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Al gobierno israelí le interesa que los palestinos estén divididos

®Pablo Ibáñez  (AraInfo)

Aprovechamos su visita a Zaragoza para conversar con ella y que nos cuente de primera mano en esta entrevista cómo se encuentra la situación actual en la Franja de Gaza, cómo afecta el bloqueo a la población gazatí, y la influencia de la guerra de Siria en el conflicto entre Israel y Palestina, entre otros muchos asuntos.

Natural de Exeya d’os Caballers, Isabel Pérez reside en Gaza desde 2013. Es corresponsal del canal Hispan TV y colabora en numerosos medios de comunicación. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, se especializó en Árabe Moderno por la Universidad de Alejandría (Egipto) y en Lengua Persa por la Universidad de Teherán (Irán).

Además, ha participado en el proyecto de Agencia de Naciones Unidas para Ayuda al Refugiado de Palestina en Oriente Medio (UNRWA) ‘Genealogía feminista palestina’. Así que nadie mejor que ella para conocer de cerca, tanto la situación que vive la población palestina en la Franja de Gaza como el papel que juega la mujer en el día a día.

Aprovechamos su visita a Zaragoza para conversar con ella y que nos cuente de primera mano en esta entrevista cómo se encuentra la situación actual en la Franja de Gaza, cómo afecta el bloqueo a la población gazatí, y la influencia de la guerra de Siria en el conflicto entre Israel y Palestina, entre otros muchos asuntos.

¿Cuál es la situación que se vive actualmente en la Franja de Gaza?

Actualmente se están dando una serie de movimientos que pueden llegar a un cambio positivo o negativo. Creo que esto es una buena ocasión para que sea hacia mejor para la población palestina en general. Y es que Hamás está intentando consensuar de una manera indirecta unos nuevos principios como movimiento. Al mismo tiempo, el presidente palestino ha decidido bajar los salarios a los funcionarios de la Franja de Gaza un 30% y esto ha provocado manifestaciones. Además no es que sea gente que está en contra de la Autoridad Palestina, de hecho cuando ellos están convocando estas manifestaciones dicen que su presidente es el de la legitimidad palestina, pero le piden que por favor reconsidere esto porque va a provocar un caos humanitario.

Entonces Hamás está un poco aprovechando esto. Le interesa que Mahmud Abbas sea visto como alguien negativo porque hay una enemistad entre Al Fatah y Hamás desde hace ya, desgraciadamente, diez años, y eso está afectando a la población negativamente. Pero ahora parece que debido a estas conversaciones se ha dado un paso a que Fatah ceda de nuevo a dar la oportunidad a una nueva reconciliación palestina, porque no es la primera vez, y una delegación de Fatah va a ir a la Franja de Gaza.

El primer ministro palestino, Hamdallah, dijo que Hamás debería entregar el gobierno al que ellos llaman legítimo. Se formó un gobierno de consenso nacional en 2014 antes de que estallara la guerra y aunque la mayoría parece que está articulado más por parte de Fatah, Hamás ahí debería reconsiderar también reformar ese gobierno con gente independiente…. Es toda una oportunidad lo que está ocurriendo y además sería la quinta vez que se da una reconciliación palestina. Pero bueno, es mejor eso que seguir estancado en una crisis interna. Y esto además debilitaría la táctica actual conocida de ‘divide y vencerás’. Porque al gobierno israelí le interesa que los palestinos estén divididos.

¿Qué dificultades encuentra la población palestina en la Franja de Gaza por culpa del bloqueo israelí?

Muchísimas, a nivel económico, social y psicológico. Es un trauma vivir en la anormalidad tantos años. Entonces, la resiliencia tiene un límite. Es verdad que son gente muy fuerte y que, yo viendo lo visto en cuatro años, me sorprende que no haya más cantidad de suicidios. Son personas que saben buscar caminos alternativos porque en realidad no les queda otra, pero está claro que hay una erosión en la resiliencia. Sobre todo porque al fin y al cabo intentan creer en algo o en alguien. Piensan que Naciones Unidas puede llevar la batuta del conflicto y al final ven que no. Y eso que dar esta oportunidad a Naciones Unidas ya es decir porque son realmente, según dice el pueblo palestino en todas las manifestaciones, los que les llevaron a esta tragedia.

