Archivo de la categoría: Jordania

Árabes en Canadá: 130 años de historia

La historia de los arabos canadienses no es nueva como muchos lo creen,  más bien parece haber comenzado en 1882 con la llegada del primer inmigrante de origen árabe, Ibrahim Abu Nader, libanés de la ciudad de  Zahle quien, en 1882, formaba parte del Moutassarrifiyat del Monte Líbano, territorio autónomo en el seno del Imperio Otomano.

Sin embargo, después de más de 130 años de inmigración, la historia de los arabos canadienses sigue poco documentada.

Pero, de donde provienen los canadienses de origen árabe? Sus diferentes comunidades, su contribución al mosaico canadiense, dónde y cómo viven, cuáles son sus religiones, las personalidades que se destacan y las organizaciones y los medios de comunicación que los representan? También, cómo los arabo canadienses  reaccionan frente a eventos políticos, como el debate sobre la Carta de la laicidad, la primavera árabe o el terrorismo.

Un análisis del Instituto Canadiense Árabe  producido en 2014 sostiene que habría un poco más de 750 mil canadienses de origen árabe!

Estadísticas oficiales canadienses fijaron en 2011 este número en un poco más de 550.000.

Lo seguro, después de más de 130 años de inmigración árabe en Canadá,  es que el conocimiento sobre los canadienses árabes sigue siendo prácticamente desconocido.

Al inicio, la historia de los inmigrantes de origen árabe en Canadá se parecía de muchas maneras a la de los que inmigraban a Estados Unidos. Generalmente escapaban de la pobreza o huían de regímenes déspotas o corruptos.

Henri Habid, profesor emérito de ciencias políticas en la Universidad Concordia, de Montreal, destaca entre otros, que, aunque inicialmente la inmigración árabe fue masivamente cristiana,  los problemas políticos actuales en Siria y la caída de Irak en 2003 permitieron la llegada masiva de musulmanes. Y que “hoy existe una migración mixta musulmana-cristiana pero no podría decir cuál es la más grande”.

Por otro lado,  el profesor de sociología en la Universidad de Quebec en Montreal, Rachad Antonius, en su libro Las comunidades árabes en Canadá y Quebec distingue  cuatro olas de inmigración provenientes de los países árabes. La primera data de finales del siglo XIX e inicios del XX,  la segunda va desde los años 1950 hasta más o menos 1975, la tercera se extiende de 1975 a 1992, y la cuarta de 1992 hasta el momento actual.

Ellas se distinguen entre sí por los países de procedencia de la mayoría de estos inmigrantes así como por sus características sociodemográficas.  Estos períodos sirven como punto de  referencia, sobre todo para las dos últimas olas según Rachad Antonius.

Los primeros inmigrantes árabes – 1882

Los primeros inmigrantes originarios de los países árabes llegaron a Canadá, más concretamente a Montreal, en 1882. Eran de la Gran Siria, una región que correspondía a los territorios actuales de Siria, Líbano, Jordania y  Palestina.

Se estima que había unos 2.000 inmigrantes sirios en Canadá en 1901, y casi 7.000 en 1911. Pero esta inmigración árabe se detuvo en el medio de las dos guerras y solo el crecimiento natural fue responsable del aumento de la comunidad.

Compuesta  principalmente por cristianos, la primera generación de este grupo fue económicamente activa en la explotación de los pequeños comercios.

La segunda ola de árabes desde 1950

La segunda ola comenzó en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial y continuó hasta 1975.

Esta segunda oleada de inmigrantes árabes vino sobre todo de Egipto (37%) y Líbano (33,6%) pero también de Marruecos (14,9 %), de Siria (7,6 %) y de otros países árabes (6,6 %). Conjuntamente, estos grupos árabes suman, en 1971, 28 550 personas en total, según las cifras oficiales que se compilaron siguiendo el criterio de la lengua materna y no el del país de origen.

En 1971, Canadá tenía entre 50 000 a 60 000 personas de origen árabe, y de 70 000 a 80 000 en 1975.

Si bien los inmigrantes de origen egipcio conforman el mayor contingente de esta ola, y que muchos se han asentado en Montreal, cabe señalar que una mayoría de esos egipcios eran cristianos de origen sirio-libanés, proveniente de un grupo que inmigró a Egipto a finales del siglo XIX.

Varios otros grupos originarios de Egipto constituyen esta segunda ola de migración: los coptos (cristianos nativos egipcios) y los musulmanes.

