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La ciencia ficción en la literatura árabe

Portada de la novela histórica César y Cleopatra de Khalil Saadeh (Beirut, 2016)

Sana Helwâ David…

¿Qué ocurre con la literatura de ciencia ficción en la literatura árabe?
La línea de estudio académico de la literatura árabe suele estar estructurada desde el punto de vista de la organización cronológica y de la división en géneros clásicos. En este sentido no parece que difiera demasiado de otro tipo de estudios occidentales. Cualquier manual de literatura empezará explicándonos el panorama cultural en la época preislámica y analizando el género poético por excelencia. Dedicará algunas páginas a explicar en qué consiste la prosa coránica y acto seguido repasará la producción literaria bajo las diferentes dinastías omeyas, abasíes,  mamelucos… hasta llegar al siglo XIX y la literatura postcolonial. Ni una sola mención a los llamados subgéneros. Absolutamente nada sobre la ciencia ficción en la literatura árabe, por ejemplo. Exactamente igual que en cualquier literatura occidental.

Lo cierto es que en estos momentos estamos viviendo una novedosa revalorización de la literatura de género, (novela negra, rosa, histórica, fantástica, de ciencia ficción…), hasta hace poco condenada a la segunda fila del entretenimiento superfluo. Pero, ¿qué ocurre con la novela de género escrita en árabe?


Género negro, fantástico, erótico e histórico

La  novela negra cuenta con pocos pero interesantes nombres en sus filas y se suele decir que el primer caso detectivesco en lengua árabe lo encontramos en las Mil y Una Noches en el cuento de Las tres manzanas: Una chica con las manos pintadas de henna aparece muerta en un cofre que flota en el río Tigris. El califa Harun al Rachid le encarga a su visir Yafar Ibn Yahya que resuelva el misterio. Por lo que respecta al género fantástico, es de sobra conocida la existencia de genios que conceden deseos, alfombras voladoras y todo tipo de situaciones sobrenaturales en las páginas de la literatura árabe tradicional. La narrativa erótica forma parte de la cultura árabe desde el siglo XII hasta nuestros días de una manera muy intensa. Y si hablamos de novela histórica árabe comprobaremos que, a pesar de los pocos estudios que se han dedicado a ello existe, y existe con fuerza, desde el siglo XIX porque los escritores árabes miran a su propio pasado con la añoranza de quien se sabe heredero de una historia brillante.

Me gustaría que nos centrásemos en la literatura de ciencia ficción en la literatura árabe.

La ciencia contra la magia

El principal problema que nos encontramos es la falta de información al respecto. Es un tema poco estudiado y cuando lo está siempre es desde el punto de vista occidental. Como ya habíamos comentado en un artículo anterior, si no está escrito en árabe no lo consideramos literatura árabe, así que tenemos que dejar fuera de nuestro análisis a los autores que escriben en inglés y francés. El hecho de que esté poco estudiado no quiere decir que no exista o que no interese al público. Un ejemplo de conflicto de intereses entre el sector académico, el mundo editorial, los traductores y los lectores lo encontraremos en las novelas de ciencia ficción árabes.

El interés existe desde que en el siglo XIII Zakariya Qazwini escribe la novela Anwaj bin Anfaq, en la que un curioso extraterrestre llega a la Tierra dispuesto a investigar su modo de vida. Existe desde que en Las Mil y Una Noches encontramos cuentos repletos de autómatas, jinetes de hojalata y ciudades descritas al más puro estilo steampunk, si se nos permite el anacronismo. Cuando los objetos inertes cobran vida siempre hay una explicación tecnológica detrás y pocas veces encontramos justificaciones mágicas. Recordemos que se dice que Muhammad instó a los musulmanes y musulmanas –no se utiliza el masculino genérico en el Corán o en los dichos del Profeta para que quede claro que la orden se dirige igual a hombres y mujeres- a buscar el conocimiento y la sabiduría por encima de todo.

El gran sentido lógico del Islam y su practicidad contribuyeron a superar el conflicto entre fe y razón que alteraba al mundo cristiano medieval temeroso de un conocimiento pagano difícil de asimilar en este contexto. Los sabios musulmanes, en cambio, supieron aprovechar todo aquello que les ofrecía el contacto con la cultura grecolatina, india y persa. Matemática, astronomía, ingeniería, química… todo lo que pudiera servir para encontrar ese conocimiento que buscaban de manera obsesiva para contribuir al desarrollo de una sociedad de progreso.

