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Al gobierno israelí le interesa que los palestinos estén divididos

®Pablo Ibáñez  (AraInfo)

Aprovechamos su visita a Zaragoza para conversar con ella y que nos cuente de primera mano en esta entrevista cómo se encuentra la situación actual en la Franja de Gaza, cómo afecta el bloqueo a la población gazatí, y la influencia de la guerra de Siria en el conflicto entre Israel y Palestina, entre otros muchos asuntos.

Natural de Exeya d’os Caballers, Isabel Pérez reside en Gaza desde 2013. Es corresponsal del canal Hispan TV y colabora en numerosos medios de comunicación. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, se especializó en Árabe Moderno por la Universidad de Alejandría (Egipto) y en Lengua Persa por la Universidad de Teherán (Irán).

Además, ha participado en el proyecto de Agencia de Naciones Unidas para Ayuda al Refugiado de Palestina en Oriente Medio (UNRWA) ‘Genealogía feminista palestina’. Así que nadie mejor que ella para conocer de cerca, tanto la situación que vive la población palestina en la Franja de Gaza como el papel que juega la mujer en el día a día.

Aprovechamos su visita a Zaragoza para conversar con ella y que nos cuente de primera mano en esta entrevista cómo se encuentra la situación actual en la Franja de Gaza, cómo afecta el bloqueo a la población gazatí, y la influencia de la guerra de Siria en el conflicto entre Israel y Palestina, entre otros muchos asuntos.

¿Cuál es la situación que se vive actualmente en la Franja de Gaza?

Actualmente se están dando una serie de movimientos que pueden llegar a un cambio positivo o negativo. Creo que esto es una buena ocasión para que sea hacia mejor para la población palestina en general. Y es que Hamás está intentando consensuar de una manera indirecta unos nuevos principios como movimiento. Al mismo tiempo, el presidente palestino ha decidido bajar los salarios a los funcionarios de la Franja de Gaza un 30% y esto ha provocado manifestaciones. Además no es que sea gente que está en contra de la Autoridad Palestina, de hecho cuando ellos están convocando estas manifestaciones dicen que su presidente es el de la legitimidad palestina, pero le piden que por favor reconsidere esto porque va a provocar un caos humanitario.

Entonces Hamás está un poco aprovechando esto. Le interesa que Mahmud Abbas sea visto como alguien negativo porque hay una enemistad entre Al Fatah y Hamás desde hace ya, desgraciadamente, diez años, y eso está afectando a la población negativamente. Pero ahora parece que debido a estas conversaciones se ha dado un paso a que Fatah ceda de nuevo a dar la oportunidad a una nueva reconciliación palestina, porque no es la primera vez, y una delegación de Fatah va a ir a la Franja de Gaza.

El primer ministro palestino, Hamdallah, dijo que Hamás debería entregar el gobierno al que ellos llaman legítimo. Se formó un gobierno de consenso nacional en 2014 antes de que estallara la guerra y aunque la mayoría parece que está articulado más por parte de Fatah, Hamás ahí debería reconsiderar también reformar ese gobierno con gente independiente…. Es toda una oportunidad lo que está ocurriendo y además sería la quinta vez que se da una reconciliación palestina. Pero bueno, es mejor eso que seguir estancado en una crisis interna. Y esto además debilitaría la táctica actual conocida de ‘divide y vencerás’. Porque al gobierno israelí le interesa que los palestinos estén divididos.

¿Qué dificultades encuentra la población palestina en la Franja de Gaza por culpa del bloqueo israelí?

Muchísimas, a nivel económico, social y psicológico. Es un trauma vivir en la anormalidad tantos años. Entonces, la resiliencia tiene un límite. Es verdad que son gente muy fuerte y que, yo viendo lo visto en cuatro años, me sorprende que no haya más cantidad de suicidios. Son personas que saben buscar caminos alternativos porque en realidad no les queda otra, pero está claro que hay una erosión en la resiliencia. Sobre todo porque al fin y al cabo intentan creer en algo o en alguien. Piensan que Naciones Unidas puede llevar la batuta del conflicto y al final ven que no. Y eso que dar esta oportunidad a Naciones Unidas ya es decir porque son realmente, según dice el pueblo palestino en todas las manifestaciones, los que les llevaron a esta tragedia.

