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Algodón, un vocablo árabe

Tras la cosecha del trigo, mientras termina de secarse el girasol, han comenzado a florecer en nuestra comarca los campos de algodón. La superficie de estos campos se ha reducido mucho en los últimos años, seguramente debido a que el cultivo del algodón es insostenible en las actuales coyunturas, al requerir demasiada agua cada vez más escasa, demasiado abono cada vez más caro y también demasiados pesticidas cada vez mejor controlados.

El algodón, cuyo nombre deriva del árabe al-qutn, está profundamente ligado a la cultura de los países del sur. En Europa se cultiva principalmente en Grecia y en España. Se cultivaba en Al-Ándalus hace más de 700 años. Los andaluces de entonces sembraron el algodón y otras plantas como el arroz, la caña de azúcar, las sandías, las berenjenas, los naranjos, los limoneros y las palmeras datileras. Con estas plantas, desconocidas en aquella época a este lado del Mediterráneo, los árabes trajeron también nuevas técnicas, nuevos usos y nuevos saberes, modelando con sus ambiciones y sus sueños los paisajes y las costumbres que hoy perviven en la Andalucía rural.

Reconocer a los árabes sus contribuciones a nuestra cultura es recordar una evidencia: vivimos en una región mestiza a la vez europea y africana. Todos nuestros ancestros deberían ser glorificados equitativamente.

Por Juan Manuel López Muñoz
Con información de La Voz del Sur

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Magreb: Topos, policías del camuflaje

Policías de paisano listos para mezclarse entre los grupos radicales en una protesta en Barcelona Pedro Armestre afp

Los agentes infiltrados se introducen en células yihadistas, grupos de ultraderecha y extrema izquierda, bandas de narcos… A los más implicados en la lucha antiterrorista se les busca un destino cómodo si son descubiertos. Se mueven en un terreno resbaladizo. «No tienen bula para infringir la ley».

Como esos animales que se mimetizan con el entorno, hay policías y agentes secretos que se camuflan en las bandas criminales y se funden y confunden con delincuentes de toda laya. En los años de plomo de ETA, lograban infiltrarse en los comandos terroristas. Ahora, cuando las células yihadistas han tomado el testigo del horror, los topos del siglo XXI hablan el dialecto del árabe que se usa en el Magreb, suelen ser musulmanes y tienen un profundo conocimiento de las costumbres y la cultura islámicas. En estos territorios hostiles y reservados, España tiene una valiosa experiencia acumulada tanto en el combate contra ETA como en el esclarecimiento de la trama que perpetró la matanza del 11-M.

Hay que, sin embargo, alega que se han cometido errores de bulto. Frente a lo que cuentan las películas, adentrarse en el seno de una organización delictiva no es una tarea que se realiza de un día para otro. Exige una preparación y una logística cuidadosas. El alcance de la presencia de las fuerzas de seguridad del Estado en los grupos islamistas radicales es un secreto guardado bajo siete llaves. Lo que sí se sabe es que cuando son descubiertos, los funcionarios policiales son retirados y enviados a destinos más cómodos y menos expuestos. A mediados de los años 90, la Policía logró entremeter en el ‘comando Donosti’ a una agente encubierta. Cuando después de mucho tiempo ETA se percató, la funcionaria se esfumó. Fue destinada a una embajada. Gracias a un trabajo que duró siete años, el grupo fue desarticulado y capturados Sergio Polo y Kepa Etxebarria. Fue ella quien trasladó en su coche a los dos etarras a una cita que era en realidad una trampa. Los terroristas fueron apresados el 10 de marzo de 1999, según un reportaje publicado en su día por la revista de la izquierda abertzale ‘Ardi Beltza’ y que avalan fuentes policiales.

Un caso parecido lo protagonizó un policía nacional que trabajó en la lucha contra ETA. Logró hacerse uña y carne con algunos etarras, a los que engañó haciéndose pasar por carnicero. Aquel mostrador de chuletones y ‘txistorras’ era la tapadera. «Cuando se quemó, se le buscó acomodo como profesor en la Academia de Policía de Ávila», desliza un agente del cuerpo. «No es igual la protección a posteriori que se da a un funcionario infiltrado en ETA que a uno metido en un grupo de guarros [okupas]», explica. Sobra decir que el primero se juega más el tipo. «Si los malos levantan al infiltrado, se le retira rápidamente de la operación. El afectado adopta un perfil bajo, patrulla por la calle o cambia de destino», sostiene una fuente cercana al Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Identidad falsa

