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Reflexiones sobre el Camino del Guerrero

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– Dime, Oh Zeus, ¿cómo fue que Atis, y Corybas [Cybeles], y Sabazio consiguieron introducirse aquí entre nosotros –o Mitra, que allí se encuentra, el medo, con su caftán y su gorro, que ni siquiera habla el griego? Y tú, también, Anubis con rostro de perro ¿cómo crees que pasarás por un dios si sigues ladrando? Me da vergüenza, Zeus, mencionar a todos los ibis, monos, cabras y peores bestias aún, que de alguna manera han pasado de contrabando desde Egipto al Cielo. ¿Cómo podéis soportar,Dioses, ver que los adoran tanto como a vosotros mismos, o incluso más? Y tú, Zeus, ¿cómo puedes tolerar esos cuernos de morueco que pegan en tu cabeza?

–Todo eso que mencionas sobre los egipcios es ciertamente indecoroso. Sin embargo, Momo, la mayor parte de ello es asunto de simbolismo; y quien no es un adepto en los Misterios en verdad no debe reírse de ello.

(Luciano, La Asamblea de los Dioses 9-11)

La intolerancia ha estado presente en el mundo desde el principio de los tiempos … y nos acompañará hasta el final de los mismos. Gran parte de la responsabilidad corresponde a las dirigencias gubernamentales, que se ocupan de marcar “diferencias” y transformar en “abismos”, opiniones discrepantes. Quién no ha oído o leído alguna vez frases tales como Pueblo elegido, Padres de la democracia, “Columna vertebral de la Nación”, “Último bastión de la civilización occidental y cristiana”?

La gente de la masa es xenófoba y odia lo que no entiende.

En la actualidad, ser soldado no es una realidad para la mayor parte de la gente en el mundo angloparlante, especialmente para aquellos pertenecientes a la generación más joven a los que se ha evitado la experiencia directa de la guerra durante sus vidas.

Pero por fuera de la población del mundo angloparlante, (con excepción de Eire y su patriótico I.R.A.), las cosas cambian. Los pueblos del III Mundo sí conocen la guerra. El 1º Mundo se encarga de “exportarla” y lograr así conservar y acrecentar el multimillonario negocio de la venta de armas, de la “Ayuda Humanitaria” y de la industria farmacéutica, entre otros pingües negocios.

La guerra para nosotros, en el momento de escribir al menos, es algo que ocurre en el Tercer Mundo. La siempre presente amenaza de destrucción nuclear bajo la cual vivimos es la antítesis de una lucha cuerpo a cuerpo con armas afiladas tal como la que los antiguos conocieron. Por otra parte, las sociedades antiguas tuvieron una relación íntima con la guerra. Las civilizaciones griega y romana siempre habían sido dirigidas asumiendo que aquélla era una parte de la vida, tanto como la siembra y la cosecha. La guerra ocurría entre una y otra: cuando los cultivos crecían, uno se marchaba de campaña a los campos circundantes y luchaba con sus vecinos. Algunos hombres nunca volvían y esto era tan de esperar como la muerte natural.

La creencia en una causa se transpone muy fácilmente de un nivel pragmático a otro idealista, y no se tarda en apropiar para el bando de uno conceptos tales como la Justicia, la Verdad y la Rectitud. Dada la tendencia a la personificación en el mundo antiguo, las virtudes se personalizan como dioses y diosas y al instante, las huestes del cielo quedan enroladas en la causa de uno.

Atenea apoyaba a los griegos tal como Hera a los troyanos, y el mismo gran Zeus no era indiferente al resultado de una batalla entre mortales. Los Dioscuros fueron vislumbrados luchando al lado de las tropas romanas en el lago Regillus en el año 496 a.C., de igual modo que los Ángeles de Mons se aparecieron a los Aliados en 1914. Se ofrecen oraciones y sacrificios para asegurar la cooperación divina, ya que ‘si Dios está a nuestro favor, ¿quién puede estar contra nosotros?’.