Pero dan la oportunidad, no son gente con tanto rencor, ellos buscan esa esperanza. Al fin y al cabo ellos también lanzan declaraciones contra los crímenes de guerra israelíes. Lo que ocurre también es que ellos necesitan comer cada día y el 80% de la población vive de la ayuda humanitaria, más incluso que el número de refugiados (el 75% de la población de Gaza son personas refugiadas palestinas y no deberían estar allí).

Claro, Israel juega a darle la vuelta a la narrativa diciendo que son gente tan conservadora, tan retrasada y tan subdesarrollada que no hacen más que tener hijos, y lo que ocurre es que el 75% no deberían ni estar allí viviendo. La ocupación, la falta de libertad de movimiento, la falta de democracia, la falta de resolución política interna palestina… todo afecta de muchas formas, desde que te levantas por la mañana hasta que te acuestas por la noche. Te levantas e igual no tienes electricidad, no hay agua corriente en casa… Son muchos los problemas.

¿Qué política está aplicando actualmente el gobierno israelí? ¿Todavía continúan con los asentamientos?

Sí porque Netanyahu se está comiendo Palestina o lo que pudiera ser un futuro Estado palestino, basado en la solución de dos Estados, claro. Se basa en las colonias, por interés político, demográfico, militar… es lo que le motiva. Las colonias ilegales van a continuar construyéndose, sea con Netanyahu o sea con un gobierno de izquierdas.

¿Qué opinas del papel que está jugando, o no, la comunidad internacional dentro de este conflicto?

Me cuestiono una cosa. ¿Qué sucedería si Hamás no existiese? No es por cargarle a Hamás toda la culpa porque creo que aunque no existiese Hamás en la Franja de Gaza la represión contra la Franja continuaría, pero es que es la mejor excusa. Está omnipresente en todas las declaraciones de la comunidad internacional. Por ejemplo, he visto a representantes de Naciones Unidas denunciar la violencia contra israelíes y no denunciar el asesinato de pescadores palestinos en la Franja de Gaza. Tendría que haber más equilibrio en las declaraciones.

Y luego a nivel de actuación están muy presionados políticamente por Israel y Estados Unidos, sobre todo porque Estados Unidos es el donante principal de Naciones Unidas. Dime de dónde viene el dinero y te diré quién eres.

(Interrumpo) ¿Ya se nota la influencia de Donald Trump tras su acceso a la presidencia norteamericana?

Sí. Hay terror e histeria. Por ejemplo, en varias agencias de la comunidad internacional de la ONU se está presionando para que desaparezca la UNRWA, la agencia de Naciones Unidas para la Ayuda al Refugiado Palestino en Oriente Medio. Es la única agencia en la que entras en su página web y habla de la Resolución 194 del derecho al retorno de las familias refugiadas palestinas en 1948, y es la única gente que habla de esto.

También hay mucha presión contra UNESCO, porque publicó una declaración diciendo que la mezquita de Al-Aqsa tenía la identidad musulmana, no judía. Que es lo que siempre intentan hacer las autoridades israelíes, ‘judaizar’ los lugares sagrados. Hay muchos lugares en Tierra Santa, Jerusalén, Cisjordania y la Franja de Gaza que son cristianos musulmanes y judíos, los tres al mismo tiempo. En vez de imponer que solamente sea judío tendría que hacerlo de una manera mucho más inclusiva con las demás religiones para no provocar tanto ese odio.

®Pablo Ibáñez  (AraInfo)

¿Se podría calificar como genocidio lo que está haciendo Israel con Palestina?

No, podría ser una limpieza étnica que comenzó en 1948 y que hasta hoy sigue, pero genocidio no. Una limpieza étnica a cámara lenta, sin levantar sospechas… Lo que hace Israel es biopolítica. Controlan la demografía de la población, el nacimiento y la muerte de palestinos y palestinas.

¿Tiene la religión parte de culpa en este conflicto?

La religión influye pero no es el origen del conflicto. En el momento que el movimiento sionista dice que para ser judío o judía tienes que estar en Israel sí o sí, ya empieza a manchar la religión judía con ápices sionistas. Eso por parte del judaísmo. Y por parte del Islam también está influyendo porque se islamizó la causa palestina cuando en los años 80 surgieron las facciones islamistas.

¿Te has encontrado con muchas dificultades para desarrollar tu trabajo en la Franja de Gaza por el hecho de ser mujer?