«Muchos agentes antiyihadistas son reclutados en las comisarías de Policía de Ceuta y Melilla»

Desaparecida ETA, la prioridad la constituye ahora el control de los afectos al Estado Islámico. Las fuentes consultadas coinciden en que traspasar el cerco con que se dotan los miembros de las redes yihadistas locales es muy difícil. Puede hacerse de dos maneras: bien pagando a un confidente, al que se retribuye con dinero de los fondos reservados; bien introduciendo a un agente en un grupúsculo. «Los agentes antiyihadistas que ejercen de espías son reclutados en las comisarías de Policía de Ceuta y Melilla. Se les pide que dominen bien el dariya, el dialecto del árabe que se habla en el Magreb, y que sean musulmanes. Y se les proporciona una identidad falsa y un trabajo acorde con el ambiente en que se van a desenvolver. Puede ser un empleo de barrendero o un mecánico de taller», dice un agente veterano, buen conocedor de la lucha antiterrorista.

A raíz de los atentados islamistas del 11 de marzo de 2004 en Madrid contra los trenes de cercanías de Renfe, se recabó mucha información, incomprensible muchas veces, porque los terroristas hablaban en dariya. Por eso se tuvo que recurrir a un buen puñado de traductores y policías procedentes de las ciudades españolas en el norte de África.

Este funcionario, que no se prodiga en halagos hacia la cúpula policial, cree sin embargo que las fuerzas de seguridad españolas tienen mucho que enseñar a los cuerpos policiales europeos en lo que atañe al combate contra los fanáticos del islam. «Por desgracia, el combate contra ETA ha sido una buena escuela».

No piensa lo mismo una fuente que estuvo vinculada a los servicios secretos. A su entender, últimamente se han producido algunos yerros inadmisibles. Este ex agente del CNI se refiere, por ejemplo, a la ‘operación Serkan’, una actuación contra una célula yihadista en Madrid de la que se decía estaba preparada para atentar en Navidad de manera inminente. Un policía se introdujo en el grupo. La investigación policial fue desacreditada de forma contundente por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz. En uno de los vídeos incautados, se ve a un extremista con el torso desnudo. «Un islamista jamás aparece mostrando la piel del pecho, está estrictamente prohibido. Se nota enseguida que está tomando el pelo a los agentes. Hasta en los vídeos que graba el ISIS en la guerra de Siria y que muestran cadáveres destrozados se pixela la piel si la barriga o el pecho están al descubierto». Esto mueve al exagente de la inteligencia española a pensar que el grado de penetración de la policía y la Guardia Civil en las redes yihadista es deficiente.

Pese a que los peligros que entraña ser descubierto, pertenecer a la Brigadas Provinciales de Información supone engrosar la élite policial. Es un buen lugar para ascender y recibir medallas.

Más pasivo que activo

El terreno en el que se mueven los topos es resbaladizo. No conviene que el infiltrado aporte ideas a los criminales que, luego, revisadas por un magistrado, puedan ser interpretadas como una inducción al delito. «Es necesario ser más pasivo que activo. Una técnica a la que recurre el infiltrado con frecuencia es repetir los argumentos que emplean los demás. Un agente encubierto no tiene bula para infringir la ley», aducen fuentes próximas a los servicios secretos. Vuelta a la ‘operación Serkan’, tumbada por el juez Pedraz. Por ser demasiado incitador, un agente encubierto se hizo pasar por traficante de armas y vendió a los acusados de yihadismo el cargador de un Kalashnikov. Pedraz dejó a todos los detenidos en libertad por entender que la Policía había inducido a cometer un hecho ilícito.

Pero donde especialmente han demostrado su habilidad los agentes españoles es en la vigilancia de los narcos que operan en Galicia y la Costa del Sol. Y eso que los traficantes cuentan entre sus huestes con un buen número soplones. En fuentes policiales goza de cierta reputación una funcionaria que se hizo pasar por chica de compañía y que obtuvo abundante información. «Lo hizo además sin acostarse con nadie. Cuando se reveló su verdadera identidad, pronto fue apartada y destinada a labores de documentación», apunta un compañero de la agente.

