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Antiguos pueblos de Oriente Medio- Filisteos

Todo lo que se escribió sobre el origen de los filisteos se limitó principalmente a especulaciones sobre las fuentes bíblicas.

Las fuentes extrabíblicas acerca de los filisteos se encontraron en Egipto; pertenecen al reinado del faraón Ramsés III, (1184-1153 a. C.), y los describen como parte de una coalición que conocemos como “Pueblos del Mar”. En el famoso texto de su templo funerario en Medinet Habu, se les denomina peleset, y han sido identificados como los filisteos de la Biblia porque la “proximidad onomástica hizo que pronto se aceptara que los peleset de los textos egipcios no eran más que los filisteos de los que habla la Biblia”.

Las excavaciones realizadas en las tres últimas décadas del siglo pasado proporcionaron elementos adicionales para la investigación de la procedencia de los filisteos, todos ellos correspondientes a su cultura material, como son las instalaciones de cocina, los hábitos alimentarios y otros aspectos de la etnicidad filistea, que apoyan el paradigma de una migración procedente del Egeo o de algún lugar del Mediterráneo oriental.

Los filisteos fueron un pueblo que se estableció en Canaán a principios del siglo XII a. C. procedente de algún lugar del Mediterráneo oriental y llevando consigo su cultura material. Son conocidos gracias a la Biblia desde hace siglos; de hecho, hasta una época reciente, ésta era la única fuente sobre ellos de la que disponíamos. Las historias al respecto relatadas en los libros del Antiguo Testamento han suscitado la atención de los hombres durante siglos: es el caso de la historia de Sansón y Dalila y de la de David y Goliat, entre otras, reflejadas en la pintura, la literatura, el teatro y, más recientemente, el cine.

Según referencias bíblicas, los filisteos son mencionados más de 250 veces. Pueden distribuirse en tres grupos correspondientes a tres períodos conectados con la historia de los israelitas, a los que se añade un cuarto grupo, dedicado a los profetas: el período de los patriarcas, el período de los jueces, el período de la monarquía unida y dividida y los profetas.

La primera referencia a los filisteos se halla en la llamada “Tabla de las Naciones”, donde se incluye una mención interesante del origen de los filisteos, situado en Kaftor, (nombre bíblico de la isla de Creta, de donde son originarios los filisteos, Dt 2, 23; Jr 47, 4; Am 9, 7).

Esta mención de los filisteos en esta época se ha visto como un anacronismo, de igual modo que la referencia incluida en el libro del Éxodo, donde se alude al camino de la tierra de los filisteos”, el que los hebreos no utilizaron cuando emprendieron el trayecto a la tierra prometida por mandato de Dios. En el mismo Éxodo, se señalan los límites de la tierra concedida a los hebreos, que comprende desde “el Mar Rojo hasta el mar de los filisteos, es decir, el Mediterráneo.

Formas de escritura

Hay indicios que los filisteos llevaron al Levante una escritura propia, proveniente de su lugar de origen, o bien adoptada poco después de su arribo a finales de la Edad del Bronce. Se han encontrado unos pocos artefactos filisteos con escritura que ha sido comparada con diversos textos de la Edad del Bronce egeo y chipriota, en especial, la escritura conocida como chipro-minoica, que se encuentra sin descifrar. La chipro-minoica es una escritura lineal que aún no ha sido descifrada. Fue utilizada durante la Edad del Bronce. Una de las inscripciones Chipro-minoica es una tablilla de arcilla encontrada en Enkomi y fechada en el año 1500 a.C. La inscripción misma recuerda a la Lineal A495. La escritura chipro-minoica tiene un poco más de cien signos, y por lo tanto debe ser un silabario, con un signo para cada posible sílaba.

La mayoría de los signos se encontraron en un cilindro de arcilla de Enkomi del siglo XIV a.C., con un total de 179.499. Otros fragmentos de cilindros proporcionaron 167 signos adicionales, mientras que los restos de dos tablillas de arcilla halladas en Ras Shamra, (Ugarit), proveyeron una importante prueba de la presencia de chipriotas en el Levante a finales de la Edad del Bronce. Las dos tablillas sumaron 32 signos más al repertorio. Además de cilindros y tablillas, también se encontraron inscripciones en otros objetos como bolas de arcilla, en Enkomi, Kition y Hala Sultan Tekke, que aportaron un buen número de signos 501, 359 en total 502. Las inscripciones se encuentran en 167 objetos diferentes, con un total de un poco más de 1.000 signos.