Sí, no es fácil. El más inmediato con los propios compañeros periodistas palestinos que no están acostumbrados, desgraciadamente, a trabajar cerca de una mujer, y menos de una mujer extranjera que además habla cierto árabe. En ocasiones no se toman en serio las instrucciones que les doy a los compañeros que trabajan con las cámaras, ya que supuestamente soy la persona que los tiene que dirigir, y no reaccionan positivamente ante esto. A parte de eso, no es que haya tenido más problemas que mis compañeras periodistas palestinas, para ellas diría que es incluso peor.

Uno de los días me encontré siendo la única corresponsal en la Línea Verde de la Franja de Gaza, donde incluso estaban disparando con fuego real. Lo hice cuando miré hacia la derecha y vi cómo caía un bote de gas lacrimógeno a mi lado. Me fui hacia la izquierda y cayó otro. Me di cuenta cuando un compañero de una agencia de noticias francesa me pasó una foto donde todo el mundo me estaba mirando. Era como si me estuvieran rodeando, como si los israelíes se estuvieran divirtiendo al ser la única mujer que estaba allí. Entre el patriarcado y la ocupación nos encierran allí bajo esas limitaciones.

¿Cómo calificarías el papel de la mujer en Gaza?

No es nada positiva. Hay esperanza porque existen muchas organizaciones que luchan por los derechos de la mujer, y que no sólo se dedican a las mujeres, sino que también lo hacen a la infancia. Se piensa que es correcto empezar a educar a los niños en una cultura no machista y no sexista, ya que así se garantiza un mejor futuro para la mujer. Sin embargo, esto también es muy limitado porque en el momento de actuar, conforme a la situación que vive Cisjordania, es complicado, ya que a ese bloqueo contra la Franja de Gaza se une que las mujeres, al igual que aquí, parece que no ven oportuno levantar la voz.

Hay ocasiones en las que cuando lo intentan no se les hace caso, y eso todavía frustra más. Creo que el papel que hacen muchas mujeres, que aprovechan ser personajes públicos en la vida palestina, es primordial, pero no hay que olvidar y dar voz a las mujeres desconocidas. El nivel de violencia que están intentando amortiguar estas mujeres es diverso, y además pueden ofrecer numerosas estrategias para evitar esa violencia.

¿Existen casos de violencia machista en la Franja de Gaza?

Por supuesto que existen. Por ejemplo, debido al bloqueo, una de las violencias que más afecta a las mujeres es la económica. Pero también la física y la psicológica por parte del marido, ya que éste no tiene un trabajo –la Franja de Gaza es el lugar del mundo con mayor índice de paro según el Banco Mundial-. Entonces llega a casa y exporta toda su rabia contra su mujer e hijos. Siempre digo que las mujeres palestinas son un muro de protección para la infancia, pero no son irrompibles.

Después de 2014 esta violencia se ha acentuado. Ese año supuso una de las operaciones más destructivas contra la Franja de Gaza. Acabaron con muchísimas infraestructuras de industria, la poca industria que había en la Franja de Gaza, que la había, por ejemplo de bebidas gaseosas, también ganadera, etcétera… se destruyó todo eso y miles de personas estuvieron en la calle sin trabajo, y hasta hoy en día siguen en la calle.

Y a esto se añaden los nuevos chavales y chavalas que salen de las universidades. La población palestina en la Franja de Gaza son gente que reciben educación universitaria, casi todo el mundo. Incluso aunque luego terminen trabajando en el campo o si trabajan en el campo al mismo tiempo. Están preparados, les faltaría quizá esa experiencia laboral que tenemos aquí nosotros con ‘bolsas de empleo’, de becas… ellos no pueden porque Gaza no es el lugar óptimo para esas oportunidades y no pueden porque está bloqueado. Siempre volvemos a lo mismo.

Lo que posiblemente ocurra en el futuro, y esperemos que no, es que haya otra operación militar contra la Franja de Gaza como modo de desviar la atención de un público de Israel con unos problemas internos sociales hacia la Franja de Gaza, exportando esas preocupaciones a un enemigo común que es Hamás. Y ahí por ejemplo, me di cuenta cómo juegan los políticos, en todo el mundo, con ese tipo de encuestas que valoran cuál es la mayor preocupación de la población: seguridad, terrorismo, economía… con eso juegan. Si tú les dices que ahora la mayor preocupación no es el terrorismo de Hamás sino que es la economía, van a intentar darle la vuelta a esas encuestas provocándolo.