La Policía cree que los grupos de extrema izquierda, como okupas y grupúsculos cercanos a los independentistas abertzales, están menos vigilados que los de ultraderecha. Los primeros son más numerosos, mientras que los segundos tienen una predisposición innata a confiar en las fuerzas del orden. «Infiltrarse en la extrema izquierda es fácil. «Basta con no lavarse, hacer que fumas porros y llevar pendientes», dice una fuente que, como todas las que salen en este reportaje», pide el anonimato. Sin embargo, no suscribiría esta opinión el agente que fue descubierto en la protesta ‘Rodea el Congreso’. Cuando se percataron de su identidad, los manifestantes le agredieron y perdió un 30% de la visión en un ojo.

Por Antonio Paniagua
Con información de Hoy

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Camarón de la Isla sigue brillando tras cumplirse 25 años de su muerte

El mundo del flamenco vive este mes uno de sus momentos más tristes. Hace 25 años, (el 2 de julio de 1992), fallecía su mito más grande, José Monje Cruz, Camarón de la Isla.

Más allá de la tristeza por la pérdida tan prematura de un cantaor que revolucionó el flamenco y lo hizo universal, la conmemoración del 25 aniversario de la muerte de Camarón de la Isla se convierte en una oportunidad para celebrar su legado y poner en valor a una figura que sigue siendo una referencia para todo el flamenco.

Localidades como San Fernando y La Línea de la Concepción (Cádiz), donde nació y vivió el cantaor, y Madrid son, especialmente, las que más le rememoran.

San Fernando ha declarado este 2017 como el año Camarón. Canal Sur Televisión estrenó “Camarón Revolution”, una producción de cuatro capítulos y género documental. También en su ciudad natal se recoge la exposición “25 años sin Camarón. Leyenda infinita”, integrada por una treintena de imágenes del archivo gráfico de la Agencia Efe y que permanecerá hasta el 25 de agosto en el centro comercial Bahía Sur.

El Ayuntamiento organizó una ofrenda floral en el mausoleo de José Monje en el cementerio, en una jornada que se cerró con un concierto gratuito de Arcángel y José Mercé. “Abordamos esta efemérides lejos de toda pena. Lo hacemos desde la ilusión y la constancia de que el arte de José permanece más vivo que nunca gracias a su legado”, ha señalado Fran Romero, teniente de alcaldesa de San Fernando, una ciudad que, tras recuperar la casa natal del cantaor, tiene en proyecto construir un Museo sobre su vecino más universal.

En La Línea de la Concepción, ciudad a la que Camarón se trasladó cuando en 1976 se casó con Dolores Montoya, La Chispa, también el recuerdo del cantaor aflora estos días. El Museo Cruz Herrera de La Línea expuso “Camarón Vive. 25 años”, producida por el Instituto Andaluz del Flamenco y que, a través de distintos paneles con fotografías, muchas de ellas inéditas, recorre cinco ejes temáticos de su carrera y de su vida: “Pasión por el toreo”; “Camarón y Paco de Lucía”; “La Chispa de Camarón”, con imágenes con su mujer Dolores Montoya, y “Leyenda musical”.

Madrid, otro de los principales escenarios vitales de la leyenda del cante, también ha conmemorado el 25 aniversario de su muerte. Sus dos hijas, Gema y Rocío, y su hijo Luis Monje han rendido homenaje, las dos primeras al cante y el segundo a la guitarra, en un concierto ofrecido en el Centro Conde Duque. La cita, (con entradas que se agotaron inmediatamente), ha servido además como presentación oficial del grupo que han formado sus herederos.

Desde distintos rincones ligados al genio quedará así patente que, 25 años después de su muerte, la leyenda y el duende de Camarón de la Isla siguen brillando en el universo y el corazón del flamenco.

Pura magia y alma

Nació en San Fernando (Cádiz) en 1950. Su nombre artístico procede del color rubio de su pelo aunque era gitano Cantaor. Desde muy pequeño cantaba en las ventas cercanas a San Fernando, especialmente la Venta Vargas y en fiestas privadas. A los 16 años se hace profesional con las compañías flamencas de Miguel de los Reyes y Dolores Vargas. Tras una temporada en el tablao de Torres Bermejas (Madrid), graba su primer disco con la guitarra de Paco de Lucía. Su impacto en la música flamenca permitió que fuera contratado para actuar en los festivales flamencos andaluces más importantes como primera figura.

El 3 de julio de 1992 la noticia de su fallecimiento copaba las portadas de las principales cabeceras del país. Se marchó de forma repentina a causa de un cáncer de pulmón dejando un hueco insustituible en nuestra cultura. Su estilo personal, su magia, su alma y su sutileza hacen que Camarón de la Isla aún siga brillando.

Con información de El Imparcial

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