(Tablilla MY Oe 106, encontrada en Micenas en la “casa del vendedor de aceite”, de circa 1250 a.C. Museo Arqueológico Nacional de Atenas, Tablilla 7671.)

 

Migraciones filisteas

Para muchos investigadores, uno de los factores más importantes que desencadenaron el fin de la Edad del Bronce, y que también explicaría las primeras migraciones de los Pueblos del Mar, es el cambio climático, que se manifestó en prolongadas sequías, que, a su vez, se tradujeron en hambrunas. También cuentan textos históricos que relatan migraciones motivadas por sequías en el mundo antiguo. Por ejemplo, los relatados por Heródoto y  Estrabón.

Otro de los factores que pudieron propiciar la crisis fue el de las invasiones de extranjeros que interrumpieron las rutas comerciales internacionales, lo que alteró las economías que dependían de la importación de materias primas.

La teoría predominante es que Ramsés III después de derrotar a los Pueblos del Mar, permitió a los filisteos establecerse en la llanura costera sur de Canaán. Esta idea fue desarrollada por Gastón Maspero, que sostuvo en base del texto del Papiro Harris I, que los filisteos se instalaron en calidad de vasallos en ciudades de dominio egipcio.

“Yo he extendido mis fronteras de Egipto derrotando a quienes habían transgredido sus tierras. Aniquilé a los denyen en sus territorios, los tjeker y los peleset fueron hechos ceniza. Los sherden y los weshesh del mar fueron convertidos en inexistentes, saqueados de una vez y traídos como botín a Egipto, [siendo este tan numeroso], como la arena de la playa. Los confiné en fortalezas sometidas a mi nombre; numerosísimos eran sus mozos. Les cobré tributo anual a todos, en tejido y en grano de la hacienda y de los graneros”.

Alrededor del año 1200 a. C., con posterioridad al fin de la civilización micénica, los filisteos emigraron a la costa sur de Canaán procedentes del mundo egeo, culminando así con un pueblo emblemático gracias a las constantes batallas contra los israelitas. Fundiéndose con otras civilizaciones de los pueblos de Canaán.

Por: Marcelo José Alesso- Los filisteos: la emigración de un pueblo y su instalación en Canaán-Universidad Carlos III de Madrid.

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El Café en la tradición Beduina – Mucho más que una reunión de amigos

Los beduinos siempre tienen café preparado por si vienen invitados. Pero si el huésped no toma la taza y la coloca en el suelo, significa que necesita pedir un favor especial. En este caso, los beduinos le preguntarán de inmediato “¿qué podemos hacer por ti?”.

Beduinos, los Árabes más antiguos

Los beduinos son un pueblo de diez millones de personas repartidas a lo largo de Arabia Saudita, Jordania, Irak, Libia, Egipto, Palestina, Siria, Túnez, Argelia y Marruecos. O mejor dicho un conjunto de pueblos, ya que se trata de una sociedad dividida en numerosas tribus y clanes, muy a menudo enfrentados entre sí.

El origen remoto  se pierde entre las dunas del desierto. Sus raíces están en la Península Arábiga. Se trata de tribus nómadas que van dando tumbos por las arenas. Viven en jaimas que montan y desmontan. Éstas son de pelo de camello o de cabra y protegen tanto del abrasador sol del día como de las gélidas noches.

La tradición del Café

La tradición de preparar el café es una de las tareas más importantes en la comunidad beduina. El proceso de este significativo ritual comienza con el tostado de los granos de café en un sartén sobre el fuego. Según el tiempo de tostado, el café será más o menos fuerte. El segundo paso requiere de una buena molienda,  ayudado por un mortero. El sonido de la molienda invita a los que lo oyen a acercarse a tomar café. El café molido se coloca con agua en el fuego y, una vez que hierva, se vierte en una jarra de cobre en la que se añade cardamomo para darle un sabor especial. Se lleva de nuevo a hervir y, es entonces, cuando comienza la ceremonia de beber el café beduino.

Las tradiciones y los significados que los beduinos conocen perfectamente y son transmitidas de generación en generación a través del relato oral, cuentan con una infinidad de “rituales” cuyo significado debe ser comprendido a la hora de compartir un buen café. Sin esta  enseñanza se puede ofender gravemente al anfitrión.

El anfitrión se levanta sujetando la cafetera con la mano izquierda y las tazas con la mano derecha. La cantidad de huéspedes esperado para beber no define la cantidad de recipientes para el servido, sólo  habrá  dos, máximo tres, tazas para todos. Los huéspedes tienen que quedarse sentados, nada de tumbarse o recostarse porque eso se considera una falta de respeto a él y a su café. El orden en el que estén sentados es indistinto, el café siempre se empieza a servir por la derecha. Sólo si la persona que está más a la derecha le pide al anfitrión que le sirva primero al de la izquierda  puede cambiar el orden.

