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La muerte de Diana de Gales y Dodi Al-Fayed, ¿fue un asesinato?

El círculo Pinay, alias Le Cercle

Le Cercle toma su nombre del primer ministro francés de la década de 1950 Antoine Pinay, y se cree que es una rama colateral del Grupo Bilderberg encargada de la acción directa. Pinay estuvo presente en la primera reunión celebrada por el Grupo Bilderberg en el hotel de Bilderberg, en Oosterbeek, Holanda, en 1954. Formó su círculo en 1969, supuestamente con la intención expresa de llevar a cabo acciones directas en nombre del Grupo Bilderberg. El círculo estaba apoyado por el servicio secreto francés y miembros de la realeza austríaca.

Se dice que Le Cercle está integrado por espías internacionales, miembros de las fuerzas armadas, políticos y otros personajes situados en la derecha. Sus críticos afirman que desestabilizó los gobiernos de Harold Wilson y Edward Heath en Gran Bretaña, Gough William en Australia y Francois Mitterrand en Francia. Su dependencia del llamado complejo militar-industrial, particularmente en Francia y Gran Bretaña, ha llevado al círculo a mantener lazos con organizaciones opacas como el Opus Dei, e incluso, según se afirma, la secta Moon.


Se le acusa de ser el responsable del asesinato del primer ministro pacifista sueco Olof Palme y, discutiblemente, de la muerte de la princesa Diana de Gales y su novio Dodi Al-Fayed. La causa habría sido la campaña iniciada por Diana contra las minas terrestres, lo que suponía una amenaza a los beneficios de la multimillonaria industria armamentística.

Diana de Gales murió en agosto de 1997 durante una alocada persecución de su coche por los paparazzi por las calles de París. El conductor del coche, según las autoridades, había consumido una cantidad excesiva de cocaína y alcohol, (un dato cuestionado desde entonces y que no hace más que aumentar el misterio que rodea la muerte de Diana). Estuviese o no «arreglado» el accidente, por quién es algo que permanece envuelto en un profundo misterio.

“No existe ningún elemento de naturaleza alguna que dé crédito a la tesis” de que el accidente fue fruto de un “acto voluntario” de sabotaje, escribió el juez Stéphan. Pero Mohammed Al Fayed no aceptó sus conclusiones y continuó insistiendo en que la muerte de Lady Di y su hijo Dodi fue fruto de una conspiración de los servicios secretos británicos por orden del príncipe Felipe, esposo de Isabel II de Inglaterra. Según Al Fayed, la princesa de Gales estaba embarazada de Dodi y el anuncio de su compromiso matrimonial era inminente. La familia real británica, sostenía el empresario, dueño de los lujosos almacenes Harrod’s, “no podía aceptar que un musulmán egipcio pudiera convertirse en el padrastro del futuro rey de Inglaterra”, en referencia a Guillermo, el hijo mayor de Diana y Carlos de Inglaterra, número dos en la línea de sucesión.

Mohammed Al Fayed escribió acerca de un «complot» para eliminar a Diana y a su hijo, e intentó vincular todo tipo de sucesos disparatados con sus preguntas:

¿Por qué habían tardado una hora y cuarenta minutos en llevar a la princesa a un hospital? ¿Por qué algunos de los fotógrafos se habían abstenido de entregar algunas de las fotografías que habían tomado? ¿Por qué había habido un robo en la casa de Londres de un fotógrafo que trabajaba con tomas de los paparazzi ? ¿Por qué de ninguna de las cámaras de circuito cerrado de ese sector de París se ha sacado un solo plano de cinta de vídeo? ¿Por qué ninguna cámara de control de velocidad de todo el trayecto tenía película y los radares estaban apagados? ¿Por qué el lugar del accidente fue reabierto al tráfico al cabo de unas cuantas horas? ¿Quién era la persona que había en la puerta del Ritz equipada como un fotógrafo de prensa? ¿Quiénes eran los dos hombres no identificados entre la multitud que luego habían estado en el bar del Ritz?


El Mossad no tenía ningún interés en la relación entre Diana y Dodi. Su único interés era reclutar a Paul como informador en el Ritz. Respecto del fotógrafo misterioso: en el pasado, el Mossad había permitido que sus agentes se hicieran pasar por fotógrafos. Bien pudo ser Maurice el que vigilaba la entrada del hotel. Los dos hombres del bar tal vez tuvieran alguna relación con el Mossad. Sin duda reconfortaría a Mohammed al Fayed que esto fuese cierto.