Pero dan la oportunidad, no son gente con tanto rencor, ellos buscan esa esperanza. Al fin y al cabo ellos también lanzan declaraciones contra los crímenes de guerra israelíes. Lo que ocurre también es que ellos necesitan comer cada día y el 80% de la población vive de la ayuda humanitaria, más incluso que el número de refugiados (el 75% de la población de Gaza son personas refugiadas palestinas y no deberían estar allí).

Claro, Israel juega a darle la vuelta a la narrativa diciendo que son gente tan conservadora, tan retrasada y tan subdesarrollada que no hacen más que tener hijos, y lo que ocurre es que el 75% no deberían ni estar allí viviendo. La ocupación, la falta de libertad de movimiento, la falta de democracia, la falta de resolución política interna palestina… todo afecta de muchas formas, desde que te levantas por la mañana hasta que te acuestas por la noche. Te levantas e igual no tienes electricidad, no hay agua corriente en casa… Son muchos los problemas.

¿Qué política está aplicando actualmente el gobierno israelí? ¿Todavía continúan con los asentamientos?

Sí porque Netanyahu se está comiendo Palestina o lo que pudiera ser un futuro Estado palestino, basado en la solución de dos Estados, claro. Se basa en las colonias, por interés político, demográfico, militar… es lo que le motiva. Las colonias ilegales van a continuar construyéndose, sea con Netanyahu o sea con un gobierno de izquierdas.

¿Qué opinas del papel que está jugando, o no, la comunidad internacional dentro de este conflicto?

Me cuestiono una cosa. ¿Qué sucedería si Hamás no existiese? No es por cargarle a Hamás toda la culpa porque creo que aunque no existiese Hamás en la Franja de Gaza la represión contra la Franja continuaría, pero es que es la mejor excusa. Está omnipresente en todas las declaraciones de la comunidad internacional. Por ejemplo, he visto a representantes de Naciones Unidas denunciar la violencia contra israelíes y no denunciar el asesinato de pescadores palestinos en la Franja de Gaza. Tendría que haber más equilibrio en las declaraciones.

Y luego a nivel de actuación están muy presionados políticamente por Israel y Estados Unidos, sobre todo porque Estados Unidos es el donante principal de Naciones Unidas. Dime de dónde viene el dinero y te diré quién eres.

(Interrumpo) ¿Ya se nota la influencia de Donald Trump tras su acceso a la presidencia norteamericana?

Sí. Hay terror e histeria. Por ejemplo, en varias agencias de la comunidad internacional de la ONU se está presionando para que desaparezca la UNRWA, la agencia de Naciones Unidas para la Ayuda al Refugiado Palestino en Oriente Medio. Es la única agencia en la que entras en su página web y habla de la Resolución 194 del derecho al retorno de las familias refugiadas palestinas en 1948, y es la única gente que habla de esto.

También hay mucha presión contra UNESCO, porque publicó una declaración diciendo que la mezquita de Al-Aqsa tenía la identidad musulmana, no judía. Que es lo que siempre intentan hacer las autoridades israelíes, ‘judaizar’ los lugares sagrados. Hay muchos lugares en Tierra Santa, Jerusalén, Cisjordania y la Franja de Gaza que son cristianos musulmanes y judíos, los tres al mismo tiempo. En vez de imponer que solamente sea judío tendría que hacerlo de una manera mucho más inclusiva con las demás religiones para no provocar tanto ese odio.

®Pablo Ibáñez  (AraInfo)

¿Se podría calificar como genocidio lo que está haciendo Israel con Palestina?

No, podría ser una limpieza étnica que comenzó en 1948 y que hasta hoy sigue, pero genocidio no. Una limpieza étnica a cámara lenta, sin levantar sospechas… Lo que hace Israel es biopolítica. Controlan la demografía de la población, el nacimiento y la muerte de palestinos y palestinas.

¿Tiene la religión parte de culpa en este conflicto?

