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La amistad – Gibrán Khalil Gibrán

Y un adolescente, dijo: Háblanos de la amistad. Y él respondió, diciendo: Vuestro amigo es a la medida de vuestras necesidades. Él es el campo que sembráis con cariño y cosecháis con agradecimiento. Es vuestra mesa y el fuego de vuestro hogar. Pues vais a él con vuestro hambre y lo buscáis en procura de paz. Cuando vuestro amigo manifiesta su pensamiento, no teméis el “no” de vuestra propia opinión, ni ocultáis el “sí”. Y cuando él se calla, vuestro corazón continúa escuchando a su corazón. Porque en la amistad, todos los deseos, ideas y esperanzas, nacen y son compartidas sin palabras, en una alegría silenciosa. Cuando os separéis de vuestro amigo, no os aflijáis. Pues lo que amáis en él, puede tornarse más claro en su ausencia, como para el alpinista aparece la montaña más clara, vista desde la planicie. Y que no haya otra finalidad en la amistad que no sea la maduración del espíritu. Pues el amor que procura otra cosa que no sea la revelación de su propio misterio no es amor, sino una red tendida, y sólo lo inútil será en ella atrapado. Y que lo mejor de vosotros mismos sea para vuestro amigo. Si él debe conocer el flujo de vuestra marea, que conozca también su reflujo. Pues, ¿qué será de vuestro amigo si sólo le buscáis para matar el tiempo? Buscadle siempre para las horas vivas. Pues el papel del amigo es el de henchir vuestras necesidades, y no vuestro vacío. Y en la dulzura de la amistad, que haya risa y compartir de placeres. Pues en el rocío de las pequeñas cosas, el corazón encuentra su amanecer y halla su frescor.

Gibrán Khalil Gibrán
“El profeta”

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Resolución: Absuelto – Chejdam Mahmud

No quiero ser/el hijo de un profeta./No quiero ser/el amigo de un valiente.
Tampoco quiero ser/un soldado desconocido./Sería, a lo mejor, un
cobarde,
un irracional,/una rata desagradecida.
No quiero ser/pariente de los hombres.
Ustedes, humanos,/y sus sonámbulas lenguas/y pesados cerebros,/no
paran de hablar de los paraísos divinos./Yo no los quiero./Quiero ser
amigo/de mi mismo,/porque al menos soy bueno:/no sé hacer/perder el
tiempo a los demás.
En mi tierra musulmana/allá, donde las noches inspiran miedo,/y el sol
quema sin piedad,/mi madre me dio:/ʻHijo, somos esclavos del pasadoʼ.

Chejdam Mahmud

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