Para confirmar que se había llevado a cabo el asesinato más alevoso, Al Fayed empleó a un ex detective de Scotland Yard, John MacNamara. A principios de 1999, el mesurado investigador recorría el mundo en busca de pruebas. Durante su estancia en Ginebra, Suiza, se encontró con un antiguo oficial del MI6, Richard Tomlinson, que decía haber visto documentos en el cuartel general del MI6, a orillas del Támesis.

Tomlinson insistía en que los papeles describían «un plan para asesinar al líder serbio Slobodan Milosevic que tiene inusuales similitudes con la forma en que Di y Dodi murieron. El documento establecía que el “accidente” debía ocurrir en un túnel, donde las probabilidades de muerte por choque son muy altas. Recomendaba el uso de un láser como arma para deslumbrar al conductor del vehículo señalado como blanco».

Diana y Dodi habían estado bajo vigilancia de ECHELON, uno de los sistemas de seguridad más sofisticados y ultrasecretos de la agencia norteamericana. La red electrónica global tiene proporciones asombrosas. Conecta los satélites con una serie de ordenadores paralelos de alta velocidad. El sistema permite a la agencia norteamericana y a quienes comparten esta información, entre ellos los británicos, interceptar y decodificar cualquier comunicación realizada en el mundo, en tiempo real. Buscando las contraseñas apropiadas ECHELON identifica y envía mensajes de interés a sus usuarios.

Después de su divorcio del príncipe Carlos, Diana había iniciado una campaña para acabar con las minas antipersonales. La princesa era franca, sincera, y no tardó en conseguir mucho apoyo, algo que no fue bien visto por la Administración Clinton ni por Londres y otras capitales europeas. La consideraban una entrometida, alguien que no tenía ni idea de sobre qué estaba hablando. «Lo cierto es que la fabricación de minas terrestres creaba miles de empleos. Nadie quería que se usaran las minas pero tampoco que la gente se quedara sin trabajo porque a Diana se le había metido aquello entre ceja y ceja», me comentó una fuente en Washington que insistió, como es lógico, en que no desvelara su identidad.


La llegada de Dodi a la vida de Diana implicó que automáticamente se volviera parte de las actividades de ECHELON. Sin saberlo, cada una de sus conversaciones íntimas era silenciosamente registrada por algún satélite. En 1997 el nombre de Mohammed al Fayed había sido agregado a la lista de investigaciones de la computadora global. ECHELON puede muy bien haber sido el primer ente ajeno a su círculo íntimo en enterarse de sus esperanzas sobre la boda de su hijo con una princesa real y luego, de su intención de anunciar públicamente el compromiso la noche de su muerte. Hay mucho en los documentos de la Agencia Nacional de los Estados Unidos que puede causar sorpresas en el futuro; las palabras de la propia Diana prueban que estaba decidida a casarse con su amante.

Mohammed al Fayed era un hombre agónico. Yo sólo podía escucharlo mientras se desahogaba. «¿Sabía usted que Diana, seguramente, estaba embarazada de ocho semanas y que Dodi, mi hijo, era el padre? ¿Sabía que en el hospital de París, después de su muerte, le extrajeron los órganos y volvió a Londres momificada? ¿Sabía que la última vez que nos vimos me confesó cuánto amaba a Dodi y qué felices eran?» Dije que no sabía nada. Mohammed al Fayed se quedó mudo un rato, al borde de las lágrimas, perdido en un mundo interior.

Luego continuó: «Dígame quién puede ayudarme a descubrir la verdad sobre el plan que causó la muerte de mi hijo y su amada Diana». Le dije que tenía dos personas en mente. Una era Victor Ostrovsky y la otra, Ari ben Menashe. «Encuéntrelos. Tráigalos», ordenó Mohammed al Fayed. Y en ese momento no era sólo la estampa de un faraón.

Me llevó una semana dar con ellos. Ostrovsky vivía en Arizona; sólo hablaría conmigo a través de un intermediario, un periodista que trabaja para una revista árabe. Al final Ostrovsky tuvo una conversación con Mac Namara que a nada condujo. Ari ben Menashe había regresado de África cuando lo llamé a Montreal. Le conté mi encuentro con Al Fayed y dijo: «No es del todo ilógico lo que cuenta. Hasta ahí ya lo sabíamos nosotros. Hubo una fuerte presencia de los servicios alrededor de Diana y Dodi el día de su muerte».