La religión influye pero no es el origen del conflicto. En el momento que el movimiento sionista dice que para ser judío o judía tienes que estar en Israel sí o sí, ya empieza a manchar la religión judía con ápices sionistas. Eso por parte del judaísmo. Y por parte del Islam también está influyendo porque se islamizó la causa palestina cuando en los años 80 surgieron las facciones islamistas.

¿Te has encontrado con muchas dificultades para desarrollar tu trabajo en la Franja de Gaza por el hecho de ser mujer?

Sí, no es fácil. El más inmediato con los propios compañeros periodistas palestinos que no están acostumbrados, desgraciadamente, a trabajar cerca de una mujer, y menos de una mujer extranjera que además habla cierto árabe. En ocasiones no se toman en serio las instrucciones que les doy a los compañeros que trabajan con las cámaras, ya que supuestamente soy la persona que los tiene que dirigir, y no reaccionan positivamente ante esto. A parte de eso, no es que haya tenido más problemas que mis compañeras periodistas palestinas, para ellas diría que es incluso peor.

Uno de los días me encontré siendo la única corresponsal en la Línea Verde de la Franja de Gaza, donde incluso estaban disparando con fuego real. Lo hice cuando miré hacia la derecha y vi cómo caía un bote de gas lacrimógeno a mi lado. Me fui hacia la izquierda y cayó otro. Me di cuenta cuando un compañero de una agencia de noticias francesa me pasó una foto donde todo el mundo me estaba mirando. Era como si me estuvieran rodeando, como si los israelíes se estuvieran divirtiendo al ser la única mujer que estaba allí. Entre el patriarcado y la ocupación nos encierran allí bajo esas limitaciones.

¿Cómo calificarías el papel de la mujer en Gaza?

No es nada positiva. Hay esperanza porque existen muchas organizaciones que luchan por los derechos de la mujer, y que no sólo se dedican a las mujeres, sino que también lo hacen a la infancia. Se piensa que es correcto empezar a educar a los niños en una cultura no machista y no sexista, ya que así se garantiza un mejor futuro para la mujer. Sin embargo, esto también es muy limitado porque en el momento de actuar, conforme a la situación que vive Cisjordania, es complicado, ya que a ese bloqueo contra la Franja de Gaza se une que las mujeres, al igual que aquí, parece que no ven oportuno levantar la voz.

Hay ocasiones en las que cuando lo intentan no se les hace caso, y eso todavía frustra más. Creo que el papel que hacen muchas mujeres, que aprovechan ser personajes públicos en la vida palestina, es primordial, pero no hay que olvidar y dar voz a las mujeres desconocidas. El nivel de violencia que están intentando amortiguar estas mujeres es diverso, y además pueden ofrecer numerosas estrategias para evitar esa violencia.

¿Existen casos de violencia machista en la Franja de Gaza?

Por supuesto que existen. Por ejemplo, debido al bloqueo, una de las violencias que más afecta a las mujeres es la económica. Pero también la física y la psicológica por parte del marido, ya que éste no tiene un trabajo –la Franja de Gaza es el lugar del mundo con mayor índice de paro según el Banco Mundial-. Entonces llega a casa y exporta toda su rabia contra su mujer e hijos. Siempre digo que las mujeres palestinas son un muro de protección para la infancia, pero no son irrompibles.

Después de 2014 esta violencia se ha acentuado. Ese año supuso una de las operaciones más destructivas contra la Franja de Gaza. Acabaron con muchísimas infraestructuras de industria, la poca industria que había en la Franja de Gaza, que la había, por ejemplo de bebidas gaseosas, también ganadera, etcétera… se destruyó todo eso y miles de personas estuvieron en la calle sin trabajo, y hasta hoy en día siguen en la calle.

Y a esto se añaden los nuevos chavales y chavalas que salen de las universidades. La población palestina en la Franja de Gaza son gente que reciben educación universitaria, casi todo el mundo. Incluso aunque luego terminen trabajando en el campo o si trabajan en el campo al mismo tiempo. Están preparados, les faltaría quizá esa experiencia laboral que tenemos aquí nosotros con ‘bolsas de empleo’, de becas… ellos no pueden porque Gaza no es el lugar óptimo para esas oportunidades y no pueden porque está bloqueado. Siempre volvemos a lo mismo.

