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Martin Buber denosta la Operación Markolet

Atentado terrorista al Hotel King David
Atentado terrorista/sionista al Hotel King David

Muchas veces no dejamos de sorprendernos, leyendo declaraciones de judíos en contra de las propias acciones del usurpador gobierno israelí, y nos alegra el notar que no todos son sionistas.

Recordando la Operación Markolet (más conocida como la Noche de los Puentes), una violenta operación de sabotaje/terrorismo del Haganá perpetrada en la noche del 16 al 17 de junio de 1946 bajo el Mandato Británico de Palestina. Su objetivo era destruir los once puentes que unían el Mandato con los países vecinos – Líbano, Siria, Transjordania y Egipto, con el fin de inmovilizar su transporte.

Los sionistas aún hoy la califican como:

La más grande y completa “operación” del Haganá en el marco de la “Resistencia Unida”, y también la definitiva. El éxito de la operación dio lugar a “desconectar” temporalmente la ruta de los suministros utilizados por los británicos.

Es notable como dan loas a la “operación” para “desconectar” la ruta y ante la misma operatoria realizada contra ellos, no dudan en calificarla como “acto terrorista”, “acto cobarde” u operación “fascista y antisemita” … Todo depende del color del cristal con que se mire … si es “made in israel” … ya saben como se verá …

Las crónicas cuentan que La Haganá comenzó los preparativos entre los meses de enero y febrero de 1946. En primer lugar, la SHAI (Servicio de Inteligencia del Hagana) y patrullas de las fuerzas del Palmaj, realizaron el programa para llevar a cabo la operación.

Comenzaron a detectar, fotografiar y medir los objetivos, así como también explorar el posible acceso y vías de evacuación. Estaban disimulados como amantes para disfrutar de la naturaleza o como excursionistas.

A los argentinos y chilenos nos suena muy familiar… es la misma operatoria que realizan desde hace décadas en la Patagonia argentino-chilena, ampliamente denunciados por grupos nacionalistas de ambos países y “ampliamente desmentidos” por los organismos y embajadas sionistas … a las pruebas nos remitimos …

Después de los ataques, el ejército británico comenzó las investigaciones en los asentamientos cercanos a los objetivos destruidos con la esperanza de encontrar escondites de armas. Dos semanas después, el 29 de junio de 1946 la Operación Agatha se puso en marcha con el objetivo de capturar a muchos de los miembros del Palmaj.

Durante dicha acción sorpresa, más de 2.700 judíos fueron detenidos, entre ellos los principales dirigentes de la Haganá. Los británicos descubrieron documentos importantes que demostraban el papel de la “Resistencia Unificada”, que se conservaban en el Hotel Rey David en Jerusalén. Eso llevó más tarde al Atentado criminal al Hotel Rey David.

El plan indicaba que integrantes del Irgún entrarían con explosivos en botellas de leche que llevarían colgados un cartel que diría: Minas, no tocar. Hablamos de explosivos, botellas de leche… Según nos cuentan hoy los diarios sionistas y pro-sionistas de todo el mundo, la combinación de ambos objetos dá como resultado un artefacto terrorista!

Un hombre entró en el hotel disfrazado con una túnica de empleado, colocó los explosivos en el sótano mientras un grupo lo cubría. (La imagen de explosivos en el sótano no deja de retrotraerme a la Embajada de Israel en Argentina y su implosión  que jamás fue explicada… Siempre se nos dice que la historia es cíclica y que el hombre tiende a repetirse, ¿verdad?).

A las 12:37, casi media hora después de haber regulado el mecanismo disparador del reloj dentro de los tarros, estallaron las bombas. Repentinamente se estremeció toda Jerusalén. Los tarros habían hecho explosión de acuerdo al plan fijado, la fuerza del estallido superó todos los cálculos. Los tarros cargados con explosivos destruyeron los siete pisos, desde el subsuelo hasta el techo. (Nuevamente veo clarísimo el edificio de calle Arroyo en Buenos Aires, caer sobre sus cimientos). Murieron 91 personas (28 británicos, 41 árabes, 17 judíos y otros 5 de diferentes nacionalidades) y resultaron heridas otras 45.

