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Los Gul y los Yinn en la literatura Palestina

Agwal

Entre lo real,lo sobrenatural y lo maravilloso: Los Yinn y los Gul en la Literatura palestina de tradición oral

La Jrefiyye 1

La jrefiyye es un tipo específico de cuento perteneciente a la literatura palestina de tradición oral.

La características principales que lo definen y lo diferencian del resto de los géneros narrativos, son las siguientes:

1º) La narradora por excelencia es la mujer.
2º) Utilización de un lenguaje dialectal y coloquial.
3º) Ausencia de movimientos y gesticulación en su ejecución.
4º)La presencia en la narración de elementos y personajes sobrenaturales y maravillosos.

La jrefiyye constituye todo un mundo donde confluyen una serie de personajes maravillosos y sobrenaturales. Dos tipos son los que aparecen con más frecuencia: el gul (ogro) y el yinn (genio).

El término gul (Pl. Gilan o Agwal) viene de la raíz árabe gala-yagulu que significa: arrebatar, aniquilar, asesinar. El término gul posee una gran variedad de significados: desgracia, accidente, ogro, genio y demonio. Según fuentes antiguas, con la palabra gul se designa tanto a un ser femenino como masculino, aunque los árabes tendían y tienden a verlo como femenino. Como veremos más adelante, muchos consideran a la si’ala como el femenino de gul, sin embargo, el pueblo ha formado el femenino gula que es el más extendido y conocido en todos los cuentos de tradición oral.

En cuanto al término yinn, existen dos teorías sobre la etimología de su raíz. Una que la hace derivar de la raíz árabe yanna-yayunnu que significa: cubrir, envolver, ocultar, volverse loco, ser oscuro, tenebroso, etc. Y otra que asegura que procede del término latino “genius” 2.

Las traducciones que encontramos para el término yinn son numerosas y ambiguas, pues significa tanto genio, como trasgo, gnomo, elfo, demonio, duende y espíritu. La razón de estas traducciones tan poco precisas, es que no existen diferencias muy claras entre los numerosos seres maravillosos y sobrenaturales que existen en la imaginación popular. Tampoco son muy precisas las clasificaciones que hacen muchos sabios y filósofos árabo-musulmanes, pues, según el autor del que se trate, nos encontraremos con divisiones muy diferentes. Esto nos lleva a pensar que la única forma de definir a estos seres, es directamente a través de nuestros cuentos, en donde sí vamos a encontrar características y actitudes bien definidas, o por lo menos más clarificantes.

Tanto los gul como los yinn son personajes muy populares, conocidisimos, no sólo en Palestina, lugar de donde proceden los cuentos que servirán de base para este trabajo 3, sino en todo el mundo arabo-musulmán. Estos seres, presentes en el mundo irreal de los cuentos, forman parte de la experiencia diaria de la gente y de sus más firmes creencias.

La creencia en el gul y yinn proviene de tiempos muy antiguos. Su origen se remonta a los primeros temores del hombre ante la propia naturaleza y lo desconocido.

A pesar de tratarse de personajes tan conocidos y populares, no existe una definición clara y precisa de los mismos, y mucho menos una diferenciación entre lo que es un gul y lo que es un yinn, siendo muy común que sean confundidos entre sí, tanto entre las gentes del pueblo, los filósofos e historiadores más eruditos, como en el cuento mismo.

Según la mayoría de los autores, al gul se le considera una especie perteneciente a la familia de los yinn. Es por esa razón, que en el breve recorrido que se hará desde la época preislámica hasta nuestros días, el término yinn se mencionara la mayoría de las veces, aunque en él quede incluido el gul. En este escueto análisis, se observará cómo la creencia en los genios y ogros ha ido evolucionando, y nos encontraremos con muchas y diferentes opiniones sobre ellos.

Sin embargo, lo que más nos interesa es estudiar a estos seres en nuestro género de cuento, la jrefiyye : cómo son, cómo viven, piensan y sienten, cuál es su función dentro del cuento, cuál es su relación con los héroes y heroínas, etc. Todo ello con el fin de aclarar, situar y diferenciar a estos conocidos y, a la vez oscuros personajes.