En cuanto a los inmigrantes en esta segunda ola provenientes de Líbano, en su mayoría  eran cristianos, pero también figuraban muchos sunitas, drusos y chiíes.

La tercera ola desde 1975

A partir de 1975 el perfil sociodemográfico de los recién llegados se diversificó en varios aspectos. Ellos no tuvieron el conocimiento de las lenguas inglesa ni francesa contrariamente a los grupos egipcios y libaneses llegados en las décadas de 1960 y 1970.

Éstos solían ser trilingües (árabe-francés-inglés) o, por lo menos, bilingües (árabe y francés o árabe e inglés). Muchos libaneses que deseaban huir de la guerra de las milicias de Líbano, que duró unos quince años, pudieron instalarse en Canadá gracias a la flexibilización de los procedimientos de inmigración, especialmente del llamado Programa Libanés.

También empezaron a emigrar a Quebec personas y grupos procedentes del sur de Líbano, mayoritariamente musulmanes o chiíes. Pero los países de origen ya no son sólo Egipto y Líbano, sino que a partir de este momento se añaden otros países del Levante como Iraq, Jordania, Siria, Palestina, así como países petroleros de la Península Arábiga, como Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. También aumenta el porcentaje de inmigrantes procedentes de Túnez y de Marruecos.

La mayoría de estos inmigrantes son musulmanes, francófonos o más bien  bilingües (árabe / francés), en contraposición a la anterior oleada de inmigrantes con una alta proporción de habla de lengua inglesa.

Estos nuevos inmigrantes árabes, incluyendo a los argelinos huyen de la violencia y ponen la religión en el centro de su identidad colectiva.

La cuarta ola

Entre 1997 y 2006, más de 53.000 argelinos y marroquíes llegaron a Canadá.

Con el 24% del total de la inmigración árabe en Canadá entre 1960 y 2011, Líbano es de lejos el mayor contribuyente de inmigrantes árabes, seguido de Egipto (lejos detrás) en 14%, Marruecos 13%, Argelia  11%, e Irak con un 11%. Entre ellos, estos países representan casi tres cuartas partes de la inmigración árabe a Canadá en este período que se extiende aproximadamente en unos 52 años.

Los canadienses árabes, minoría visible

Baha Abu-Laban y Sharon Mcirvin Abu-Laban,  profesores eméritos de sociología en la Universidad de Alberta, dicen en sus escritos, que las categorías raciales son construcciones sociales cambiantes, tal y como prueba la experiencia de las personas de ascendencia árabe en Norteamérica. Y destacan que los primeros inmigrantes árabes, tanto en Estados Unidos como en Canadá, combatieron las leyes de inmigración racistas reivindicando su «blancura» racial.

A diferencia de lo que sucedía en EE.UU, los primeros inmigrantes árabes de Canadá lucharon por la aceptación arguyendo que la legislación existente contra la inmigración iba dirigida a las personas procedentes del Este asiático y que ellos eran caucásicos. Después de la Conferencia de San Remo de 1920, llegaron a sostener que eran europeos, ya que sus países natales estaban en ese momento bajo protectorado francés o británico. Los inmigrantes árabes acabaron consiguiendo convencer a los legisladores de ambos países de su etnicidad «blanca», pero, en la actualidad, la clasificación de los arabos estadounidenses como blancos es puramente oficial.

En Canadá, las personas de origen árabe son consideradas «minorías visibles», es decir, pertenecen a un grupo clasificado como no caucásico y/o «de color no blanco» dentro de la Ley de Igualdad en el Empleo de 1986, que fomenta las prácticas de empleo propositivas para atenuar la gravedad de la exclusión histórica en el mercado de trabajo. La construcción «minoría visible» constituye un término creado por el gobierno canadiense, utilizado de manera habitual por los medios de comunicación y que engloba a todo un abanico de personas que incluye chinos, sud asiáticos, negros y latinoamericanos, entre otros.

Los canadienses de origen árabe definen ellos mismos su pertenencia o no a una minoría visible en los formularios de los censos.

En 2006, uno de cada seis canadienses entraba en la clasificación de minoría visible.

Con información de Radio Canada International

©2017-paginasarabes®

Sodoma y Gomorra: Hallazgo arqueológico de las ciudades bíblicas

Entonces Dios hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Dios desde los cielos;

– y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.

(Génesis 19 24-25).

La ciudad bíblica de Sodoma parece haber sido descubierta por arqueólogos estadounidenses en el sur de Jordania. El equipo, dirigido por el profesor Steve Collins de la Universidad Trinity de Nuevo México, lo afirma luego de haber trabajado durante una década en excavaciones en un proyecto llamado Tall el-Hammam, en el Valle del Jordán, informa Popular Archaeology.