¿Cuál es la situación actual en Oriente Medio tras más de seis años de guerra en Siria? ¿Influye de manera directa en la población palestina?

Está influyendo en varios niveles. A nivel de la sociedad sí, porque la sociedad se divide entre los que apoyan a Bashar al Assad y los que no. Y extrapolándolo a la política palestina también porque las facciones políticas también se posicionan. Más allá de esto, las relaciones internacionales también están influyendo, e incluso las donaciones, porque ahora mismo las crisis humanitarias no solamente están en Palestina sino también en Siria o en Líbano, donde hay miles de refugiados. Y claro, todo esto también influye negativamente en las agencias de ayuda humanitaria.

Lo que ocurra o no con Bashar al Assad en Siria puede cambiar un poco el mapa, porque si se habla de dividir Siria en términos sectaristas, religiosos o políticos, obviamente esto va a repercutir en cómo actúan los grandes ejes. En este caso, por resumir, tendríamos dos ejes: el eje Estados Unidos, Turquía (entre comillas occidental)… y el eje llamado de la resistencia: Irán, Hezbollah y en la Franja de Gaza la Yihad Islámica… claro, todo esto influye. Pero los palestinos a nivel político intentan no involucrarse.

¿Según tu opinión, por dónde pasa la solución al conflicto entre Israel y Palestina?

Yo siempre digo que el pueblo palestino y el pueblo judío son los que tienen que decidir hasta dónde quieren llegar. El problema es que, hoy por hoy, hay que tener en cuenta lo que quiere cada uno y eso es bastante complicado. A nivel de pueblo hay mucho rencor, unas veces creado o imaginado, que no está apoyado en hechos pero que al final lleva al odio. Conozco gente, israelíes y palestinos, que están a favor de un único Estado, en lo que es Israel y lo que son los territorios palestinos ocupados. Es decir, en lo que antes era la Palestina histórica. Crear un único Estado que por supuesto fuera democrático y laico, para dar cabida a todas las religiones o a ninguna. ¿Qué puede ser una utopía? Puede ser.

Hoy en día se intenta recuperar el discurso de un único Estado. Se intenta penetrar este discurso en los medios de comunicación porque la gente los mira como si fueran locos o locas. Pero realmente se puede. Una de las principales cuestiones es ayudar a la población en general a convivir mutuamente. Y la segunda cuestión, más importante todavía, es que retornen las familias refugiadas palestinas. Incluso la gente que está en la Diáspora, que también tengan ese derecho inalienable según Naciones Unidas para retornar. El cómo volver no es lanzar a los judíos al mar, como decía Nasser, sino convivir, buscar una solución. Otra cosa es lo que se puede hacer en las colonias que ya son ilegales según la ley internacional. Pero buscar una solución pacífica. Porque si se construye un Estado palestino -dividido geográficamente- al lado de un Estado israelí, las milicias palestinas van a seguir y el ejército israelí también va a continuar. Por lo tanto continuará la militarización. El tercer paso es desmilitarizar todo. O quizá es el primero.

Por Sergio Gracia Solanas
Con información de AraInfo

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Israel: la soberbia de un estado

“Como judío, puedo decir que la virtud, la esencia de nuestra historia desde los tiempos de Abraham y de los mandamientos de Moisés, ha sido una oposición sin compromisos a cualquier forma de ocupación, de dominación o de discriminación. Para nosotros, Israel no es sólo una patria territorial, sino también un compromiso permanente y moral”.[1]

El presente año se conmemoran dos hechos de gran significación vinculados con Israel. Y con Palestina, esa nación con pueblo, cultura, tradición y sin territorio de libre a disposición y circulación. El primero, de hace 70 años: la Resolución 181(II) de las Naciones Unidas del 29 de noviembre de 1947 que partió Palestina en dos: un sector para el “Estado judío” y otro para el “Estado árabe”. Se establecía para Jerusalén un régimen separado, administrado por la ONU y sin injerencia ni de árabes ni de judíos.

