Archivo de la categoría: Países y Regiones

¿Quiénes son los hijos de Líbano? – Carlos Martínez Assad


Al cuestionamiento del título, Gibrán Khalil Gibrán responde con otras preguntas:

“¿Encuéntrase acaso, alguno que represente la solidez de las rocas de Líbano, la majestuosidad y grandeza de su altura, la exquisitez de su agua y aroma perfumado de su brisa?

¿Encuéntrase alguno que tenga el valor de decir: fue mi vida una gota de sangre en las venas de Líbano, o una lágrima en sus pupilas, o una sonrisa en sus labios?”

¿Quiénes son entonces los hijos de Líbano? Son los pastores de los rebaños en los valles, los que hacen el vino de sus viñedos, las madres que hilan la seda, los alfareros, los que difunden su religión, los poetas o son quienes abandonaron Líbano “sin poseer más que entusiasmo en sus corazones y fuerza en los brazos”.

Quizás el libro elaborado por Patricia Jacobs, Diccionario enciclopédico de mexicanos de origen libanés y de otros pueblos de Levante (Ediciones del Ermitaño, México, 2000), nos ayude a responder a esas preguntas, porque son cientos de historias personales las que allí se relatan para crear una sola historia que se inicia con las fuertes oleadas migratorias que obligaron a salir de Líbano y de otros países a abuelos y padres que encontraron en México un resguardo para las esperanzas que todo pueblo construye.

De su intenso catálogo ninguno se escapa de ese fenómeno que caracterizó al siglo XX como fueron los grandes movimientos de hombres y mujeres de un continente a otro, de su país de origen al de su adpción. Son esos hombres y mujeres que fueron obligados a renunciar por diversas razones a despertar y desde Becharre contemplar los campanarios de los monasterios maronitas adosados a la Cañada de Qadisha, el Valle de los Santos que ocuparon ese territorio. Son quienes no volvieron a ver el sol ocultándose en la bahía de Beirut y arrastraron siempre los mejores recuerdos para evitar los malos y construirse una nueva identidad, la que rescataba lo propio y asimilaba lo nuevo.

El libro de Patricia nos cuenta como los libaneses se fueron distribuyendo a lo largo y ancho de este país, desde que llegaron quienes se enfrentaron por primera vez al mar tempestuoso de Veracruz, cuando los barcos eran movida por el fuerte oleaje producido por las tempestades que allí abundan. Pero no sólo era el temor por las fuerzas de la naturaleza, sino por lo que les esperaba cuando adivinaban las luces del nuevo continente más próximas de lo que realmente parecían.

En su detallado recuento no está sola porque le precedieron Salim Abud y Julián Nasr, que recorrieron México para elaborar su Directorio libanés o Censo general de las colonias libanesa, palestina y siria ( México, 1948) y Jacques Najm Sacre, que con gran esfuerzo nos dio el Directorio de descendientes de libaneses en México y Centroamérica (México, 1981). Y junto a esos indispensables instrumentos de consulta, estuvieron también los libros editados por Emir y por el Centro de Difusión Cultural de la Misión Libanesa en México para no olvidar aquellos tiempos gloriosos en que al cantar a la Sulamita el Rey Salomón evocaba a Tiro, a Sidón, la ayuda de sus artesanos para construir el Templo y Ezequiel se asombraba de los cedros que Dios sembró en las montañas libanesas. Especial interés pusieron muchos de quienes escribieron en Biblos y la difusión del alfabeto, en las escalas de Levante que llevaron a Elisa a fundar en Cartago el más famoso de los puertos del Mediterráneo. Y desde luego sin dejar de mencionar la cultura que posteriormente los omeyas extendieron para difundir el Islam.

Fue esa expansión que provocó ese encuentro entre Europa y Medio Oriente por medio de los cruzados que no sólo aprendieron tanto de lo que se comenzaba a enunciar como árabe, en un sentido de unicidad que no compartían los pueblos levantinos, sino también a entender que: “La peor arma del hombre es verter lágrimas cuando las espadas están atizando el fuego de la guerra”, como decía el cadí Abu-Saad al-Harawi. Pero el Santo Sepulcro era un gran pretexto para la expansión que las naciones que se conformaban en Europa requerían.

Así como notables antepasados de la comunidad libanesa legaron a los jóvenes que entonces los seguían, ahora nos encontramos con lo que ya es la secuela de esa migración, cuando el torrente libanés desembocó en este país y los libaneses mezclaron su sangre con la de los mexicanos extendiendo sus fronteras geográficas y culturales por las facilidades que encontraron para su integración. La religión cristiana fue un vehículo inapreciable para evitar la hostilidad que lamentablemente otros extranjeros sufrieron; pero los libaneses compartieron pronto lo doméstico a través de las familias mexicano-libanesas que se formaban para demostrar las afinidades compartidas entre quienes habían atravesado el Atlántico y quienes los recibieron acostumbrados, como estaban, al mestizaje.