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Aunque a veces aparecen seres mesiánicos que pretenden hablar con Dios, y que Él les dicta los pasos a seguir … Todavía recuerdo a Bush padre pronunciando estas palabras antes de la Primera Guerra del Golfo … o a Bush hijo, diciéndolas antes de la Segunda Guerra del Golfo.

Los Cruzados se ponen en camino para luchar contra los enemigos de Cristo con una misa mayor, mientras que los musulmanes confían que Allâh les dará la victoria sobre los idólatras y los politeístas. Si la guerra no fuese un asunto tan cruel, uno tendría que reírse; pero esto sería adoptar una visión como la de un ojo de Dios. Consideremos más bien lo que la guerra, la sagrada y la de otro tipo, significa para el soldado individual y cómo ella puede constituir realmente un camino espiritual válido.

Un soldado es llamado a arriesgar su salud corporal en beneficio de una causa superior: en favor de su país, de aquellos a quien ama, de su fe o de su rey. Eso significa que debe otorgar más valor a éstos que a su persona. También debe obedecer órdenes, sometiendo su voluntad a la de sus oficiales. Acepta una vida muy alejada de las comodidades de su casa y la familia, y aunque espera volver con los suyos enriquecido por sus hazañas, sabe que puede morir y no volver a verlos nunca, o regresar mutilado. Todo esto significa una profunda lección de auto-humillación.

Cuán distintos eran los combatientes de antaño, defendiendo valores como el honor y luchando, nada más y nada menos que por la Gloria!.

Por más arrogante que pueda ser el soldado a primera vista, él renuncia a su individualidad en el momento en que se pone su uniforme y contempla en el campo de batalla la posibilidad de su propia aniquilación. Se aproxima mucho al misterio de la muerte, y aunque no se muestre más sabio por ello, es una lección para su alma que puede producir frutos en un tiempo venidero.

Algunas personas están destinadas a vivir toda su vida en este contexto; son la casta guerrera del mundo, cuyo trabajo es gobernar y proteger a la gente. Su vocación es completamente distinta de la de las otras castas tradicionales –sacerdotes y maestros,comerciantes y campesinos–, y como resultado, aplican una ética diferente. Cuando se plantea la elección de matar o ser matado, el asceta perfecto entregaría su vida; ¡pero el guerrero golpearía primero a su adversario! La mayor parte de las religiones del mundo han hecho sitio para acoger esta actitud. El Samurai japonés, los guerreros sagrados Muhammad y Arjuna, los Caballeros de la Tabla Redonda: todos son seguidores de este camino.

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La religión de Isis, que atraía grandemente a los habitantes de las ciudades y a las mujeres de clase media en los tiempos del Imperio, daba la bienvenida a Lucio (en: Apuleyo, Metamorfosis xi, 15) con estas palabras: ‘Enrólate en este servicio militar sagrado’. Pero más frecuentemente, la lealtad de los verdaderos guerreros se dirigía hacia los dioses abiertamente militares: Marte, Hércules, Sol Invicto, Júpiter Doliceno y, especialmente, Mitra. El Mitraísmo estaba basado en una visión del mundo realmente guerrera; imaginaba un Señor de la Luz supremo, poderoso allende cualquier cosmos conocido para el hombre, a quien constantemente se oponía el supremo Oscuro Señor Ahrimán. De este modo, para el Mitraísta, todo el universo está en un perpetuo estado de guerra entre el bien fundamental y el mal fundamental. Mitra es un dios inferior a quien Ormuz envía a conducir el lado del bien en nuestro cosmos –de ahí el Zodíaco que a menudo lo envuelve a él y a sus actos.

Toda la vida es una batalla que continúa incluso después de la muerte cuando los demonios y los ángeles se disputan la posesión de nuestras almas; luego la guerra entre humanos es natural como una imagen de la lucha cósmica e incluso metacósmica. Por fuera, un soldado de Mitra debe aliar sus energías y aspiraciones con el bando de los ángeles; por dentro, debe hacer de su vida una representación continua del sacrificio taurino creativo mortificando lo meramente físico, simbolizado por el toro, de manera que el espíritu vivificador pueda fluir más abundantemente en lo sucesivo.

