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Virginia Luque: “El legado andalusí fue un regalo para el mundo”

Virginia Luque ©Álex Gallegos

Virginia Luque nos cita cerca de la Mezquita. Y no lejos de la calle del Pañuelo. La historiadora de Al-Andalus y del legado andalusí considera que algunas de las estrechas calles del cogollo monumental todavía conservan la esencia arquitectónica y cultural de su pasado musulmán, a pesar del efecto del turismo. Por eso, con la publicación de su último libro, El legado de Al-Andalus, busca este rincón en Córdoba para ilustrar una entrevista en la que expresar su devoción por una cultura transfronteriza que tuvo como principal cuna Andalucía pero que hoy se irradia y se recuerda por todo el norte de África y buena parte del resto del mundo musulmán.

Gestora cultural, comisaria de exposiciones y autora de más de una decena de publicaciones, mantiene vivo su blog El Diván de Nur, donde divulga conocimientos sobre historia, antropología, literatura y viajes al Magreb y por todo el Mediterráneo. Un espacio donde la historiadora, como dice en la introducción de su libro, “supera los obstáculos de la rigidez dogmática e imperante”.


 ¿Qué es un dogma para un historiador?

Es el imperativo que recae históricamente sobre un historiador o un investigador que se dedica a la ciencia histórica.

¿Cuál fue tu último viaje y cuál va a ser el próximo?

Mi último viaje fue a Chauen hace un año, precisamente, para ir recabando una información que necesitaba para este libro. Fue con ocasión también de una conferencia que di en Ceuta sobre los sabios de Sebta y aproveché para visitar esa bellísima ciudad del norte de Marruecos. Mi próximo viaje será dentro de una semana muy cerca de allí, en M’diq, muy cerca de Ceuta. Por cierto, M’diq en árabe significa estrecho.

¿Siempre has sido viajera o alguna vez fuiste más turista?

No me considero para nada turista, me considero más viajera. Es como recogía en El cielo protector Paul Bowles en sus estancias en Marruecos. Cuando uno viaja por el Magreb en realidad uno se acultura y se desposee de todos sus principios culturales para abrirse y recibir los magníficos componentes de esas ricas tierras.

Virginia Luque ©Álex Gallegos

Soy una investigadora libre

¿El norte de Marruecos es el sur de Andalucía o viceversa?

(Silencio) Hay muchos elementos comunes entre Andalucía y el norte de Marruecos, evidentemente. Y de la misma manera que el sur de Andalucía puede considerarse el norte de Marruecos, el norte de Marruecos puede ser como el sur de Andalucía. Son territorios cercanos geográficamente, culturalmente, espacialmente e históricamente.

¿Cruzando el estrecho te sientes en casa?

En el norte de África, la virtud de la hospitalidad de sus gentes consigue que casi nos sintamos mejor que en casa.

Hace solo unos días se publicó un informe en que se señalaba que la islamofobia se ha duplicado en tan solo un año y que se han contabilizado hasta 573 incidentes, de los que un 14,14% iban dirigidos contra mujeres.

Desconocía estos datos y no es precisamente la visión que tengo cuando cruzo el estrecho y me encuentro con muchos viajeros que proceden de Andalucía y de las provincias más cercanas, como Cádiz. Ellos, evidentemente, van no como turistas sino más como viajeros, por eso no dejan de sorprenderme datos así.

¿Y a qué crees que podría deberse este desconocimiento o rechazo de algunos andaluces con respecto a sus vecinos del sur?

Habría que mirar bien esos informes porque se basan en muestreos y sería interesante ver dónde se han hecho porque no es lo mismo preguntar en un barrio determinado de una ciudad que en una zona céntrica de cualquier municipio andaluz. Porque no podemos generalizar ese tipo de ideas. En cualquier caso, creo que se debe, desgraciadamente, a la ola que hay de islamofobia que se está extendiendo no solo por Andalucía, sino en España y en resto de Europa a raíz de esta inseguridad global que sufrimos.

Un historiador tiene que patear realmente el terreno

Y que sufre especialmente el propio mundo árabe.

Efectivamente.

¿La forma en la que enseñamos Historia en el sistema educativo puede tener algo que ver con este problema?

Creo que se debe más a un impulso reciente, a un miedo, a una sensación de temor en ciertos colectivos que se dejan guiar más por instintos que por la razón.

¿Pero la educación no podría servirnos de vacuna ante esa forma de pensar más instintiva que racional?

No sé si en las políticas de sensibilización ha habido un fracaso, pese a que ha habido programas educativos y sociales muy bien planteados. Habrá que preguntarse qué es lo que falla, si ha habido una inversión por parte no solo de fondos europeos para luchar contra esa fobia transfronteriza hacia el otro. Si es así, ¿qué falla entonces? Ha habido programas que han revertido positivamente en la sociedad en los últimos años; por eso habrá que ver qué pasa. Pero insisto: es verdad que en estos dos últimos años el tema de la seguridad se ha vuelto mucho más duro. Olvidamos muy fácilmente lo que hemos aprendido y se tiende mucho más a desaprender que a aprender.

¿Hemos aprendido o enseñado mal nuestro pasado y legado andalusí?

Habría que consultar bien los currículos de Secundaria y Bachillerato. Además, claro, la historia de Al-Andalus es solo una parte de la historia de España y en nueve meses da poco tiempo a profundizar bien en la complejidad de sus ocho siglos. Pero creo que deberían existir, sobre todo, transversalidades con otras asignaturas como la Literatura. Tenemos una asignatura que se llama Literatura Española, ¿pero realmente estudiamos literatura de la península Ibérica? ¿Realmente estudiamos literatura catalana, gallega, vasca o andalusí? Porque esta última fue una literatura producida por auténticos genios que hoy son valorados en el mundo árabe como si fuesen autores de la talla de Cervantes. Hablamos de Ibn Hazm, Averroes, Ibn al Jatib

¿Qué has aprendido tú escribiendo este libro?