Acordó encontrarse con Al Fayed en Londres a principios de abril. El relato de su encuentro es similar al mío. Ben Menashe, un hombre de modales inmejorables, se sintió francamente horrorizado por el lenguaje agresivo que Al Fayed utilizaba para atacar a los miembros de la familia real. A pesar de todo, convino en seguir investigando en Tel Aviv para ver si se podía agregar algo a la información publicada en la primera edición de este libro.

Diez días después, se reencontró con Al Fayed en su oficina de Harrods y le dijo que un buen número de servicios de inteligencia podrían tener que responder por el caso. Ben Menashe agregó que pondría a su equipo a trabajar con mucho gusto; sugirió unos honorarios de 750.000 dólares anuales más gastos.


Algunos colegas de Maurice creían que el intento de reclutar a Henri Paul era una prueba añadida de que el Mossad estaba fuera de control: realizaba operaciones internacionales en forma irresponsable sin tener en cuenta las posibles consecuencias para sí mismo, para Israel, para la paz en Oriente Medio y, fundamentalmente, para la relación con su aliado más antiguo y cercano, Estados Unidos. Varios oficiales alegaban que desde que Benyamin Netanyahu se había convertido en primer ministro en 1996, las cosas habían empeorado.

Un miembro veterano de la comunidad de inteligencia israelí ha dicho: «La gente está viendo que con frecuencia quienes trabajan para el Mossad son matones disfrazados de patriotas. Eso es malo para nosotros y para la moral, y al final tendrá efectos perjudiciales sobre la relación del Mossad con otros servicios».

Otro oficial experimentado fue igualmente tajante: «Netanyahu se comporta como si el Mossad fuese su propia versión de la corte del rey Arturo; algo nuevo todos los días para no aburrir a sus caballeros. Por eso las cosas se han puesto tan mal en el Mossad. Es necesario hacer sonar una alarma antes de que sea demasiado tarde».


Emad El-Din Mohamed Abdel Moneim Fayed, más conocido como Dodi Al-Fayed, (nacido en AlejandríaEgipto, el 15 de abril de 1955 –muerto en París, Francia, el 31 de agosto de 1997). Era el heredero de su padre, el multimillonario egipcio Mohamed Al-Fayed , propietario de los grandes almacenes británicos Harrods, Fulham Football Club y el Hôtel Ritz (París). Su madre fue Samira Khashoggi, hermana del notorio vendedor de armas Adnan Khashoggi.


Con información de Conspiracy Encyclopedia, Gideon ‘s Spies y El País

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Franklin Delano Roosevelt y el “matrimonio” con la casa de Saud

Franklin Delano Roosevelt y el rey Abdulaziz


El presidente Franklin D. Roosevelt hizo un trato secreto con Arabia Saudí en relación al petróleo.

En 1933, Estados Unidos estableció relaciones diplomáticas formales con Arabia Saudí, apenas un año después de que el reino fuese fundado por su gobernante, el rey Abdul Aziz. La conexión quizá no se hizo por razones totalmente inocentes, ya que en esa región se habían descubierto importantes reservas de petróleo.

El reino saudí firmó un acuerdo con la Standard Oil de California aquel mismo año, esperando que la compañía estadounidense descubriese la misma riqueza petrolífera que había sido encontrada en el vecino Irak unos años antes. En 1938, Estados Unidos envió varios equipos de científicos al reino saudí con el propósito manifiesto de ayudar a ese país desértico a encontrar un recurso básico: agua. Estos equipos, en cambio, descubrieron enormes yacimientos de petróleo.


Aunque el reino mostraba una gran reticencia a la presencia de extranjeros en su territorio, la familia real negociaba una serie de acuerdos con proveedores de petróleo estadounidense a través de su compañía nacional, Aramco.

Una vez concluida la segunda guerra mundial, Estados Unidos inició conversaciones con los países productores de petróleo de Oriente Medio en un intento de asegurar un suministro regular del llamado oro negro. Se dice que en 1945 Franklin Delano Roosevelt y el rey Abdul Aziz se reunieron en secreto en un barco amarrado en el canal de Suez para sellar un acuerdo por el cual, a cambio de un suministro regular de petróleo, Estados Unidos proveería al país árabe de seguridad militar, entrenamiento y armas.

