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El Islam es una forma de vida – Por el Sheij Suhail Assad – (Marielos Márquez)

El Sheij Suhail Assad, doctor en teología musulmana Shí'a
El Sheij Suhail Assad, doctor en teología musulmana Shí’a

El musulmán encuentra en el Islam las enseñanzas necesarias para dirigir correctamente su vida. Según Suhail Assad, doctor en teología musulmana, en el mundo occidental se tiene una visión distorsionada de lo que es en realidad el Islam.

«Hay culpa por parte del mundo… de esta parte del mundo, de querer conocer únicamente el Islam a través de fuentes de información muy pobres, como algunos medios de comunicación», señala el sheij.

El sheij afirma que el sistema religioso del Islam no está relacionado únicamente a lo espiritual. «El concepto de religión es mucho más amplio» dijo.

El Islam no es como la religión acá en occidente, enfatiza Assad, en el Islam :«Se pretende que el hombre encuentre todas las respuestas a sus interrogantes, donde encuentre todas las directrices para su vida, una forma de vida conforme a lo que los profetas dejaron. Todos los profetas han guiado a la humanidad a obedecer a Dios, Abraham, Ismael, Moisés, hasta Muhammad», dice.

La diferencia que hay con el Islam es, básicamente, que en él, en vez de regular únicamente la vida espiritual del hombre, se regula de una forma absoluta los diferentes ámbitos de la vida del ser humano. El principio siempre es la ley divina, el Corán abarca todas las dimensiones de la vida cotidiana.

El Corán, que es la revelación de Dios al Profeta Muhammad (BPD), es un libro de enseñanza y de guía para todas las dimensiones de la vida de un musulmán. Es decir que es un mensaje integral.

Para los musulmanes existen tres pilares básicos que todo miembro debe tomar en cuenta para llevar una vida digna: el Corán se divide en 114 suras cada una de las cuales se subdivide en aleyas.

Según el sheij, el Corán fue una inspiración de 23 años para el Profeta Muhammad (BPD); luego está la tradición de los profetas, que incluye dichos actos, aprobaciones; luego está el Islam chiíta Intelecto; el consenso de los sabios es otro de las bases principales de los musulmanes ya que éste encierra la ley que está determinada por los sabios.

«Un sabio es la persona que tiene la capacidad de extraer las leyes de sus fuentes y los musulmanes conocen la ley por medio de estos sabios», aclara el teólogo.

En la sociedad islámica los padres son los encargados de enseñar a los hijos lo que está bien y lo que es malo, «lo prohibido y lo permitido», recalca Assad.

El rezo es parte primordial del Islam y debe hacerse cinco veces al día, en específico cinco momentos: antes de que salga el sol, al medio día, por la tarde, a la hora de la puesta del sol y finalmente en la noche, señala el teólogo.

El mundo islámico en la actualidad incluye a mil 300 millones de personas, en 60 países, aún así “ninguno es un representante legítimo del Islam, ya que existen diferencias culturales propias de cada uno de los países en los que se profesa esta religión”, dice Assad.

«El verdadero Islam como revelación divina no puede promover violencia, transgresión, ya que es un mensaje de paz que enseña al hombre cómo perfeccionarse», ese es uno de los principales objetivos del Islam.

A juicio del sheij para ser musulmán no sólo hay que creer en los fundamentos de la ley islámica, también hay que «cumplir las obligaciones mínimas: el rezo, que son alabanzas, súplicas y la lectura de algún pasaje del Corán; ayuno durante el mes del Ramadán, son 30 días en los que no se debe comer ni beber, es un mes de purificación y reflexión; la peregrinación, por lo menos una vez en la vida, a La Kaaba, que es el primer templo construido para adorar a Dios; el quinto impuesto anualmente; la lucha contra del ego debe ser constante para poder quitar los defectos.

El sheij explica que la relación que el musulmán mantiene con Dios es directa.

Estas obligaciones se deben comenzar a observar desde que se cumple la mayoría de edad, para el hombre a los 15 años y la mujer a los nueve.

El sheij afirma que en la mujer la edad es menor debido a «que ella alcanza el desarrollo y la madurez a una edad más temprana que el hombre, por lo tanto su capacidad para afrontar obligaciones es mayor»

Sin embargo, Suhail dice que contrario a lo que se piensa de la mujer en la cultura islámica, ésta puede desempeñarse con las mismas igualdades que un hombre, incluso, señala que en algunas universidades «el 70 por ciento de los estudiantes son mujeres».