“El equipo de arqueólogos ha desenterrado una mina de oro de antiguas estructuras monumentales revelando una ciudad-estado que dataría de la Edad de Bronce, y que dominó la región del sur de Jordania en el Valle del Jordán”, afirmó Collins y agregó que “la mayoría de los mapas arqueológicos de la zona estaban en blanco” antes de su trabajos allí. “Lo que tenemos en nuestras manos es una importante ciudad-estado que era desconocida por los eruditos antes de empezar nuestro proyecto” concluye.

El sitio, según los arqueólogos, tiene dos estratos, una parte inferior y una ciudad alta. Además la ciudad posee un muro de 10 metros de alto hecho con ladrillos de barro. También hay puertas, torres y una plaza central. “Fue una misión enorme, que requirió millones de ladrillos y, obviamente, un gran número de trabajadores”, sostuvo Collins. Asimismo, la evidencia de torres y puertas, junto con algunas otras piezas descubiertas indican que las fortificaciones de la Edad de Bronce eran mucho más resistentes de lo que se pensaba.

La evidencia arqueológica también indica que la vida de la ciudad llegó a un abrupto final. Esto puso fin a toda forma de vida durante un período de 700 años. Según el Antiguo Testamento de la Biblia, esta ciudad junto a Gomorra, estaba asociada a los pecados de los hombres y es por eso fue castigada y destruida por Dios enviando una ‘lluvia de fuego y azufre’ que incineró completamente la ciudad.

Un equipo de arqueólogos afirma haber descubierto la ciudad bíblica de Sodoma en el Valle del Jordán. Dichos hallazgos arrojarían luz sobre la Edad de Bronce y sobre cómo las ciudades-estados se formaron en el período comprendido entre los años 3.500 y 1.540 a.C. El descubrimiento, si se confirma, sería de suma importancia para la arqueología.

¿Hay alguna evidencia de que los sitios son en realidad  los restos de las ciudades bíblicas?

En todo el sitio, los edificios son de ceniza blanquecina y está llena de literalmente millones de pelotas de azufre. Fuera de estos lugares, ninguna bola de azufre y cenizas se encontraron. Se analizó, se trata de una mancha de ceniza y las bolas de azufre. Se encontró que contiene 90-95% de azufre. La naturaleza  del azufre es  de una pureza y  en una cantidad que no aparecen en cualquier parte del mundo.

Fueron encontrados en los edificios, paredes, y Esfinge. Todos estos edificios están completamente cubiertos de las cenizas con una gran cantidad de bolas de azufre. En estas localidades se encontraron los huesos que emanan  de las cenizas, se descubrieron muestras de hierro fundido y dorado.

¿Quién descubrió la ciudad perdida?

Ron Wyatt pasó  en el Mar Muerto durante doce años, hasta 1989, en uno de estos viajes se llevaron los cuerpos blancos encontrados de forma especial a lo largo del Mar Muerto.

Ron se fue a la ciudad perdida con los colegas a explorar estos hallazgos. Le dio un claro testimonio de que esta es una ciudad bíblica. Con los años, muchas personas de todo el mundo  visitaron el sitio. Ha sido varias veces analizadas las bolas de azufre y cenizas. Fue una gran cantidad de material procesado, videos, sitios web y libros.

La República Checa, visitó el lugar, el Sr. Milan Latka, llevó el balón de azufre y que tenía que hacer un análisis detallado en el laboratorio. Comprobado por la nación Checa, que estos sitios existen realmente, y las conclusiones son verdaderas. Usted puede ver todo en la Web http://www.ban.cz

¿Cómo es posible que la ciudad haya sobrevivido hasta nuestros días?

Restos de la ciudad se conservan debido a la escasez de precipitaciones en esta zona. En esta zona las precipitaciones son mínimas (5 cm / año). La lluvia intermitente hizo la superficie de los edificios de las cenizas de una superficie dura, por lo que la ciudad se conserva hasta hoy. Cuando las lluvias fueron acumuladas en estos lugares, cuando aumentaron las precipitaciones, la ciudad fue destruida por completo, disuelta por la lluvia. Cuando la colisión fue menor, la corteza en la superficie de los edificios  se solidificó.

Flavio Josefo testimonio, Guerra de los Judíos.