Las bases de la ciencia ficción en la literatura árabe

Así que tenemos interés por la ciencia y tenemos una tradición de prosa narrativa sólida. Tenemos también una posible definición para el concepto ciencia ficción cuando decimos que se refiere a la inclusión de elementos que no existen en la sociedad actual pero que tienen una explicación empírica y no sobrenatural y que pueden ser tratados desde el punto de vista científico. ¿Será esto suficiente para desarrollar el género literario en cuestión? Como no estamos hablando sobre novela negra acabaremos ya con esta intriga y diremos que sí, que a pesar del todavía escaso interés de las editoriales árabes y de las escasas traducciones, existe una literatura árabe de ciencia ficción más que digna.

Ya hemos hablado en otras ocasiones de la importancia que tuvo la llegada de Napoleón a Egipto en 1797 porque marca el inicio de las relaciones del mundo árabe con Europa y porque se suele aceptar esta fecha como el inicio de la literatura árabe moderna. El contexto no favorece precisamente al mundo árabe. Queda lejos su predominio cultural medieval y además sufre una recreación manipulada por parte de occidente que, o bien lo idealiza o bien lo denigra. Es lo que se conoce como Orientalismo, interesante fenómeno cuyo principal teórico es el palestino Edward Sa’id .


Observando las estrellas entre la tradición y la modernidad

En este contexto, los escritores intentan conciliar la tradición, la religión y la modernidad, y es aquí donde encontramos al egipcio Tantawi Jawhari (1870-1940), quien en 1913 escribe ¿Dónde está el hombre? La novela explica que una noche, mientras el protagonista observa el cielo esperando la llegada del cometa Halley, se le aparece un habitante de otro mundo que lo lleva a visitar diferentes planetas dando lugar a reflexiones filosóficas sobre el estado del mundo.

Pocos años después, ya en la década de los 30, triunfarán los seriales radiofónicos egipcios al más puro estilo La Guerra de los Mundos que serán trasladados al papel en los suplementos culturales de periódicos de los años 70. Sin movernos de Egipto, podemos hablar de Nihad Sharif, nacido en 1932, cuya primera novela, Los vencedores del tiempo, narra como un malvado doctor inventa un sistema para criogenizar seres humanos y como sus terribles planes son descubiertos por un valiente periodista.

Portada árabe de Utopia (2009)

Utopía, bandera de la ciencia ficción en la literatura árabe de la actualidad

Pero si tenemos hoy en día un egipcio destacado en el campo de la ciencia ficción es Ahmed Khaled Tawfik, nacido en 1962. Es un autor muy prolífico. y como dato curioso también es el traductor al árabe de El club de la lucha de Chuck Palahniuk. Su exitosa novela Utopia (2009) ha resultado ser inquietantemente premonitoria, ya que describe la sociedad egipcia en el año 2023 dividida por el monopolio de los recursos y los conflictos que se derivan de ello. Dos años después de publicar Utopia, estallaron lo que en occidente llamamos Primaveras Árabes y que para los árabes es simplemente la Revolución. Una revolución y unas consecuencias que no se alejan demasiado de los que Tawfik describe en su obra. Una vez más los escritores de ciencia ficción se nos desvelan como auténticos visionarios.

De momento, Utopia solo se encuentra traducida al inglés y al francés, es un gran bestseller y parece ser que será llevada al cine próximamente.

Las escritoras de ciencia ficción en la literatura árabe no lo tienen fácil
Quizás una de las dificultades con las que se encuentran los escritores de ciencia ficción es que la literatura árabe tiene tendencia a recrear un pasado que fue glorioso más que a indagar en un futuro que no se les plantea nada fácil. Algunos escritores, sin embargo, reivindican la necesidad de una producción literaria futurista para ser capaces de desarrollar una sociedad de progreso tecnológico. Es el caso de Yasser Bahjatt, ingeniero saudí que actualmente está llevando a cabo un trabajo muy interesante defendiendo el género como símbolo de progreso. Su novela Yaqteenya describe un Oriente Medio futurista y muy diferente del que conocemos ahora. Este autor ha sido además víctima de la censura saudí y de la negativa de las editoriales a publicar sus libros por considerarlos blasfemos.