El emperador Juliano,comprendía muy bien las profundas corrientes espirituales de su época e intentó anularlas sin éxito: él no era un hombre práctico. Por otra parte, Alejandro el Grande (quien con razón era uno de los héroes de Juliano) era supremamente práctico, si bien confesó que él no era su propio maestro. Cuando fue preguntado por los Brahmanes hindúes por qué persistía en hacer la guerra, respondió lo siguiente: “Está ordenado por la Providencia divina que seamos servidores de los decretos de los diosesNo se levantan olas en el mar a menos que sople el viento, ni un árbol se pone en movimiento a no ser que el viento lo toque; así, tampoco el hombre actúa si no es que es impulsado por la divina Providencia. De buena gana desistiría de hacer la guerra, pero el Señor de mi espíritu no me lo permite. Pues si todos fuéramos unánimes, el cosmos se estaría quieto…” (Pseudo-Calístenes 3, 6).

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Podía haber estado hablando por la raza humana en su conjunto.

Traducción: Marc García

Fuente: Religiones mistéricas en el mundo antiguo

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El “Destino del Guerrero ” – Los Hititas

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La identidad de las etnias y de las lenguas que se hablaban en el Asia Menor antes del II milenio a.C. supera las posibilidades de conocimiento. La región oeste se orientó hacia el mar Egeo y la Hélade desde temprano, mientras que la zona este perteneció al Oriente antiguo. Los prehititas (“hatti”) se establecieron en el norte. Alrededor del 2000 ya tenían un largo período de asentamiento; su lengua está probablemente vinculada con las caucásicas. Por entonces, gente de habla indoeuropea arribó al Asia Menor y dos siglos después había subyugado una porción apreciable del territorio sin eliminar a sus habitantes. Eran los “nesitas”, que la bibliografía conoce como hititas y que fueron precedidos por sus parientes, los luvitas. Ambas lenguas, junto con otras de menor importancia, constituyen la rama anatólica de la familia indoeuropea.

Tras un período de organización entre los siglos XIX y XVII a.C., hacia 1400 los hititas iniciaron su expansión territorial y llegaron a la cumbre de su poderío, disputando la su-premacía a Egipto. Los tres principales frentes de lucha de los hititas en el orden externo fueron:

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a) Egipto: El Imperio Nuevo, después de la expulsión de los hicsos (1580), se extendió por Asia y chocó con Hatti y Mitanni. La batalla de Kadesh (1285) entre hititas y egipcios no resolvió el pleito; en 1269 se firmó un tratado que establecía un condominio sobre Siria. Hatti se derrumbó hacia 1200, pero los egipcios ya no podían hacer valer sus pretensiones.

b) Mitanni: En el siglo XVII a.C., los hurritas se fortalecieron y constituyeron el reino de Mitanni. En su momento de máximo esplendor, Mitanni abarcó el norte de Mesopotamia y Siria, con salida al Mediterráneo, y fue tenaz contrincante de Egipto. A través de alianzas dinásticas, se unió con su enemigo contra los hititas, pero el debilitamiento de Egipto durante el reinado de Amenofis III (1402-1364), la hábil política de aquéllos y el surgimiento de Asiria como potencia provocaron la destrucción de Mitanni hacia 1370-1340; los restos de los hurritas se retiraron hacia el norte y parte de ellos se estableció en la meseta de Armenia.

c) Asiria-Babilonia: las disputas por la posesión de Siria septentrional condujeron al saqueo de Babilonia por Mursilis I (1595). Hacia 1370 Asiria comenzó a fortalecerse, pero hititas y asirios no llegaron a chocar al lograr un reparto equitativo de los despojos de Mitanni. . A fines del siglo XIII a.C., el imperio hitita se hundió. Quinientos años después, la conquista del reino neohitita de Karkemish (717) por los asirios marcó su fin definitivo.

Un cuarto frente de conflicto, Azzi-Hayasa, en el oeste de la meseta de Armenia, tuvo a maltraer a los hititas y a menudo los obligó a permanecer a la defensiva. Las fronteras orientales, en las márgenes del río Eufrates, constituyeron un foco permanente de tensión. El pueblo montañés de los kaskas y los países de Azzi-Hayasa e Isuwa no perdían ocasión para poner en aprietos a su poderoso vecino.