Lo que posiblemente ocurra en el futuro, y esperemos que no, es que haya otra operación militar contra la Franja de Gaza como modo de desviar la atención de un público de Israel con unos problemas internos sociales hacia la Franja de Gaza, exportando esas preocupaciones a un enemigo común que es Hamás. Y ahí por ejemplo, me di cuenta cómo juegan los políticos, en todo el mundo, con ese tipo de encuestas que valoran cuál es la mayor preocupación de la población: seguridad, terrorismo, economía… con eso juegan. Si tú les dices que ahora la mayor preocupación no es el terrorismo de Hamás sino que es la economía, van a intentar darle la vuelta a esas encuestas provocándolo.

¿Cuál es la situación actual en Oriente Medio tras más de seis años de guerra en Siria? ¿Influye de manera directa en la población palestina?

Está influyendo en varios niveles. A nivel de la sociedad sí, porque la sociedad se divide entre los que apoyan a Bashar al Assad y los que no. Y extrapolándolo a la política palestina también porque las facciones políticas también se posicionan. Más allá de esto, las relaciones internacionales también están influyendo, e incluso las donaciones, porque ahora mismo las crisis humanitarias no solamente están en Palestina sino también en Siria o en Líbano, donde hay miles de refugiados. Y claro, todo esto también influye negativamente en las agencias de ayuda humanitaria.

Lo que ocurra o no con Bashar al Assad en Siria puede cambiar un poco el mapa, porque si se habla de dividir Siria en términos sectaristas, religiosos o políticos, obviamente esto va a repercutir en cómo actúan los grandes ejes. En este caso, por resumir, tendríamos dos ejes: el eje Estados Unidos, Turquía (entre comillas occidental)… y el eje llamado de la resistencia: Irán, Hezbollah y en la Franja de Gaza la Yihad Islámica… claro, todo esto influye. Pero los palestinos a nivel político intentan no involucrarse.

¿Según tu opinión, por dónde pasa la solución al conflicto entre Israel y Palestina?

Yo siempre digo que el pueblo palestino y el pueblo judío son los que tienen que decidir hasta dónde quieren llegar. El problema es que, hoy por hoy, hay que tener en cuenta lo que quiere cada uno y eso es bastante complicado. A nivel de pueblo hay mucho rencor, unas veces creado o imaginado, que no está apoyado en hechos pero que al final lleva al odio. Conozco gente, israelíes y palestinos, que están a favor de un único Estado, en lo que es Israel y lo que son los territorios palestinos ocupados. Es decir, en lo que antes era la Palestina histórica. Crear un único Estado que por supuesto fuera democrático y laico, para dar cabida a todas las religiones o a ninguna. ¿Qué puede ser una utopía? Puede ser.

Hoy en día se intenta recuperar el discurso de un único Estado. Se intenta penetrar este discurso en los medios de comunicación porque la gente los mira como si fueran locos o locas. Pero realmente se puede. Una de las principales cuestiones es ayudar a la población en general a convivir mutuamente. Y la segunda cuestión, más importante todavía, es que retornen las familias refugiadas palestinas. Incluso la gente que está en la Diáspora, que también tengan ese derecho inalienable según Naciones Unidas para retornar. El cómo volver no es lanzar a los judíos al mar, como decía Nasser, sino convivir, buscar una solución. Otra cosa es lo que se puede hacer en las colonias que ya son ilegales según la ley internacional. Pero buscar una solución pacífica. Porque si se construye un Estado palestino -dividido geográficamente- al lado de un Estado israelí, las milicias palestinas van a seguir y el ejército israelí también va a continuar. Por lo tanto continuará la militarización. El tercer paso es desmilitarizar todo. O quizá es el primero.

Por Sergio Gracia Solanas
Con información de AraInfo

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Vivimos en casas de parientes

En agosto del 2013 las excavadoras del Ayuntamiento de Jerusalén demolieron el hogar de la familia Zir en el barrio de Silwan, al este de la ciudad, parte ocupada por Israel. La casa, de pladur y aluminio, estaba en una colina propiedad de los Zir, según detalla Jaled Zir, el cabeza de familia. Un año antes, habían pedido una licencia de obras al consistorio, que se la denegó, como suele hacer con los palestinos de Jerusalén que solicitan estos permisos.

