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Orígenes del genocidio perpetrado en Palestina

« ¿Cómo vamos a devolver los territorios ocupados? No hay nadie a quien devolvérselos. No hay tal cosa llamada palestinos»

Golda Meir, 1969

Lo sucedido en Palestina en la década del ’40, y lo que continúa sucediendo hoy en día, no responde meramente a factores tan esquivos como las circunstancias, el ejército, las guerras, la defensa o la política, sino también a la puesta en marcha de un accionar planificado y sustentado por la ideología sionista que como señalara Menahem Beghin, afirma: “Eretz Israel será devuelta al pueblo judío. Toda entera y para siempre”. 1 En la creación del Estado de Israel el movimiento sionista no libró una guerra que condujo a la “inevitable” y “trágica” expulsión de “una parte” de la población nativa; su meta contemplaba la posibilidad de una limpieza mediante el traslado de cientos de miles de personas para lograr construir sobre el territorio un Estado exclusivamente judío, colocando de esta manera su derecho por encima de todo Derecho Internacional.

Por otra parte, el hecho de que la mayoría de los ideólogos y ejecutores de este proceso fueran europeos recién llegados al país y formaran parte de un proyecto colonial, hace que los sucesos de Palestina se asemejen a otras historias de colonización donde la limpieza étnica jugó un rol central: América, África, Australia 2. El espíritu de esta ideología que apunta a un espacio étnicamente puro se puede observar en las propias palabras de Yosef Weitz 3: «Debemos tener clara una cosa: en este país no hay sitio para dos pueblos […] y la única solución es la tierra de Israel sin árabes […]. No tiene que quedar ni un solo pueblo, ni una sola tribu beduina” 4.

Pero el proceso de expulsión no se limitó tan solo a un traslado de población, (lo cual ya constituiría un crimen). En 1947, en el edificio de Tel-Aviv conocido como la “Casa roja”, se desarrollaron los preparativos para el Plan de limpieza étnica denominado Plan “D” o Dalet, (en hebreo). Éste consistía básicamente en la expulsión sistemática de palestinos de su país; el Plan también hacía mención de los métodos que deberían emplearse, demostrando que la violencia ejercida no respondía a la espontaneidad o a los excesos de algunos sino a las ordenes emitidas por militares y líderes del sionismo 5: intimidación a gran escala, asedio y bombardeo de aldeas y centros poblados, incendio de casas, demolición de viviendas y otros edificios públicos, siembra de minas en los escombros para evitar el regreso de los expulsados y saqueo de bienes personales en las propiedades (objetos, muebles, ropa, dinero) que luego se entregarían como ayuda humanitaria a los inmigrantes recién llegados sin informarles el origen de tales “donaciones” 6.

La Haganá, (lo que conocemos hoy como Ejército de Defensa de Israel), sus desprendimientos, el Irgún (1930) y la banda de Stern (1940), y el Palmaj, (sus unidades de comando), serían los organismos ejecutores; ellos habían surgido por la incitación que el oficial británico, Orde Wingate, hiciera al movimiento sionista para que organice una fuerza paramilitar, que ya desde los 20’ participaba en acciones punitivas y represivas junto a las fuerzas británicas ocupantes de Palestina.

A partir de la Guerra de los Seis Días y hasta la actualidad el estereotipo negativo de fanático, violento, retrógrado, misógino y terrorista cobró preponderancia. Segunda etapa, el hostigamiento. Aquí el otro comienza a erigirse como una objetiva peligrosidad que lleva a los pares a tomar como natural una actitud defensiva que se traduce en hostigamiento e incluso en violencia directa. Desde el plano estatal esta dinámica lleva a establecer en el plano jurídico la demarcación de los espacios de ese “otro”; se lo limita, se lo expulsa y se le prohíben sus posibilidades de desarrollo.

