprensibles para el resto de la Arabofonía. El maltés evolucionó mucho más independientemente con claras influencias italianas, resultando un idioma semítico pero con infinidad de elementos románicos; es un caso parecido al del inglés, idioma germánico pero claramente marcado por las influencias románicas, (sobre todo francesas).

• Árabe Oriental: El Egipcio, El Levantino El Iraquí Y El Saudí

La zona oriental comprende el resto de la Arabofonía, desde Egipto y Sudán hasta toda la zona asiática de Oriente Medio y la Península de Arabia. Sus dialectos se mantienen más cerca del árabe clásico porque su evolución ha sido menor. Cabe destacar que el árabe egipcio y levantino, (Siria, Palestina, Jordania, Líbano) son casi idénticos, sin apenas problemas de comprensión entre sus hablantes. El árabe iraquí, aún cercano a los dos dialectos anteriores, ya tiene puntos en común con el árabe de la Península Arábiga, donde el habla de Yemen tiene características propias.

Una frase en árabe en distintos dialectos

El árabe dialectal palestino. 6

El árabe palestino, también llamado árabe coloquial palestino o 3ámeyyah es el conjunto de variedades del árabe dialectal habladas tanto en Palestina como en la diáspora en Jordania, Siria, Líbano y otros sitios, que presentan multitud de rasgos comunes que las diferencian de otros dialectos del árabe. El árabe palestino pertenece a la familia del árabe de Levante, (Nydell, 2006, 217), uno de los principales grandes grupos de variedades orales de la lengua árabe. Este dialecto comparte las características generales de todas las variedades de árabe en cuanto a formación de palabras por flexión interna, tiempos verbales, estructuras sintácticas básicas, (Elihay, 2007: 2).

Pero al mismo tiempo, lleva varias ventajas sobre otros dialectos como el egipcio, el sirio o el libanés, (Elihay, 2007: 2). El acento en el árabe palestino es casi idéntico al del árabe clásico, (caso que no se repite en el coloquial egipcio por ejemplo), mientras las vocales son muy parecidas a las del árabe estándar. Por otro lado el vocabulario palestino es tan amplio que abarca muchas de las palabras comunes de los dialectos vecinos, por ejemplo: lissa / ba3d = aún; zayy / methel = igual o como; bardo / kamán = también. Este fenómeno significa que estudiar el árabe palestino es una herramienta eficaz para comunicarse por Oriente Medio.


Los rasgos fonológicos del dialectal palestino

Por M. Sharab (UGR).


Notas:
  1. Véase también Haak, Martine; De Jong, Rudolf & Versteegh, Kees. (2004): “Approaches to Arabic dialects”. A Collection of Articles presented to Manfred Woidich on the Occasion of his Sixtieth Birthday. Boston: Brill Leiden; Corriente, F. (2008): Manual de dialectología neoárabe / Federico Corriente, Ángeles Vicente (eds.); con la colaboración de F. Abu-Haidar, J. Aguadé… [et al]. Zaragoza: Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo, 2008; Dialectología Arabica. (1995): A collection of articles in honour of the sixtieth birthday of Professor Heikki Palva. Helsinki: Finnish Oriental Society, 1995. ; Ingham, Bruce. (1997): Arabian diversions: studies on the dialects of Arabia. Londres: Ithaca Press, 1997; Mitchell, T. F. (1985): Colloquial Arabic. New York: Hodder and Stoughton; De Leacy O’leary, D.D. (1986): Colloquial Arabic. London: Routdelege & Keagan Paul.
  2. Ferguson, Charles A. (1959): “Diglossia”. Word 15.325-40.
  3. Elihay, J. (2007): The Olive Tree Dictionary, a Transliterated Dictionary of Conversational Eastern Arabic. (Palestinian). Minerva.
  4. Véase Brage González, Francisco Javier (1988): Estudios sobre el vocalismo en los dialectos árabes. González. Madrid: Instituto Hispano-Arabe de Cultura.
  5. Frías Conde, Xavier: “Algunos Paralelismos Evolutivos Entre El Árabe Vulgar Y Las Lenguas Románicas”.
  6. Entre los estudios más destacados sobre el dialecto palestino destacamos los siguientes: Shahin, Kimary N. (2000): Palestinian Rural Arabic (Abu Shusha dialect). 2nd ed. University of British Columbia. LINCOM Europa.; A. Rice, Frank (1998): Eastern Arabic-English, English-Eastern Arabic: dictionary and phrasebook for the spoken Arabic of Jordan, Lebanon, Palestine/Israel and Syria. New York: Hippocrene Books.; Haddad, Elias N. (1909): Manual of Palestinian Arabic. Jerusalem: Syrisches Weisenhaus.; R. L. Cleveland. (1967): “Notes on an Arabic Dialect of Southern Palestine”, en: Bulletin of the American Society of Oriental Research 185 (1967), pp. 43-57; Halloun, Moin (2000): A Practical Dictionary of the Standard Dialect Spoken in Palestine. Bethlehem University. ; Halloun, Moin (2003): Spoken Arabic for Foreigners. An Introduction to the Palestinian Dialect. Vol. 1 & 2. Jerusalem. Bauer, Leonard. (1926): Das palastinishce arabisch. Die dialekte des Städes und des Fellachen, Leipzig; Blanc, Haim. (1953): Studies in North Palestinian arabic, Jerusalem; Frank A. Rice Y Majed F. SA·ID. (1953): Jerusalem Arabic. Georgetown University Press, Washington; Rice y Sa·id. (1960): Eastern Arabic. An Introduction to the Spoken Arabic of Palestina, Syria y Lebanon, Kjayat·s, Beirut; Erkki Salonen, (1979-1980): Zum arabischen dialect von Gaza, 2 vols., Finnish Oriental Society, Helsinki; H, Nahmad y C. Rabin, (1951): Everyday Arabic: conversations in Sirian and Palestinian Arabic, J. M. Dent and sons Lts, Londres.

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