Flavio Josefo (37-100 dC vivió alrededor del año) – en su libro La Guerra de los Judíos, el cuarto libro en el capítulo octavo describe  en su obra alrededor del Mar Muerto y la ciudad perdida en las cenizas

(La guerra judía, el cuarto libro, un extracto del capítulo octavo)

La longitud de este lago es de quinientos ochenta  etapas, que se extiende en el arado al árabe, y espacioso en ciento cincuenta etapas. Los países vecinos de Sodoma, una vez próspero país con los cultivos y la riqueza en las ciudades, pero ahora todos los reseca. Dicen que el rayo se quemó por la maldad de la gente. Las huellas del fuego divino es aún saben y pueden ver las sombras de las cinco ciudades, así como cenizas, que a su vez son también los frutos de las plantas, que, aun teniendo el mismo color que la fruta comestible, pero cuando coja las manos fuera caerá en el humo y la ceniza.

Josefo describe claramente  el Mar Muerto, Sodoma, como país vecino. Él escribe sobre las cinco ciudades en las que están familiarizados con los rastros de fuego de Dios, los restos de ceniza.

Las cinco ciudades que Josefo describe, se encuentran aún hoy en día. Todas estas ciudades son de ceniza blanquecina y las bolas de azufre. Sembrado de millones de personas entre las cenizas.

Fuentes: popular-archaeology.com actualidad.rt.com  www.es.amazinghope.net

©2017-paginasarabes®

La Guerra de los Seis Días-Hechos que necesitas saber

Los palestinos de todo el mundo recuerdan la fecha del 5 de junio como “Al Naksa”(Contratiempo o revés, en español) y se refiere al suceso acontecido en 1967, cuando las fuerzas armadas coloniales sionistas lanzaron su tercera guerra de agresión contra los países árabes. Este hecho histórico se conoció mundialmente como la Guerra de los Seis Días.

Cabe destacar que la primera guerra árabe /sionista tuvo lugar en 1948, cuando las tropas judías ocuparon casi el 78% de la Palestina histórica, y la segunda guerra tuvo lugar en octubre de 1956, cuando el recién formado Israel, se unió a Francia y Gran Bretaña para realizar una agresión tripartita contra Egipto, después de que su presidente Gamal Abdel Nasser nacionalizara el Canal de Suez. La Guerra de los seis días dio lugar a la ocupación israelí en el resto de Palestina: tomando el control de la Franja de Gaza, hasta entonces controlada por Egipto y la península del Sinaí.

Los israelíes afirman que la Guerra de los Seis Días fue una guerra defensiva contra, lo que ellos reclaman,era una acumulación de “fuerzas de agresión árabes” que se estaban preparando para asaltar a Israel. La realidad es que esta guerra era tan sólo una fase más del proyecto colonial sionista expansionista que buscaba establecer un gran Israel en el Medio Oriente.

Lo cierto, es que los israelíes se habían preparado para esta tercera guerra desde el final de la segunda. Sin embargo, se encontraban reticentes debido a la falta de información existente respecto a los nuevos aviones rusos MIG-21, que había sido recientemente adquiridos por los países árabes. En 1966, la Mossad fue finalmente capaz de sobornar a un piloto de combate de Irak, Munir Redfa, con un millón de dólares.

Luego de analizar la tecnología rusa y los métodos de elaboración del contraataque, los israelíes se sentían seguros de su victoria. Todo lo que necesitaban en 1967 era una excusa aparentemente legítima para lanzar su ataque. En ese momento, Levi Eshkol, estaba ocupando las posiciones de Primer Ministro y ministro de Defensa, por tanto, los jefes de seguridad lo presionaron para formar parte de un nuevo Gobierno de unidad nacional con Menahem Begin y a conceder al General Moshe Dayan el cargo de ministro de Defensa.

Una vez en sus posiciones respectivas, Moshe Dayan, Yitzhak Rabin, Menahem Begin, y muchos otros generales de la época, estaban dispuestos a seguir adelante con el proyecto colonial sionista. Según el libro de Livia Rokach “Sagrado Terrorismo de Israel”, el primer ministro israelí, Moshe Sharett, señaló este afán en sus diarios personales escritos en mayo de 1955, a través de una cita dicha por Moshe Dayan y oída por Sharett:

“Israel debe ver la espada como el principal, si no el único instrumento para mantener su moral alta, y del mismo modo, para mantener su tensión moral. Con este fin, debe inventar peligros y para ello debe adoptar el método de la provocación y la venganza. Esperemos que prontamente haya una nueva guerra con los países árabes, para que podamos finalmente deshacernos de nuestros problemas y adquirir nuestro espacio “.