En julio de 2006, los israelíes, entre ellos el ex Primer Ministro Benjamín Netanyahu y ex miembros del Irgún, asistieron a una “celebración” del 60º aniversario del “acontecimiento”, que fue organizado por el Centro Menajem Beguin. O sea, no sólo minimizan el acto terrorista al tratarlo de “acontecimiento” (sic), sino que también “celebran” las muertes de 91 personas… ¿Cómo era el cuentito de las eternas víctimas?

El sionismo llora la muerte de su única víctima de ese atentado terrorista, Avraham Abramovitz, uno de los dos miembros del Irgún que fueron muertos a balazos mientras escapaban cobardemente luego del ataque.


Al respecto escribía Martin Buber:

No basta *

Martín Buber

No, no basta.

No basta con expresar nuestro aborrecimiento. Debemos decir, que tenemos parte de esta culpa que despierta nuestra repugnancia.

Todos nosotros, cada uno de los que participa en alguna medida, al servicio o influyendo, en la conducción y dirección de este miserable Yishuv todos participamos de este crimen. No fuimos suficientemente sabios como para fundar nuestro Yishuv sobre la idea de que el Tikun [reparación, redención] de Sión sólo puede lograrse bajo el gobierno de una ley sagrada.

Esta ley, cuyo principio es el respeto por la vida, el patrimonio y la dignidad del prójimo, fue llevado por el pueblo a lo largo de todos sus exilios.

Aquí, en esta tierra, que era su objetivo en los exilios, el pueblo rechazó esta ley sagrada y hemos contribuido a que así sea porque no la erigimos como reglas absolutas e inquebrantables directrices de nuestras vidas.

No enseñamos a las generaciones que aquí crecen a distinguir entre una lección concreta de la historia y una moraleja vana que se vale injustamentede la historia. Es una teoría vana pensar que un pueblo puede resurgir por la vía de actos violentos. Por este camino no habrá ni mejora ni cura, sino una nueva degeneración y sólo una nueva esclavización. No inculcamos este principio central en nuestras escuelas.

Por eso pasó lo que pasó. Delincuentes exiliados en Australia se volvieron hombres con sentido de responsabilidad social, mientras las personas que vinieron a Sión bajo una bandera sagrada se volvieron criminales, y nosotros tendimos la mano a su crimen.

Hoy alzan la voz para que el Yishuv se rebele contra el crimen. ¡Es tarde! Ayer era el momento preciso para ese llamado y no se hizo, ayer y también anteayer, y cada día hasta hoy.

No tenemos derecho a decir: “nuestras manos no derramaron esta sangre y nuestros ojos no vieron“. Nuestros ojos vieron 10 que vieron y nuestra boca no dijo 10 que había que decir – ¡por qué nos lavamos nuestra mano sobre la ternera decapitada en el arroyo! 1

Lo ocurrido va a tener sus secuelas, sea lo que sea, tenemos el deber del arrepentimiento y de cambiar nuestro camino, antes de que se nos eche encima una catástrofe mayor. Es nuestra obligación elevar una ley [de la vida] sagrada e inquebrantable, que el pueblo en tanto pueblo la proteja de los estafadores. Es tarde para palabras vacías, para los hechos no es tan tarde.


Hasta aquí las palabras de Martin Buber, filósofo y escritor judío austríaco/israelí, conocido por su filosofía de diálogo y por sus obras de carácter existencialista. Creo que queda más que clara la animadversión que siente hacia el accionar sionista que vemos iterarse y reiterarse, vez tras vez, generación tras generación.

Tengamos en cuenta que en aquellos años no existía aún la Intifada, y los atentados terroristas corrían por cuenta y orden exclusiva de los usurpadores grupos armados sionistas.