Que estoy en el comienzo todavía.

Mi trabajo, que considero riguroso, es de divulgación

¿Y cómo fue el comienzo del libro?

Pues se remonta a más de 20 años atrás (risas). Fue un proceso individual de exploración e indagación de fuentes, primero aquí en Al-Andalus. Necesitaba conocer y estudiar aspectos relacionados no solo con la cultura material y la arqueología, sino también con las crónicas. Cuando estudiamos historia, muchas veces no nos detenemos tanto en las crónicas y las fuentes primarias. Y la verdad es que no fue hasta que tomé contacto con las fuentes andalusíes y árabes que hablan sobre Al-Andalus, cuando realmente descubrí mi acicate para seguir adelante. Invito a nuestros lectores a que puedan consultar un fragmento de la obra de Ibn Hayyan, uno de los grandes historiadores de la Edad Media de la península que vivió entre los siglos X y XI y que se supone que está enterrado en el arrabal de Shaqunda. Si leemos el Muqtabis II o V veremos qué grado de detalle y narración se alcanza. Yo siempre lo comparo con una especie de máquina del tiempo. Por ahí empezó mi interés con todo lo que tiene que ver los estudios andalusíes. Pero tuve un punto de inflexión hace 14 años, cuando empecé a trabajar en un proyecto de investigación sobre el patrimonio inmaterial entre Andalucía y Marruecos. Entonces, empecé a pensar que un investigador no se tiene que encerrar tanto en una biblioteca, consultando fuentes, sino que también tiene que patear realmente el terreno, concebir y analizar los espacios, la componente humana, hacer trabajo de campo hablando con las gentes y las familias y reconstruir todo ese proceso que tal vez queda cojo solo con las fuentes. Hay un trabajo empírico que hay que realizar.

Ahí estás aunando distintas ciencias humanísticas. Además de la historia, hablas de geografía, antropología, filología… No suele ser habitual una manera tan interconectada de plantear los trabajos especializados en España.

Y soy una investigadora libre. No pertenezco a ninguna institución, aunque es verdad que colaboro con la Universidad de Córdoba en el departamento de Humanidades, aunque no tenga nada que ver con mi línea de investigación. Este trabajo es completamente vocacional y sin ningún tipo de financiación. He tenido que ahorrar para poder pagarme mis viajes, aunque es verdad que he podido aprovecharme de alguna que otra beca de enseñanza en lengua árabe que me fue concedida en 2009 para ir a Túnez. Aprovechaba estas estancias para poder realizar este trabajo. También he tenido la suerte de trabajar puntualmente en Marruecos, desde la región oriental a norte para intentar explorar cuestiones útiles para el libro. Pero es verdad que no es una forma habitual de trabajar porque se nos enseña que tenemos que especializarnos en una parcela y es casi ambicioso y osado intentar salirnos del camino ya trazado de nuestra especialidad.

En Oujda (Marruecos) los músicos conocen los zéjeles del cordobés Ibn Quzman. Eso no pasa en Córdoba.

No pretendo ser ambiciosa y lo dejo claro en la declaración de intenciones que es el prólogo: no busco vanidad ni protagonismo con este libro, sino que el objetivo es el deseo de transmitir, me siento una más, un eslabón en una cadena muy larga. Soy una investigadora más que se intenta asomar a esta cuestión y muy humildemente, con total respeto por otras disciplinas de la ciencia y de la mejor manera que he creído posible con una metodología de investigación histórica que es a la que más recurro como historiadora que me siento y soy. Pero sumando otros aspectos en los que he evolucionado científicamente en campos como pueden ser la arquitectura –por un máster en el Instituto andaluz de patrimonio- ya te va permitiendo mirar las cosas de otra manera.

En ese máster nos obligaban a rechazar nuestra identidad científica y a ponernos en el pellejo de otras profesiones que trabajaban el patrimonio, como por ejemplo los arquitectos, los geógrafos o los antropólogos. Y recuerdo preguntas de exámenes bastante atípicas en las que nos pedían analizar un problema patrimonial pero desde la perspectiva de la arquitectura; mientras que a los compañeros arquitectos les tocó esa misma pregunta pero desde la perspectiva de un historiador, de tal manera que ese bagaje nos permita expandirnos por otros caminos. Y en mi caso también está mi filia obsesiva por el mundo del arabismo. En ese sentido es verdad que estudié árabe pero no filología árabe.

La propia diáspora generó el mito y la nostalgia hacia Córdoba

Ante todo, me siento historiadora pero realmente disfruto no solo leyendo las fuentes y las crónicas andalusíes sino estudiando los trabajos de nuestros grandísimos arabistas, desde García Gómez, Julio Caro Baroja, Domínguez Ortiz y Mikel de Balza, profesor de la Universidad de Alicante ya fallecido y quien mejor aportó conocimientos sobre Túnez y sus moriscos. Su obra es de una claridad absoluta y conjuga todo lo que puede aportar un arabista y un investigador de la historia moderna y contemporánea. Para mí ha sido un referente y siempre lo estoy citando. Otros referentes en mi carrera son Jorge Lirola Delgado y su magnífica Enciclopedia de Al-Andalus, que nos ha ayudado mucho a adentrarnos en ciertas biografías de personalidades que desconocíamos y de andalusíes que emigraron. También nos sirven de referencia historiadores como Bernabé Pons, alumno de Mikel de Epalza; o arqueólogos como Henri Terrase, de la escuela francesa. Otros expertos son Muhammad Benaboud, que es un grandísimo historiador que se especializó en la Córdoba taifa y que aporta un gran trabajo para comprender la medina de Tetuán y todos los procesos históricos de los moriscos de esa zona. Y no me puedo olvidar de Manuela Cortés, cordobesa de la Universidad de Granada.

Has desarrollado tu carrera al margen de las universidades. ¿Una decisión sobrevenida o intencionada?