Poco después recibieron una orden de demolición con el argumento de que el terreno donde se ubicaba la casa era zona verde no edificable. «Crecí viendo a mi abuelo y a mi padre trabajar esta tierra, teníamos pollos y cabras, pero a mí no me lo permiten», explica Jaled, que recurrió la orden de demolición, pero obtuvo por respuesta la llegada sin previo aviso de policías y excavadoras.

Los Zir, padre, madre y cinco hijos –el pequeño de cuatro meses–, se refugiaron en una cueva que usaban como establo. «Nos desalojaron también de la cueva y vivimos repartidos en dos casas de parientes», recuerda Jaled. En su terreno plantó 23 árboles e instaló un pequeño parque infantil que las autoridades requisaron.

Él trabaja en la construcción y en el Centro de Información Wadi Hilweh, una oenegé que lucha contra la creciente colonización del barrio palestino de Silwan por parte de israelís.

Silwan es «uno de los lugares de Jerusalén este que ha sufrido una mayor expulsión (de palestinos) en los últimos años», asegura la oenegé israelí B’Tselem.

En el vecindario de Batan al Hawa de Silwan, «la organización de colonos Ateret Cohanim desaloja a familias con el apoyo de ministerios y ayuntamiento, y los tribunales israelís lo aprueban, aunque los fines sean ilegales: el traslado forzoso de personas de sus casas en un territorio ocupado», señala B’Tselem.

Ateret Cohanim ha presentado demandas para desahuciar a 81 familias palestinas en Batan al Hawa. La expulsión es posible porque alegan que los terrenos eran propiedad de judíos antes de la creación del Estado de Israel, en 1948, y la guerra posterior con una coalición árabe.

Según la ley, solo los judíos pueden reclamar la Custodia de la Propiedad Ausente de sus posesiones anteriores al 1948. Los colonos suelen ofrecer dinero a las familias palestinas que viven en un lugar que les interesa para que se vayan. Si no aceptan, reclaman la propiedad por vía judicial y la familia se arriesga a perder la casa.

Con información de: El periódico

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Cuatro causas de la muerte de Cristo

La muerte de Jesús: verdad contada por los historiadores no cristianos

Desde que tengo memoria me he hecho esta pregunta: ¿cómo habrían descrito los médicos forenses las causas de la muerte de Jesucristo si hubiesen tenido oportunidad de practicarle una autopsia? ¿De qué murió?.

En Semana Santa y sabemos cómo relata el Evangelio, con detalles minuciosos, todos los acontecimientos de aquel viernes, que todavía hoy causan una conmoción en el mundo. En cada misa el sacerdote lee a los concurrentes unos párrafos del relato magistral que dejaron escrito los seguidores del crucificado. La gente se sabe de memoria las siete frases que pronunció antes de fallecer.

Pero confieso que he dedicado media vida a investigar qué es lo que dicen sobre tales acontecimientos aquellos historiadores de la época que no tuvieron influencias religiosas ni fueron partidarios del crucificado. Me refiero a historiadores profesionales o testigos presenciales que no eran cristianos. A gente que, por no tener interés personal en el asunto, hiciera un relato objetivo y ponderado.

He buscado, además, las pocas pero extraordinarias investigaciones científicas sobre la muerte de Cristo que se han conocido en los veinte siglos largos transcurridos desde entonces. A renglón seguido les resumo ambos temas.

Sospecho que ustedes van a quedar tan asombrados como yo al descubrir que, desde un punto de vista netamente médico y académico, los doctores coinciden con la narración de los evangelistas.

No soy teólogo ni predicador sagrado, sino un humilde periodista que se limita a registrar los hechos tal como ocurrieron.