Fueron muchos los obstáculos a los que los inmigrantes se enfrentaron como el descubrir otra cultura con sus rasgos y valores, las tablas diferenciales que restringían a quienes ya habían iniciado la aventura de emigrar por las carencias de su tierra nativa, pero predominó su afán de libertad y la búsqueda de los derechos que se les negaron en un país ocupado y en medio de las disputas entre los imperios que apenas nacían.

En los trágicos acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, los primeros inmigrantes libaneses se jugaron su suerte con México y ya en 1942 Alfredo Kawage Ramia, escribía un sentido elogio para la tierra que los acogió: “Todo lo que yo he podido hacer, construir en México, mi hogar, mi fortuna, mi prestigio personal y profesional, debo entregarlos íntegramente a esta patria de elección que me ha recibido como a un hijo entre los suyos. Todo lo que yo pueda darle a mi patrtia es nada comparado con lo que de ella he recibido, el don inapreciable de la libertad”

Pero ahora han pasado una y otra generaciones de aquellos forzados a dejar su tierra de origen y hemos escuchado los relatos de Domingo Kuri, de Jacobo Simón, Antonio Letayf y otros muchos de quienes acudieron al baile de gala que ofreciera la colonia libanesa que se formaba al presidente Alvaro Obregón para agradecerle su recepeción a esta tierra, quienes cooperaron en la electrificación de la avenida Venustiano Carranza, los que asistieron al banquete para ofrecer su apoyo al presidente Manuel Ávila Camacho cuando el país decidió declarar la guerra a los países del Eje.

Ahora, los mexicano-libaneses tienen un cuadro más próximo al dibujo que realiza Patricia Jacobs a través de los cientos de entradas que dan cuenta de una muestra de descendientes mexicano-libaneses que han destacado en diferentes campos de la industria, del comercio, de las ciencias, de las diferentes ramas de las artes, y en la política. Lo que revela los cambios que se han dado en las exigencias de un mundo complejo, por ello ahora abundan los licenciados, los que han encontrado especialidades en varios países alcanzando los máximos grados académicos, premios nacionales, premios de las academias y colegios de profesionistas, así como quienes han tenido otras disntinciones en México y en países extranjeros. Escritores, pintores, teatristas, poetas, músicos, médicos, abogados, arquitectos, ingenieros, empresarios, presidentes municipales, gobernadores y secretarios de Estado porque una tendencia de los descendientres de inmigrantes es que en la tercera generación logran acceder a los puestos públicos.

La autora ha realizado un enorme esfuerzo para reunir a tantos personajes en un solo libro, gracias a ella contamos con un instrumento importante que reune a quienes compartimos raíces comunes. Además consideró pertinente ampliar el diccionario con algunas voces referidas a la historia, a las costumbres, a las religiones y al impacto de la cultura levantina en México por lo que su trabajo se amplió incluyendo a sirios, irquíes, judíos y palestinos, mostrando una verdadera vocación cosmopolita en la que está ausente la intolerancia.

Tal aceptación de la presencia de los migrantes de esa parte del mundo en México, se expresaba ya en los anuncios radiofónicos y televisivos de la cerveza Carta Blanca que en los años cincuenta se anunciaba así: “Al evocar los nombres de Jerusalem, Siria y Líbano, viene a nuestra imaginación la idea de un pasado de santidad y misterios legendarios y primorosos lugares cuyo ambiente arrobador y mítico deleita al viajero y donde la esquisitez y fragancia de la cerveza Carta Blanca se brinda al paladar del peregrino sediento como el mejor presente del Nuevo Mundo.”

El resultado final del libro preparado por Patricia Jacobs pudo haber sido más extenso pero muchos de los miles de cuestionarios que la autora envió no tuvieron respuesta; de cualquier forma quedó una muestra representativa de la gama de ocupaciones y afinidades que unen a los miembros de una comunidad inserta y plenamente aceptada en México.

Patricia Jacobs realiza una aportación a la cultura nacional al mostrar los rasgos que enriquecen el rostro de México, esa diversidad que se expresa bien en el pensamiento de Gibrán y lo que queda después de leer este libro : “Vosotros tenéis vuestro Líbano y Yo, mi Líbano.”

Carlos Martínez Assad

Palabras leídas en la presentación del libro de Patricia Jacobs, Diccionario enciclopédico de mexicanos de origen libanés y de otros pueblos de Levante (Ediciones del Ermitaño, México, 2000)

©2011-paginasarabes®

Licencia Creative Commons

¿Quiénes son los hijos de Líbano? por Carlos Martínez Assad se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
Basada en una obra en paginasarabes.wordpress.com.

