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Tres muros para la sala de tortura – Muin Basisu

Tres muros para la sala de tortura

 

Al alba
Yo resistiré…
Mientras haya en el muro una página en blanco
y no se derritan los dedos de mi mano.
Aquí, alguien pulsa
un mensaje a través del muro.
Nuestros hilos se han convertido en nuestras venas,
las venas de estos muros.
Toda nuestra sangre se derrama
en las venas de estos muros…
Un mensaje a través del muro:
Ellos han cerrado una celda,
han matado a un prisionero,
han abierto otra celda
y han llevado a un prisionero…

A mediodía
Ellos me han puesto delante el papel,
me han puesto delante el lápiz,
me han puesto en la mano la llave de mi casa.
El papel que han querido manchar
ha dicho: ¡Resiste!
El lápiz cuya frente han querido mancillar en el barro
ha dicho: ¡Resiste!
La llave de la casa ha dicho:
En nombre de cada piedra
de tu humilde casa ¡Resiste!
Un golpe en el muro
es el mensaje de una mano rota
que dice: ¡Resiste!
Y la lluvia cae
golpeando el techo de la sala de tortura.
Cada gota grita: ¡Resiste!

Al ponerse el sol
Nadie está conmigo,
nadie oye la voz de este hombre,
nadie lo ve.
Cada noche, cuando los muros
y las puertas se cierran…
él sale de mis heridas sangrantes
y camina por mi celda.
Soy yo.
Es como yo.
Le veo de niño
y con veinte años.
Es mi único consuelo,
mi único amor.
Es la carta que escribo cada noche
y el sello para el amplio mundo
y el pequeño país.
Esta noche lo he visto
saliendo de mis heridas
sombrío, torturado, triste,
caminando en silencio, sin decir
nada, como si dijera:
No me volverás a ver si confiesas,
si escribes…

Muin Basisu

Con información de Poesía Árabe
Traducción del árabe: María Luisa Prieto

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Napoleón Bonaparte I y su opinión sobre los judíos

Napoleón en las pirámides en 1798 por Antoine-Jean Gros

 

Napoleón Bonaparte I Emperador de los franceses. Junto con César y Carlo Magno, constituye uno de los personajes históricos más admirados. Militar y político, se convirtió en pocos años en el hombre más importante de la historia de Francia. Nació en 1769 y falleció en 1821.


“Debemos considerar a los judíos no sólo como una raza distinta, sino como un pueblo extranjero.”

Decidí mejorar a los judíos; pero ya no quiero ninguno más de ellos en mi Reino, ciertamente he hecho todo lo posible para probar mi menosprecio hacia la nación más vil del mundo.

Los judíos habían provisto víveres a mi ejército en Polonia; quise recompensarlos y me pesó; pues he visto que no son buenos sino para vender vestidos viejos.

La legislación tiene que ponerse en acción en todas partes donde el bienestar general está en peligro. El gobierno no puede mirar con indiferencia el modo en que una despreciable nación se adueña de los departamentos de Francia. Los judíos tienen que ser tratados como un pueblo especial. Son una nación dentro de una nación. Es descorazonador para la nación francesa acabar bajo el poder del más bajo de los pueblos. Los judíos son los maestros del robo de la edad nueva, son los cuervos de la humanidad. Los he visto, durante la batalla de Ulm, acudir desde Estrasburgo para llevar a cabo innoble razia. Deben ser tratados con el derecho político, no con el derecho civil. No son en absoluto auténticos ciudadanos.

Los judíos han practicado la usura ya en tiempos de Moisés, y oprimido a otros pueblos, mientras que los cristianos son sólo excepcionalmente usureros, cayendo, en tal caso en el desprecio… Debe prohibirse a los judíos el comercio, porque con éste abusan… Lo que hacen de malo los judíos no deriva de los individuos, sino del modo de ser fundamental de este pueblo.

Me he propuesto el expulsar a todos los judíos que no puedan probar su ciudadanía francesa y dar a los tribunales poderes ilimitados contra los usureros.

“Todos se quejan de los judíos. Esto se debe al mal aportado al mundo por los judíos que no deriva de individuos, sino de la constitución espiritual de este pueblo. Los judíos son los potros que destrozan Francia”.

“Pensamiento”, Discursos en las reuniones del Consejo de Estado de 7-3-1806, 30-4-1806 y 17-5-1806.

  1. Todo gran y pequeño vendedor judío deberá renovar su licencia cada año.
  2. Los cheques y otras obligaciones solo serán desempeñables si el judío puede probar que ha obtenido el dinero sin estafar/hacer trampas.