Como bien decía el personaje de Pablo Sandoval, en “El Secreto de sus Ojos”:

El hombre puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios… pero hay una cosa que no puede cambiar… no puede cambiar… de pasión…

… Y nos queda más que claro que la pasión del sionismo, (que no es otra cosa que un conjunto de hombres con una idea e ideal común), es el sometimiento y/o la destrucción de todos aquellos que no son sus iguales, o sea, los “otros”, nosotros, los goyim…

Por Moro
Para Páginas Árabes


Notas:

* El informe de la Comisión anglo-americana le produjo una gran sorpresa y consternación al gobierno británico, y a pesar de su compromiso con la comisión que ella misma había designado hizo caso omiso a sus recomendaciones. Tampoco la Agencia judía estaba muy entusiasmada, pero había en el informe un aspecto que logró su apoyo unívoco. Se trataba de la recomendación de permitir la inmigración a 100.000 refugiados judíos. Gran Bretaña anunció a principios de junio de 1946 que rechazaba la recomendación de la Comisión en lo que respecta a la inmigración. El movimiento judío de resistencia creado. en otoño de 1945 constituyó un marco de acuerdo para los tres ejércitos clandestinos que actuaban contra los británicos: la Haganah (bajo la tutela de la Agencia Judía), el Etzel y el Leji, reaccionó con la operación conocida como “la noche de los puentes(Leil hagsharim). Los once puentes que conectaban a Palestina con los países vecinos explotaron en una misma noche. La coordinación y la envergadura de estos actos tenían como propósito exhibir ante los británicos la determinación del Yishuv en su resistencia contra la política británica. La reacción del gobierno del Mandato se conoce con el apodo “sábado negro” -el sábado 6 de junio en que fueron apresados la mayoría de los líderes del Yishuv que en ese momento se encontraban en Palestina y se encontraron algunos escondites de la Haganah en algunos kibutzim (granjas colectivas). El Etzel reaccionó con una acción que fue permitida por una rama del movimiento de resistencia pero que ocasionó a posteriori la ruptura del marco común. El 22 de julio de 1946 [esta guerrilla, conocida también como] Irgun; provocó la explosión del hotel King David en Jerusalén, el sitio de las oficinas centrales del gobierno del Mandato. Murieron unas noventa personas, entre ellos, judíos y árabes. Las fuertes pérdidas dentro de la población civil provocaron el deslinde por parte de la Agencia judía y la Haganah de la acción del Etzel, el desmantelamiento del movimiento de resistencia y la interrupción de las acciones de la Haganah contra los británicos. La Agencia judía hizo un llamado a los judíos de Palestina a “rebelarse contra estos ultrajes abominables“. Buber se refirió indirectamente a la explosión del hotel King David y a la condena expresada por la Agencia judía en el artículo que sigue, que fue publicado en el periódico Haaretz el 26 de julio de 1946. Buber sostenía, que la conducción del Yishuv le da la mano a la violencia, y sin dar explicaciones, se refería al movimiento de resistencia y a la legitimación que había dado a las acciones del Etzel. De esta manera la conducción del Yishuv se volvió cómplice del acto asesino del Etzel.

1 Deuteronomio, 21, 1-9.


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Martin Buber denosta la Operación Markolet por Moro se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
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¿Holocausto? – EEUU y el monopolio de las cámaras de gas

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Cuando alguien menciona la IMPOSIBILIDAD de haber sido muertos 6.000.000 de judíos por gas, en los campos de concentración alemanes, consigue en el acto, dos enemigos; que deberían ser los primeros en alegrarse con el hecho; el sionismo y el gobernante alemán.

El primero, por ser el responsable directo por la MENTIRA DEL SIGLO, responsable por haber introducido ésa MENTIRA en la propia COMUNIDAD JUDAICA, que así como los demás, no tuvo por qué, no creer en algo que, por falta de divulgación por un lado; y control de las informaciones por otro; no venía siendo puesto en duda.