La verdad es que no se dieron las circunstancias favorables para desarrollar esa carrera científica por los problemas de los recortes. Acabé la carrera en 1997 y después llegaron los recortes en el mercado de la investigación y tal vez me faltaron apoyos. Tuve muchos inconvenientes, me aconsejaron que dejara la cuestión y afortunadamente desoí esas recomendaciones y como mi cuestión es casi vital pues me acompañará todos los días de mi vida. Respeto profundamente a la comunidad científica, valoro y considero mis fuentes de información fundamentales que utilizo para mi trabajo, que considero riguroso, pero que evidentemente es de divulgación.

A veces parece que, precisamente, los historiadores no hacen cercana una materia que debería de resultarnos accesible a todos.

Coincido contigo. Hace poco leí dos entrevistas, una a Francisco Núñez Roldán, profesor de Historia Moderna jubilado y que se preguntaba para qué existía la historia si no trascendía socialmente. La otra entrevista era a Eva Díaz Pérez, una escritora sevillana que comentaba que con su manera de contar la historia trataba de hacerla accesible y huyendo del lenguaje críptico que usamos los historiadores. Cuando leí aquello me dejó planchada porque a mí se me ha criticado un poco a nivel de investigación por el hecho de usar un lenguaje excesivamente fácil. No sé qué problema puede haber en eso. No conozco otra forma de escribir en la divulgación o en hacer fácil lo que aparentemente puede ser difícil. Y no dejo de citar las fuentes.

Fuentes como las memorias del rey Abd Allah de Granada, escritas desde el destierro.

Las recomiendo encarecidamente y me sirvieron para contar el complejo siglo XI. La escribió en Agmat, donde fue enterrado con su opositor político y enemigo en Al-Andalus que era el rey de Sevilla. En su momento, aquella ciudad, hoy muy pobre, fue una ciudad rica y caravanera. Hoy nadie va a Agmat pero siempre hay algún arabista, fueron los hispanistas y los arabistas y los románticos que conocían bien la historia y la poesía del rey Almutámid de Sevilla. También atrajo a andalucistas como el propio Blas Infante, que descubrió la tumba. Sobre ella se levantó un mausoleo en los años sesenta. Pero nadie sabe que 100 metros más allá está la tumba de Abd Allah. Por eso titulamos el capítulo como Reyes desterrados, vecinos enterrados.

Aquí lo andalusí suena a anacronismo mientras que en Marruecos se cita en la Constitución.

Porque esta extraña pareja terminó allí empujada por los almorávides.

Claro, les pidió ayuda el rey de Sevilla porque les amenazaba Alfonso VI tras la caída de Toledo y les echó un cable en la batalla de Zallaqa. Y tras rechazar a los cristianos fueron uno por uno tomando todos los reinos y reyezuelos de Al-Andalus. Apresó al rey Abd Allah de Granada y todo eso lo cuenta él en unas memorias subjetivas pero en las que no deja demasiado mal parado al rey de Sevilla, aunque fuese su enemigo. Cuando llegan los almorávides se los llevan presos.

El libro se basa en las crónicas de primera mano de casi el momento de personas que ordenan la realidad que les tocó vivir por escrito y sujetos a su propia subjetividad. ¿Cómo recoges todo eso para tratar de ser lo más imparcial u objetiva posible?

Intento ser objetiva porque recopilo, compilo y expongo en función de mis lecturas y mi trabajo de campo fruto del contacto con las fuentes y el territorio. Y siempre saltando de las diacronías a las sincronías y viceversa. Y a partir de ahí, dejo que el lector deduzca. Intento que no haya carga ideológica. Yo hago narrativa histórica y trato de que sea lo más fácil, accesible y amena posible viendo cómo toda esa herencia ha llegado a la actualidad y ha tomado muchos caminos. No podemos hablar de autenticidad, eso sería un crimen, pero sí que hay un cúmulo de herencias que ha tomado forma en todas las manifestaciones culturales.

¿Por ejemplo?

En la música. Realmente de las músicas andalusíes que se hacen hoy en modo tradicional y clásica, conocida como nuba y que se cantaba en la corte del Alcázar de Córdoba o en las almunias califales en el siglo XI lo único que nos queda es la literatura. Eso es imborrable. Me he llegado a encontrar con que nuestro gran artista de Córdoba, Ibn Quzman, que debería de formar parte de los programas de literatura en Secundaria por la forma popular, trovadoresca y muy divertida de sus obras, es muy apreciado en Marruecos. En Oujda (Marruecos) los músicos conocen los zéjeles del cordobés Ibn Quzman. Eso no pasa en Córdoba. Y lo admiraban porque tenía piezas tan atemporales que mil años después podía ser interpretado y vocalizado en árabe como si se hubiese compuesto el día anterior. Y eso les pasa también porque el legado andalusí lo tienen perfectamente integrado en su acervo propio. Al-Andalus fue aquel periodo tan interesante en el que se conjugó lo clásico con una compilación de saberes de herencia clásica que produjo una efervescencia cultural tan grande que con la diáspora se vomita todo eso, se expulsa y se expande. Y mucha de esa transmisión oral se hizo por vía femenina, como ocurrió con los sefardíes.

Pero Córdoba y Al-Andalus también sirven de inspiración a autores contemporáneos.

Sí, eso sale en el último capítulo del libro, tanto en la literatura, teatro o cine. Un director usa a nuestro Averroes de una manera anacrónica para defender el librepensamiento. Y Rosa Martínez Lillo nos cuenta que en literatura se ha creado un término para expresar el sentimiento de algunos árabes al llegar a Córdoba. Es lo que se conoce como wayd. Es una palabra que significa a la vez melancolía, alegría, nostalgia y tristeza. Córdoba forma parte de un mito y González Alcantud, al que le tengo mucho respeto y admiro mucho, ha dicho desde el punto de vista antropológico que la propia diáspora generó el mito y la nostalgia hacia Córdoba desde el primer momento. Él considera que hay más partes de pathos que de logos y es partidario más bien de deconstruir la misma narrativa histórica que yo defiendo (risas). También Pedro Martinez Montálvez, que en sus libros Significado y símbolo de Al-Andalus, España y España en la literatura árabe contemporánea nos ayuda a entender cómo se desarrolla el mito y cómo la literatura termina idealizándose. De la misma forma que se terminó idealizando la relación entre Ibn Zaydún y Wallada, pero Mahmud Sobht, que es el máximo experto en el poeta, pone en entredicho que la relación existiese tal y como la cuentan. Pero el mito ya funcionaba en época contemporánea a su escritura y corrían primero en boca de los cordobeses para rápidamente cruzar el estrecho.

