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Árabes al Mundial de Fútbol Rusia 2018

Liga árabe de fútbol

La Copa Mundial de Fútbol, Copa del Mundo o Mundial, o Copa FIFA del Mundo, cuyo nombre original fue Campeonato Mundial de Fútbol, es el torneo internacional de fútbol masculino a nivel de selecciones nacionales más importante del mundo. 

Este evento deportivo se realiza cada cuatro años desde 1930, con la excepción de los años 1942 y 1946, en los que se suspendió debido a la II Guerra Mundial. 

La Copa Mundial de Fútbol de 1930 fue la primera edición del campeonato mundial de fútbol  organizado por la FIFA. Se desarrolló en Uruguay entre el 13 y el 30 de julio de 1930. La FIFA decidió entregar la organización del torneo a Uruguay en conmemoración del centenario de la Jura de la Constitución, que la nación celebraba durante julio de ese mismo año, entre otros motivos. En el torneo, participaron 13 selecciones nacionales 

La II Copa Mundial de Fútbol se desarrolló en Italia entre el 27 de mayo y el 10 de junio de 1934. Para este torneo treinta y cuatro asociaciones solicitaron participar, por lo que esta vez se realizaron eliminatorias para determinar las dieciséis selecciones participantes. Sólo participaron cuatro seleccionados no europeos: Argentina, BrasilEstados Unidos y Egipto, que fue la primera selección africana en participar del certamen.


Rumbo al mundial de Rusia

Con la clasificación de Egipto y la suma de Túnez y Marruecos, son tres los representantes del mundo árabe en la copa. Arabia Saudita se suma al cuarto país árabe que representa esa región en el mundial de fútbol 2018 con sede en Rusia.

Por primera vez en la historia África solo suma dos países de población negra. Senegal y Nigeria.

Egipto, siete veces campeón continental vuelve al mundial después de 28 años.

Marruecos se aseguró un lugar al vencer 2-0 a Costa de Marfil en un partido que definió el primer lugar del grupo C.

Por su parte Túnez, en un empate que le permitió el ingreso a este campeonato mundial frente a Libia, Integrando el grupo A dejando a fuera del torneo a Congo.

Las clasificaciones de Marruecos y Túnez representaron un cambio de dirección en el fútbol africano. Tres selecciones de África representadas en este mundial, más que cualquier otra región por primera vez desde 1986.

Un quinto país que en parte posee lengua y cultura árabe es Irán, que clasificó primero en el Grupo A de Asia, sin embargo no se considera como un país árabe.

Seleccion de fútbol Túnez 2018

TÚNEZ

Túnez  encabeza la jerarquía africana. Se mantuvo invicto en el camino hacia Rusia 2018. Los hombres de Nabil Maaloul obtuvieron 4 victorias y 2 empates en la liguilla decisiva, y comenzaron la fase de clasificación para la Copa Africana de Naciones 2019 con un triunfo sobre Egipto.

Las Águilas de Cartago debutaron en las Copas del Mundo en Argentina 1978, donde causaron sorpresa al vencer a México por 3-1, un seleccionado acostumbrado a jugar el gran torneo, aunque hasta la fecha no han logrado superar la primera ronda. Jugaron aquel partido, (el único triunfo de su historia), con una casaca roja con detalles blancos. Regresaron en 1998, ya con los dos motivos actuales. En ese mismo torneo, también consiguieron un empate a 0 con Alemania Federal, campeón defensor. Tras esto, les tomó 20 años para regresar a una fase final, al participar en Francia 1998 y luego en Corea del Sur y Japón 2002. Túnez también clasificó a Alemania 2006 y a Rusia 2018.

A nivel continental, Túnez fue campeón de la Copa Africana de Naciones en 2004, cuando fueron anfitriones del torneo, lo que les dio el derecho a participar en la Copa FIFA Confederaciones 2005 en Alemania donde quedaron en primera fase.

Egipto

La civilización egipcia dio grandes aportes a la historia de la humanidad desde la arquitectura y la matemática hasta los cosméticos y la tecnológica. Pero también hay una contribución al deporte, especialmente al fútbol.