La amistad continúa hasta hoy, y ello ayuda a explicar los estrechos lazos que mantuvo George W. Bush con la Casa de Saud, y también la curiosa reticencia de Estados Unidos a reconocer el hecho de que la mayoría de los terroristas que intervinieron en los ataques del 11-S eran, de hecho, saudíes.

Con información de Conspiracy Encyclopedia


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Operación Black Dog: armas biológicas yankies en la guerra del Golfo

El teórico de la conspiración David Guyatt, en su página «Deep Black Lies» de internet, afirma haber investigado un caso que incluyó el uso de armas biológicas por parte de Estados Unidos durante la primera guerra del Golfo.

La operación Black Dog consistió en un avión de la CÍA que despegó de un portaaviones en el mar Rojo y tenía como objetivo una planta de armas químicas y biológicas en Irak. La fuente de Guyatt no fue capaz de identificar el portaaviones, pero especula que pudo haberse tratado del USS Saratoga, o bien del USS Kennedy. El avión se estrelló en Irak, dejando escapar accidentalmente su agente bacteriológico letal, pero nuevamente la fuente no pudo identificar de qué sustancia se trataba, sosteniendo que carecía de nombre, sólo un número de serie. Fue la bacteria que provocó que los hombres contaminados con ella se ahogasen en sus propios fluidos.

La fuente de Guyatt sostiene que participó en la recuperación de los restos del avión siniestrado y de sus municiones, y se sintió tan azorado por el uso de armamento bacteriológico que tomó fotografías y se las pasó a las Naciones Unidas.

Este relato cuenta con todos los elementos propios de una teoría de la conspiración: la CÍA utilizando ilegalmente armas bacteriológicas en un avión sin distintivos lanzado desde un portaaviones no identificado que navegaba en aguas del mar Rojo. Ni siquiera se cuenta con la identificación del arma. La atmósfera de secreto que rodea las auténticas operaciones especiales permite que las operaciones ficticias sean descritas con el mismo grado de imprecisión.

La pregunta que debemos hacernos es: ¿por qué la mayor amenaza de exposición fue ignorada para una única misión previa a la guerra? No parece tratarse más que de un intento de meter en el mismo saco a las fuerzas especiales norteamericanas, la CÍA y Saddam Hussein.



La fuente “B” se agitó cuando nos conocimos. El olor del miedo y la incertidumbre era palpable, un hecho que no fue una sorpresa en vista de lo que me iban a contar. Esta no era mi primera cita encubierta tipo 007 Bond, pero sin duda sería la más sorprendente.

Habíamos acordado reunirnos para que la fuente pudiera contarme sobre una operación estadounidense altamente secreta y aún más sensible conocida como “Black Dog”. Ninguno de nosotros confiaba en la comunicación electrónica y, por lo tanto, una reunión cara a cara era esencial.

Era un día soleado y nuestro encuentro fue en un pub sórdido en algún lugar del campo de Inglaterra. Había vigilado todo el viaje, por las dudas. La reunión siguió una historia que había escrito sobre la enfermedad de la Guerra del Golfo, cuando me habían informado con cautela sobre una misión ultrasecreta de Estados Unidos conocida como “gato negro”. Esto, me dijeron, involucró a un bombardero B52 estadounidense “negro” que despegaba de Offut AFB en Nebraksa, y volaba de ida y vuelta al Golfo Pérsico.

El enorme bombardero llevaba una bomba cargada con el agente nervioso VX, el arma química más potente del arsenal de CW de EEUU. La bomba fue lanzada contra elementos de la Guardia Republicana en el sur de Irak, según me informaron. Fuertes bajas aparentemente resultaron. La operación, dirigida por la Agencia Central de Inteligencia, fue un contraataque de un Scud iraquí que cayó sobre Israel. El misil había contenido Sarin y había llevado al gobierno israelí casi a la rabia. Disgustados, los israelíes se habían preparado para detonar una ojiva nuclear muy por encima de Bagdad. Solo la rápida intervención del presidente George Bush se anticipó a lo que hubiera sido una movida cataclísmica destinada a desentrañar la cuidadosamente forjada coalición respaldada por los árabes alineada con  Saddam Hussein.