El segundo hecho que se conmemora es trágico: el inicio por parte de Israel de la “Guerra de los seis días”, hace 50 años, lanzada el 5 de junio de 1967. Desde entonces, salvo por la devolución del Sinaí a Egipto, se mantuvieron bajo el dominio militar de Israel, Cisjordania, la franja costera de Gaza, Jerusalén Este y las Alturas del Golán (Siria). Pese a los Acuerdos de Oslo y a los que les siguieron y al accionar sin resultados de un heterogéneo “Cuarteto para la paz en Medio Oriente” (EEUU, Unión Europea, ONU y Rusia). No obstante lo trágico de una guerra, Israel se apresta a celebrar, sí, celebrar, “la reunificación de Jerusalén”, a pesar de que la parte Este de la ciudad santa fue una “conquista” militar (1967) y a que es uno de los puntos sometidos a consideración en todos los acuerdos o intentos de acuerdo en el conflicto palestino-israelí. Y pese a que la ONU (su Consejo de Seguridad) dictara la Resolución 478 el 20 de agosto de 1980 condenando la anexión de Jerusalén Este como capital del estado israelí.

50 años de conquista bélica y colonización de Palestina

Resolución 242 del Consejo de Seguridad (CS) de la ONU del 22 de noviembre de 1967: Exigía a Israel “el retiro militar de los territorios árabes ocupados a Palestina incluyendo Jerusalén Este, las alturas del Golán de Siria y el Sinaí de Egipto. Exigía a Israel, además, fijar sus fronteras internacionales”.

Esta resolución nunca fue cumplida por Israel. Un argumento que no resiste análisis honesto y a simple vista. Manifiesta el gobierno israelí que la resolución no dice “de todos los territorios”. ¿Dejaría a merced del ejército vencedor y conquistador que dijera hasta dónde quiere conquistar? Las dos Corea, ¿podrían haberse distinguido una de otra sin el paralelo 38?

En los seis años siguientes hasta la guerra de Yom Kippur (1973) lanzada por países árabes, el CS de la ONU tenía tiempo para “corregir el error” de la Resolución 242. La Resolución 338, del 23 de octubre de 1973 referida a la guerra de ese año lo habría corregido. No lo hizo y sin embargo exhortaba a Israel al “cumplimiento de la resolución 242” tal y como se había dictado seis años antes. Clarísimo. Y reiteraba la “exigencia a su retiro militar de los territorios árabes ocupados, incluyendo Jerusalén Este”.

Israel fue aceptado como miembro pleno de Naciones Unidas atendiendo a una petición (por segunda vez) en 1949. Se comprometía a cumplir con todo lo que contiene la Carta de la ONU y sus resoluciones. Demasiado parecido a los discursos de campaña política donde tanto y tan falsamente se promete. Israel incumplió, impunemente, decenas de resoluciones de Naciones Unidas. La soberbia de un estado, de los gobiernos de ese estado.

Netanyahu, gobierno de la soberbia

Cada vez que los preparativos de las “conferencias”, “encuentros”, y cualquier otro emprendimiento para tratar la cuestión Israel-Palestina asomaban, también asomaban las decisiones del gobierno de ultra derecha de la coalición liderada por el primer ministro Netanyahu. Y estas decisiones eran un cachetazo en pleno rostro de los participantes de esas reuniones preparatorias: se decretaban normas que autorizaban construcciones por miles en los territorios ocupados a más de levantar muros ignominiosos que tanto dañan la vida, la circulación y la economía de los palestinos. Parias en su propia tierra. Y desde mucho antes el sufrimiento, tan bien plasmado en el libro de Ilan Pappé [2] con más de 800 mil palestinos desplazados de sus tierras.

Los “dos estados”

Casi una utopía. Con Netanyahu en su segundo mandato de la ultra derecha y con el advenimiento del increíble Donald Trump.

Abrimos esta columna con un premio Nobel de la Paz israelí (1994). Otro Nobel de la paz israelí (1978) Menachem Begin, compartido con el presidente egipcio Anwar al-Sadat, por los acuerdos de paz de ese año entre Israel y Egipto, incluye en un libro de su autoría un texto comprometido de una alocución radial que difundiera el 15 de mayo de 1948. Está en las antípodas del texto de Peres citado:

“La patria es histórica y geográficamente una entidad. Quienes no reconozcan nuestro derecho a toda la patria no reconoce nuestro derecho a ninguno de sus territorios. Nunca renunciaremos a nuestro derecho natural y eterno. Mantendremos la imagen de la liberación total. Mantendremos la imagen de la redención definitiva y la haremos realidad. Cuando llegue el día la materializaremos. Existe una norma histórica: si una línea pasa o ha sido trazada por alguien como separación entre un Estado nacional y un país del pueblo, esta línea artificial tiene que desaparecer. Así ocurrió entre el 5 y el 11 de junio de 1967. A partir de entonces, es nuestro deber, tanto de los padres como de los hijos, hacer todo lo posible para que la desaparecida línea artificial no se restablezca jamás. No podemos renunciar a nuestro derecho natural y eterno”. [3]