En el siglo III a.C. en el país africano jugaban con un pelota hecha a base de papiro, paja o palma, cubierta con cuero o tela, como parte de un rito de fertilización. Esta actividad consistía en quitar el balón al rival, haciéndolo montado en la espalda de un compañero. El juego se realizaba con la mano, algo muy similar a lo que hoy conocemos como el balonmano.

Esta teoría se suma a otros posibles orígenes del fútbol, que lo ponen en Grecia, China y América Central. Sin embargo, como hoy es este deporte con su reglas y esquema de juego se estableció en las escuelas en Inglaterra durante el siglo XIX.

La historia pone a Egipto como uno de los países donde se empezó a gestar el fútbol, más de dos mil años después el equipo africano está por jugar su tercer Mundial, con Salah como gran referente y con un amistoso ante Colombia en el camino, antes de llegar a Rusia.


Reseña histórica

El 28 de agosto de 1920 fue el primer partido internacional de Egipto a nivel de selecciones, ante Italia en Bélgica sufrió una derrota por 2-1 y ahí comenzó su historia, que en Mundiales no es muy rica pero que en África si lo es.

Egipto solo ha participado en dos Copas del Mundo, Rusia será la tercera. En 1934 hizo parte del Mundial en Italia pero no pasó de primera ronda, en octavos perdió ante Hungría y en su primer partido se fue eliminado tras perder 4-2. Luego volvió en 1990, (nuevamente en Italia), el equipo quedó en el grupo F, junto con Inglaterra, Irlanda y Holanda. En ese torneo empató dos partidos y perdió otro, terminó último del grupo y se fue con un solo gol anotado.

La contra cara de lo hecho en los Mundiales es lo que ha conseguido en la Copa Africana de Naciones. Es la selección con más títulos, 7 en total, aunque el torneo de 1959 lo jugó en conjunto con Siria bajó el nombre de República Árabe Unida. Las otras victorias las consiguió en 1957, 1959,1986, 1998, 2006, 2008. Egipto supera en copas a Camerún (5) y Ghana (4).

Selección de fútbol de Arabia Saudita 2018

ARABIA SAUDITA

En Rusia jugarán su quinto Mundial. Luego de estar presentes en forma ininterrumpida entre 1994 y 2006, se quedaron afuera para 2010 y 2014. Su mejor actuación fue llegar a octavos en Estados Unidos 1994.

La selección de fútbol de Arabia Saudita, (árabe: منتخب المملكة العربية السعودية لكرة القدم‎), es el equipo representativo del país en las competiciones oficiales. Su organización está a cargo de la Federación de Fútbol de Arabia Saudita, perteneciente a la AFC.

Se puede decir que es uno de los equipos más fuertes de Asia, ya que ha ganado en tres ocasiones la Copa Asiática. Su país había organizado la primera Copa FIFA Confederaciones en 1992. Llegó a ser subcampeón perdiendo con Argentina. Su mejor actuación internacional la tuvo en la Copa Mundial de Fútbol de 1994 al clasificar a octavos de final, siendo hasta ahora el único país árabe asiático en llegar a esa instancia y junto a Marruecos y Argelia, de los árabes en general. Pero en las ediciones posteriores solo tuvo una decepcionante actuación cayendo en primera ronda como en la Copa Mundial de Fútbol de 2002 que en su partido inaugural, cayó 0:8 con Alemania, siendo el inicio de lo que a la postre fue el último lugar del Mundial de Fútbol, sin anotar ni un solo gol.

Arabia Saudita es uno de los 32 clasificados a Rusia 2018. Los ‘hijos del desierto’ regresan a la Copa del Mundo después de no haber participado en las anteriores dos citas mundialistas.

El delantero Mohammed Al-Sahlawi es la gran figura de la selección saudita. Llega a la Copa del Mundo con la madurez que otorga los 30 años de edad y con el aval de ser el máximo anotador de la zona asiática con 16 dianas. Es el delantero titular del Al-Nassr saudita, donde juega desde 2009.

Un millonario árabe, Wafaa Zawawi, regaló 22 autos marca Volvo de lujo para los futbolistas de la selección por su enorme participación. Los jugadores habían ganado 25,000 dls y un Mercedez Benz por haber llegado al mundial.

En el mundial de 1998, el jugador más importante de la seleccion,  Sayeed Al-Owairán, fue encontrado bebiendo y con varias mujeres justamente en el Ramadán, mes sagrado para los musulmanes, un delito grave que le valió la cárcel, sin embargo, fue perdonado solo para que jugara el mundial de Francia, ya que era el ’10’ y la figura del equipo.