Para evitar que cualquiera de los agentes nerviosos volara hacia las tropas de la coalición, la misión implicó el lanzamiento, desde Dhahran de un Hércules C130 que llevaba una, posiblemente dos, masivas bombas Fuel Air de cinco toneladas. Estos fueron detonada por encima del punto cero – la ubicación del golpe del agente químico VX – para asegurar que todos los rastros del agente nervioso fueran destruidos. Muy posiblemente, el Dispositivo de Combustible Aire destruyó todas las pruebas del contraataque ilegal también, al incinerar los cuerpos. La limpieza por fuego es tan antigua como la guerra misma.

Esta información me llevó a hablar con varias fuentes mientras buscaba la corroboración. Me aconsejaron contactar a Tim Sebastian, ex corresponsal de la BBC y autor conocido. Durante una breve llamada telefónica, Sebastian confirmó que también tenía la misma información que yo, y recomendó que me pusiera en contacto con la condesa de Mar, una representante de la Cámara de los Lores con un interés especial en los asuntos de la Guerra del Golfo. Conocí a Margaret Mar una tarde a finales del verano de 1997. Una persona encantadora y honesta, confirmó que había llevado la información de Sebastian al Ministerio de Defensa en privado. Más tarde le informaron que después de consultar con los funcionarios del Departamento de Defensa de los EEUU., No se había encontrado ningún registro de la misión. Claramente esto no fue una negación.


Además, su explicación no se gelificó de otras maneras significativas. El funcionario que respondió a la investigación MOD fue Bernard Rostker, el Asistente Especial para la Enfermedad de la Guerra del Golfo. Difícilmente, pensé, la persona que uno esperaría tener acceso a la información secreta superior en una operación sensible de la CIA. Además, más tarde supe que Black Cat casi con certeza estaba sujeto a un nombre de misión “compartimentado”. Esto simplemente significa que a diferentes niveles de la estructura de comando a la misión se le habría asignado un nombre diferente. Este ingenioso dispositivo, similar al del Almirante Horatio Nelson que sostiene un telescopio para su ojo ciego y observa que “no ve naves”, se adapta bien a la denegación instantánea, pero también ayuda a identificar el nivel del que provienen las fugas. Inteligente. En cualquier caso, meses después, en diciembre de 1997, Tim Sebastian me dijo que había corroborado por completo a Black Cat durante un viaje de un mes a Estados Unidos. Esta fue una buena noticia, pero no sorprendente.

En cualquier caso, Source B no estaba preocupado con Black Cat, que supe que conocía con cierto detalle, sino con una segunda misión mucho más sensible conocida como Black Dog. Esta misión había ocurrido alrededor del 25 de febrero de 1991 e involucraba armas biológicas, según me dijeron. Específicamente, el arma era una bacteria que causaba que aquellos que estaban contaminados se ahogaran en sus propios fluidos corporales. Black Dog involucró un avión lanzado desde un portaaviones estadounidense en el Mar Rojo que atacó una planta iraquí de armas de guerra. La bomba fue diseñada para dispersar su carga a través de un aerosol. La Fuente B proporcionó información adicional que no puede revelarse por temor a identificar el individuo y otras fuentes.

Mi primer encuentro con Lady Mar fue principalmente para discutir esta segunda misión. Tanto ella como Tim Sebastian estaban al tanto de una segunda misión que ambos conocían como “Black Cat 11”, pero no tenían detalles. No estaba sorprendido. Algunas semanas antes me había contactado con un periodista estadounidense de alto rango para preguntarle si colaboraría en mi historia. Le di un breve resumen de Black Cat, con la esperanza de que también pueda tropezar con Black Dog. Lo hizo, o al menos obtuvo detalles de una misión notablemente similar.

Los meses de investigación dieron como resultado el desarrollo de los siguientes detalles de la misión:

La fuente original (B) declara que Black Dog implicó el lanzamiento de un avión de guerra de la Marina de los EEUU. Desde un US Carrier en una estación en el Mar Rojo. La fuente sigue sin poder identificar a cuál de los dos portaaviones se lanzó la aeronave, (tanto el USS Saratoga como el USS Kennedy estaban en la estación en el Mar Rojo durante este período de tiempo: 24/25 de febrero de 1991). La fuente tampoco puede proporcionar la fecha exacta de esta misión. La fuente declaró además que la tripulación y tripulación de tierra eran de la CIA.