Por Carlos Duguech – Periodista argentino.
Con información de El Nuevo Herald


[1] Del discurso de Shimon Peres, (Premio Nobel de la paz 1994) en la ONU en 1993, incluido en su libro ORIENTE MEDIO, AÑO CERO, 1993 editado por Grijalbo, Barcelona).

[2] Ilan Pappé “LA LIMPIEZA ETNICA DE PALESTINA”- Editado por MEMORIA CRITICA (2009) Barcelona. Historiador y conferencias de la Universidad de Haifa. Director académico del Instituto de investigación para la paz en Givar Haviva.

[3] Del proemio del autor del libro LA REBELION- Historia del IRGUN, de Menachem Begin, primera edición (1978) PLAZA&JANES (España).


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Caña al moro

Aquel crisol de culturas fruto del mestizaje de los distintos pueblos que ahora quieren que aborrezcamos es negar la evidencia de aquella expulsión de los moriscos de 1603.

La barbarie y tragedia que Europa realiza en sus fronteras no debe llevarnos por el odio al extranjero hambriento, persiguiéndolos, tal como pregonan y actúan los que dicen representarnos en Europa y en nuestra Patria, mientras esa tragedia continúa nuestros, digamos líderes patrios, hacen campaña en Venezuela sin ver la cotidianidad de las colas por alimentos también en España, y si añadimos el no recordar que no hace tanto tiempo fuimos igualmente refugiados, años más tarde y hoy mismo, debido al paro y los más de tres millones de personas en la pobreza e indigencia, emigrantes forzados, en realidad expulsados por nuestros diferentes gobiernos solo preocupados del beneficio propio, pero si añadimos a la desidia nuestro olvido al origen y nuestra mezcla, no comprendo cómo se dejan arrastrar en ese odio exacerbado el repudiar a millones de personas por la doble condición de ser mayoría de origen árabe sin ver que huyen de los desastres provocados por guerras de intereses. Odio exacerbado por un lado y creciente auge del filo-judaísmo de nuestros dirigentes, esos mismos que antes pregonaban lo contrario, sin haber condenado nunca la ideología de donde provienen, nuestra reciente dictadura que tanto odiaba a los judíos.

Pretenden hacernos olvidar nuestro origen como habitantes de la Península Ibérica, somos los más mezclados de todas las naciones, por ser lugar donde se establecieron fenicios, griegos, celtas; invadidos por cartagineses, romanos, tribus de suevos, vándalos, alanos, visigodos, vikingos y moros. Con todos ellos vinieron judíos, etnia silenciosa y no invasora afortunadamente, se dedicaron al comercio y recaudación de impuestos. Pero quiero destacar de todas las tribus o naciones invasoras a los árabes, los que invadieron sin invadir al ser llamados por una de las facciones en las luchas internas entre dos grandes clanes político-familiares godos en la Hispania de entonces, el clan Wamba – Égica – Witiza y el de Chindasvinto – Recesvinto – Rodrigo. Witiza pidió ayuda a los bereberes del norte de África en el 711, y siguiendo en apoyo en las disputas de los clanes llegaron en 15 años hasta la Galia, contando con parte de la población judía, en su mayoría conversos forzados y reiteradamente hostigados por la legislación visigoda, apoyo importante como gestores al estar presentes en todos los centros urbanos al ser recaudadores y prestamistas con contactos en toda la cuenca mediterránea. Para aquellos árabes que durante los 781 años de dominación en Al-Ándalus (península ibérica para ellos), la tolerancia religiosa fue un ejemplo a destacar, a excepción del periodo almorávide durante la segunda mitad del s. XI y primera del s. XII, coincidiendo con las invasiones de la 1ª Cruzada para conquistar los Santos Lugares y la toma de Jerusalén en 1099; según crónicas de la época “en las calles y plazas no se veían más que montones de cabezas, manos y pies. Se derramó tanta sangre en la mezquita edificada sobre el templo de Salomón, que los cadáveres flotaban en ella y en muchos lugares la sangre llegaba hasta la rodilla. Cerca de 40.000 personas fueron brutalmente asesinadas de mil formas diferentes, una auténtica orgía de sangre y destrucción. Todo en nombre de un Dios y una fe. Cuando no hubo más musulmanes que matar, los jefes del ejército se dirigieron en procesión a la Iglesia del Santo Sepulcro para la ceremonia de acción de gracias”.