Arabia se convirtió en el primer equipo en despedir a un técnico en pleno mundial. Sucedió en 1998 cuando el entrenador brasileño Carlos Alberto Parreira, perdiera sus primeros dos partidos de fase de grupos, cosa que al Príncipe de Arabia no le gustó y lo mandó sustituir.

En el mundial de Alemania 2006, los árabes protestaron, después de conocer que una empresa de cerveza entregaría un premio al jugador del partido. “Nuestros jugadores no aceptarán ningún premio que tenga que ver con bebidas alcohólicas”. Cosa que no sucedió porque ninguno de sus jugadores fue seleccionado el mejor jugador del partido.


Marruecos

Con otros ocho futbolistas nacidos en otros países, la selección de Marruecos es el combinado nacional que más extranjeros tendrá en sus filas en el Mundial de Rusia 2018. De acuerdo con la FIFA y el CIES Football Observatory, los miembros del equipo con doble nacionalidad representan un 61,5% de los futbolistas del combinado marroquí, una diferencia considerable sobre la selección de Senegal, segunda en la infografía de Statista, que cuenta con un 39,4% de jugadores que no nacieron en su territorio.

Marruecos consiguió la clasificación al Mundial de Rusia 2018 tras superar (0-2) a Costa de Marfil en Abiyán.

La Selección de fútbol de Marruecos es el equipo representativo del país en las competiciones oficiales, pertenece a la FIFA y a la CAF. Es considerada una de las mejores selecciones de África, ganando una Copa Africana de Naciones en el año 1976.

La selección ha participado en 5 mundiales de fútbol (1970),(1986),(1994),(1998) y (2018), se destaca su participación en la Copa Mundial de Fútbol de 1986, cuando logró ser el primer país árabe y africano en pasar a los octavos de final.

Disputó su primer partido oficial frente a Iraq, partido que terminó empatado 3:3. Su primera participación a nivel internacional fue en los Juegos Olímpicos 1964 donde se ubicó en el Grupo B y debutó perdiendo 0:6 frente a Hungría, lo que corresponde a la derrota más abultada en toda su historia. Su segundo partido nuevamente acabó en derrota, esta vez 1:3 frente a Yugoslavia, quedando último del grupo y sin ningún punto.

A mediados de la década del setenta, Marruecos se adjudicó la Copa Africana de Naciones 1976 donde comenzó empatando 2:2 frente Sudán. La selección de Marruecos se coronó campeona por primera vez de la Copa Africana de Naciones.

En la Copa Africana 1980, Marruecos comenzó empatando 1:1 contra Guinea. En semifinales cayó derrotado 0:1 frente a Nigeria. En la final por el tercer lugar superó por 2:0 a Egipto. Después de 16 años, los Leones del Atlas regresaron a los mundiales durante la Copa Mundial de Fútbol de 1986 siendo emparejados en el grupo F junto a Polonia, Portugal e Inglaterra. Cerraron la fase de grupos logrando una histórica victoria de 3:1 sobre Portugal, avanzando a la siguiente fase como líderes de grupo. Ya en octavos de final enfrentaron a Alemania Federal, partido que terminaron perdiendo por la mínima. Marruecos se convirtió en el primer equipo africano en lograr pasar a la segunda fase de un Mundial. Dos años después, organizó la Copa Africana de Naciones 1988 integrando el grupo A. Pasó a semifinales como primero del grupo, donde le tocó enfrentar a Camerún, siendo derrotado por 0:1. En el partido por el 3° lugar, Marruecos empató 1:1 con Argelia, aunque en los penales cae derrotado por 3-4.

Los Leones del Atlas formaron parte de la Copa Mundial de Fútbol de 1994, pero no pudieron superar la primera ronda tras conceder tres derrotas

Marruecos tuvo una participación destacada en la Copa Africana de Naciones 2004 en la cual debutó superando por la cuenta mínima a Nigeria. Sin embargo en la final los marroquíes desperdiciaron la oportunidad de hacerse con su segundo título al perder 1:2 frente al local Túnez.