El café beduino pasa de la mano derecha del anfitrión, que sujeta la taza, a la mano derecha del huésped que la recibe. Debería estar caliente, de hecho, si no lo está es una ofensa a los invitados.

Los invitados no deben dejar  la taza en el suelo, que sería una ofensa para el anfitrión. Ésto, según sus tradiciones, dejarían entrever que se quiere tratar algún problema. Como sólo hay un par de tazas, el café se tiene que beber tan rápido como se pueda para que se siga sirviendo al resto de invitados, siempre en varios sorbos.

Una vez acabado, devolver la taza vacía al anfitrión, y éste  servirá otra taza. Si el invitado no quiere más, tienes que sacudir la muñeca de lado a lado con la taza, el anfitrión la tomará. Dar las gracias se vuelve un problema si el invitado dice “shúkran”, en vez de  “daima”, (el equivalente a “gracias”).

La primera de las tazas es para la hospitalidad. No se puede rechazar. Los beduinos se toman muy en serio el ritual del  café y que alguien lo rechace no está bien visto.

Un contrato de “seguridad”

La segunda es para la espada, que hace referencia a las tradiciones de hace cientos de años. Cuando viajaban, antiguamente, tenían que tener una espada para protegerse de robos, secuestros, para cazar animales y conseguir comida. El invitado se compromete así a  colaborar en la protección de la familia que  sirve el café. Si mientras está con ellos, la familia es atacada, tendrá que luchar a su lado. Si en cambio, es el invitado el que resulte atacado, la familia lo protegerá. De esta manera, con la aceptación de la segunda taza de café, se está pactando un  contrato de “seguridad”.

La tercera es para el estado de ánimo. Tomar la tercera taza es símbolo de importancia, de sabiduría. Una señal de que la reunión es agradable y se está a gusto.

No sacudir la taza después de la tercera taza es una falta de respeto. Pedir una cuarta taza es una ofensa. De querer beber una cuarta taza, debe esperarse a que todos los invitados beban y solicitarla en el momento en que la cafetera  vuelve al fuego. Allí comenzará nuevamente el ritual.

Todos los problemas se pueden solucionar con café. Los momentos en que el café se toma para arreglar el mundo son los únicos en los que se puede beber la cuarta taza sin que sea una falta de respeto.

Todo tiene solución con una taza de café

Tomar un café es algo más que sentarse a hablar en el mundo beduino. Los mayores de las familias, con sus acompañantes, van hasta la familia o tribu con la que existe un problema a tratar. En este caso, el anfitrión no comienza a servir el café por la derecha sino que agita las tazas hasta que los “invitados” señalen al más respetable de los suyos que es al que se sirve primero. Como la reunión es para tratar un problema, el mayor toma la taza con el café y la deja directamente en el suelo. El anfitrión devuelve la cafetera al fuego y pregunta por qué no bebe su café, a lo que se responde con la exposición del problema. Es aquí, con este gesto que se expone el problema por primera vez.

Al llegar a un acuerdo, el anfitrión dirá “bebe tu café” y tomando  la cafetera le servirá de nuevo, hasta las tres tazas.

Las reuniones pueden durar horas. Ninguno de los “invitados” puede aceptar nada de los anfitriones. Llevan su propio agua para beber en el caso de que la necesiten. Si alguno, no sólo el más respetable, bebe algo de los anfitriones se rompe la negociación y hay que volver a empezar desde el principio otro día.

Al igual que en el caso anterior, la taza de café beduino acaba en el suelo. A la pregunta “por qué no bebes mi café” se responde con la petición de la mano. No hay sí, ni no como respuesta. En el caso de que se acepte, el anfitrión dirá: “bebe tu café”.

Hace siglos, cuando había luchas y guerras entre tribus, se servía una cuarta taza. Su significado era que, quien la bebiera, se comprometía a cumplir con una misión de sangre, normalmente matar a alguien de la tribu rival. En el caso de que no lo consiguiera, perdía todo su status en la tribu, desde su familia a sus posesiones, y se convertía casi en un esclavo. Sólo podía recuperar lo perdido si cumplía con su cometido.

Con información de Salta conmigo

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El árabe coloquial, (dialectal) – El árabe dialectal palestino

El sheij Mohsen Ali, excelente profesor de idioma árabe.