Afortunadamente, las redes sociales juegan a favor de este tipo de situaciones, y gracias a la autopublicación y a la acción imparable de los foros de internet, las novelas de Bahjat son un éxito sobre todo entre el público adolescente. Aquí tenéis un vídeo de cinco minutos donde da una charla TED hablando sobre ciencia ficción.

En definitiva, no se trata solamente de ser capaces de predecir el futuro. No olvidemos que la historia de la ciencia ficción está llena de distopías futuristas a las que seguramente no querríamos llegar. Para los escritores árabes también es importante la capacidad de analizar el mundo actual y cómo funcionan los regímenes autoritarios, cómo se plantean los problemas medioambientales, cómo se distribuyen los recursos energéticos y de qué manera todo ello nos puede conducir a un futuro oscuro e inhóspito o a una nueva etapa donde la tecnología está al servicio de la construcción de un mundo mejor.

En otras ocasiones hemos hablado de capacidad subversiva de la expresión artística árabe, así que no podemos dejar de hablar de Larissa Sansour. Ella es una artista visual palestina, nacida en Jerusalen Oriental en 1973. Aunque no es estrictamente escritora, sí que se mueve en el campo de la ciencia ficción con sus obras audiovisuales. Larissa Sansour crea mundos post-apocalíticos para hablar de la cuestión palestina de una manera novedosa y profundamente visual. En su cortometraje Nation State (2012), imagina la creación de un Estado Palestino utilizando recursos de ciencia ficción. Aquí tenéis un vídeo donde ella misma explica el proceso de buscar una solución distópica al conflicto.



La versión otomana de Star Wars

La ciencia ficción y el análisis del presente

Al fin y al cabo la capacidad de soñar, de imaginar, de predecir un futuro en ocasiones ideal y a menudo angustioso basándose en la observación y el análisis del presente forma parte de la literatura árabe contemporánea. Bebe de las fuentes legendarias de los cuentos populares con alfombras voladoras, se nutre de las traducciones occidentales de Verne, Shelley y Wells y reclama su sitio sin complejos entre los que miran al cielo esperando el paso de algún cometa inspirador de mundos futuros.

Por  Júlia Zabala
Con información de Teo Palacios

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Jericó- La ciudad habitada más antigua de la historia

Ciudad de Jericó

Jericó está situada a orillas del río Jordán, ubicada en la parte inferior de la cuesta que conduce a la montañosa meseta de Jerusalén, en la cordillera central de Palestina, a unos 8 km de la costa septentrional de la cuenca seca del Mar Muerto.

Durante el último siglo, cuatro arqueólogos destacados han excavado en el sitio: Carl Watzinger (1907-1909), John Garstang (fines de la década de 1930), Kathleen Kenyon (1952-1958) y, actualmente, Bryant Wood. El resultado de estos trabajos ha sido notable.

Primero, descubrieron que Jericó tenía un sistema de fortificaciones impresionante. Un muro de retención de cinco metros de altura rodeaba la ciudad. Encima del muro, había un muro de ladrillos de unos dos metros y medio, fortalecido por detrás por un murallón de tierra.

Primera ciudad de Cisjordania que entró al régimen de la Autonomía Palestina durante el fracasado proceso de paz de Oslo entre 1993 y 2000, Jericó fue también la localidad menos afectada por la Intifada de Al-Aksa y, con excepción de un breve período de dos o tres meses, emergió como una isla de paz en medio del mar de violencia que sacudió la región a principios del siglo XXI.

Su regente insiste en que la ciudad es ahora “totalmente segura” y recuerda que los últimos esfuerzos por la paz en Oriente Medio condujeron a la supresión de los controles israelíes, que se localizaban a la entrada de la misma.


La ciudad más antigua

Jericó, la ciudad habitada más antigua del mundo y también la más baja del planeta, cumple sus primeros 10.000 años en pleno apogeo turístico y una variada oferta arqueológica que traslada al visitante desde la modernidad hasta los esotéricos rituales de la remota cultura natufiense, pertenecientes a una cultura anterior a 9.000 A.C. y a los que siguieron una serie de tribus del periodo Neolítico Pre-Cerámico, las cuales dejaron edificaciones aún visibles en el yacimiento de Tel As-Sultán.

Los restos arqueológicos muestran la expansión de sus murallas realizadas aproximadamente en el 1.700 A.C., un indicio de prosperidad, pero Jericó fue de nuevo destruida 150 años después y quedó abandonada hasta el Siglo IX antes de nuestra era.