En las eliminatorias al Mundial, no pudo clasificarse ni a Corea-Japón 2002 ni a Alemania 2006.

En la copa africana 2010, Marruecos no pudo superar la primera fase. Posteriormente fue destituido durante el proceso de clasificación a la Copa Africana de Naciones de 2013, tras una derrota ante Mozambique.

Marruecos estaba elegido para albergar la XXX edición de la Copa Africana de Naciones, siendo la segunda vez que organizaría el certamen después del torneo de 1988. Sin embargo, debido a la solicitud de las autoridades marroquíes a la CAF para aplazar dicho torneo por temor al brote de ébola generado en 2014 para una fecha indefinida, se le retiró el derecho a organizar y a participar del torneo. ​

El día 11 de noviembre de 2017, la selección logra clasificar a la Copa Mundial Rusia 2018 tras vencer 2:0 a Costa de Marfil, logrando quedar primera de su grupo de eliminatorias en donde se encontraban selecciones como Gabón, Mali y Costa de Marfil. Marruecos estuvo  20 años sin asistir a un Mundial desde su última aparición en 1998.

Con información de El Heraldo

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El nuevo rostro del enemigo – Metamorfosis de los videojuegos

Captura de pantalla del juego Call of Duty: Black Ops II donde se muestra un grupo de muyahidines interrogando a un militar. Todos ellos vestidos de manera tradicional y con barbas

Sana Helwâ, (Feliz Cumpleaños), David!

Los terroristas son los nuevos rusos. El enemigo de todos. Cualquiera que haya visto una película de acción en los últimos 15 años lo habrá notado. Pero no cualquier terrorista, no. Para entrar dentro del ideal terrorista de la cultura popular actual occidental ha de tener dos rasgos definitorios: ser árabe y musulmán. Esta trilogía de conceptos, árabe–musulmán–terrorista, es la Santísima Trinidad de la concepción del mal en películas, series, novelas y videojuegos.


El nuevo enemigo

Antes del 11 de septiembre de 2001 no era raro ver a John Rambo luchar junto a muyahidines afganos. Tampoco era raro encontrar a estos muyahidines en el Despacho Oval de la Casa Blanca rodeando a Ronald Reagan. Pero a partir de esta fatídica fecha el espejo se dio la vuelta y los muyahidines, los luchadores fundamentalistas por la religión islámica, se convirtieron en el enemigo. El Imperio necesitaba un nuevo otro, un nuevo discurso, una nueva narrativa para justificar su posición en el mundo enterrado ya el imperio soviético, y la encontraron en el otro lado del mundo. De hecho, este mecanismo no es excepcional, pues todos los países han hecho lo mismo, fabricar un enemigo para crear una identidad común.

Captura de pantalla de Medal of Honor, juego ambientado en Afganistán

Deshumanizar al enemigo, ese es el fin

Lo que sí es único dentro de la lógica cultural estadounidense es el uso de la cultura popular para justificar sus doctrinas ideológicas. El caso del videojuego es el más claro de todos, y dentro de ellos los juegos de disparos son los más definitorios. El jugador, en estos juegos, no siente pena ni vergüenza en segar la vida de todos aquellos que aparezcan en pantalla porque supone, que todos los que aparecen en la pantalla quieren arrebatarle la vida. Son las reglas del juego. Las mismas reglas se aplican a la representación de los enemigos con los que tiene que acabar.

Deshumanización del enemigo: no se ve ni una sola cara. Captura de pantalla de Army of Two

Juegos como The Division (2016), Call of Duty: Modern Warfare 2 (2009) en concreto, pero toda la saga en general, Battlefield 3 (2011) y su continuación, Battlefield 4 (2013), Army of Two (2008) y un largo etc., esconden los rostros de los enemigos con máscaras, pañuelos y cualquier otro elemento. Esto, tan simple pero a la vez tan útil, deshumaniza al enemigo. No estás acabando con la vida de tu primo, no estás acabando con la vida de un ser humano, estás acabando con la vida del enemigo, de aquel que de no ser por tus balas te cortaría la cabeza y la agitaría al viento. Es más, cuando acabas con ellos al cabo del tiempo desaparecen, no están, el escenario queda limpio, sin rastros de la batalla. No son humanos, no son personas. Son, sencilla y simplemente, otros.