El Yijad, es la lucha contra el ego. También es una forma de defender las invasiones religiosas que otros países o grupos religiosos hagan en los diferentes territorios en los que la religión principal es el Islam. Sin embargo, señala que ésta debe ser entre dos ejércitos armados y se debe procurar en lo posible, no herir a los civiles. «Toda defensa de un pueblo islámico es santa» añade Suhail.

«En América Latina el crecimiento del Islam es bastante grande», de hecho a nivel mundial esta religión está aumentando el número de miembros, señala el sheij.

Redacción Diario Co Latino

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Del Martirio de Imam Musa Al-Kadzim (P) – Séptimo Imam Shi’íta

Aniversario del Martirio de Imam Musa Al-Kadzim (P), Séptimo Imam Shiíta

El Imam Musa Al-Kadzim (P) fue el séptimo Imam, tras la muerte de su padre Ya’far As-Sadiq (P). Se lo conoció como “Al-Kadzim”, –el que reprime su enojo–, por su gran paciencia ante las dificultades que tuvo que soportar. Nació en una localidad ubicada entre La Meca y Medina llamada Abu’ua, su madre fue Hamidah “la Andaluza”. Fue martirizado el día 25 de Rayab del año 183 (d.H.)

BIOGRAFÍA DEL IMAM MUSA AL-KADZIM (la Paz sea con él)

Nombre: Musa

Título: Al-Kadzim

Nació: El 7 del mes de Safar, del año 128 (d.H.).

Su padre: Ya’far As-Sadiq (P).

Su madre: Hamidah la Andaluza

Martirio: 25 de Rayab del año183 (d.H.)

* * *

Durante su Nacimiento y Carácter

El Imam Musa Al-Kadzim (P) fue el séptimo Imam, tras la muerte de su padre Ya’far As-Sadiq (P). Se lo conoció como “Al-Kadzim”, –el que reprime su enojo–, por su gran paciencia ante las dificultades que tuvo que soportar. Nació en una localidad ubicada entre La Meca y Medina llamada Abu’ua, y su madre fue Hamidah “la Andaluza”.

Vivió veinte años junto a su padre y luego asumió el Imamato por orden Divina y designación expresa de sus antecesores. Su Imamato duró treinta y cinco años, durante los cuales convivió con el gobierno de los califas Abbásidas Al-Mansur, Mahdi, Hadi Y Harun Ar-Rashid. Este último fue quien lo hizo apresar y finalmente lo mandó a envenenar mientras estaba en la cárcel. Fue enterrado en Bagdad, en un cementerio usado por los Quraishitas para los nobles de Bani Hashim, llamado “Maqbir Quraish”, lugar que hoy se conoce con el nombre de “La Puerta de las necesidades”.

El Imam Al-Kadzim (P) se dedicó a enseñar en Medina hasta el momento en que fue encarcelado. Se dice que él era el más noble de los hijos de Ya’far As-Sadiq (P), el más sabio, desapegado, escrupuloso en las normas religiosas y devoto de las personas de su tiempo. Pasaba sus noches rezando y alabando a Dios, muchas veces hasta el alba, e incluso hasta el mediodía. Solía repetir: “¡Oh Dios! Te pido tolerancia en el momento de la muerte y el perdón el Día de la Resurrección”.

Acostumbraba a llorar por temor a Dios hasta el punto que su barba se mojaba con sus lágrimas.

Era el que poseía mayor conocimiento en jurisprudencia islámica, el más noble de espíritu y el más generoso. Era muy amable con su familia y sus parientes. Solía repartir abundantes limosnas.

Solía visitar a los pobres durante la noche, cubriendo sus necesidades sin que ellos supieran de dónde les llegaban las provisiones. Solía viajar siempre con 200 o 300 dinares para repartir en caridad.

Se reporta que él era el más versado de los eruditos en el Libro de Dios y el de mejor voz para su recitación. Dicen que cuando él lo recitaba, la gente se detenía a escucharlo, se ponía triste y lloraba por el efecto que tenía en ellos.

También fue apodado “El ornato de los que pasan la noche en oración”, y “Al Amin” (el fiel). Se lo conoce como Abu al Hasan y también con el nombre de Abu Ibrahim, Abu ‘Ali y Abu Saleh.