Letras mexicanas libanesas: Bosquejando el cedro americano – Rodrigo Cánovas

hector_azar_949485_a
El primer ejercicio literario sobre la inmigración libanesa en México es realizado por Héctor Azar, en su novela biográfica Las tres primeras personas (Azar, 1977). Siendo eminentemente un hombre de teatro, no es extraño que componga su relato a través de cuadros o escenas fijas, que aparentan ser costumbristas pero que son intervenidas por un lenguaje celebratorio (una abigarrada escenografía) que atraviesa a los cuerpos migrantes dotándolos de visibilidad.

La obra se abre con los testimonios de la partida del bled y de las penurias del viaje de las tres personas migrantes, un gajo familiar compuesto por la hija mayor (Perla, de 11 años), Brillante (de 9 años) y Musa, el padre, hacia el año 1907. A continuación viene el cuadro dedicado a Veracruz (espacio de acogida nutricio, donde se les agasaja con cazuelas en pote de barro) y al Interoceánico (nombre del tren que lleva al grupo hacia el interior). Hasta aquí, el lector entiende que está leyendo un relato documental (incluso aparece una foto del padre y las dos niñas; supuestamente del abuelo y las tías del escribiente), que cubre el desvío migrante de USA a México (se les rechaza la entrada a las hijas), los contactos espontáneos con los libaneses del puerto veracruzano y las primeras imágenes del paisaje campestre mexicano a través de las ventanas del tren.

No obstante, ya en este viaje el mundo comienza a desordenarse en la conciencia de los personajes, apareciendo también cierto desparpajo lingüístico de una voz comunitaria: “La calle principal del pueblo que acabamos de dejar era un atajo de burros entre montañas de mierda, pedazos de carne pegados a una mesa plagada de moscas con un marco de madera y ondas de longaniza enteca haciéndose la payasa, la muy cabrona” (Azar, 1977: 40). Por supuesto que este parlamento no puede estar pronunciado por los recién llegados; siendo una acomodación hecha por una voz familiar actual (dispuesta por el nieto, nacido en este país) que va envolviendo a estos primeros paisanos en el habla coloquial mexicana.

Ya en el siguiente cuadro, entendemos que el formato documental (de registro realista) es un débil tinglado, acaso un esqueleto, sólo necesario para ser rellenado por una experiencia de extravío y asimilación, en la cual el espíritu de la lengua ilumina y traga a esos cuerpos migrantes. El capítulo se denomina “La Gare Saint-Lazare”. Sin más, alguien evoca desde el presente su encuentro con un obrero español en París, quien vive con una mujer pronta a ser deportada a América. Desde la noción de distanciamiento, escuchamos la voz de la autoría –“el que esto escribe” (Azar, 1977: 45)–, quien exhibe las dificultades de su proyecto: cómo rescatar a sus parientes, cómo figurarlos, cómo apropiarse de ellos. Escuchemos: “¡Taca! ¡Taca! ¡Ta cabrón! ¡Pariente prójimo del oriente medio! ¡Deja que yo te ame como a mí mismo, pero taca!” (Azar, 1977: 51).Y más adelante continúa: “¡Deja que te corone con las tunas cardonas desde tupida nopalera altiplano y rejega y que te aguantes con el chichicaste de las rosas guadalupanas, únicas que tenemos, por ahora, en las venas y en las arterias que van a dar a nuestro corazón mezcalero y tlachicotón! ¡Salud!” (Azar, 1977:51).

De cómo los descendientes (la tercera generación) se colocan en el lugar de los mexicanos que vieron por primera vez a esos abuelos inmigrantes, de los albures, de las risotadas, de un país que de inmediato los incluye desde la celebración lingüística de esos nombres extraños, tergiversándolos, por cierto; pero también haciéndolos transitar libremente por la primera década del siglo XX, en vísperas del Centenario. Así, frente al nombre propio de Musa, ya comienza el ingenio mexicano a ejercer la herida de la asimilación; único remedio a la orfandad de estos hablantes árabes (con el francés como lengua franca): “–¿Cómo Musa? Ese será nombre de hembra, no de hombre / –Oui, Musa / –Ponle Moisés y que muera el cuento / … / –¿Musa? O manso / –O menso. Tiene cara de pensil” (Azar, 1977: 48).

Los siguientes capítulos se presentan como grandes frisos lingüísticos, en los cuales se exhiben discursos sociales en sus variantes políticas y populares, de un modo festivamente paródico. Así se habla de los destinos de la nación en un lenguaje positivista altisonante (haciéndose un símil con los rasgos físicos del hombre mexicano en “Dibujando la cabeza”) y se presenta a las damas de la caridad en los jardines de la Tabacalera Mexicana en un lenguaje farsesco y vociferante (en “El reparto de ropa”).