Salomon de Battlefield. Su plan es, literalmente, “to set fire to the world”. Captura de pantalla de Battlefield

El enemigo no tendrá razón ni argumento

Pensemos en las razones que esgrimen los terroristas en los videojuegos para matar, pensemos. Una, dominar el mundo, dos, hacerse ricos, tres, acabar con cuantos puedan por el camino. Por ejemplo, en Battlefield 3, mencionado antes, el malo de la película es un tipo llamado Solomon. ¿Qué busca este Solomon? Atacar París y Nueva York con armas nucleares. ¿Por qué? No lo tenemos muy claro. Sabemos que antes era un agente de la CIA pero fue expulsado del cuerpo, y para vengarse de esta injusticia se le ocurre un plan, tirar dos bombas atómicas rusas en Europa y América y sentarse a comer pipas mientras ve el mundo arder.


Nosotros, por otro lado, tan solo sabemos que hay que detenerlo y si por el camino nos llevamos a un número similar o parecido a los que causarían las bombas no pasa nada porque nosotros somos los buenos. Generalizando, este es el mismo esquema narrativo de todos los títulos y sagas occidentales que tratan el tema a excepción de Spec Ops: The Line (2008).

El enemigo siempre será violento

Cuando aterricemos en un país extranjero, sin pedir permiso y violando cualquier tipo de soberanía nacional, hecho recurrente en los videojuegos de disparos ambientados en el Gran Medio Oriente, nos recibirán con una ráfaga de tiros, esto es una regla. En juegos como Call of Duty: Modern of Warfare 2, también mencionado antes, los tiros y las balas nos rodearán nada más poner el pie en la ciudad donde transcurre el Acto I, sin más conversación. En Battlefield 3 ocurre exactamente lo mismo, como ocurre en juegos como Medal of Honor: Warfighter (2012), Medal of Honor (2010), Call of Duty: Advanced Warfare (2014), Call of Duty: Black Ops II (2012), Call of Duty: Modern Warfare 3 (2011), Call of Duty: Modern Warfare 2 (2009), Battlefield 2: Modern Combat (2005), Battlefield 3 (2011), Army of Two (2008) o Metal Gear Solid V: The Phantom Pain (2015), por nombrar únicamente los más conocidos.

La llegada a una ciudad afgana y el comienzo, inmediato, de un tiroteo. Vídeo de Call of Duty 6 Modern Warfare 2.

El enemigo nunca es civil, siempre es militar

Los países que visitaremos mientras acabamos con la vida de terroristas están vacíos, no vive nadie en ellos, no hay taxistas, madres, padres e hijos, no hay nadie, solo terroristas. ¿Dónde están? ¿Por qué no aparecen? ¿Son vergonzosos? De nuevo volvemos a la trilogía conceptual que mencionamos antes, árabe– terrorista–musulmán. Si esta es nuestra regla de oro ¿cómo vamos a mostrar a árabes profesores, médicos, cirujanos, arquitectos, etc.? No podemos mostrarlos porque recordad lo que intentamos demostrar, los otros son violentos por naturaleza. Por esta razón nos olvidamos de la sociedad civil. También, por supuesto, para que el jugador no se sienta culpable de acabar con la vida de civiles.


En Call of Duty: Modern Warfare 2 hay una escena donde se produce una masacre de civiles rusos en un aeropuerto. En Rusia esta escena fue censurada por razones evidentes, pero en el resto del mundo se produjo una ola de indignación y lamentos que llevó a la propia desarrolladora a pedir disculpas y arrepentirse de introducir civiles en el videojuego. También introdujeron en el propio juego una señal de advertencia para los jugadores. El estudio les advertía que iban a presenciar unos hechos “desagradables”. Por supuesto, nunca jamás volvieron a cometer el error de representar civiles en un juego sobre terroristas y contraterroristas. Sobre el resto de las muertes del juego nadie dijo nada.