Hazri en Kazmain Shareef – Imam Musa Kazim AS y Jawad Taqi Imam tan memorable y bendita Hazri (Ziyrat, la peregrinación) de Halqa Alvia Qadria en Mazar-e-Aqdas, sagrado templo de Hazrat Imam Musa Kazim AS y Hazrat Imam Taqi Jawwad AS, en orientación y liderazgo de Su Santidad Syed Khurshid-ul-Hasan Jilani, nieto de Huzoor Ghous Pak (RA), jefe de Silsila-e-Aalia Alvia Qadria Razzaqia y el hijo mayor de Su Santidad el Sheikh-ul-Mashaikh Syed Zaheer-ul- Hasan Jilani Chandpuri (RA) en Kazmen / Kazemein Shareef, Irak


Badi shay hai nisbat-e-Mustafa(SAWW)

Hai waseela apni najaat ka

Shah-e-Ambiya ki jo Aal hai,

Bara us ka jaah-o-jalaal hai,

Nahin uski koi misaal hai,

Wo Habib-e-Haq ka jamaal hai,

Nahin Qaal is mein ye haal hai,

Mila usko kaisa kamaal hai,

Ye Khuda-e-pak ki hai ataa,

Badi shay hai nisbat-e-Mustafa(SAWW)

Wo jo Ahle Bayt ke hain Imam,

Baray muttaqi barhe nayk naam,

Wo hain badshah to hain hum ghulam,

Bane unke madhha srra tamaam,

Bara uncha har ek ka hai maqaam,

Hue pehlay hazrat Ali(AS) Imam,

Jinhay sab ne Asadullah kaha,

Badi shay hai nisbat-e-Mustafa(SAWW)

Hain Hassan(AS) Imam, Hussain(AS) bhi,

Hain Ali Raza wo Naqi Taqi,

Hain Imam Baqir-o-Kazmi,

Kahin Abdi kahin Ja’fari,

Koi Mahdi koi hai Askari,

Hai har ek Rasool ki rooshni,

Mili unse duniya ko hai zia,

Badi shay hai nisbat-e-Mustafa(SAWW)

Ye hain Aal-o-aulad-e-Ali

Kahin in mein Alvi aur Fatemi

Yahi nasl aal-e-Nabi bani

Hai mohabbat inse to wajibi

Hai Riyaz hukm-e-Khuda yahi

Yahi hai hadeeth Huzoor ki

Kahoon kyun na phir main barmala

Badi shay hai nisbat-e-Mustafa(SAWW)

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El Diluvio Universal – Diferentes versiones sobre un mismo mito – (+ Video)

El Diluvio Universal de Miguel Angel
El Diluvio Universal de Miguel Angel

Los mitos son algo consustancial al género humano, y surgen de forma totalmente aislada en diversos puntos y momentos de la Historia, siempre respondiendo a preocupaciones fundamentales. El contacto entre las diversas culturas los va puliendo, con lo que se acaban alcanzando unas “formas canónicas” en las que se captan fácilmente orígenes comunes.

Los mitos, en la innovadora visión del psicólogo y psiquiatra suizo Karl Gustav Jung (1875-1961) son representaciones de los arquetipos. Según Platón, éstos eran “las ideas inmateriales, perfectas e inmutables, modelo ideal de las cosas sensibles”, y Berkeley los situaba en la mente divina antes de la Creación. Jung dio una nueva forma a esta antiquísima idea: “Son símbolos ancestrales que forman el inconsciente colectivo del hombre y que se encuentran en toda la mitología universal”. La repetición de los cuentos, los mitos, las fórmulas mágicas, etc. en las diferentes civilizaciones, prueba que “real sustrato psíquico de los hombres es común a todos ellos en las capas más íntimas de nuestro inconsciente… porque forman el lenguaje innato de la psique”.

El análisis concreto de los mitos más habituales nos confirma esta visión Y el más universal de todos ellos, que hallamos presente en prácticamente todas las culturas, es el del Diluvio Universal, abstracción extrapoladora de las grandes inundaciones catastróficas que en todas partes se dan periódicamente. Incluso algunos divulgadores han pretendido ver en él un recuerdo difuso de las glaciaciones geológicas.

Los modernos investigadores de la mitología han recopilado más de cuatrocientos mitos diferentes sobre el Diluvio. El primero por orden cronológico es el contenido en la Epopeya de Gilgamesh, poema nacional babilónico.

Gilgamesh
Gilgamesh

En la mitología babilónica, el equivalente a Noé se llama Utanapishtin, hombre piadoso que había sido avisado de la proximidad del desastre por los susurros de las cañas movidas por el viento. Protegido por el dios Ea, éste le comunica la decisión que otros dioses han tomado, por inspiración de Enlil, de destruir la humanidad, y le aconseja que construya una nave con la que podrá escapar a la invasión de las aguas. Así lo hace Utanapishtin, metiendo en el navío a su familia, sus riquezas y parejas de animales. Apenas lo había terminado, se soltaron los vientos y el diluvio durante siete días. A la madrugada del día octavo, el mar recobró la calma, la nave se posó sobre un monte y Utanapishtin soltó una paloma y una golondrina, que volvieron al barco por no encontrar otro lugar donde posarse; más tarde soltó un cuervo que ya no regresó y por último salió Utanapistin, ofreció un sacrificio y la vida comenzó de nuevo.