La fuente continuó diciendo que el avión arrojó municiones de guerra biológica en una fábrica iraquí de armas químicas / biológicas y que resultaron numerosas muertes. La fuente indica que la (s) munición (es) contenía (n) un agente bacteriológico con una vida de no más de 48 horas. La bacteria no era transmisible, y no tenía un nombre de pila, solo un número de lote. Aquellos atacados con esta arma se ahogaron en sus propios fluidos corporales, según la fuente, quien agregó que la bio-bomba fue lanzada en paracaídas y su contenido fue dispersado por aerosol.

Las fuentes de EE. UU. Afirman que un avión S3A Viking de la Armada de EE. UU. Se estrelló, (presumiblemente como resultado de un incendio en tierra), detrás de las líneas enemigas antes del comienzo de la guerra terrestre. Se desconoce si la aeronave estaba obligada hacia el exterior en su misión o si se encontraba confinada a su hogar después. En cualquier caso, el espectro de un avión “desinfectado” de los EE. UU. Fuertemente armado con armas químicas y posiblemente biológicas, volando sobre territorio hostil durante el tiempo de guerra excluye lógicamente la posibilidad de que se tratara de una misión de entrenamiento o de cualquier otra misión “inocente”.

El Viking se utiliza en una función de guerra de reconocimiento anti-submarino de largo alcance. Por lo tanto, solo está ligeramente armado para la defensa. En este caso, sin embargo, las fuentes dicen que la aeronave se modificó fuertemente con capacidades sigilosas y fue coloreada de un gris oscuro plano. La aeronave no tenía marcas, insignias u otra identificación. La instrumentación fue fabricación de los Estados Unidos. Las bombas se unieron externamente a los pilones de las alas. Se sabe que el procedimiento de usar un avión militar no marcado, (conocido como “sanitizado”, es decir, una negación plausible), es consistente con otras muchas operaciones “negras” de la CIA que han llegado al dominio público.

Las fuentes confirman además que la misión se llevó a cabo bajo los auspicios de la Agencia Central de Inteligencia y que el piloto era un empleado de la Agencia, (presumiblemente un piloto USN). El avión transportaba, según nos dicen, solo dos bombas debido a “consideraciones de peso”. El avión derribado tenía una bomba restante unida a pilones externos. Esta munición contenía una mezcla mortal de Tabun, Sarin y Cyclo-Sarin. Sin embargo, las fuentes de los EEUU no pueden identificar un objetivo ni confirmar si este avión fue lanzado desde un operador de la USN, lo que da lugar a la comprensible advertencia de que esta era una y la misma misión, aunque el perfil de la misión es similar.

Mientras tanto, fuentes estadounidenses confirman que el sitio del accidente se encontraba aproximadamente a 60 kilómetros detrás de las líneas enemigas, (coordenadas exactas 45.90E – 29.73N), en un yermo desierto. Allí el avión permaneció por varios días. Mientras tanto, el piloto, que no se eyectó pero bajó con su avión, fue recuperado vivo.

Tras el lanzamiento de la Guerra de tierra, (24 de febrero de 1991), las divisiones de EEUU y  Francia barrieron a las fuerzas iraquíes lejos del área general, (As Salman), lo que permitió la recuperación intacta de la aeronave. En consecuencia, las tropas de Estados Unidos Black Ops, (“Buscar equipo”) fueron enviadas desde el Campo Cuatro, en Arabia Saudí, (coordenadas 44.30E-29.00N), para localizar el avión estrellado y proporcionar coordenadas exactas para la recuperación.

El Campamento Cuatro era un gran complejo en expansión que albergaba principalmente fuerzas estadounidenses, pero también algunos elementos británicos. Fue un punto de partida para el US 101 Airborne, (Screaming Eagles), en Irak la noche del 23 al 24 de febrero de 1991. El complejo fue ampliamente utilizado para alojar y reparar una variedad de equipos.