Ese intercambio no paró por el estrecho. Hasta el siglo XVII con la expulsión de los moriscos.

En Testur, un pueblo a unos 60 kilómetros de Túnez, se hizo una arquitectura mudéjar a pesar de que los últimos migrantes del XVII que llegaron estaban más habituados al manierismo y al barroco. Que también se inserta en unos pueblos cercanos. Pero en este caso, como los que se instalan en Testur venían de Aragón, llegaron empapados del mudéjar turolense. Y lo más curioso es cómo las comunidades de emigrantes se fueron instalando por sus orígenes. Los moriscos extremeños, por un lado, los valencianos, por otro, los catalanes por otro. Y ahí tienes a los tagarinos (tagar significa frontera) y son los catalanes y valencianos que hablaban catalán. Y ellos dieron nombre a un barrio del centro de Argel que se llama Les tagarins y en Testur conservaron el catalán durante siglos. Y el castellano se mantuvo en Túnez hasta el siglo XIX. Perdimos mucho, pero ellos ganaron y se apropiaron de algo que ya forma parte de su identidad, lo andalusí; y no solo entre los descendientes de los moriscos sino en la cultura de todos los habitantes. Incluso en la nueva constitución de Marruecos, en su preámbulo, se tiene en cuenta la pluridentidad de Marruecos citando a los andalusíes, los beréberes, los árabes y los judíos. En nuestro Estatuto se habla de multiculturalismo. Aquí lo andalusí suena a anacronismo mientras que en Marruecos se cita específicamente.

El legado andalusí se transmitió por vía femenina, como el sefardí

Porque queda en las ciudades.

Mira Tetuán o Rabat o Tánger. Es muy gracioso porque hay piques entre Tánger y Tetuán. Los primeros llaman pijos a lo segundos porque los de Tetuán son descendientes de moriscos y muchos de ellos pertenecientes a la nobleza granadina y esas élites siempre estuvieron cerca de los sultanes de Marruecos hasta tal punto que se les llama pijos y se hacen chistes sobre ellos. Es verdad que son caracteres totalmente distintos. Los tangerinos son abiertos y mediterráneos, mientras que los tetuaníes son más como los cordobeses, más reservados y discretos. Esto no es científico lo que estoy diciendo pero son pinceladas de mis viajes desde un punto de vista antropológico. No se puede generalizar un carácter, pero está claro que Tánger es una ciudad completamente abierta y Fez o Tetuán son mucho más herméticas y misteriosas.

Por Manuel J. Albert
Con información de Cordópolis

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Siria: Una vulgar mentira

El doctor Loai Aloja, Jefe de la misión diplomática de la nación árabe en Cuba, desenmascara a quienes dicen llamarse grupos de oposición, cuando en realidad son terroristas pagados por USA ©Jorge Luis Sánchez Rivera

Desde el exterior se activan resortes condenatorios para allanar el camino a una invasión, confirma el Jefe de la misión diplomática siria en La Habana.

Los crímenes terroristas que se cometen en la República de Siria repercuten en todo el mundo. Erradicar un fenómeno que pudiera tornarse apocalíptico es un imperativo. Ese sería un razonamiento lógico. Pero en la práctica Estados Unidos y Occidente fabrican con métodos sucios una brutal guerra mediática que distorsiona los hechos. Para los lectores de BOHEMIA, el doctor Loai Aloja, Jefe de la misión diplomática de la nación árabe en Cuba, desenmascara esas mentiras, en una extensa entrevista exclusiva

RB- Desde marzo de 2011 Siria es blanco de un proceso de desestabilización. ¿Qué se pretende y por qué?

LA: “A algunos, les puede parecer que la historia comenzó en 2011. Sin embargo, quien sigue la historia política contemporánea  de Siria, se da cuenta que todo comenzó en 1947, cuando el panorama político sirio fue encabezado por el Partido Baaz Árabe Socialista, quien anunció claramente que era un partido laico , que creía en el socialismo, y en el apoyo a todos los movimientos de liberación árabe e internacional. Durante su trayectoria y antes de recibir el poder en Siria en 1963, el partido dio su apoyo total e incondicional a todos los movimientos de liberación que luchaban contra el colonialismo, y considero como una prioridad la lucha contra el enemigo sionista que ocupó la tierra árabe de Palestina.

Durante ese periodo, el partido enfrentó todas las conspiraciones y planes colonialistas en su forma pasada y moderna, es decir al imperialismo. Asimismo, abrió las puertas a la cooperación con el campo socialista, encabezado por la antigua Unión Soviética. Llegó el año 1970 y comenzó una nueva etapa en la historia de Siria, donde el líder fundador Hafez al-Assad  trabajó en aras de  desarrollar estrategias coherentes con las orientaciones  y principios del  partido Baas, con lo cual se cubre un período entre 1970 al 2000, etapa crucial de nuestra historia, durante la cual Siria se transformó en un Estado, tenido en cuenta en las relaciones regionales e internacionales, y reconocido por todos , incluso por aquellos que no conocen sobre la historia contemporánea de Siria

Hafez al-Assad fue el único presidente árabe que no visitó Washington, e incluso cuando quiso reunirse con los presidentes de Estados Unidos, lo hacía en países neutrales como Ginebra u otros. Él se negó a la capitulación e impuso sus condiciones, incluso a Estados Unidos. También apoyó todas las causas árabes y la causa Palestina fue su brújula

Después que el presidente Bashar al-Assad recibió el poder en Siria, continuó la misma senda trabajando muy duro por desarrollar y modernizar la nación, siendo Siria, en todos los niveles, un país que impone sus condiciones al interactuar con cualquier fuerza.