En carne viva

Haga de cuenta que ya son las 12 del día de aquel viernes trágico. El sol está alto en el cielo. Jesús acaba de llegar al monte Calvario, o monte de la Calavera, en las afueras de Jerusalén, un pequeño promontorio llamado así porque no tiene hierba y parece una cabeza pelada. Yo lo recorrí hace muchos años, haciendo periodismo. En idioma arameo, calavera se dice ‘gólgota’. Arameo era el idioma en que predicaba Jesús. En Siria quedan unas 25.000 personas que hablan arameo.

En el camino hacia la muerte, Jesús lleva a cuestas el madero horizontal de la cruz, llamado ‘patibullum’, el cual, según las informaciones más serias, pesa alrededor de sesenta kilos. El vertical se lo agregarán cuando ya esté en el monte, poco antes de crucificarlo, puesto de espaldas al suelo, de cara al sol del mediodía. Lo acompaña el populacho frenético, revueltos malhechores y niños con mujeres curiosas, que disfrutan morbosamente con el terrible espectáculo. Lo empujan hasta hacerlo rodar por el suelo de piedra, se ríen de él a carcajadas, los soldados romanos lo insultan.

Flavio Josefo, un respetado cronista del paganismo, relata que “se burlaban de él lanzándole escupitajos y gritándole: ‘Si tu Dios te quiere tanto, que venga a salvarte’. Parecían perros sedientos de sangre tras los despojos del pobre hombre”.

“Y, sin embargo”, agrega Plinio el Joven en sus anotaciones romanas, “aquel condenado adolorido y sangrante los miraba a todos con una mirada mansa y piadosa”.

Antes de iniciar su recorrido hacia el Calvario, a través de un laberinto de callecitas que hoy se conoce como “viacrucis”, Jesús fue castigado con 39 latigazos en la espalda desnuda. Treinta años después, el historiador romano Cayo Graciano, que también era pagano, y que pudo entrevistar a varios testigos presenciales, nos informa que tales látigos son tiras de cuero que llevan colgadas unas bolas metálicas.

Fueron esas bolas las que le provocaron los enormes moretones que se le veían en la espalda. Como si fuera poco, también lo azotaron con un monstruoso instrumento de tortura, unos largos pedazos de hueso afilado, que le cortaron la carne severamente.

‘¿Cómo pudo aguantar?’

Miren lo que describe textualmente Cayo Graciano: “Cuando llegó al monte, el Nazareno, que además era muy flaco, tenía la espalda tan desgarrada que quienes estaban más cerca de él dicen que pudieron verle algunos fragmentos de la columna vertebral, a pesar de los borbotones de sangre que le brotaban”.

“¿Cómo pudo resistir ese hombre semejante dolor durante tanto tiempo?”, se preguntó un día el fisiólogo Zacarías Frank, uno de los investigadores médicos más respetados del siglo XX, austríaco de nacimiento, y que tampoco era cristiano, sino judío practicante.

Sobre ese aspecto específico hay un hecho elocuente que poca gente conoce. El dolor de Jesús era tan agobiante que en esa época no existía una palabra para describirlo, ni siquiera en la ciencia médica. Tuvieron que pasar diecinueve siglos antes de que inventaran el término apropiado para referirse a un dolor que no se puede soportar: los doctores lo llaman, precisamente, ‘dolor excruciante’, que, traducido al lenguaje corriente, significa ‘dolor que se siente en la cruz’. La Academia Inglesa de Medicina lo describe así: “Dolor atroz, insoportable y agonizante”.

Los clavos

Volvemos al monte Calvario. Ya lo están clavando en la cruz, que será levantada en medio de la colina. Ahora hemos venido a saber, gracias a las investigaciones científicas más respetables, que, contra lo que suele creer la tradición popular, y contra lo que se representa en cuadros y dibujos de la imaginería artística, los clavos no le fueron puestos en las palmas de las manos. Se ha aclarado ya que en aquella época, en el idioma latino que también se hablaba en la colonia romana de Palestina, la palabra manos se escribía ‘manibus’, pero no solo se refería a las manos propiamente dichas, sino al antebrazo en general.

Nicu Haas, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, dirigió una cuidadosa investigación con la que demostró que si a Jesús lo hubieran clavado en la palma de las manos, el peso del cuerpo, por ley de gravedad, lo habría empujado hacia adelante y, con toda seguridad, se habría desclavado, cayendo al suelo.