Imagen de una ciudad representada en el juego Call of Duty: Modern Warfare 4. Solo se ve la desolación

Los países donde viven los terroristas no son países, son escenarios de guerra. No existen gobiernos ni administraciones, como hemos mencionado, no existe sociedad civil ni estado de derecho. Los países, algunos reales, otros inventados, son un sencillo escenario desde donde disparar a todo aquel que se mueva. De hecho, muchos juegos que versan sobre actos terroristas y contraterroristas ni tan siquiera se desarrollan en países reales, sino en una entelequia que une los tres conceptos clave, árabes–terrorismo–islam, como War in the Gulf (1993), Delta Force (1998), Conflict: Desert Storm (2002), Full Spectrum Warrior (2004), Kuma/War (2004), Conflict: Global Terror (2005), Alpha Protocol (2010), Call of Duty 4: Modern Warfare (2007) y Counter-Strike: Global Offensive (2012).

Las fuerzas de oposición

Otra evidencia más sencilla de este problema es que nunca, nunca jamás, podremos jugar con un nativo de cualquier país de mayoría musulmana. Una de las veces que esta senda se abrió fue en el juego Medal of Honor (2010). Fue tal la controversia que formó que nunca más se ha vuelto a experimentar con ella. En este juego, en el apartado multijugador, se permitía al jugador encarnar al bando talibán en un clásico juego de policías y ladrones. En pocos días ministros de Canadá, Gran Bretaña, Suecia, etc., pusieron el grito en el cielo y en unos pocos días también la fuerza talibán en el apartado mulitjugador pasó a denominarse “fuerzas de oposición” y a conformar una especie de marca blanca terrorista.

Invención de países. Bandera de Adjikistan, país inventado para el juego SOCOM U.S. Navy SEALs

En concreto tres, Irak, Afganistán y Pakistán. Estos tres países y en especial los dos primeros se han vuelto un sinónimo de terrorismo, un infierno en la Tierra. Si buscamos en Wikipedia listas de videojuegos ambientados en el Gran Medio Oriente podremos comprobar que ganan por mucho a todos los demás. En cambio otros países también azotados por la lacra del terrorismo internacional como Nigeria, Libia, Argelia, Angola, Burkina Faso, Camerún, etc., ni son nombrados ni tenidos en cuenta.

La lógica es evidente, ya que son estos países los que aparecen todos los días en nuestras pantallas mientras comemos, siempre asociados a actos terroristas, y por lo tanto al jugador no le va a extrañar visitarlos con el fin de aniquilar terroristas.

Las palabras islam y terrorismo irán siempre ligadas

Si nos centramos en los enemigos de todos los juegos mentados, todos ellos pertenecen a países de mayoría musulmana y todos ellos, por supuesto, abrazan la fe islámica. Los videojuegos, como todas las percepciones culturales occidentales de los países de mayoría islámica, no entienden a un árabe, sirio, persa, marroquí, etc., laico, ateo o no practicante. Todos son musulmanes, es un hecho. No se representan por sus nacionalidades, sino por su fe, de manera que las mujeres aparecerán con hijab, burkas, etc., y, si son hombres, la tendencia en moda es la barba larga y los vestidos típicos del país donde estemos.


Estas construcciones de discursos, narrativas o relatos responden a una clara intención, construir otro, un enemigo común sobre el que erigir nuestra propia identidad. Sin embargo podemos llegar a preguntarnos ¿esto es útil? ¿Acabar con la vida de todo aquel que se nos cruza en un videojuego con un moreno diferente al nuestro refuerza nuestra identidad? Podríamos pensar que sí, podríamos pensar que no, son las dos opciones, pero si nos atenemos a estudios ya realizados las conclusiones son claras: ayuda a la percepción del ejército y su valoración como elemento útil para la sociedad, como demuestran en el libro “Joystick Soldiers: The Politics of Play in Military Video Games” . Sin embargo, no ayudan a la lucha contraterrorista, como también demuestra el juego The Slippery Slope to Violent Extremism , un videojuego creado por el FBI para ayudar a la lucha contra el terrorismo fundamentalista islámico, pero que ha servido para todo lo contrario. La obra del FBI ha sido criticada con dureza por una gran cantidad de medios. El juego intenta que comprendamos la lógica de caer en las garras del fundamentalismo islámico terrorista, pero por el camino nos presenta un farragoso sistema de juego que no ayuda ni explica nada.