Moshe Dayan comenzó su método de la provocación y la venganza en contra de Siria en la frontera norte mediante el envío de un equipo militar a la zona desmilitarizada. El 11 de mayo de 1977, Dayan se jactó de esta provocación en el “The New York Times”, diciendo:

“Enviamos un tractor para arar en un área donde no era posible hacer nada, porque era una zona desmilitarizada, y sabíamos de antemano que los sirios comenzarían a disparar. Si ellos no disparaban, dejarían que nuestro tractor siguiera avanzando. Por todo eso es que al final los sirios se molestaron y dispararon, entonces, de ese modo, nosotros usamos artillería y más tarde nuestra fuerza aérea también”.

Estas provocaciones se intensificaron y, el 11 de abril de 1967, los cazas Mirage israelíes derribaron seis MiG-21 sirios planos, dos de ellos se encontraban justo en la capital, Damasco. Las continuas provocaciones israelíes y las batallas aéreas le dieron a los árabes la impresión de que los israelíes iban a atacar Siria en cualquier momento. Inmediatamente, en noviembre de 1966, Egipto y Siria firmaron un Acuerdo de Defensa en un intento de disuadir la agresión israelí.

Con las acciones agresivas israelíes en la frontera con Siria, Egipto tuvo que acudir en ayuda de aquél país. El presidente egipcio, Nasser, tenía que hacer algo para ayudar a Siria pero, a la vez, evitar mayores escaladas que podrían conducir a una guerra a toda regla. Por lo mismo, es que decidió enviar un mensaje a Israel demostrando el apoyo existente desde Egipto hacia Siria. Con la esperanza de haber logrado intimidar a Israel, Nasser instruyó a las fuerzas de paz de la ONU, estacionadas en el Sinaí desde finales del 1956, para evacuar la zona. También cerró los Estrechos de Tirán, y envió dos divisiones militares en el Sinaí hasta la frontera de Israel.

Aunque esperaba un movimiento más agresivo por parte de Egipto, los generales israelíes decidieron aprovecharse de este movimiento para lanzar su guerra planeada alegando defensa propia. En su libro “El fatídico triángulo” Noam Chomsky citó a Menahem Begin: “En junio de 1967, nuevamente tuvimos una elección. Las concentraciones del ejército egipcio en el Sinaí no probaban que Nasser estaba realmente a punto de atacarnos. Debemos ser honestos con nosotros mismos. Decidimos atacarlo”.

El Jefe del Comando Logístico durante la guerra, el general Matetiyahu Peled, declaró lo siguiente en un club literario político acontecido en Tel Aviv durante el año 1972: “La tesis según la cual el peligro de genocidio se cernía sobre nosotros en junio de 1967, y la moción de que Israel estaba luchando por su supervivencia económica y social, no era más que un farol, que nació y se crió después de la guerra”.

También declaró en un debate de radio: “Israel nunca estuvo en peligro real, y no había pruebas de que Egipto tuviera ninguna intención de atacar a Israel. La inteligencia israelí sabía que Egipto no estaba preparado para la guerra”.

El prestigioso medio Le Monde (28 de febrero de 1968) citó al Jefe del Estado Mayor de Israel, Yitzhak Rabin “No creo que Nasser quisiera la guerra. Las dos divisiones que envió al Sinaí no habrían sido suficientes para lanzar una guerra ofensiva. Él lo sabía y nosotros lo sabíamos”.

El día 14 de abril de 1971, el periódico israelí Al-Hamishmar , emitió una declaración hecha por Mordechai Bentov, un miembro del nuevo Gobierno de Unidad Nacional de 1967: “Toda la historia del peligro de exterminio fue inventado en cada detalle y exagerado para justificar la anexión de nuevos territorios árabes “.

La anexión de nuevos territorios árabes era, de hecho, el verdadero objetivo de las autoridades israelíes. Levi Eshkol envió a su ministro de Relaciones Exteriores, Aba Eban, a consultar con el presidente de Estados Unidos, Lyndon Johnson, que aparentemente dio luz verde a la propuesta israelí. En la mañana del 5 de junio, Israel lanzó una guerra de agresión contra los países árabes que, evidentemente, no estaban preparados. De hecho, la fuerza aérea israelí ganó, de inmediato, la superioridad aérea que resultó ser devastadora para los ejércitos. Lo logró después de destruir los aviones de combate egipcios cuando aún estaban en el suelo esperando su despegue. El ejército israelí luchó su camino hacia el sur hasta la orilla oriental del Canal de Suez. En dos días, ocuparon toda la Ribera Occidental del río Jordán. Luego dirigieron su agresión hacia Siria ocupando los Altos del Golán.