¡LA DESESPERACIÓN del sionista para no ser, en el futuro, tildado de MENTIROSO; lo obliga a presentar, cada vez más películas y cuentos, sobre los alemanes y sus campos de concentración, o sus “maldades” y “perversidades”…!

Esa insistencia, completamente sospechosa, y más los actos de guerra y terrorismo, perpetrados por Israel contra sus vecinos Egipto, Jordania, Líbano, Siria, Irak, y la expulsión y dispersión de palestinos, diariamente asesinados, contra soldados de la ONU, actos que ya resultaron en millones de víctimas en éstos 40 años de su “independencia“; dejan a los espectadores cada vez más convencidos de que fueron engañados todos éstos años.

No es en vano que vemos manifestaciones de judíos  mas bien lúcidos, — y honestos; — con manifestaciones en Nueva York, gran ciudad Judaica, ciertamente la mayor “Jerusalén” del mundo actual, exhibiendo carteles públicamente, donde se lee: “ISRAEL IS A CÁNCER FOR JEWS“. o sea, ISRAEL ES UN CÁNCER PARA LOS JUDÍOS.

El segundo, totalmente connivente con los vencedores, en la calidad de dirigente de un país ocupado, gobernante gracias a la derrota de su patria, tampoco desea alguna disminución del número de judíos muertos, pero por un motivo aun más fuerte, pues en vez de promover una revisión de las historias, pasivamente indemnizó, 6.000.000 de ellos.

Existen enormes sospechas de haber sido hechas verdaderos negociados en las indemnizaciones, tanto en lo que toca al supuesto y pretendido número de “víctimas“, como en lo correspondiente a las indemnizaciones de propiedades. Cualquier alteración de ése número dejaría al dirigente en dificultades, además de conferirle el inevitable Diploma de Burro, que tendría que pasar a usar oficialmente…

Un lector me escribió para que yo presenciase a fin de mes, en cualquier consulado alemán, la fila de miembros de la comunidad judaica, que allá van a buscar sus indemnizaciones, él escribió que se quedó asombrado…

¡Yo creo que ése dirigente alemán va a perder su rico empleo aún en este siglo, y quien va a ayudar a que eso suceda, es su propio hijo, o nieto!…

Cada “testigo ocular” describe las cámaras de gas de forma diferente, cada vez; a veces son duchas de donde sale gas en lugar de agua, sin explicar como el gas llega a la ducha cuando se abre la llave… Otras veces, el gas sale de tubos llenos de agujeros; otras veces, el gas era arrojado en forma de copos (como el jabón de máquina), por pequeñas aberturas en el techo de las “cámaras”, etc. etc… Existían “cámaras de gas” para 500 y hasta para 10.000 personas a la vez…

En algunas cabían de 40 a 80 personas por metro cuadrado… Simón Wiesenthal explica que la industria de la muerte en Auschwitz era TAN SECRETA, siguiendo órdenes de Berlín, que poquísimos oficiales alemanes y soldados alemanes, estaban a la par de lo que allí ocurría… ¡Qué secreto!- ¡Qué perfección!…

Matar seis millones, o sea, la población de toda la ciudad de Río de Janeiro, con media docena de militares, y aún en el mayor secreto, con maquinaria y equipos que NADIE AÚN FUE CAPAZ DE RECONSTITUIR… ¡sin que dos personas hasta hoy puedan describirlos de la misma manera!

(Cortar cabello, arrancar dientes de oro, examinar una por una todas las aberturas naturales del cuerpo de toda ésa gente, en busca de oro, joyas, diamantes y dólares, para finalmente transformarlos en ceniza y humo en los hornos crematorios, SIN DEJAR UN SÓLO TESTIGO OCULAR QUE MEREZCA NUESTRO CRÉDITO; ÉSO ES PERFECCIÓN Y SECRETO EN DEMASÍA PARA MI GUSTO!.