La confrontación entre ambas partes no era una cuestión estrictamente militar. James Mellaart ha planteado la posibilidad de que los hititas trataran de mantener el control de una fuente alternativa de estaño; exploraciones geológicas han descubierto la presencia de depósitos aluvionales de oro, plata y estaño al pie del monte Aragatz, al noroeste de la actual República de Armenia. El estaño se procesaba, junto con el cobre, en los hornos metalúrgicos de Metzamor (ca. 1500)(1) .

Sin embargo, el estaño del Cáucaso no parece haber sido tan relevante en la época. Según Charles Burney, la casiterita utilizada en Metzamor era importada (2) , en tanto Jak Ya-kar ha señalado que tanto podía ser local como importada de Irán o Afganistán occidental (3) . James G. Macqueen ha sugerido que Azzi-Hayasa quizás controlara los ricos depósitos metalíferos del noroeste y norte de la meseta de Armenia, lo que suscitó el interés de su poderoso vecino del oeste (4) .

En la época tenían gran importancia los maryannu, conductores de carros de combate que representaban la aristocracia guerrera hurrita y los estratos superiores de Mitanni. Su poderío no se limitaba a los estados hurritas, sino que estaban presentes en la clase alta de los pequeños estados sirio-palestinos y formaban su oficialidad. Sirvieron como mercenarios de los faraones egipcios, por ejemplo contra la segunda oleada de los “pueblos del mar” (5) .

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Los autores que admiten la presencia o la influencia indoirania en Mitanni concuerdan en el origen sánscrito de maryannu; sus oponentes han propuesto una fuente caucásica oriental (6) . El sumerio mar-gid-da (mar “carro”) (7) podría haberse combinado con el védico máryah (“hombre joven, valiente”), en nuestra opinión, para dar maryannu (“guerrero en carro de combate”).

La función guerrera es la segunda en la clasificación trifuncional de Georges Dumézil. Su análisis en el mundo indoiranio es relevante por ser el más próximo al armenio y porque la legislación religiosa y los himnos sagrados han conservado datos relacionados.

Dumézil ha estudiado a algunos de los héroes guerreros (Hércules, Indra, etc.), trazando un esquema general en el que aparecen como líderes militares, símbolo de las fuerzas de la tempestad y cometedores de tres pecados (matar a la criatura de una divinidad, sentir miedo que lleva a una acción deshonrosa, realizar un acto sexual prohibido). La transgresión sexual (adulterio, violación, concubinato) toma distintas formas entre los guerreros a veces divinos y en otras humanizados, quienes personifican la fuerza primitiva irrefrenable y bárbara: “(…) Por doquier el guerrero se toma libertades con los códigos mediante los cuales los seniores pretenden disciplinar el ardor de los jóvenes, por doquier se reconoce ‘derechos no escritos’ sobre la mujer del prójimo, sobre la virtud de las mozas” (8) .

La figura apasionada de los máryah, propia de la antigua mitología indoirania, sufrió luego un cambio brusco; Indra se convirtió en personificación de la maldad. Verethragna y Mitra se dividieron su función, y apareció una nueva concepción moral, donde la figura del guerrero pecador quedó en el polo opuesto al de la pureza y la purificación. Dumézil y Stig Wikander han identificado este cambio con la reforma de Zoroastro; Jean Haudry señala que la fecha, la causa y la forma de esta revolución religiosa son desconocidas (9) . No obstante, T. Burrow ha indicado que una invasión irania desde el sur provocó la división de la zona ocupada por los indoiranios entre el Penjab y el Asia occidental; la tensión entre ambos grupos se expresó en la prédica de Zoroastro, hacia los siglos XII-XI a.C., y los dioses indoiranios fueron anatematizados como deivas (“demonios”) (10) .