Las conspiraciones no se detuvieron durante el gobierno del presidente Bashar al-Assad, ante los logros estratégicos históricos articulados hasta alcanzar el año 2011. Pero antes, en 2003, Siria rechazó la ocupación de Iraq por parte de George W. Bush, e incluso Damasco ayudó a la resistencia iraquí, a pesar de la amenaza norteamericana de ocupar el país.

En 2005, Washington orquestó el asesinato del primer ministro de Líbano Rafik Hariri, y al no poder alcanzar sus objetivos en Siria, dio órdenes a Israel de lanzar un ataque en junio de 2006, cuyo resultado fue el fracaso del plan y la abrumadora victoria de la resistencia libanesa de Hezboláh. Siria frustró todos los intentos de agresión contra Gaza y el pueblo palestino en varios años. Cuando el gran proyecto estadounidense se puso en marcha bajo la consigna de la llamada “primavera árabe”, Siria estaba en la lista de los objetivos, Cayo el régimen de la Zine El Abidine Ben Ali en Túnez en   un mes, así como el régimen de Mubarak en Egipto en menos de un mes, el régimen de Gaddafi en Libia en tres meses, y con el apoyo inglés norteamericano fueron entregadas las riendas del poder a los Hermanos musulmanes, esas fuerzas que fueron creadas esencialmente por ellos. Apostaron a que el movimiento que Estados Unidos y sus aliados entrenaron en Siria iba a terminar en menos de tres meses. Todo estaba listo, y preparado.

Al comienzo de los acontecimientos en Siria, algunas de las manifestaciones plantearon diversas consignas. La reacción del gobierno sirio, fue la de plantear su disposición al cambio y ajuste de acuerdo a lo demandado. Se cumplió con todo lo pedido. Las voces se levantaron en direcciones más lejanas, y el liderazgo sirio sabía que lo que se quería no era una reforma o la democracia, sino derribar al Estado y entregarlo a los agentes de Estados Unidos y los países árabes reaccionarios.

Cuando Estados Unidos y sus aliados descubrieron que el gobierno sirio había cumplido todas las exigencias de la reforma constitucional y las leyes de medios de comunicación y las elecciones, y otros, recurrieron entonces a la utilización de mercenarios y el reclutamiento de terroristas de todos los países del mundo, con el apoyo, la facilitación, financiamiento y el armamento turco, saudita , catari  e israelita , utilizando  las flotas mediáticas  de su propiedad , a fin de demonizar al  gobierno sirio y el presidente Bashar al-Assad , presentándolo como asesino de su pueblo pacífico, demandante de la libertad.

Conjuntamente con las posiciones políticas de Estados Unidos   y otros se exigía la renuncia de al Assad sin hacer referencia que los que luchaban contra el ejército y el pueblo sirio eran terroristas que vinieron de   todos los rincones del mundo.

Así que el objetivo de la conspiración era derribar al Estado sirio e instalar otro país que obedeciera las órdenes de Estados Unidos y sus aliados y dividir y debilitar a Siria  para servir a los intereses de Israel y Estados Unidos de la región.

Si Estados Unidos quisiera la democracia como afirma, es que los reyes y príncipes y jeques que se alían a él en la región árabe son demócratas? Es que matar al pueblo yemenita y matarlo de hambre bajo el pretexto de restaurar la legitimidad es para aplicar la democracia y la voluntad del pueblo yemenita? El bloqueo a Siria y la imposición de medidas unilaterales desde hace más de sesenta años es para aplicar la democracia? ¿Impedir la entrada de vacunas y medicamentos para pacientes con cáncer es aplicar la democracia? Las preguntas son innumerables e incalculables”.

BH:¿Quiénes componen a la oposición en Siria y cuál es la relación de esta con el esfuerzo gubernamental por acabar con el terrorismo, si es que existe alguna?

LA: “En los sistemas políticos globales existen fuerzas políticas llamadas oposición, que trabajan en la política para implementar su agenda. La oposición es una cosa positiva y ofrece un valor añadido a la vida política de los países del mundo. Pero, cuando usted tiene una oposición armada vinculada a agendas extranjeras y obedece las órdenes de países extranjeros y está armada y financiada por ellos y está cubierta por potencias políticas… estamos ante mercenarios y conspiradores, que destruyen, matan e imponen su dominio, e ideología, me pregunto ¿le llamamos oposición?

En Siria, tenemos una oposición interna nacional, que posee demandas legítimas y sus reivindicaciones se discuten con el gobierno sirio en un diálogo interno y un programa nacional cuyo objetivo es la reforma. En cambio la oposición que está siendo sobredimensionada y se presenta como oposición nacional con derecho e intereses y que llama a la democracia, tiene varios tipos y son los siguientes:

Una primera “oposición” que ostenta las nacionalidades de otros países y no tiene ningún peso popular interno y posee pasaportes norteamericanos, británicos y franceses y sus agendas representan los intereses de esos países. Otra segunda “oposición”, compuesta por grupos armados que han encontrado sus intereses en el vacío y la ausencia del Estado y que trabajan dentro de las agendas de quienes le pagan. Y una tercera que es la “oposición” más peligrosa, y esa la está tratando Estados Unidos y sus aliados de describir como oposición nacional moderada, y son los grupos terroristas financiados, armados y entrenados por los Estados Unidos y sus aliados, la gran mayoría de Al Qaeda, toda vez que esta organización jugo un juego inteligente, cambiando los nombres de las organizaciones, pero al final, poseen la misma ideología. Existe una cuarta “oposición” compuesta por un grupo de organizaciones terroristas que fueron traídos desde distintos países del mundo, como Afganistán, Turkmenistán, Kirguistán, Uzbekistán, Pakistán y hasta disidentes de China.