El equipo de búsqueda de dos hombres viajó al norte, a Irak, en jeep el 27/28 de febrero de 1991 o en fechas cercanas. Las fuentes indican que el avión se estrelló aproximadamente una semana antes y que la demora en comenzar las operaciones de búsqueda y recuperación se debió al comienzo inminente de la guerra en terreno. Ninguno de los miembros del equipo de búsqueda de dos hombres eran empleados del gobierno de EEUU. De hecho, una empresa privada de los EEUU, casi con certeza propiedad de la CIA, empleó ambas personas que llevaban vestimentas de batalla pero no tenían insignias u otros parches de identificación, un hecho que nuevamente es consistente con las operaciones de la CIA. Una fuente militar británica independiente confirmó la presencia en Camp Four, de un equipo estadounidense de dos personas “Spec Ops”, a fines de febrero de 1991. Source afirmó que eran especificaciones de Estados Unidos, sin insignias o rango aparente y proporcionó una descripción física de un individuo.


A cierta distancia de Irak, rumbo al norte a lo largo de la 45.90 Latitud Este, coordinamos que el equipo de búsqueda observó el avión derribado a distancia, según nos cuentan. La inspección a través de binoculares mostró que faltaba el ala derecha del avión. El ala izquierda estaba intacta. La observación adicional reveló la presencia de una bomba restante ubicada en la torre exterior más cercana al fuselaje. La bomba tenía un color negro mate sin marcas visibles. Estaba goteando.

Ambos miembros del equipo usaron equipo de protección CB, se nos informó y se nos acercó. La bomba contenía un fusible fabricado en Alemania diseñado para encender la munición sobre el suelo. Se identificó como una munición Mark Eleven Seven (MC 117), modificada para el uso de productos químicos líquidos y compuesta por un cuerpo de acero con un conjunto de aletas Mark 131 y un tubo de explosión central, según la información disponible.

Se realizó una prueba de armas químicas con un kit de prueba de campo, (designado como “Mary 256”), y se reveló que la munición contiene una mezcla de Tabun, Sarin y Ciclo-Sarin. Debe destacarse que un kit de prueba de campo de armas químicas no podría, repito, ser capaz de detectar la presencia de cualquier arma biológica. La detección en el campo de organismos / bacterias biológicas es considerablemente más compleja y requiere personal especializado y equipo. Este punto se destaca por razones obvias. La presencia de una bacteria como se indica por la fuente primaria no se corrobora, ni se descarta, por estos descubrimientos. Sin embargo, es significativo que prevalezca la doctrina soviética y la OTAN en el uso de armas biológicas y químicas, llamada una “carga mixta”.

El equipo de búsqueda informó su descubrimiento a la base, y se le ordenó retirarse inmediatamente. Antes de partir del lugar del accidente, ambos miembros del equipo estaban desconcertados por la presencia de varios soldados iraquíes muertos. Todos llevaban máscaras faciales, (posiblemente equipo de protección CB, pero también pueden haber sido protección contra la arena transportada por el viento), y no mostraron heridas de entrada aparentes u otras manifestaciones de sus muertes. Ambos miembros del equipo estaban lo suficientemente desconcertados por estos cuerpos para tomar fotografías en color de ellos, según nos informaron. Estas fotografías y otros detalles se enviaron posteriormente a una fuente de las Naciones Unidas para su investigación.

Tras abandonar el sitio del accidente, el equipo de búsqueda fue reemplazado por un “Equipo de recuperación” afiliado a la Marina de los EEUU. El último equipo recuperó el avión. La bomba fue recuperada y transportada a otro lugar. El avión dañado fue transportado por aire, presumiblemente por un helicóptero Jolly Green Giant, de regreso al Campo Cuatro y temporalmente alojado en un recinto rodeado de alambre de púas. Aquí, varias personas lograron fotografiar el avión dañado en el sitio. Copias de estos y otros datos de apoyo se enviaron en privado a las Naciones Unidas para su investigación. Mientras tanto, otras fuentes militares confirman la presencia del alambre de púas en ese lugar.