En otro orden de cosas, las representaciones terroristas no ayudan en nada a derribar prejuicios. El islam carga en la actualidad con una fortísima crisis de identidad y, sobre todo, de imagen. Dentro del imaginario colectivo occidental se mezclan las nociones y los conceptos que se emborronan y permiten que la trilogía que nos ha guiado en todo nuestro texto siga vigente. De esta manera se perpetúan las imágenes colectivas que portamos de Oriente Medio porque, además, no permitimos otras imágenes en nuestros aparatos, como demuestra la prohibición de distribución del juego Lylia en la plataforma digital de Apple.

Este juego, en un estilo muy similar al conocido Limbo (2010), fue desarrollado por Rasheed Abueideh, palestino de nacimiento, y narraba el día a día de una niña en la franja de Gaza. Apple, rápidamente, lo canceló argumentado que no era un juego, sino un manifiesto político. Tras duras críticas a la empresa californiana, esta reculó y permitió la publicación de Lylia en su plataforma bajo la etiqueta de juego. Pero no es el único caso. Existen juegos desarrollados en Arabia Saudí que no tienen ningún tipo de presencia en los mercados occidentales, cosa que por supuesto puede deberse a la inherente calidad del juego, pero también a otras cuestiones culturales.


Perpetuando estereotipos

En definitiva, todos estos juegos no ayudan a acabar con el terrorismo fundamentalista islámico. Lo único que hacen es perpetuar estereotipos. Para acabar con el terrorismo solo es necesario hacer una cosa, una cosa difícil, muy difícil, que es examinar sus críticas o sus razones, sean estas válidas o no, y darles la vuelta. Como explicaba Ahmed Rashid, uno de los mayores expertos del mundo en Oriente Medio y los movimientos fundamentalistas islámicos, en una reciente conferencia en la Casa Árabe de Madrid , la única forma de acabar con el fundamentalismo islámico terrorista es ofrecer otro discurso atractivo, otra forma de percibir al otro, y desde luego, estos videojuegos no ayudan en nada a esta causa.

Con información de Vice

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El Café en la tradición Beduina – Mucho más que una reunión de amigos

Los beduinos siempre tienen café preparado por si vienen invitados. Pero si el huésped no toma la taza y la coloca en el suelo, significa que necesita pedir un favor especial. En este caso, los beduinos le preguntarán de inmediato “¿qué podemos hacer por ti?”.

Beduinos, los Árabes más antiguos

Los beduinos son un pueblo de diez millones de personas repartidas a lo largo de Arabia Saudita, Jordania, Irak, Libia, Egipto, Palestina, Siria, Túnez, Argelia y Marruecos. O mejor dicho un conjunto de pueblos, ya que se trata de una sociedad dividida en numerosas tribus y clanes, muy a menudo enfrentados entre sí.

El origen remoto  se pierde entre las dunas del desierto. Sus raíces están en la Península Arábiga. Se trata de tribus nómadas que van dando tumbos por las arenas. Viven en jaimas que montan y desmontan. Éstas son de pelo de camello o de cabra y protegen tanto del abrasador sol del día como de las gélidas noches.

La tradición del Café

La tradición de preparar el café es una de las tareas más importantes en la comunidad beduina. El proceso de este significativo ritual comienza con el tostado de los granos de café en un sartén sobre el fuego. Según el tiempo de tostado, el café será más o menos fuerte. El segundo paso requiere de una buena molienda,  ayudado por un mortero. El sonido de la molienda invita a los que lo oyen a acercarse a tomar café. El café molido se coloca con agua en el fuego y, una vez que hierva, se vierte en una jarra de cobre en la que se añade cardamomo para darle un sabor especial. Se lleva de nuevo a hervir y, es entonces, cuando comienza la ceremonia de beber el café beduino.

Las tradiciones y los significados que los beduinos conocen perfectamente y son transmitidas de generación en generación a través del relato oral, cuentan con una infinidad de “rituales” cuyo significado debe ser comprendido a la hora de compartir un buen café. Sin esta  enseñanza se puede ofender gravemente al anfitrión.

El anfitrión se levanta sujetando la cafetera con la mano izquierda y las tazas con la mano derecha. La cantidad de huéspedes esperado para beber no define la cantidad de recipientes para el servido, sólo  habrá  dos, máximo tres, tazas para todos. Los huéspedes tienen que quedarse sentados, nada de tumbarse o recostarse porque eso se considera una falta de respeto a él y a su café. El orden en el que estén sentados es indistinto, el café siempre se empieza a servir por la derecha. Sólo si la persona que está más a la derecha le pide al anfitrión que le sirva primero al de la izquierda  puede cambiar el orden.