A pesar de todo, el gobierno sirio desde el comienzo de los acontecimientos, ha anunciado estar a favor de la solución política sirio-sirio sin interferencia exterior y bajo el techo de la Patria y el liderazgo de Siria. Y hemos participado en todas las rondas celebradas hasta el momento hasta llegar a Ginebra 5, que terminó el 31 de marzo pasado.

En resumen, estamos luchando una guerra contra el terrorismo global y defendemos a todo el mundo sin excepción. Libramos nuestra guerra con los terroristas que se infiltraron en nuestra casa en el día y la noche y delante de todo el mundo. Afirmamos que si se detiene el apoyo externo, el suministro y el reclutamiento de nuevos terroristas en Siria no habrá ningún problema en derrotarlos”.

BH:¿Cuál es el impacto de las acciones terroristas para la economía y vida del pueblo sirio?

 LA: “Cuando decimos que hay un plan y una conspiración, y verlo únicamente desde el punto de vista teórico no es suficiente, tiene que ser demostrado en la práctica. Esta pregunta nos lleva a la prueba. Desde el inicio de la crisis las órdenes fueron dadas desde el centro de operaciones de los países de la agresión y fueron las siguientes:

  • Controlar los centros gubernamentales para provocar un vacío de seguridad y estatal.
  • Destruir la infraestructura de forma sistemática, incluyendo los centros de salud, escuelas, instituciones, puentes, panaderías y otros , a fin de fomentar la presión popular sobre el estado sirio.
  • Afectar las instituciones militares y las bases militares y los medios de defensa aérea y de radar.
  • Asesinar a científicos, profesores y expertos.
  • Llevar a cabo la matanza y la liquidación sobre  bases sectarias y doctrinales a fin de  provocar una guerra de carácter familiar  o lo llamado   guerra civil.
  • Secuestro, asesinato e intimidación de las personas, los profesores, estudiantes, trabajadores, empleados, agricultores y campesinos para evitar que vayan a sus centros de trabajo.
  • Todo esto con el fin de perturbar la vida pública y crear descontento en los diversos círculos de la comunidad.

Es natural que la vida pública, económica y social se viera afectada por estos crímenes, si añadimos que desde los primeros meses de los sucesos, los Estados Unidos y la Unión Europea impusieron sanciones y un embargo económico sobre Siria para presionar al pueblo sirio.

En el momento de la entrevista, este 12 de abril, la representación siria en la ONU denunció la falsedad de las preocupaciones humanitarias de Estados Unidos y Occidente ©Jorge Luis Sánchez Rivera

No hay duda de que estos crímenes contra la nación contribuyeron al sufrimiento de muchos de nuestros hijos, pero cada ciudadano sirio se dio cuenta de que el impuesto que pagaría  como resultado de estos crímenes era enorme, más allá de la destrucción del Estado y  la puesta  en práctica del sucio plan  imperialista, por lo que a pesar de todo el bloqueo y las dificultades de la vida, nuestro pueblo se puso de pie con firmeza y paciencia y soporta mucho por el bien de la soberanía y la dignidad.

Lo más terrible de la guerra contra Siria, a pesar de todo lo que se ha dicho acerca de que todas las guerras son aberrantes, es imaginar cómo se derrama la sangre ante usted e imaginar a  los soldados que se han quedado sin municiones, rodeados de  los monstruos de la época. Imagínese todo lo que pueda abarcar su mente: las escenas de explosión de coches bomba desgarrando los cuerpos de niños, mujeres y ancianos, las redadas y masacres por cuestiones de identidad, origen étnico y clan. E Imagine más que eso, el hambre, la sed, y el asedio, el miedo de que sus hijos sean colgados en frente suyo. Imaginase todo el mundo muerto, el poeta muerto, el soldado muerto, el niño muerto, y los escombros, que se han convertido en testigo de los delitos del terrorismo. Imagine que todo lo que usted ha construido con su sudor y con el sudor de sus abuelos fue barrido. Imagínese la devastación y la destrucción de la infraestructura y el robo de las fábricas, Erdogan (Presidente de Turquía) y el robo del petróleo, las riquezas, monumentos, ruinas y museos de Siria por parte de Daesh y el Frente Al Nusrah”.

BH: Ya ha habido varias conversaciones internacionales en torno al mal llamado conflicto en Siria, pues en realidad se trata de una invasión, desde mi punto de vista. Entonces le pregunto ¿Han resuelto en alguna medida la situación estos encuentros? Es posible una solución política en Siria? y ¿qué actores políticos internacionales son los más comprometidos con una pacificación?

LA: “Estamos librando una guerra contra el terrorismo global y defendiendo a todo el mundo sin excepción. Siria anuncio desde el principio una solución política y extendimos nuestra mano sin injerencia externa, y estamos trabajando día y noche llevando a cabo la reconciliación nacional. Estas conciliaciones tuvieron éxito en detener la hemorragia de muchos  sirios e impidieron  la destrucción y el desplazamiento y preservaron  la sangre de nuestro pueblo

El gobierno sirio  aceptó llevar a cabo negociaciones y diálogos en Astana, donde sus patrocinadores, Rusia e Irán, trataron de  clasificar y neutralizar  las facciones y grupos armados que  bailan en la órbita del grupo terrorista Al Nusrah  y aplicaron  una tregua y el cese de las hostilidades cumplida por el gobierno sirio, en tanto el resto de los beligerantes no lo han cumplido. Rusia supervisa la aplicación y registra cada día violaciones por parte de los terroristas.