Son pastiches, la mimesis de la mexicanidad de hace un siglo, ejercicios que abarcan también la escritura de una carta de don Moisés a su esposa Zaide Zenorina. ¿Qué decir, en qué formato, con qué remitente? Leemos una carta escrita en español, dictada al amanuense don José Loreto Trejo (que, de seguro, intervino el texto a nivel lexical y sintáctico), a quien le parece que la misiva es muy sentimentaloide (una interpretación local para la sensibilidad del bled). Más allá de la información del barrio donde viven (en la azotea de la casa del callejón de Manzanares) y del trabajo que ejerce (empleado en una lavandería de unos chinos); es evidente que los datos constituyen aquí un mero decorado ante la pregunta y el desafío sobre cómo escribir una historia familiar, habiendo extraviado la lengua de origen y, además, siendo ya –en el caso del escritor– un mexicano de tomo y lomo.

Y aparece también la atracción y la repulsión por el testimonio (de allí los constantes descalces entre vidas y actuaciones, entre espacios reales y decorados, entre el presente y el pasado; en fin, entre el nieto y el abuelo) y el deseo de construir un texto vanguardista, que sólo se sostenga en el concierto abigarrado de voces híbridas (letradas y populares), que sostendrían y acunarían estos seres llegados de tan lejos. Es como si la autoría los sintiera muy remotos y, sin embargo, fueran parte de su memoria íntima; entonces, lo que tiene que hacer es traducir esa experiencia interior en un lenguaje propio que sea capaz de contener las voces anteriores y del futuro. No es posible rescatarlos en su ser –de allí que presente a estas tres primeras personas de modo lateral y casi silentes–; pero sí desde su descendencia y hacerlos vibrar al ritmo del habla mexicana. Sólo el aprendizaje lingüístico rescata (y funda) el espíritu mexicano-libanés: “Sobre cada curul, un velo de tul; sobre cada hogar hay un holgazán; en los bancos de salitre, los propietarios buitres; para los trabajadores, los explotadores; lo que tenemos y no apreciamos, don Moisés; para la patria que añora, jugar carretas con la locomotora” (Azar, 1977: 88).

El relato toma un vuelco con la presentación de Anna Gould, condesa de Castellane, acaso el único personaje más delineado y acabado de toda la obra. Estamos en Pachuca, donde las tres primeras personas aparecen bajo el amparo de su pariente Slaimei, un libanés tórrido, mantenido de la condesa, con quien comparte los rasgos del oportunismo, despilfarro, sensorialidad y una vena privilegiada para los negocios. Los cuadros que se exhiben hasta la conclusión del texto recrean el espacio institucional provinciano de Pachuca. En “El Simulacro” asistimos a los juegos de guerra realizados en el Colegio Militar ante las autoridades, incluida Ana la chabacana, escuchando la cháchara sobre los planes del Centenario. Luego en “La Antigua Frontera” aparece la condesa con don Rómulo Luna, dueño del negocio de ese nombre, dialogando allí sobre el acontecer nacional (aquí Ana deja conectado a Musa, para pedir mercadería y venderla en las calles como varillero y juglar, junto a su hija mayor).

La siguiente escena (son cuadros sociales, exhibidos desde un lenguaje abigarrado que convierte a los personajes en actores de opereta) se denomina “Malgré Tout”, donde se escenifica la disputa de Ana con la Mère Jacqueline (del Colegio del Sagrado Corazón), quien se niega a aceptar a la hija de un inmigrante como pupila. En sordina, escuchamos una ralea de frases que van retorciendo la figura de la madre superiora: “Jacqueline cangrina, purgativa, molina, repelina, tuberculina, prostatina que jamás osó ponerme [a mí, Ana, ex alumna de este colegio] corona de laureles en mis Premios de Excelencia por no sé qué rescoldo vivo” (Azar, 1977: 118). La conexión francesa con lo libanés, el parentesco de credo (la cristiandad) y la educación religiosa que asegura el blanqueo, son dispuestos aquí en diálogos hipócritas y juegos lingüísticos churrierescos que desarman el entarimado ideológico previo a la Revolución.

Siguiendo como hilo conductor a la condesa (Musa y sus hijas aparecen apenas en el reparto), entramos en “El Salón Fumador”, una pieza de estar de la condesa –especie de pastiche orientalista–, donde se relaja la élite empresarial de la ciudad, contando entre sus asiduos miembros a Mr. Guifford. Como si lo mexicano se trasvistiera de cierta indolencia y eroticidad provista por elementos extraños y que, sin embargo, se incluyen naturalmente en el escenario local.

Teniendo como telón de fondo “El Volcán Popocatépetl”, se presentan dos tipos de discursos: un informe sobre la inmigración libanesa a México, escrito en francés (como sacado de un libro de Historia) y una voz en off, (como si fuera la del nieto), que insta al abuelo a ser un peregrino en el ancho mundo mexicano, bajo la imagen de mestizarse con su paisaje. Voz mexicana actual que pugna por vencer las resistencias de un Musa tradicional, apegado a códigos ancestrales y sólo con el referente francés: “Cuando regreses a tu hogar original lo encontrarás deshabitado y entonces tú serás el verdadero árbol de la noche triste” (Azar, 1977: 141). Aunque en este texto nunca se es muy conclusivo en cuanto a qué aspectos hay que renunciar para la marca mexicanalibanesa .