(Ordenanza del 17 de  Marzo de 1808. Código Napoleónico.)

“Los debemos considerar no solamente como a una raza distinta, pero sí como a extranjeros; para la Nación Francesa será la mayor humillación llegar a estar gobernados algún día por la raza más baja del mundo.”.

Duque de la Victoria: Israel Manda (Profecías cumplidas-Veracidad de los Protocolos). Editorial Época. Cuarta Edición. México D.F. 1977.

Napoleón exigió que los judíos adoptaran nombres y apellidos fijos, bajo pena de expulsión; les obligó a que se empadronaran; fijó un “numerus clausus” que afectaba tanto a sus lugares de residencia como a determinadas actividades: y les prohibió terminantemente la usura. Además, al considerar que en Alsacia eran demasiado numerosos y provocaban las quejas de los habitantes de aquella región, ordenó la expulsión de más de la mitad de ellos, mandándolos a la Vendée, “en castigo de esa región, culpable de rebelión en favor del titulado Luís XVII”. Pero, a parte de todas esas medidas, lo evidente era la animadversión del Primer Cónsul. Se cuenta que en una reunión del Consejo de Estado, Napoléon dijo: “Nadie se queja de los católicos ni de los protestantes como se queja de los judíos, lo que prueba que no se trata de una cuestión de religión, sino de raza. El mal que hacen los judíos no proviene de los individuos, sino de la propia idiosincrasia de ese pueblo extraño. Son unas sabandijas, unos parásitos que quieren arruinar a mi Francia” .

Drumont: “La France Juive”, pág. 259.


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Benjamín Franklin y su opinión sobre el sionismo

Benjamín Franklin

Yo coincido totalmente con el General Washington, en que debemos proteger a esta joven nación de una insidiosa influencia e impenetración. Esta amenaza, caballeros, son los judíos. En todo país en que los judíos se han establecido en gran número han hecho descender su nivel moral y su honradez comercial; se han segregado a si mismos y no han sido asimilados; han sonreído con desprecio frente a ella  y han tratado de socavar la religión Cristiana sobre la que esta nación está fundada mediante la oposición a sus restricciones; han construído un estado dentro del estado; y cuando se han enfrentado a ellos, han intentado estrangular a ese país mediante una muerte financiera, como en el caso de España y Portugal. Durante más de 1700 años los judíos han estado lamentándose de su triste destino en el que han sido exiliados de su patria, a la que llaman Palestina. Pero caballeros si el mundo les diese Palestina sin ningún coste, ellos encontrarían alguna razón para no volver ¿Porque? Porque son vampiros, y los vampiros no viven entre vampiros. No pueden vivir solos entre su misma gente. Deben subsistir a costa de los cristianos y otras gentes, no a costa de los de su raza.

Y si no alejan a los judíos de estos Estados Unidos, en esta Constitución, en menos de 200 años habrán llegado aquí en tales números que dominarán, devorarán la tierra  y cambiarán nuestra forma de gobierno, por la que nosotros, los Americanos, hemos derramado nuestra sangre, dado nuestras vidas, nuestra sustancia y puesto en peligro nuestra libertad. Si no les excluimos, en menos de  200 años, nuestros hijos estarán trabajando en los campos para facilitarles su sustento, mientras ellos se quedaran en las casas de cambio frotándose las manos de alegría.

Les advierto, caballeros, si no excluyen a los judíos definitivamente, vuestros hijos maldecirán  sobre vuestra tumba. Los judíos, caballeros, son asiáticos, no importa que se le deje nacer donde quieran, o cuantas generaciones les alejen de Asia, nunca serán de otra manera. Las ideas de esta gente no se ajustan a las de los Americanos, y no lo harán aunque vivan entre nosotros durante diez generaciones. No cambiarán, como no podrá nunca un Leopardo cambiar las manchas de su piel. Los judíos son asiáticos, son una amenaza para este país si se les permite la entrada, y deberían ser excluidos por esta Constitución.

Del original guardado en el Instituto Franklin, en Filadelfia, Pensilvania, U.S.A. Esta predicción fue hecha durante una charla alrededor de la mesa durante los descansos ‘Chit Chat Around the Table During Intermissions,’ en la convención Constitucional de Filadelfia de 1787. Esta cita fue reflejada en el diario de Charles Cotesworth Pinckney, un delegado de Carolina del Sur.

Benjamín Franklin *


Célebre político norteamericano, economista, físico y escritor. Nació en 1706 y falleció en 1790. Gran patriota, propulsó con gran energía la independencia de su país. Inventó el pararrayos y escribió varias obras importantes de política, economía, ciencia y moral.


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