La creencia en los Yinn desde la época pre-islámica hasta nuestros días

Época preislámica

Se sabe que la creencia en los diferentes seres sobrenaturales (yinn, shaytan, gul, ‘ifrit, etc.) comunes en la tradición árabo-musulmana, se remonta a las civilizaciones más antiguas. Según Sawqi ‘Abd al-Hakim 4, la creencia en los yinn se remonta al 4000 a.C., particularmente de unos habitantes al sur de Arabia, en el Yemen, conocidos como los Qahtaníes. Al parecer, la situación estratégica del Yemen, a caballo entre el Mar Rojo y el océano Índico, le permitió a este pueblo entrar en contacto con civilizaciones como las de la India y Persia, de las que importó todas estas creencias, que después se propagarían al resto del mundo árabe y más tarde a Europa.

Nos presenta ‘Abd al-Hakim las ideas de otros autores 5 que defienden que la creencia en los genios les llegó a los árabes de sus vecinos los iranios. Sin embargo, los descubrimientos sumerio-iraquíes, mucho más antiguos que los arios, pues se remontan a los principios del 4000 a.C., aportaron nuevas ideas sobre el origen de estas creencias. Ya entre este pueblo se creía en una shaytana 6 (diablesa) que habitaba lugares abandonados y derruidos. De esta primera idea, puede derivar la creencia, todavía presente en la actualidad, de que toda clase yinn y demonios viven en construcciones en ruinas, deshabitadas, en desiertos y sitios poco transitados.

Las tradiciones de los sumerios fueron heredadas por los acadios, pueblo semita, y babilonios, entre los que siguió desarrollándose la creencia en esta shaytana y extendiéndose a todos los pueblos posteriores hasta llegar a los árabes.

Los árabes preislámicos creían en la existencia de los yinn, que representaban las fuerzas hostiles e indómitas de la naturaleza. Se les relacionaba con los animales salvajes, y se pensaba que aparecían bajo diferentes formas animales 7. Era tal el temor y miedo que estos seres les inspiraban a los beduinos que empezaron a ofrecerles sacrificios e implorar su ayuda y protección. Sin duda, los yinn llegaron a alcanzar la condición de semidioses, y debieron existir pocas diferencias entre ellos y los primitivos dioses semíticos, salvo que éstos tenían adoradores y los yinn no. Es más, según un pasaje del Corán (VI,100) los árabes paganos asociaban a los genios como hijos o hijas, e incluso como compañeros de Dios 8.

En cuanto a los parajes por los que suelen pulular estos seres, se cuenta que los árabes preislámicos creían que después de que Dios destruyera los pueblos de Wabar, Tasm, ‘Ad, Zamud y Yadis, los genios ocuparon sus ciudades, casas, baños (hammam), ríos, pozos, etc. 9

Sin embargo, la imaginación y el miedo de los árabes preislámicos debieron ser los verdaderos condicionantes a la hora de precisar los lugares en donde habitaban los yinn: desiertos, descampados, los fondos de los ríos, los pozos, cuevas, ruinas; todos, lugares que les infundían temor, sobre todo con la caída de la tarde 10.

Los viajeros o despistados que se adentrasen en territorio de los yinn podían encontrar la muerte o sufrir incontables burlas y jugarretas por parte de genios, demonios, ogresas y ogros. Por eso, se adoptó la costumbre de invocarlos y pedir su protección al aproximarse a lugares desiertos y solitarios, diciendo: “¡Oh, dueño de este valle! Te pido protección frente a la plebe que te obedece” 11. Con ello se pensaba que obtenía el favor de los genios del lugar, para poder pasar o acampar sin peligro.

La relaciones entre los humanos y los yinn eran bastante hostiles, de ahí el miedo que los árabes sentían hacia ellos, y todas las precauciones que tomaban antes de pasar por un territorio, supuestamente poblado por los genios, procurando en todo momento no ofenderlos ni levantar su temida ira. Sin embargo, la relación que los genios tenían con poetas, magos, sacerdotes y adivinadores solía ser bastante buena. Se creía que los poetas recibían de éstos la inspiración, que al igual que magos, sacerdotes y adivinadores, tenían un vínculo muy especial con estos seres, a los que con frecuencia invocaban y hacían ofrendas.