El cierre es cómico, pintoresco, contradictorio y vital. En un gesto de carnavalización, por cuanto aparece revuelto lo que a nivel normativo se debiera separar, escuchamos al General Marín Ochoa –cuyo nombre original es Tuntún Schuare– inaugurar una nueva cárcel en una edificación que fuera un antiguo convento de las Carmelitas, que tiene como apéndice el negocito de Musa Barba, denominado “El Puerto Libanés”. Es como si lo libanés instituyera el orden del Bazar, descubriendo un rasgo caótico en la sociedad edilicia previa a los sucesos de 1910.

Libro experimental, donde compiten formas antiguas y nuevas de representación: el documento y la vanguardia, el realismo y su desfiguración farsesca, las personas y sus impostaciones. Libro biográfico, con marcas escondidas, que revela ciertas fracturas culturales en el diálogo intergeneracional. Libro migrante, que se desliza por distintos registros de habla y que tiene su centro en el festejo de la lengua mexicana, matriz que acoge el alma extranjera.

Sin ella, pareciera indicarnos Héctor Azar, no es posible el viaje hacia los otros orígenes.

 Por Rodrigo Cánovas
Pontificia Universidad Católica de Chile

©2011-paginasarabes®

Licencia Creative Commons

Letras mexicanas libanesas: Bosquejando el cedro americano por Rodrigo Cánovas se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en paginasarabes.wordpress.com.

Interrogantes sobre el asesinato del activista italiano Vittorio – Assmae Al Gul


Plan israelí, italiano y árabe para obstaculizar la Flota de la Libertad a Rumbo a Gaza

El autor del artículo describe la relación de las pesquisas, y las contradicciones del relato difundido en los medios europeos en relación con el asesinato del cooperante italiano Vittorio Arrigoni, y establece la hipótesis de una trama para obstaculizar al movimiento contra el bloqueo de Gaza que arranca con una entrevista entre los presidentes de Italia e Israel:” Es preciso recordar que Vittorio estaba muy preocupado por las informaciones que hablaban de un pacto entre Berlusconi y Netanyahu”. “En mi opinión Vittorio sí había recibido alguna advertencia, pero no de grupos locales sino de fuentes internacionales. Corrobora esta impresión el hecho de haber transferido sus dos cuentas en Facebook a un amigo italiano con fecha de 9 de abril de 2011, que le informó en su muro que sus cuentas están bajo control seguro”.

Assmae Al Gul

Al Quds al Arabi.

Traducción: Jalil Sadaka

El hecho de trasladar el féretro de Mohamed al-Brizat, el autor del crimen de Vittorio Arrigoni, activista italiano del Movimiento de Solidaridad Internacional a Jordania a través del paso de Heretz, fronterizo con Gaza, cuando el féretro del activista solidario italiano, Vittorio, fue trasladado a su país a través del paso de Rafah, para evitar pasar por Israel, tiene gran simbolismo, aparte de ser un resumen de la vida de Vittorio, y las sospechas que recaen sobre su asesino y sus cómplices.

Al-Brizat, el artífice de secuestro y posterior asesinato de Vittorio, vivió en varias ciudades europeas antes de recalar en Gaza. La primera vez que llegó a la franja fue acompañando a la caravana que lideró George Gallowey1. Según fuentes del gobierno de Gaza, este hombre intentó permanecer en la Franja, pero no se le concedió el permiso, por lo que tuvo que marchar para volver clandestinamente con una nueva identidad y con el nombre falso Mohamad Hassan.

No soy de las personas que cree en las teorías de la conspiración, sobre todo atribuidas a Israel, que han sido el san benito para no reconocer nuestros errores, por eso me lancé durante muchos días a investigar este crimen, con el fin de evitar hacer acusaciones sin fundamento. Después de todas mis pesquisas, llegue a una conclusión que me permite afirmar que la muerte de Vittorio es consecuencia de una conspiración muy compleja.

La historia se inicia estudiando la personalidad de este activista, concretamente el elogio unánime de todos los gazauíes. Para ellos era el hijo adoptivo, sobre todo para los campesinos y pescadores que acompañaba en sus faenas diarias. Mientras era para su ong llamada Movimiento de Solidaridad Internacional y toda la izquierda europea un verdadero héroe, Vittorio, que llegó a Gaza en un barco solidario, era un símbolo de la lucha contra el lobby sionista, no sólo a través de sus documentales, su libro sobre la guerra de Gaza, o sus artículos en los medios de comunicacion italianos, todo ello sin olvidar sus firmes convicciones, su humanismo sincero. Todas estas cualidades han convertido a Vittorio en un hombre molesto, para los dos gobiernos, israelí e italiano, y sobre todo para los sectores de la derecha radical, que según los documentos de Wikileaks, profirieron amenazas contra Vittorio hace dos años.