La actuación de los cruzados dejó conmocionado al mundo musulmán, nunca antes se había visto ese nivel de barbarie, salvajismo y destrucción (se repite en la actualidad). Los cruzados masacraron a miles de personas, hombres, mujeres y niños solo por el hecho de ser de otra religión. Nos guste o no la Iglesia Católica es la responsable indirectamente de todas las matanzas y odio entre religiones, haciendo que el fanatismo y las ansias de poder cegaran a toda la cristiandad. Casi mil años después el paralelismo de aquella barbarie es patente con la aparición de Isis, Daesh o el Estado Islámico, radicales que actúan contra los de su mismo credo y exportan al exterior también contra la población civil, un odio a consecuencia de las fechorías de los poderes petrolíferos que invadieron Oriente Próximo, poderes que a su vez los financia en armas y logística, manejándolos, al tergiversar y difundir ese fanatismo haciendo hincapié en lo retrasado de toda esa etnia religiosa en continuo conflictos entre ellos, pero sin analizar que el periodo de oscuridad en el mundo musulmán se debe a sus dirigentes al erigirse en guías religiosos, escondiendo su único interés, el vil metal, igual a los nuestros que lograron controlar a sus pueblos a través de la religión, tal como ocurrió en Europa desde el siglo IV.

Aquellos almorávides fueron los primeros radicales religiosos islámicos, actuaron hacia sus hermanos de fe al considerarlos relajados en ella, siendo el origen de la mayor desgracia para el islam al acabar con el desarrollo cultural árabe andalusí, luz y faro cultural del mundo conocido entonces a semejanza de la Europa con las invasiones bárbaras, época aprovechada por la iglesia católica para capitalizar el poder apoyándose en el Edicto de Milán del año 313, siendo emperador Constantino al proclamarla religión del Estado que sirvió a la Iglesia para cortar lazos con los cristianos ortodoxos de Bizancio, y cuya consecuencia fue el aislamiento comercial y cultural con el resto del mundo conocido, hasta el Renacimiento, más 1.200 años de retraso europeo. Afortunadamente las ciudades Estados italianas tomaron el testigo de la economía, cultura y libertades a través de los textos originales griegos y romanos conservados y traducidos por los sabios andalusíes, moros o judíos; y a su vez corrigiendo los manipulados que no fueron quemados o destruidos por la intransigencia religiosa católica.

Para España también supuso un atraso cultural inmenso el acabar la mal llamada reconquista, los árabes conversos siguieron hasta que Felipe III ordenó su expulsión, y alrededor de trescientos mil herederos de aquellos que llegaron 898 años antes al ser expulsados emigraron principalmente al norte de África, donde acabaron integrándose. Esta expulsión, en su mayoría agricultores y artesanos supuso para España una fractura extraordinaria a todos los niveles, siendo la evidencia de un fracaso debido al abandono y saqueo de las infraestructuras creadas por ellos que redundó aún más en el declive de español desde el siglo XVII, pues los monarcas una vez saqueada y repartida la Península entre sus supuestos “nobles” la abandonaron a su suerte para centrase en el siguiente saqueo, América.

Y aquel crisol de culturas fruto del mestizaje de los distintos pueblos que ahora quieren que aborrezcamos es negar la evidencia de aquella expulsión de los moriscos de 1603, cuando fue la puntilla final del retroceso español hasta la actualidad, siendo desde entonces estigmatizados y fomentando el odio hacia ellos por el nuevo poder, acrecentado con la ayuda de los verdaderos dirigentes de Norteamérica y la sociedad anglófona en general, la secta judía de los sionistas, ocurre con los mensajes subliminales en series y películas norteamericanas donde para ellos la maldad a combatir la representa cualquier persona de un Estado islámico sea o no árabe, sustituyendo a los hasta hace bien poco, negros o hispanos, pretenden y en algunos casos logran que el odio cale en buena parte del orbe, en España se refleja con la frase:

¡Caña al moro!

Por José Enrique Centén
Con información de Siglo XXI

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