Otro tipo de relación en la que se creía era la amorosa, y existen varias leyendas que narran amores y matrimonios entre humanos y genios. Una de las leyendas más conocidas es la que cuenta que Balquis, la reina de Saba, era hija de un humano y una yinna 12.

La llegada del Islam

La llegada del Islam supuso, por un lado, la afirmación y supervivencia de muchas creencias y prácticas pre-islámicas, y por otro, la prohibición de muchas otras. La creencia en los yinn fue una de las que lograron sobrevivir y reforzarse, sin embargo se prohibió la costumbre de ofrecerles sacrificios.

Según la concepción musulmana, se definieron como seres corpóreos creados antes que Adán (XV,27) de un fuego purísimo 13 (LV, 15/14), dotados de inteligencia, imperceptibles a nuestros sentidos y capaces de adoptar cualquier forma.

Los yinn aparecen citados en numerosos pasajes del Corán, e incluso existe una sura(LXXII) dedicada a ellos, con el nombre de “al-yinn”. En el libro sagrado se les acepta como una raza en la Tierra que vive entre los humanos y que, al igual que éstos, dan testimonio de su fe (LXXII,2) y aceptan el Islam, exhortando a los ateos para que acepten la verdadera religión y sigan el camino recto (XLVI,29,30,31).

Las relaciones que se establecen en el Corán entre los genios e Iblis (el demonio), no son nada claras. Pues en aleyas como la XVIII, 48, Iblis es considerado un yinn por haberse negado a postrarse ante Adán como los demás ángeles, mientras que en la aleya II,32, es considerado un ángel. Todo ésto ha generado una gran confusión a la hora de diferenciar a los genios de los demonios (Sayatin) y un interminable número de historias, leyendas, hipótesis e interpretaciones acerca de este tema.

A diferencia del yinn, el gul no aparece citado en el Corán. El Profeta era consciente de la creencia popular en los ogros, y aunque en un hadiz niega su existencia, los comentaristas afirman que se refiere solo a la capacidad de transformarse, puesto que existe otro hadiz en el que el Profeta Muhammad recomienda pronunciar el nombre de Dios para escapar de sus maleficios y librarse de ellos 14.

Muchos sabios y eruditos musulmanes, que creían en la existencia de estos seres, han intentado definir y determinar qué son los yinn, con el fin de aclarar la confusión existente en torno a ellos y otros personajes como demonios, ogros, duendes, etc. Sin embargo, nos encontraremos con numerosas definiciones y clasificaciones, cada una diferente de la otra, con lo que la aclaración sobre qué son los genios deja un poco que desear.

Al-Qazwini (1203-1283) los define como animales etéreos, de cuerpo transparente que pueden tomar formas diferentes. Muy parecida es la definición de ad-Damiri (1349-1405) que los considera cuerpos etéreos con posibilidad de adoptar formas diferentes, dotados de inteligencia y capaces de realizar los trabajos más duros.

Donde existen más diferencias es a la hora de la clasificación, según as-Sibli (m.1367) cuando se habla del verdadero genio se le llama yinni. Si es de los que viven con la gente, se le llama ‘amir (habitante), cuyo plural es ‘ummar. A los genios que se le aparecen a los niños se les denomina ‘arwah (espíritus). Si es malo, recibe el nombre de shaytan (demonio), cuando es un poco más malo que éste, se le llama marid (genio, demonio), pero si es peor que los anteriores y tiene mucho poder, se le dice ‘ifrit (diablo, duende).

Para Wahab Ibn Munabbih (655-729) los auténticos yinn son espíritus (‘arwah) que no comen ni beben ni duermen ni procrean. No opina igual ad-Damiri, pues para él existen algunas especies de yinn que comen, beben y se casan, como los ogros (gilan), ogresas (si’ali)demonios (qatarib) y lo mismo ocurre con los hijos de todos ellos.

Ibn al-Kazir (m.1372) dice que los genios fueron creados del fuego y son igual a los humanos, pues comen, beben y se reproducen.