En Ginebra, la delegación del gobierno sirio participó y presentó las llamadas cuatro cestas que forman el núcleo de los temas de diálogo, a saberse: un nuevo gobierno de transición, reelaboración de la Constitución de Siria, la necesidad de elecciones en Siria dentro de 18 meses bajo la supervisión de la ONU, y la lucha contra el terrorismo. La delegación del gobierno sirio mostró flexibilidad y voluntad de llegar a una solución política a la crisis. En cambio las otras delegaciones -de acuerdo a las peticiones de sus patrocinadores y  partidarios, que en esencia son partidarios del terrorismo-, se centraron en un solo tema; alejar  al  presidente Bashar al-Assad del poder y crear un gobierno de transición que incluye incluso componentes  terroristas

Entonces la pregunta es la siguiente: ¿hay oposición en Siria? Simplemente  parece que no hay un consenso de oposición nacional siria, sino que se trata de  personas  asociadas a las agendas de los países de la agresión,  que intentan  destruir a Siria y matar a los hijos de su pueblo. Los grupos terroristas obedecen las órdenes de sus operadores y  la llamada oposición siria no tiene ninguna decisión sobre ellos. A pesar de ello, nuestra  mano está extendida para cualquier solución política que garantice la unidad de Siria  y su soberanía,  la no  injerencia  en sus asuntos internos y que  el diálogo  sea entre los sirios solamente”.

BH: El 7 de abril, el mundo se despertó con la noticia de la nueva agresión norteamericana contra Siria. ¿Qué puede decir al respecto y cuáles son los objetivos de dicha agresión en este momento y en este lugar?

“Durante estos años de Guerra terrorista en Siria, los terroristas, instigados por sus patrocinadores, han acusado al gobierno sirio de usar armas químicas, dados los reveses y derrotas infringidas a estos grupos. El objetivo  de estas acusaciones siempre ha sido instigar a la comunidad internacional  contra Siria para ejercer mayor presión en el contexto del proyecto encaminado a destruir  al Estado sirio. Las acusaciones promovidas por los medios de información árabes y extranjeros, afiliados a los estados patrocinadores del terrorismo,  se despliegan  rápidamente, y entonces vienen las imputaciones y mentiras, e incluso más que eso,se ha demostrado que los grupos terroristas han sido los que han usado armas químicas y gases tóxicos contra el ejército sirio y los civiles.

Ahora bien, no se ha demostrado, ni hoy, ni antes, que Siria haya utilizado  armas químicas, y lo que es seguro y saben todos, es que Siria ya no tiene estas armas desde 2014, en tanto decenas de informes internacionales confirman que los grupos terroristas cuentan con una enorme cantidad de armas químicas y gases tóxicos. La pregunta aquí es ¿quien se beneficia del uso de sustancias tóxicas? La respuesta es sencilla: los terroristas y sus patrones de Turquía, Arabia Saudita, Qatar, Francia, Gran Bretaña y otros. El clima internacional se está moviendo en torno a cambios públicos a favor del gobierno sirio y el ejército sirio, quien posee las riendas y ha triunfado en más de un terreno. Además, existen más de 90 mensajes sirios que fueron enviados al Consejo de Seguridad y que confirman que los terroristas poseen materiales químicos tóxicos y que fueron encontrados los almacenes de fabricación de dichos materiales.

El gobierno sirio condenó la comisión de la matanza con armas químicas en los primeros minutos, y no se esperó ninguna investigación imparcial, transparente y neutral, lo que confirma la teoría que dice que los planes de agresión se prepararon antes de la matanza, y fue una especie de cubierta.

Sí, esta agresión estadounidense nos recuerda su agresión a Iraq, Libia y Yemen bajo pretextos que resultaron ser fabricados, como se demostró, y que no estaban basados en ninguna verificación o mandato internacional. Ninguna persona sensata en este mundo, acepta de un país como Estados Unidos -con una historia llena de ataques a los pueblos del mundo-, que hable de humanidad y de derechos humanos. Ese mismo país ha cometido masacres que cobraron la vida de más de un millón de iraquíes, de cien mil libios, y asesinó a 300 mil sirios, a través de su apoyo a sus aliados con dinero, armas y entrenamiento, Seria el último país que debería  hablar de   humanidad.

Este golpe demostró claramente quienes están en la zanja de la agresión, y quien está en la trinchera del enfrentamiento. Entonces, usted ve al representante de Bolivia en el Consejo de Seguridad dejando al descubierto las mentiras de América, así como el ruso y ve a un país como Cuba profundamente perturbado ante esta agresión, condenándola apenas aconteció Por otro lado, vemos el apoyo del Golfo Pérsico que desde los primeros minutos del bombardeo norteamericano a un país árabe, y lo mismo se dice   acerca de la imprudencia de Turquía que no se detuvo en bendecir y felicitar, e incluso fue más allá cuando el presidente Erdogan y el primer ministro   Ben Ali Yildirim pidieron más de un golpe porque uno no era suficiente.

No es fácil dar gracias al enemigo por sus acciones criminales. Pero, en el caso de los Estados Unidos, parece que el deber es darle las gracias a su liderazgo que nos libraron del gran esfuerzo de pasar mucho tiempo tratando de convencer a los cercanos más que a los lejanos, de que Estados Unidos, como el diablo, no cambia. Es un país que vive sobre la muerte de otros”.

En exclusiva para los lectores de BOHEMIA, el Jefe de la misión diplomática siria en La Habana, elogia la larga amistad entre su país y Cuba ©Jorge Luis Sánchez Rivera

BH: Y por último ¿Cómo es posible el desempeño de las relaciones bilaterales entre Cuba y Siria en medio de esta situación tan compleja. De existir cooperación cubana en Siria, en qué áreas?