El Plan Dalet apuntaba precisamente a ello, al vaciamiento de tierras habitadas por “no-judíos” para asentar las colonias y Kibutz de los colonizadores, mediante la compra de terrenos a los grandes propietarios, pero también, y sistemáticamente, mediante el accionar violento de los comandos ya citados de la Haganá y el Irgún, que siguiendo un plan detallado invadieron aldeas y ciudades a punta de fusil, expulsando y fusilando a sus moradores, dinamitando viviendas y arrasando literalmente el lugar; la matanza de Deir Yassin del 9 de abril de 1948 es un triste emblema de este accionar repetido cientos de veces. Pero a lo largo de los 50’ y especialmente luego del 67’ y hasta la actualidad, las expulsiones se siguen sucediendo.

675 ciudades y aldeas destruidas serían sustituidas por urbanizaciones israelíes, (con nombres hebreos), e inaccesible por ley a los palestinos que se animaran, entonces y hoy a regresar, o cubiertas de plantaciones de árboles como parte de la campaña “hacer florecer el desierto” a cargo del Fondo Nacional Judío (FNJ) y que actualmente sigue siendo publicitada como una “empresa ecológica” 7. Moshe Dayan ya daba testimonio de esto: “todos y cada uno de nuestros pueblos ha sido construido sobre antiguos pueblos árabes. Nadie recuerda cómo se llamaban (…), Nahalal se levantó sobre Mahlul; Gvat sobre Jibta; Sarid sobre Haneifa y, Kfar-Jehoshua sobre Tel-Shaman” 8.

Por  Laura Lescano


Notas:

  1. Menahem Beghin: The revolt: story of the Irguen, p. 335. Ver Garaudy, Roger: Los mitos fundacionales del Estado de Israel, Historia XXI, Barcelona, 1997
  2. La relación del sionismo y el colonialismo puede verse en los trabajos de Gershon Safir y Beruch Kimmerling, ver Pappé, I.: La limpieza étnica de Palestina, Crítica, Barcelona, 2008, p. 27
  3. Jefe del Departamento de colonización de tierras del Fondo Nacional Judío.
  4. Citado en Mendigutia Gijón, Mar: “Los “nuevos historiadores” israelíes Mitos fundacionales y desmitificación”, en Revista de Estudios Internacionales Mediterráneos, Madrid, Nº 5, mayo-agosto 2008, pp. 27-41
  5. Como por ejemplo: David Ben Gurion, Yigael Yadin, Moshe Dayan, Yigal Allon e Isaac Sadeh.
  6. Pappé, I.: Op. Cit., p. 11 y Caps. 5 a 9
  7. Para este tema ver Pappé, I.: Op. Cit.: cap. 10
  8. Citado en, Massad, Joseph: “Resistir a la Nakba”, Fuente: http://www.nodo50.org

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Llené una copa con mis palabras – Yabra Ibrahim Yabra

Llené una copa con mis palabras
(De cualquier poeta a cualquier lector)

Llené una copa con mis palabras,
las destilé, las hice fermentar, las dejé envejecer
y las escancié generosamente
en las bocas de quienes las deseaban para expresarse.
Y dijeron amor y la mejor broma,
y el deseo se tornó en palabras
que salían de gargantas de oro, de gargantas de plata,
en las que tarareaban las palabras
y hacían albórbolas en las bodas de nuestras aldeas…
Llené una copa con mis palabras,
las destilé, las hice fermentar, las dejé envejecer
y las escancié generosamente
en las bocas de quienes las deseaban para expresarse.
Y dijeron odio y la broma más amarga,
y la puñalada se tornó palabra
que salía de gargantas de cobre, de gargantas de plomo.
En ellas se carcajeaban las palabras, ladraban,
y ladraban las prostitutas en los arrabales de la ciudad.
Este es nuestro vino: nuestras palabras destiladas
para que peregrinen por nuestras entrañas,
para que las sintamos bullir en nuestra sangre,
para que nos aterren las visiones.
Escanciamos las palabras con cicatería
a quienes nos aman y a quienes nos odian
y les sueltan, como el vino,
el corazón y la lengua.
Os mantenemos ocupados,
al menos durante una noche,
con nuestras entrañas, nuestra sangre y nuestras visiones.