Es innecesario subrayar las coincidencias con el relato de la Biblia, (Génesis, VIII) muy posterior:

Viendo Yahvé cuánto había crecido la maldad del hombre sobre la tierra… se arrepintió de haber hecho al hombre… y dijo: ‘Voy a exterminar al hombre que hice de sobre la faz de la tierra; al hombre, a los animales, a los reptiles y hasta las aves, pues me pesa haberlo hecho’. Pero Noé halló gracia a los ojos de Yahvé. Yahvé dijo a Noé: ‘Hazte un arca de maderas resinosas, divídela en compartimentos y la calafateas con pez por dentro y por fuera… Entrarás en el arca tú y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos. De todos los animales meterás en el arca parejas’. Pasados los siete días, las aguas del diluvio cubrieron la tierra… y estuvo lloviendo sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches… El arca flotaba sobre la superficie de las aguas, que cubrieron los montes por debajo del cielo… Sólo quedaron Noé y los que con él estaban en el arca. Ciento cincuenta días estuvieron altas las aguas sobre la tierra… Pasados cuarenta días, abrió Noé la ventana y soltó un cuervo que volando iba y venía… Siete días después para ver si se habían secado las aguas, soltó una paloma, que como no hallase donde posarse se volvió al arca… Esperó otros siete días y al cabo de ellos soltó otra vez la paloma, que volvió a él trayendo en el pico una ramita de olivo… Siete días después volvió a soltar la paloma que ya no volvió más… y dijo Yahvé: “Voy a establecer mi pacto con vosotros… y he colocado mi arco en las nubes.”

Deucalión y Pirra de Pedro Pablo Rubens. [itd. Museo del Prado
Deucalión y Pirra de Pedro Pablo Rubens. [itd. Museo del Prado

Un paralelo inmediato a esta narración figura en la cultura clásica griega, con el mito griego de Prometeo y su hijo Deucalión. Según los griegos, el Diluvio duró nueve días y nueve noches, y de él sólo escaparon “los más justos”, Deucalión y Pirra, en un arca similar a la bíblica. Ovidio, en su primer libro de las Metamorfosis inicia el relato de la breve historia de los regeneradores de la humanidad, que inician su dura nueva vida en la Fócida.

En la mitología persa y según el Zend-Avesta, el dios Ahura-Mazda (Ormuz) ordenó al primer hombre, Yima, que se encerrase en una fortaleza, en la cumbre de una montaña, con los mejores hombres, animales y plantas. El resto del mundo fue destruido por el dios del Mal.

Baal el Peor
Baal el Peor

En la mitología fenicia, la narración del Diluvio está poco detallada; pero su recuerdo es tan fuerte que el dios Aleyín, hijo de Baal, propuso que el dios Kusor abriera un tragaluz en medio del templo (es decir, el mundo) y Baal abriera una resquebrajadura en las nubes; así las aguas no caerían sobre la Tierra en cantidad tan grande que produjera un nuevo diluvio, ya que sería necesario que Baal y Kusor se pusieran de acuerdo.

En la mitología lituana, el dios Praamzis, que gobernaba el Universo, al contemplar que en la Tierra todo eran guerras e injusticias, decidió hacer un escarmiento. Para ello envió a dos monstruos, el Agua y el Viento, y entre los dos cogieron la Tierra, imaginada por los lituanos como un disco, y la sacudieron durante doce días, acabando con casi todos los hombres. Entonces se asomó Praamzis para ver el mundo, y tiró las cáscaras de una nuez que estaba comiendo con el fin de que en ella se refugiasen un puñado de hombres y de animales que se habían puesto a salvo en la cima de una montaña.

En la mitología celta aparece también el mito del Diluvio e incluso afirman que después de él la isla de Irlanda fue habitada por una reina maga, que pereció en unión de todos sus compatriotas antes del desembarco del príncipe Portholón, que llegó de Grecia con veinticuatro parejas en el año 2700 a. de J. C., y cuyos descendientes tuvieron que luchar con los últimos gigantes.