Los Estados Unidos, siempre tan “inteligentes” y eficientes en el espionaje y en su Central de Inteligencia (CIA) no siempre tan inteligente, se llevaron millares y millares de patentes industriales alemanas, después de la guerra. Simplemente las confiscaron, LAS ROBARON. La única cosa que no llevaron, fue el secreto de cómo matar seis millones de personas sin dejar rastros.

Por ése motivo explicaré cómo ellos, los norteamericanos, ejecutan sus criminales, POR FALTA DE TECNOLOGÍA: ¡en cámaras de gas!

En la prisión estatal de Maryland, en Baltimore, PARA EJECUTAR APENAS UN CONDENADO, es necesario observar y ejecutar cuarenta (40) prescripciones de manipulación del equipo de la cámara.

Los preparativos para la ejecución REQUIEREN DOS DÍAS, en un total de 16 horas de trabajo. Dos funcionarios, especialmente nombrados, acompañan, cada uno, su lista de control y tests. Entre los primeros actos es comprobada toda la estructura estanca de la cámara, bombas, compartimientos, cepillos y todo el sistema de exahustores. A continuación siguen otros 15 detalles individuales antes de que el condenado sea introducido en la cámara.

Él entra entonces, y es amarrado fuertemente en una silla. Un aparato EKG es traído a la cámara y un terminal es fijado en su cuerpo para indicar cuándo morirá. Se siguen otros 9 tests y controles diversos, hasta la cuidadosa entrada de los productos químicos debidamente proscriptos, entre los cuales está el gas.

Sigue la estancación total de la puerta. Después de que el aparato EKG indica la muerte del condenado, siguen nada menos que 14 diferentes instrucciones, para retirar el gas venenoso por medio de los exahustores, y la chimenea; y entra en funcionamiento un equipo automático de agua a presión.

Con la cámara aparentemente limpia, entran en ella el médico y dos asistentes, TODOS PROVISTOS DE MÁSCARAS ANTIGASES; Y ROPA Y GUANTES DE GOMA.

El médico sacude el cabello del condenado difunto, para retirar las moléculas de veneno que aún existen, los asistentes, con mangueras de agua a presión, lavan cuidadosamente el cuerpo del ex criminal, así como todas sus aberturas naturales, y de modo especial su boca.

En San Quintín, prisión de San Francisco (California), la cámara de gas está situada en el sexto piso, teniendo una chimenea de más de 30 metros de altura. Cuando se retira el gas, con todo el sistema de filtraje que existe, después de las ejecuciones, hay gaviotas en los tejados que caen muertas al suelo, lo que provocó las protestas de la Sociedad Protectora de Animales.

Es interesante notar que en Auschwitz nadie vio algún miembro de las SS, o algunos pajaritos caerse muertos del tejado…

¡Para una operación de 16 horas, con el objeto de ejecutar un condenado, en los EEUU; los alemanes ejecutaban millares a cada 16 minutos, sin exahustores, sin chimeneas, sin máscaras antigases, sin guantes, sin nada!.

Lo que los “testigos” nunca explicaron es para dónde iban las nubes de gas que tenían que estar en el interior de las “cámaras“, principalmente, teniendo en cuenta, que próximo al lugar en el que afirman que estaban las “cámaras de gas”, existía el pabellón hospital de los soldados alemanes, y la alberca, y el campo de fútbol para los prisioneros…

Esas nubes, ciertamente habrían alcanzado también los alojamientos de los prisioneros…

¿Saben porqué no sucedió éso? ¡¡¡PORQUE NUNCA EXISTIERON!!!

Serge Klarsfeld, que participó activamente en el proceso contra Klaus Barbie, en Lyon, estuvo de acuerdo, recientemente, en que hasta el momento, realmente no fueron presentadas pruebas consistentes, sobre la existencia de cámaras de gas. ¡¡¡PERO ÉL PROMETE ÉSAS PRUEBAS!!!