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En un tratado firmado con Huqqana de Azzi-Hayasa, Supiluliuma I menciona una serie de obligaciones de derecho civil:

Mi hermana, que te he entregado como esposa, tiene hermanas y cuñadas. Ellas se han convertido en tus parientes a causa de tu matrimonio. Porque en el país de Hatti hay una ley: no toques a tus hermanas y primas. Esto está prohibido. Quien se permita acto semejante en Hatti, no vivirá, morirá.

Como vuestro país es menos civilizado, ustedes están habituados a tomar a vuestras hermanas y primas. Ésto está prohibido en Hatti. Si un día una hermana, una cuñada o una prima de tu mujer te visitan, agasájala con bebida y comida. Coman, beban y pasen momentos agradables. Pero no la toques. Esto está prohibido, es causal de muerte. No lo intentes de manera espontánea, y si alguien te lo sugiere, no le prestes atención. No lo hagas. Que esto te esté prohibido por juramento.

Manténte lejos de las mujeres de palacio. No te acerques y no hables a cuanta mujer de palacio exista, libre o esclava. Que tu siervo o sierva no se acerquen a ella, no le hablen. Cuando pase una mujer de palacio, ábrele camino y huye. El siguiente caso de una mujer de palacio te servirá de lección.

¿Quién era Mariya y por qué murió? ¿Acaso no había encontrado y observado a una mujer de palacio? Pero mi padre, el padre del Sol, lo vio por una ventana y le dijo colérico: ‘¿Por qué miraste a esa mujer?’ Y Mariya murió por ese error.

Un hecho que ha producido la muerte de un hombre vale como lección para ti.

Cuando vuelvas a Hayasa, no toques a las mujeres y hermanas de tu hermano. Esto está prohibido en Hatti. Si sucediera que vuelvas a palacio, no hagas esta cosa prohibida. Ni debes tomar nueva mujer del país de Azzi, y si ya tienes una, que sea considerada tu concubina, pero no tu esposa.

Toma de vuelta a tu hija otorgada a Mariya y entrégala al hermano de éste (11) .

Con un nombre “medio erótico, medio guerrero”, Mariya era líder de un país “menos civilizado”, donde los hombres tenían derecho a poseer varias mujeres –incluso con relación de consanguinidad– en igualdad legal. Representaba la primera etapa de la función guerrera, la del combatiente que sentía la necesidad de saciar su naturaleza indómita, su sed de hazañas y su pasión inflamada, a quien los hititas entrados en la segunda fase oponían un sistema moral y familiar que constituía el fundamento para que el monarca se librara de un peligroso enemigo por una supuesta transgresión a las reglas establecidas. Es posible que Mariya se hallara en Hattusas para la firma de la paz y hubiera sido víctima de una argucia del rey Tuthaliya III.

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Siguiendo la clasificación de Claude Levi-Strauss, los hititas vivían en un estadio “cultural” –donde el incesto estaba prohibido–, y los hayasianos, en un estadio “natural”. En la legislación hitita, la violación era uno de los tres crímenes capitales (los otros eran la relación sexual con animales y la desobediencia a la autoridad del Estado), entre los que debía comprenderse el incesto en sus diferentes variantes (voluntario o forzado). Supiluliuma seguramente aplicaba la norma 193 del código hitita, que establecía el levirato (casamiento de la mujer viuda con su cuñado) (12) .

La prohibición de relacionarse con “mujeres de palacio”, en cambio, no parece tener fundamentos jurídicos y su existencia parece dudosa, máxime en el caso de que aquéllas fueran libres. Esta advertencia no está acompañada por una prohibición explícita o una amenaza de muerte; el rey hitita sólo se basa en su tono imperativo y la desgracia de Mariya. La sentencia de muerte contra éste por la mera relación con una mujer de palacio no tenía justificativo legal.

Teniendo en cuenta el sentido “valiente” de máryah y la posible vinculación del lat. mas, maris (“macho, varón”) y maritus (“hombre casado”) con el dios Marte, la palabra armenia *mariya (“hombre joven”) debió tener el sentido adicional de “valiente” o “guerrero”, cuya expresión es el nombre personal Mariya (13).