Como mancha verde en un amarillento desierto, Jericó se encuentra en el valle del degradado río Jordán, un nombre que recogido por la Biblia ha impregnado de misticismo toda la región desde tiempos inmemoriales.

Jericó

El origen de Jericó

Sus denominaciones semitas –“ariha” en árabe y “yerijó” en hebreo- palabras que, según otras teorías, también podrían aludir a la “fragancia” que se respira en el principal oasis del valle del Jordán, donde se mezclan el perfume de azahar y los aromas cítricos.

Según relatos bíblicos, Josué y los israelitas armaron un tumulto que derrumbó las murallas de Jericó, ciudad de Canaán. Las murallas a las que hace referencia cuentan conde 3.200 años de antigüedad. Estaban construidas sobre otras, que a su vez se levantaron sobre otras. Tal vez allí resida la razón de la facilidad con que cayeron a la llegada de Josué y su cuadrilla armada.

Declarada la ciudad más antigua del mundo hallada hasta ahora, anterior aún a las antiguas civilizaciones de los ríos Tigris y Éufrates situados en el actual Irak.

Estudios arqueológicos sostienen que Jericó era más un pueblo que una ciudad, pues no hay evidencias de una gran sociedad urbana. Aun así, Jericó, ubicada en un oasis alimentado por manantiales que todavía alivian la sed de los residentes palestinos de la ribera izquierda del Jordán, ofrece un asombroso ejemplo de asentamiento primitivo construido para durar, y para mantener lejos a los extraños.

Jericó era ya una reliquia cuando Josué  llegó ante los muros. La ciencia ha fechado los edificios más antiguos como anteriores a 8000 a.C., hace por lo menos 10.000 años. La ciudad fue abandonada y reconstruida unas  20 veces según los datos arqueológicos aportados hasta ahora.

Los científicos saben cómo fue edificada, y conocen el diseño de los barrios residenciales, circulares primero y luego rectangulares. Los investigadores especulan sobre el estilo de vida de la gente, basados en los objetos encontrados, así como restos humanos. Lo más significativo es que las murallas y la elevada torre de piedra narran una historia. Revelan a los investigadores que los habitantes de Jericó trabajaron unidos con un propósito común, la construcción de estructuras civiles para la defensa de la comunidad. Trabajar en conjunto de manera organizada, sea voluntariamente o por órdenes de un gobernante de mano dura, es signo de civilización.


La destrucción de sus muros

Los arqueólogos  encontraron que, en una parte de la ciudad, había grandes pilas de ladrillos en la base tanto del lado interno del muro como del externo, lo que indicaba un desmoronamiento repentino de las fortificaciones. Los eruditos piensan que un terremoto, (que podría explicar también la detención del flujo del Jordán en el relato bíblico), causó este colapso.

Los ladrillos del desmoronamiento formaban una rampa mediante la cual un invasor podría entrar fácilmente en la ciudad, (Josué 6,20b: El pueblo subió a la ciudad, cada hombre derecho hacia adelante, y tomaron la ciudad). Con relación a este sorprendente descubrimiento, Garstang dice: “En cuanto al hecho principal, entonces, no queda ninguna duda: los muros cayeron hacia fuera tan completamente que los atacantes podrían haberse trepado sobre las ruinas de la ciudad”. Esto es notable, porque cuando son atacadas las ciudades, los muros caen hacia adentro, y no hacia fuera.

Los arqueólogos no cuentan con referencias escritas que pongan de manifiesto detalles de los habitantes primitivos de Jericó. A pesar de contar con tanta antigüedad, no se han encontrado hasta el momento registros escritos de su existencia que arrojen claridad a los orígenes de su civilización.

Con información de palestinalibre

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La conspiración del Monte del Templo

Mezquita de la cúpula de la Roca

La conspiración del Monte del Templo

Un grupo de élite pretende hacerse con el control de Jerusalén

 

El Monte del Templo en Jerusalén es un lugar sagrado para musulmanes, cristianos y judíos. Fue allí donde se construyeron el primer y el segundo templos judíos, pero es también el lugar donde está emplazada la Mezquita de la cúpula de la Roca. Se encuentra en la zona oriental de Jerusalén, controlada por los israelíes, y se trata de un punto extremadamente conflictivo.