Si en casi medio siglo, un cazador de brujas como Klarsfeld no encontró UNA ÚNICA PRUEBA REAL de la existencia de cámaras de gas; ¿porqué se permite tal leyenda y la posterior DIFAMACIÓN Y EXTORSIÓN DE ALEMANIA ANTE EL MUNDO?

¿Será que tendremos que esperar otros cincuenta años, para entonces aparecer una “prueba”, que vuelva ésa leyenda una realidad?

¡Parece que sí, pues Serge PROMETIÓ!…

Por S.E.C.

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Redefinir la identidad,dilema de palestinos y saharauis

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Tanto en el conflicto palestino-israelí como en el marroco-saharaui se da una situación singular, una dispersión de la población autóctona y la existencia de minorías nacionales fuera del territorio sobre el que los movimientos de liberación nacional pretenden establecer sus estado independiente: palestinos en Israel y saharauis en el sur de Marruecos. Lo singular es que en ambos casos, la prolongación del conflicto ha generado dinámicas novedosas que involucran a los diferentes componentes de esas poblaciones, que tienen expectativas propias, que viven situaciones muy diferentes y que tienen posibilidades de socialización y de comunicación entre ellas. Estas nuevas dinámicas compartidas van desde la colaboración, hasta la elaboración de discursos políticos comunes y una redefinición identitaria. Finalmente estos procesos no han sido promovidos por los movimientos de liberación nacional, sino que responden a nuevas dinámicas de base, en las que intervienen modalidades de organización en torno a demandas de ciudadanía, el aprovechamiento de espacios trasnacionales y el uso de nuevos medios de comunicación.

Redes transnacionales y redefinición de la identidad nacional. Una comparación entre los casos de Palestina y del Sahara Occidental.

Los conflictos del Sahara Occidental y de Palestina responden a situaciones diferentes y han implicado a actores principales propios pero tienen una serie de puntos en común: se trata de conflictos de origen colonial y de larga duración, en el que la cuestión territorial y fronteriza tienen un papel importante, con situaciones de ocupación ilegal y no reconocida, con la fragmentación y dispersión de la población autóctona, han generado flujos de refugiados y desplazados internos importantes, en ambos casos ha tenido lugar un agotamiento de los esquemas de resolución política del conflicto, y ha quedado patente la escasa capacidad de intervención de la comunidad internacional… La asociación entre ambos ha sido recurrente por parte de los movimientos políticos y sociales identificados con la causa de la descolonización, pero limitándose a explotarlo en eslóganes y consignas, yuxtaponiendo ambas situaciones pero sin ahondar en detalles. Esta asociación es antigua; ya en 1972, la revista de la izquierda marroquí Anfass lo utilizó en el título (y poco más) de un famoso artículo (1). Sin embargo en el campo académico los análisis comparados han sido escasos; cabe señalar los estudios de la antropóloga palestino-canadiense Randa Farah sobre los refugiados, la memoria del exilio y su papel en los respectivos movimientos nacionales, y más recientemente Rana B. Khoury, investigadora del Middle East Institute (Reino Unido) que ha abordado la cuestión colonial, la ocupación y el nacionalismo.

Este trabajo tiene por objeto por objeto relacionar otro aspecto común a ambos casos y que generalmente se tiene poco en cuenta en cada uno de los conflictos: el hecho de que la fragmentación de la población ha dado lugar a que una parte de la población autóctona del territorio esté en el interior del Estado ocupante y fuera del territorio que el Movimiento de Liberación Nacional considera la base de su proyecto estatal. Es decir, en un eventual escenario futuro de autodeterminación e independencia esta parte del pueblo se quedaría fuera del estado de la nación. Esta situación ha asido tradicionalmente asumida por los principales actores directos implicados. Sin embargo el fracaso de las negociaciones y el deterioro de la situación de esa minoría en el estado ocupante ha difuminado las diferenciaciones y se ha operado una redefinición de la identidad nacional transfronteriza que cuestiona el proyecto estatal del MLN. Esta recuperación identitaria se ha estructurado en discursos comunes y la creación de redes y espacios de cooperación y coordinación.