Según algunos hadices atribuidos al Profeta, hay varios tipos de genios: los que son como el viento y vuelan en el aire con sus alas; los que son animales como las serpientes, los escorpiones e insectos; por último los que se comportan y actúan como humanos y tienen descendencia.

Para al-Qazwini el gul (ogro) y la si’ala (ogresa) son los demonios más conocidos, son animales muy feos, poco agraciados por la naturaleza, al vivir aislados en los desiertos se convirtieron en salvajes, así que son mitad bestias mitad humanos. Se aparecen al que viaja solo por la noche y adoptan forma humana para desviar al viajero de su camino.

Al-Yahid (m.869) considera que el gul es el nombre que se le da a los yinn que se aparecen al viajero bajo las formas y ropas más diversas, la mayoría de las veces con apariencia femenina y entonces se la denomina si’ala.

Según ad-Damiri el ogro es una clase de yinn y de šhaytan que tiene poderes mágicos y se aparece a los humanos por la noche. Y considera a la si’ala (ogresa) como la más perversa de entre los ogros que, a diferencia del gul, aparece por el día 15.

Otros sabios medievales como Ibn Sina (Avicena), Ibn Jaldún y el movimiento de la Mu’atazila 16 negaron la existencia de estos seres.

Por Montserrat Rabadán Carrascosa


Notas:

1 Este trabajo está basado en un apartado de la tesis doctoral: La jrefiyye palestina: literatura, mujer y maravilla, la cual presentado en la Universidad Autónoma de Madrid. ** Montserrat Rabadán Carrascosa, El Colegio de México, C.E.E.A., Camino al Ajusco, nº 20, México D.F. 01000.
2 El Corán, Trad. Juan Vernet, Barcelona, Planeta, 1986. p.139, n.100. Véase también: Encyclopédie de l’Islam, s.v. djin, p.560.
3 Tawaddud`Abd al-Hadi, Jararif sa`abiyya [Cuentos Populares], Bayrut, Dar Ibn Rusd, 1980.
4 Sawqi Abd-l-Hakim, Al-fulklur wa-l-‘asatir al-`arabiyya [El folclor y las leyendas árabes], Bayrut, Dar Ibn Jald_n, 1978, p. 129-146.
5 Sawqi Abd-l-Hakim, op.cit. pp.129-130
6Ibid., pp.132-133.
7 Véase: Duncan Black Macdonald, The Religious Attitude and Life in Islam, London, Darf, 1985, pp. 130-156.
8 Duncan Black Macdonald, op. cit. pp.133-134
9 Mahmud Salim al Hut, Fi-l-tariq al-mizuluyia `inda-l-`arab. Bahz mushab fi-l-mu`ataqadat wa-l-asatir al-`arabiyya qabla-lislam.[En el camino de la mitología de los árabes. Un estudio minucioso de las creencias y leyendas árabes antes del Islam], Bayrut, Dar an-Nahar li-n-nasr, 1979, p. 212.
10 Ibid., p.211.
11 El Corán, op.cit., p.636, n.6.
12 Jairat Al-Saleh, Jairat, Ciudades fabulosas, príncipes y yinn de la mitología árabe, Madrid, Anaya, 1986, pp. 50-57.
13 El Corán, op.cit., p. 139, n.100.
14 Encyclopédie de l’Islam, s.v. ghul, pp.1104-1105.
15 Sobre las definiciones de los diferentes autores, véase: Mahm_d S_lim al-H_t, op. cit., pp.208-236.
16 “Los separados”, este movimiento se dio entre los siglos VII-XI, y fueron el grupo que no tomó partido en el conflicto entre los partidarios de ‘Ali y los Mu’awiya. Defienden el libre albedrío, la unidad de Dios y la Justicia Divina. Para más información véase: Miguel Cruz Hernández; Historia del pensamiento en el mundo islámico, 2 vols., Madrid, Alianza Universidad, 1981. vol.1, pp. 89-127.


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Danza enaltece lucha y resistencia Palestina en Caracas

Grupo Istiqlal

Una muestra de cantos y danzas palestinas se mostraron en la Sala José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño, con la presentación del Grupo Istiqlal. El nombre de la agrupación significa “independencia” y la misma está conformada por hombres, mujeres y músicos del pueblo palestino. El enfoque de Istiqlal está orientado por las artes contemporáneas de la música y la danza, transformando la diversidad cultural de la sociedad palestina.