El equipo de dos hombres Black Ops, (búsqueda), estaba en el Golfo actuando bajo el Comando del Ejército. Su misión, y, según nos dicen, la del último equipo de recuperación, se llevó a cabo bajo las órdenes del general Fred Franks, comandante del Cuerpo V11, la unidad más grande de la Guerra del Golfo. Tanto el equipo de “Búsqueda” como el de “Recuperación” formaron parte de una Unidad Especial con la designación “SCRSWA” operada bajo el mando directo del Coronel Johnson, (adscrito a AVSCOM – Comando del Sistema de Aviación, Ejército de EEUU.). Esta unidad no ha sido identificada, a pesar de una llamada telefónica a la biblioteca del Pentágono. Un empleado del Pentágono le dijo a este escritor, con una risa nerviosa, que la designación de la unidad es desconocida. Según las fuentes, hubo una participación británica. Esto aún debe ser identificado y confirmado, pero se pensó que el arma bacteriológica podría haber sido de fabricación británica. En cualquier caso, las municiones restantes fueron puestas bajo la custodia del coronel Johnson, según las fuentes. Ambos miembros del equipo de búsqueda eran especialistas en colocar, ocultar y camuflar dispositivos de vigilancia, nos dijeron. Estos incluyen la colocación de paquetes de orientación láser de aeronaves.

En noviembre de 1997, a petición mía, la condesa de Mar, en compañía del ex ministro de Asuntos Exteriores y viceprimer ministro, Lord Howe, se reunió con un alto funcionario del Ministerio de Defensa para hablar sobre la operación Black Dog. La reunión fue áspera. El resultado fue que el oficial de MOD no pudo confirmar ni negar la operación, pero personalmente dudaba de la posibilidad de que un avión viking fuera elegido para ese papel. Si esta sigue siendo la única duda cualitativa del oficial, tengo algunos consejos para él.

Una llamada telefónica a la publicación premier y muy respetada, Janes Defense Weekly, será recompensada con una discusión informativa sobre la capacidad del avión y la actitud “Gung Ho” de la Armada estadounidense cuando se trata de operaciones “negras”. Uno de los periodistas expertos de Jane me dijo, meses antes de la reunión de MOD, que no hay nada teóricamente que impida que un viking realice una misión como se describe. El periodista pasó a describir otras misiones aún más “aparentemente” improbables, incluido el lanzamiento de “aviones espía” U2 de los transportistas de la Armada de los EEUU., Entre otros hechos.

Queda por decir que me informaron -de fuentes totalmente no relacionadas y, de hecho, una historia completamente no relacionada- que un equipo especial de aviadores de la CIA estuvo estacionado en Offut AFB durante la Guerra del Golfo. Uno de estos, un ex piloto de la Armada y un miembro del equipo principal, supuestamente fue enviado a un portaaviones estadounidense para asumir el cargo temporal, (TDY), como Comandante del Grupo Aéreo (CAG) durante el mismo período de tiempo. Por una variedad de razones, ahora creo algunas sospechas de que esta información posterior pudo haberse ingeniosamente “plantado” como desinformación para desacreditar esta historia. La identidad del miembro principal del equipo, empleado por la CIA y la ONI, es conocida por mí, así como también por sus antecedentes, y de alguna manera aumenta mis preocupaciones.

A medida que continuaba nuestra investigación de esta historia, nos enteramos de una posible razón para Black Dog. A fines de febrero de 1991, un Scud iraquí había aterrizado en Israel. Las fuentes pudieron confirmar que el misil contenía organismos biológicos que estaban “muertos al llegar”. No está claro si los organismos estaban destinados a estar muertos o no, pero la experiencia iraquí en estos asuntos es bien conocida. Esto claramente, a la luz de la lógica imperante de Black Cat, es razón suficiente para autorizar a Black Dog, creo.

Lo anterior, debe decirse, es una poderosa evidencia de que EEUU pudo haber participado en al menos dos misiones de guerra química y biológica durante la Guerra del Golfo. Sin embargo, no es una prueba positiva. La precaución es comprensiblemente una palabra clave entre la fraternidad periodística. Al mismo tiempo, la influencia externa y perversa para “aumentar” o desacreditar las noticias altamente sensibles es cada vez más una realidad. Aquellos que puedan dudar de que los medios puedan ser seducidos tan fácilmente solo necesitan enfocar su atención en las consecuencias de la “Serie Dark Alliance” de Gary Webb / San Jose Mercury News, para presenciar la timidez de los medios.


Después de haber trabajado personalmente en la historia anterior durante casi nueve meses y de haber visto a numerosos editores, periodistas y otros representantes de los medios rehuir de ella sin una buena razón, me inclino a concluir que esta es una de esas historias destinadas a nunca llegar a la luz de día.


Con información de Conspiracy Encyclopedia y Deep Blacklies

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