Minorías nacionales fuera de Palestina y del Sahara Occidental

 

Los palestinos fuera de Cisjordania y Gaza

El inicio del conflicto israelo-palestino se remonta a la puesta en marcha de la empresa colonial sionista a finales del siglo XIX. Durante décadas el movimiento nacional judío preparó las condiciones para llevar a cabo su proyecto estatal, lo que logró con la intervención de Naciones Unidas y la resolución de partición del territorio (AGNU 181) en noviembre de 1947. La primera guerra árabe-israelí (mayo 1948 – abril 1949) conllevó la configuración del conflicto tal como lo conocemos hoy: la guerra dio lugar a la consolidación de una nueva entidad estatal, Israel, y al mismo tiempo a la fragmentación de la población autóctona en tres ámbitos: los palestinos que fueron expulsados de sus localidades y residen en los países vecinos y en Cisjordania y Gaza (los refugiados), los palestinos que se mantuvieron en las zonas del antiguo Mandato británico de Palestina que no cayeron en manos de los sionistas, Cisjordania y Gaza, dos zonas que serían ocupadas en 1967; y finalmente la población palestina autóctona que permaneció en sus localidades en el interior del Estado de Israel. Esta configuración del conflicto perdura hasta hoy.

Aunque la percepción que se suele tener del conflicto se limita a Israel-Cisjordania y Gaza, éste implica también a la población dispersa en el exilio, cercano o lejano, y a la población árabe-palestina de Israel. El conflicto no se reduce a territorio y posibilidad de crear en él un estado palestino, también es la cuestión de los refugiados (2) y la situación de discriminación que viven los palestinos con ciudadanía israelí. Lo palestino es la suma de estas tres dimensiones, en las que todos han mantenido su identidad y han contribuido a la recreación de la identidad nacional. La presencia de población palestina en Israel es la dimensión que nos interesa en particular porque se trata de una población que no se ha movido de sus localidades, pero que es excluida del proyecto estatal del movimiento de liberación nacional.

Los palestinos israelíes (también denominados “árabes israelíes” o “minoría árabe” por el establishment israelí, “palestinos del 48 o del interior” por los demás palestinos, o simplemente “palestinos con ciudadanía israelí”, “palestinos en Israel”) son la población autóctona del territorio sobre el que se estableció el Estado de Israel y desde su fundación constituyen su principal minoría étnica [en torno al 17,5% en 2010 (3)]. Por diversas razones escaparon de la limpieza étnica y permanecieron en su tierra cuando una parte de ésta pasó a constituir el Estado de Israel tras la guerra de 1948-1949 (Masalha, 2008). En unos pocos meses vieron como su país era transformado y ellos eran convertidos en minoría, recibiendo la nueva ciudadanía israelí (Barreñada, 2004; Pappe, 2011).

Esta minoría ha sido siempre un cuerpo extraño en Israel, un grupo residual de una realidad anterior que no comparte el ethos fundacional del Estado. Como ciudadanos en un sistema político democrático liberal han disfrutado de derechos, pero al ser percibidos como un riesgo (quinta columna) y ser ajenos al grupo nacional fundador del estado, han sido siempre considerados como sospechosos, sujetos a control permanente y por ello han sido siempre ciudadanos de segundo nivel, con los peores indicadores de desarrollo y empleo, educación y salud, etc.

Dada la situación de enfrentamiento entre Israel y sus vecinos, los palestinos con ciudadanía israelí vivieron aislados del resto de los árabes entre 1949 y 1967. El gobierno sospechaba de connivencia y prohibía cualquier contacto con otros árabes; y a su vez no podían viajar a esos países al portar pasaporte israelí y eran rechazados por “aceptar vivir bajo un gobierno sionista”. En suma, durante casi dos décadas la generación que vivió la partición y la guerra se vio aislada de su entorno árabe y rechazada por él.