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El árabe coloquial, (el dialectal).1

Para poder entender la relación entre el árabe estándar moderno y el árabe hablado es importante entender el concepto de diglosia. Charles Ferguson (1959) 2, el creador del término, define diglosia, (literalmente “dos lenguas”), como la situación que se crea cuando además de los dialectos primarios de una lengua existe otra forma altamente codificada que sirve para entender gran cantidad de literatura muy respetada por los hablantes de la lengua. Además del árabe. Podemos encontrar ejemplos de diglosia en la coexistencia del latín escrito y las lenguas romances habladas como el francés, el italiano o el español. Mientras que el árabe estándar moderno es la forma definitiva de escritura en árabe, existen multitud de dialectos arábigos.

El árabe dialectal, en toda su diversidad, es la auténtica lengua materna de los árabes. Se utiliza en el ámbito doméstico, en la conversación informal entre naturales de una misma área dialectal y en la canción y la poesía populares. Hay diversos dialectos del árabe vulgar o coloquial, pero varían bastante según el lugar de donde procedan sus hablantes. Por un lado, estos dialectos locales pueden ser muy parecidos entre sí mismos. Por ejemplo, los árabes de Jordania, Palestina, Siria y Líbano se entienden entre ellos sin muchas dificultades.

Pero por otro, pueden ser muy diferentes, dificultando de esta manera la comunicación entre los habitantes de algunos países árabes. Un árabe de Levante no puede tener una conversación sostenible en su variante dialectal con un marroquí por ejemplo (Elihay, 2007: 1) 3

Los dialectos del árabe coloquial son generalmente sólo lenguas habladas. Los árabes usan la lengua coloquial en todas sus interacciones diarias, pero si se encuentran en una situación que exige mayor formalidad usarán el árabe estándar moderno. En las partes del mundo donde se habla árabe prevalece las siguiente situación: existe una lengua coloquial, la que se habla normalmente y la que los hablantes aprenden como su lengua materna, y el árabe estándar moderno basado en el clásico o coránico.

La clasificación de los dialectos árabes en función de las regiones geográficas según Nydell (2006)

Estos dialectos difieren del árabe normativo y también lo hacen entre sí en pronunciación, vocabulario y gramática; por lo general, reciben el mismo nombre de las grandes áreas geográficas que lo hablan, así se clasifica como norteafricano, egipcio, y del golfo árabe. 4 Dentro de estas grandes clasificaciones, también hay diferencia entre los hablantes urbanos, rurales y nómadas. Cabe señalar que es imposible vivir en un país árabe y comunicarse con sus habitantes sin saber hablar el coloquial local. (Elihay, 2007: 1)

Clasificación de los dialectos árabes según Xavier Conde. 5
• Árabe Occidental: El Magrebí, El Sahariano Y El Maltés

La zona occidental comprende todo el norte de África excepto Egipto y Sudán. Los dialectos magrebíes están más evolucionados que los orientales, y en ellos las influencias sustráticas son mayores. Distinguimos entre magrebí y sahariano, porque los dialectos hablados en ambas zonas son muy distintos. Los segundos resultan incomprensibles para el resto de la Arabofonía. El maltés evolucionó mucho más independientemente con claras influencias italianas, resultando un idioma semítico pero con infinidad de elementos románicos; es un caso parecido al del inglés, idioma germánico pero claramente marcado por las influencias románicas, (sobre todo francesas).

• Árabe Oriental: El Egipcio, El Levantino El Iraquí Y El Saudí

La zona oriental comprende el resto de la Arabofonía, desde Egipto y Sudán hasta toda la zona asiática de Oriente Medio y la Península de Arabia. Sus dialectos se mantienen más cerca del árabe clásico porque su evolución ha sido menor. Cabe destacar que el árabe egipcio y levantino, (Siria, Palestina, Jordania, Líbano) son casi idénticos, sin apenas problemas de comprensión entre sus hablantes. El árabe iraquí, aún cercano a los dos dialectos anteriores, ya tiene puntos en común con el árabe de la Península Arábiga, donde el habla de Yemen tiene características propias.

Una frase en árabe en distintos dialectos

El árabe dialectal palestino. 6

El árabe palestino, también llamado árabe coloquial palestino o 3ámeyyah es el conjunto de variedades del árabe dialectal habladas tanto en Palestina como en la diáspora en Jordania, Siria, Líbano y otros sitios, que presentan multitud de rasgos comunes que las diferencian de otros dialectos del árabe. El árabe palestino pertenece a la familia del árabe de Levante, (Nydell, 2006, 217), uno de los principales grandes grupos de variedades orales de la lengua árabe. Este dialecto comparte las características generales de todas las variedades de árabe en cuanto a formación de palabras por flexión interna, tiempos verbales, estructuras sintácticas básicas, (Elihay, 2007: 2).