En la mitología de la India aparece la leyenda del Diluvio bajo una forma muy original. Uno de los Manú, dios que preside cada uno de los catorce largos períodos en que se subdivide la historia de la humanidad, hacía sus abluciones, cuando entre sus dedos encontró un pececito vivo. Cuando iba a devolverlo al agua, el animal le rogó que no lo hiciera porque temía ser devorado por los monstruos del mar. Para protegerle, Manú le colocó en un tazón con agua. Al día siguiente, el pez había crecido tanto que tuvo que ponerlo en el jarrón más grande que pudo hallar. Al otro día, el pez se había desarrollado de tal manera que Manú tuvo que depositarlo en un lago y como siguiera creciendo, Manú le llevó hasta el mar. Entonces el pez le dijo: “Dentro de siete días será el Diluvio; enviaré para ti y los siete richis un gran barco. Embarcaréis y contigo una pareja de cuantos animales viven en la tierra y en los aires y una semilla de cada planta. Cogerás a la serpiente Vasuki y atarás con ella el navío a mi cuerpo, y yo te guiaré a través de las aguas”. Después del Diluvio, Manú fue el padre de la nueva raza humana. Siguen las coincidencias, incluida la de los siete días, demostradoras de que todos los relatos proceden de uno solo.

La diosa gata Sekmet, la ira de Ra
La diosa gata Sekmet, la ira de Ra

En la mitología egipcia antigua la destrucción de la humanidad primitiva tomó otra forma: Ra envió contra los hombres su Ojo Divino, encarnado en. la diosa Sekmet, la que realizó una mortandad tan terrible, que para evitar el exterminio de la raza humana, Ra tuvo que preparar una bebida compuesta de cerveza, cebada y una sustancia roja que le daba aspecto de sangre. Sekmet confundió esta bebida con sangre y la ingirió, embriagándose de tal manera que dejó de matar. Entonces Ra, después de salvar a los hombres, estableció un pacto con ellos.

En África el mito del Diluvio tiene tantas formas como tribus viven en el continente negro. En el bajo Congo se cuenta que hace muchos años el Sol encontró a la Luna y le tiró barro para apagar su brillo. Entonces se produjo un diluvio y los hombres supervivientes se convirtieron en monos (obsérvese la curiosa coincidencia con el darwinismo).

En América el mito del Diluvio está todavía más extendido, si ello es posible, que en los otros continentes. Ya Cristóbal Colón, al tocar el golfo de Paria en 1498, observó que los indígenas veneraban el que llamaban “árbol de la vida” (¡otra coincidencia con la Biblia!). Según ellos, de sus frutos había vuelto a nacer el género humano después de ser destruido por un gran diluvio, del que sólo se salvaron un hombre y una mujer. Un “árbol de la inmortalidad” similar existía en México.

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Cuenta la leyenda de los algonquines que un día el dios Michabó se metió en el agua para salvar a sus perros que habían quedado aprisionados en el fango. Las aguas se desbordaron y cubrieron la tierra. Para rehacer la tierra, Michabó encargó al cuervo que le buscase un pedazo de arcilla, pero el cuervo no lo trajo. Después envió a una nutria, pero ella volvió de su zambullida sin traer nada. Por último envió a una rata almizclera, que le trajo un poco de tierra. Los hombres que repoblaron el mundo son los hijos de Michabó y la rata almizclera.

Según los indios de California, un diluvio cubrió todas las montañas e hizo perecer a todos los hombres menos a los que se habían refugiado en el pico del monte Bonsald.

Las mitologías de la Melanesia son muy curiosas. Según las tribus narri-ñeri de Australia, el dios creador formó al hombre de excrementos y los modeló como estatuas sin vida y luego, para infundirles la vida, les hizo cosquillas, porque la risa es el símbolo de la vitalidad (compárese con el episodio de la creación de Adán en la Biblia). Su mito referente al Diluvio dice que todas las aguas del mundo habían sido tragadas por una rana, pero una anguila la hizo reír y abrió la boca, con lo que las aguas se precipitaron sobre la tierra causando una gran inundación. En otras mitologías oceánicas el Diluvio fue un castigo impuesto al hombre por haber dado muerte a un monstruo marino.

Terminemos recordando el mito tal como lo narran en Malasia. Según los malayos, la creación de la tierra molestó a un dios que existía anteriormente y que se irritó, destruyéndola. El creador reconstruyó la tierra tomando precauciones para que el dios anterior a la humanidad no se irritara, pero cuando se enfada se producen los frecuentes terremotos oceánicos.

Los grandes mitos, por P. Hernández, Editorial Bruguera, Barcelona, 1971.). … Josep M. Albaigès

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