El movimiento nacional palestino siempre dio un tratamiento ambiguo a esta población. La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) fue creada en 1964 y tuvo esencialmente una primera implantación entre los refugiados en el exterior, nació fuera de Palestina y se nutrió esencialmente de refugiados; en su discurso decía representar a todos los palestinos pero nunca tuvo una política específica para los palestinos en Israel. Cuando a mediados de los 70’ abandonó el proyecto maximalista de recuperar toda Palestina y aceptó la partición del territorio: se puso como objetivo crear un Estado palestino en Cisjordania y Gaza con capital en Jerusalén Este, siempre que pudieran retornar los refugiados tal como establecía la resolución 194 de la AGNU (1948), asumió que una parte de la población palestina quedaría fuera del proyecto estatal: los palestinos que vivían en el interior de Israel (y en su caso los refugiados que pudieran retornar a sus lugares de origen). Esta “exclusión” de los palestinos en Israel del proyecto estatal nacional reforzó su no inclusión (o su inclusión marginal) en la OLP: no estuvieron orgánicamente representados en las instancias de la organización, pero siempre existieron lazos con ellos: se integraron algunas personalidades y activistas del interior de Israel, se hizo suya la cultura de la resistencia generada por intelectuales palestinos (Mahmud Darwish, Tawfiq Zayyad, Samih al-Qasem, Emile Habibi, etc), se les utilizó en ciertas ocasiones, etc. Al aceptar la partición del territorio (rechazada en 1947), con lo que conllevaba en materia de minorías en cada estado (la resolución 181 contemplaba la existencia de minoría en los dos Estados, a las que debían respetarse sus derechos), la OLP aceptó que una parte del pueblo quedase en Israel.

Esta población interiorizó esa doble exclusión: del proyecto estatal nacional palestino y del proyecto estatal israelí. En cuanto a esta última asumieron que su condición de ciudadanos parciales en Israel estaba ligada al conflicto, y por ello desde mediados de los 70’ articularon un discurso político que asociaba la paz y la igualdad (salam ua mosawa), pues consiguiendo la paz, alcanzarían la igualdad en el seno del Estado.

En la escena israelo-palestina, la década de los setenta y ochenta se caracterizó por el enfrentamiento violento y diplomático. Las demandas palestinas, a pesar de su esfuerzo de realismo pragmático y de moderación, chocaron con la intransigencia israelí (entre 1977 y 1992 se sucedieron gobiernos conservadores y de unidad nacional). Varios planes de resolución política del conflicto, auspiciados por actores externos, no progresaron. La propia OLP fue expulsada de Líbano en 1982 y tuvo que instalarse en Túnez. Esto provocó la emergencia de una contestación popular en los territorios autónomos, inicialmente autónoma de la OLP, y basada en los movimientos sociales, la llama primera Intifada. Esta iniciativa protagonizada por la población bajo ocupación, fue rápidamente asumida como propia por el MLN y logró un fuerte impacto mediático y político que tuvo un indudable efecto en el conflicto. Paralelamente, en el interior de Israel, la politización de la minoría palestino también dio una serie de pasos significativos: articuló un discurso propio, se organizaron los primeros partidos árabes en los 80’, etc, y se implicaron cada vez más en el conflicto. La singularidad del caso es que por falta de base territorial homogénea y contigua, por realizarse en un marco político liberal y por carecer de un Estado-nación de referencia (el Estado palestino que todavía no existe), las demandas políticas de la minoría se dirigen, no a la independencia o a la secesión, sino esencialmente a la plena ciudadanía, a la autonomía cultural y a su reconocimiento como minoría nacional; y junto a éstas, a exigir la realización de los derechos nacionales del resto de los palestinos, eso es el retorno de los refugiados y la desocupación y el autogobierno de los palestinos en Cisjordania y Gaza.

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