El probable origen sudoriental (Kizzuwatna) de la familia real hitita dejó una visible influencia hurrita sobre la corte, el culto y la religión, en tanto que el impacto lingüístico pro-venía de los días de gloria de Mitanni, antes del reinado de Supiluliuma. La fama de los maryannu llegó al imperio hitita, donde el poderío de los guerreros de Azzi-Hayasa –que manejaban carros de combate y quizás se apodaban *mariya– también debía gozar de cierto predicamento. Su líder fue víctima de esa fama, alimentada por la tradición mítica e ideológica.

La figura del dios guerrero Vahagn, cuyas raíces se remontan a la época previa a la fragmentación indoeuropea, y que ha sufrido, entre otras, influencia hitita (14) , sugiere que entre los hayasianos debía existir el ambiente ideológico sobre el cual se erigiría la tradición guerrera. Ese ambiente era de probable origen indoeuropeo y, más precisamente, armenio.

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Notas:

1. James Mellaart, “Anatolian Trade with Europe and Anatolian Geography and Culture Provinces in the Late Bronze Age”, Anatolian Studies (Ankara), vol. XVIII, 1968, p. 200-201.

2. Charles Burney y David Marshall Lang, The Peoples of the Hills. Ancient Ararat and Caucasus, Londres, 1971, p. 68. Objetos babilonios de los siglos XVI-XV a.C. (una pesa de la época de Burna-Buriarash I y un sello cilíndrico de Kurigalzu I) hallados en Metzamor parecen haber llegado vía Siria a través del río Aratzaní, la misma ruta del estaño, “y no es accidente que muchos objetos de estaño se hayan encontrado en el cementerio de Metzamor” (Emma Khanzadian y Boris Piotrovsky, “A Cylinder Seal with Ancient Egyptian Hieroglyphic Inscription from the Metsamor Gravesite”, Soviet Archaeology and Anthropology [Armonk, NY], Spring 1992. 74).

3. Jak Yakar, “Regional and Local Schools of Metalwork in Early Bronze Age Anatolia, Part II”, Anatolian Studies (Ankara), vol. XXXV, 1985, 31. Afganistán e Irán eran las fuentes principales del estaño mesopotámico en el III milenio a.C. (Tamara Stech y Vincent Pigott, “The Metals Trade in Southwest Asia in the Third Millennium B.C.”, Iraq [Londres], vol. 48, 41-48).

4. Cf. James G. Macqueen, The Hittites and their Contemporaries in Asia Minor, Londres, 1996, p. 41-43, 54.

5. Abraham Malamat, “Siria y Palestina en la segunda mitad del segundo milenio”, en E. Cassin, J. Bottéro y J. Vercoutter (eds.), Los imperios del antiguo Oriente, vol. II, Madrid, 1983, 155-156; Nancy K. Sandars, The Sea People, Londres, 1987, 119.

6. Igor Diakonoff, “Language Contact in the Caucasus and the Near East”, en T. Markey y J. Greppin (eds.), When Worlds Collide. Indo-Europeans and Pre-Indo-Europeans, Ann Arbor, 1990, 64.

7. Levón Petrosián, “‘Mar-Gid-Da’, ‘Mar’, ‘Maran-Sayl’ (ensayo histórico-etimológico)” (en armenio), en Sesión científica republicana dedicada a la integración de las investigaciones de campo etnográficas y folklóricas, Ereván, 1984, 37.

8. Georges Dumézil, El destino del guerrero, Londres, 1971, 92.

9. Idem, 128; Haudry, Les indoeuropéens, París, 1985, 81.

10. T. Burrow, “La invasión aria en la India”, en A. Cotterell (ed.), Historia de las civilizaciones antiguas, vol. II, Barcelona, 1984, 377.

11. Citado por Nicolas Adóntz, Histoire d’Arménie, París, 1946, 29-31.

12. Oliver Gurney, The Hittites, Londres, 1990, 78, 83. Para Heinrich Otten, la historia de Mariya ejemplifica la discreción que el yerno debía mostrar en las reglas de etiqueta mientras visitaba la corte hitita (Heinrich Otten, “Hititas, hurritas y mitanios”, en E. Cassin, J. Bottéro y J. Vercoutter, op. cit., 121).