Los medios de información italianos, revelaron el contenido de una llamada telefónica realizada días antes del asesinato de Vittorio entre el primer ministro israelí y su homologo italiano Silvio Berlusconi, en la que éste último se comprometió a hacer todo lo que esté en su mano para impedir que zarpe un barco italiano junto a la flotilla rumbo a Gaza.

Como es sabido la izquierda italiana se ha caracterizado por su firme postura solidaria con la causa palestina. El propio Vittorio llegó a Gaza en un barco hace varios años y decidió quedarse incluso durante la guerra a finales de 2008 e inicios del 2009, y tuvo un destacado papel en la organización de todas las expediciones para romper el bloqueo, lo que ha causado un cierto malestar en las filas del gobierno italiano.

Israel, en cambio, pretende advertir a los activistas internacionales y sobre todo los italianos sobre las consecuencias de su activismo propalestino. Recordemos un hecho significativo ocurrido hace unos meses, cuando una responsable de una institución italiana realizó una visita a los campesinos en la línea de frontera de Gaza con Israel, acompañada de Vittorio, con el fin de estudiar un proyecto de ayuda a los campesinos que viven en esta peligrosa zona. Cinco minutos después de aquella visita, uno de las campesinos con los que se entrevistó la delegación solidaria italiana fue asesinado con un certero tiro en el corazón procedente del otro lado de la línea de demarcación. Este fue el primer mensaje de advertencia para los activistas.

Pero Israel necesitaba un acto más contundente, elaborado, para amedrentar, disuadir a los activistas de la Flotilla de la Libertad, sobre todo después de conseguir la luz verde de Berlusconi. No deseaban un escándalo del nivel del asesinato de la activista norteamericana aplastado por una excavadora israelí en 2003 en el campamento de Rafah, Rachel Corrie. El asesinato de Vittorio era el plan perfecto para conseguir varios objetivos, persuadir a los activistas de la Flotilla de la Libertad, provocar un enfrentamiento entre el gobierno de Hamas y los salafistas, acabar con el mayor logro de este gobierno la garantía de seguridad para los extranjeros residentes en la franja, golpear la reputación del pueblo palestino, y de paso liberarse de un tenaz activista solidario. Para preparar el terreno recurrió, al igual que en muchas otras ocasiones anteriores, a ejecutores árabes y palestinos, como el asesinato del cineasta palestino en el campo de refugiados de Jenin, Juliano Khamis, así como la enigmática explosión de Jerusalén, que nadie reivindicó hasta este momento. Todo ello por citar los casos más recientes.

Los que me conocen a través de mis artículos saben muy bien que no simpatizo con el gobierno de Hamas en Gaza, ni de Al-Fatah en Cisjordania, es más me considero una de sus víctimas de un modo u otro. Puedo afirmar con rotundidad que el gobierno de Gaza como institución y el movimiento islámico Hamas son absolutamente inocentes de la sangre de Vittorio. Desmiento las filtraciones interesadas que intentan involucrar a Hamas en este crimen. Todos sabemos que el peso de la responsabilidad de la muerte de un extranjero en la Franja de Gaza recae sobre el gobierno de Hamas. Cualquier gobierno que pueda sentirse intimidado por la presencia de un activista solidario extranjero, al margen de todas las reservas que pueda tener contra él, nada puede hacerle más que detenerlo e interrogarlo, como ocurrió con el periodista británico Pall Martin en febrero del año pasado, y en el caso que temiera por su seguridad, sólo le pediría que se marchara como ocurrió con la periodista Amira Haas.

Mi opinión que coincide con la opinión de muchos observadores, la celeridad, la contundencia con la que respondió al crimen, y la sensibilidad mostrada por los servicios de seguridad hacia la consternación de la inmensa mayoría de la población de Gaza por el asesinato, revela que el gobierno de Hamas dice la verdad cuando expresó su conmoción por la perdida de la vida del activista italiano. Es más, este gobierno sintió el golpe como si fuera en su propia cara.

“De todos modos no puedo eximir al gobierno de Hamas de toda responsabilidad por varios motivos: la radicalización y la violencia en el trato recibido últimamente, por los sectores laicos de la sociedad gazauí, formado por distintas organizaciones sociales, y destacadas personalidades, cerrar los ojos ante el auge de grupos fanatizados en la Franja consintiéndoles comportamientos inaceptables con el pretexto de ser islámicos permitiendo incluso la actividad de elementos salafistas procedentes del exterior, al tiempo que cerraba el espacio a los sectores liberales progresistas.”