Pero al mismo tiempo, lleva varias ventajas sobre otros dialectos como el egipcio, el sirio o el libanés, (Elihay, 2007: 2). El acento en el árabe palestino es casi idéntico al del árabe clásico, (caso que no se repite en el coloquial egipcio por ejemplo), mientras las vocales son muy parecidas a las del árabe estándar. Por otro lado el vocabulario palestino es tan amplio que abarca muchas de las palabras comunes de los dialectos vecinos, por ejemplo: lissa / ba3d = aún; zayy / methel = igual o como; bardo / kamán = también. Este fenómeno significa que estudiar el árabe palestino es una herramienta eficaz para comunicarse por Oriente Medio.

Los rasgos fonológicos del dialectal palestino

Por M. Sharab (UGR).


Notas:
  1. Véase también Haak, Martine; De Jong, Rudolf & Versteegh, Kees. (2004): “Approaches to Arabic dialects”. A Collection of Articles presented to Manfred Woidich on the Occasion of his Sixtieth Birthday. Boston: Brill Leiden; Corriente, F. (2008): Manual de dialectología neoárabe / Federico Corriente, Ángeles Vicente (eds.); con la colaboración de F. Abu-Haidar, J. Aguadé… [et al]. Zaragoza: Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo, 2008; Dialectología Arabica. (1995): A collection of articles in honour of the sixtieth birthday of Professor Heikki Palva. Helsinki: Finnish Oriental Society, 1995. ; Ingham, Bruce. (1997): Arabian diversions: studies on the dialects of Arabia. Londres: Ithaca Press, 1997; Mitchell, T. F. (1985): Colloquial Arabic. New York: Hodder and Stoughton; De Leacy O’leary, D.D. (1986): Colloquial Arabic. London: Routdelege & Keagan Paul.
  2. Ferguson, Charles A. (1959): “Diglossia”. Word 15.325-40.
  3. Elihay, J. (2007): The Olive Tree Dictionary, a Transliterated Dictionary of Conversational Eastern Arabic. (Palestinian). Minerva.
  4. Véase Brage González, Francisco Javier (1988): Estudios sobre el vocalismo en los dialectos árabes. González. Madrid: Instituto Hispano-Arabe de Cultura.
  5. Frías Conde, Xavier: “Algunos Paralelismos Evolutivos Entre El Árabe Vulgar Y Las Lenguas Románicas”.
  6. Entre los estudios más destacados sobre el dialecto palestino destacamos los siguientes: Shahin, Kimary N. (2000): Palestinian Rural Arabic (Abu Shusha dialect). 2nd ed. University of British Columbia. LINCOM Europa.; A. Rice, Frank (1998): Eastern Arabic-English, English-Eastern Arabic: dictionary and phrasebook for the spoken Arabic of Jordan, Lebanon, Palestine/Israel and Syria. New York: Hippocrene Books.; Haddad, Elias N. (1909): Manual of Palestinian Arabic. Jerusalem: Syrisches Weisenhaus.; R. L. Cleveland. (1967): “Notes on an Arabic Dialect of Southern Palestine”, en: Bulletin of the American Society of Oriental Research 185 (1967), pp. 43-57; Halloun, Moin (2000): A Practical Dictionary of the Standard Dialect Spoken in Palestine. Bethlehem University. ; Halloun, Moin (2003): Spoken Arabic for Foreigners. An Introduction to the Palestinian Dialect. Vol. 1 & 2. Jerusalem. Bauer, Leonard. (1926): Das palastinishce arabisch. Die dialekte des Städes und des Fellachen, Leipzig; Blanc, Haim. (1953): Studies in North Palestinian arabic, Jerusalem; Frank A. Rice Y Majed F. SA·ID. (1953): Jerusalem Arabic. Georgetown University Press, Washington; Rice y Sa·id. (1960): Eastern Arabic. An Introduction to the Spoken Arabic of Palestina, Syria y Lebanon, Kjayat·s, Beirut; Erkki Salonen, (1979-1980): Zum arabischen dialect von Gaza, 2 vols., Finnish Oriental Society, Helsinki; H, Nahmad y C. Rabin, (1951): Everyday Arabic: conversations in Sirian and Palestinian Arabic, J. M. Dent and sons Lts, Londres.

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