Como testigo, yo mismo vi una batalla por el control de la carretera que va desde el sur de Jerusalén hasta Belén y luego a Hebrón. Mi ciudad, Beit Jala, está situada en una colina con vistas a Jerusalén. La batalla se prolongó en una colina de enfrente y pude ver con claridad las explosiones y el humo, y en ocasiones algunos de los soldados. Los proyectiles de artillería jordanas silbaban por encima y explotaban en la colina, pero con poco daño y un montón de humo. Los aviones israelíes bajaron y dejaron caer sus bombas de napalm, que quemó toda la parte superior de la colina.

Un campamento militar jordano estaba situado en una ubicación estratégica en la cima de la colina, no muy lejos de mi casa, y con vistas a un área muy grande. Durante el primer día de la guerra, fuimos testigos de cómo los soldados jordanos eran transportados fuera del campamento, aparentemente en dirección al campo de batalla. Nos alegramos. Más tarde, descubrimos que la pequeña caravana de estos soldados se dirigió lejos del campo de batalla al sur hacia Hebrón, y desde allí, a través de la carretera del desierto, fueron conducidos hasta el final a Jordania. Nos enteramos de que había habido órdenes para retirar a todos los soldados jordanos de nuevo a la ribera occidental del Jordán. Sólo unos pocos soldados palestinos dedicados decidieron quedarse para defender sus hogares y familias locales. Una vez que su munición se gastó, fueron asesinados, hechos prisioneros, o simplemente huyeron. Todo esto, mientras el rey jordano Hussein estaba hablando por la radio e instando a los residentes locales a luchar… Él sabía muy bien que la gente del lugar no estaba armada en absoluto.

Los alcaldes de los pueblos de Beit Jala, Belén y Beit Sahur, enviaron conductores a todos los pueblos para instar a los residentes a levantar la bandera blanca como una señal de rendición, con el fin de evitar cualquier fatalidad a los residentes. Los alcaldes, posteriormente, recibieron una orden militar para desalojar a los pueblos enteros. Los alcaldes se apresuraron en hablar con el comandante militar e intentar convencerlo de no forzar el desalojo. Las órdenes de desalojo fueron canceladas, al parecer, debido a la importancia de estas comunidades cristianas para el mundo exterior.

El desalojo, sin embargo, se impuso en otras comunidades, especialmente en los campos de refugiados palestinos. Por tanto, los refugiados palestinos de primera generación, que perdieron sus hogares en 1948, se encontraron nuevamente sin hogar. Aquellos que se quedaron en sus casas, se sometieron al plan de limpieza étnica que hasta el día de hoy sigue siendo llevado a cabo por parte de Israel y, cuya intensidad va en aumento con cada nuevo gobierno israelí electo, que parece ser más anti-palestino que el anterior.

Esta limpieza étnica israelí incluye el aumento de los robos de tierras palestinas para construir más colonias israelíes, la demolición de viviendas, la persecución, el encarcelamiento, la discriminación, el terror de los colonos, y la privación de los derechos humanos más básicos. Hay alrededor de 6,5 millones de palestinos que aún viven en Palestina bajo la ocupación opresiva de Israel. Ellos se limitan a sólo el 8,7% de la Palestina histórica sin soberanía real. Por otro lado, también hay unos 6,5 millones de Judíos israelíes que viven en Palestina. La gran mayoría de ellos son inmigrantes extranjeros procedentes de otros países. Ellos, tienen acceso al 91,3% de la tierra y a disfrutar de la soberanía total sobre él.

Hay otros 7,2 millones de palestinos forzados a vivir en la diáspora. La mayoría de ellos están viviendo en campos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria e Irak. Casi 5 millones de ellos son personas registradas en 59 campos oficiales de refugiados. Muchos de estos campamentos están amenazados por el grupo terrorista ISIS y sus afiliados. De hecho, se cree que ISIS, está siendo financiada y armada, principalmente, por la administración americana y por Israel.

El proyecto sionista que está ahora en pleno apogeo, amenaza la seguridad de toda la región de Oriente Medio y por lo tanto,la seguridad de todo el resto del mundo. Ningún país se salvará si este proyecto no se enfrenta, y no se detiene.

Por Dr. Elias Akleh

Traducido en su totalidad por la Federación Palestina de Chile

©2017-paginasarabes®