La teoría de la conspiración

El movimiento dedicado a reclamar esta porción de tierra para los judíos y utilizar ese lugar para construir el tercer templo está fuertemente patrocinado, cuando no organizado, por la masonería británica y los fundamentalistas cristianos de Estados Unidos. Ellos han estado conspirando para destruir la Mezquita de Al-Aqsa y reclamar la tierra para uso de cristianos y judíos desde el siglo XIX.

Las pruebas

El príncipe Eduardo Alberto, el futuro rey Eduardo VII, visitó Jerusalén en 1862 y se mostró vivamente interesado en la arqueología de las tierras que se describen en el Antiguo Testamento. Fruto de este interés fue la creación de la Fundación para la exploración de Palestina.

El monarca inglés fue asimismo la cabeza visible y nominal de la logia Quatuor Coronati, de los masones británicos, que formaba parte del movimiento imperialista y realista y uno de cuyos objetivos era extender la influencia del cristianismo en Oriente Medio. En esa zona se llevaron a cabo numerosas excavaciones arqueológicas patrocinadas por esta logia.

El 5 de junio de 1967 estalló la llamada guerra de los Seis Días y tanto la parte oriental de Jerusalén como la Cúpula de la Roca quedaron bajo el control de los judíos por primera vez en casi dos mil años.

Pocas semanas más tarde se celebró en Inglaterra una multitudinaria reunión de masones para conmemorar el 250 aniversario de la fundación de la Gran Logia de Inglaterra. Aparentemente un gran número de organizaciones arqueológicas viajaron luego a ese sitio sagrado por primera vez, y algunas de ellas se originaron directamente durante las discusiones celebradas a lo largo de ese encuentro conmemorativo.

Una de las principales expediciones fue dirigida por el doctor Asher Kaufman, que era un miembro activo de la logia Quatuor Coronati. También se dijo que uno de los arquitectos que dirigió los trabajos en ese lugar estuvo parcialmente patrocinado por grupos relacionados con la logia.

El 28 de septiembre de 1995, Ariel Sharon se presentó en el Monte del Templo pocas horas antes de que pudiera haberse firmado en Nueva York un nuevo tratado de paz para Oriente Medio. Este gesto del general israelí fue una clara provocación para los musulmanes.

El 16 de octubre, tanto los judíos ortodoxos del Monte del Templo como los miembros del Movimiento Fiel de la Tierra de Israel, (que estaba directamente relacionado con los masones), intentaron acceder a la Cúpula de la Roca para colocar la piedra angular de un tercer templo. Esta acción simultánea, que fue repelida por miembros del ejército israelí, sirvió para demostrar que tanto la incursión de Ariel Sharon en la Explanada de las Mezquitas como esta invasión formaban parte de una conspiración mayor patrocinada por Estados Unidos y Gran Bretaña para apoderarse de ese lugar.

En diciembre de 1995 se estableció junto al Monte del Templo una rama «Jerusalén» de los masones. Su líder era el Gran Maestro de la Masonería italiana, Giuliano di Bernardo, quien mantenía fuertes vínculos con la rama británica de los masones. En la ceremonia de inauguración, Di Bernardo aparentemente afirmó que «la reconstrucción del Templo se encuentra en el centro de nuestros estudios». En junio de 1996, Di Bernardo publicó un libro titulado The Reconstruction of the Temple.


El veredicto

No existe ninguna conexión probada de modo fehaciente entre los miembros judíos del movimiento del Monte del Templo y el Movimiento Fiel de la Tierra de Israel. Nunca se han aportado documentos que demuestren que exista vínculo alguno entre el incidente producido en el Monte del Templo y los masones británicos. Los informes publicados sobre la logia Quatuor Coronati muestran que el único dinero que ellos aportaron a las expediciones arqueológicas a Israel fue un premio de mil libras esterlinas otorgadas a un ensayo.

Los masones británicos jamás han declarado ninguna intención pública de reconstruir el tercer templo y tampoco han mostrado interés alguno en este asunto. En el libro de Di Bernando no hay ninguna polémica en cuanto a la reconstrucción del templo y, de hecho, no fue publicado en secreto por los masones británicos como afirman los teóricos de la conspiración. En esta teoría no existe el menor indicio verosímil de conspiración.

Nota de la bitácora: “sin embargo los hechos ocurrieron y están más que probados, el lector sacará sus propias conclusiones”.

Con información de Conspiracy encyclopedia

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