Esta actividad fue organizada por el Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores, el Ministerio del Poder Popular para la Cultura con apoyo de Oficina de Integración y Asuntos Internacionales y la Embajada del Estado de Palestina en Venezuela. La embajadora, Linda Sobeh Alí indicó que este evento fue en conmemoración de los 52 años, del inicio de la Lucha Armada contra las fuerzas de ocupación Israelí, encabezada por el líder Yasser Arafat y con apoyo del entonces Presidente de Egipto Gamal Abdel Nasser el 01 de enero de 1965. Asimismo destacó que el Grupo Istiqlal representa la identidad nacional de Palestina, a través de la vestimenta, la música, la danza y las canciones tradicionales.

Con esta demostración, la agrupación puso en evidencia la diversidad cultural y la preservación de las costumbres, las tradiciones y valores de la sociedad palestina.

Jesús Cárdenas – División de Cultura RNV

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Trump y la tragedia palestina


El parlamento de Israel aprobó por ligera mayoría una iniciativa que da sustento legal a decenas de asentamientos judíos construidos en la Cisjordania ocupada. La aprobación ocurrió después de que el primer ministro, Benjamín Netanyahu, informó a los legisladores que había puesto en antecedentes del asunto al gobierno estadunidense, lo que equivalía a contar con la tácita aprobación de Washington a esa ley.

El episodio ilustra hasta qué punto la llegada del magnate republicano a la Casa Blanca ha fortalecido a los sectores más intransigentes y agresivos del régimen de Tel Aviv y ha ahondado, en consecuencia, la tragedia del pueblo palestino, sometido desde hace casi siete décadas a un despojo sistemático de territorio y a la negación, manu militari, de su derecho a la autodeterminación.

En contraste con Barack Obama, quien cuando menos intentó guardar las formas ante el añejo conflicto palestino-israelí, y quien en el último tramo de su segundo mandato operó un inequívoco distanciamiento de Netanyahu, Donald Trump ofreció desde su campaña electoral un respaldo ilimitado al gobernante israelí, ofreció trasladar la embajada estadunidense de Tel Aviv a Jerusalén –cuya condición de capital de Israel es desconocida por casi todos los países del mundo– e incluso se manifestó en contra de la solución de los dos estados, fórmula a la que la inmensa mayoría de la comunidad internacional ha ofrecido su respaldo y que parece la única viable para conciliar el reclamo de seguridad de las autoridades de Tel Aviv con el legítimo derecho de los palestinos a una patria propia.
Con gobiernos demócratas o republicanos, Washington ha carecido de la voluntad necesaria para hacer valer su influencia internacional a fin de impulsar una salida a la injusticia histórica que padecen los palestinos y que se traduce, a fin de cuentas, en una permanente inseguridad –así se trate más de una percepción que de un peligro real– para los israelíes. En cambio, la superpotencia es capaz, por sí misma, de vetar cualquier solución al conflicto, como queda de manifiesto ahora, cuando la nueva administración estadunidense no ofrece más alternativa a los palestinos que ver desaparecer lo que les queda de territorio y extinguirse como nación.

Desde luego, semejante estado de cosas no puede durar mucho tiempo ni traducirse en escenarios positivos para ninguna de las partes. Si la comunidad internacional, con Estados Unidos incluido, no perfila una fórmula mínimamente justa y apegada al derecho internacional –empezando por las incumplidas resoluciones 242 y 338 de la Organización de Naciones Unidas–, el escenario en Israel y en los territorios palestinos ocupados se degradará y volverá a un ciclo de violencia de consecuencias impredecibles.

El impacto del programa de Trump en el viejo conflicto de Medio Oriente es de los menos comentados, pero de los más peligrosos para la estabilidad internacional, para los palestinos y para el propio Estado de Israel. Es necesario que la opinión pública de Estados Unidos presione a la Casa Blanca para que modifique una postura tan irresponsable como la referida.

 Con información de:La Jornada

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