13. Cf. Vartán Matiossián, “Mariya, líder del país de Hayasa, y sus conexiones” (en armenio), Bazmavep (Venecia), 1-4, 1992, 324.

14. Ivanov 1983. 39-40. Sobre Vahagn, cf. Vartán Matiossián, “Soles y orígenes: el mito armenio de la creación”, Transoxiana, vol. 2, 2001

El destino del guerrero : un paralelo en la meseta de Armenia de Vartán Matiossián

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Seres Mitológicos

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“Tenemos hambre de mitos, de explicaciones totales, y anhelamos profundamente una profecía con garantías…”

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Al-mi’raj es un animal mítico de la poesía islámica que vive en una isla misteriosa llamada al Jezirat-Tennyn dentro de los confines del Océano Índico. Su nombre se puede descomponer de diferentes maneras, aunque generalmente las más usadas son Mi’raj, Mir’aj o simplemente Miraj.

Al-mi’raj tiene el aspecto de un conejo de color amarillo inofensivo y un cuerno en espiral que sobresale de su frente, muy similar al de un unicornio.

Sin embargo, a pesar de su apariencia dócil, al-mir’aj es en realidad un feroz depredador territorial capaz de matar a animales y personas de su propio tamaño o superior clavándoles su largo cuerno. Tiene un apetito carnívoro voraz y puede devorar a otros seres vivos varias veces superiores en tamaño sin esfuerzo.

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Lammasu o Lamasu

En la mitología mesopotámica, el Lammasu (o Lamasu) es una criatura legendaria que posee cabeza de hombre, cuerpo de león y alas de águila.

Guardaban los templos (generalmente en parejas) y mataban a todos los que se aproximaban, excepto a los hombres puramente buenos o totalmente malvados.

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Huwawa (Sumeria) o Humbaba (Babilonia)

En la mitología sumeria y acadia, Huwawa (sumeria) o Humbaba (Babilonia) es un guardián del bosque de cedros de los corazones, en la Tierra de los Vivos, donde vivían los dioses.

Es un monstruo con cara de león y dientes de dragón que ruge como el agua de una inundación y posee una gruesa melena y grandes pies

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Abraxas

Abraxas fue un dios egipcio y un demonio coronado, con cabeza de gallo, grueso vientre, pies de serpiente y cola raquítica, que lleva un látigo.

En él cohabitan el bien y el mal, siendo un ángel y un demonio a la vez.

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Behemot o Bahamuth

Behemot (hebreo: בהמות), también conocido como Bahamuth, es un monstruo mítico de la mitología hebrea.

Posee atributos del búfalo de agua, del rinoceronte, cocodrilo, elefante y el hipopótamo. Aparece mencionado en la Biblia, en el Libro de Job (40,15-24) junto a otro monstruo, Leviatán.

Según las leyendas hebreas, ambas criaturas son enemigas y se enfrentaron al principio de los tiempos; otras versiones de estas leyendas sostienen, por el contrario, que la batalla entre los monstruos no fue al principio, sino que será el día del Juicio Final.

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El Sirrush

El sirrush es una criatura mitológica representada en la reconstruida Puerta de Ishtar de la ciudad de Babilonia.

Se parece a un dragón con el cuerpo recubierto de escamas, las patas traseras como garras de águila y las delanteras de felino.

También tiene un cuello largo y una cola, cabeza con cuernos, una lengua como de serpiente y una cresta.

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El Ave Fénix

El fénix es un mítico pajaro de fuego del Egipto Antiguo, que es retratado como un pájaro que muere en el fuego y renace de nuevo de ello.

Normalmente es retratado teniendo plumas de oro y rojas. Según la leyenda cristianizada, el ave Fénix vivía en el Jardín del Paraíso, y anidaba en un rosal. Cuando Adán y Eva fueron expulsados, de la espada del ángel que los desterró surgió una chispa que prendió el nido del Fénix, haciendo que ardieran éste y su inquilino. Por ser la única bestia que se había negado a probar la fruta del paraíso, se le concedieron varios dones, siendo el más destacado la inmortalidad a través de la capacidad de renacer de sus cenizas.

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