Yabra Ibrahim Yabra

Del poemario Tammuz fi l madina (Adonis en la ciudad). Beirut, 1959.

Traducido del árabe por María Luisa Prieto
Con información de Poesía Árabe

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Descubrimiento arqueológico en Palestina

Cuando la realidad supera a la ficción

La novela escrita por  Richard Ben Sapir, publicada en 1983, describe una situación que cambiaría el curso de la historia del Cristianismo. Jon Folan, un sacerdote, un veterano de Vietnam y un hombre de fe inquebrantable es elegido por el Papa para una misión aterradora y solitaria. En Jerusalén, una hermosa joven arqueóloga descubre el antiguo esqueleto de un hombre y una inscripción en arameo que dice MELEK, “El rey de los Judíos”. En una excavación arqueológica dirigida por Sharon Golban, se hallan los restos de un esqueleto de 2000 años de antigüedad. También se halla una placa en la que se puede leer: REY DE LOS JUDÍOS. Las pruebas indican que podría tratarse del propio Jesucristo, lo que crearía un grave conflicto en la religión católica. Entre los dos, Golban y Folan, surge una relación amorosa que no será bien vista por la Iglesia, a la vez que tendrán que enfrentarse a una secta de la zona, que no aprueba la profanación de tumbas.

El Cuerpo

Fue llevada al cine bajo el nombre de The Body (El cuerpo). Una película dirigida por Jonas McCord. El guión es suyo también, adaptando la novela de Richard Ben Sap. Está protagonizada por Antonio Banderas en el papel de un sacerdote jesuita; Olivia Williams y Derek Jacobi. La historia se centra en el personaje de Matt Gutiérrez, un sacerdote jesuita que había sido agente doble del servicio secreto, enviado por el Vaticano a Jerusalén a supervisar una excavación arqueológica que está llevando a cabo el personaje de Olivia Williams, durante la cual han encontrado el esqueleto de un hombre crucificado. La trama comienza realmente cuando se siembra la sospecha de que esos restos podrían ser los del propio Jesús crucificado, lo que entraría en conflicto directamente con la doctrina cristiana y su afirmación de que Jesús resucitó al tercer día. El escenario elegido para el transcurso de estas secuencias no es más que un “barrio” en Palestina donde conviven palestinos e israelíes en tensión constante.

El descubrimiento en  Bait Hanun-La Cripta de Gaza

Abdelkarim al-Kafarna, un joven palestino de Bait Hanun, al noreste de la Franja de Gaza, se preguntó el pasado viernes a dónde iba a parar el agua que caía en el patio trasero de su casa, tras una semana de lluvias intensas. Al levantar una losa descubrió unos escalones que conducían a unas tumbas antiguas situadas a unos cuatro metros de profundidad. En el interior de las tumbas subterráneas encontró huesos, lámparas votivas y otros restos de cerámica, según informó The Associated Press el sábado pasado.

 2.000 años de antigüedad

El complejo funerario, según han podido comprobar los arqueólogos locales, consta de nueve tumbas de época romana, fechadas provisionalmente en unos 2.000 años de antigüedad, a comienzos de la era cristiana, cuando el territorio formaba parte del Imperio romano. “El entierro y los métodos de excavación se remontan al periodo romano, pero puede que el lugar siguiera usándose hasta comienzos del periodo bizantino, entre los siglos V y VII d.C.”, dice el arqueólogo Ayman Hassouna, según la Agence France-Presse. “Normalmente eran tumbas familiares o grandes complejos funerarios divididos entre familias”, explica Jodi Magness, de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.

Se deberán realizar análisis arqueológicos exhaustivos para comprobar el origen y datar las fechas fehacientemente. No obstante se considera un gran hallazgo que pueda dar luz a muchas teorías relacionadas con los primeros cristianos. Lo cierto es que esta vez la realidad ha superado ampliamente a la ficción poniendo de manifiesto que cualquier hecho “fantástico” pueda ser parte de una “realidad” futura.

Con información de National Geographic

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