El café beduino pasa de la mano derecha del anfitrión, que sujeta la taza, a la mano derecha del huésped que la recibe. Debería estar caliente, de hecho, si no lo está es una ofensa a los invitados.

Los invitados no deben dejar  la taza en el suelo, que sería una ofensa para el anfitrión. Ésto, según sus tradiciones, dejarían entrever que se quiere tratar algún problema. Como sólo hay un par de tazas, el café se tiene que beber tan rápido como se pueda para que se siga sirviendo al resto de invitados, siempre en varios sorbos.

Una vez acabado, devolver la taza vacía al anfitrión, y éste  servirá otra taza. Si el invitado no quiere más, tienes que sacudir la muñeca de lado a lado con la taza, el anfitrión la tomará. Dar las gracias se vuelve un problema si el invitado dice “shúkran”, en vez de  “daima”, (el equivalente a “gracias”).

La primera de las tazas es para la hospitalidad. No se puede rechazar. Los beduinos se toman muy en serio el ritual del  café y que alguien lo rechace no está bien visto.

Un contrato de “seguridad”

La segunda es para la espada, que hace referencia a las tradiciones de hace cientos de años. Cuando viajaban, antiguamente, tenían que tener una espada para protegerse de robos, secuestros, para cazar animales y conseguir comida. El invitado se compromete así a  colaborar en la protección de la familia que  sirve el café. Si mientras está con ellos, la familia es atacada, tendrá que luchar a su lado. Si en cambio, es el invitado el que resulte atacado, la familia lo protegerá. De esta manera, con la aceptación de la segunda taza de café, se está pactando un  contrato de “seguridad”.

La tercera es para el estado de ánimo. Tomar la tercera taza es símbolo de importancia, de sabiduría. Una señal de que la reunión es agradable y se está a gusto.

No sacudir la taza después de la tercera taza es una falta de respeto. Pedir una cuarta taza es una ofensa. De querer beber una cuarta taza, debe esperarse a que todos los invitados beban y solicitarla en el momento en que la cafetera  vuelve al fuego. Allí comenzará nuevamente el ritual.

Todos los problemas se pueden solucionar con café. Los momentos en que el café se toma para arreglar el mundo son los únicos en los que se puede beber la cuarta taza sin que sea una falta de respeto.

Todo tiene solución con una taza de café

Tomar un café es algo más que sentarse a hablar en el mundo beduino. Los mayores de las familias, con sus acompañantes, van hasta la familia o tribu con la que existe un problema a tratar. En este caso, el anfitrión no comienza a servir el café por la derecha sino que agita las tazas hasta que los “invitados” señalen al más respetable de los suyos que es al que se sirve primero. Como la reunión es para tratar un problema, el mayor toma la taza con el café y la deja directamente en el suelo. El anfitrión devuelve la cafetera al fuego y pregunta por qué no bebe su café, a lo que se responde con la exposición del problema. Es aquí, con este gesto que se expone el problema por primera vez.

Al llegar a un acuerdo, el anfitrión dirá “bebe tu café” y tomando  la cafetera le servirá de nuevo, hasta las tres tazas.

Las reuniones pueden durar horas. Ninguno de los “invitados” puede aceptar nada de los anfitriones. Llevan su propio agua para beber en el caso de que la necesiten. Si alguno, no sólo el más respetable, bebe algo de los anfitriones se rompe la negociación y hay que volver a empezar desde el principio otro día.

Al igual que en el caso anterior, la taza de café beduino acaba en el suelo. A la pregunta “por qué no bebes mi café” se responde con la petición de la mano. No hay sí, ni no como respuesta. En el caso de que se acepte, el anfitrión dirá: “bebe tu café”.

Hace siglos, cuando había luchas y guerras entre tribus, se servía una cuarta taza. Su significado era que, quien la bebiera, se comprometía a cumplir con una misión de sangre, normalmente matar a alguien de la tribu rival. En el caso de que no lo consiguiera, perdía todo su status en la tribu, desde su familia a sus posesiones, y se convertía casi en un esclavo. Sólo podía recuperar lo perdido si cumplía con su cometido.

Con información de Salta conmigo

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