En 1968, unos arqueólogos hallaron al norte de Jerusalén varios de los clavos que se usaban para las crucifixiones en tiempos de Cristo. Su tamaño, más largos que lo normal, parece demostrar que fueron usados para atravesar las muñecas y no las palmas.

Las sombras

Todos los testimonios coinciden en que Jesús murió a la hora religiosa de nona, la hora de la oración, que equivale a las 3 de la tarde de nuestra época. Flavio Josefo, el gran historiador romano, dejó registrado ese momento en la formidable crónica que escribió en su libro ‘Antigüedades judías’:

“Cuando el condenado expiró, el gigantesco velo que cubría lo más sagrado del templo de los judíos se rasgó en dos, de arriba hacia abajo, como si un rayo invisible lo hubiese destruido, y la tierra tembló con un grande estremecimiento, las piedras del monte se partieron sin que nadie las hubiera tocado, se abrieron las tumbas del cementerio del valle de Josafat, que queda frente al Calvario, y muchos cadáveres se pusieron de pie para ir en busca de sus familiares. Y a pesar de que solo era media tarde, el sol se ocultó, y el mundo quedó sumido en las sombras”.

A su turno, Plinio escribió que, “al ver lo que estaba pasando, uno de los soldados romanos se volvió a sus compañeros y exclamó: ‘Verdaderamente, este era el hijo de Dios’. Luego empezó a gritar, arrojó su lanza y se fue corriendo, colina abajo. Nunca más se volvió a saber de él”.

Entre tanto, Jesucristo se desangró en la cruz. La hemorragia era incontenible. “Sudaba sangre”, escribe Graciano. “Y jadeaba con desesperación. Se estaba ahogando”.

4 causas de la muerte

¿De qué murió Jesús, científicamente hablando? Josefo dice lo siguiente: “La crucifixión era una condena tan terrible que a Jesús le desmembró los órganos corporales. De lejos se le podían contar los huesos y las costillas”.

El médico Edward Albury, decano universitario en Oxford, y sobrino del legendario historiador inglés Arnold Toynbee, dice que Jesús sufrió una hemorragia terrible, que le causó a su organismo cuatro efectos principales:

1. Desmayos y colapsos fugaces, pero constantes, a causa de la baja presión sanguínea, que le sobrevino desde que lo estaban azotando en el palacio de Pilato, llamado pretorio. Esos desmayos fueron los que lo hicieron caer al suelo varias veces, cuando iba camino del Calvario.

2. Los riñones dejaron de funcionarle, lo cual le impidió conservar el poco líquido que le quedaba en el cuerpo.

3. Tuvo que haber sufrido una terrible arritmia cardíaca, con el corazón desbocado, tratando de bombear afanosamente una sangre que ya no tenía.

4.Cuando exclamó “tengo sed”, era porque el cuerpo estaba ansiando líquidos para reponer la sangre perdida.

Epílogo

A su turno, el fisiólogo alemán Walter Hernuth, que se describía a sí mismo como “ateo racionalista”, publicó en 1954 las conclusiones de su propia investigación. “Yo no creo que este hombre fuera hijo de Dios”, dice, con energía, “pero podría haberlo sido para resistir semejante tormento durante tres horas. No sé cómo lo hizo. No conozco a nadie que aguante eso”.

Ya son más de las 3 de la tarde. Al pie de la cruz, María, la madre, espera con una sábana en las manos que le entreguen el cadáver de su hijo. La acompaña Juan el Evangelista, que tiene apenas 24 años y parece un niño, el discípulo más joven de todos, el único entre los doce apóstoles que tuvo el coraje de acompañarlo hasta la muerte, desafiando la furia de la muchedumbre.

Cincuenta años después, a mediados del siglo I, el gran filósofo Séneca, que era profesor del emperador Nerón, escribió esta frase:

“No soy cristiano, pero me estremezco al pensar que Jesús murió lentamente, gota a gota, como su propia sangre”.

Por Juan  Gossaín
Con información de:El Tiempo

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