“Otro de los motivos para culpar a Hamas es su falta de decisión para atajar las divisiones internas, que revelan una radicalización religiosa, política y un aumento de la violencia en la conducta de algunos elementos. Todo ello ha permitido que algunos agentes de la policía se adhieran o simpatizaran con grupos radicales.”

Estas circunstancias han facilitado a un agente peligroso, a pesar de su juventud, como Al Brizat aprovechar algunos resquicios para infiltrarse en una asociación islámica afín a Hamas, y convencer a los otros dos acusados de cometer el crimen de secuestrar, y posteriormente asesinar a Vittorio, aprovechando la detención del Shaij Hisham Al Saidni, alias abu Walid al Maqdessi, previo intento de ensuciar la imagen púbica de Vittorio ante estos elementos radicalizados, de modo intencionado dejando entrever que Vittorio trabajaba al servicio de intereses foráneos, y que corrompe a los jóvenes de la Franja. Todo ello demuestra fehacientemente que el secuestro y posterior asesinato de este activista no fue un acto improvisado sino fruto de un plan diseñado contra él personalmente.

El plan ejecutado por Al-Brizat era el siguiente: Aprovechar la información proporcionada por Mahmud Al-Silfiti, una trabajador de Protección Civil, cuya sede se encuentra muy cercana al piso donde vivía Vittorio, próxima al puerto Gaza. Su vecindad permitió a Al Silfiti establecer cierta amistad con Vittorio, lo que facilitó el secuestro. Una mujer extranjera cuya identidad no ha sido revelada declaró a la policia haber visto a Vittorio en compaña de Al-Silfiti recién llegado de Rafah, donde había participado en una ceremonia de pésame por un joven fallecido en un accidente de uno de los túneles. Vittorio se dirigía a un club deportivo cuando Al-Silfiti, informó al resto de la banda de su camino. Según mis indagaciones, Vittorio no tenía ningún reparó en hablar con los agentes de la autoridad, más bien al contrario, era de un trato muy afable con todo el mundo. Esto explica que no haya puesto ningún reparo de acompañar al enlace de la banda.

Todos los índicios apuntan a que Vittorio fue asesinado desde el primer momento del secuestro. El video de la reivindicación se rodó cuando el secuestrado era ya cadáver, pero se hizo todo lo posible para que pareciera vivo. Un médico forense italiano declaró que las imágenes difundidas, en el video en cuestión estaban trucadas y que Vittorio está ya muerto cuando se rodó el video. Cuando la banda de asesinos hizo público el secuestro, y dio un plazo de 30 horas a las autoridades para satisfacer sus demandas, en realidad el secuestrado había sido asesinado. El citado medico señaló que el movimiento de las mandíbulas, que se aprecia en la grabación, era natural en todos los ahorcados. Estos datos también fueron corroborados por el forense de Gaza, que certificó que la causa del fallecimiento era por estrangulamiento mediante cuerda de plástico. Todos los indicios apuntan a que Vittorio estaba ya cadáver cuando se realizó el video.

Respecto a la autoría del video del secuestro, según el análisis de los expertos, esta grabación no es propia de los grupos salafistas, a pesar de que los autores habían asumido la causa de la detención de Al Saídni, y demandaba su canje con Vittorio; y a pesar de la bandera del grupo salafista que aparece en el video hay varias evidencias que demuestran que esta banda no era conocida por los lideres salafistas. Entre estos indicios cabe resaltar el análisis del contenido de la conversación mantenida entre Al Saídni y los secuestradores estando cercados por la policía. En la conversación con el jefe salafista, del que demandaban su excarcelación, intentó disuadir a los secuestradores para entregarse. Se deduce de esta conversación claramente que no les conocía, y que eran personas que podrían haber sido seducidas por sus ideas pero de ningún modo eran conocidos suyos.

Como hemos señalado el video del secuestro no tiene las características propias de los grupos salafistas; ni su escenografía, ni la realización, son los habituales de los salafistas, además los medios técnicos con los que se rodó el video eran rudimentarios muy al contrario de los videos rodados con sofisticados medios de grabación habituales de los grupos salafistas. Todo indica pues que hubo una intencionalidad por parte del cerebro de la acción para involucrar a los salafistas, y que éstos se esforzaron en rechazar toda responsabilidad de la acción, incluso asistiendo al funeral.

Según las investigaciones policiales hubo una discusión entre los miembros de la banda dentro del piso situado en el barrio de al Karama, al norte de la Franja entre los autores sobre la decisión de asesinar a Vittorio. Dos miembros de la banda, al-Omari y al–Salfiti, no eran partidarios de matarle, sin embargo al-Brizat insistió en matar al secuestrado alegando que era “kafir” y “corruptor”. Eso demuestra que los dos coautores no eran conscientes de las intenciones de al-Brizat, cuya única intención era asesinar a Vittorio, no sabemos si por decisión suya o por orden de alguien.