“A nivel político, Siria fue uno de los primeros países que reconoció a la revolución cubana, y estableció relaciones diplomáticas con Cuba el 11 de agosto de 1965. Se puede decir que las relaciones entre Siria y Cuba son históricas, de camaradería, combativas. Ambos países libran la batalla en la misma trinchera contra un enemigo común, y poseen las mismas posiciones en torno a los problemas globales contra el colonialismo, el racismo, el sionismo y la dominación imperialista y rechazan la interferencia en los asuntos internos de los Estados. Igualmente intercambian apoyo político mutuo y coordinan sus posiciones en los foros y organismos internacionales en todos los foros internacionales. El líder fundador de la Hafez al-Assad y el líder cubano Fidel Castro estaban unidos por una relación de amistad y respeto mutuo y de afecto a lo largo de   décadas y esta relación ha continuado desde que el Presidente Bashar al-Assad asumió el cargo.

En el plano económico, existen varios acuerdos y memorandos de entendimiento en diferentes campos, económico, comercial, técnico, mediático, culturales, y ha habido visitas de delegaciones de carácter económico, pero las relaciones económicas no tienen el mismo nivel que las relaciones políticas. Existe un acuerdo de cooperación médica entre los dos países, suscrito en 2015. Agradecemos a Cuba, ya que nos ha proporcionado su ayuda en el ámbito de medicamentos esenciales para nuestro pueblo en un momento en que los países que presumen respetar los derechos humanos ejercen un bloqueo sobre la exportación de medicamentos a Siria, especialmente los relacionados con   vacunas y   enfermedades crónicas.

Cuba y Siria son grandes amigos y aliados. Y no hay dudas, venceremos”

Por María Victoria Valdés Rodda
Con información de Bohemia

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Sghaïer Ouled Ahmed, el poeta más rebelde de Túnez

Sghaïer Ouled Ahmed, poeta

Fustigó en sus versos al dictador Ben Alí y tras su caída fue perseguido por los islamistas.

Seguramente, no fue casualidad que Sghaïer Ouled Ahmed, uno de los poetas contemporáneos tunecinos más queridos y admirados en todo el mundo árabe, naciera el 4 de abril de 1955, en plena agitación nacionalista, solo un año antes de lograr la independencia de Francia. Ni que el nombre de pila de su madre fuera Tounes (Túnez en árabe). Sus más conocidos poemas fueron los de temática patriótica, como el que empieza con el verso “Nosotros amamos el país como nunca nadie lo ha amado”, que los compositores, Mohamed Mejri y Mouhanned Naser convertirían en un himno de amor a la patria al añadirle melodía.

Probablemente, tampoco fue una cuestión de azar que el poeta más rebelde del país, el que se atrevió a rechazar la Orden Nacional al Mérito Cultural en 1993 al temido dictador Ben Alí, fuera originario de un pueblo de la provincia de Sidi Bouzid, cuna de la Revolución de los Jazmines. No lejos de su aldea, “en el desértico sur, el sur profundo”, se inmoló en diciembre de 2010 Mohamed Bouazizi, un vendedor de frutas desesperado por una vida sin expectativas ni dignidad. “Una luz que resplandece entre los planetas del sistema solar”, señaló en su homenaje literario al primer mártir de la primavera árabe.

Mientras los políticos y diplomáticos occidentales rendían pleitesía a Ben Alí y los analistas del FMI alababan la estabilidad y el crecimiento económico de Túnez, en los años noventa los versos de Sghaïer Ouled Ahmed ya presagiaban una revuelta que en menos de un mes terminó con una de las más brutales autocracias árabes y cambió la historia de Oriente Próximo. “El viento se anuncia y sus techos son de paja. / La palma de la ira es alta y sus cristales son frágiles”, advertía su pluma ácida.

La noticia de su muerte el pasado 5 de abril sumió a Túnez en un estado de conmoción. Medios de comunicación, políticos, personalidades del mundo de la cultura y simples ciudadanos le han rendido homenaje de formas diversas. Muchos, simplemente compartiendo su poema favorito en las redes sociales. El presidente del país, Béji Caïd Essebsi, ofreció su pésame a la familia del difunto y en un comunicado destacó que Ouled Ahmed “defendió la causa del pueblo tunecino, compartió sus penas y militó por su libertad y dignidad”.

El día antes de su deceso, en la celebración de su 61º aniversario, ya presentía cerca su final. Su último poema, escrito ese mismo día en su lecho de muerte, sonaba a despedida: “No tengo otra tumba / en el más allá / que estas tres sílabas tu-ni-sie”.

Desde hace meses la opinión pública tunecina era consciente de su delicado estado de salud, provocado por un cáncer en estado avanzado. En julio del 2015, un tuit anunció su muerte por equivocación y el rumor corrió como la pólvora por las redes sociales. Él mismo lo desmentiría con un mensaje irónico en su página de Facebook: “Buenos días… Soy yo, Sghaïer Ouled Ahmed”, que acompañó de un vínculo a una canción titulada No quiero reventar. Y es que su furor revolucionario no ahogaba su sentido del humor, que a menudo utilizaba para fustigar al poder. Para muestra, esta ingeniosa frase: “La esperanza de vida de los tunecinos es de dos presidentes y medio”.

En 1984 terminó su primer libro de poemas, pero fue inmediatamente prohibido por la censura por su contenido contestatario. Entonces trabajaba aún de animador cultural en un centro público para jóvenes. Un año después, como castigo por su activismo político, perdería su empleo y optó por emigrar a Francia para estudiar psicología. A mediados de los noventa, en un intento por parte del régimen de congraciarse con los intelectuales de izquierda, le ofrecieron hacer realidad su sueño de más de una década: dirigir un instituto cultural dedicado a difundir la poesía tunecina. No obstante, duró poco tiempo en el cargo.

Ni tan siquiera la caída de la dictadura le alejó definitivamente del clima de amenazas e incertidumbre. Musulmán a la vez que antiislamista, fue acusado de ateo por algunos clérigos fundamentalistas, a los que tildaba con sarcasmo de “embajadores de Allâh”. En agosto del 2012, de las palabras pasaron a los actos, y fue brutalmente agredido en la calle por un grupo de jóvenes salafistas. Pero tampoco ellos le amedrentaron, pues continuó fustigando su intolerancia “con las bombas de la poesía”.

Por Ricard González
Con información de El País

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