Al-Brizat aprovechó las desavenencias internas entre los militantes de Hamas para falsear la imagen de Vittorio, y consiguió el apoyo de la causa de Hisham Al Seideni, el jefe salafista que reclamaba su puesta en libertad, a cambio de Vittorio. Incluso creó una cierta intoxicación sobre la postura de Hamas, acusándola de renunciar a los principios islámicos, y de este modo consiguió el apoyo y la complicidad de dos miembros de este movimiento, como cómplices, Bilal Al-Omari, y Al-Salfiti. Estos accedieron a participar en el secuestro con la condición de dar un plazo para lograr la liberación del jefe salafista. Pero fueron sorprendidos al ver la rapidez con la que se ejecutó al secuestrado, sin dar tiempo para conseguir el objetivo.

El plan del jefe de la banda consistía en ejecutar a Vittorio desde el primer momento para tener suficiente tiempo que le permitiera huir de Gaza a través de algún túnel, antes de que la policía pudiera darle captura, pero el plan no funcionó como esperaba. Gracias a la rápida intervención de la policía se consiguió localizar y neutralizar a los secuestradores.

Respecto a los hechos acaecidos en el momento del asalto por la policía, que provocó la muerte de los dos miembros del grupo y heridas graves al tercero, los testigos presenciales afirman que el cuerpo de al-Brizat, tenía tres disparos mortales de necesidad, dos en la pecho y el tercero en la garganta.

Otra de las cuestiones que llaman poderosamente la atención sobre este siniestro personaje al-Brizat fue la rapidez con la que fue reclamado su cadáver por las autoridades jordanas, y la rápida concesión del permiso de repatriación a través de paso de Heretz controlado por Israel. Eso no se entiende a la luz de las afirmaciones de las autoridades jordanas, de que estaba siendo buscado por sus ideas salafistas independientes, como afirmaba su padre.

Igualmente resulta llamativo el interés de los medios informativos jordanos por este caso; todo parece indicar que tenía cierta relación con medios influyentes de este país.

El acuerdo entre Netanyahu y Berlusconi, para solventar la difícil papeleta de Israel en relación con el bloqueo inhumano de Gaza, y acabar con el creciente apoyo internacional con Palestina, se resolvió con el asesinato de de Vittorio, que fue un golpe muy duro a la imagen de los palestinos. Todos los amigos de Vittorio sabían que había planificado su salida de Gaza a través del paso de Rafah para el 28 de marzo, pero razones personales relacionadas al parecer con su labor humanitaria la obligaron a aplazar su viaje varias veces; tenía previsto salir hacia su país finalmente la semana que fue asesinado, y de hecho salió, pero metido en un ataúd. Esto aleja las sospechas que puedan albergar algunos sobre la responsabilidad de algunos medios cercanos a las autoridades de la Franja, ¿Por qué iban a matar a alguien supuestamente molesto sabiendo que iba a salir por su propio pie?. Todo indica que la decisiva contribución de Vittorio a los preparativos de la flota de la Libertad para romper el bloqueo de Gaza fue la causa de su asesinato, lo que induce a pensar que hubo un plan en el que participaron muchos interesados para acabar con su vida, molesta para muchos partidarios del bloqueo.

Es preciso recordar que Vittorio estaba muy preocupado por las informaciones que hablaban de un pacto entre Berlusconi y Netanyahu, hasta el punto de preguntar a un amigo suyo palestino en una tertulia en un local de Gaza sobre el tema y comentar después de contemplar todas la posibilidades, ¿puede ser a través de los salafistas?. Alguien podría pensar que había recibido algún aviso, pero su interlocutor palestino desestimó esta hipótesis afirmando que le habría comentado el asunto.

En mi opinión Vittorio sí había recibido alguna advertencia, pero no de grupos locales sino de fuentes internacionales. Corrobora esta impresión el hecho de haber transferido sus dos cuentas en Facebook a un amigo italiano con fecha de 9 de abril de 2011, que le informó en su muro que sus cuentas están bajo control seguro.

Este es el resultado de mis propias pesquisas que duraron varios días, para intentar arrojar luz sobre este crimen, resolver el rompe cabezas y formar el puzzle para descubrir la foto del crimen no solo sus autores materiales sino sus instigadores. No sé cuál va a ser el resultado de la investigaciones que están realizando las autoridades policiales de Hamas, ni si aparecerán algunas pruebas que ayuden a aclarar esta muerte que ha conmocionado a todos los palestinos primero, y a muchos activistas de la cuestión palestina, que tienen el derecho a saber toda la verdad, así como la familia de Vittorio de la que todos formamos parte a partir de su desaparición.

1 Diputado laborista británico, organizador del convoy Viva Palestina de ayuda humanitaria a Gaza.

Con información de :Nodo50

©2011-paginasarabes®